REGIONALIZACION
ORIGENES:
En el Perú, la conformación de regiones o regionalización es el proceso aún en desarrollo, por el cual se busca la conformación de regiones como circunscripciones político-administrativas mayores del país, integradas para instruir Gobiernos Regionales con autonomía económica y política que permitan descentralizar la acción del Estado.
Después de haber declarado su independencia en 1821, el Perú fue dividido en departamentos, los cuales incrementaron su número de once en 1822 a veinticuatro en 1980. Como la concentración del poder político y económico se incrementaba en Lima, la capital del país, muchas administraciones trataron de descentralizar el país aunque con poco éxito.
La constitución peruana de 1979 contuvo previsiones para la descentralización del poder mediante la creación de regiones autónomas pero éstas no fueron implementadas.
Durante los últimos años del primer gobierno de Alan García (1985–1990), el gobierno enfrentó la posibilidad de perder las elecciones presidenciales de 1990 debido a una crisis económica generalizada y a la inestable aprobación popular. Como forma de establecer una fuente de poder alternativa, el régimen estableció doce regiones autónomas el 20 de enero de 1989 con la esperanza de ganar algunas elecciones a este nivel. Sin embargo, debido a lo apresurado de su creación, los gobiernos regionales carecieron de recursos fiscales propios, así que dependieron de la bondad del gobierno central para los fondos.
Las doce regiones creadas inicialmente fueron:
Región Amazonas
Región Andrés Avelino Cáceres
Región Arequipa
Región Chavín
Región Grau
Región Inka
Región José Carlos Mariátegui
Región Los Libertadores-Wari
Región Lima
Región Nor Oriental del Marañón
Región Ucayali
Región Víctor Raúl Haya de la Torre
Mediante un referéndum realizado el 24 de febrero de 1991, la población del ex Departamento de San Martín decidió separarse de la Región Víctor Raúl Haya de la Torre, derogándose su ley de creación el 17 de agosto de aquel año.
Las elecciones presidenciales de 1990 estuvieron marcadas por el descrédito al sistema partidario, evidenciado por la elección de Alberto Fujimori, un candidato independiente. Fujimori retuvo las transferencias financieras a los gobiernos regionales y luego, el 29 de diciembre de 1992, las reemplazó con los Consejos Transitorios de Administración Regional (CTAR) creados para cada departamento. Habiendo disuelto el congreso durante la crisis constitucional de 1992, Fujimori convocó a elecciones para una Asamblea
Constituyente la cual promulgó la constitución de 1993. Este nuevo texto incluyó provisiones para la creación de regiones con gobiernos elegidos y autónomos, pero no fueron llevadas a cabo. La Ley Marco de Descentralización promulgada el 30 de enero de 1998, confirmó la permanencia de los consejos transitorios, ahora bajo la supervisión del Ministerio de la Presidencia.
La reactivación del proceso de regionalización:
En noviembre de 2000, Fujimori fue forzado a renunciar debido a acusaciones de autoritarismo, corrupción y violaciones de derechos humanos. Después de un gobierno de transición dirigido por Valentín Paniagua, Alejandro Toledo fue elegido presidente para el periodo 2001–2006 en un contexto que incluyó la creación de gobiernos regionales. La nueva administración dispuso el marco legal para las nuevas divisiones administrativas en la Ley de Bases de la Descentralización, promulgada el 17 de julio de 2002, y la Ley orgánica de Gobiernos Regionales promulgada el 19 de noviembre de 2002. Flamantes Gobiernos Regionales fueron elegidos el 20 de noviembre de 2002, uno por cada departamento y uno en la Provincia Constitucional del Callao, y se le dio a la Municipalidad Metropolitana de Lima rango de Gobierno regional a fin de que la provincia de Lima, que contiene a la capital, fuera destinada a no conformar parte de ninguna de las futuras regiones.
En las elecciones de 2002, muchos de los gobiernos regionales fueron a partidos de la oposición, con doce ganadas por el APRA y sólo una por Perú Posible, el partido del presidente Alejandro Toledo. La combinación de una fuerte oposición y un gobierno deficiente llevaron a la preocupación sobre una inminente crisis política, sin embargo, este no fue el caso ya que los nuevos gobiernos regionales fueron absorbidos por problemas locales y mostraron poca iniciativa en la política nacional.
