En la segunda mitad del siglo XX el crecimiento económico es a la vez mito y realidad. La crisis de los años 30 parecía que iba a conducir a un estancamiento casi definitivo, y la crisis de 1973 interrumpió un proceso de crecimiento que se había creído imparable. Jean Fourastie afirma que entre los años 1945-1973 se producen los treinta años más gloriosos en el crecimiento económico de todo el siglo. Aunque esta afirmación se puede hacer para el conjunto mundial, en realidad se refiere más a las potencias occidentales. Quizá porque los Estados Unidos partían de una hegemonía en términos cuantitativos y relativos al no haber padecido las consecuencias de destrucción de la guerra europea; puede decirse que el crecimiento en el Viejo Continente fue todavía más espectacular. A pesar de la existencia de crisis periódicas, ninguna de las que padece el sistema capitalista es remotamente parecida a la del 29. En este intervalo, la tasa de paro nunca sobrepasa el 10% en Occidente, y la inflación alcanza un nivel socialmente aceptable, porque nunca se teme que haga peligrar el progreso. Para explicar el volumen de crecimiento quizá haya que remitirse a varios antecedentes. Aunque hubo distintos ritmos, se puede decir que las consecuencias de la II GM se superaron con bastante rapidez; y no sólo a causa de la ayuda exterior que recibió Europa, sino también por la propia voluntad europea. En el terreno político y en el económico hubo una voluntad bastante clara de romper con el pasado. El Plan Marshall fue voluminoso en recursos de ayuda, pero también mucho mejor usado que la ayuda que se recibió al término de la I GM. Otro factor decisivo fue el establecimiento de un nuevo orden económico mundial, una vez empleados los recursos del Plan Marshall. Los gobiernos europeos empiezan a liberalizar su comercio y en 1950 aceptan un código de comportamiento cuyo objetivo era que desaparecieran las restricciones cuantitativas que se habían impuesto. El FMI declara ilegales las monedas no convertibles, los tipos de cambio múltiples y los tipos de cambios flotantes. El GATT condena los aranceles discriminatorios y las restricciones cuantitativas al comercio. Al final, el sistema monetario internacional se configura como una derivación del cambio standard oro, tal y como ya se había practicado en Londres desde el siglo XIX, aunque no se basaba solo en el oro, sino también en las divisas de valor reconocido. En este caso la divisa era el dólar convertible en oro, que hasta comienzos de los setenta fue una divisa fuerte y estable. Probablemente en todos estos años el motor del crecimiento fue Estados Unidos, aunque también el causante de las crisis. La Guerra de Corea sirvió para estimular la inversión, por ejemplo.
¿Qué factores explican este prodigioso crecimiento económico? Uno de ellos, quizá de los más importantes, es que la mayoría de los países impulsan políticas económicas que se consagran en la mayor parte de los casos a favorecer un alto nivel de demanda y de empleo, para incrementar las tasas de inversión, el volumen de los intercambios y las innovaciones tecnológicas. El estado va adquiriendo peso en la marcha de las economías, y la política keynesiana aporta una justificación teórica para la política monetaria y fiscal expansionista. Se dan todo tipo de estímulos para el crecimiento del comercio mundial, que se dobla en estos años. Para ello se hacen innovaciones en el mercado, como los grandes petroleros, de los cuales se construyen muchos en estos años. Se liberalizan los intercambios a través de acuerdos globales, y se hacen reducciones tarifarias. Otra causa de crecimiento es el gran desarrollo de la ciencia. Los Estados Unidos obtienen más del 65% de los pagos por patentes de la OCDE al comienzo de este período, y aproximadamente el 60% de las innovaciones proceden de las empresas americanas. El cambio tecnológico se produce en todos los campos, pero quizá la revolución más espectacular se lleva a cabo en la microelectrónica, que se inicia en la segunda mitad de los setenta. El primer ordenador Mark I había hecho los cálculos necesarios para la construcción de la bomba atómica, y una computadora llamada ENIC, construida en los años cuarenta por un costo de millones de dólares, se pudo reemplazar en 1978 por una microcomputadora que valía cien dólares y calculaba veinte veces más de prisa, con menor consumo de energía y más seguridad. En 1944 se define el papel del ADN en los cromosomas.
