La primera ley de la termodinámica
¿Cuál es la verdad de la ciencia moderna respecto al origen de toda la materia en el universo? ¿Nos dicen los científicos que la materia siempre ha existido? O ¿han determinado ellos que hubo un momento en el tiempo cuando la materia vino a la existencia? La respuesta a la segunda pregunta es, ¡si! Pero ¿cuál es la prueba de que esto sea verdad?
La primera ley de la termodinámica declara lo siguiente: La materia y la energía nunca pueden ser creadas o destruidas. No hay procesos naturales que puedan alterar ni la materia ni la energía en esta forma. Esto significa que no hay nueva materia o energía viniendo a la existencia y no hay nueva materia o energía dejando de existir. Todos los que declaran que el universo vino a la existencia de la nada, violan la primera ley de la termodinámica, la cual fue establecida por la propia comunidad científica que ahora parece estar dispuesta a ignorarla. En resumen, esta ley demuestra claramente que el universo, y toda la materia y la energía dentro de él, deben haber tenido un origen divino — un momento específico en el cual fueron creados por alguien todopoderoso.
Con la llegada de la Era Atómica, comenzando con el descubrimiento del radio en 1898 por Marie Curie, llegó el conocimiento de que todos los elementos radioactivos continuamente emiten radiación. ¡Considérelo! El Uranio tiene un peso atómico de 238.0. A medida que se descompone, libera un átomo de helio tres veces. Cada átomo de helio tiene un peso de 4. Con su nuevo peso de 226.0, el uranio se convierte en radio. El radio continúa emitiendo átomos adicionales hasta que eventualmente el producto final se convierte en el pesado elemento inerte llamado plomo. Esto toma una tremenda cantidad de tiempo. Mientras que el proceso para que el uranio se convierta en radio es muy largo, el radio se vuelve plomo en 1,590 años.
¿Qué estamos diciendo? Hubo un punto en el tiempo cuando el uranio no pudo haber existido, porque éste siempre se descompone en una forma altamente sistemática y controlada. El uranio no es estable como el plomo u otros elementos. El uranio se descompone. Esto significa que hubo un momento específico en el tiempo cuando todos los elementos radioactivos vinieron a la existencia. Recuerde, todos ellos — uranio, radio, torio, radón, plutonio, francio, protactinio y otros — no han existido por siempre. Esto representa una prueba absoluta de que la materia vino a la existencia o, en otras palabras, ¡la materia no siempre ha existido!
Esto se burla directamente del pensamiento evolucionista — de que todo evolucionó gradualmente a algo más. He aquí el problema. Usted no puede hacer que algo venga lentamente a la existencia ¡de la nada! La materia no pudo haber venido a la existencia por sí misma. Ninguna persona racional podría creer que el universo entero
(incluyendo todos los elementos radioactivos que demuestran que hubo un tiempo especial de comienzo) vino gradualmente a la existencia ¡POR SI MISMO!
A través de sus propios esfuerzos trate de construir algo — cualquier cosa — de la nada. Aun con su propio poder creativo inmiscuido en el esfuerzo, usted nunca sería capaz de hacerlo. ¡Usted no será capaz — ni en cien vidas de intentos — de producir una simple cosa de la nada! Entonces, ¿puede algún incrédulo creer que todas las cosas en el universo entero, en la totalidad de sus exquisitos detalles, vino a la existencia completamente por sí mismo? Sea honesto. Acepte los hechos. ¡Esto es prueba de que la existencia de un reino natural exige la existencia de un Gran Creador!
La segunda ley de la termodinámica
La segunda ley de la termodinámica es mejor resumida al decir que todo se mueve hacia el desorden — o hacia una condición conocida como entropía. Esto conlleva algunas explicaciones y consideraremos varios ejemplos.
Recuerde que los evolucionistas enseñan que todas las cosas están evolucionando constantemente hacia un orden más alto y más complejo. En otras palabras, ellos creen que las cosas continúan mejorando y mejorando cada vez, en vez de ir empeorando y empeorando.
