Hace un rato hice un post sobre los problemas que enfrentan las mujeres en los países árabes o en la mayoría mejor dicho. Eso me trajo a la memoria una nota que vi el otro día sobre la discriminación que sufren las mismas en Israel por parte de los cada ves mas poderosos grupos ultraortodosos que crecen en ese país. Ellos también quieren implantar un sistema al mejor estilo SHARIA, disculpen la comparación.
Hoy en día hay lineas de colectivos donde las personas de sexo femenino deben viajar en la parte trasera del ómnibus y en algunas ciudades no se discute que no deberían salir a la calle directamente.
Estos grupos se basan en las Escrituras las cuales según ellos interpretan los respalda totalmente en su lucha por discriminar a las mujeres. Las tratan como a seres inferiores y además en el colmo de la mala leche dicen que llevan el diablo dentro porque si miran a un hombre a los ojos lo quieren hacer cometer algún pecado.
Como verán en el país mas occidentalizado del oriente, el mas democrático, que en teoría mas respeta las libertades y derechos de los ciudadanos estamos viendo como cada día se los vulnera mas y mas.
Si tanto en los países árabes como en israel las corrientes mas radicales del islam y el judaísmo se hacen con el poder en sus respectivos países estaríamos a las puertas de un infierno en esa zona, las cosas que pasan hoy día serian recuerdos de los buenos viejos tiempos nada mas.
Como siempre es mi punto de vista, nada mas.
La nota es muy aclaratoria e ilustrativa.
Una nena de ocho años se ha convertido en protagonista involuntaria de una guerra religiosa que se libra dentro de Israel. Naama Margolese, que va al segundo grado de primaria, siente miedo cuando va a pie hacia su escuela religiosa para chicas judías debido a que extremistas ultraortodoxos la han escupido y llamado prostituta porque, según ellos, viste “impúdicamente”.
Lo ocurrido a esta chica pone de relieve el problema latente de la coacción religiosa en Israel por parte de extremistas de la comunidad judía ultraortodoxa.
El conflicto tomó tal magnitud que el propio presidente de Israel, Shimon Peres, llamó ayer a los israelíes a acudir a una manifestación contra el fanatismo religioso en Beit Shemesh (al sudoeste de Jerusalén), organizada por activistas prodemocráticos. Según los medios locales, hubo miles de personas con carteles que decían, por ejemplo, “Impidan que Israel se convierta en Irán”.
“Cuando caminaba a la escuela a la mañana solía darme dolor de estómago, iba muy asustada... tenía miedo de que comenzaran a gritarme y escupirme”, contó la pequeña Naama a la agencia AP. “Esas personas dan miedo. No quieren que vayamos a la escuela”, agregó la nena, de ojos muy azules.
La escuela de niñas a la que asiste en Beit Shemesh está en el límite entre un barrio ultraortodoxo y otro de judíos ortodoxos modernos.
Los ultraortodoxos consideran que la escuela es una invasión a su territorio . Casi a diario, decenas de hombres con sombreros negros gritan y acosan físicamente a las niñas.
Afirman que su sola presencia es una provocación .
Beit Shemesh es desde hace tiempo escenario de roces entre los ultraortodoxos –casi la mitad de la población–y otros residentes.
El escándalo nacional se desató la semana pasada, cuando la familia de Naama dio una entrevista a un canal local de TV. Las imágenes de Naama llorando mientras caminaba a la escuela conmovieron a muchos israelíes y al gobierno.
En tanto, los extremistas enfrentaron de modo agresivo a la prensa y lanzan huevos y piedras a los periodistas que visitan la localidad.
“¿Quién teme a una alumna de ocho años?”, se preguntó el domingo el principal titular del influyente diario Yediot Ahronot .
Los ultraortodoxos colocaron letreros pidiendo a hombres y mujeres que caminen por veredas distintas y enviaron “patrullas de pudor” para que hagan valer la apariencia casta femenina (mangas y faldas largas, cuellos cerrados) y apedreen a infractoras.