El 16 de junio de 1955 aviones de la marina de guerra bombardean la Plaza de Mayo, la Casa de Gobierno y sus adyacencias. Tiran contra la población civil en un hecho inédito en la historia mundial. El objetivo era derrocar al General Juan Domingo Perón, por ese entonces presidente de los argentinos reelecto por una abrumadora mayoría: el 62,5 % de los votos, cifra jamás alcanzada ni antes ni después por ningún otro candidato en la historia Argentina. Los golpistas realizan una verdadera masacre. Si bien nunca se supo el numero exacto de víctimas que dejo esa negra jornada, algunos cálculos hacen llegar a 1000 la cantidad de muertos. La violencia política se instaura así en la Argentina contemporánea.La intentona fracasa, pero no se castiga de manera ejemplar a los responsables y tres meses después Perón es derrocado en un episodio confuso que aun hoy es motivo de análisis y discusiones acaloradas. Lo cierto es que Perón vacila, (quiere evitar un derramamiento de sangre entre argentinos) los cuadros de primera línea del Justicialismo no están a la altura de las circunstancias y las bases, que reclaman armas para defender al gobierno están desorganizadas y sin dirección y poco es lo que pueden hacer, salvo aislados actos de heroísmo que no alteran el resultado final. El gobierno cae sin pena ni gloria, sin pelear, ante la mirada absorta de estar viviendo una extraña pesadilla de la que pronto despertaran. Perón se exilia en el Paraguay.“Ni vencedores ni vencidos” declarara el General Lonardi, líder del golpe militar y usurpador del sillón presidencial, que pronto será desplazado del mando por la nefasta dupla Aramburu-Rojas que lo consideraban demasiado “blando” en su política hacia el peronismo.Comienza entonces uno de los periodos más oscuros y dolorosos de nuestra historia: miles de presos, muertos, fusilados, torturados, sindicatos intervenidos, trabajadores despedidos o cesanteados por el simple hecho de ser peronistas, persecuciones políticas, proscripción de las mayorías, principios sociales avasallados, etc. En fin, violencia oligarca revanchista contra un pueblo que había conocido la dignidad y grandeza de vivir en una patria JUSTA, LIBRE Y SOBERANA.
El odio y el miedo gorila llegan hasta el absurdo: mediante el decreto 4161 se prohíben las imágenes, los cánticos o aun las simples menciones de Perón y Evita. Ser peronista estaba”prohibido” y era penado por la ley. Se intenta destruir la identidad de nuestro pueblo, tarea imposible. En el colmo de lo macabro el gobierno militar hace desaparecer el cuerpo de Evita, que descansaba en el edificio de la CGT, por considerarlo “peligroso”. Pero de las entrañas mismas del pueblo comienzan a generarse las respuestas a tantos atropellos. Una nueva camada de dirigentes surgidos al calor de la lucha, irán reemplazando a los que están presos o han abandonado el barco. A la violencia del gobierno se le responde con violencia popular. Nace la heroica RESISTENCIA PERONISTA.
En Junio de 1956, un golpe cívico militar comandado por los generales peronistas Juan José Valle, Raúl Tanco y el coronel Cogorno, fracasa. El gobierno, que estaba informado del alzamiento, lo deja avanzar para así después poder reprimirlo cobardemente. Son fusilados 18 militares, incluyendo a Valle y Cogorno y 9 civiles en forma clandestina, en los basurales de José León Suarez. El hecho será narrado por el entonces periodista Rodolfo Walsh en su libro Operación Masacre. El pueblo entiende que la lucha será muy dura, que el enemigo apelara a cualquier medio para impedir la vuelta del peronismo y de los años felices. En este contexto nace y se desarrolla la JUVENTUD PERONISTA.