Si se está calentando agua en una estufa a 150 grados Fahrenheit, y la hornilla es apagada, la temperatura bajará en lugar de subir. Se hará más fría en vez de hacerse más caliente. Si una pelota es colocada sobre una colina, ésta siempre rodará hacia abajo y no hacia arriba. La energía usada para ejecutar cualquier tarea en particular cambia de energía utilizable a energía inutilizable en la ejecución de esa tarea. Ésta siempre pasará de un nivel más alto de energía a un nivel más bajo — en donde cada vez menos energía está disponible para usarse.
Cuando se aplica al universo, la segunda ley de la termodinámica indica que el universo se está parando — moviendo hacia el desorden o la entropía — y no activándose o moviéndose hacia un orden y estructura más perfectos. En breve, ¡el universo entero se está deteniendo!
Aun los evolucionistas admiten que la teoría de la evolución y la segunda ley de la termodinámica son completamente incompatibles una con otra. Considere: “Con respecto a la segunda ley de la termodinámica (ley científica universalmente aceptada, la cual declara que todas las cosas dejadas a su suerte tienden a dejar de funcionar) o ley de la entropía, se observa: ‘sería difícil poder concebir dos principios más completamente opuestos que el principio de que la entropía incrementa el principio de la evolución. Cada uno es precisamente lo opuesto del otro. Como Aldous Huxley lo definió, la evolución involucra un continuo incremento de orden, organización, tamaño, y complejidad. Parece axiomático que ambas no puedan ser verdad. Pero no hay duda alguna de que la segunda ley de la termodinámica es verdad’” (Morris. Henry M. The Twilight of Evolution [El crepúsculo de la evolución] Grand Rapids: Baker Book House [Casa del Libro Baker], 1967, pg. 35).
Como un trompo o un yo-yo, al universo se le debe haber “dado cuerda”. Puesto que el universo se está deteniendo constantemente, la segunda ley de la termodinámica surge delante de nosotros en la forma de una gran pregunta: ¿Quién le dio cuerda? ¡La única respuesta posible es Dios!
La gran prueba de la creación
Hemos establecido que la creación requiere un Creador. Los siguientes párrafos presentan algunas asombrosas pruebas científicas de la creación.
La teoría de la evolución es encontrada llena de inconsistencias. Los evolucionistas han echado mano de muchas teorías, dentro de la teoría general de la evolución, en un intento por explicar el origen de las plantas, los animales, los cielos y la tierra.
Una y otra vez, estos “teóricos” tratan de explicar cómo la vida evolucionó a partir de la materia inanimada hacia formas de vida más complejas, hasta que alcanzó el pináculo — los seres humanos.
Pero, como escribió un geólogo: “Debe ser significativo que casi todas las historias evolucionistas que yo aprendí como estudiante… han sido desacreditadas” (Dr. Derek V. Ager, Departamento de Geología del Colegio Imperial, Londres, The Nature of the Fossil Record, Proceedings of the Geological Assoc. [La naturaleza del registro de los fósiles, procedimientos de la Asociación Geológica.], Vol. 87, 1976. págs. 1132-1133).
Quizás la más grande razón por la que colapsan tantas teorías dentro de la teoría general de la evolución es porque contienen una lógica terrible que requiere grandes saltos en la fe para ser creída. He aquí un ejemplo de una teoría “desacreditada”: “Muchos evolucionistas han tratado de argumentar que los humanos son 99% similares químicamente a los monos y que las pruebas de precipitación sanguínea indican que el chimpancé es el pariente más cercano de las personas. Pero, referente a esto, debemos observar lo siguiente: ‘La química de la leche indica que el burro es el pariente más cercano del hombre’. ‘Las pruebas del nivel del colesterol indican que la serpiente es el pariente más cercano del hombre’. ‘La química de las enzimas de las lágrimas indica que el pollo es el pariente más próximo del hombre’. ‘Sobre la base de otro tipo de prueba química de la sangre, la haba de Lima es el pariente más cercano del hombre’” (Morris. Henry M. The Twilight of Evolution [El crepúsculo de la evolución], Grand Rapids: Baker Book House [Casa del Libro Baker], 1967).
