1990 "Cowboys from hell" Formación / Line up Phil Anselmo - Voz Dimebag Darrell - Guitarra Rex Brown - Bajo Vinnie Paul - Batería Lista de canciones 1. Cowboys From Hell - 4:06 2. Primal Concrete Sledge - 2:13 3. Psycho Holiday - 5:19 4. Heresy - 4:45 5. Cemetery Gates - 7:03 6. Domination - 5:02 7. Shattered - 3:21 8. Clash With Reality - 5:15 9. Medicine Man - 5:15 10. Message In Blood - 5:09 11. The Sleep - 5:47 12. The Art Of Shredding - 4:16 Como aquellos Black Sabbath que abrieron los ’70, y aquella New Wave Of British Heavy Metal que abanderada por Iron Maiden y Judas Priest inauguró los ’80, la siguiente década necesitaba a otro baluarte que marcara el nuevo sendero del Metal. De los jirones de un Thrash Metal que ya perdía peso en la escena y las aún latentes negras artes de Black Sabbath, surgió un nuevo monstruo que defendería y lanzaría la escena hacia una metamorfosis titánica, que sin embargo no sacrificaría el patrimonio histórico del género, sino que nos lo haría entender y valorar más por ser padre de semejante criatura. Pues nunca sonaron antes unas guitarras tan pesadas y a la vez tan sofisticadas, ni nunca un armónico relinchó con tal poder y estridencia, salvaje corcel perteneciente a aquellos cuatro forajidos que ‘tomarían la ciudad’, aquellos Cowboys del Infierno… los texanos Pantera. Dejando atrás cuatro álbumes en la niebla del desconocimiento colectivo, la banda tomó esta obra como su verdadero debut discográfico, puesto que además de con él encontrar al fin su propio sonido, fue el trabajo que los proyectó hacia un notable reconocimiento y fama, creando una tendencia que diseminaría sus semillas en nuevos corazones inquietos del movimiento... Había nacido el Groove Metal. La sin par corpulencia y fisonomía de sus estructuras rítmicas respondía a una arquitectura sonora nunca antes conocida, erigida con solidez y pasmosa sincronización por los hermanos Abbott, el batería Vinnie Paul y ese diablo de las seis cuerdas llamado Dimebag Darrell, también apodado Diamond Darrell, quizá por haber sabido tallar con su púa semejantes piezas, tan duras como sofisticadas y… brillantes. Sumado a tal maquinaria bélica, el bajista Rex Brown completaba el plantel junto a la poderosa voz de un joven Phil Anselmo, que aún gozaba de un amplio abanico de registros, graves y agudos, que junto a su forma tan personal de interpretar las canciones lo convirtió en un elemento más de esa novedosa aportación de la banda al Metal, entendiéndose así que Pantera formaban un todo en el que toda pieza era fundamental para definir su actitud, poder e identidad, un espécimen único, un gran felino que trajo en sus colmillos y garras un nuevo concepto de agresividad, no exento de mensaje, que hundió en los surcos de este disco, canción a canción… Su manifiesto queda patente en su primer corte, su primer embate. La canción que da nombre al disco, Cowboys From Hell, es trazada con esa diabólica ecualización de guitarras y sus deflagrantes armónicos, que una vez mostrado su timbre es ejecutado su talante en forma de entrecortados y aplastantes riffs marca de la casa, para vehicular ese ‘spread the word’ que divulga el tatuado y rapado Anselmo con su aguardentosa voz y ese ‘jodidamente hostil’ temperamento que forjó el sol de Luisiana, unido a una adolescencia nada alegre que aquí lo hizo ser el primer Katrina que conoció su tierra natal, una especie de James Hetfield mutado a lo cafre que derivaba a poderosos agudos de escuela Halford, una voz muy completa para defender dignamente este híbrido entre Thrash Metal y otra nueva aleación que daría que hablar y sentir. El solo de Darrell te funde el cerebro a soplete hirviendo en ígneos fractales de notas que dan vértigo, ágilmente alternados con esos afilados riffs que conforman ese exoesqueleto metálico de Cowboys From Hell, una perfecta máquina de matar que hoy ya es un himno del género. La atmósfera densa, opresiva, de ‘cemento armado’ que Primal Concrete Sledge nos brinda, seguida de ese tanque de baqueta, maza y bordón llamado Psycho Holiday (con la inesperada y oscura parsimonia de su estribillo), continuando con la presta apisonadora de Heresy, que pese a ese simpático canturreo de harmónicos del principio, nos ataca poco después con esos segadores riffs como motorizados que vomita esa voraz desbrozadora de seis cuerdas marca Dean que empuña Darrell… Con todo ello quedaba claro el