Pero en los países con economía de mercado existían otros factores que contribuyeron al crecimiento. Al maltusianismo de los años treinta le sucede un incremento demográfico hasta mediados los sesenta, lo cual permite que se enfrente la demanda de mano de obra; a lo cual contribuye también la mayor movilidad en el trabajo. Hay países, como Italia, España, Grecia, Portugal o Turquía que se convierten en reserva de mano de obra de las naciones más desarrolladas. En 1970 el flujo de inversiones se ha triplicado con respecto a veinte años antes. Pero poco a poco, de este gran crecimiento van surgiendo problemas: la inflación que produce el recalentamiento de la economía, los desequilibrios en la balanza de pagos. El capitalismo se va transformando, sobre todo a causa de la cada vez mayor intervención del estado, considerado como un corrector de la Economía. El gobierno norteamericano, por ejemplo, crea una ley en 1946 para lograr el pleno empleo. Sin embargo, no en todos los países el estado interviene de igual manera. Las empresas tienden a concentrarse cada vez más, diversificando su producción e internacionalizándola.
Estos años gloriosos en la Economía de mercado también tienen su contrapartida en la transformación social. El sector industrial supone en Europa casi la mitad de la ocupación de la población en activo, a mediados de los cincuenta, pero en los sesenta el sector que más empleo general son los servicios. En la terminología anglosajona se habla de que el blue collar o clase obrera, es sustituida poco a poco por la White collar, oficinistas que forman una emergente clase media. El número de accionistas en Bolsa aumenta, porque ahora mucha gente de clase media compra acciones. Surge la llamada Welfare State , que es una nueva política social más homogénea. Todo esto conlleva el nacimiento de una civilización de consumo, que nace en los Estados Unidos, y se va ampliando a toda la sociedad occidental. No solo se difunde y se aceptan como básicos bienes y servicios de consumo que antes no existían, sino que las comodidades de las ciudades se hacen extensivas al ámbito rural. Los ciudadanos gozaban de mayores expectativas de futuro y disponían de más tiempo y recursos para el ocio. Esto se mantiene en general para la sociedad occidental, pero no podemos obviar que existe otra sociedad en el Tercer Mundo que vive ajena a esta realidad. La relación comercial entre ambas sociedades se basa en el intercambio de materias primas y productos ya manufacturados, que no siempre es equitativo. Con las mejoras sanitarias, los países del Tercer Mundo sufren una explosión demográfica, lo cual contribuyó a impedir que hubiese la suficiente acumulación de capital que hiciese posible la transformación económica.
La revolución de los sesenta y su herencia.
Hobsbawm habla de unos largos años sesenta, que abarcarían desde 1958 hasta 1974, donde los cambios son más bien sociales y culturales que políticos. No sería del todo exacto decir que la revolución cultural fue consecuencia de la “contracultura”, sino que hubo una transformación de la sociedad, que cambió sustancialmente en sus comportamientos a corto plazo. Pero no hubo revolución en sí, aunque los marxistas habían pronosticado que se iba a producir algo que al final no tuvo lugar. Y precisamente desdeñaron pequeñas cosas que serían muy importantes, como las condiciones de vida, las libertades personales y las relaciones familiares.
Políticamente, en todo el mundo se siente en esta época una nueva fuerza para enfrentarse al pasado inmediato. Quizá esto explique la revuelta estudiantil del 68; aunque el éxito de sus ideólogos fuese tan fulgurante como efímero. Se parte de preocupaciones en esta revolución que se refieren más a las costumbres que a los principios, y una parte de la protesta se lleva a cabo por la cuestión tan baladí de que los estudiantes masculinos puedan acceder a los dormitorios de las chicas. Se trataba de una protesta sin programa, sin orden, una macrofiesta juvenil. En los ghetos negros las protestas solían comenzar por motivos casuales, para llegar luego al saqueo hasta la intervención policial. Raymond Aron dice que los revolucionarios desconocen los más simples rudimentos de la economía, y pretenden simplemente hacer un Carnaval. Lo que caracterizó al movimiento fue la difusión que tuvo. De haber tenido alguna ideología sería su carácter libertario. Las pintadas callejeras se hacían, la mayor parte de las veces, con una mezcla de exigencia de libertad y humor. Pero en realidad los estudiantes tuvieron menos protagonismo del que se cree, y su definición ideológica en muchos casos fue breve. Y para colmo de males, en muchos de ellos, esta ideología acabaría derivando hacia un pseudoterrorismo.