Aun quedaba por ser dado el último paso para la conformación de regiones: La fusión de departamentos – debido a que las circunscripciones territoriales que los gobiernos regionales heredaron de los departamentos son consideradas muy pequeñas, mediante referéndum con aprobación mayoritaria en todos los departamentos de una propuesta de región, de conformidad con la Ley Bases de la Descentralización prevé la fusión de las regiones luego de que exprese su aprobación. El primer referéndum de este tipo fue llevado a cabo el 30 de octubre de 2005 con las siguientes propuestas a ser consultadas en las urnas:
Región Cusco-Apurímac: Apurímac, Cusco
Región Sur Andina: Arequipa, Puno, Tacna
Región Ica - Ayacucho-Huancavelica: Ayacucho, Huancavelica, Ica
Región Nor – Centro - Oriental: Ancash, Huánuco, Junín, Lima, Pasco
Región Norte: Lambayeque, Piura, Tumbes
Estas propuestas fueron rechazadas por el electorado de todas las regiones involucradas con la excepción de Arequipa, por lo que ninguna fusión fue puesta en marcha.
Segundo Proceso de Consulta:
Nuevas elecciones para los gobiernos regionales fueron celebradas el 19 de noviembre de 2006; la mayoría de los gobiernos regionales fueron a manos de movimientos políticos locales en lugar de ir a partidos nacionales. El APRA, que ganó las elecciones presidenciales del 4 de junio de 2006, sólo logró ganar en dos departamentos, todos los otros partidos nacionales ganaron aún menos.
Tras el retroceso que significó el referéndum de 2005, pocas propuestas de conformación de regiones han sido presentadas. En octubre de 2006, comenzaron las primeras conversaciones entre los gobiernos regionales de Ancash, Huánuco y Ucayali. Las conversaciones desembocaron en la primera propuesta de conformación regional tras el referéndum a la fecha (2009), la (Macro) Región Nor – Centro Oriente acto que fue oficializado en Palacio de Gobierno en menos de cuatro meses, el 10 de diciembre de 2008.
Del lado opuesto, los sucesos de la Paralización de la Región Moquegua de 2008 confrontaron a los departamentos de Moquegua y de Tacna por la repartición del canon minero en medio de protestas violentas en ambas regiones, que dejó distancias políticas poco salvables para su ingreso en un proceso común de conformación regional.
IMPORTANCIA:
Constituyen un paso importante en la reforma del Estado: transferencia de finanzas; promoción del desarrollo; distribución, regulación y recaudación tributaria.
Incrementar la presión tributaria.
Convertirse en poderoso factor para promover el desarrollo territorial y humano. Cada región debe conformar una oferta exportadora competitiva, tanto para el exterior como interior del país.
Abrir las puertas a la formación de regiones fuertes, integrando varios departamentos; potenciando sus capacidades productivas, reteniendo parte importante de la recaudación tributaria y promoviendo planes de desarrollo, capaces de contrapesar el desarrollo de Lima.
El crecimiento económico regional es el camino para viabilizar la descentralización, pues: “a mayor producción y empleo más impuestos. A más impuestos mayor educación, salud, infraestructura y promoción del desarrollo. Si todo esto se logra, gobiernos regionales y locales ampliarán su base de legitimidad y apoyo”.
OBJETIVOS:
El objetivo de la regionalización es generar un nuevo ordenamiento territorial que permita reducir las profundas desigualdades espaciales que se originan en la gran concentración del poder económico y político de nuestra sociedad. Una visión de estas características nos permite entender que sólo estamos dando los pasos iníciales de un proceso que se proyecta en el mediano y largo plazo. Transformar una sociedad tan centralista como la peruana requiere cambios sostenidos en la estructura económica, política, institucional y cultural.
