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estas en la uni? te enseño a estudiar lince entra...

*Necesitas cinco minutos cada día para planificarte. Cuanto más atareado estés, más necesitas organizarte. No te dejes atropellar por la improvisación de hacer lo más inmediato. Date la satisfacción de saber por dónde vas y de cumplir lo que habías previsto para cada día.

*No empieces nunca por lo fácil con la excusa de ir entrando en materia poco apoco. Valdría si hubiera mucho tiempo por delante, pero generalmente no lo hay. Comienza por lo más importante; si no lo haces así, te perturbará la ansiedad de saber que aún tienes pendiente aquella tarea y el nerviosismo te hará aumentar la sensación de impotencia.

*Lleva siempre encima una agenda en la que puedas anotar una idea antes de que se te olviden datos que sea necesario recordar.

*Conserva pocos papeles. Tira todos los que hayas usado y no sean imprescindibles. Archiva con un método claro todo lo que decidas conservar. Hay quienes pierden más de la mitad del tiempo de estudio en buscar informaciones entre fotocopias y cuadernos.

* No comiences nunca a hacer una cosa si no confías seriamente en que puedes realizarla. Cuando se produce un fracaso y no se completa una tarea, se produce una insatisfacción y uno sentimiento de culpabilidad que lleva a perder cantidad de tiempo. Es mejor pedir ayuda cuando sientes que lo necesitas.

* Antes de ponerte a estudiar prepara todas las cosas que preveas necesarias. Es conveniente cortar a tiempo las posibilidades de fuga. Quien mucho se levanta, poco interés tiene.

*Aprovecha en lo posible tus mejores momentos. ¿Eres de los madrugadores? ¿O prefieres las tardes? Estudia en tus momentos altos de energía. El descanso y la diversión exigen menos concentración. 8.- Busca sitios adecuados donde poder estudiar sin que haya demasiado ruido. Si es necesario, recurre a otras posibilidades fuera de casa: bibliotecas públicas, etc. La concentración es imprescindible.
Con el estómago lleno es difícil de conseguir esta concentración: busca tiempos más oportunos.

* Procura trabajar en una mesa en la que sólo tengas las cosas que necesites para el estudio; evita en lo posible el riesgo de distraerte.

* Empieza a estudiar con un vistazo general de los temas. Esto ayuda a concentrar la atención y a despertar el subconsciente. Tener un marco de referencia general te ayudará a comprender mejor los pasos de un proceso.

* Reserva algún tiempo del día para resolver las cosas triviales, pero necesarias. Evita la sensación de estar pendiente de terminar algo que se ha quedado a medias. Esta sensación es frustrante y quita concentración.

*Cuando lo necesites, descansa, relájate, oye música. No esperes a que el cansancio se convierta en agotamiento, pero tampoco diversifiques los objetivos de tu atención haciendo varias cosas a la vez, como estudiar y oír música; las dos cosas a la vez no suelen funcionar bien.

* Ponte cómodo para estudiar, postura relajada, ropa floja y cómoda, buena luz.

*Pide ayuda cuando la necesites porque no consigues resolver una cuestión. Remite tus dudas al profesor, en clase, pero no dejes pasar un tiempo excesivo para aclararlas. Muchas veces basta con una consulta a tu compañero, pero cuando haga falta hay que recurrir al profesor, con quien siempre hay que mantener una relación personal que facilite estas consultas.



AUTONOMIA (Tú te lo guisas, tú te lo comes): Puedes pedir ayuda para organizarte., pero el que debe decidir y después cumplir eres tú.

REGULARIDAD (Coge el ritmo): Dedicar diariamente al estudio alrededor de tres horas es más eficaz darse grandes palizas de vez en cuando.

DOSIFICACIÓN (No te quemes las neuronas): Por cada hora dedicada a estudiar, debes descansar diez minutos, aunque no te sientas cansado.

EXCLUSIVIDAD (Situarte en paradero desconocido): Durante el tiempo de trabajo evita lo que te pueda distraer. Aplaza para el tiempo libre cualquier otra cosa. Que nadie te moleste; eres un profesional.

PRIORIDAD (Dales lo que se merecen): Asigna a cada área el tiempo de forma proporcional a su dificultad.

ORDENACIÓN (Ponlos en su sitio): Empieza a trabajar por las áreas que consideres de dificultad media. Sigue con las difíciles y acaba por las fáciles. Los científicos aseguran que es lo más práctico.

AGENDA (Déjalo todo escrito): Hazte con una agenda, que te acompañe a todas partes. Escribe en ella tus proyectos y todo lo que tienes que hacer. Tu agenda será tu jefa: ella te indicará siempre qué tienes que realizar. Úsala con exigencia.