Gustavo Rearte fundó la Juventud Peronista en 1957 y fue integrante de su primera mesa ejecutiva. Después que Perón fuera derrocado en 1955 por el movimiento cívico-militar encabezado por el general Lonardi, éste fue desplazado de la conducción y asumió en su lugar el general Aramburu, una de cuyas medidas fue disolver el Partido Peronista y prohibir la realización de propaganda que utilizara el nombre de Perón y los símbolos e imágenes partidarias. Rearte fue uno de los jóvenes trabajadores peronistas que integraron el Comando Juan José Valle, uno de los Comandos de la Resistencia que realizaban actos de propaganda y sabotaje por la vuelta de Perón y contra el régimen dictatorial, lo que lo llevó a unirse a otros militantes peronistas: Carlos Caride, Jorge Rulli, Mario (Tito) Bevilacqua, Envar El Kadri, Susana Valle y Felipe Vallese.
Entre 1958 y 1965, las distintas organizaciones de la Juventud Peronista forman parte de la resistencia. Sus líderes y militantes son encarcelados reiteradamente.5 En octubre de 1965 el general Perón, desde el exilio, les envió una carta en uno de cuyos párrafos se lee: "Es fundamental que nuestros jóvenes comprendan que deben tener siempre presente en la lucha y en la preparación de la organización que: es imposible la coexistencia pacífica entre las clases oprimidas y opresoras. Nos hemos planteado la tarea fundamental de triunfar sobre los explotadores, aún si ellos están infiltrados en nuestro propio movimiento político. La Patria espera de ustedes la postura seria, firme y sin claudicación".
José "Joe" Baxter.
Sumándose a las organizaciones mencionadas, el grupo nacionalista de derecha y antisemita, Tacuara, cuyo jefe era Alberto Ezcurra, sufre una escisión encabezada por José Joe Baxter y José Luis Nell, que paulatinamente iban asumiendo posturas más cercanas al peronismo y a las posiciones afines con la revolución cubana. Fundan el Movimiento Nacionalista Revolucionario Tacuara y su primera acción pública es el asalto al Policlínico Bancario de Buenos Aires, en agosto de 1963 donde roban el dinero destinado al pago de sueldos de todo el personal, $13.310.366.-, pero son descubiertos a raíz de un informe de la policía de Francia que llegó vía Interpol. El informe daba cuenta que un turista argentino había entregado en el cabaret del que era cliente habitual 9 billetes de 5.000 pesos argentinos identificados por su numeración como pertenecientes al botín. Brigitte, una prostituta que lo había acompañado a su hotel permitió la identificación de ese integrante del grupo, que había estado recorriendo varios países europeos, y al ser detenido en Buenos Aires delató a los demás
José Luis Nell, que posteriormente se integrará a la organización Montoneros será herido en la Masacre de Ezeiza el 20 de junio de 1973, sufriendo parálisis permanente de sus miembros inferiores, y se suicidará en septiembre de 1974.
Joe Baxter colaborará en la creación de la organización guerrillera uruguaya Tupamaros, formará parte del Vietcong y participará como oficial del ejército de liberación vietnamita en la Ofensiva del Tet. Luego se integrará al ERP en Argentina. Finalmente, tras liderar una fractura en esta última organización, denominada ERP-Fracción Roja, morirá en un accidente de aviación en el Aeropuerto de París-Orly, Francia, el 11 de julio de 1973.
Las estructuras incipientes de la Juventud Peronista en los comienzos de la década de 1960, inician un proceso de radicalización, influenciadas fuertemente por la exitosa revolución cubana y dan origen a experiencias guerrilleras. En la primavera de 1959 un grupo de hombres de los Comandos de la Resistencia peronista de la zona noroeste del país encararon la primera experiencia de guerrilla rural de la Argentina contemporánea. Durante ese año y el siguiente, varios grupos de militantes intentaron instalarse y mantenerse en la zona boscosa de Tucumán, en el departamento de Chicligasta, al sur de la provincia bajo el nombre de Ejército de Liberación Nacional-Movimiento Peronista de Liberación, aunque son más conocidos con el de Uturuncos (Hombres Tigre). Uno de sus jefes fue Alfredo Molisano, el "Comandante Faber", que murió a principios del 2007.
