La expresión de
Macri
en una entrevista: “el hombre está siempre de su lado” ha pasado inadvertida por todos los medios, y probablemente tomada por el pueblo como una genialidad. Sin embargo esa expresión es de una profunda anti política y anti humanidad. ¿Por qué?
La vida del hombre adquiere sentido dentro de su país, cuando hace las cosas por su país. Las cosas no tienen un sentido por sí mismas, son en sus relaciones. Las discusiones, las disensiones, no tienen un sentido en sí, son en sus proyecciones, en su tendencia, en sus aspiraciones. El sentido de la expresión famosa del principito: “lo esencial es invisible a los ojos” significa exactamente eso: no es importante la cosa, sino el hilo invisible que las une. No es un punto superficial el que señala Exupery, como si uno mencionara una idea y otro viniera a discutir lo contrario con otras muchas buenas razones.
Cuando estalla un conflicto social vemos que cada cual corre por su lado, hablamos del individualismo argentino, lo vemos como algo malo, pero si el presidente del país lo ratifica, pasa como si nada. La amargura argentina se resolverá cuando la política o el pueblo se dignen a revivir la idealidad del imperio, la única que puede hacer palpitar el corazón de la nación y darle vitalidad, entusiasmo, llevando al hombre a algo distinto de sí, dándole sentido a su existencia a través de algo más grande. Tan profundo es el desarreglo político que toca las raíces de la existencia.
Muchas cosas más se podrían decir y otras tantas muchas permanecen en el aire. Pero es mejor tomar todas las contradicciones de la vida política argentina, todos los debates, discusiones, disensiones y tirarlas a un tacho de basura, cortarlas como la rama seca de un árbol, amputarlas como miembros gangrenados, salvando la idealidad de la aspiración del ser del hombre para su país, adquiriendo sentido en sus relaciones totales. Sin embargo nos obligan a tragarnos seriamente todos esos debates, discusiones y disensiones, pues no se puede amputar al mismo presidente que ratifica: “el hombre está siempre de su lado”.
Macri mismo ha dado el argumento profundo por el cual debería ser tirado a la basura como manzana podrida, si es que el pueblo argentino es un organismo con vitalidad suficiente para ejercer imperio aunque sea por un momento. No importará el resultado práctico, lo que obtenga el pueblo, sino el gesto, pues el gesto trasciende siempre el resultado.
La vida del hombre adquiere sentido dentro de su país, cuando hace las cosas por su país. Las cosas no tienen un sentido por sí mismas, son en sus relaciones. Las discusiones, las disensiones, no tienen un sentido en sí, son en sus proyecciones, en su tendencia, en sus aspiraciones. El sentido de la expresión famosa del principito: “lo esencial es invisible a los ojos” significa exactamente eso: no es importante la cosa, sino el hilo invisible que las une. No es un punto superficial el que señala Exupery, como si uno mencionara una idea y otro viniera a discutir lo contrario con otras muchas buenas razones.
Cuando estalla un conflicto social vemos que cada cual corre por su lado, hablamos del individualismo argentino, lo vemos como algo malo, pero si el presidente del país lo ratifica, pasa como si nada. La amargura argentina se resolverá cuando la política o el pueblo se dignen a revivir la idealidad del imperio, la única que puede hacer palpitar el corazón de la nación y darle vitalidad, entusiasmo, llevando al hombre a algo distinto de sí, dándole sentido a su existencia a través de algo más grande. Tan profundo es el desarreglo político que toca las raíces de la existencia.
Muchas cosas más se podrían decir y otras tantas muchas permanecen en el aire. Pero es mejor tomar todas las contradicciones de la vida política argentina, todos los debates, discusiones, disensiones y tirarlas a un tacho de basura, cortarlas como la rama seca de un árbol, amputarlas como miembros gangrenados, salvando la idealidad de la aspiración del ser del hombre para su país, adquiriendo sentido en sus relaciones totales. Sin embargo nos obligan a tragarnos seriamente todos esos debates, discusiones y disensiones, pues no se puede amputar al mismo presidente que ratifica: “el hombre está siempre de su lado”.
Macri mismo ha dado el argumento profundo por el cual debería ser tirado a la basura como manzana podrida, si es que el pueblo argentino es un organismo con vitalidad suficiente para ejercer imperio aunque sea por un momento. No importará el resultado práctico, lo que obtenga el pueblo, sino el gesto, pues el gesto trasciende siempre el resultado.