Miráis a ese amigo, o a esa amiga. Sabéis que le pasa algo. Sabéis que está triste. Sabéis que está enfadada, o frustrada, o desconcertada. Os encantaría a pronunciarles unas palabras de ánimo. Pero resulta que es sumamente difícil dar con la nota. De decir aquello que las relaje, o los tranquilice; y por supuesto, que te deje a ti como el amo de los consejos.
Sé que has querido sentirte alguna vez así. No hace falta que lo pregunte. Ya sea por la primera, o la segunda razón, todos queremos saber qué decir en cada situación concreta.
¿Y si te dijera que tengo aquí un truco para dar siempre en la tecla ¿Y si te dijera que puedes acertar sea cual sea la situación, o sea cual sea lo que le pase a esa persona? Pues en este vídeo, te explico de una manera muy práctica qué tres cosas debes hacer.
ADVERTENCIA: Estos consejos van con segundas. En realidad, pretendemos criticar ese tipo de consejos vacíos que no conducen a nada, pero que llenan el oído igualmente. ¿Quieres realmente consolar a alguien? Solo basta con estar presente y ser sensible y sincero.
Sé que has querido sentirte alguna vez así. No hace falta que lo pregunte. Ya sea por la primera, o la segunda razón, todos queremos saber qué decir en cada situación concreta.
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ADVERTENCIA: Estos consejos van con segundas. En realidad, pretendemos criticar ese tipo de consejos vacíos que no conducen a nada, pero que llenan el oído igualmente. ¿Quieres realmente consolar a alguien? Solo basta con estar presente y ser sensible y sincero.