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Una carta a Osama bin Laden

Info6/29/2012



Sheikh Salman al-Awdah fue formalmente el mentor de Osama bin Laden, quien incluso lo ha elogiado en numerosos mensajes de audio y video. Sin embargo, ahora al-Awdah habla abiertamente de las transgresiones de al-Qaeda.

La siguiente carta que él escribió está dirigida a Osama bin Laden:

Una carta de Ramadan para Osama bin Laden de parte de Salman al-Awdah.




Hermano Osama:

¿Cuánta sangre se ha derramado? ¿Cuántos niños, mujeres y ancianos inocentes han sido asesinados, mutilados y expulsados de sus hogares en el nombre de “al-Qaeda”?

¿Estás feliz de encontrarte con Allah con esta pesada carga sobre tus hombros? Es realmente pesada: al menos cientos de miles de personas inocentes, si no millones.

¿Cómo pudiste desear algo así? Tú que sabes que el Mensaje de Allah dice: “Aquel que mate a un gorrión en vano lo hallará llorando frente a Allah el Día del Juicio Final: ¡Dios mío! Esta persona me mató en vano. No lo hizo porque era necesario para su propio sustento.”

Nuestra religión, que se alza en defensa de la vida de un gorrión, nunca aceptará la muerte de personas inocentes, sin importar la supuesta justificación que se dé por ello.

¿No leíste las palabras del Profeta (la paz sea con Él)?: “Uno de los profetas se sentó un día debajo de un árbol y una hormiga lo picó. Por este motivo, quemó el hormiguero. Entonces, Allah preguntó: “¿Porqué no quemaste sólo la hormiga que te picó?” [Sahîh Muslim]

Allah dijo a ese profeta: “¿Qué?, ¿Sólo porque una hormiga te picó has incendiado a una nación entera que alaba la gloria de Allah ?” [Sahîh Muslim (2241)]

Si esto sucede con un hormiguero, imagina cuánto más grave es hacer daño a seres humanos.

¿Quién es responsable por todos esos jóvenes musulmanes, que aún están en la flor de la vida, con todo el fervor de su edad, que se han desviado hacia un camino que no saben dónde termina?

La imagen del Islam está hoy empañada. La gente de todo el mundo está hablando de que el Islam enseña que todo el que no lo acepta debe ser asesinado. Dicen también que quienes siguen las enseñanzas de Salafi matan a los musulmanes que no comparten sus creencias.

Sin embargo, la realidad del Islam es que nuestro Profeta (la paz sea con Él) no mató a los hipócritas traicioneros que estaban a su alrededor, aunque Allah le había revelado sus nombres y le había informado que estaban destinados a arder en lo más profundo del Infierno. ¿Por qué se abstuvo? Dijo que la razón era la siguiente: “No permitiré que se diga que Muhammad mata a sus compañeros.”

Hermano Osama, lo que ocurrió el 11 de septiembre, los crímenes que hemos condenado a gritos desde ese mismo día, se trató del asesinato de miles de personas, posiblemente, un poco menos de tres mil. Ésta es la cantidad de personas que murieron en los aviones, así como en las torres. Por el contrario, los predicadores musulmanes, que permanecen anónimos y no reconocidos, han tenido éxito al conducir a cientos de miles de personas al Islam, personas que desde siempre se han guiado por la luz de la fe y cuyos corazones están llenos del amor de Allah . ¿No es evidente la diferencia entre aquél que mata y aquél que guía?

Nuestro Señor nos dice: “Aquel que mate a un ser humano por razones distintas del homicidio o la corrupción en la Tierra, será como si hubiera matado a toda la humanidad, y aquel que salve la vida de un ser humano, será como si hubiera salvado la vida de todos.”

Guiar a un alma hacia el conocimiento y la fe es un logro memorable. Es lo que nos concede la bendición.

Hermano Osama, ¿qué se gana con la destrucción de naciones enteras, que es lo que está ocurriendo en Afganistán e Irak, donde somos testigos de la aniquilación de pueblos a causa de plagas y de hambre? ¿Qué se gana socavando su estabilidad y todas sus esperanzas de tener una vida normal? Tres millones de refugiados se trasladan a Siria y Jordania solamente, sin mencionar a los que están escapando hacia Oriente y hacia Occidente.

