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La hegemonia en la era de la Rua - Macri


…La imagen del presidente cayo del 75% al 37%, pero la gran mayoría dice que recibió una pesada herencia…


Viendo la presente frase y sin prejuzgar por las tapas de este diario, ¿usted lo asociaría con el gobierno de Macri , o es un mero delirio opositor pro-peronista de relacionar todo con la derecha latinoamericana?. A priori se podría decir que no, cualquier persona con un mínimo de raciocinio y coherencia puede darse cuenta que ante semejante contexto de sensibilidad social , es prácticamente imposible no pensar en Macri . Pero esta frase va mucho más allá de todo eso, va más allá de Macri , del ajuste, de la desocupación, del PRO, y de toda la mediatización de sus persecuciones hacia la anterior gestión en busca de una simbología heroica. Que esta frase haya sido expresada por el diario Clarín, a meses de una de las peores recesiones de la Argentina, y bajo la gestión de de la Rúa no es para nada casual, y a continuación detallare porque.

Antonio Gramsci, filosofo marxista encarcelado por Mussolini en la década del 30’ y cuya vida no fue muy agraciada por no decir otra cosa, se encargo de elaborar un par de conceptos muy interesantes entorno a los partidos políticos modernos y su rol con la sociedad, que hasta al día de hoy son utilizados por todo tipo de fuerza política. Y así como dice el titulo de este ensayo, uno de esos conceptos claves es el de hegemonía. Según Gramsci la hegemonía es el consenso voluntario y legitimo que logra el gobernante hacia los gobernados para reinar y dirigir el Estado, dicho consenso se logra desde distintos aspectos, que pueden extenderse desde la unión profunda en el sentimiento de una causa nacional con las masas, como la manipulación mediática y cultural de la sociedad para así hacerla creer que ese candidato es el candidato para el “proyecto” de país; por todo esto, dicho pensador ve en el partido político a la encarnación del príncipe de Nicolás Maquiavelo como forma de obtener legitimidad en el Estado moderno.

A todo esto Gramsci entendía y sabía perfectamente que esta noción de hegemonía podía utilizarse tanto para el bien como para el mal: es decir, podría utilizarla un buen gobernante como uno malo para dominar a las masas y lograr llegar al poder para luego oprimirlas silenciosamente. Esto él autor lo entiende perfectamente bajo su paso por la cárcel, donde Mussolini logra conseguir la hegemonía del pueblo italiano y perpetrar el proyecto fascista mientras él es condenado y recluido; sin embargo, argumenta que así como Maquiavelo en su época difunde la obra del príncipe para que, por más que podría ser utilizada por la oligarquía (que según el autor, ya era conocido secretamente, pero no de manera publica), sea conocida por las masas oprimidas. Él busca hacer lo mismo con el proletariado con el fin de obtener la revolución marxista y ganar la batalla cultura hegemónica. Lo curioso es que al día de hoy pocas de sus enseñanzas son rescatadas por la “izquierda” propiamente dicha, pero si por movimientos más vagos ideológicamente y heterodoxos como el populismo, tal fue el caso de Podemos en España y del Kirchnerismo en la Argentina.

Por ultimo, hay una cuestión fundamental ya mencionada anteriormente sobre que la hegemonía no es solo consenso y predominio sobre las masas bajo el partido político, sino a través de la cultura, de los medios y de todo tipo de conciencia y opinión publica que den legitimidad al gobernante. Para eso Gramsci detalla que la hegemonía primero se da a través de la correlación de fuerzas de masas (el consenso social ), luego la correlación política, es decir el consenso político, y por ultimo, el militar. Con eso se gana la hegemonía "legítimamente".


La hegemonía como símbolo de la dictadura del 70, de los 90, del 2000/1, del neoliberalismo a nivel global y del Macrismo actual


macri


Retomando el principio de este articulo, las tapas de Clarín no son casualidad: son producto de una lucha hegemónica de sectores dominantes que buscan lograr consenso de la globalización, de los Estados Unidos y del neoliberalismo como una innovación necesaria en la Argentina.

