Hola,
egoísmo.
(Del lat. ego, yo, e -ismo).
1. m. Inmoderado y excesivo amor a sí mismo, que hace atender desmedidamente al propio interés, sin cuidarse del de los demás.
2. m. Acto sugerido por esta condición personal.
Cómo se ha dicho, la condición egoísta se da en todas las especies animales al estar éstas dotadas del instinto de supervivencia. Pero en el ser humano esta condición se hace más ostensible cuando dicha característica es llevada al ámbito social. Los grupos humanos se basan es dos grandes aspectos, los sociales y los económicos. Normalmente es en el aspecto económico en el que esta abyecta condición se aprecia notablemente. En la actualidad el sistema económico que rige la globalidad mundial es el llamado “ sistema capitalista”. Este sistema presenta sus pros y sus contras. Es liberal al ofrecer libertad de actuación con ciertos márgenes preestablecidos de antemano pero crea desigualdades sociales. Existen otros sistemas económicos que facilitan el reparto de la riqueza y en consecuencia la supresión de desigualdades en la sociedad.
El sistema capitalista ofrece , como hemos dicho, libertad para actuar con nuestro dinero y con el dinero de otros, como es el caso de lo bancos. Al tratarse de un sistema establecido por convención humana, esto es, por legislación legal consensuada por quienes nos dirigen, no podríamos hablar de incursión en delito al hacer uso de este sistema económico. Pero es un sistema que socialmente fomenta que el humano presente su condición egoísta. Por tanto es un sistema que deja a relucir la verdadera condición del ser humano y que bajo la máscara de la acomodación natural dicha condición puede llegar a no percibirse lo suficiente, pero está fuertemente presente.
Nadie es altruista
Cualquier tipo de acción humana por altruista que esta parezca no deja de ser motivada por la abyecta condición egoísta. La mismísima madre Teresa de Calcuta buscaba satisfacer sus creencias y valores religiosos, porque eso le hacía sentirse bien consigo misma. Así por ejemplo, el acto de dar una moneda a un indigente no es más que una acción motivada por el ánimo de sentirnos bien, porque no dándole esa moneda nos sentiríamos mal y ante todo quienes no queremos sentirnos mal somos nosotros. Por tanto estamos dando la moneda al indigente para sentirnos bien nosotros. Y aunque del verdadero motivo o transfondo de la acción no seamos conscientes, nuestro subconsciente si se percata de ello y se convierte en el verdadero responsable del acto. En este tipo de acción se produce un hecho que no se da en las acciones netamente egoístas y es el de hacer que mediante nuestra acción otro u otros se beneficien, aunque no sea el principal motivo que nos condujo a la acción. Por eso yo distingo entre acciones egoístas y acciones netamente egoístas. En las primeras pese a que el propósito es egoísta la consecuencia que se da es altruista, mientras que en el segundo tipo de acción tanto la causa como la consecuencia es egoísta.
Pongamos un ejemplo de cada una de ellas:
Acción Egoísta con consecuencia Altruista:
“He de ir a África a intentar en la medida en que me sea posible paliar el hambre de aquellas personas que no tienen nada que llevarse a la boca.”
En esta acción la causa es egoísta, puesto que si no lo hago me entristezco al ver que hay personas que se mueren de inanición y yo no quiero estar triste. Pero la consecuencia de la acción es Altruista ya que al hacerlo independientemente del propósito de la acción, habrá gente que agradezca poder alimentarse.
Acción netamente Egoísta:
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"Intentaré crear una empresa que fabricará un producto muy demandado. Sé que debido a esto tendré que echar residuos al río y esto podría afectar a la salud de la gente del pueblo de al lado pero yo podré enriquecerme, así que me da igual la salud de la gente. Además, para fabricar mis productos necesitaré explotar las riquezas naturales de países del tercer mundo, haciendo con ello que las personas que viven allí se empobrezcan aún más, pero es la única manera de que yo como empresario empiece a medrar.”
En esta acción se ve claramente que no existe consecuencia altruista y por lo tanto no es necesario dar más explicaciones.
Concluimos que toda acción llevada a cabo por el ser humano es egoísta pero que existen grados distintos dentro de esta mezquina condición inherente a todos. Ahora sólo cabe preguntarse qué es lo que lo que el ser humano no ha entendido en todos estos años de evolución social y qué es lo que estamos haciendo mal para que el sistema que rige la economía mundial esté basado en acciones netamente egoístas.