Más horas de sueño llevan a mejores calificaciones
Intentar memorizar todo en los últimos días antes de un examen es normal, pero malo para el cuerpo: duermes menos, ingieres bebidas energéticas, te alimentas mal…conductas que definitivamente generan el efecto inverso al que buscas.
De acuerdo a un estudio de 2012 de la Universidad de Brigham Young, publicado en The Eastern Economic Journal, el sueño afecta el rendimiento. 7 horas de sueño es lo que necesitas para obtener las mejores notas posibles, aseguraron los investigadores. El sueño favorece la consolidación de la memoria, el crecimiento y el aprendizaje, y la falta de sueño puede generar daños en las redes neuronales de la corteza prefrontal.

Pon a prueba lo que aprendes y no memorices
Una investigación de 2011 publicada en la revista Science analizó 3 métodos comúnmente elegidos para estudiar: memorizar y repetir, dibujar diagramas y esquemas, y hacer evaluaciones y exámenes para comprobar si has aprendido.
Para comprobar la efectividad, realizaron un seguimiento de 200 alumnos, los cuales dividieron en 3 grupos, cada uno con un método de estudio diferente. Los investigadores descubrieron que el 3º es el más eficaz, y mejora el volumen de aprendizaje hasta en un 50%.

No recurras a bebidas energizantes o complementos alimenticios
La mayoría de estos suplementos se utilizan con frecuencia para combatir el sueño y mantener estudiando, e incluso para “ayudar a la memoria”, como asegura su publicidad. Sin embargo, la mayoría están compuestos principalmente de fosfatidilserina o taurina, ninguno de los 2 útiles para mejorar la capacidad de recordar, afirman desde la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria.

Asistir a clase y tomar apuntes

En la facultad el presentismo es por materias. Algunos profesores no son tan exigentes con este control si bien generalmente la norma de la universidad es tener entre un 75 u 80% de presentismo. La asistencia a clases es fundamental para seguir las explicaciones del docente, consultar dudas, conocer el criterio de evaluación del profesor, discriminar que temas son prioritarios y cuales accesorios… Asistir a clases no es sólo estar presente sino tomar apuntes: registrar por escrito estas pautas que va dando el profesor. Es útil organizarse para archivar los apuntes de manera prolija, algunos prefieren usar un cuaderno por materia y otros uno sólo pero sacando luego las hojas que guardan en carpetas diferentes. Si faltás a una clase siempre tenés que solicitar los apuntes a un compañero.

Apuntes y lecturas obligatorias

Los apuntes de clase son fundamentales pero jamás reemplazan la lectura de los textos obligatorios (y optativos) de la asignatura. El profesor irá marcando que lecturas hacer y es necesario hacer tales lecturas antes de la clase, subrayando las ideas centrales y marcando las dudas para consultar. La fuente de estudio son los libros, artículos u otros materiales que se indican en el programa. Los apuntes son un complemento de la bibliografía y no al revés.

Tiempo de estudio

Es necesario generar un hábito de estudio diario, es decir, dedicar un mínimo de 2 o 3 horas por día para leer, ordenar los apuntes, realizar resúmenes, hacer ejercicios u otros trabajos específicos solicitados. Esto permitirá tener “todo listo” para comenzar con la preparación para un exámen integrando y relacionando los temas ya aprendidos. La fijación o memorización es el paso final en esta preparación y es necesario para aprender el vocabulario específico, expresarse con fluidez, o aplicar lo ejercitado con seguridad.

Evaluaciones y criterios de aprobación

Generalmente en la facultad se evalúa con exámenes “parciales” donde se toma lo visto el 1º cuatrimestre (abril-julio) y el 2º (agosto-noviembre); y “finales” donde se toma toda la materia. A veces las materias son “promocionales” y en ese caso aprobando los parciales con ciertas notas como mínimo ya se aprueba toda la materia. En otros casos no, y la aprobación de los parciales es el requisito para acceder al final, que generalmente es una mesa con un tribunal examinador existiendo fechas alternativas para presentarse en diciembre, febrero-marzo o julio (para lo cual hay que anotarse con anticipación). Muchas materias poseen clases prácticas, que suelen ser dictadas en grupos más pequeños (comisiones) con profesores generalmente más jóvenes, a veces incluso estudiantes avanzados. Esta parte de la materia también se evalúa y su aprobación es otro requisito para llegar al final. Existen materias cuatrimestrales y anuales con diversa carga horaria, pero en cualquier caso es indispensable saber con claridad de que tipo de asignatura se trata y cómo es el mecanismo para aprobarla. Estos criterios son dados por los profesores durante el dictado de las clases, de allí la importancia de asistir a las mismas. En el caso de “finales” orales es también muy conveniente observar otros exámenes antes de presentarse uno mismo a rendir, ya que esto permite ver el tipo de planteos que hacen los docentes, los temas que se priorizan y el estilo general del exámen. No está de más saber bien cómo se registra administrativamente la aprobación: a veces el alumno tiene una libreta donde se pone la nota de cada materia con las firmas correspondientes. Es importante verificar que haya sido completada correctamente. En caso de no aprobar es indispensable saber cuántas veces más se está habilitado para presentarse a rendir antes de “perder” la aprobación de la cursada.