La posterior revolución de las costumbres fue bastante más duradera. En los años sesenta había más gente joven y con más dinero para gastar que en épocas anteriores, y en algunos casos se habla de una generación de young angry men, siempre dispuesta a discrepar con la generación que les precedió. Es precisamente en este momento cuando en la mayoría de los países se establecen los 18 años como mayoría de edad, y por tanto, también de acceso al voto. Inglaterra es un importante referente juvenil en este momento, sobre todo en la música. De hecho a los Beatles se les convierte en Caballeros del Imperio Británico. Incluso la forma en que vestían ironizaba, aunque respetuosamente, con la idea del imperio británico. Los Rollings Stone procedían de una clase social superior a la de The Beatles, pero tienen el mismo éxito. Es el momento de Carnaby Street y de la moda de la minifalda, creada por Mary Quant. Y en ese momento muchos de los grandes éxitos literarios y teatrales proceden de Londres, aunque el cine británico, realmente es financiado por dinero americano. Pronto salen competidores en otros lugares, y los franceses atribuyen a Courreges la invención de la minifalda, aunque lo que si es verdad es que este modisto será el creador del pret a porter. Los sociólogos de dan cuenta de que en las sociedades occidentales, los jóvenes están pasando de los valores materialistas a los postmaterialistas, también llamados posmodernos, que se pueden identificar con la herencia de los sesenta.
La cultura del rock se hace universal, y se relaciona en gran parte con el sexo, sin duda porque una de las características de esta revolución es la nueva permisividad en las relaciones sexuales. Desaparece en gran parte la censura, y novelas que años antes habían estado prohibidas; como El amante de Lady Chatterley, de Lawrence, o Lolita, de Nbokov, se podía leer ahora. Los cambios que se producen en la diferente consideración de las razas no se producen tan solo en Estados Unidos, sino también con los emigrantes asiáticos y africanos que llegan a otros países, sobre todo a Gran Bretaña. Aquí precisamente fue el primer país de Europa en donde un político de la derecha más conservadora usa estos argumentos en una campaña electoral. Se empiezan incluso a hacer publicaciones específicas atendiendo a la raza, como la revista Ebony, dedicada al público negro, y creando un estándar de belleza racial. Y hablando de belleza, en esta época, ésta se mercantiliza, dado que se atribuye a la apariencia personal una gran importancia, incluyéndola incluso como una valía en lo profesional. Incluso en la política se entrevé un papel al aspecto de los candidatos, sobre todo a partir de Kennedy. Pero el cambio más importante se da en la condición femenina, pues es entonces cuando nace el activismo feminista. Se empiezan a atacar los concursos de belleza, se liberalizan las leyes sobre el aborto y en Francia hay por primera vez una mujer ministra; Francoise Giroud. La liberalización del divorcio apenas crea problemas, salvo algunas excepciones, como fue el caso de Italia, que incluso se sometió a referéndum.
Si hablamos del extremismo creativo de esta época, sobre todo en los Estados Unidos, podemos nombrar los estudios de Marcuse, que habla del totalitarismo democrático en USA, o Mc Luhan, que dice que en los medios de comunicación se subordinan las ideas al medio y no al revés. En las artes plásticas el punto común quizá sea el gusto por el espectáculo, el uso de la tecnología o el tono contracultural. En esta época empieza a haber preocupación por el entorno; aunque también coincide con la época de expansión de la mayor parte de las ciudades, lo cual no está reñido con las manifestaciones para la conservación de los bosques o los espacios naturales. Se empiezan a hacer calles peatonales.
La consecuencia de la permisividad sexual puede que sea la pornografía; y de la relajación de costumbres en la juventud, viene la proliferación de distintos tipos de droga; que se refleja incluso en canciones, como la de los Beatles, Lucy in the sky with diamonds.