La complejidad de la vida
Todos han sido testigos de explosiones ¿Ha visto usted alguna vez una explosión ordenada? ¿O una explosión que haya creado un reloj? ¿O una que haya producido una sola cosa de diseño exquisito — en vez de un cierto resultado de caos y destrucción? Si usted arrojara un millón de granadas de mano ¡usted las vería que producir caos y destrucción un millones de veces! Nunca habría una excepción.
Considere las siguientes citas que involucran la probabilidad de una explosión creando el reino natural de la vida que nos rodea en la tierra — sin hablar de la hermosa magnificencia y el orden visto, sin importar cuán lejos alguien vea hacia el espacio.
El Dr. B. G. Ranganathan dijo: “…la probabilidad de que la vida se originara por accidente es comparable a que un diccionario completo se hubiese creado como resultado de la explosión de una imprenta” (Origins? [¿Orígenes?], pg. 15). Y esto solo habla de la posibilidad de cualquier tipo de vida, no las formas más complejas tales como grandes animales o seres humanos — y ni hablar de los diferentes tipos de vida que hoy existen.
Otro científico, Sir Fred Hoyle, un astrónomo inglés y profesor de astronomía en la Universidad de Cambridge, declaró: “La posibilidad de que formas más altas de vida hayan emergido de esa manera es comparable con la posibilidad de que un tornado pasara a través de un deposito de chatarra pudiese ensamblar un Boeing 747 a partir de todos los materiales existentes en el patio” (Nature
, Vol. 294, 12 Nov. 1981. “Hoyle on Evolution” [“Hoyle sobre la Evolución”] pg. 105).
La probabilidad de una Tierra
Hagamos un viaje imaginario a la luna y miremos de vuelta hacia la tierra. Considere todo lo que dejamos atrás en nuestro viaje. Podríamos preguntar: ¿cuáles son las probabilidades matemáticas de que la tierra, con todas sus plantas, animales, ecosistemas y complejas interdependencias pudiesen venir a existir por sí mismos? ¿Cuáles son las probabilidades de que todo esto pudiera suceder — siquiera una vez? ¿Cuáles son las probabilidades de que una sola tierra ocurriera al azar?
Numerosos científicos han reconocido la improbable posición de nuestro planeta en el sistema solar, en relación a su luna. Por ejemplo, si la Tierra estuviera un 10% más lejos del sol, ésta se congelaría, o si estuviera un 10% más cerca del sol, rápidamente se quemaría. Si estuviera un 20% más cerca de la luna, olas de marea de 35-50 pies se levantarían dos veces al día y arrastrarían de acá para allá la mayor parte de la superficie de la tierra a gran velocidad.
El Dr. Hugh Ross, Ph. D., se sentó y cuidadosamente ejecutó un extraordinario complejo de cómputo matemático. Él tomó 123 parámetros separados (factores) y calculó las posibilidades de que todos los 123 factores, los cuales tuvieron que estar presentes para que existiese la tierra como la conocemos, pudieran haberse reunido — es decir “sólo suceder” — por sí mismos.
Algunos de esos parámetros necesitan ser aquí listados para comenzar a apreciar la complejidad de sus cálculos.
Él calculó un valor exacto para el tamaño, el tipo y la ubicación de la galaxia, el nacimiento del sol, la proximidad de la nébula solar a una erupción de súper nova, el número de lunas, la masa y distancia de las lunas, la fuerza de las mareas, la inclinación del eje del planeta, la distancia planetaria de las estrellas, la distribución global de los continentes, el grosor de la corteza terrestre, la transparencia atmosférica, la presión, la viscosidad, el nivel de bióxido de carbono, la cantidad de cloro, cobalto, cobre, flúor, níquel, potasio (y muchos otros elementos en la corteza terrestre), la tasa de oxígeno a nitrógeno, la actividad volcánica y muchas más.
Luego, el Dr. Ross ejecutó un cómputo matemático final antes de llegar a una conclusión final de las posibilidades de que el universo entero produjese siquiera una tierra.
Los resultados de sus cálculos — de encontrar todos los 123 parámetros en una sola tierra son: “existe menos de una probabilidad en 10 a la 139ª potencia (diez mil trillones de trillones de trillones de trillones de trillones de trillones de trillones de trillones de trillones de trillones de trillones) de que siquiera un planeta pudiera ocurrir en algún lugar del universo”.