Un objetivo que define una forma de entender la regionalización es la modificación del patrón económico y político centralista y excluyente. En esa perspectiva consideramos que la autonomía política, legal y fiscal del Estado regional debe estar en función de:
Avanzar hacia la conformación de nuevos espacios económicos sostenibles y competitivos;
Fomentar la competitividad de los productores y emprendedores regionales y locales para promover el empleo y la inclusión económica;
Promover el fortalecimiento de los principales actores sociales, políticos e institucionales locales y regionales;
Potenciar los recursos humanos existentes en las localidades y regiones;
Consolidar los referentes culturales compartidos, asumiendo que la diversidad es un capital a potenciar.
LOGROS DE UNA REGIONALIZACION:
Generar un nuevo ordenamiento territorial, necesario para reducir las profundas desigualdades espaciales, generadas por la concentración del poder económico y político.
Reformar el patrón económico y político centralista y excluyente, reforzando la autonomía política, administrativa y fiscal; buscando armonizar crecimiento económico y sostenibilidad.
Promover diversificación económica de mayor escala, fomentando diversas formas de asociación entre sectores empresariales en los distintos niveles de gobierno.
Enfatizar el enfoque de las cadenas productivas, ampliar el potencial exportador.
Ampliar los recursos públicos y mejorar la calidad de su utilización, fortaleciendo las débiles capacidades de planeamiento y gestión.
Pasar del asistencialismo social al impulso de procesos efectivos de desarrollo social.
Demostrar que la descentralización es el camino adecuado para lograr el desarrollo humano y la gobernabilidad.
Articular la descentralización con la participación, la transparencia y la rendición de cuentas.
Articular y cohesionar los roles de los gobiernos regionales con la de los gobiernos locales (provinciales y distritales).
CONCLUSION
Como conclusión, la regionalización debe llevarse adelante como una política de Estado. Una debilidad estratégica del proceso de regionalización es la ausencia de un proyecto concertado para la construcción de un nuevo ordenamiento del territorio.
La consulta democrática a la población no sustituye la necesidad de una visión de conjunto sobre la demarcación política, ni de una estrategia que articule esta dimensión política con los grandes espacios económicos que se han ido formando en el Perú y que son expresión de una tendencia de varias décadas.
La regionalización debe orientarse a promover dinámicas económicas de mayor escala fomentando diversas formas de asociación entre sectores empresariales y entre los diversos niveles de gobierno.
El enfoque de las cadenas productivas es una propuesta que puede contribuir a mejorar las condiciones de competitividad de los distintos espacios económicos y regiones.
Asimismo, implementando estrategias orientadas a incrementar el potencial exportador de las regiones, entendiendo por ello no solamente el mercado internacional sino también el de otras regiones, aprovechando las ventajas productivas surgidas con la nueva forma de organizar el territorio nacional.
En una realidad como la peruana, con un Estado débil y un sector privado reducido y sin proyecto, el incremento de los recursos públicos y la mayor calidad en su utilización se convierten en factores fundamentales para promover el desarrollo económico e incrementar su impacto en los procesos económicos regionales y locales. Esto plantea la urgencia de fortalecer las débiles capacidades de planeamiento existentes.
Conviene insistir en que la regionalización es una modificación del ordenamiento del territorio, lo cual significa poner en debate elementos centrales del modelo de desarrollo nacional. Requiere de un cambio en la mentalidad de las autoridades y dirigentes políticos, de los empresarios y dirigentes sociales e institucionales en relación con el rol del Estado. La regionalización sólo tiene viabilidad en tanto sea un proyecto colectivo. No se trata de construir acuerdos y proyectos estáticos o de negar la existencia de intereses y conflictos, sino de dar forma a un conjunto de propuestas estratégicas flexibles, abiertas al debate y al procesamiento de los cambios en un mundo en que éstos parecen ser lo único constante.
BIBLIOGRAFIA
Ley Nº 27867, modificada por la Ley Nº 27902, Ley Orgánica de Gobiernos Regionales
LA DESCENTRALIZACION Y SUS INSTITUCIONES
Luis Elguera Valega
DESCENTRALIZACIÓN Y REGIONALIZACIÓN EN EL PERÚ
Javier Azpur
Lima, junio del 2005
ORIGENES:
En el Perú, la conformación de regiones o regionalización es el proceso aún en desarrollo, por el cual se busca la conformación de regiones como circunscripciones político-administrativas mayores del país, integradas para instruir Gobiernos Regionales con autonomía económica y política que permitan descentralizar la acción del Estado.