Las iniciales de la canción hacen referencia, precisamente al LSD.
Los cambios culturales a partir de los setenta.
Los más importantes intelectuales franceses, Sartre y Aron, optaron por posturas diametralmente opuestas. El primero se colocó al lado de los estudiantes rebeldes, mientras ya sabemos que Aron calificaba sus manifestaciones de Carnaval o de psicodrama. Después del 68 proliferan los grupos de izquierda en el mundo intelectual francés. Sartre aprobaba la violencia en los estudiantes y calificó a la Universidad de “prostituta”, y propuso una tensión revolucionaria permanente. Creía que el parlamentarismo era una trampa. Focault, profeta de la violencia terrorista, se convierte en el faro del intelectualismo izquierdista; y la ortodoxia dentro del PC se vuelve cada vez más difícil.
Comenzada la década de los setenta, se inician nuevas iniciativas en la derecha. En 1978 aparece la revista Comentarios, en la línea del intelectual Aron, aunque el acontecimiento principal de esta
década es la publicación del libro Archipiélago Gulag, de Solzhenitsin, que revelaba la verdad sobre los campos de concentración soviéticos. En las mismas fechas se publican otros libros que critican la URSS desde la óptica de la izquierda. A finales de los setenta se dibuja un acercamiento de posturas, y en 1979 se logra una aparente reconciliación de Sartre y Aron, en una declaración a favor de los intelectuales de Vietnam que tienen que huir de su país. En 1980 muere Sartre y en 1983 lo hace Aron. En cierta medida, la Francia de los últimos tiempos había dado un viraje a favor de Aron. Sartre había sido un gran seductor y Aron más distante; y Foucalt, que habría podido suceder a Sartre en la izquierda, murió también en 1984.
Los años posteriores a 1968 fueron años de tendencias posmodernas en el arte. El neoexpresionismo alemán tomó como modelo las experiencias de comienzos de siglo; y en Italia la transvanguardia queda reflejada en autores como Clemente o Cuchi. En Estados Unidos existe también una pintura neoexpresionista, como la de Basquiat. La arquitectura posmoderna se caracteriza por la vuelta parcial a la tradición constructiva de antaño. En la Literatura también hay una sensación de ruptura, porque por un lado parece que pierde la tradicional significación de ser un vehículo de conocimientos, mientras que de otra parte, a través de ella se reconquista a parte del público, que había dejado de lado la Literatura de vanguardia. Se volvieron a usar los tradicionales procedimientos de la novela de siempre, pero también se siguieron usando las formas de escribir de la Vanguardia. Surge una especie de novela híbrida, mezcla de realismo y modernismo experimental. También hay una Literatura propiamente femenina, e incluso la biografía o la autobiografía conllevan en ocasiones una parte de ficción. Se destruyen géneros, dado que se mezclan en una misma obra el ensayo y la narración, por ejemplo.
¿Y el papel de la Iglesia? Los puntos de referencia son el Concilio Vaticano II y Pablo VI. El concilio pone en marcha temas que habían de centrar la mayor parte de las discusiones: la participación de
la Iglesia en la búsqueda de una Humanidad mejor, la renovación de las estructuras y del mensaje de la propia Iglesia, y la preparación del camino al Ecumenismo, a la unidad de todos los cristianos. El nuevo papa, Pablo VI, fue consciente de las dificultades que este propósito entrañaría. Para él los objetivos del concilio iniciado por su predecesor, Juan XIII, eran:
Definición más clara de la Iglesia
Renovación de la estructura
Tender un puente entre la Iglesia y el mundo contemporáneo
Dirigir una mano extendida hacia los hermanos separados, los demás cristianos
El filósofo francés Jacques Maritain fue el encargado de difundir al mundo estos objetivos. La figura de Pablo VI está estrechamente unida a la del concilio; y es un hombre de gran precisión intelectual y poseedor de una enorme cultura. Tiene varias encíclicas:
a) Populorum Progressio, donde acuña el concepto de civilización del amor, como compendio del desarrollo social y humano. Se procede a una renovación de la mayor parte de las estructuras eclesiásticas. Presenta a la Iglesia como experta en Humanidad, y proclama una paz universal, testimoniando su voluntad de ecumenismo. Inicia la apertura hacia el Este, y Yugoslavia es el primer país comunista que establece relaciones con el Vaticano.
b) Humanae Vitae, acerca del matrimonio y la contraconcepción. Como consecuencia de ello, la Iglesia debe enfrentarse al mundo en general y a muchos católicos en particular. También hay un rechazo a la violencia en América y a algunas medidas de la jerarquía holandesa.