El 13 de octubre de 1967, integrantes del Movimiento de la Juventud Peronista, (dirigidos por Envar el Kadri), fundaron las Fuerzas Armadas Peronistas (FAP), confluyendo con Acción Revolucionaria Peronista, de John William Cooke y el Movimiento Revolucionario Peronista de Gustavo Rearte. Ellos organizaron la guerrilla de Taco Ralo.
En ese tiempo se formó el Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo, apoyado en el pensamiento de hombres como Juan García Elorrio, director de la revista Cristianismo y Revolución, que se comenzó a editar en diciembre de 1967, y que será la base del Comando Camilo Torres, una de las vertientes que confluirán en la organización Montoneros.
Las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) fueron una organización armada irregular de Argentina formada a finales de la década del 60, y cuyo temprano ideal era entrenarse y unirse a las guerrillas rurales iniciadas por el Che Guevara en Bolivia. Sus miembros provenían mayoritariamente de una fractura producida en el interior de la Federación Juvenil Comunista (la "Fede" del PC argentino. Su ideología original de base era por lo tanto el marxismo-leninismo, pero con un aditamento latinoamericanista, inspirado en la prédica y accionar de este referente revolucionario.
Entre sus primeros jefes y fundadores es imprescindible mencionar a Carlos Olmedo, reconocido como referente ideológico de la organización, muerto el 3 de noviembre de 1971, en lo que se dio en llamar "El combate de Ferreyra" (barrio industrial de Ferreyra en la ciudad de Córdoba).
En 1967, plena dictadura de Juan Carlos Onganía y ante el asesinato del Che a manos del Ejército boliviano, la agrupación ingresa en un debate interno dedicándose fundamentalmente a replantearse su futuro, lograr expansión numérica de cuadros, e incursionar en nuevas formas de lucha como la guerrilla urbana, proceso que dura hasta que se produce el Cordobazo en mayo de 1969.
De allí en adelante, y tomando asimismo influencias ideológicas y metodológicas de Tupamaros, conforman una organización político militar que incorpora cuadros rápidamente, orientada fundamentalmente a la lucha contra la dictadura militar de la autoproclamada Revolución Argentina.
Fuerzas Armadas Peronistas (FAP) fue una organización guerrillera argentina creada en 1968 bajo el liderazgo de Envar Cacho El Kadri. Su aparición se produjo el 17 de septiembre de aquel año con una fracasada acción armada realizada en Taco Ralo, Tucumán. Tuvo varias divisiones, a partir de 1972, luego del PHPC (Proceso de Homogeneización Política Compulsiva) que fue un intento de sectores de FAP por acercase al marxismo. Esto fue rechazado por la línea más antigua y cercana a la resistencia peronista. La Alternativa Independiente, que sostenía que se creara un movimiento de base peronista pero alejada del sindicalismo y del partido peronista. Algunos historiadores señalan que después de la separación, los grupos se llamaron FAP 17 de Octubre (referente: Envar El Kadri), FAP Comando Nacional y los Iluminados (por el marxismo).
Montoneros fue una organización guerrillera argentina que se identificaba con la izquierda peronista que desarrolló la lucha armada entre 1970 y 1979, aunque su período de máximo poder se extendió hasta 1976.
Sus objetivos iniciales fueron la desestabilización del gobierno de facto autodenominado "Revolución Argentina" (Onganía, Levingston, Lanusse / 1966 - 1973) y el retorno al poder del general Juan Domingo Perón; posteriormente, una vez que asumió la presidencia Héctor José Cámpora sus acciones se dirigían a la instauración en la Argentina de un sistema político que denominaban "Socialismo Nacional", al que consideraban como la evolución histórica natural del peronismo. Fue declarada "ilegal" por el gobierno constitucional de María Estela Martínez de Perón el 8 de septiembre de 1975, casi un año después de la decisión de la organización de volver a la clandestinidad, adoptada el 6 de septiembre de 1974.