Materias “lindas” y “feas”

Más allá de que la carrera elegida responda a tus deseos, es bastante probable que te encuentres con materias que no te interesen lo suficiente o incluso te resulten desagradables y pesadas de cursar. Esto no significa haber errado la elección, a no ser que se acentúe de manera significativa y se extienda a la mayoría de las materias. Es común también que las materias de 1º año resulten especialmente difíciles o intensas. Sin duda esto está ligado al cambio que implica ingresar en la universidad, la aproximación a contenidos más complejos y la apropiación de vocabulario específico, lo cual requiere un esfuerzo adicional constante.

No quedarse solo y abrirse al grupo

Puede resultarte muy provechoso hacer buenos compañeros de estudio en la facultad. Compartir apuntes, intercambiar opiniones y materiales aliviana mucho la tarea. Es muy útil estudiar de manera individual y juntarse luego a repasar en grupo para aclarar dudas y reforzar lo ya aprendido. También en muchas oportunidades los profesores piden trabajos en equipo, por lo que es conveniente saber previamente con quien te conviene trabajar y sentirte a gusto.

Recursos que ofrece la universidad

Es fundamental conocer los servicios que te ofrece la universidad para abordar mejor tus estudios: biblioteca, laboratorio de computación, centro de orientación al estudiante (tutorías), etc. También la oferta de actividades deportivas, culturales, religiosas y sociales enriquecen tu formación y tu pertenencia a la institución que hayas elegido.

Desaprobar un parcial no siempre es indicador de “error” en la elección

Muchos chicos creen que si en los primeros parciales les va mal esto evidencia que esa carrera “no es para ellos”. En general esto es vivido como un fracaso pero suele dar cuenta de algún error en el modo de encarar el estudio y tal vez no haber logrado aún adaptarse al estilo universitario. A no desesperar! Tené en cuenta estos consejos, acercáte a otros estudiantes que se encuentren más seguros, y no dudes en pedir ayuda e intentarlo nuevamente.

SACÁ APUNTES A MANO


Si, ya sabemos que escribir en tu laptop, en tu Tablet o en tu celular es mil veces más rápido. ¿Pero adiviná qué? Los especialistas de Harvard aseguran que ese tiempo extra que te lleva escribir a mano, influye en qué tanto logras retener el conocimiento. Al escribir con lápiz y papel demorás más pero te obliga a reflexionar sobre lo que escribes en página. Esa primera instancia te ayuda a pensar y visualizar la información; por el contrario cuando solo traspasas la información a tu dispositivo electrónico pero no la analizas mientras lo haces.


DEDICÁ TIEMPO A ESTUDIAR VARIAS MATERIAS A LA VEZ


Tenés que aprender a organizarte de manera que consigas aprender diferentes asignaturas al mismo tiempo. Los autores aseguran que esta manera de estudiar alternando entre una materia y favorece la retención y facilita la comprensión de lo leído. Al principio puede hacerte pensar que estudiaste menos de lo que realmente lo hiciste, y te llevaras una grata sorpresa cuando te des cuenta de lo efectivo de este método.


DEJÁ PASAR TIEMPO ENTRE TUS HORAS DE ESTUDIO


Aprenderte todo de una vez en una sesión eterna de 9 horas seguidas no sirve. Esa información desaparecerá días u horas después del examen. Para retener lo aprendido, tenés que dejar pasar un par de horas en tus momentos de estudio para dejar reposar la información y evitar el atracón innecesario.


NO LEAS LAS COSAS MIL VECES


No te confundas: pasar horas y horas releyendo un mismo libro de texto no te grabará las líneas en el cerebro. Es mejor dedicar menos tiempo a la lectura y más al recuerdo mental; de esta manera podrás focalizarte en la retención y lo recordarás luego.