Después de haber declarado su independencia en 1821, el Perú fue dividido en departamentos, los cuales incrementaron su número de once en 1822 a veinticuatro en 1980. Como la concentración del poder político y económico se incrementaba en Lima, la capital del país, muchas administraciones trataron de descentralizar el país aunque con poco éxito.
La constitución peruana de 1979 contuvo previsiones para la descentralización del poder mediante la creación de regiones autónomas pero éstas no fueron implementadas.
Durante los últimos años del primer gobierno de Alan García (1985–1990), el gobierno enfrentó la posibilidad de perder las elecciones presidenciales de 1990 debido a una crisis económica generalizada y a la inestable aprobación popular. Como forma de establecer una fuente de poder alternativa, el régimen estableció doce regiones autónomas el 20 de enero de 1989 con la esperanza de ganar algunas elecciones a este nivel. Sin embargo, debido a lo apresurado de su creación, los gobiernos regionales carecieron de recursos fiscales propios, así que dependieron de la bondad del gobierno central para los fondos.
Las doce regiones creadas inicialmente fueron:
Región Amazonas
Región Andrés Avelino Cáceres
Región Arequipa
Región Chavín
Región Grau
Región Inka
Región José Carlos Mariátegui
Región Los Libertadores-Wari
Región Lima
Región Nor Oriental del Marañón
Región Ucayali
Región Víctor Raúl Haya de la Torre
Mediante un referéndum realizado el 24 de febrero de 1991, la población del ex Departamento de San Martín decidió separarse de la Región Víctor Raúl Haya de la Torre, derogándose su ley de creación el 17 de agosto de aquel año.
Las elecciones presidenciales de 1990 estuvieron marcadas por el descrédito al sistema partidario, evidenciado por la elección de Alberto Fujimori, un candidato independiente. Fujimori retuvo las transferencias financieras a los gobiernos regionales y luego, el 29 de diciembre de 1992, las reemplazó con los Consejos Transitorios de Administración Regional (CTAR) creados para cada departamento. Habiendo disuelto el congreso durante la crisis constitucional de 1992, Fujimori convocó a elecciones para una Asamblea
Constituyente la cual promulgó la constitución de 1993. Este nuevo texto incluyó provisiones para la creación de regiones con gobiernos elegidos y autónomos, pero no fueron llevadas a cabo. La Ley Marco de Descentralización promulgada el 30 de enero de 1998, confirmó la permanencia de los consejos transitorios, ahora bajo la supervisión del Ministerio de la Presidencia.
La reactivación del proceso de regionalización:
En noviembre de 2000, Fujimori fue forzado a renunciar debido a acusaciones de autoritarismo, corrupción y violaciones de derechos humanos. Después de un gobierno de transición dirigido por Valentín Paniagua, Alejandro Toledo fue elegido presidente para el periodo 2001–2006 en un contexto que incluyó la creación de gobiernos regionales. La nueva administración dispuso el marco legal para las nuevas divisiones administrativas en la Ley de Bases de la Descentralización, promulgada el 17 de julio de 2002, y la Ley orgánica de Gobiernos Regionales promulgada el 19 de noviembre de 2002. Flamantes Gobiernos Regionales fueron elegidos el 20 de noviembre de 2002, uno por cada departamento y uno en la Provincia Constitucional del Callao, y se le dio a la Municipalidad Metropolitana de Lima rango de Gobierno regional a fin de que la provincia de Lima, que contiene a la capital, fuera destinada a no conformar parte de ninguna de las futuras regiones.
En las elecciones de 2002, muchos de los gobiernos regionales fueron a partidos de la oposición, con doce ganadas por el APRA y sólo una por Perú Posible, el partido del presidente Alejandro Toledo. La combinación de una fuerte oposición y un gobierno deficiente llevaron a la preocupación sobre una inminente crisis política, sin embargo, este no fue el caso ya que los nuevos gobiernos regionales fueron absorbidos por problemas locales y mostraron poca iniciativa en la política nacional.
