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Far y montoneros, conferencia de prensa
Far y montoneros, conferencia de prensa
Apuntes Y MonografiasporAnónimo8/30/2013

FAR y MONTONEROS, conferencia de prensa Luego de 18 años de lucha, durante los cuales el imperialismo y la oligarquía trataron de destruir al Movimiento Peronista mediante la represión y la integración al sistema, con Ja finalidad de consolidar su dominación y mantenernos en la dependencia, la clase trabajadora y el pueblo peronista junto con sus aliados lograron acceder al gobierno a través del Frente Justicialista de Liberación, bajo la consigna “Liberación o dependencia”. EL PLAN DE LANUSSE GRAN ACUERDO NACIONAL (GAN): El último intento del enemigo fue el llamado GAN que combinó simultáneamente la más sangrienta represión con la integración del “peronismo sin Perón” y la pretensión de sobornar a nuestro Líder con los objetivos de destruir su liderazgo, eliminar la vigencia revolucionaria del Mov. Peronista y aniquilar a los combatientes del pueblo. EL PUEBLO CONTRA EL GRAN ACUERDO Nuestro Movimiento, bajo la conducción de su Líder, mantuvo su unidad, neutralizando a los sectores integracionistas (ej. Paladino, Coria), impulsando un Frente de Liberación bajo diversas formas (Hora del Pueblo, Frente Cívico de Liberación Nacional, Asamblea de la Unidad, Frente Justicialista de Liberación), al que se incorporaron bajo su hegemonía otros sectores que aún con intereses diversos coinciden con los objetivos de Liberación Nacional. De esta manera la Dictadura Militar y los monopolios quedaron aislados frente a las fuerzas populares y nacionales. En el marco de esta estrategia de guerra integral se desarrollaron todas las formas de lucha: desde las huelgas hasta los alzamientos populares más recientes, como los de Mendoza, Malargue y Gral. Roca; las luchas campesinas conducidas por las Ligas Agrarias en el Nordeste; el levantamiento de suboficiales- y oficiales jóvenes de la Escuela de Mecánica de la Armada para el 17 de noviembre; las movilizaciones protagonizadas por la Juventud Peronista especialmente las campañas del “Luche y Vuelve”, el regreso del Gral. Perón y la campaña electoral; y el accionar permanente de las organizaciones político militares en el señalamiento, desgaste y persecución del enemigo. Esta contraofensiva produjo el aplastante triunfo electoral del 11 de marzo y luego la gran movilización del 25 de mayo con la toma del gobierno. EL PRINCIPAL ENEMIGO DEL PUEBLO La consigna “Liberación o dependencia” marca los términos del enfrentaniiento principal. Por un lado, el imperialismo y sus aliados; por el otro, el pueblo peronista y sus aliados. El Pueblo, constituido por la clase trabajadora, los sectores marginados entre los cuales hay 1.500.000 desocupados, los pequeños productores urbanos y rurales, la gran mayoría del estudiantado y de la intelectualidad, y sus aliados los medianos productores urbanos y rurales, y todos aquellos que se sienten identificados con los objetivos de liberación. Todos estos sectores se expresan políticamente a través del Frente Justicialista de Liberación y la Asamblea de la Unidad Nacional (principalmente la UCR y la Alianza Popular Revolucionaria). Del otro lado, el imperialismo, las grandes empresas monopólicas, y sus aliados nativos, la oligarquía industrial, financiera, comercial y agropecuaria, expresados políticamente en los partidos gorilas (Nueva Fuerza, ezequielismo y manriquismo), en sus agrupamientos empresariales (UIA, Soc. Rural, Cámara Argentina de Comercio, Bolsa de Comercio, etc.), y sus expresiones militares (la camarilla militar, los asesores yanquis, las bases extranjeras como la de El Plumerillo). El Frente de liberación: El Frente es una alianza de clases para enfrentar al imperialismo y sus aliados; sus objetivos, señalados en las pautas programáticas enunciadas por el compañero Cámpora son: —Luchar contra los monopolios y todas las formas de dependencia. —Nacionalizar y socializar la economía. —Redistribuir la riqueza. —Desarrollar la cultura popular. —Derogar las leyes y desmantelar las estructuras represivas montadas por la Dictadura. —Poner en marcha una política internacional independiente para conformar un Frente latinoamericano antiimperialista y consolidar el bloque del Tercer Mundo en la comunidad internacional.. Para que estos objetivos se cumplan auténtica y profundamente es necesario que el Mov. Peronista, cuyo eje es la clase obrera, conduzca la alianza de clases manteniéndola en los términos en que fue constituida por el Gral. Perón, incorporando a los sectores populares que aún no estén incluidos en la misma y dando el marco organizativo adecuado a la participación popular para que a través del apoyo, fiscalización y defensa del Gobierno no sólo se garantice la concreción de la consigna “Liberación o dependencia” sino que se profundice hacia la Liberación Social, evitando así que el proceso se interrumpa y retroceda. EL MOVIMIENTO PERONISTA Nuestro Movimiento es un Movimiento de Liberación Nacional y Social, cuya fuerza principal es la clase obrera; además, forman parte de él, la gran mayoría de los asalariados urbanos y rurales, los marginados sociales, parte de los pequeños y medianos productores urbanos y rurales, e importantes sectores del estudiantado, la intelectualidad, y de otros sectores de la vida nacional como los sacerdotes tercermundistas y los elementos más lúcidos de la oficialidad joven de las FF.AA. Sostenemos que el nuestro es un Movimiento de Liberación Nacional y Social tanto por su composición social como por su doctrina política, la cual se ha ido profundizando al calor de las luchas populares y bajo la orientación del Gral. Perón. En este momento, la actualización doctrinaria señala que el contenido de las tres banderas justicialistas se expresa a través de la necesidad del trasvasamiento generacional, la construcción del socialismo nacional y la constitución de