Solo viento
El viento silba, el viento baila, el viento es hermoso. Su camino y sus trabajos suelen resultar incomprendidos o rapsodas.
Es una fuerza de la naturaleza y el resultado de un baile cósmico para quien sea físico, y un espíritu que se encarga de atravesarnos como una espada, llevando cosas, dando otras, para quien quiera entregarle alguna esperanza a la mística, creyéndole. Habrá sido un dios, un señor, un genio, un caminante, una joven, algo más vivo que cualquiera de nosotros, para quien haya vivido con devoción en una antigua era. Será algún día, un arma, una herramienta, un juguete para ese humano futurista, que domine todo y solo vea una prueba superada en aquella familia invisible que hizo lo que pudo para él, aunque este nuevo hombre solo quiera enojarse con la naturaleza por ser injusta. Hoy es alivio para algunos y molestia para otros, porque hoy es como siempre, hasta que alguien más venga a conjugar verbos antes o después de mi.
Después de todo ¿El tiempo existe? ¿O Son los relojes raros hermanos mecánicos de los símbolos? ¿Cuántas veces mi cerebro afiebrado se vuelca en estas cosas y qué podría pensar de las veces sin un tiempo? El mundo a veces se nos torna complicado, y más cuando la enigmática y primitiva naturaleza es perdida de vista y los registros de nuestros actos y construcciones son olvidados.
Y luego se puede pensar ¿Qué cosas nos rigen? y hay tiempo, y hay espacio, y leyes, y adjetivos, y verbos, y pronombres, y mil cosas en las que perderse..... ¿Hay tiempo de pensar en ello?
Al final del día solo queda el cansancio de haber peleado por un simple puñado de palabras, por haber elegido sabiduría en lugar de conocimiento, recreando la curiosa situación del filósofo, que si no está bajo riesgo, está al filo del sinsentido, pues todavía en inseguridad y locura todavía no decide abandonar aquel interrogante ¿Hay sentido?
Definitivamente no es como su hermana la ciencia, que lleva el cetro y con el progreso van juntos a la par, despachando su usual seguridad y carisma mientras se corrige a ella misma. Pocos hombres de ciencia, creo yo, serían condecorados como locos o malditos. ¿Hay en realidad científicos locos? ¿O son implacablemente realistas?
Entonces uno queda parado, y la firmeza de la postura es un insumo que va gastándose y probándose dudoso en efectividad y procedencia. ¿Sería la fe el bastión donde se resguardan los últimos y más radicales retazos de certeza, de confianza, de saber? Porque cuando tantos locos actúan, y tantas fortalezas les han donado, y tanto buscan la sabiduría, y tan poca parecen encontrar ¿Será que el humano no es tan bueno como parece practicando el saber? Si la firmeza poco espacio comprende ¿Es que no hay casi nada o acaso hay mucho que no podemos comprender?
Y ,dicen, aquel que se someta a estas ideas tan bien como algunos hicimos, acunará la paradoja en su ser. Sentirá que la habitación se hace más pequeña, que las paredes se mueven y en su ser se sentirá algo comprimido. Pero a la vez, un disparo de lo que sea que haya de inmaterial en nuestro organismo le llevará la sensación de que TODO se expande, y que siempre fue más grande de lo que se pudo creer y que así será y es.
Si toda esta escritura merece vivir y a alguno puede resultarle en algo útil, agradable, o que simplemente no le estorbe, me declaré enriquecido con casi nada, pues es la cantidad exacta de lo que las voces en mi miente querrían ver cómo mérito y me permitirían sentir como mío. Si el ilustre lector llego aquí, puede que tenga su juicio sobre esto y, probablemente, haya densidad y complejidad en estas mudas vocalizaciones que rebotan en un cráneo sin pulir.
Comprimido, febril, loco o tal vez maledecido, hoy y ahora (si es que aquellas palabras no le resultan ya despreciables a nadie) yazco sentado al lado de una ventana, famélico de mente, de inspiración y de algo más, repitiendo siempre la misma canción, y esperando que usted haya disfrutado.
Finis