ERICKTINO
Usuario (México)

BIENVENIDOS!!! La cosmovisión andina se caracterizó por ser totémica y animista, con adoración a los fenómenos naturales. Si bien en el panteón incaico Inti fue el dios principal, al que consideraron fuente de toda la existencia, y creador de todos los dioses, cabe destacar que en realidad se trató de un culto difundido a través del Sapa Inca Pachacútec, que lo jerarquizó como deidad oficial del Tahuantinsuyo (Imperio Inca). Entretanto, Viracocha fue un dios primordial para toda la región de los Andes, y figura de culto central también para los nobles cuzqueños, que forjaron los inicios del pueblo Inca. El mito tribal lo narra como creador del cielo y de la tierra, tras surgir de las aguas del sagrado lago Titikaka. INTI Inti es el término incaico que denomina al astro sol, supremo dios en la cosmogonía andina. A través del tiempo, este concepto primordial adquirió un significado complejo y universal, que absorbió a la divinidad sin nombre de la creación y derivó en el dios Viracocha (supremo ser del agua, la tierra y el fuego), cuyo nombre enumera los poderes sobre los elementos que dieron origen al universo. Inti, generalmente representado por una forma elipsoidal, en oro o sobre la piedra, era adorado con reverencias y ofrendas; a él se acudía en busca de ayuda, rogando por buenas cosechas o el cese de las enfermedades. Su energía, según la creencia de los Incas, alimentaba a la tierra y sus seres. La luna, denominada Mama Quilla, era compañera, esposa y hermana de Inti. Ambos fueron considerados deidades benévolas y progenitores de los Ayllus reales (conjuntos de linajes familiares –panakas, en lenguaje quechua-). Ellos eran padres, por ende, del mismísimo Inca, el emperador, alter ego del dios sol en la tierra. VIRACOCHA Viracocha, también llamado Wiracocha, es la deidad principal del absoluto Incaico. Como tal, es un dios creador y ordenador, a su vez, del universo y el mundo. La tradición oral de los Incas cuenta con varios mitos fundacionales, uno de los cuales indica que, en un principio, Viracocha creo el cielo y la tierra, a la que pobló con plantas, animales y hombres. Durante esta primera instancia de la creación, los hombres primitivos habitaban la oscuridad y el desorden, un universo caótico al que Viracocha pondría fin mediante un castigo ejemplar: emergiendo de las profundidades del sagrado lago Titikaka, se materializó en la Tierra junto a algunos ayudantes y convirtió en piedras a los proto-hombres sin ley. Luego, ordenó el cosmos en tres niveles, Hanan Pacha (o mundo de arriba, representado por el cóndor), Kay Pacha (o mundo de aquí, representado por el puma) y Uqu Pacha (o mundo de adentro, representado por la serpiente). PACHAMAMA La Pachamama constituye la principal deidad en el ámbito de los Andes Centrales de América Latina. Su nombre está compuesto por los términos quechuas Pacha (mundo) y Mama (madre). Es la propia representación de la tierra, que no se localiza en ningún lado, aunque habita, por excelencia, manantiales, ojos de agua y vertientes. A diferencia de otros dioses, Pachamama posee una existencia terrenal, cotidiana, de acceso inmediato y directo a través de la experiencia; con ella se dialoga permanentemente, pidiendo ayuda, permiso, y protección en las labores de la tierra, así como el perdón por cualquier ofensa contra ella. No se trata de un dios creador, sino más bien de una entidad benefactora, que provee de cobijo y sustento a los hombres; es en esencia la vida fértil y fecunda de la naturaleza. MAMA QUILLA En la cosmogonía Inca, Mama Quilla, a la vez hermana y esposa de Inti, comparte con éste un idéntico rango en la corte celestial. Era la encarnación de la luna y en los rituales incaicos estaba representada por un disco de plata, del cual se desprendían algunos rayos, en alusión a sus atributos de poder. Fue considerada como la madre del cielo y, por su jerarquía, poseía su propio templo, además de una estatua en el mismísimo Templo del sol (uno de los más importantes) de los Incas, en donde una orden de sacerdotisas estaba consagrada exclusivamente a su culto. Por su naturaleza femenina, eran las mujeres quienes adoraban fervientemente a Mama Quilla, quien podía comprenderlas como ningún otro dios, al conocer necesidades y debilidades del género. En el ciclo diario, el sol era sucedido por la luna y, para los Incas, Mama Quilla era reina de las estrellas, que estaban a su servicio. GRACIAS POR PASAR!!
