El pensamiento de la oposición y el oficialismo se identifican. Sucede hace tiempo. No sé de qué grieta me hablan. Hay una metáfora que lo explica muy bien: dos espadachines enfrentados terminan imitando sus movimientos, de modo que no se reconocen los estilos. En la guerra dos bandos terminan pareciéndose, con mutua asimilación de la cultura. Ejemplo: España y el mundo Árabe. Oficialismo y oposición, ahí están lo mismo iguales, con sus relatos idénticos. La diferencia reside en que la derecha no quiere hacer el juego a la izquierda, y silencian lo bueno; mientras que la izquierda no le hace el juego a la derecha, y silencian los propios hechos de corrupción.
Cualquier forma de oposición es hinchazón espiritual, cualquier forma de oficialismo es esperanza ingenua. Lo lamento, pero esperar algo de un gobierno que no plantee la reforma de la Constitución (no como hizo Menem, sino con hombres que representen al Pueblo) carece de sentido ese gobierno.
Si mañana la mayoría se hace de izquierda, entonces la minoría, que era de derecha, queda en la extrema derecha. Son categorías de posición relativa. ¿Los extremos se tocan? Eso es lo que estoy diciendo. No sé a quién favorece esta realidad, seguramente al oficialismo de turno, sea de derecha o izquierda. Es decir, las formas de oposición actuales le hacen el juego al oficialismo. La salida es por arriba.
Las ideologías están en el pensamiento. En el plano de las ideas se puede saltar de un pensamiento a otro. Así la traición a los principios políticos de un bando que pasa a otro se da de la misma manera en que un pensamiento pasa a otro, con extrema facilidad.
Es como jugar al juego de las diferencias en la misma pintura.
En política no se puede pensar por encima de lo dado, dicen. Pues así estamos, pensando en una dialéctica aparente en lo externo e idéntica en el contenido. La libertad política hoy consiste en que el pueblo pueda pensar cualquier cosa, como un preso piensa su libertad, y sigue preso. Sin embargo, la tan anhelada unidad social que opera el poder político la encontramos en la inteligencia, no en la voluntad. Más inteligente como estrategia política es lo contrario: unidad en la voluntad, diversidad en el pensamiento. ¡Queremos que al gobierno le vaya bien! dice la oposición, expresión de la unidad en la voluntad, mientras le clavan un paro nacional. ¿Y cuál es la expresión de la unidad intelectual?
Basta echar mano del relato oficial, por ejemplo: pobreza cero, asignación universal, aumento a los jubilados, etc. etc. Devaluación (ajuste) abrupto contra ajuste progresivo, pero ajuste al fin. La oposición odiaba a Macri por representar a la burguesía oligarca, pero hacían negocios con Franco Macri. Decían estar contra el capitalismo, y fueron pagadores seriales de la deuda externa. La ley antidespido con doble indemnización, el Kirchnerismo la rechazo en su momento. Ahora están a favor, porque son oposición y le hacen el juego a la derecha. Del mismo modo que Menem nunca fue peronista, el kirchnerismo fue más menemista que Menem, y lo odiaban.
Jugar al juego de pensar diferente, jugar al juego de la unidad en la voluntad (formula peronista bien entendida, gorilismo se llama) es todo lo que hay, pues el hombre es ingenuo si piensa por encima de las fuerzas políticas reales, dicen. Ahí estamos en la ingenuidad político irreal.
Uno a uno o 14 a 14, seguimos con Cavallo. La revuelta del 2001 contra los bancos nos dejó más bancarizados que antes. Los miren por dónde lo miren, la libertad política es una abstracción y negativa… ¡que se vashan todos! Nadie se fue. La discusión política actual es onanismo intelectual. Podemos discutir al infinito, pero la libertad económica no existe. La filosofía moderna, desde el siglo XVI y XVII en adelante, carece de respuesta a estos problemas. Ellos los crearon. Todos los males vienen de los sociólogos modernos, se llamen como se llamen.