Desde la dictadura del 76’ con los estereotipos del “algo habrán hecho”, o “el silencio es salud”, se fueron instalando poco a poco las semillas de la dirigencia socio-cultural que luego darían sus frutos en los 90 hasta el actual gobierno nacional. El mensaje fue simple, primero se utilizo a las fuerzas armadas y a los medios para obtener la coerción cívico-militar, y luego se logro posicionar ese dominio hegemónico sobre los partidos políticos a través de la complicidad del radicalismo y de un peronismo devastado por la ausencia de Perón y una estructura obrera clásica desarticulada años atrás. Esa batalla cultural conquistada por la globalización nos llevo a una deuda externa y a una desocupación desorbitante, a unos índices de pobreza altísimos y a una concepción del “sálvese quien pueda” propia de la clase media que pudo desempeñarse en el sector privado desde el gobierno del riojano.

Las ultimas elecciones nacionales nos dejaron un sabor amargo parecido a esto, y nos demostraron que ese fantasma del establishment local e internacional casi extinto años atrás y retratado únicamente ante los libros de historia, parece estar más vivo que nunca. El hecho de que la clase media tanto hoy como hace 15 años entendía (y entiende) que todo era culpa de la pesada herencia y supo callar hasta que le tocaron su propio bolsillo, es un claro ejemplo de como esta dominación social se adueño hace un largo tiempo de la Argentina, y como los grandes grupos económicos, encubiertos en medios de comunicación, son los encargados de difundir este mensaje con el paso de los años.


La contrahegemonía como símbolo de la resistencia social : la otra batalla cultural que las clases oprimidas tienen que plantear a través del estudio, la organización y la participación política


De la Rua


La contrahegemonía como su nombre lo indica, es la oposición radical al control social de las clases dominantes. En nuestro país los ejemplos más claros salen a la luz bajo los estallidos sociales producto del hambre y de la desocupación; desde Alfonsín a de la Rúa, estos brotes esporádicos muestran como la falencias de la propia globalización son tales que la hegemonía se “rompe” en términos gramscianos, ya que la coerción pacifica no es posible, ya no hay legitimidad y consenso en el gobernante, y es necesario utilizar la represión policial como método eficaz de dominación; aquí mismo el proyecto hegemónico fracaso, y la mentira neoliberal sale a luz. La cuestión de esos estallidos es que precisamente no corresponden a movimientos organizados ni tampoco tienen un plan de acción concreto, lo que a corto plazo permite en muchos casos mantener el control o la filosofía ideológica del gobierno de turno, por más que este se escape en helicóptero.

Lo curioso de los nuevos fenómenos surgidos años atrás, desde el caso de Brasil con la Lula da Silva, España con Podemos o la Argentina con el Kirchnerismo, es que la contrahegemonía paso a tener un nivel de organización mucho más especifico, desde el fomento de los propios partidos hasta la orquestación desde el propio Estado, se empezó a fomentar una nueva concientización de las masas y su instrucción para combatir el avance de la globalización y la derecha latinoamericana, y así evitar otros golpes de Estado civiles-gorilas con consenso implícito de la sociedad.


Falencias actuales de la hegemonía Macrista


gramsci


Uno de los claros ejemplos citados previamente, es la cuestión de la necesidad de represión y el uso del brazo armado del Estado. El hecho de que una vez terminada la campaña de globos y marketing comercial se necesite utilizar el tema de la seguridad nacional como forma de mantener controlada tanto a la oposición como a la población en general, demuestra que las fallas propias del modelo liberal económico afloran a los ojos de la gente, y la coerción legitima es imposible de sostener. Si Macri no logra revertir esto a través de una ampliación de medidas populistas, lo más probable es que su falta de consenso como gobierno se agrave en los próximos meses.

El PRO supo utilizar perfectamente desde su think tank las frases poco precisas y amplias características de un partido atrapatodo -en palabras de Giovanni Sartori-; el problema surge cuando una vez conseguido el consenso social , político y militar(con la reaparición de la teoría de los dos demonios), no hay un plan económico concreto en favor de las mayorías, la crisis social se agrava, solo se benefician las elites y se intenta seguir dominando a la población a través del aparato mediático explotando sucesivamente la cuestión de la pesada herencia y la corrupción de los funcionarios Kirchneristas. Aquí la legitimidad se empieza a resquebrajar, y se ve con suma urgencia la necesidad de políticas concretas del Estado que sirvan de anestésico y placebo de las clases populares, ya que son la única forma de cubrir las demandas insatisfechas de las mayorías, mantener la legitimidad del consenso, y sostener la rueda del capitalismo global (similar a lo que hizo Keynes décadas atrás en los Estados Unidos).