Si bien durante sus primeros años recibieron el apoyo de Juan D. Perón y de buena parte del Movimiento Peronista, a partir del 1 de mayo de 1974 sus acciones provocaron el rechazo de su líder y de los sectores sindicales y políticos del peronismo ortodoxo, llevándolos a un gradual aislamiento al que siguió su retorno a la clandestinidad y posterior desarticulamiento por la dictadura militar que derrocó a la viuda de Perón, el 24 de marzo de 1976.
El acercamiento de un número creciente de jóvenes al kirchnerismo es un fenómeno que lleva ya unos años, aunque se hizo visible últimamente. Escribí la primera nota sobre el tema en este diario el 27 de septiembre de 2009, para advertir sobre una tendencia que se había ido desarrollando subterráneamente y en la cual, me parecía, el gobierno no había reparado lo suficiente. En la estela del conflicto del campo y la derrota electoral, el kirchnerismo había logrado consolidar una “minoría intensa” de respaldo, compuesta en buena medida, asombrosamente, por jóvenes. Después vinieron los festejos del Bicentenario, la muerte del ex presidente y la reelección de Cristina Kirchner, que le dieron visibilidad definitiva a todo el asunto.
¿Y qué hizo el kirchnerismo con este fenómeno nuevo? Lo mismo que había hecho tantas veces en el pasado con temas, ideas o proyectos que no formaban parte de su agenda: capturarlo y tratar de aprovecharlo al máximo, poniendo detrás todo el peso del Estado y toda la fuerza de su voluntad. Fue así como cada vez más kirchneristas sub-40 fueron designados o promovidos a puestos estratégicos, y fue así como la Presidenta intervino en la definición de las listas legislativas, ubicando en lugares expectables a un número inédito de jóvenes, y no renunció a ello ni siquiera cuando referentes provinciales de peso, como el pampeano Carlos Verna, amenazaron con un portazo.
Sin caer en los análisis que enfocan el tema desde el simplismo institucional, como si la influencia de una organización pudiera medirse sólo por el peso de las bancas o secretarías que controla (los famosos siete diputados de La Cámpora), creo que vale la pena ensayar una mirada que contemple las diferentes facetas de la idea de generar un recambio generacional promovido desde la cúpula misma del poder, para después considerar sus desafíos y sus límites.
Digamos primero que la apuesta tiene su lógica. Ubicar a jóvenes en lugares de decisión les permitirá foguearse en los rigores del día a día del gobierno para jugar más tarde en ligas mayores. En segundo lugar, y ya desde un punto de vista más electoral, conviene recordar que Cristina Kirchner tiene vedada la reelección y que por lo tanto debe comenzar a pensar en construir un sucesor diferente al que desde el primer día le querrá imponer el peronismo, sea Daniel Scioli o Juan Manuel Urtubey o José Manuel de la Sota. Una juventud consolidada y potente puede jugar un rol importante en la interna del PJ.
El odio y el miedo gorila llegan hasta el absurdo: mediante el decreto 4161 se prohíben las imágenes, los cánticos o aun las simples menciones de Perón y Evita. Ser peronista estaba”prohibido” y era penado por la ley. Se intenta destruir la identidad de nuestro pueblo, tarea imposible. En el colmo de lo macabro el gobierno militar hace desaparecer el cuerpo de Evita, que descansaba en el edificio de la CGT, por considerarlo “peligroso”. Pero de las entrañas mismas del pueblo comienzan a generarse las respuestas a tantos atropellos. Una nueva camada de dirigentes surgidos al calor de la lucha, irán reemplazando a los que están presos o han abandonado el barco. A la violencia del gobierno se le responde con violencia popular. Nace la heroica RESISTENCIA PERONISTA.