La pesadilla de la guerra civil que reina hoy en día en Afganistán e Irak no hace felices a los musulmanes. Cuando el Profeta (la paz sea con Él) supo sobre la existencia de un hombre llamado Harb (que significa “guerra” en árabe), le cambió el nombre de inmediato, porque detesta la guerra.

Allah dijo: “La lucha es un mandato para ustedes, aunque la detesten".

La guerra es algo detestable a lo que sólo se debe recurrir en las circunstancias más funestas e imperiosas, cuando no quede otra salida.

¿Quién se beneficia al convertir a países como Marruecos, Argelia, Líbano o Arabia Saudita, o a cualquier otro país para el caso, en un campo de batalla en el que nadie se siente a salvo? ¿El objetivo es obstaculizar al gobierno? ¿Es ésa, entonces, la solución de todo?

¿Es éste el plan, incluso si se logra marchando sobre los cadáveres de miles de personas, policías, soldados, civiles e incluso los musulmanes comunes? ¿Se hará caso omiso a sus muertes mediante la afirmación: “Resucitarán en el más allá según el estado de sus corazones"?

De hecho, todo aquel que sea masacrado resucitará según el estado de su corazón. Sin embargo, la pregunta que debemos hacernos es en qué estado resucitaremos. ¿Cómo nos hallaremos cuando estemos ante Dios? ¿Cuál será la situación de quienes cargan con el peso de cientos de muertes, ya sea que desee confesarlas o no?

La preocupación por transmitir el mensaje del Islam a la humanidad puede influenciar a otros y convencerlos. Ésta es una preocupación aún más grande y de mayor implicancia que la de usar la fuerza bruta y la violencia para hacer que otros actúen conforme a la voluntad de uno. “Allah envió a su Mensajero (que la paz sea con Él) para que fuera guía de la humanidad y no cobrador de impuestos", como solía decir `Umar b. `Abd al-`Azîz.

¿Quién es responsable -el hermano Osama- por promover la cultura de la excomunicación que ha dividido familias y llevó a hijos a llamar a sus padres infieles? ¿Quién es responsable por promover una cultura de violencia y asesinato que ha llevado a personas a derramar la sangre de sus familiares sin remordimiento, en vez de cultivar el espíritu de amor y tranquilidad que debe tener toda familia musulmana?

¿Quién es responsable por los jóvenes que dejaron a sus madres llorando, que abandonaron a sus esposas y sus hijos pequeños que despiertan cada día preguntando cuándo volverá papá? ¿Qué respuesta podemos darles, cuando ese padre bien puede estar muerto o ausente, sin que nadie sepa dónde se encuentra?

¿Quién es responsable por que los gobiernos occidentales ataquen todos los proyectos de beneficencia, de manera que los huérfanos, los pobres y los necesitados del mundo entero no tienen comida, educación y otros elementos básicos? ¿Quién es responsable –el hermano Osama- porque las prisiones del mundo musulmán estén abarrotadas de nuestros jóvenes, una situación que sólo generará más extremismo, violencia y muerte en nuestras sociedades?

Mahoma (que la paz sea con Él), mi guía así como también la tuya, ¿Aquello con lo que vino a la tierra no es suficiente para ti? Fue enviado como una bendición para toda la humanidad. Allah dijo: “Le enviamos nuestra bendición a toda la humanidad”. [Sûrah al-Anbiy"’: 107]

La palabra “misericordia” no forma parte del vocabulario de la guerra. ¿Dónde está la misericordia cuando se mata a personas? ¿Dónde está la misericordia cuando se bombardean lugares? ¿Dónde está la misericordia cuando se ataca a personas y a lugares? ¿Dónde está la misericordia cuando se convierten a muchos países musulmanes en campos de batalla?

El Profeta (que la paz sea con Él) puso a todos los árabes bajo su protección sin asesinar a nadie, a pesar de todas las batallas que se habían peleado en su contra. La cantidad de personas asesinadas durante los veintitrés años de su misión fue menor a doscientos. Los musulmanes asesinados por sus enemigos durante esos años fueron muchos más que doscientos.