Casos actuales de la contrahegemonía


CTA


Creo que de los casos que se podrían extraer como modelo de estas movilizaciones organizadas con un plan de acción concreto, las marchas y paros propios de la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA), son las que mejor se ajustan.

Las dos Centrales de los Trabajadores lideradas por Hugo Yasky (CTA de los trabajadores) y Pablo Micheli (CTA autónoma), marcharon el 2 de Junio a la Plaza de Mayo. Bajo la consigna “basta de despidos” y con un guiño a las CGT de Barrionuevo, Caló y Moyano, los dos Secretarios generales pidieron por un paro nacional en sus discursos. Las Madres de Plaza de Mayo, con su tradicional vuelta a la plaza, se hicieron presentes en repudio a la derogación del decreto 436/84 que determinaba un control civil sobre las Fuerzas Armadas.

La lluvia y el frío no fueron un impedimento para que la Plaza de Mayo se llene de banderas, murgas, cánticos y olor a choripán. Por Avenida de Mayo marchaban las CTA y por las diagonales marchaban diversas organizaciones de izquierda. Yasky y Micheli, abrazados codo a codo junto a varios dirigentes, encabezaban la columna que nucleaba a las dos centrales por segunda vez en el año. Sostenían una bandera de fondo blanco, con la leyenda “Basta de despidos”.
Este es el arquetipo de un plan de acción: se organiza el sindicalismo como un núcleo opositor autónomo, y da un mensaje claro del binomio patria-buitres/Braden- Perón. Los grupos de economistas centrados en las distintas agrupaciones opositoras en conjunto con sus dirigentes políticos, dejan entrever una nueva puja por el consenso, la batalla cultural y la legitimidad para llegar a Balcarce 50.


Necesidad de una nueva hegemonía en el campo político


hegemonia


Seamos sinceros, el Kirchnerismo como forma política no paso a ser el enemigo publico numero uno luego de dejar el poder, sino mucho antes. Ya desde los últimos años de la gestión de Cristina Kirchner pudimos ver como paso de ser un frente realmente progresista, a ser el enemigo público -o más bien privado- de toda la casta empresarial y mediática del país. Eso es un factor realmente determinante a la hora de mantener la hegemonía y la batalla “kultural”, puesto que como todo movimiento heterodoxo, no puede sobrevivir sino es con una correlación de fuerzas sumamente plurales y de distintos sectores económicos; no es posible operar desde el típico discurso cerrado propio de la izquierda trotskista en el cual solo existe el conflicto burgués-proletario, ya que de ser así, se estaría produciendo un conflicto de intereses y de mensajes ideológicos de tal magnitud, que lleva a perder al electorado.

El Kirchnerismo como tal murió, porque no tiene los medios para financiarse ni para difundir un mensaje doctrinario que le permita recuperar el consenso social . El establishment empresarial le cerro las puertas desde 2009 y parece que no se volverán a abrir, al menos por ahora; creer que desde un frente ciudadano y militancia barrial se puede recuperar una elección, es no entender el juego democrático del capitalismo y cerrarse nuevamente en una dialéctica marxista.

Por ende es necesario forjar una nueva oposición política que de garantías de gobernabilidad y estabilidad económica a ciertos sectores de la elite dominante, en conjunto con el constante fomento de la instrucción intelectual y la organización en masa para generar ese mismo consenso y legitimidad en las clases gobernadas y subalternas a través de la ampliación de derechos y consignas sociales. Solo así, a través de una verdadera correlación de fuerzas, se podrá recuperar la hegemonía de la justicia social .


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Intelectual y activista político italiano, fundador del Partido Comunista (Ales, Cerdeña, 1891 - Roma, 1937).
Maquiavelo, N. (2009). El príncipe (Vol. 6). Edaf.
Sartori, G., & Sartori, G. (1980). Partidos y sistemas de partidos: marco para un análisis/Parties and party system (No. 329). Alianza.
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