El norte sigue siendo grande, mucho más grande: ellos poseen una mentalidad real compartida, influjo de su religión semi verdadera. Pero la tienen más clara que nosotros. Y ojo, los gringos son hdp, pero son más grandes que nosotros. En definitiva, el pensamiento práctico real en política deviene de una estructura mental con categorías reales, informada la mente a través de una filosofía de la realidad. Si los tiros no van por ahí, no van para ningún lado.
Cualquier forma de oposición es hinchazón espiritual, cualquier forma de oficialismo es esperanza ingenua. Lo lamento, pero esperar algo de un gobierno que no plantee la reforma de la Constitución (no como hizo Menem, sino con hombres que representen al Pueblo) carece de sentido ese gobierno.
Si mañana la mayoría se hace de izquierda, entonces la minoría, que era de derecha, queda en la extrema derecha. Son categorías de posición relativa. ¿Los extremos se tocan? Eso es lo que estoy diciendo. No sé a quién favorece esta realidad, seguramente al oficialismo de turno, sea de derecha o izquierda. Es decir, las formas de oposición actuales le hacen el juego al oficialismo. La salida es por arriba.
Las ideologías están en el pensamiento. En el plano de las ideas se puede saltar de un pensamiento a otro. Así la traición a los principios políticos de un bando que pasa a otro se da de la misma manera en que un pensamiento pasa a otro, con extrema facilidad.
Es como jugar al juego de las diferencias en la misma pintura.
En política no se puede pensar por encima de lo dado, dicen. Pues así estamos, pensando en una dialéctica aparente en lo externo e idéntica en el contenido. La libertad política hoy consiste en que el pueblo pueda pensar cualquier cosa, como un preso piensa su libertad, y sigue preso. Sin embargo, la tan anhelada unidad social que opera el poder político la encontramos en la inteligencia, no en la voluntad. Más inteligente como estrategia política es lo contrario: unidad en la voluntad, diversidad en el pensamiento. ¡Queremos que al gobierno le vaya bien! dice la oposición, expresión de la unidad en la voluntad, mientras le clavan un paro nacional. ¿Y cuál es la expresión de la unidad intelectual?
Basta echar mano del relato oficial, por ejemplo: pobreza cero, asignación universal, aumento a los jubilados, etc. etc. Devaluación (ajuste) abrupto contra ajuste progresivo, pero ajuste al fin. La oposición odiaba a Macri por representar a la burguesía oligarca, pero hacían negocios con Franco Macri. Decían estar contra el capitalismo, y fueron pagadores seriales de la deuda externa. La ley antidespido con doble indemnización, el Kirchnerismo la rechazo en su momento. Ahora están a favor, porque son oposición y le hacen el juego a la derecha. Del mismo modo que Menem nunca fue peronista, el kirchnerismo fue más menemista que Menem, y lo odiaban.
Jugar al juego de pensar diferente, jugar al juego de la unidad en la voluntad (formula peronista bien entendida, gorilismo se llama) es todo lo que hay, pues el hombre es ingenuo si piensa por encima de las fuerzas políticas reales, dicen. Ahí estamos en la ingenuidad político irreal.
Uno a uno o 14 a 14, seguimos con Cavallo. La revuelta del 2001 contra los bancos nos dejó más bancarizados que antes. Los miren por dónde lo miren, la libertad política es una abstracción y negativa… ¡que se vashan todos! Nadie se fue. La discusión política actual es onanismo intelectual. Podemos discutir al infinito, pero la libertad económica no existe. La filosofía moderna, desde el siglo XVI y XVII en adelante, carece de respuesta a estos problemas. Ellos los crearon. Todos los males vienen de los sociólogos modernos, se llamen como se llamen.
El norte sigue siendo grande, mucho más grande: ellos poseen una mentalidad real compartida, influjo de su religión semi verdadera. Pero la tienen más clara que nosotros. Y ojo, los gringos son hdp, pero son más grandes que nosotros. En definitiva, el pensamiento práctico real en política deviene de una estructura mental con categorías reales, informada la mente a través de una filosofía de la realidad. Si los tiros no van por ahí, no van para ningún lado.