
En un micro clima de conflictos sociales, despidos masivos, ñoquis, fideos y tallarines; así como represión, balazos de goma y amenazas a criaturas de 8 años que ensayan en una murga, me parece fructífero tocar el tema de siempre: los resentidos sociales, pero desde la mirada de Evita, la madre de los humildes y los desposeídos.
Mujer de campo e hija “bastarda” de un estanciero hombre de familia, sufrió una infancia y preadolescencia minada por internas familiares y compañeros de escuela que la dejaban de lado. Así fue como forjo un ímpetu y ansias de lucha por quienes padecían situaciones similares de injusticia, tanto sociales como económicas.
Aquí fue donde surgió el dogma de “resentidos” o “desaparecidos sociales”, como lo refleja posteriormente Alfredo Moffat en su artículo para Página/12 , personas olvidadas por una sociedad hipócrita que poco le importa las falencias del sistema capitalista; ya sean locos, mendigos, o pobres marginados en villas de emergencias(marginalidad avanzada, como califican algunos sociólogos), y que de repente comenzaron a tener voz. Si bien los historiadores en general ratifican que la critica a Evita provenía sobre todo por su presión a la oligarquía, y que aquel chusmerio sobre su procedencia humilde y su resentimiento solo podía corresponder a tres viejas locas de barrio, parece que cierto peso tuvo, tal fue así para que Evita lo aclarase en “La razón de mi vida” cuando dice
¡Benditas todas la resentidas sociales que se dieran a la tarea de trabajar para construir una humanidad más feliz y llevar un poco más de felicidad a todos los hogares de la Patria!
Pero Evita no fue la única; hubo muchos, muchísimos más que con el paso de la historia fueron forjando este “resentimiento” o sed de justicia, por aquellos que la nación decidió olvidarse. Un ejemplo claro son las madres de la plaza, mujeres que lograron transformar el “algo habrán hecho” o “los Argentinos somos derechos humanos” a los juicios a las juntas. Hay diferencias, por supuesto que las hay, la concepción original de la doctrina Peronista nada tiene que ver con la revolución marxista y la lucha armada del dejo Montonero, tal como reflejo la propia Eva Duarte
Para nosotros Marx es un propulsor. Ya he dicho que vemos en él a un jefe de ruta que equivocó el camino, pero jefe al fin
Pero aun así, reflejan ese pesar de lucha e indignación por el desprecio y el olvido de los más altos sectores de la sociedad. La represión a los más débiles no nació con Macri, pero finalmente se sello en aquel ataque a las madres de la plaza ya por el estado de sitio en 2001, donde el Radicalismo, adhiriendo completamente a la postura neoliberal, rompió la delgada línea de rivalidad amistosa que tuvo siempre con el Peronismo histórico, para declararse enemigos de por vida. Y de ahí continuaron, primero aliándose con el PRO, y finalmente permitiendo la reivindicación de figuras como Cavallo; no importa que Bonafini o Carlotto no representen a todos los sectores de aquel movimiento, pero de todos modos, se atrevieron a tocar las banderas más preciadas del General, Soberanía Política, Independencia Económica y Justicia Social.
¿Qué contraofensiva debe hacer el Peronismo en relación a las víctimas de esta envestida clasista?; creo que aquí la visión de Evita seria, militar, resistir, y los mas importante, defender lo conquistado, ya lo dijo en su momento, y es oportuno tenerlo en cuenta:
Nosotros los descamisados, ante los vende patria, ante los mezquinos y los egoístas, tenemos el sentimiento del desprecio, pero deseamos que vivan para que vean la realidad del general Perón.