BIBLIOGRAFÍA:
EL MUNDO ACTUAL ( J. Tusell)
¿Qué factores explican este prodigioso crecimiento económico? Uno de ellos, quizá de los más importantes, es que la mayoría de los países impulsan políticas económicas que se consagran en la mayor parte de los casos a favorecer un alto nivel de demanda y de empleo, para incrementar las tasas de inversión, el volumen de los intercambios y las innovaciones tecnológicas. El estado va adquiriendo peso en la marcha de las economías, y la política keynesiana aporta una justificación teórica para la política monetaria y fiscal expansionista. Se dan todo tipo de estímulos para el crecimiento del comercio mundial, que se dobla en estos años. Para ello se hacen innovaciones en el mercado, como los grandes petroleros, de los cuales se construyen muchos en estos años. Se liberalizan los intercambios a través de acuerdos globales, y se hacen reducciones tarifarias. Otra causa de crecimiento es el gran desarrollo de la ciencia. Los Estados Unidos obtienen más del 65% de los pagos por patentes de la OCDE al comienzo de este período, y aproximadamente el 60% de las innovaciones proceden de las empresas americanas. El cambio tecnológico se produce en todos los campos, pero quizá la revolución más espectacular se lleva a cabo en la microelectrónica, que se inicia en la segunda mitad de los setenta. El primer ordenador Mark I había hecho los cálculos necesarios para la construcción de la bomba atómica, y una computadora llamada ENIC, construida en los años cuarenta por un costo de millones de dólares, se pudo reemplazar en 1978 por una microcomputadora que valía cien dólares y calculaba veinte veces más de prisa, con menor consumo de energía y más seguridad. En 1944 se define el papel del ADN en los cromosomas.
Pero en los países con economía de mercado existían otros factores que contribuyeron al crecimiento. Al maltusianismo de los años treinta le sucede un incremento demográfico hasta mediados los sesenta, lo cual permite que se enfrente la demanda de mano de obra; a lo cual contribuye también la mayor movilidad en el trabajo. Hay países, como Italia, España, Grecia, Portugal o Turquía que se convierten en reserva de mano de obra de las naciones más desarrolladas. En 1970 el flujo de inversiones se ha triplicado con respecto a veinte años antes. Pero poco a poco, de este gran crecimiento van surgiendo problemas: la inflación que produce el recalentamiento de la economía, los desequilibrios en la balanza de pagos. El capitalismo se va transformando, sobre todo a causa de la cada vez mayor intervención del estado, considerado como un corrector de la Economía. El gobierno norteamericano, por ejemplo, crea una ley en 1946 para lograr el pleno empleo. Sin embargo, no en todos los países el estado interviene de igual manera. Las empresas tienden a concentrarse cada vez más, diversificando su producción e internacionalizándola.
Estos años gloriosos en la Economía de mercado también tienen su contrapartida en la transformación social. El sector industrial supone en Europa casi la mitad de la ocupación de la población en activo, a mediados de los cincuenta, pero en los sesenta el sector que más empleo general son los servicios. En la terminología anglosajona se habla de que el blue collar o clase obrera, es sustituida poco a poco por la White collar, oficinistas que forman una emergente clase media. El número de accionistas en Bolsa aumenta, porque ahora mucha gente de clase media compra acciones. Surge la llamada Welfare State , que es una nueva política social más homogénea. Todo esto conlleva el nacimiento de una civilización de consumo, que nace en los Estados Unidos, y se va ampliando a toda la sociedad occidental. No solo se difunde y se aceptan como básicos bienes y servicios de consumo que antes no existían, sino que las comodidades de las ciudades se hacen extensivas al ámbito rural. Los ciudadanos gozaban de mayores expectativas de futuro y disponían de más tiempo y recursos para el ocio. Esto se mantiene en general para la sociedad occidental, pero no podemos obviar que existe otra sociedad en el Tercer Mundo que vive ajena a esta realidad. La relación comercial entre ambas sociedades se basa en el intercambio de materias primas y productos ya manufacturados, que no siempre es equitativo. Con las mejoras sanitarias, los países del Tercer Mundo sufren una explosión demográfica, lo cual contribuyó a impedir que hubiese la suficiente acumulación de capital que hiciese posible la transformación económica.