ENFRENTATE A DESAFÍOS


Estudiar siempre ejercicios sencillos y conocidos poder más cómodo. Pero la verdadera manera de aprender es cuando te ves obligado a resolver un problema o responder una pregunta nueva. De este modo facilitarán posteriormente el aprendizaje. Para ello es muy útil estudiar en grupo para realizarse mutuamente preguntas para recordar lo aprendido.

ESTABLECER TUS PRIORIDADES.
Los estudiantes sobresalientes no admiten intromisiones mientras estudian. Una vez que abren los libros o encienden la computadora, ya no contestan llamadas telefónicas, ni se distraen con la televisión, ni van a buscar algo para comer.

ESTUDIAR EN CUALQUIER SITIO...O EN TODOS.
A pesar de que te aconsejaremos vivamente la regularidad en los horarios y lugares para estudiar, también es importante que vayas formando el hábito de estudiar ‘en cuentagotas’. Mientras haces cualquier otra cosa, puedes aprovechar unos minutos para leer fragmentos de material que necesitas asimilar, o, sobre todo, para hacer breves pero frecuentes repasos.

ORGANIZARSE.
Procura no perder ningún minuto en buscar elementos que dejaste en algún lugar sin prestar atención. Un estudiante de la enseñanza media sigue, por ejemplo, este sistema: archiva de inmediato los trabajos escolares del día en carpetas de distintos colores, según la materia, para poder encontrarlos fácilmente en tiempo de exámenes y repasarlos sin dilaciones.

APRENDER A LEER.
‘La mejor clase que he tomado fue la de lectura veloz’, dice el estudiante Christopher Campbell. ‘No sólo llegué a leer más palabras por minuto, sino que aprendí también a mirar primero el índice de los libros, así como sus gráficas y sus ilustraciones. Entonces, cuando comenzaba a leer ya me había formado una idea general de su contenido y retenía mucho más’. El secreto de la buena lectura’, explica un experto, estriba en ser ‘un lector activo, una persona que continuamente formula preguntas conducentes a la plena comprensión del mensaje del autor’.

PROGRAMAR TU TIEMPO.
Cuando un profesor les asigna un trabajo largo, los buenos estudiantes elaboran un programa, dividiendo la tarea en partes pequeñas, para que no les resulte tan abrumadora. En este sentido, recuerda la frase que dice: ‘No es posible comerse un elefante... Salvo que se lo haga progresivamente, pedazo a pedazo...’

TOMAR BUENOS APUNTES... Y USARLOS.
‘Leer el libro de texto es importante, pero también es cierto que un profesor tomará examen en base a aquello en lo que hizo hincapié, y eso lo que encontrarás en tus apuntes’. Los estudiantes sobresalientes también toman notas mientras leen el libro de texto. El universitario David Cieri, por ejemplo, utiliza su propio sistema: traza una línea vertical en el centro de la hoja de su cuaderno y escribe, en un lado, las notas sobre el texto, y en el otro, las de la lección impartida por el maestro. Así puede revisar ambas facetas de la asignatura simultáneamente.

ENTREGAR TRABAJO PROLIJOS.
Los trabajos limpios pueden ayudarte a obtener calificaciones más altas. ‘El alumno que entrega un trabajo pulcro tiene más posibilidades de conseguir una buena calificación’, asegura uno de los profesores consultados. ‘Es como si a uno le sirvieran una comida deliciosa. Por suculento que sea el manjar, no resulta apetecible si viene en un plato sucio’.

EXPRESARSE Y CONOCER EL ESTILO DEL PROFESOR.
‘Si no entiendo el concepto que el profesor está explicando, le pido que lo repita. Sin embargo, la participación en clase consiste en algo más que en hacer preguntas; se trata de mostrar curiosidad intelectual. ¿Por qué es tan importante conocer el estilo que tiene el profesor para diseñar las pruebas?. Algunos suelen repetir los temas y hasta las preguntas. Por eso será una ventaja si considera ciertas preguntas con anticipación para tener las respuestas prontas cuando el tiempo apremia durante el examen.
Aun si no es posible anticipar las preguntas, trata de conocer qué métodos emplea cada profesor. Por ejemplo, unos se inclinan por la narración, mientras que otros por las preguntas con posibilidades o por completar espacios en blanco. Al familiarizarte con cada uno, sabrás si debes concentrarte en la generalidad de un tema o sólo en hechos específicos.