BIENVENIDOS!! Si bien los pueblos celtas, que ocuparon la Europa occidental y central durante la edad de hierro, no conformaban una unidad política y social, sí constituyeron un conjunto de creencias compartidas que logró expandirse a lo largo de todo el territorio en donde prevaleció esta cultura. Uno de sus mitos fundacionales narra la odisea de los Tuatha Dé Danann, (“los hijos de Dana”, diosa madre del panteón celta). Ellos arribaron a la isla de Irlanda en barcos voladores, y vencieron a los Fir Bolg y a los Fomorianos, para luego perder la batalla contra los Milesianos y ser confinados al mundo subterráneo. AINE Diosa del cielo y reina de las hadas irlandesas, Áine es la diosa de la fertilidad, que inspira en los humanos el amor y la pasión. Hija de Egobail, según algunos mitos, fue adoptada por el dios del mar Manannán, Áine también es venerada como deidad del maíz, los ganados, el amanecer, el fuego, el sol, y la luna. Su rito ha permanecido en el tiempo, especialmente en la provincia irlandesa de Munster, aún luego del arribo del cristianismo a la isla. Incluso en muchas zonas rurales, se le siguió rindiendo tributo mediante procesiones nocturnas de antorchas encendidas, durante el solsticio de verano, alrededor de la sagrada colina Cnoc Áine (Colina de Áine), para proteger las cosechas y el ganado. DANA Se la nombra también como Danu, Anna o Annu. Es la diosa madre, o “madre universal”, y la deidad más antigua entre los pueblos celtas. Pertenece a los dioses de la luz, el día, y la vida. De ella nacieron todas las divinidades celtas y los Tuatha Dé Danann, los seres mitológicos que arribaron a Irlanda en los inicios de la ocupación celta de la isla. Se la considera regenta de las mareas, y por eso comúnmente se la relaciona con la Luna. Etimológicamente su nombre significaría “Agua del Cielo”, es por eso que le son propios los ríos, los arroyos y los ojos de agua. DAGDA Dagda, el “Dios Bondadoso”, es la deidad más respetada y venerada por los antiguos druidas. Guerrero temerario, dios de la sabiduría y la adivinación, es también reconocido como el señor de la música, la poesía y la retórica, así como maestro de las artes. Dagda es quien regentea el paso de los hombres por los distintos ciclos de la vida y el pasaje al más allá. Habita en la morada del Río Boyne (Brú na Bóinne), que tuvo su origen cuando Boann, esposa de Dagda, y madre de Aengus Mac Ogg, dios del amor, rompió el “geis” que prohibía a los dioses acercarse a un pozo de agua determinado. Las aguas del pozo persiguieron a Boann por su desobediencia hasta que la alcanzaron, y de esa unión surgió el Río Boyne. MORRIGAN Morrígan es la diosa de la muerte y la destrucción. A ella se le encomiendan los ejércitos, y es quien brinda la fortaleza, la bravura, el coraje, y la furia a los soldados en las batallas. Etimológicamente, Morrígan significa “Reina fantasma”, y podía presentarse con distintos aspectos que destacaban diferentes rasgos o personalidades de una misma esencia: Nemain, que significa “pánico”, tenía un aspecto terrorífico, y se les hacía presentes a aquellos hombres que estaban prontos a morir; Badb (corneja) que se le aparecía a los guerreros para incitarlos a pelear; y Macha, cuyo significado es “batalla”, tenía el aspecto de un cuervo. Del mismo modo, Morrígan también es doncella, madre o viuda, pero siempre mantiene la misma esencia. LUGH Una de las deidades más populares y veneradas por todo el mundo celta. Desde las Galias, hasta Irlanda, y Celtiberia, en diferentes regiones pueden encontrarse ciudades derivadas de su nombre (Lugo, Lyon, o Lugones entre otras). La leyenda narra que nació como fruto de la unión entre Cian y Eithne. Ésta era hija de Balor, rey fomoriano, que había sido advertido por la druidesa Biróg que un hijo de Eithne le daría muerte. GRACIAS POR PASAR!!!

