LA MADRE DE SATÁN
Triperóxido de triacetona
EL TAPT, triperóxido de triacetona, C9H18O6, es lo que es, un explosivo muy volátil, mortífero, que cualquiera puede fabricar en su casa en veinte pasos, los que tienes que dar hasta el cuarto de baño para obtener el decolorante de cabello y los que te llevan a la despensa para obtener unas pastillas de barbacoa y concentrado de ácido cítrico. Ácido sulfúrico, agua oxigenada y acetona. Lo mezclas y se te aparece “la madre de Satán”, que así llaman los israelíes al triperóxido de triacetona, el explosivo más utilizado por los palestinos.
Dicen que dicen que los últimos informes policiales aseguran que con dinamita o sin ella, con GOMA 2 ECO o sin ella, con Trashorras o sin él, los islamistas nos hubieran levantado, en cualquier caso, la tapa de los sexos aquel fatídico día, el 11/M de 2004. Dice los informes que los islamistas sabían fabricar triperóxido de triacetona, como demuestran los archivos obtenidos en el ordenador portátil de Jamal Ahmidan, “El chino” rescatado de la explosión del piso de Leganés (?). De la gigantesca explosión, qué cosas, se salvo la prueba que demuestran la cuadratura del círculo.
Y tan fácil es dar con la madre de Satán que cualquiera de nosotros, fíjese, mezclando ácido cítrico concentrado, pasatillas de barbacoa y acetona, puede hacerse unos bolos volando trenes. El 11/M, según dichos informes, es poco más que un asunto de pirotecnia doméstica. Inténtelo y vuele la comunidad de vecinos. Servirá como prueba pericial para confirmar dichas tesis. Si usted no sabe llenar el salero con triperóxido de triacetona, acéptelo, es un pésimo vecino y será pasto de cualquier depredador islámico.
Los españoles, como no puede ser de otro modo, nos creemos a pies juntillas, sin pestañear, todo la información filtrada por la factoría de interpretación de la realidad del Grupo PRISA. En teoría no debiera existir más verdad que la que segrega dicha factoría. En la práctica la factoría está al límite de su ingenio. Sus sueños son nuestras pesadillas y su fábrica de sueños ha devenido en una misérrima nave desvencijada en un polígono industrial de tercera, especializada en fabricar coartadas, acaso, para una sala de los penal de Níger integrada por jueces que no cobran desde hace seis meses, anémicos, enfermos y sin lentes para leer informes, ji,ji, tan desenfadados.
La situación ya no da más de sí. Nos acercamos al momento de la verdad. La interpretación del 11/M suministrada por la versión oficial se ha venido abajo con estrépito y del desmayo surgen nuevas conjeturas más plausibles que están siendo reforzadas por pruebas indelebles e indestructibles por los gárrulos de la factoría de pesadillas del Grupo Prisa, expertos en voltear sartenes y poner llamas donde no existe fuego.
Por las rendijas que aún no ciega el sumario de 80 mil folios empieza a colarse la luz. Tanto folio para ocultar la verdad empieza a ser irrelevante. Lo que hoy es una rendija terminará siendo un socavón y por donde ahora transita un rayito de luz acabará imponiéndose el resplandor del mediodía. Resulta que Trashorras informó a la policía y al CNI de que los etarras de la caravana de la muerte erán amigos de El Chino. El exminero contó a un comité de ocho miembros de los cuerpos de Seguridad del Estado, que El Chino era amigo de Irkus Vadillo y Gorka Vidal, exactamente los mismos que fueron detenidos en Cuenca con media tonelada de explosivos, como parte de la caravana que circulaba paralelamente a la de Jamal Ahmidad, El Chino.
La pista islámica es de naturaleza teológica y exigía mucha fe, la que la razón rechaza. La presunta dimensión teológica de la masacre del 11/M parece estar más uncida a intereses prosaicos, de menor cuantía, como ganar unas eleccioncitas. Había prisa por hacer lo que se está haciendo y para que pasara en España lo que está pasando. La reivindicación clara y rotunda por parte de ETA de la masacre del 11/M sin medias tintas, como ya sugiriera en su penúltimo comunicado, podría ahorrar muchos quebradero de cabeza al Juez Instructor y a todos los implicados del lado español de dentro y de fuera de los servicios de inteligencia. El 11/M se hizo a beneficio de Al Qaeda y ahora nos enfrentamos a un doble problema. El honor perdido de los salafistas del Magreb y la necesidad de apuntalar con hechos, quien sabe si abusando del triperóxido de triacetona, la tesis de la autoría islámica. Se avecinan momentos muy difíciles. La desesperación fabrica monstruos.
