La cultura Africana está compuesto por deidades provenientes del culto yoruba, cuyo rito se ha ido expandiendo desde Nigeria hacia diferentes lugares del mundo. El dios supremo y creador del universo es un ser único, pero con diferentes manifestaciones, comprendidas en la trilogía Oloddumare, Olorun y Olofi. De este ser supremo partieron las diferentes energías que gobiernan la naturaleza, y que están representadas por los diferentes Orishás, deidades a las que se les rinde culto a través de ofrendas y sacrificios, y que son las encargadas de mantener en armonía las diferentes fuerzas del universo, así como las relaciones de los seres humanos entre sí y con la naturaleza.
Eshu
La tradición afirma que fue moldeado en arcilla por Obbatalá, y entregado a Orunmila y su esposa, quienes durante doce meses posaron sus manos sobre el cuerpo de arcilla, hasta que éste cobró vida. Su voracidad insaciable lo llevó a depredar animales, plantas y piedras, hasta que intentó atacar a su padre, y éste lo cortó con su machete en doscientas una partes. Cada una de ellas, era un nuevo Eshu. Para calmar la ira de su padre Orunmila, Eshu le ofreció cada una de sus partes como un hijo, para que así pudiese consultarlas cuando le fuera necesario. Orunmila accedió, pero además obligó a devolver todo lo que había sido devorado. Eshu obedeció a su padre, y vomitó todo cuanto había depredado.
Obbatalá
Obbatalá es descendiente directo de Oloddumare. Es el creador del ser humano, a quien modeló con arcilla, para recibir el soplo divino del Supremo Creador. Es un padre paciente amoroso de su creación, dueño y regente del cuerpo humano y de todas sus partes, especialmente la cabeza, donde habitan los pensamientos. Símbolo de la pureza, de la paz, se lo representa con el color blanco, y su nombre significa “Rey de la pureza”.
Como padre de los hombres, y dueño de sus cabezas y pensamientos, es el encargado de interceder entre éstos y cualquier Orishá. Celoso de la falta de respeto y las impurezas, no permite que se desnuden en su presencia o que se realicen conductas impropias. Es representado en la naturaleza a través de las montañas; sus picos nevados, blancos, e impolutos, simbolizan su eterna pureza.
Oggun
Oggun es el Orishá que encarna la fuerza y el trabajo físico.
Guerrero por naturaleza, dueño de un temperamento violento e irascible, es el amo del monte, y el poseedor del cuchillo o machete. Con éste se abre camino entre la vegetación, pero también imparte justicia por sus propios medios, y puede realizar sacrificios.
Oggun representa el comienzo y la fuerza que da inicio a las cosas, así como la mañana y la primavera. Símbolo de autoridad, riqueza, virilidad y juventud, es el amo de los minerales y posee el poder de transformar la naturaleza: el carbón en diamante y la arena en mármol. Su poder sobre los metales, las herramientas, las armas, las cadenas y los cuchillos, hacen de Oggun el Orishá protector de aquellos que trabajan con elementos metálicos; tales como herreros, cirujanos, agricultores y soldados, entre otros. Además es quien protege los templos y las entradas a las moradas.
Olorun
Es la manifestación más concreta y sensible del “Dios Supremo” (la trilogía Olofi - Oloddumare – Olorun), y es quien está en contacto directo con los hombres.
Es el dueño del cielo, su nombre significa “Señor del cielo”, entendiéndose como el más allá. Representa la energía infinita vital de Dios, el calor del sol, la acción primera, el soplo de vida que rige todas las cosas.
Es el creador del mundo y los seres humanos, las aguas, el aire, y toda la vida sobre la Tierra. Dueño de la luz y los colores, es el creador del día y de la noche. Del mismo modo es la fuerza universal que brinda el dinamismo de la vida.
Es omnipresente, está de día y de noche, aunque no pueda vérselo, por lo que no se le recibe, sino que se le rinde un saludo con los brazos extendidos en alto, en dirección al sol, que representa su energía infinita
Oshun
Hija de Obbatalá y Yemanjá, Oshun es la deidad que representa la fecundidad, la sexualidad y el erotismo. Orishá de temperamento alegre; simboliza el espíritu romántico, la calma, la felicidad, y la sensualidad femenina.
A ella se le encomiendan las mujeres embarazadas, los fetos, y los niños recién nacidos; así como aquellas mujeres que buscan fecundidad. Simboliza la maternidad, del mismo modo que la abundancia y la riqueza. Es ama y dueña de las aguas dulces de los ríos, fundamentales para que se reproduzca la vida en la tierra.