La revolución de los sesenta y su herencia.
Hobsbawm habla de unos largos años sesenta, que abarcarían desde 1958 hasta 1974, donde los cambios son más bien sociales y culturales que políticos. No sería del todo exacto decir que la revolución cultural fue consecuencia de la “contracultura”, sino que hubo una transformación de la sociedad, que cambió sustancialmente en sus comportamientos a corto plazo. Pero no hubo revolución en sí, aunque los marxistas habían pronosticado que se iba a producir algo que al final no tuvo lugar. Y precisamente desdeñaron pequeñas cosas que serían muy importantes, como las condiciones de vida, las libertades personales y las relaciones familiares.
Políticamente, en todo el mundo se siente en esta época una nueva fuerza para enfrentarse al pasado inmediato. Quizá esto explique la revuelta estudiantil del 68; aunque el éxito de sus ideólogos fuese tan fulgurante como efímero. Se parte de preocupaciones en esta revolución que se refieren más a las costumbres que a los principios, y una parte de la protesta se lleva a cabo por la cuestión tan baladí de que los estudiantes masculinos puedan acceder a los dormitorios de las chicas. Se trataba de una protesta sin programa, sin orden, una macrofiesta juvenil. En los ghetos negros las protestas solían comenzar por motivos casuales, para llegar luego al saqueo hasta la intervención policial. Raymond Aron dice que los revolucionarios desconocen los más simples rudimentos de la economía, y pretenden simplemente hacer un Carnaval. Lo que caracterizó al movimiento fue la difusión que tuvo. De haber tenido alguna ideología sería su carácter libertario. Las pintadas callejeras se hacían, la mayor parte de las veces, con una mezcla de exigencia de libertad y humor. Pero en realidad los estudiantes tuvieron menos protagonismo del que se cree, y su definición ideológica en muchos casos fue breve. Y para colmo de males, en muchos de ellos, esta ideología acabaría derivando hacia un pseudoterrorismo.
La posterior revolución de las costumbres fue bastante más duradera. En los años sesenta había más gente joven y con más dinero para gastar que en épocas anteriores, y en algunos casos se habla de una generación de young angry men, siempre dispuesta a discrepar con la generación que les precedió. Es precisamente en este momento cuando en la mayoría de los países se establecen los 18 años como mayoría de edad, y por tanto, también de acceso al voto. Inglaterra es un importante referente juvenil en este momento, sobre todo en la música. De hecho a los Beatles se les convierte en Caballeros del Imperio Británico. Incluso la forma en que vestían ironizaba, aunque respetuosamente, con la idea del imperio británico. Los Rollings Stone procedían de una clase social superior a la de The Beatles, pero tienen el mismo éxito. Es el momento de Carnaby Street y de la moda de la minifalda, creada por Mary Quant. Y en ese momento muchos de los grandes éxitos literarios y teatrales proceden de Londres, aunque el cine británico, realmente es financiado por dinero americano. Pronto salen competidores en otros lugares, y los franceses atribuyen a Courreges la invención de la minifalda, aunque lo que si es verdad es que este modisto será el creador del pret a porter. Los sociólogos de dan cuenta de que en las sociedades occidentales, los jóvenes están pasando de los valores materialistas a los postmaterialistas, también llamados posmodernos, que se pueden identificar con la herencia de los sesenta.