¿Qué esperan lograr las cien personas en Argelia, el doble de personas en el Líbano o el mismo número en Arabia Saudita realizando actos de violencia o, como los llaman, ataques suicidas? Estos actos son inútiles.

Digamos, hipotéticamente, que estas personas logran tomar el poder en alguna parte del mundo. ¿Qué pasará entonces? ¿Qué esperan lograr en el ámbito del buen gobierno personas que no tiene experiencia de vida, personas que no conocen las leyes islámicas que los apoyan y no entienden las relaciones nacionales y extranjeras?

¿El Islam se trata solo de armas de fuego y municiones? ¿Tus herramientas se han transformado en los fines que persigues?

¿Esa ideología que tantos jóvenes han abrazado en tantas partes del mundo es una revelación de Allah que no puede cuestionarse o reconsiderarse? ¿O se trata sólo de un producto del esfuerzo humano sujeto a errores y correcciones?

Muchos de tus hermanos egipcios, argelinos y de otros lugares han visto el fin del camino debido a esa ideología. Se dieron cuentas de cuán destructiva y peligroso es. También tuvieron el coraje de proclamar en sus escritos y en los medios de comunicación masivos que estaban equivocados y que el camino que transitaban era erróneo. Admiten que no conduce a nada bueno. Han buscado el perdón de Allah por lo que ha ocurrido y han expresado su arrepentimiento sincero por lo que han hecho.

Quienes tienen valentía de corazón también tiene que tener pensamientos valientes.

No escuchas las voces de los académicos devotos, que alaban a Allah día y noche y siguen todos sus mandamientos; no los escuchas gritar con las mismas palabras que uso el Profeta (que la paz sea con Él) cuando Kh"lid b. al-Walîd, el comandante general de su armada, actuó erróneamente: “'¡Oh, Allah! Declaro mi inocencia ante Ti por lo que Kh"lid ha hecho”.

Las mismas palabras siguen haciendo eco 1400 después en los gritos de los académicos del Islam: “¡Oh, Allah! Declaro mi inocencia ante Ti por lo que está haciendo Osama y aquellos asociados a su nombre o que traban bajo su insignia”.

Quiero recordarles lo que nuestro Profeta Mahoma (que la paz sea con Él) le dijo a Us"mah b. Zayd, cuyo nombre llevas, cuando mató a un hombre de Juhaynah en medio de una batalla, luego de que declarara que Allah era el único Dios.

Después de que el Profeta (que la paz sea con Él) le reprochó su acto, Us"mah dijo: “¡Oh, Mensajero de Allah! Lo dijo sólo porque tenía temor de su espada”.

El Profeta (que la paz sea con Él) contestó: “¿Cómo te las verás con la declaración de fe cuando venga el Día del Juicio Final?”

Us"mah declaró: “Busca el perdón para mí, Oh, Mensajero de Allah.”

El Mensajero sólo repitió lo que había dicho: “¿Cómo te las verás con la declaración de fe cuando venga el Día del Juicio Final?”

Oh, Osama! ¿Cómo te las verás con la declaración de fe cuando te traiga problemas el Día del Juicio Final?

La vida, Osama, no debe ser una sola lección. Debemos aprender muchas y muy variadas lecciones durante toda nuestra vida.

Mi situación no difiere de la de mucha gente que se preocupa por los asuntos musulmanes. Mi corazón se aflige cuando pienso en la cantidad de jóvenes -con tanto potencial, que hubieran contribuido tanto a la sociedad, que tenían tanto para ofrecer que era constructivo y positivo- que se trasformaron en bombas vivientes.

Ésta es la pregunta esencial que debes hacerte y que otros tiene derechos a que les sea respondida: ¿Qué se ha logrado en verdad tras tantos años de sufrimiento, tragedia, lágrimas y sacrificio?

Pido a Allah que nos reúna a todos en la verdad y con la guía verdadera. Rezo para que nos guíe hacia lo que desea para nosotros.

– Salman b. Fahd al-Awdah
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