lenguaje propio que aplicó Pantera en su música, original, contundente y sin concesiones, sin tregua… El segundo clásico se muestra bajo el nombre de Cemetery Gates, donde el grupo aplicaba su propia fórmula y visión sobre el fenómeno power ballad, trayéndonos una sentida pieza que alterna arpegios acústicos con distorsionados riffs de alto tonelaje, dejándose oír un Phil Anselmo muy sentimental y de tesituras muy dulces y limpias, mostrando un gran contraste respecto al resto de los temas. En ese otro himno de guerra que es Domination, la base rítmica de Vinnie Paul dirige un mismo riff de dos maneras diferentes, en una lo impulsa a galope tendido y en la segunda vuelta, lo arremolina como un maelstrom de metal fundido, ganando así el tema un dinamismo, intensidad y nervio que enloquece al más comedido headbanger. Ese efecto en el cambio de ritmo cobra más poder en el estribillo, donde es reforzada esa enérgica labor de la base rítmica y las guitarras por los atronadores ‘It’s Domination!’ que grita Phil. Artillería pesada en plena acción. Uno de los riffs más brillantes de Dimebag Darrell lo encontramos en Shattered, es uno de esos riffs que tienen pregunta y respuesta, como el de aquel Breaking The Law de Judas Priest, y también con un cierto aire clásico, muy rockero a la vez que sólido, empezando por una ágil melodía enmudecida y rematado por una sucesión de graves acordes. En este séptimo corte, Phil estira su garganta hacia el cenit de esos falsettos que sólo pudimos disfrutar en este disco, haciendo de este tema, con tales tesituras vocales junto a ese memorable riff, el más cercano a las raíces heavies que marcaron su adolescencia. El sonido final de cristales rompiéndose es evocador… Heavy Fuckin’ Metal Thunder!. El zarandeo cervical al que nos somete Clash With Reality es constante, con ese ritmo brincador y muy identificativo hoy de la banda. Después el tema nos trae por manos de Darrell las mil y una formas de enrrevesar un riff, para luego pisotearnos en su breve pero intensa estampida con la que da fin a este octavo asalto. Lo sigue Medicine Man y sus cavernosos pasajes, donde más adelante, y en la segunda y última sesión de delirantes solos, Dimebag lleva al extremo aquel estridente efecto que patentó el mago Hendrix, el efecto más poderoso que existe en guitarra eléctrica, el llamado Wah Crybaby, pero que bajo el dominio y usanza de nuestro también hoy difunto ídolo tejano podría llamarse ’Wow! Crydemon’. Después de ese otro animal de presa que responde al nombre de Message In Blood, no exento de breves amansamientos donde Phil Anselmo nos recuerda a ese joven Paul Di’Anno de los albores de Iron Maiden, nos topamos con un oasis de acústicas que arpegian bajo el nombre de The Sleep. Aquí es inevitable volver a referirnos al que hizo posible lo inconcebible en las seis cuerdas. En este tema, Diamond Darrell demostró que también nos podía hacer llorar, con unos solos de corte neoclásico de una sensibilidad y expresividad sublimes, pareciéndose mucho al honroso legado que dejó en aquellos anteriores discos injustamente olvidados, pero eso ya es otro relato que pertenece a la protohistoria del gran felino tejano, un brillante pasado no menos interesante que su era de auge. Es el mito Darrell, que como aquel Randy Rhoads, fue otra estrella fugaz que nos enseñó otra forma de entender y disfrutar el Metal antes de marcharse de nuestro mundo. Nunca nos debemos olvidar, al hablar de Arte, de aquellos que lo traspasaron. El bajo de Rex entra solo con la batería de Vinnie para The Art Of Shreeding, tema que sorprende por ese enmudecido riff que nace antes de cumplirse el primer minuto, un riff que elegante y casi épico va progresando en cada vuelta, con una atmósfera muy clasicista que nada tiene que ver con la inminente tanda de laberínticos y energúmenos riffs que invaden el corte, volviéndonos a zambullir en la sonoridad general del álbum, despidiéndose éste con su personalidad intacta y con su mensaje transmitido. Siendo una de las más influyentes bandas de la década de los '90, el nombre de Pantera ha seguido entrando en diversos rankings de importancia en la historia del Heavy Metal y del Hard Rock, llegando al quinto puesto de la lista de la MTV de ‘las 10 mejores bandas de Heavy Metal de la Historia’, y también siéndole otorgado el puesto 45 en la lista del prestigioso canal ‘yanqui’ VH1, dentro de sus ‘100 