La cultura maya en base al relato mitológico de este pueblo, abarca un conjunto de dioses adorados al unísono. Los mayas basaron sus creencias en la observación de los fenómenos naturales, lo que denotó un carácter místico con claves naturalistas, en el que el conocimiento científico y las creencias religiosas, constituyeron un todo indisoluble, sobre el cual organizaron la sociedad, la política y las distintas actividades humanas. Hunab Ku, dios principal en el universo maya, centro de la galaxia, y mente y corazón del creador, reúne el aspecto masculino y femenino de la naturaleza, constituyendo la deidad creadora por excelencia. Yum Kaax Señor del maíz joven, considerado incluso el maíz en sí mismo, Yum Kaax es el dios maya a cuyo cargo estaba la agricultura, la abundancia pletórica de la vida, y la prosperidad. En la cosmovisión de la península de Yucatán, la diversidad múltiple y la singularidad de lo uno, estaban íntimamente relacionadas en un micro y macrocosmos espejado. Así, el alma que habita un cuerpo humano ha pasado antes por todas las instancias de existencia, a través de los elementos que habitan la naturaleza, desde un mineral, pasando por la roca, hasta los animales y conglomerados naturales, como montañas y ríos, adquiriendo en cada ciclo la sabiduría que le corresponde hasta su máxima expresión en el hombre realizado. Yum Kaax, a quien se representó en la figura de un joven sosteniendo con sus dos manos una mazorca, es la encarnación divina de un ciclo de muerte y resurrección, símbolo del viaje ascendente de las almas a través del universo. Era considerado hijo de Itzamná y el dios Ixchel, vigilante de la selva. Sufría los embates de las sequías y era protegido del dios de las lluvias. En el período clásico fue concebido como la advocación de Hunahpú, gemelo del dios Popo Vuh, quien tras su muerte revivió en la forma de Yum Kaax, evento que fue representado por el surgimiento de este dios desde las entrañas de la tierra, emergiendo del caparazón de una tortuga, en la leyenda de “La resurrección del maíz”. Era un dios benévolo, directriz de la agricultura y la naturaleza, amo de los bosques y la juventud. Ah Puch Ah Puch (que significa “el descarnado”) es una de las principales deidades mayas, rey del inframundo y sus nueve niveles subterráneos, en donde habitan los dioses vinculados con la muerte, la germinación y la fecundidad. También conocido con el nombre de Yum Kimil, existen varias denominaciones para invocarlo, todas ellas relacionadas con el mundo de los muertos: Kisin (que significa el flatulento), Cimil (o señor de la muerte) y Kimi (muerte), entre otros. Aparece representado con el cuerpo de un esqueleto y la cabeza de un jaguar, con adornos de cascabeles o campanas, que son alusiones a su existencia. Ya sea mostrando las costillas o la columna vertebral, su cuerpo siempre es evidenciado con signos de descomposición putrefacta o cadavérica. Su nombre, al igual que el de Itzamná, de quien Ah Puch es la antítesis, se escribe también a través de dos jeroglíficos, constituyendo entre ambos los dos únicos nombres dentro del panteón maya con esta característica inequívoca que denota suprema jerarquía. En el caso de Ah Puch se utilizan el símbolo de una calavera con los ojos cerrados y el de un cuchillo de pedernal, empleado para sacrificios. Como Itzamná, también este dios era patrono de uno de los días más importantes en el calendario maya, el Cimí, día de la muerte. Dios de la guerra y los sacrificios de vidas humanas, a la caza de los enfermos para conducirlos al inframundo, Ah Puch aparece acompañado por el perro, la lechuza, y los cascabeles, todos signos de mal agüero. Chaac Chaac, también llamado Chaak, es una deidad asociada al agua y las lluvias. Fue considerado como una de las tantas manifestaciones de Itzamná, y el pueblo acudía a su ayuda para la obtención de buenas cosechas, de modo que como deidad tenía un papel de extrema relevancia en el panteón maya, y su culto se incrementaba sobre todo en zonas con escasez de agua, como la península de Yucatán, en donde se lo vinculaba, precisamente por la falta de importantes fuentes fluviales, a cuevas o depresiones acuíferas en la tierra, sitios que