Alguna vez, cuando saliamos de la secundaria alla por el rumbo de San Fernando en Tlalpan, en aquellos ayeres, uno de los puntos favoritos de los adolescentes de entonces, eran las "Fuentes Brotantes" si ahi junto a la Colonia "La Fama", y entonces en parejas nos dirijiamos a este hermoso lugar.
Un poco de historia agregado en el "feis"
Cuentan los pobladores que en ese lugar espantaban a los trabajadores del turno de la noche (de la fabrica de la fama montañesa), especialmente a aquellos que no vivían en el lugar y que tenían que caminar por ahí para salir del barrio. Eran tantas las historias sobre los sustos y los aparecidos que los obreros se negaban a trabajar en el turno de la noche...
Los obreros acudieron al seminario del espíritu santo recién instalado sobre el camino a la Fama y solicitaron al padre Antonio Fragoso su ayuda para remediar la situación. El religioso, analizando el caso , decidió exorcizar el paraje. Para ello invito a doce obreros de mayor fuerza física y moral, les entrego cirios benditos y les anticipo sobre posibles reacciones demoníacas. Les dijo que durante el exorcismo posiblemente sentirían temblores de tierra, aullidos, fieros rugidos y fuertes vientos. El día elegido se reunieron el sacerdote y los doce obreros, el camino a fuentes brotantes era entonces solo un delgado sendero entre un bosque muy denso, junto a un arroyo de aguas claras y abundantes.
Al inicio del conjuro se escucho un ruido terrible, como muchas laminas metálicas chocando al mismo tiempo, también se escucho el chirriar de cadenas arrastradas, en seguida se desato un viento furioso que apagaba los sirios a cada momento. El sacerdote al avanzar por la zona elegida rociaba agua bendita y rezaba, apenas tocaba el suelo el agua y se escuchaban gruñidos de perros, aullidos y relinchos. Ya cerca del sitio final del exorcismo se escucharon fuertes gritos y lamentos de dolor, conforme el ritual avanzaba se juntaban en un solo estruendo todos los terroríficos sonidos y poco a poco se fueron debilitando hasta que se callaron por completo, sobrevino entonces un silencio impresionante, pareciera que ese mundo hubiera detenido su movimiento, las hojas dejaron de caer de los arboles, hasta las aves habían enmudecido.
Después de largos instantes regreso un ambiente de tranquilidad en el murmullo del arroyo y del viento entre las hojas de los arboles que nunca se había sentido en la zona, los obreros agradecieron al sacerdote y a partir de esa fecha el demonio del viejo camino a la Fama desapareció de ese paraje.
-Texto de Maria Portal, "Estrategias simbólicas para enfrentar lo urbano. 2004-
En la foto podemos observar una imagen del boscoso entorno natural que se tenia en las fuentes brotantes en los años 30´s