Triperóxido de triacetona
EL TAPT, triperóxido de triacetona, C9H18O6, es lo que es, un explosivo muy volátil, mortífero, que cualquiera puede fabricar en su casa en veinte pasos, los que tienes que dar hasta el cuarto de baño para obtener el decolorante de cabello y los que te llevan a la despensa para obtener unas pastillas de barbacoa y concentrado de ácido cítrico. Ácido sulfúrico, agua oxigenada y acetona. Lo mezclas y se te aparece “la madre de Satán”, que así llaman los israelíes al triperóxido de triacetona, el explosivo más utilizado por los palestinos.
Dicen que dicen que los últimos informes policiales aseguran que con dinamita o sin ella, con GOMA 2 ECO o sin ella, con Trashorras o sin él, los islamistas nos hubieran levantado, en cualquier caso, la tapa de los sexos aquel fatídico día, el 11/M de 2004. Dice los informes que los islamistas sabían fabricar triperóxido de triacetona, como demuestran los archivos obtenidos en el ordenador portátil de Jamal Ahmidan, “El chino” rescatado de la explosión del piso de Leganés (?). De la gigantesca explosión, qué cosas, se salvo la prueba que demuestran la cuadratura del círculo.
Y tan fácil es dar con la madre de Satán que cualquiera de nosotros, fíjese, mezclando ácido cítrico concentrado, pasatillas de barbacoa y acetona, puede hacerse unos bolos volando trenes. El 11/M, según dichos informes, es poco más que un asunto de pirotecnia doméstica. Inténtelo y vuele la comunidad de vecinos. Servirá como prueba pericial para confirmar dichas tesis. Si usted no sabe llenar el salero con triperóxido de triacetona, acéptelo, es un pésimo vecino y será pasto de cualquier depredador islámico.
Los españoles, como no puede ser de otro modo, nos creemos a pies juntillas, sin pestañear, todo la información filtrada por la factoría de interpretación de la realidad del Grupo PRISA. En teoría no debiera existir más verdad que la que segrega dicha factoría. En la práctica la factoría está al límite de su ingenio. Sus sueños son nuestras pesadillas y su fábrica de sueños ha devenido en una misérrima nave desvencijada en un polígono industrial de tercera, especializada en fabricar coartadas, acaso, para una sala de los penal de Níger integrada por jueces que no cobran desde hace seis meses, anémicos, enfermos y sin lentes para leer informes, ji,ji, tan desenfadados.
La situación ya no da más de sí. Nos acercamos al momento de la verdad. La interpretación del 11/M suministrada por la versión oficial se ha venido abajo con estrépito y del desmayo surgen nuevas conjeturas más plausibles que están siendo reforzadas por pruebas indelebles e indestructibles por los gárrulos de la factoría de pesadillas del Grupo Prisa, expertos en voltear sartenes y poner llamas donde no existe fuego.
Por las rendijas que aún no ciega el sumario de 80 mil folios empieza a colarse la luz. Tanto folio para ocultar la verdad empieza a ser irrelevante. Lo que hoy es una rendija terminará siendo un socavón y por donde ahora transita un rayito de luz acabará imponiéndose el resplandor del mediodía. Resulta que Trashorras informó a la policía y al CNI de que los etarras de la caravana de la muerte erán amigos de El Chino. El exminero contó a un comité de ocho miembros de los cuerpos de Seguridad del Estado, que El Chino era amigo de Irkus Vadillo y Gorka Vidal, exactamente los mismos que fueron detenidos en Cuenca con media tonelada de explosivos, como parte de la caravana que circulaba paralelamente a la de Jamal Ahmidad, El Chino.
La pista islámica es de naturaleza teológica y exigía mucha fe, la que la razón rechaza. La presunta dimensión teológica de la masacre del 11/M parece estar más uncida a intereses prosaicos, de menor cuantía, como ganar unas eleccioncitas. Había prisa por hacer lo que se está haciendo y para que pasara en España lo que está pasando. La reivindicación clara y rotunda por parte de ETA de la masacre del 11/M sin medias tintas, como ya sugiriera en su penúltimo comunicado, podría ahorrar muchos quebradero de cabeza al Juez Instructor y a todos los implicados del lado español de dentro y de fuera de los servicios de inteligencia. El 11/M se hizo a beneficio de Al Qaeda y ahora nos enfrentamos a un doble problema. El honor perdido de los salafistas del Magreb y la necesidad de apuntalar con hechos, quien sabe si abusando del triperóxido de triacetona, la tesis de la autoría islámica. Se avecinan momentos muy difíciles. La desesperación fabrica monstruos.