Los antropólogos modernos tienen una versión bastante más mundana de Zamná y sus mayas de Bacalar. Aún así, podemos distinguir en Zamná uno de los más grande caudillos de la era prehispánica.
Los chanes, mayas provenientes de Bacalar, con Zamná a la cabeza emigraron hasta encontrar un lugar propicio para establecerse. Fundaron allí la ciudad de Chichén Itzá.
Wikipedia explica:
“Zamná, también llamado en su faceta deificada Itzamná, fue en un principio un gran sacerdote maya llegado con los Chanes de Bacalar (después llamados Itzáes) para fundar y establecerse en Chichén Itzá, hacia el año 525 DC, "durante la primera bajada, o bajada pequeña del oriente, que mencionan las crónicas".2
Ahí, en Chichén Itzá, habiendo asentado los Chanes la sede de su gobierno, vivió Zamná un tiempo y enseñó sus doctrinas. Hombre sabio que "puso nombre a los parajes y tierras, sitios y promontorios de Yucatán", México, e inventó los primeros caracteres que sirvieron de letras a los indios de la región. Este sacerdote recibió asimismo el nombre de Lakin-Chan que en lengua maya quiere decir "el sacerdote Chan, que vino del oriente".2
La importancia de Zamná como fecundo creador de la cultura maya deriva de su llegada a Chichén Itzá en la época de su fundación.
La influencia de Zamná siguió la ruta de los Chanes hacia el poniente quienes, en su trayecto por la península, fundaron otras ciudades populosas, hoy importantes, como Ek Balam, Izamal, Motul y T'Hó”, hoy Mérida.
“Transcurrido el tiempo, acrecentado su prestigio y engrandecida su fama, Zamná fue elevado a deidad en el panteón maya. Así, Itzamná dios, según Eric S. Thompson, en su libro Historia y Religión de los Mayas, está vinculado con el rostro del sol y con la lluvia, por tanto con la agricultura. Tradicionalmente a Itzamná se le considera hijo de Hunab Ku, Dios único, y entre las atribuciones que se le dan está el ser deidad de la medicina y de la agricultura, además de ser "El señor de los cielos, de la noche y del día".”
Bastante menos espectacular la versión de la Antropología moderna, aunque más creíble. Todavía quedan, sin embargo, en la imaginación las escenas épicas de una gran migración llegada de oriente, a través de la Atlántida, con imponentes sacerdotes negros a la cabeza, en cuyo homenaje los escultores tallaron los gigantescos monolitos hoy conocidos como “cabezas olmecas”. Una raza zoolátrica, adoradora de animales, emparentada con los egipcios de la antigüedad y no menos sabia e importante. Al parecer esta visión queda descartada, por no saberse de evidencias arqueológicas que la corroboren. No sabemos qué sorpresas nos deparen los descubrimientos futuros.
Lo más sorprendente de este caudillo es que se le declare hijo del Dios único y verdadero, Hunab Ku cuando estamos acostumbrados a ver a los mayas como politeístas. Hunab Ku no podías ser representado. ¿Un ser enteramente espiritual? ¿Henoteísmo? ¿Era Hunab Ku el único y verdadero Dios, y las demás deidades equivaldrían a los ángeles y santos cristianos? ¿O es la creencia en esta divinidad un fraude impulsado por los evangelizadores españoles, deseosos de conducir a los mayas al cristianismo?