LA CULTURA DE LA POSGUERRA
La experiencia de la II GM y sobre todo de los campos de concentración, dejó en toda Europa y en el mundo en general una huella imborrable, y se pude decir que hay un antes y un después de estos acontecimientos. Se ha hablado desde entonces de una “literatura de los escombros”, nacida precisamente de esas experiencias de abandono y angustia. Donde más se notó fue quizá en los países que habían pasado por la experiencia fascista. En Alemania podemos decir que al mismo tiempo que se reconstruía la vida económica, se hacía lo propio con la cultural. En 1947 se formó un grupo que recibió el nombre de la fecha en que nació, compuesto por figuras de la posguerra como Böll, Günther Grass, Enzensberger…..y que formaban parte de la llamada generación escéptica; porque aunque eran demasiado jóvenes para haber votado a Hitler, en cambio habían sufrido las consecuencias del nazismo. Después de la muerte de Thomas Mann esta generación criticó a una Alemania demasiado provinciana, que no se ocupaba de los males que en pasado había sufrido el país. Por eso todos los escritores de esta generación tuvieron preocupaciones sociales, y algunos de ellos evolucionaron desde el catolicismo hasta el anarquismo. Karl Jaspers abordó el espinoso tema de la responsabilidad moral ante la ocupación del poder por los nazis; porque para él era necesaria una purificación colectiva como manera de distanciarse de un estado asesino. Luego, en 1966 escribió un libro dando la equivocada impresión de que la RFA era la prolongación del Tercer Reich. Fischer publicó Los fines de guerra de la Alemania imperial en 1961, criticando la voluntad expansiva de Alemania.
La cultura italiana tuvo su baluarte en el Neorrealismo, sobre todo en el cine, de la mano de Vittorio de Sica, Rosselini o Visconti. Y en el campo literario destacan Levi, Pratolini o Cesare Pavese. En pintura destaca la figura de Guttuso. Solo a partir de los años sesenta se puede decir que hay una innovación vanguardista en el arte italiano.

La literatura británica se deja influenciar por el pasado sobre todo en la elección de la temática. Graham Greene evoca en alguna de sus obras los bombardeos sobre Londres, y en El americano imposible hace alusión a la guerra fría, y en otros libros a la desaparición del colonialismo. Waugh en Oficiales y caballeros critica un mundo que está ya destinado a su desaparición. John Osborne también critica y evoca el pasado, mirándolo desde la óptica de un joven inconformista. El teatro del absurdo fue una expresión de angustia, pero dio salida a un sentimiento crítico de la sociedad.
En Francia siempre había estado presente la relación entre escritor y vida pública. Destaca Guidé, al que se concede el Premio Nobel en 1947; y Jean Paul Sartre, junto con su compañera, Simone de Beauvoir. La revista Los tiempos modernos le servirá de plataforma en la que exponer sus ideas filosóficas. Camus destaca como escritor, pero también como periodista, y para él la democracia es el ejercicio de la modestia, a la vez que desconfía del comunismo. Abundan sobre todo los intelectuales de ideología comunista, o en su defecto, católicos progresistas. Los comunistas se llaman a sí mismos “el partido de los fusilados” y cuenta con adhesiones tan importantes como Joliot- Curie o Picasso. Su revista Las letras francesas proporcionó listas de las personas que deberían ser purgadas a causa de su pasado fascista. La posición liberal que se identificaba con Raymond Aron era muy minoritaria. Para él el comunismo era una religión secular que proponía a las masas una interpretación del drama histórico dirigiendo hacia una causa única las desgracias de la Humanidad. El cisma de la Yugoslavia de Tito es la primera fase de un progresivo distanciamiento del mundo intelectual y con el paso del tiempo hay publicaciones que dejan de ser tan indulgentes con el comunismo, pero también experimentan rechazo a pactar con los adversarios. Desde 1950 el mundo liberal cuenta con una organización, el Congreso por la libertad de la cultura, que contiene colaboraciones como la de Raymond Aron, Camus, Mauriac, Blum o Gide. Muy pronto las dos vertientes de la vida cultural francesa se centran en Aron de un lado y Sartre del otro. Para Sartre el PC tenia el monopolio de la conciencia histórica y a diferencia de Camus, se negó a reconocer la existencia de campos de concentración soviéticos o en todo caso los justificó, como por otra parte había hecho Brecht. Aron dotó al anticomunismo de legitimidad intelectual en su libro El opio de los intelectuales, donde desarrolla su tesis acerca del comunismo como una religión secular. El caso de Francia es el mejor ejemplo de la relación existente entre cultura literaria y política. Por ejemplo, los libros de Alberto Moravia no pueden entenderse sin el punto de vista sartriano.
En las artes plásticas, Paris deja de ser el punto de referencia a favor de Nueva York. En los artistas plásticos también la guerra influye notablemente. Mooore dibuja a las masas humanas a cubierto de los bombardeos nazis en el metro de Londres, y Picasso evoca los campos de concentración en El matadero. A partir de 1945 hay tres rasgos que definen el desarrollo de las artes plásticas:
o La difusión de un arte que hasta el momento había sido poco comprendido
o El traslado del centro de gravedad a Nueva York, con un ambiente propicio
o Será también en Nueva York donde se refugien la mayor parte de los artistas europeos durante la guerra
Desde 1943 hasta mediados de los años sesenta, llega una segunda vanguardia, heredera de la parisina, donde hay varios estilos dominantes. El informalismo o arte otro, como le llama Tapié, no niega la forma, sino el papel que se le suele conceder de manera tradicional. La forma era fruto del azar o de la improvisación, se fundamentaba básicamente en el ideario existencialista y se localizó este estilo sobre todo en Paris. Fautrier y Dubuffet usan todo tipo de materiales, y sus cuadros se parecen a esculturas
En la obra de Wols es fundamental el choque de colores, mientras que Mathieu usa el dripping . Hartung sintoniza más con la pintura expresionista norteamericana. En Italia el informalismo está representado en las telas de saco de Burri. El espacialismo de Fontana parte también del informalismo, y se quiere incorporar a los cuadros una tercera dimensión, a base de agujeros y rajas. El grupo COBRA, con miembros de Copenhague, Bruselas y Amsterdam, se funda en Paris en 1948 y valoran sobre todo el arte primitivo y lo espontáneo.