En Junio de 1956, un golpe cívico militar comandado por los generales peronistas Juan José Valle, Raúl Tanco y el coronel Cogorno, fracasa. El gobierno, que estaba informado del alzamiento, lo deja avanzar para así después poder reprimirlo cobardemente. Son fusilados 18 militares, incluyendo a Valle y Cogorno y 9 civiles en forma clandestina, en los basurales de José León Suarez. El hecho será narrado por el entonces periodista Rodolfo Walsh en su libro Operación Masacre. El pueblo entiende que la lucha será muy dura, que el enemigo apelara a cualquier medio para impedir la vuelta del peronismo y de los años felices. En este contexto nace y se desarrolla la JUVENTUD PERONISTA.
Gustavo Rearte fundó la Juventud Peronista en 1957 y fue integrante de su primera mesa ejecutiva. Después que Perón fuera derrocado en 1955 por el movimiento cívico-militar encabezado por el general Lonardi, éste fue desplazado de la conducción y asumió en su lugar el general Aramburu, una de cuyas medidas fue disolver el Partido Peronista y prohibir la realización de propaganda que utilizara el nombre de Perón y los símbolos e imágenes partidarias. Rearte fue uno de los jóvenes trabajadores peronistas que integraron el Comando Juan José Valle, uno de los Comandos de la Resistencia que realizaban actos de propaganda y sabotaje por la vuelta de Perón y contra el régimen dictatorial, lo que lo llevó a unirse a otros militantes peronistas: Carlos Caride, Jorge Rulli, Mario (Tito) Bevilacqua, Envar El Kadri, Susana Valle y Felipe Vallese.
Entre 1958 y 1965, las distintas organizaciones de la Juventud Peronista forman parte de la resistencia. Sus líderes y militantes son encarcelados reiteradamente.5 En octubre de 1965 el general Perón, desde el exilio, les envió una carta en uno de cuyos párrafos se lee: "Es fundamental que nuestros jóvenes comprendan que deben tener siempre presente en la lucha y en la preparación de la organización que: es imposible la coexistencia pacífica entre las clases oprimidas y opresoras. Nos hemos planteado la tarea fundamental de triunfar sobre los explotadores, aún si ellos están infiltrados en nuestro propio movimiento político. La Patria espera de ustedes la postura seria, firme y sin claudicación".
José "Joe" Baxter.
Sumándose a las organizaciones mencionadas, el grupo nacionalista de derecha y antisemita, Tacuara, cuyo jefe era Alberto Ezcurra, sufre una escisión encabezada por José Joe Baxter y José Luis Nell, que paulatinamente iban asumiendo posturas más cercanas al peronismo y a las posiciones afines con la revolución cubana. Fundan el Movimiento Nacionalista Revolucionario Tacuara y su primera acción pública es el asalto al Policlínico Bancario de Buenos Aires, en agosto de 1963 donde roban el dinero destinado al pago de sueldos de todo el personal, $13.310.366.-, pero son descubiertos a raíz de un informe de la policía de Francia que llegó vía Interpol. El informe daba cuenta que un turista argentino había entregado en el cabaret del que era cliente habitual 9 billetes de 5.000 pesos argentinos identificados por su numeración como pertenecientes al botín. Brigitte, una prostituta que lo había acompañado a su hotel permitió la identificación de ese integrante del grupo, que había estado recorriendo varios países europeos, y al ser detenido en Buenos Aires delató a los demás
José Luis Nell, que posteriormente se integrará a la organización Montoneros será herido en la Masacre de Ezeiza el 20 de junio de 1973, sufriendo parálisis permanente de sus miembros inferiores, y se suicidará en septiembre de 1974.
Joe Baxter colaborará en la creación de la organización guerrillera uruguaya Tupamaros, formará parte del Vietcong y participará como oficial del ejército de liberación vietnamita en la Ofensiva del Tet. Luego se integrará al ERP en Argentina. Finalmente, tras liderar una fractura en esta última organización, denominada ERP-Fracción Roja, morirá en un accidente de aviación en el Aeropuerto de París-Orly, Francia, el 11 de julio de 1973.