mejores bandas de Hard Rock’. Pantera fueron y serán leyenda mientras el Rock exista, no cabe la menor duda visto lo expuesto. Haciendo referencia a esa mítica frase del tema-título (que también encabeza esta reseña), ellos tomaron, no la ciudad, sino la escena, y como en todo ciclo vital, o como si esta banda fuera un mesías que moriría tras cumplir su misión, sólo vivió durante la década que le tocó representar y defender, cerrando su círculo con una placa de autohomenaje como ‘reinventores del acero’ en el 2000, marcando dos principios de década como sólo un grupo como Judas Priest pudo hacer con su British Steel y Painkiller, compartiendo ambas bandas ese olimpo de deidades del Metal, cada uno en su estilo y concepción del mismo. Por todo ello y más, larga vida a los Cowboys del Infierno… … Y descanse en paz, Diamond Darrell, ilustre artillero del riff. En el 2010 Pantera celebraron el vigésimo aniversario de la salida al mercado de Cowboys from Hell con la Deluxe Edition del disco que les colocó en el Olimpo del metal internacional. No fue su debut, porque la banda ya tenía una trayectoria anterior pero sí fue su primer álbum con una multinacional, Atco, y el primero con la formación clásica. Aquí estaban los hermanos Diamond Darrell (guitarra), cuyo nombre de guerra, Dimebag, todavía no figuraba en los créditos, y Vinnie Paul (batería), el bajista Rex Brown y ese vocalista esquizoide y todopoderoso llamado Phil Anselmo, capaz de dar las notas más agudas en falsete y poner después voces del averno supergraves. untos con la supervisión en la producción de Terry Date facturaron allá por 1990 un álbum rocoso, impactante, rudo, muy bien facturado, que dio una vuelta al heavy metal recogiendo riffs del thrash, galopadas percutivas del speed/hardcore sumadas a una voz apabullante del de New Orleans que a los clásicos metaleros les dejó descolocados. No fue Cowboys from Hell un álbum que vendió muchas copias de salida, de hecho no fue hasta julio de 1997 cuando la RIAA lo certificó como disco de platino, es decir, acreditando unas ventas de un millón de copias. Sin embargo ha sido reeditado en varias ocasiones y ha seguido vendiéndose como el clásico imprescindible que es. Esta nueva edición incluye un tema inédito, ‘The Will to Survive’, desechado de las sesiones de grabación pero que Vinnie Paul define como: "Una gran canción. Con muchos temas impactantes fue muy difícil escoger los que deberían estar en nuestro álbum de debut con una multinacional. Tras escucharlo por primera vez después de 20 años me parece que hicimos un gran trabajo con él; me alegro que por fin vea la luz para todos los fanáticos que Pantera tiene en todo el mundo. Revela la auténtica diversidad estilística de la banda en todas las épocas." La Deluxe Edition incluye la versión remasterizada de Cowboys from Hell en uno de los discos, en otro nos encontramos con una serie de temas en vivo de la gira de presentación del álbum. Siete de ellos proceden de la convención metálica Foundations Forum de California, emitido vía FM pero que nunca vieron la luz; otros cinco proceden del EP Alive and Hostile, grabaciones recogida en 1991 en el Monsters of Rock de Moscú, que únicamente se pudo encontrar en una box set publicada en Australia en 1994. Aquí está el listado de temas que incluyen las Ultimate y Deluxe Editions: Disco 1: 01. Cowboys From Hell 02. Primal Concrete Sledge 03. Psycho Holiday 04. Heresy 05. Cemetery Gates 06. Domination 07. Shattered 08. Clash With Reality 09. Medicine Man 10. Message In Blood 11. The Sleep 12. The Art Of Shredding Disco 2: 01. Domination 02. Psycho Holiday 03. The Art Of Shredding 04. Cowboys From Hell (live) 05. Cemetery Gates (live) 06. Primal Concrete Sledge (live) 07. Heresy (live) 08. Domination (Alive And Hostile EP) 09. Primal Concrete Sledge (Alive And Hostile EP) 10. Cowboys From Hell (Alive And Hostile EP) 11. Heresy (Alive And Hostile) 12. Psycho Holiday (Alive And Hostile) Disco 3: 01. The Will To Survive (tema inédito) 02. Shattered (demo) 03. Cowboys From Hell (demo) 04. Heresy (demo) 05. Cemetery Gates (demo) 06. Psycho Holiday (demo) 07. Medicine Man (demo) 08. Message In Blood (demo) 09. Domination (demo) 10. The Sleep (demo) 11. The Art Of Shredding (demo) ----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Pantera, a 22 años de Cowboys from Hell
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