A través del expresionismo abstracto el arte norteamericano se independiza del europeo, gracias a la influencia de surrealistas. En este movimiento el artista usa la pintura para dar rienda suelta a sus estados de ánimo de acuerdo a una visión muy romántica. Jackson Pollock usa el dripping en grandes formatos; mientras Kline usa sobre todo el blanco y el negro. También en la pintura americana existe otra vertiente, que es el llamado colour field painting. En los años sesenta surge el pop art, en Nueva York y Londres, y es una especie de reacción frente al lenguaje intelectual y elitista del expresionismo abstracto. Busca una marcada objetividad y frialdad. Su iconografía hace gala de elementos cotidianos o de imágenes relacionadas con los medios de comunicación. Jasper Johns, por ejemplo, tiene influencias del Dadaísmo y del surrealismo. Warhol se dedica a objetos de consumo y retratos en serigrafía de personajes famosos o desastres como accidentes y similares.
Lichtenstein escogió como inspiración las tiras de comics y Wesselman se dedica sobre todo al erotismo. En la escultura, Oldenburg usa objetos cotidianos de gran tamaño y Segal hace personajes pintados en yeso. En Inglaterra este estilo tiene relación con el dadaísmo en su acumulación de objetos de la vida cotidiana, como demuestra Hamilton. El realismo francés es la reivindicación del detritus, subrayando los peores aspectos de la sociedad de consumo. Klein usa mujeres desnudas como pinceles vivientes. El minimal art se caracteriza por su frialdad; pues en escultura y pintura se limita a la estricta simplificación y al minimalismo cromático. En Hungría destaca la figura de Vasarely. En este momento es importante también el happening, que no pretende ser una representación, sino una vivencia sin comienzo ni fin claramente estructurado. El arte conceptual pone en conexión la percepción visual con el lenguaje.
También hay artistas que llevan a cabo sus experiencias en solitario, y no se pueden integrar en ninguna corriente, como Francis Bacon, siempre en relación con la figura humana dominada por un sentimiento de soledad y angustia. El fotorrealismo tiene un acusado sentido de la frialdad, como se ve en la obra de Estes.
En Arquitectura hay un cierto paralelismo con la Pintura, pues los mejores artistas se refugian en Estados Unidos durante la guerra. Se usan nuevos materiales, como el aluminio; o procedimientos como las paredes cortina, que carecen de función sustentante. En Europa el finlandés Alvar Aalto renovó la arquitectura pública, y Wright siguió su propia senda, pero teniendo en cuenta la mayoría de las veces la adaptación del continente al contenido, como en el Museo Guggenheim de Nueva York. El llamado “brutalismo” arquitectónico, comparado con el informalismo en Pintura, aceptó que los materiales fueran vistos para modificar su apariencia y que los conductos aparecieran hacia el exterior.
Hay que hablar también del papel de la Iglesia Católica, pues dos pontificados cubren el espacio de tiempo desde el final de la guerra hasta comienzos de los sesenta. El cardenal Pacelli, que fue papa con el nombre de Pío XII, era de carácter tímido y reservado, y se había impuesto la imposible tarea de contentar a todos. Por eso, a pesar de que procuró proteger a los judíos, no hiciese públicamente ninguna declaración, y esto le fue duramente reprochado en la posguerra. Su pontificado estuvo muy relacionado con el momento histórico que le tocó vivir. En 1950 se proclama el dogma de la Asunción de María, lo cual puede chocar en el nuevo mundo que se estaba construyendo, porque puede haber el peligro de caer en una actitud teocrática. Se trataba también de usar la acción política de un laicado mas activo; pero los dirigentes de la Democracia Cristiana estuvieron bastante lejos de esas actitudes. Y una parte de la manifestación religiosa se mostró abiertamente en lucha contra el comunismo. En Rumanía y Albania todos los obispos estaban en la cárcel, y había persecución en todos los países del Este. En muchos casos incluso se trataba de crear iglesias nacionales, por creerlas más manejables. En junio de 1949 se excomulgó a todos los fieles inscritos en el PC. Sin embargo, sí hay que reconocer que el pontificado de Pío XII tuvo de bueno la apertura a la relación con otras iglesias; pues el papa había defendido la legitimidad de la lucha por la descolonización y también la construcción de una Europa unida. La iglesia norteamericana también desempeña un importante papel. Pero el papa se muestra receloso con la nueva Teología, especialmente con la francesa y prohibió los sacerdotes obreros. El siguiente papa fue el cardenal Roncalli, que eligió el nombre de Juan XXIII, quizá uno de los más queridos de toda la Historia de la Iglesia.


Aunque por su avanzada edad se pensó que sería un papa de transición, no se contentó con ese papel y creó 23 cardenales más, además de convocar un concilio para superar el conservadurismo tradicional. De las ocho encíclicas que promulgó, una de las más importantes fue Mater et Magistra , que situó la dignidad humana en el centro de la visión del cristianismo: promoción de la mujer, socialización, organización política de las comunidades. Por primera vez las encíclicas se dirigen a todos los hombres de buena voluntad, y no sólo a los católicos.