Ossain
Amo y encarnación misma de la naturaleza, Ossain conoce la esencia misma de todo el reino vegetal. Sabio, adivino y médico. Es capaz de salvar la vida y alejar la muerte. Puede curar mediante brebajes e infusiones hechas a base de hierbas sagradas, y conoce en profundidad los secretos de las plantas; sus usos, y sus propiedades mágicas y medicinales. Su beneplácito es fundamental para cualquier ritual en el que se utilicen hierbas.
Activo cazador, habita en el monte, del que es amo y señor de todas sus especies, y de todo lo que de allí se extrae.
Oya
Hija de Obbatalá y Yembó, es un Osha íntimamente ligado a Iku, deidad de la muerte. Orishá del Río Níger, de los vientos, y de las tempestades. Símbolo del carácter violento y vehemente, está representada en la naturaleza por la centella. Domina los cuatro vientos, junto con Eleggua, Orunmila y Obbatalá.
Osha “muertera”, como suele llamársele, representa el mundo de los muertos, los sentimientos tétricos, oscuros, y la reencarnación de los antepasados. También simboliza las emociones y pesares femeninos. Habita junto a las puertas de los cementerios y sepulcros.
Shango
Es uno de los Osha principales, Orishá de la justicia, el trueno, el rayo y el fuego, Shangó es una entidad querida y respetada por su rectitud, su criterio de justicia, su poder, y sus decisiones acertadas. Es capaz de castigar a los ladrones, a los mentirosos, y a aquellos que hacen el mal. Shangó es honesto en sus designios, firme, e inquebrantable.
Rey de Oyó, encargado de purificar y limpiar la sociedad por mandato de Oloddumare, es temido por lo estricto de sus actos.
Guerrero impecable, fue amado y respetado por sus soldados, y temido por sus adversarios. Expandió el imperio de Yoruba más allá de sus fronteras, y dirigió las batallas con ahínco.
Yemanja
Ama y señora del mar y de las aguas. Madre de los Orishás, representa la maternidad en todas las especies de la Tierra, ya que simboliza el útero materno, origen y fuente de vida.
Su nombre significa “madre de todos los peces”, es por eso que, de algún modo, todos los hombres son hijos de ella, porque durante todo el embarazo, han nadado como peces en el vientre materno. Está representada en la naturaleza a través de las olas del mar.
Simboliza la astucia y la inteligencia. Sabia y adivina por antonomasia, es capaz de aplicar justicia con una notable rigidez, y resulta implacable en sus castigos. Su temperamento, así como el mar, es cambiante; puede ser calma y apacible, o turbulenta y arremolinada cuando deja expandir su cólera.
ESPERO LES HAYA GUSTADO







Eshu
La tradición afirma que fue moldeado en arcilla por Obbatalá, y entregado a Orunmila y su esposa, quienes durante doce meses posaron sus manos sobre el cuerpo de arcilla, hasta que éste cobró vida. Su voracidad insaciable lo llevó a depredar animales, plantas y piedras, hasta que intentó atacar a su padre, y éste lo cortó con su machete en doscientas una partes. Cada una de ellas, era un nuevo Eshu. Para calmar la ira de su padre Orunmila, Eshu le ofreció cada una de sus partes como un hijo, para que así pudiese consultarlas cuando le fuera necesario. Orunmila accedió, pero además obligó a devolver todo lo que había sido devorado. Eshu obedeció a su padre, y vomitó todo cuanto había depredado.
Obbatalá
Obbatalá es descendiente directo de Oloddumare. Es el creador del ser humano, a quien modeló con arcilla, para recibir el soplo divino del Supremo Creador. Es un padre paciente amoroso de su creación, dueño y regente del cuerpo humano y de todas sus partes, especialmente la cabeza, donde habitan los pensamientos. Símbolo de la pureza, de la paz, se lo representa con el color blanco, y su nombre significa “Rey de la pureza”.
Como padre de los hombres, y dueño de sus cabezas y pensamientos, es el encargado de interceder entre éstos y cualquier Orishá. Celoso de la falta de respeto y las impurezas, no permite que se desnuden en su presencia o que se realicen conductas impropias. Es representado en la naturaleza a través de las montañas; sus picos nevados, blancos, e impolutos, simbolizan su eterna pureza.
Oggun
Oggun es el Orishá que encarna la fuerza y el trabajo físico.
Guerrero por naturaleza, dueño de un temperamento violento e irascible, es el amo del monte, y el poseedor del cuchillo o machete. Con éste se abre camino entre la vegetación, pero también imparte justicia por sus propios medios, y puede realizar sacrificios.