Aun quedaba por ser dado el último paso para la conformación de regiones: La fusión de departamentos – debido a que las circunscripciones territoriales que los gobiernos regionales heredaron de los departamentos son consideradas muy pequeñas, mediante referéndum con aprobación mayoritaria en todos los departamentos de una propuesta de región, de conformidad con la Ley Bases de la Descentralización prevé la fusión de las regiones luego de que exprese su aprobación. El primer referéndum de este tipo fue llevado a cabo el 30 de octubre de 2005 con las siguientes propuestas a ser consultadas en las urnas:
Región Cusco-Apurímac: Apurímac, Cusco
Región Sur Andina: Arequipa, Puno, Tacna
Región Ica - Ayacucho-Huancavelica: Ayacucho, Huancavelica, Ica
Región Nor – Centro - Oriental: Ancash, Huánuco, Junín, Lima, Pasco
Región Norte: Lambayeque, Piura, Tumbes
Estas propuestas fueron rechazadas por el electorado de todas las regiones involucradas con la excepción de Arequipa, por lo que ninguna fusión fue puesta en marcha.
Segundo Proceso de Consulta:
Nuevas elecciones para los gobiernos regionales fueron celebradas el 19 de noviembre de 2006; la mayoría de los gobiernos regionales fueron a manos de movimientos políticos locales en lugar de ir a partidos nacionales. El APRA, que ganó las elecciones presidenciales del 4 de junio de 2006, sólo logró ganar en dos departamentos, todos los otros partidos nacionales ganaron aún menos.
Tras el retroceso que significó el referéndum de 2005, pocas propuestas de conformación de regiones han sido presentadas. En octubre de 2006, comenzaron las primeras conversaciones entre los gobiernos regionales de Ancash, Huánuco y Ucayali. Las conversaciones desembocaron en la primera propuesta de conformación regional tras el referéndum a la fecha (2009), la (Macro) Región Nor – Centro Oriente acto que fue oficializado en Palacio de Gobierno en menos de cuatro meses, el 10 de diciembre de 2008.
Del lado opuesto, los sucesos de la Paralización de la Región Moquegua de 2008 confrontaron a los departamentos de Moquegua y de Tacna por la repartición del canon minero en medio de protestas violentas en ambas regiones, que dejó distancias políticas poco salvables para su ingreso en un proceso común de conformación regional.
IMPORTANCIA:
Constituyen un paso importante en la reforma del Estado: transferencia de finanzas; promoción del desarrollo; distribución, regulación y recaudación tributaria.
Incrementar la presión tributaria.
Convertirse en poderoso factor para promover el desarrollo territorial y humano. Cada región debe conformar una oferta exportadora competitiva, tanto para el exterior como interior del país.
Abrir las puertas a la formación de regiones fuertes, integrando varios departamentos; potenciando sus capacidades productivas, reteniendo parte importante de la recaudación tributaria y promoviendo planes de desarrollo, capaces de contrapesar el desarrollo de Lima.
El crecimiento económico regional es el camino para viabilizar la descentralización, pues: “a mayor producción y empleo más impuestos. A más impuestos mayor educación, salud, infraestructura y promoción del desarrollo. Si todo esto se logra, gobiernos regionales y locales ampliarán su base de legitimidad y apoyo”.
OBJETIVOS:
El objetivo de la regionalización es generar un nuevo ordenamiento territorial que permita reducir las profundas desigualdades espaciales que se originan en la gran concentración del poder económico y político de nuestra sociedad. Una visión de estas características nos permite entender que sólo estamos dando los pasos iníciales de un proceso que se proyecta en el mediano y largo plazo. Transformar una sociedad tan centralista como la peruana requiere cambios sostenidos en la estructura económica, política, institucional y cultural.