ESTUDIAR EN GRUPO.
La importancia de estudiar en grupo se puso de manifiesto en un experimento llevado a cabo en la Universidad de California. Cuando era estudiante de post-grado en esa institución, Uri Treisman observó una clase de cálculo para alumnos de primer año en la que los estadounidenses de origen asiático obtuvieron, en promedio, mejores calificaciones que otros alumnos de grupos étnicos minoritarios e historiales académicos similares. Treisman descubrió que los primeros analizaban juntos las dificultades que planteaban sus tareas escolares, aplicaban enfoques diferentes y compartían las soluciones. Los otros, por el contrario, estudiaban solos, pasaban la mayor parte del tiempo leyendo y releyendo el texto, e intentaban el mismo enfoque una y otra vez, aun cuando no les diera resultado. Apoyándose en sus hallazgos, Treisman propuso que en ese curso se enseñaran métodos de estudio en grupo. Cuando esto se hizo, los grupos alcanzaron los mismos buenos resultados.

EXAMINARSE.
Cuando toma apuntes, la estudiante Domenica Roman subraya los puntos que, en su opinión, podrían incluirse en los exámenes. Después formula preguntas tentativas basadas en esos puntos y se examina sola por escrito antes del día de la prueba. ‘Si no puedo responder la pregunta satisfactoriamente, vuelvo a repasar mis apuntes’.

HACER MÁS DE LO QUE TE PIDEN.
Si el profesor de matemáticas le plantea cinco problemas, la estudiante Christi Anderson resuelve diez. Si el profesor de historia le encomienda leer ocho páginas, ella lee 12. ‘Parte del aprendizaje es la práctica’, asegura Christi. ‘Y cuanto más se practica, más se aprende


otra tecnicas es hacer mapas conceptuales
El idioma del cerebro

El lenguaje de nuestro cerebro está basado en imágenes, no en palabras. Cuando pensamos en una pera no repasamos eso de que la “p” con la “e” suena “pe”, etc., lo que “vemos” es en la imagen de una pera. Incluso si percibimos su color, su forma, su sabor, su textura o su olor sin tener la fruta delante, inevitablemente visualizaremos una pera. Es el idioma del cerebro, el modo en que recordamos, soñamos o pensamos y, para poder crear una imagen mental de cualquier cosa que recordemos, el cerebro ha tenido que transformar las palabras en imágenes y cuanto más llamativas hayan sido esas imágenes, mejor las habremos recordado. Por eso, estos mapas mentales le facilitan a nuestro cerebro el trabajo de “traducir”, evitando los tediosos listados y los esquemas llenos de texto.

Simplicidad

El mapa mental o conceptual nos facilita el trabajo dándole a nuestro cerebro una parte del estudio ya traducida a imágenes y otra ordenada de forma tan simple que sea muy fácil de recordar. Se trata de hacer una representación visual del tema que vayamos a estudiar, con círculos, flechas, dibujos rápidos, colores diferentes y palabras que nos recuerden conceptos más amplios, dejando muchos huecos blancos para que no quede abigarrado y tendiendo a simplificarlo todo al máximo. Es el mismo trabajo de síntesis que hemos hecho siempre con los esquemas, pero mucho más útil y vistoso.

Empecemos por el principio

Como siempre, lo primero es leer y comprender el tema que vamos a estudiar. Y volverlo a leer después subrayando las ideas principales y secundarias. Sí, hay cosas que no cambian. Es importante que comprendamos lo que leemos para que podamos discernir lo importante con claridad e incluirlo en nuestro mapa.

Material necesario

Si somos más de la vieja escuela, necesitaremos folios, lápiz y goma, bolígrafos y rotuladores o lápices de colores.

Si por el contrario nos va menos el tema manual y más el informático, lo único que necesitaremos es un ordenador con un buen programa, como Photoshop o InDesing en el que podamos hacer nuestros mapas. También puede bastarnos con una conexión a Internet para hacer los mapas mentales en páginas gratuitas. También tendremos que hacernos con un lugar donde imprimirlos después.

Ambos métodos tienen ventajas e inconvenientes, solo tenemos que encontrar el que más se adapte a nuestras técnicas de estudio.

“Mapeando”

Vamos a empezar: tras haber leído y subrayado, ahora toca hacer el mapa. Para que sea cómodo, cada mapa debe ocupar un folio. En el centro ponemos, dentro de un círculo, el título o la idea principal y a partir de ahí vamos sacando flechas de un color para marcar las ideas secundarias, y de otro color para conceptos de menos importancia. Así, haciendo dibujos o copiando y pegando imágenes con nuestro ordenador sabremos, de un solo vistazo, todo lo que se debe desarrollar de un tema completo, qué es lo más importante y cómo están relacionados todos los conceptos. Eso sí, estos mapas, aunque muy útiles, son totalmente personales e intransferibles: vamos a tener que olvidarnos de compartirlos con nuestros compañeros porque nadie salvo nosotros entenderá ni papa.




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