Oggun representa el comienzo y la fuerza que da inicio a las cosas, así como la mañana y la primavera. Símbolo de autoridad, riqueza, virilidad y juventud, es el amo de los minerales y posee el poder de transformar la naturaleza: el carbón en diamante y la arena en mármol. Su poder sobre los metales, las herramientas, las armas, las cadenas y los cuchillos, hacen de Oggun el Orishá protector de aquellos que trabajan con elementos metálicos; tales como herreros, cirujanos, agricultores y soldados, entre otros. Además es quien protege los templos y las entradas a las moradas.
Olorun
Es la manifestación más concreta y sensible del “Dios Supremo” (la trilogía Olofi - Oloddumare – Olorun), y es quien está en contacto directo con los hombres.
Es el dueño del cielo, su nombre significa “Señor del cielo”, entendiéndose como el más allá. Representa la energía infinita vital de Dios, el calor del sol, la acción primera, el soplo de vida que rige todas las cosas.
Es el creador del mundo y los seres humanos, las aguas, el aire, y toda la vida sobre la Tierra. Dueño de la luz y los colores, es el creador del día y de la noche. Del mismo modo es la fuerza universal que brinda el dinamismo de la vida.
Es omnipresente, está de día y de noche, aunque no pueda vérselo, por lo que no se le recibe, sino que se le rinde un saludo con los brazos extendidos en alto, en dirección al sol, que representa su energía infinita
Oshun
Hija de Obbatalá y Yemanjá, Oshun es la deidad que representa la fecundidad, la sexualidad y el erotismo. Orishá de temperamento alegre; simboliza el espíritu romántico, la calma, la felicidad, y la sensualidad femenina.
A ella se le encomiendan las mujeres embarazadas, los fetos, y los niños recién nacidos; así como aquellas mujeres que buscan fecundidad. Simboliza la maternidad, del mismo modo que la abundancia y la riqueza. Es ama y dueña de las aguas dulces de los ríos, fundamentales para que se reproduzca la vida en la tierra.
Ossain
Amo y encarnación misma de la naturaleza, Ossain conoce la esencia misma de todo el reino vegetal. Sabio, adivino y médico. Es capaz de salvar la vida y alejar la muerte. Puede curar mediante brebajes e infusiones hechas a base de hierbas sagradas, y conoce en profundidad los secretos de las plantas; sus usos, y sus propiedades mágicas y medicinales. Su beneplácito es fundamental para cualquier ritual en el que se utilicen hierbas.
Activo cazador, habita en el monte, del que es amo y señor de todas sus especies, y de todo lo que de allí se extrae.
Oya
Hija de Obbatalá y Yembó, es un Osha íntimamente ligado a Iku, deidad de la muerte. Orishá del Río Níger, de los vientos, y de las tempestades. Símbolo del carácter violento y vehemente, está representada en la naturaleza por la centella. Domina los cuatro vientos, junto con Eleggua, Orunmila y Obbatalá.
Osha “muertera”, como suele llamársele, representa el mundo de los muertos, los sentimientos tétricos, oscuros, y la reencarnación de los antepasados. También simboliza las emociones y pesares femeninos. Habita junto a las puertas de los cementerios y sepulcros.
Shango
Es uno de los Osha principales, Orishá de la justicia, el trueno, el rayo y el fuego, Shangó es una entidad querida y respetada por su rectitud, su criterio de justicia, su poder, y sus decisiones acertadas. Es capaz de castigar a los ladrones, a los mentirosos, y a aquellos que hacen el mal. Shangó es honesto en sus designios, firme, e inquebrantable.
Rey de Oyó, encargado de purificar y limpiar la sociedad por mandato de Oloddumare, es temido por lo estricto de sus actos.
Guerrero impecable, fue amado y respetado por sus soldados, y temido por sus adversarios. Expandió el imperio de Yoruba más allá de sus fronteras, y dirigió las batallas con ahínco.
Yemanja
Ama y señora del mar y de las aguas. Madre de los Orishás, representa la maternidad en todas las especies de la Tierra, ya que simboliza el útero materno, origen y fuente de vida.
Su nombre significa “madre de todos los peces”, es por eso que, de algún modo, todos los hombres son hijos de ella, porque durante todo el embarazo, han nadado como peces en el vientre materno. Está representada en la naturaleza a través de las olas del mar.
Simboliza la astucia y la inteligencia. Sabia y adivina por antonomasia, es capaz de aplicar justicia con una notable rigidez, y resulta implacable en sus castigos. Su temperamento, así como el mar, es cambiante; puede ser calma y apacible, o turbulenta y arremolinada cuando deja expandir su cólera.
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