Las estructuras incipientes de la Juventud Peronista en los comienzos de la década de 1960, inician un proceso de radicalización, influenciadas fuertemente por la exitosa revolución cubana y dan origen a experiencias guerrilleras. En la primavera de 1959 un grupo de hombres de los Comandos de la Resistencia peronista de la zona noroeste del país encararon la primera experiencia de guerrilla rural de la Argentina contemporánea. Durante ese año y el siguiente, varios grupos de militantes intentaron instalarse y mantenerse en la zona boscosa de Tucumán, en el departamento de Chicligasta, al sur de la provincia bajo el nombre de Ejército de Liberación Nacional-Movimiento Peronista de Liberación, aunque son más conocidos con el de Uturuncos (Hombres Tigre). Uno de sus jefes fue Alfredo Molisano, el "Comandante Faber", que murió a principios del 2007.
El 13 de octubre de 1967, integrantes del Movimiento de la Juventud Peronista, (dirigidos por Envar el Kadri), fundaron las Fuerzas Armadas Peronistas (FAP), confluyendo con Acción Revolucionaria Peronista, de John William Cooke y el Movimiento Revolucionario Peronista de Gustavo Rearte. Ellos organizaron la guerrilla de Taco Ralo.
En ese tiempo se formó el Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo, apoyado en el pensamiento de hombres como Juan García Elorrio, director de la revista Cristianismo y Revolución, que se comenzó a editar en diciembre de 1967, y que será la base del Comando Camilo Torres, una de las vertientes que confluirán en la organización Montoneros.
Las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) fueron una organización armada irregular de Argentina formada a finales de la década del 60, y cuyo temprano ideal era entrenarse y unirse a las guerrillas rurales iniciadas por el Che Guevara en Bolivia. Sus miembros provenían mayoritariamente de una fractura producida en el interior de la Federación Juvenil Comunista (la "Fede" del PC argentino. Su ideología original de base era por lo tanto el marxismo-leninismo, pero con un aditamento latinoamericanista, inspirado en la prédica y accionar de este referente revolucionario.
Entre sus primeros jefes y fundadores es imprescindible mencionar a Carlos Olmedo, reconocido como referente ideológico de la organización, muerto el 3 de noviembre de 1971, en lo que se dio en llamar "El combate de Ferreyra" (barrio industrial de Ferreyra en la ciudad de Córdoba).
En 1967, plena dictadura de Juan Carlos Onganía y ante el asesinato del Che a manos del Ejército boliviano, la agrupación ingresa en un debate interno dedicándose fundamentalmente a replantearse su futuro, lograr expansión numérica de cuadros, e incursionar en nuevas formas de lucha como la guerrilla urbana, proceso que dura hasta que se produce el Cordobazo en mayo de 1969.
De allí en adelante, y tomando asimismo influencias ideológicas y metodológicas de Tupamaros, conforman una organización político militar que incorpora cuadros rápidamente, orientada fundamentalmente a la lucha contra la dictadura militar de la autoproclamada Revolución Argentina.
Fuerzas Armadas Peronistas (FAP) fue una organización guerrillera argentina creada en 1968 bajo el liderazgo de Envar Cacho El Kadri. Su aparición se produjo el 17 de septiembre de aquel año con una fracasada acción armada realizada en Taco Ralo, Tucumán. Tuvo varias divisiones, a partir de 1972, luego del PHPC (Proceso de Homogeneización Política Compulsiva) que fue un intento de sectores de FAP por acercase al marxismo. Esto fue rechazado por la línea más antigua y cercana a la resistencia peronista. La Alternativa Independiente, que sostenía que se creara un movimiento de base peronista pero alejada del sindicalismo y del partido peronista. Algunos historiadores señalan que después de la separación, los grupos se llamaron FAP 17 de Octubre (referente: Envar El Kadri), FAP Comando Nacional y los Iluminados (por el marxismo).