funcionaban como portales de ingreso al inframundo. Representado por lo general como un anciano con cuerpo anfibio, quizá una rana o un reptil, tenía una trompa larga que se extendía hacia arriba y en general aparece sosteniendo un martillo, símbolo del rayo o el trueno. Los investigadores sostienen que esta deidad fue posiblemente introducida a la cultura maya desde el centro de México, a través de los Zapotecas o los Teotihuacanas, trazando equivalencias con deidades tales como Tláloc o Pitao Cocijo. En edificios mayas se lo ve también representado a través de un desdoblamiento de cuatro facetas, ordenadas a los cuatro puntos cardinales del cosmos: el rojo del este, el blanco del norte, el negro del oeste y el amarillo del sur. Como dios de la lluvia, tenía potestad sobre las tormentas, el granizo, el hielo y los rayos, por lo que también era temido al mismo tiempo que reverenciado. Como dios del agua, estaba relacionado con lo interno del hombre y su energía creadora. Hunab Ku Considerado el centro de la galaxia, al mismo tiempo mente y corazón del creador, Hunab Ku es el dios principal en el universo maya. En él se conjugan el aspecto masculino de la naturaleza, tanto como el femenino, permitiendo una deidad creadora que, según el mito, tres veces dio origen al mundo, habitado en primera instancia por Genios, a la postre por una especie siniestra llamada dzolob, y finalmente por los Mayas. En esta dimensión mitológica existían deidades o esencias menores, aunque Hunab Ku estaba situado en el centro absoluto de todo lo que existía y de lo que no existía también. Dentro o por fuera de los márgenes del espacio-tiempo; latente, manifiesto o no manifestado, sin forma, y existente en sí mismo. Por eso era considerado el supremo ser, padre de todos los dioses, imposible de ser nombrado o representado por palabra o concepto alguno y que, sin embargo, era esencia de toda medida o movimiento; era concebido como el ser de todos los seres que fueron, son y serán; la síntesis que comprende a todos los opuestos; sin ser espíritu ni materia, era la causa de ambas, trascendiendo el pensamiento y los actos; atravesando el más allá de punta a punta. Así, Hunab Ku equivalía a la existencia absoluta, que involucra todos los aspectos: el espíritu, la materia caótica, atómica o seminal del cosmos. Todo el universo ha surgido, según la mitología maya, desde las entrañas de este absoluto; de Hunab Ku sale, y a él retorna, en su paso a través de la existencia que él mismo representa. Itzamná En la mitología de Yucatán, Itzamná encabezaba el panteón de los dioses mayas. Las crónicas relatan la vida de un supremo sacerdote llamado Zamná, fundador de innumerables pueblos, dueño de una sabiduría extraordinaria con la que enseñó a la gente de su tiempo el arte de la agricultura, las letras y la medicina, entre otras ciencias. A través de los tiempos, su figura y fama crecieron entre los habitantes de la península, dotándolo cada vez de mayor prestigio hasta que, bajo la denominación de Itzamná, fue promovido a deidad del panteón maya. La etimología de su nombre no tiene una sola interpretación: normalmente se lee una combinación de las partículas itzam, o lagarto, y naaj, o casa. Otra acepción entiende que al nombre Zamná se le introdujo el prefijo de raíz lingüística litz, que menciona a las secreciones en general, como la savia, la resina o el semen, aunque también es relacionada con la dote de hechicero. En algunas representaciones, el rostro de este dios se identifica con el sol y con las lluvias, aspecto que lo vincula en forma directa con la agricultura, si bien tradicionalmente Itzamná fue considerado hijo del dios único Hunab Ku, y era señor de los cielos, del día y de la noche. En los códices aparece generalmente representado por la cara de un viejo de grandes mandíbulas desdentadas y mejillas profundamente hundidas, y su nombre está escrito mediante dos jeroglíficos, uno de los cuales contiene un signo que alude al día Ahau, día del rey o señor, el más importante de los veinte días mayas. ESPERO LES HAYA GUSTADO, CHECA MIS OTROS APORTES