La cultura del rock se hace universal, y se relaciona en gran parte con el sexo, sin duda porque una de las características de esta revolución es la nueva permisividad en las relaciones sexuales. Desaparece en gran parte la censura, y novelas que años antes habían estado prohibidas; como El amante de Lady Chatterley, de Lawrence, o Lolita, de Nbokov, se podía leer ahora. Los cambios que se producen en la diferente consideración de las razas no se producen tan solo en Estados Unidos, sino también con los emigrantes asiáticos y africanos que llegan a otros países, sobre todo a Gran Bretaña. Aquí precisamente fue el primer país de Europa en donde un político de la derecha más conservadora usa estos argumentos en una campaña electoral. Se empiezan incluso a hacer publicaciones específicas atendiendo a la raza, como la revista Ebony, dedicada al público negro, y creando un estándar de belleza racial. Y hablando de belleza, en esta época, ésta se mercantiliza, dado que se atribuye a la apariencia personal una gran importancia, incluyéndola incluso como una valía en lo profesional. Incluso en la política se entrevé un papel al aspecto de los candidatos, sobre todo a partir de Kennedy. Pero el cambio más importante se da en la condición femenina, pues es entonces cuando nace el activismo feminista. Se empiezan a atacar los concursos de belleza, se liberalizan las leyes sobre el aborto y en Francia hay por primera vez una mujer ministra; Francoise Giroud. La liberalización del divorcio apenas crea problemas, salvo algunas excepciones, como fue el caso de Italia, que incluso se sometió a referéndum.
Si hablamos del extremismo creativo de esta época, sobre todo en los Estados Unidos, podemos nombrar los estudios de Marcuse, que habla del totalitarismo democrático en USA, o Mc Luhan, que dice que en los medios de comunicación se subordinan las ideas al medio y no al revés. En las artes plásticas el punto común quizá sea el gusto por el espectáculo, el uso de la tecnología o el tono contracultural. En esta época empieza a haber preocupación por el entorno; aunque también coincide con la época de expansión de la mayor parte de las ciudades, lo cual no está reñido con las manifestaciones para la conservación de los bosques o los espacios naturales. Se empiezan a hacer calles peatonales.
La consecuencia de la permisividad sexual puede que sea la pornografía; y de la relajación de costumbres en la juventud, viene la proliferación de distintos tipos de droga; que se refleja incluso en canciones, como la de los Beatles, Lucy in the sky with diamonds.
Picture yourself in a boat on a river
with tangerine trees and marmelade skies
somebody calls you, you answer quite slowly,
a girl with kaleidoscope eyes
cellophane flowers of yellow and green,
towering over your head
look for the girl with the sun in her eyes,
and she's gone
lucy in the sky with diamonds
follow her down to a bridge by a fountain
where rocking horse people eat marshmallow pies,
everyone smiles as you drift past the flowers
that grow so incredibly high.
newspaper taxis appear on the shore
waiting to take you away
climb in the back with your head in the clouds
and you're gone
Lucy in the sky with diamonds
picture yourself on a train in a station
with plasticine porters with looking glass ties
suddenly someone is there at the turnstile
the girl with the kaleidoscope eyes
lucy in the sky with diamonds...
with tangerine trees and marmelade skies
somebody calls you, you answer quite slowly,
a girl with kaleidoscope eyes
cellophane flowers of yellow and green,
towering over your head
look for the girl with the sun in her eyes,
and she's gone
lucy in the sky with diamonds
follow her down to a bridge by a fountain
where rocking horse people eat marshmallow pies,
everyone smiles as you drift past the flowers
that grow so incredibly high.
newspaper taxis appear on the shore
waiting to take you away
climb in the back with your head in the clouds
and you're gone
Lucy in the sky with diamonds
picture yourself on a train in a station
with plasticine porters with looking glass ties
suddenly someone is there at the turnstile
the girl with the kaleidoscope eyes
lucy in the sky with diamonds...
Las iniciales de la canción hacen referencia, precisamente al LSD.
Los cambios culturales a partir de los setenta.
Los más importantes intelectuales franceses, Sartre y Aron, optaron por posturas diametralmente opuestas. El primero se colocó al lado de los estudiantes rebeldes, mientras ya sabemos que Aron calificaba sus manifestaciones de Carnaval o de psicodrama. Después del 68 proliferan los grupos de izquierda en el mundo intelectual francés. Sartre aprobaba la violencia en los estudiantes y calificó a la Universidad de “prostituta”, y propuso una tensión revolucionaria permanente. Creía que el parlamentarismo era una trampa. Focault, profeta de la violencia terrorista, se convierte en el faro del intelectualismo izquierdista; y la ortodoxia dentro del PC se vuelve cada vez más difícil.