Montoneros fue una organización guerrillera argentina que se identificaba con la izquierda peronista que desarrolló la lucha armada entre 1970 y 1979, aunque su período de máximo poder se extendió hasta 1976.
Sus objetivos iniciales fueron la desestabilización del gobierno de facto autodenominado "Revolución Argentina" (Onganía, Levingston, Lanusse / 1966 - 1973) y el retorno al poder del general Juan Domingo Perón; posteriormente, una vez que asumió la presidencia Héctor José Cámpora sus acciones se dirigían a la instauración en la Argentina de un sistema político que denominaban "Socialismo Nacional", al que consideraban como la evolución histórica natural del peronismo. Fue declarada "ilegal" por el gobierno constitucional de María Estela Martínez de Perón el 8 de septiembre de 1975, casi un año después de la decisión de la organización de volver a la clandestinidad, adoptada el 6 de septiembre de 1974.
Si bien durante sus primeros años recibieron el apoyo de Juan D. Perón y de buena parte del Movimiento Peronista, a partir del 1 de mayo de 1974 sus acciones provocaron el rechazo de su líder y de los sectores sindicales y políticos del peronismo ortodoxo, llevándolos a un gradual aislamiento al que siguió su retorno a la clandestinidad y posterior desarticulamiento por la dictadura militar que derrocó a la viuda de Perón, el 24 de marzo de 1976.
El acercamiento de un número creciente de jóvenes al kirchnerismo es un fenómeno que lleva ya unos años, aunque se hizo visible últimamente. Escribí la primera nota sobre el tema en este diario el 27 de septiembre de 2009, para advertir sobre una tendencia que se había ido desarrollando subterráneamente y en la cual, me parecía, el gobierno no había reparado lo suficiente. En la estela del conflicto del campo y la derrota electoral, el kirchnerismo había logrado consolidar una “minoría intensa” de respaldo, compuesta en buena medida, asombrosamente, por jóvenes. Después vinieron los festejos del Bicentenario, la muerte del ex presidente y la reelección de Cristina Kirchner, que le dieron visibilidad definitiva a todo el asunto.
¿Y qué hizo el kirchnerismo con este fenómeno nuevo? Lo mismo que había hecho tantas veces en el pasado con temas, ideas o proyectos que no formaban parte de su agenda: capturarlo y tratar de aprovecharlo al máximo, poniendo detrás todo el peso del Estado y toda la fuerza de su voluntad. Fue así como cada vez más kirchneristas sub-40 fueron designados o promovidos a puestos estratégicos, y fue así como la Presidenta intervino en la definición de las listas legislativas, ubicando en lugares expectables a un número inédito de jóvenes, y no renunció a ello ni siquiera cuando referentes provinciales de peso, como el pampeano Carlos Verna, amenazaron con un portazo.
Sin caer en los análisis que enfocan el tema desde el simplismo institucional, como si la influencia de una organización pudiera medirse sólo por el peso de las bancas o secretarías que controla (los famosos siete diputados de La Cámpora), creo que vale la pena ensayar una mirada que contemple las diferentes facetas de la idea de generar un recambio generacional promovido desde la cúpula misma del poder, para después considerar sus desafíos y sus límites.
Digamos primero que la apuesta tiene su lógica. Ubicar a jóvenes en lugares de decisión les permitirá foguearse en los rigores del día a día del gobierno para jugar más tarde en ligas mayores. En segundo lugar, y ya desde un punto de vista más electoral, conviene recordar que Cristina Kirchner tiene vedada la reelección y que por lo tanto debe comenzar a pensar en construir un sucesor diferente al que desde el primer día le querrá imponer el peronismo, sea Daniel Scioli o Juan Manuel Urtubey o José Manuel de la Sota. Una juventud consolidada y potente puede jugar un rol importante en la interna del PJ.