La cultura Africana está compuesto por deidades provenientes del culto yoruba, cuyo rito se ha ido expandiendo desde Nigeria hacia diferentes lugares del mundo. El dios supremo y creador del universo es un ser único, pero con diferentes manifestaciones, comprendidas en la trilogía Oloddumare, Olorun y Olofi. De este ser supremo partieron las diferentes energías que gobiernan la naturaleza, y que están representadas por los diferentes Orishás, deidades a las que se les rinde culto a través de ofrendas y sacrificios, y que son las encargadas de mantener en armonía las diferentes fuerzas del universo, así como las relaciones de los seres humanos entre sí y con la naturaleza. Eshu La tradición afirma que fue moldeado en arcilla por Obbatalá, y entregado a Orunmila y su esposa, quienes durante doce meses posaron sus manos sobre el cuerpo de arcilla, hasta que éste cobró vida. Su voracidad insaciable lo llevó a depredar animales, plantas y piedras, hasta que intentó atacar a su padre, y éste lo cortó con su machete en doscientas una partes. Cada una de ellas, era un nuevo Eshu. Para calmar la ira de su padre Orunmila, Eshu le ofreció cada una de sus partes como un hijo, para que así pudiese consultarlas cuando le fuera necesario. Orunmila accedió, pero además obligó a devolver todo lo que había sido devorado. Eshu obedeció a su padre, y vomitó todo cuanto había depredado. Obbatalá Obbatalá es descendiente directo de Oloddumare. Es el creador del ser humano, a quien modeló con arcilla, para recibir el soplo divino del Supremo Creador. Es un padre paciente amoroso de su creación, dueño y regente del cuerpo humano y de todas sus partes, especialmente la cabeza, donde habitan los pensamientos. Símbolo de la pureza, de la paz, se lo representa con el color blanco, y su nombre significa “Rey de la pureza”. Como padre de los hombres, y dueño de sus cabezas y pensamientos, es el encargado de interceder entre éstos y cualquier Orishá. Celoso de la falta de respeto y las impurezas, no permite que se desnuden en su presencia o que se realicen conductas impropias. Es representado en la naturaleza a través de las montañas; sus picos nevados, blancos, e impolutos, simbolizan su eterna pureza. Oggun Oggun es el Orishá que encarna la fuerza y el trabajo físico. Guerrero por naturaleza, dueño de un temperamento violento e irascible, es el amo del monte, y el poseedor del cuchillo o machete. Con éste se abre camino entre la vegetación, pero también imparte justicia por sus propios medios, y puede realizar sacrificios. Oggun representa el comienzo y la fuerza que da inicio a las cosas, así como la mañana y la primavera. Símbolo de autoridad, riqueza, virilidad y juventud, es el amo de los minerales y posee el poder de transformar la naturaleza: el carbón en diamante y la arena en mármol. Su poder sobre los metales, las herramientas, las armas, las cadenas y los cuchillos, hacen de Oggun el Orishá protector de aquellos que trabajan con elementos metálicos; tales como herreros, cirujanos, agricultores y soldados, entre otros. Además es quien protege los templos y las entradas a las moradas. Olorun Es la manifestación más concreta y sensible del “Dios Supremo” (la trilogía Olofi - Oloddumare – Olorun), y es quien está en contacto directo con los hombres. Es el dueño del cielo, su nombre significa “Señor del cielo”, entendiéndose como el más allá. Representa la energía infinita vital de Dios, el calor del sol, la acción primera, el soplo de vida que rige todas las cosas. Es el creador del mundo y los seres humanos, las aguas, el aire, y toda la vida sobre la Tierra. Dueño de la luz y los colores, es el creador del día y de la noche. Del mismo modo es la fuerza universal que brinda el dinamismo de la vida. Es omnipresente, está de día y de noche, aunque no pueda vérselo, por lo que no se le recibe, sino que se le rinde un saludo con los brazos extendidos en alto, en dirección al sol, que representa su energía infinita Oshun Hija de Obbatalá y Yemanjá, Oshun es la deidad que representa la fecundidad, la sexualidad y el erotismo. Orishá de temperamento alegre; simboliza el espíritu romántico, la calma, la felicidad, y la sensualidad femenina. A ella se le encomiendan las mujeres embarazadas, los fetos, y los niños recién nacidos; así como aquellas mujeres que buscan fecundidad. Simboliza