¡Esto representa un montón de ceros!
Tan sólo unas pocas décadas atrás, el número más grande conocido por los matemáticos era un vigintillón — o un uno con 63 ceros. Un cuatrillón tiene quince ceros y un quintillón tiene dieciocho. Tan gigantes como son esos números, las probabilidades de que una tierra aparezca en cualquier lugar del universo representa un número tan inmensamente grande como para dejar enano a un cuatrillón.
¡Entienda! El universo es inseparable de las leyes de las matemáticas. En otras palabras, la aparición de una sola tierra en algún lugar del universo es una probabilidad absolutamente imposible. ¡Cualquier matemático “que se aprecie” admitiría que la tierra fue creada exactamente como la vemos!
Al escéptico
Entre los eruditos en el Mundo Occidental, los términos populares para aquellos quienes se a rehúsan aceptar la autoridad de un Dios Todopoderoso son: “deístas,” “racionalistas,” o más popularmente “altos críticos”.
La Biblia enseña que “Por cuanto los designios de la carne son enemistad [hostilidad] contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden” (Rom. 8:7). Esta es la tendencia natural de todos los seres humanos — incluyéndolo a usted — aunque muchos jamás lo creerán o lo admitirán. (Vea también Jeremías 17:9) No hay prueba, evidencia, hecho, lógica o razonamiento que pueda causar que alguien que esta indispuesto a hacer a un lado su naturaleza natural, su prejuicio automático en contra de creer y de rendirse a la autoridad de un Dios amoroso, lo haga. La predisposición natural y el prejuicio en contra de la creencia de un Dios Todopoderoso, quien les dice cómo vivir, ¡es suficiente para evitar que la mayoría admitan las pruebas contenidas en este post.
¿Qué hará usted?
En su libro ¿Existe Dios? Herbert W. Armstrong concluyó con esta declaración bajo el subtítulo
“El Reloj Maestro del Universo”.
“Pero entonces usted, Sr. Escéptico — usted ve en el gran y vasto cielo el RELOJ MAESTRO del universo, el cual nunca pierde un segundo — el reloj perfecto por el cual debemos ajustar constantemente todos nuestros relojes imperfectos hechos por el hombre — y usted me dice: ‘¡Que todo eso simplemente SUCEDIÓ al azar!’ ¡Que no hubo un Gran Relojero! Que ninguna mente Maestra pensó ni planificó ese vasto universo ni lo trajo a existencia, ni puso cada estrella y cada planeta en su sitio exacto e inició la multitud de cuerpos celestiales que cursan a través del espacio, cada uno en su órbita prescrita, en su precisión ordenada. Que el se formó a sí mismo, se unió, se ensambló y comenzó a funcionar por su cuenta. Que no hubo inteligencia — ni planificación — ni creación — ¡ni Dios!
“¿Usted me dice eso a mí?
“Si usted puede, yo le respondo que no respeto su inteligencia. Y el Dios a quién yo reconozco le responde a usted: ‘Dice el NECIO en su corazón: No hay Dios’ (Sal 14:1; 53:1).
“Si usted puede ver a su alrededor y observar cuán inteligentemente planeado y ejecutado es todo en la naturaleza y en las plantas y en la vida animal — todo lo que vemos, excepto la bella obra de las manos de Dios que ha sido remendada, estropeada y contaminada por la torpe mano del hombre que ignora y rechaza a Dios — y luego dice que usted duda de la existencia de un todo sabio, todo conocedor y todopoderoso Dios Creador, ¡Entonces yo no tengo mucha fe en su proceso racional o en su sinceridad como buscador de la verdad!”
Este bellísimo sistema compuesto por el Sol, los planetas y los cometas
no pudo menos que haber sido creado por consejo y dominio de un ente
poderoso e inteligente... El Dios Supremo es un Ser eterno, infinito,
absolutamente perfecto. "Isaac Newton"
no pudo menos que haber sido creado por consejo y dominio de un ente
poderoso e inteligente... El Dios Supremo es un Ser eterno, infinito,
absolutamente perfecto. "Isaac Newton"