InicioApuntes Y Monografias“Querido rey”: un bicentenario manchado de infamia.


"Lo que no puedo concebir es el que haya americanos que, por un espíritu indigno de partido, se unan al extranjero para humillar a su Patria y reducirla a una condición peor que la que sufríamos en tiempo de la dominación española. Una tal felonía, ni el sepulcro la puede hacer desaparecer” - Jose de San Martin


“Estoy acá (en Tucumán) tratando de pensar y sentir lo que sentirían ellos en ese momento. Claramente deberían tener angustia de tomar la decisión, querido Rey, de separarse de España” - Mauricio Macri


Más allá del desconocimiento típico de los funcionarios PRO sobre historia, económica, y hasta me atrevería a decir, de geografía, creo que ahora el gobierno nacional cruzo la raya, paso de una ignorancia precoz y un tanto satírica a un atropello atroz hacia nuestros valores patrios, ultrajando los ideales y esperanzas de nuestros padres fundadores tales como San Martin y Belgrano, y por sobre todo, logro superar en calumnias y vergüenzas aquel festejo patrio por el centenario de la independencia llevado a cabo 100 años atrás por parte de la oligarquía conservadora de nuestro país(lo cual es un tanto irónico, ya que gran parte de ese establishment dejo su descendencia endogámica en la actual gestión de Cambiemos). Sin embargo yo soy de los que sostienen que Macri no es el único artificie y culpable de semejante ultraje, ya que, no es culpa del chancho, sino de quien le da de comer.

Más de la mitad de la población Argentina es cómplice de esto, es cómplice del vaciamiento estatal, y es cómplice de dejarse llevar por promesas insulsas y vacías que obviamente carecen de credibilidad y sustento practico; hay un 51% de la población Argentina que le debe unas disculpas a los hombres de la patria, a quienes lucharon porque seamos libres, y que bajo ningún punto de vista permitirán semejante sumisión al rey, al imperio, o a cualquier personificación que tal forma de dominación encarne. Pero esta sumisión no es nueva, es parte de un plan sistemático que busca congraciarse con los capitales extranjeros con el fin de obtener alguna que otra migaja.


La nueva concepción del Estado: la “CEOcracia”




Como los conocedores de la Ciencia Política sabrán bien, la concepción clásica del Estado que es comúnmente aceptada por autores tales como Marx, Weber o Hegel es que el Estado es un aparato o estructura coercitiva que tiene el mero fin de sostener el modelo capitalista de acumulación de bienes y servicios. Ahora bien, Macri parece haber descubierto una nueva concepción del Estado: La “CEOcracia”; de un Estado como instrumento coercitivo, a un Estado como maximizador de recursos. La idea que se instalo hace unos meses en los medios opositores como una clara alusión al gabinete propuesto por el presidente, no está para nada lejos de la realidad. Si bien no se llega a la noción neoliberal de que las empresas del Estado pasan a manos de empresas privadas, la mirada corporativa privada que se empezó a asomar en el ámbito público es profundamente tajante.

La cuestión de cerrar los números a como dé lugar, minimizar costos y despedir a la cantidad de gente que sea necesaria para el ansiado superávit, parece haber traspasado las corporaciones multinacionales como Shell y Techint para instalarse en la vida de todos los Argentinos. Aquella profecía cuasi apocalíptica pronunciada por Daniel Scioli vísperas al ballotage sobre que “los números tienen que cerrar con la gente adentro” parece haberse cumplido. Desde los dichos de Aranguren sobre que los números tiene que cerrar en su planilla de Excel a fin de mes pese a quien le pese, las disculpas de Prat-Gay por la nacionalización de YPF, hasta las reuniones donde asegura a lobbistas internacionales que en la Argentina, ya se “hizo el trabajo sucio”, vemos como la rentabilidad empresarial se adueño del país.

Esta nueva concepción del Estado está profundamente vinculada con las disculpas al Rey y la agachada de cabeza a Obama, ya que no importan los símbolos patrios, no importa el orgullo nacional, no importan las vidas humanas, lo que importan son los dólares. Algo que como se observo al principio de este articulo, nada tiene que ver con nuestras miras independentistas, ni mucho menos, con San Martin.

Un bicentenario manchado de infamia: el retorno de los desertores.