la maternidad, del mismo modo que la abundancia y la riqueza. Es ama y dueña de las aguas dulces de los ríos, fundamentales para que se reproduzca la vida en la tierra. Ossain Amo y encarnación misma de la naturaleza, Ossain conoce la esencia misma de todo el reino vegetal. Sabio, adivino y médico. Es capaz de salvar la vida y alejar la muerte. Puede curar mediante brebajes e infusiones hechas a base de hierbas sagradas, y conoce en profundidad los secretos de las plantas; sus usos, y sus propiedades mágicas y medicinales. Su beneplácito es fundamental para cualquier ritual en el que se utilicen hierbas. Activo cazador, habita en el monte, del que es amo y señor de todas sus especies, y de todo lo que de allí se extrae. Oya Hija de Obbatalá y Yembó, es un Osha íntimamente ligado a Iku, deidad de la muerte. Orishá del Río Níger, de los vientos, y de las tempestades. Símbolo del carácter violento y vehemente, está representada en la naturaleza por la centella. Domina los cuatro vientos, junto con Eleggua, Orunmila y Obbatalá. Osha “muertera”, como suele llamársele, representa el mundo de los muertos, los sentimientos tétricos, oscuros, y la reencarnación de los antepasados. También simboliza las emociones y pesares femeninos. Habita junto a las puertas de los cementerios y sepulcros. Shango Es uno de los Osha principales, Orishá de la justicia, el trueno, el rayo y el fuego, Shangó es una entidad querida y respetada por su rectitud, su criterio de justicia, su poder, y sus decisiones acertadas. Es capaz de castigar a los ladrones, a los mentirosos, y a aquellos que hacen el mal. Shangó es honesto en sus designios, firme, e inquebrantable. Rey de Oyó, encargado de purificar y limpiar la sociedad por mandato de Oloddumare, es temido por lo estricto de sus actos. Guerrero impecable, fue amado y respetado por sus soldados, y temido por sus adversarios. Expandió el imperio de Yoruba más allá de sus fronteras, y dirigió las batallas con ahínco. Yemanja Ama y señora del mar y de las aguas. Madre de los Orishás, representa la maternidad en todas las especies de la Tierra, ya que simboliza el útero materno, origen y fuente de vida. Su nombre significa “madre de todos los peces”, es por eso que, de algún modo, todos los hombres son hijos de ella, porque durante todo el embarazo, han nadado como peces en el vientre materno. Está representada en la naturaleza a través de las olas del mar. Simboliza la astucia y la inteligencia. Sabia y adivina por antonomasia, es capaz de aplicar justicia con una notable rigidez, y resulta implacable en sus castigos. Su temperamento, así como el mar, es cambiante; puede ser calma y apacible, o turbulenta y arremolinada cuando deja expandir su cólera. ESPERO LES HAYA GUSTADO

Considerada una de las tradiciones religiosas más antiguas, el hinduismo no cuenta con un dogma unificado, sino que se trata de un conjunto de creencias y cultos, sin una organización centralizada ni órdenes sacerdotales, producto de la fusión de las diferentes tradiciones de los antiguos pueblos establecidos en la cuenca del río Ganges. En la creencia hindú, detrás del Māyā, universo visible donde se suceden los ciclos de creación y destrucción, existe un universo eterno e inalterable, de carácter espiritual, al que los seres humanos aspiran alcanzar, para así abandonar el ciclo de reencarnación o samsara. BRAHMA Brahma es el dios hindú de la creación. De acuerdo con los Puranas, antiguos textos religiosos hindúes, Brahma fue engendrado por si mismo de una flor de loto, aunque otras tradiciones dan cuenta de su nacimiento de un huevo de oro salido de una semilla y del que también salió el universo entero luego de Brahma. El relato del Brahma Purana sostiene que fue el padre de Mānu y que de éste desciende toda la humanidad. SARASWATI Sáraswati es en la religión hindú la esposa de Brahma, aunque también por ser engendrada por él se la considera a veces como su hija. Ella es la personificación del conocimiento divino, la creatividad, las artes y la conciencia. Por estos atributos se considera su devoción como práctica importante para alcanzar la iluminación. Según ciertos Puranas, textos religiosos hindúes, debido a su belleza Brahma intentó