Un objetivo que define una forma de entender la regionalización es la modificación del patrón económico y político centralista y excluyente. En esa perspectiva consideramos que la autonomía política, legal y fiscal del Estado regional debe estar en función de:
Avanzar hacia la conformación de nuevos espacios económicos sostenibles y competitivos;
Fomentar la competitividad de los productores y emprendedores regionales y locales para promover el empleo y la inclusión económica;
Promover el fortalecimiento de los principales actores sociales, políticos e institucionales locales y regionales;
Potenciar los recursos humanos existentes en las localidades y regiones;
Consolidar los referentes culturales compartidos, asumiendo que la diversidad es un capital a potenciar.
LOGROS DE UNA REGIONALIZACION:
Generar un nuevo ordenamiento territorial, necesario para reducir las profundas desigualdades espaciales, generadas por la concentración del poder económico y político.
Reformar el patrón económico y político centralista y excluyente, reforzando la autonomía política, administrativa y fiscal; buscando armonizar crecimiento económico y sostenibilidad.
Promover diversificación económica de mayor escala, fomentando diversas formas de asociación entre sectores empresariales en los distintos niveles de gobierno.
Enfatizar el enfoque de las cadenas productivas, ampliar el potencial exportador.
Ampliar los recursos públicos y mejorar la calidad de su utilización, fortaleciendo las débiles capacidades de planeamiento y gestión.
Pasar del asistencialismo social al impulso de procesos efectivos de desarrollo social.
Demostrar que la descentralización es el camino adecuado para lograr el desarrollo humano y la gobernabilidad.
Articular la descentralización con la participación, la transparencia y la rendición de cuentas.
Articular y cohesionar los roles de los gobiernos regionales con la de los gobiernos locales (provinciales y distritales).
CONCLUSION
Como conclusión, la regionalización debe llevarse adelante como una política de Estado. Una debilidad estratégica del proceso de regionalización es la ausencia de un proyecto concertado para la construcción de un nuevo ordenamiento del territorio.
La consulta democrática a la población no sustituye la necesidad de una visión de conjunto sobre la demarcación política, ni de una estrategia que articule esta dimensión política con los grandes espacios económicos que se han ido formando en el Perú y que son expresión de una tendencia de varias décadas.
La regionalización debe orientarse a promover dinámicas económicas de mayor escala fomentando diversas formas de asociación entre sectores empresariales y entre los diversos niveles de gobierno.
El enfoque de las cadenas productivas es una propuesta que puede contribuir a mejorar las condiciones de competitividad de los distintos espacios económicos y regiones.
Asimismo, implementando estrategias orientadas a incrementar el potencial exportador de las regiones, entendiendo por ello no solamente el mercado internacional sino también el de otras regiones, aprovechando las ventajas productivas surgidas con la nueva forma de organizar el territorio nacional.
En una realidad como la peruana, con un Estado débil y un sector privado reducido y sin proyecto, el incremento de los recursos públicos y la mayor calidad en su utilización se convierten en factores fundamentales para promover el desarrollo económico e incrementar su impacto en los procesos económicos regionales y locales. Esto plantea la urgencia de fortalecer las débiles capacidades de planeamiento existentes.
Conviene insistir en que la regionalización es una modificación del ordenamiento del territorio, lo cual significa poner en debate elementos centrales del modelo de desarrollo nacional. Requiere de un cambio en la mentalidad de las autoridades y dirigentes políticos, de los empresarios y dirigentes sociales e institucionales en relación con el rol del Estado. La regionalización sólo tiene viabilidad en tanto sea un proyecto colectivo. No se trata de construir acuerdos y proyectos estáticos o de negar la existencia de intereses y conflictos, sino de dar forma a un conjunto de propuestas estratégicas flexibles, abiertas al debate y al procesamiento de los cambios en un mundo en que éstos parecen ser lo único constante.
BIBLIOGRAFIA
Ley Nº 27867, modificada por la Ley Nº 27902, Ley Orgánica de Gobiernos Regionales
LA DESCENTRALIZACION Y SUS INSTITUCIONES
Luis Elguera Valega
DESCENTRALIZACIÓN Y REGIONALIZACIÓN EN EL PERÚ
Javier Azpur
Lima, junio del 2005