—¿Qué significa ese cartel, papá?
—Peligro. Bombas enterradas.
La guerra civil (esa guerra entre hermanos de un mismo país que termina siempre destruyéndolo) terminó en Angola en 2002, pero su fantasma sigue enterrado por todo el territorio en forma de minas y artefactos bélicos. Esas bombas que ponen bajo tierra los mayores para que los niños las pisen sin querer mientras juegan o caminan hacia el colegio. Miles de hectáreas de tierra virgen y rica permanecen improductivas por esas ‘semillas explosivas’. Son muy difíciles de destruir porque están muy bien escondidas e interfieren siempre en la vida de los más débiles, niñas como la de la foto, o como tú. A pesar de las ratas antiminas que utilizan para desactivarlas, 80.000 accidentes en 20 años convierten el camino a la escuela en una aventura a vida, muerte o condena a llevar muletas de madera el resto de su existencia. Todo por aprender a ser mejor persona y evitar repetir el legado de los que se dicen llamar sus maestros.
—¡Qué miedo!