Si nos fijamos en el diccionario de la Real Academia Española (RAE), vemos que el significado de la palabra “desertor”, es justamente: “Soldado que desampara su bandera”; cuando hablo del retorno de estos “desertores”, me refiero al desfile poco feliz (por no decir otra cosa) de quienes participaron en los levantamientos “carapintada” de la década del ochenta, y de aquellos soldados que apoyaron con uñas y dientes a sus superiores juzgados por la masacre acontecida años atrás y el declive económico del país producto del Plan Cóndor. Hablo precisamente, de Aldo Rico.


Muchos de nosotros tuvimos el desagrado de ver a Rico con una sonrisa pavoneándose por aquel desfile, sintiendo con orgullo como era finalmente reconocido como “héroe de guerra” por su participación en el conflicto bélico de Malvinas. Para empezar, hay que recordar que el conflicto bélico fue iniciado por un gobierno de facto, no elegido popularmente y que por aquel entonces decidió prácticamente a “dedo” llevar al país a una guerra a la cual claramente no estaba preparado (en especial por condiciones de infraestructura que se detallaran posteriormente), y sobre todo llevando a la fuerza a jóvenes que nunca habían participado de conflictos armados, no tenían experiencia ni carrera militar, y eran conducidos a una masacre sin sentido fomentado por un frenesí demagogo y berreta que buscaba tapar los declives del plan económico llevado a cabo por Martínez De Hoz, y que como siempre, ese 51% que simpatiza con borrar con el codo lo que se escribe con la mano, apoyo fervientemente y se dejo llevar por ese humo impecablemente vendido de los medios y el aparato estatal represor de aquella época.


Rico en ese momento era un miembro activo de las fuerzas armadas, y que, impulsado por ese nacionalismo embrutecido y con miras poco claras, no dudo un instante en enrolarse y ser partícipe de esa masacre caricaturesca. La cuestión indignante del asunto es sobre que buscamos reivindicar como país, no hay que olvidar que por más que Rico participo en el conflicto defendiendo nuestra “soberanía”, la guerra no fue promovida con fines éticos y patrióticos; por otro lado, también hay que remarcar que el gobierno de facto y los levantamientos carapintadas de los cuales este señor se siente orgulloso y fue participe, nada tienen que ver con los ideales patrios, con la independencia y la lucha heroica que buscaba la patria grande. Un hombre que concibe el Plan Cóndor como un acto heroico de la patria no puede ser recordado como un héroe, someter a la Argentina a un plan político y económico propio de un agente externo colonizador e imperialista hubiera puesto a nuestros símbolos patrios como San Martin a la defensiva, jamás permitirían semejante atropello. La pesada herencia que nos dejo la dictadura (la verdadera pesada herencia, de la cual la familia Macri fue parte, no de la actual dibujada por Clarín) va desde el plano socio-cultural hasta el económico, con un aumento de la pobreza y una deuda externa por las nubes, las propias fuerzas armadas se llenaron los bolsillos con sus amigos del poder y claramente no invirtieron en infraestructura militar, lo cual termino en el resultado poco feliz de una guerra mediática que tenía el mero fin de perdurar en el poder unos meses o años más.

Por todos estos motivos dicho hombre no puede ser recordado felizmente, ni mucho menos en un día tan importante para los argentinos. Por su puesto que los veteranos de Malvinas deben ser recordados, pero los verdaderos veteranos, aquellos pibes que fueron obligados a participar en una guerra sin sentido, y que nuestro desinteresado 51% poca importancia le dio en todos estos años, tal fue así, que hoy día tenemos más veteranos suicidados que caídos en combate. La hipocresía de la sociedad Argentina.


Otras faltas de respeto a la investidura de nuestros próceres





Desde el mensaje de cansancio del presidente por Twitter alegando que no iría al cierre de los festejos, la ausencia de los cuadros de los próceres en el despacho presidencial, hasta la contradicción existente de Cambiemos entre el mensaje liberal de paz y libre mercado con la militarización del desfile, vemos que la disculpas al Rey y la presencia de Aldo Rico no fueron los únicos momentos “celebres” del evento. Pero como se viene mencionando, esto no es para nada nuevo, la nueva concepción del Estado Macrista debe expulsar, olvidar (en el caso de los próceres) y reprimir a quien contradiga el orden empresarial del Leviatán. El reciente caso del hombre expulsado del tren por la policía por el hecho de tener un cartel contra Macri y muchas más ejemplos, reflejan esto con claridad.
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