seducirla de diversas maneras pero por ser engendrada por él no le estaba permitido, lo que le valió al dios la condena de no ser adorado como Vishnú y Shiva LAKSHMI Lakshmi es para la religión hindú la diosa de la riqueza y la prosperidad y representa la belleza, la luz, la sabiduría, la fortuna y la fertilidad. Es la esposa de Vishnú, a cuyos pies aparece en algunas representaciones y también de diferentes avatares del dios utilizando nombres distintos como Sita o Rhada. Su nombre proviene de la raíz sánscrita laks, que en una de sus acepciones significa meta u objetivo y en los textos sagrados de los Vedas se la describe como aquella que tiene por meta la elevación de la humanidad tanto en lo espiritual como en lo material VISHNU Vishnú es el segundo dios de la tríada principal del hinduismo o trimurti. En la trimurti representa la energía que mantiene al universo y lo protege. Tiene por esposa a Lakshmi. A lo largo de la historia humana encarna en diez avatares distintos para restaurar el equilibrio entre el bien y el mal en el mundo. De las diez encarnaciones nueve han ocurrido ya y una más se producirá al llegar el fin del mundo. Dos de las más importantes son Rama y Krishna. SHIVA Shiva es uno de los dioses principales del hinduismo. Forma parte de la trimurti o tríada junto con Vishnú y Brahma. Su nombre significa el Auspicioso y aunque es el dios de la destrucción y la transformación, es a través de éstas que lleva a cabo la renovación del universo, de ahí que se lo considere una deidad benevolente relacionada estrechamente con la creación y contenga en si mismo varios atributos contradictorios. Su pasión extrema, que lo lleva a actuar de manera extremadamente violenta, o a la meditación más profunda, es equilibrada por la presencia de su esposa Parvati. PARVATI Parvati es para la religión hindú, como expresan los textos del Ramayana y del Mahabahrata, la esposa de Shiva y madre de Ganesha y Skanda, y en algunas tradiciones la hermana de Vishnú. La palabra proviene del sánscrito Parvata que significa montaña por lo que su nombre quiere decir “Ella la de la Montaña” y hace alusión a su condición de hija de Himavat, señor de las montañas y personificación de los Himalayas. Parvati es la diosa del poder o Shakti, y del amor y la devoción GANESHA Ganesha es una de las deidades más veneradas en la religión hindú. Es también una de las cinco divinidades principales junto a Brama, Vishnu, Shiva y Durga, que es adorada en el Pachayatana Puja. Es el dios removedor de obstáculos y señor de los comienzos, además de simbolizar la sabiduría, el intelecto, las artes y las ciencias. Ganesha es fácilmente reconocible por su cabeza de elefante y su prominente abdomen, la historia cuenta que luego de ser engendrado por la diosa Parvati, esposa de Shiva, para que guardara su intimidad, Ganesha no le permitió a Shiva entrar en los aposentos de su esposa mientras se bañaba y en un arranque de ira, éste le cortó la cabeza. HANUMAN Hanuman es el dios mono, importante deidad de la mitología hindú y según la tradición la personificación del Karma Yogi o aquel cuya meditación y devoción son demostradas a través del servicio. Hanuman es un Vanara, hijo de Anjana y Kesari. Los vanaras, o moradores del bosque, eran simios humanoides de gran coraje. Entre sus poderes sobrenaturales estaba la capacidad de cambiar la forma, y las leyendas cuentan que Hanuman podía tomar tanto la forma de un gato para poder esconderse sigilosamente como de una montaña para mostrar todo su poder. KRISHNA Krishna es uno de los dioses principales de la religión hindú y es considerado tanto como el octavo avatar o encarnación del dios Vishnú, como una deidad por derecho propio según otras tradiciones religiosas. Es la encarnación del amor y la alegría divina. Es incluso considerado un profeta por ciertas sectas del Islam y por el Zoroastrismo. Su nombre proviene de la palabra sánscrita que significa negro u oscuro y es por eso que se lo representa en la iconografía con piel negra o azul oscuro. Asimismo es nombrado como Govinda o el que protege a las vacas, o Kaladeva, dios negro. GRACIAS POR PASAR!!! CHECA MIS OTROS APORTES!! 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