Comenzada la década de los setenta, se inician nuevas iniciativas en la derecha. En 1978 aparece la revista Comentarios, en la línea del intelectual Aron, aunque el acontecimiento principal de esta
década es la publicación del libro Archipiélago Gulag, de Solzhenitsin, que revelaba la verdad sobre los campos de concentración soviéticos. En las mismas fechas se publican otros libros que critican la URSS desde la óptica de la izquierda. A finales de los setenta se dibuja un acercamiento de posturas, y en 1979 se logra una aparente reconciliación de Sartre y Aron, en una declaración a favor de los intelectuales de Vietnam que tienen que huir de su país. En 1980 muere Sartre y en 1983 lo hace Aron. En cierta medida, la Francia de los últimos tiempos había dado un viraje a favor de Aron. Sartre había sido un gran seductor y Aron más distante; y Foucalt, que habría podido suceder a Sartre en la izquierda, murió también en 1984.
Los años posteriores a 1968 fueron años de tendencias posmodernas en el arte. El neoexpresionismo alemán tomó como modelo las experiencias de comienzos de siglo; y en Italia la transvanguardia queda reflejada en autores como Clemente o Cuchi. En Estados Unidos existe también una pintura neoexpresionista, como la de Basquiat. La arquitectura posmoderna se caracteriza por la vuelta parcial a la tradición constructiva de antaño. En la Literatura también hay una sensación de ruptura, porque por un lado parece que pierde la tradicional significación de ser un vehículo de conocimientos, mientras que de otra parte, a través de ella se reconquista a parte del público, que había dejado de lado la Literatura de vanguardia. Se volvieron a usar los tradicionales procedimientos de la novela de siempre, pero también se siguieron usando las formas de escribir de la Vanguardia. Surge una especie de novela híbrida, mezcla de realismo y modernismo experimental. También hay una Literatura propiamente femenina, e incluso la biografía o la autobiografía conllevan en ocasiones una parte de ficción. Se destruyen géneros, dado que se mezclan en una misma obra el ensayo y la narración, por ejemplo.
¿Y el papel de la Iglesia? Los puntos de referencia son el Concilio Vaticano II y Pablo VI. El concilio pone en marcha temas que habían de centrar la mayor parte de las discusiones: la participación de
la Iglesia en la búsqueda de una Humanidad mejor, la renovación de las estructuras y del mensaje de la propia Iglesia, y la preparación del camino al Ecumenismo, a la unidad de todos los cristianos. El nuevo papa, Pablo VI, fue consciente de las dificultades que este propósito entrañaría. Para él los objetivos del concilio iniciado por su predecesor, Juan XIII, eran:
Definición más clara de la Iglesia
Renovación de la estructura
Tender un puente entre la Iglesia y el mundo contemporáneo
Dirigir una mano extendida hacia los hermanos separados, los demás cristianos
El filósofo francés Jacques Maritain fue el encargado de difundir al mundo estos objetivos. La figura de Pablo VI está estrechamente unida a la del concilio; y es un hombre de gran precisión intelectual y poseedor de una enorme cultura. Tiene varias encíclicas:
a) Populorum Progressio, donde acuña el concepto de civilización del amor, como compendio del desarrollo social y humano. Se procede a una renovación de la mayor parte de las estructuras eclesiásticas. Presenta a la Iglesia como experta en Humanidad, y proclama una paz universal, testimoniando su voluntad de ecumenismo. Inicia la apertura hacia el Este, y Yugoslavia es el primer país comunista que establece relaciones con el Vaticano.
b) Humanae Vitae, acerca del matrimonio y la contraconcepción. Como consecuencia de ello, la Iglesia debe enfrentarse al mundo en general y a muchos católicos en particular. También hay un rechazo a la violencia en América y a algunas medidas de la jerarquía holandesa.
BIBLIOGRAFÍA:
EL MUNDO ACTUAL ( J. Tusell)