

¿Hay un planeta más allá de Neptuno?


A muchos de nosotros se nos rompió el corazón cuando Plutón fue apartado de su estatus como planeta por la Unión Astronómica Internacional (IAU) en 2006. Pero no te preocupes demasiado. Los planetas enanos son también planetas, solo que de otro tipo. Es más, es posible que los planetas del Sistema Solar tengan un noveno hermano para reemplazar a Plutón.
El pasado marzo, los astrónomos Chad Trujillo y Scott Sheppard anunciaron el descubrimiento de un planeta enano de 450 km de ancho (nombrado 2012 VP113) justo afuera del cinturón de Kuiper. Encontrar un objeto de ese tamaño cerca del cinturón de Kuiper no es algo extraordinario en sí mismo, al estar el cinturón repleto de objetos como VP113 (actualmente, hay más de mil objetos como este conocidos en el cinturón de Kuiper). Pero lo que llamó la atención de los astrónomos fue su órbita.
A pesar de que fue originalmente visto junto al cinturón de Kuiper, VP113 se balancea salvajemente en nuestro sistema solar. Este cuerpo congelado tiene una órbita vastamente alargada – una un poco distinta de las órbitas de cualquier cosa que conocemos en el Sistema Solar. Bueno, todos excepto Sedna, otro planeta enano que pasa cerca del cinturón de Kuiper. Lo que es tan extraordinario en estas órbitas es cómo se han vuelto así, y cómo son, curiosamente, de similares en su aproximación al Sol. Básicamente, se cree que tales trayectorias solo pueden ocurrir si hay algo enorme que afecte a sus orbitas.
Pero hasta donde los astrónomos saben, no hay objetos masivos lo suficientemente cerca de los dos planetas enanos que hagan eso. La clave es, “hasta donde ellos saben,” porque allí puede haber algo que ellos no sepan.

Esta órbita confirma la posibilidad de que hay un planeta desconocido a las afueras del Sistema Solar que impulsa a estos dos planetas enanos hacia afuera.
Para confirmar esto, los astrónomos que descubrieron 2012 VP113 observaron más atentamente al cinturón de Kuiper, y vieron que 10 objetos más seguían la misma orbita. Incluso más sorprendente, Sedna, 2012 VP113, y los otros 10 objetos llegan a su punto más cercano al Sol (esto es conocido como el “perihelio”) a casi el mismo tiempo que cruzan el plano del Sistema Solar. Para los astrónomos, esto es más que una mera coincidencia. Sospechan que hay algo más que causa que los planetas sean empujados fuera del plano de una manera muy similar, de forma que dicen que este hallazgo solo fortalece la posibilidad de un planeta desconocido.
Por último, Trujillo y Sheppard estimaron que allí hay un planeta sin descubrir muy lejos del Sistema Solar (a 25 unidades astronómicas, u ocho veces la distancia entre el Sol y Neptuno). Sin embargo, no es la única posibilidad. Trujillo y Sheppard también notaron que un planeta, más cercano y menos masivo, podría también influir en estos objetos de esa manera.
Por supuesto, este descubrimiento es recibido con especulaciones y duda. El físico Lorenzo Iorio afirma que este planeta desconocido, si existiese, debe de estar al menos a una distancia dos veces a la indicada por las predicciones (lo cual hace de su existencia menos probable). Algunos físicos piensan que la órbita errática de estos objetos del cinturón de Kuiper podría ser causada por Neptuno. Mientras que otros opinan que el “agrupamiento” observado de los perihelios no es en realidad un agrupamiento, ya que 12 objetos (de los miles de objetos del cinturón de Kuiper) es una muestra muy pequeña.
Desafortunadamente, el Sistema Solar más allá de Neptuno es aún un lugar misterioso para nosotros, pues es realmente difícil observar objetos a esa distancia con un telescopio. Así que quizás hay un planeta sin descubrir en ese lugar sin nosotros saberlo. Pero si en verdad este planeta esta ahí o no, una cosa que realmente hemos aprendido de este descubrimiento es que el Sistema Solar es un sitio enorme, y quizás aún hay sorpresas acechando ahí afuera, esperando a ser descubiertas.