la Patria Grande, la gran nación latinoamericana. La evolución del Movimiento, que también se expresa en sus estructuras organizativas y formas de lucha (organizaciones político-militares, la rama de la Juventud, la guerra integral), no es pareja en todos sus sectores pues hay algunos que no asumen este proceso porque no representan fielmente a la clase trabajadora. Todos estos sectores pertenecen al Mov. Peronista pero la posibilidad de supervivencia histórica del mismo y el cumplimiento de sus objetivos revolucionarios reside en el trasvasamiento generacional del cual somos parte protagónica. Este trasvasamiento generacional, como nos ha enseñado el Gral. Perón, no significa “tirar un viejo por la ventana todos los días”, sino que fundamentalmente debe consistir en dos cosas: la actualización doctrinaria y el abandono de los métodos burocráticos de conducción, organización y lucha, frecuentemente utilizados por las conducciones intermedias del Movimiento en sus distintas ramas. La actualización doctrinaria significa sostener la hegemonía de los intereses de la clase trabajadora dentro del Movimiento y definir las características que debe tener, el proceso político y económico para que la etapa de Reconstrucción y Liberación Nacional marque la transición hacia la construcción nacional del Socialismo. La superación de los métodos burocráticos consiste en sustituirlos por la organización de las masas, la constitución de conducciones intermedias representativas de los intereses de sus bases, que utilicen como metodología la consulta y la participación de las mismas en las decisiones fundamentales, porque como siempre ha dicho el Gral. Perón “lo mejor que tenemos es el pueblo” y “nuestra doctrina se basa en hacer lo que el pueblo quiera”. LOS PRESOS LIBERADOS Y LAS “OCUPACIONES” El 25 de Mayo comenzó la etapa de la Reconstrucción para la Liberación Nacional. Ese mismo día Pueblo y Gobierno produjeron el primer acto revolucionario sin precedentes: la liberación de todos los combatientes y demás presos políticos. Casi enseguida otras medidas importantes de trascendencia histórica y de profundo contenido popular: derogación de toda la legislación represiva; comienzo del desmantelamiento del aparato represivo, (liquidación de DIPA, mensaje del Ministro del Interior a la Policía Federal); designación en las Universidades de interventores identificados con la causa del pueblo que también en hecho sin precedentes •fueron en casi todos los casos aclamados por estudiantes y personal no docente; también en el área educacional se derogó la ordenanza De la Torre. Se ha comenzado a desarrollar una política internacional independiente con él restablecimiento de relaciones con Cuba, Vietnam del Norte, Corea del Norte y Alemania Oriental. Ahora es necesario que este proceso de cambios se generalice a todas las áreas, especialmente al campo económico para satisfacer las urgentes necesidades de las clases populares y se concreten medidas contra los enemigos de la Patria, en primer terminó las grandes empresas monopólicas. Nuestras organizaciones consideran que esas medidas son justas e inician auspiciosamente este proceso y que fue posible tomarlas porque el Gobierno cuenta con el respaldo del pueblo expresado a través de la inmensa movilización del 25 de Mayo que ratificó el aplastante triunfo del 11 de marzo. Asimismo, se están produciendo acontecimientos de contenido revolucionario: el pueblo comienza a participar activamente acompañando la gestión gubernamental y colaborando plenamente en las tareas de reconstrucción y transformación. Este es el profundo sentido de las “ocupaciones” que se producen en numerosos ámbitos. Es que no puede haber reconstrucción y transformación sin participación popular, sin que sean desalojados de sus posiciones los representantes del continuismo de la dictadura militar, sin que todas las instituciones y organismos del Estado sean puestos al servicio exclusivo del Pueblo. Las grandes tareas del momento deben ser. protagonizadas por Pueblo y Gobierno pues la magnitud de la empresa indica que no es posible que sean cumplidas solamente por los representantes del pueblo, sino con la participación y colaboración activa de éste. EL ENEMIGO NO HA SIDO DERROTADO En este marco se ubican las grandes tareas de la etapa. Lograr en cada uno de los ámbitos, en las fábricas y demás lugares de trabajo, en los barrios, en los colegios, universidades, y en las zonas rurales, la movilización popular y la organización de las masas en el seno del Movimiento, permitiendo así el fortalecimiento de éste, con la orientación de participar activamente junto al Gobierno en este proceso de reconstrucción y liberación. Al mismo tiempo, esa movilización y organización debe tener presente, como lo señala el Gral. Perón, que hay que permanecer en estado de alerta para no perder esta posibilidad que tanta sangre y sufrimientos costó obtener. Porque si bien es cierto que el Pueblo está en la ofensiva y el enemigo en retirada, éste no ha sido derrotada totalmente. Conserva gran parte de su poderío y comenzará a reagruparse buscando la forma de contraatacar. Ya tenemos la experiencia de 1955 y no estamos dispuestos a que se repita. Por eso la construcción del poder popular que debemos hacer en todos los lugares debe ir acompañada de previsiones para el caso de un ataque enemigo, para que podamos enfrentarlo en todos los terrenos, en cada fábrica, en cada barrio, en cada colegio, universidad y zona rural. LA CAMARILLA MILITAR Las FF.AA. también deben integrarse a este proceso participando y formando parte de él, porque si no es así, como dice el Gral. Perón, si las FF.AA. se enfrentan al pueblo serán destruidas, ya que no se conoce ningún pueblo que haya desaparecido. Para ello es imprescindible eliminar dentro de ellas a la camarilla militar de la cual se han liquidado ya a sus más altos jerarcas, porque esta camarilla está integrada por oligarcas y traidores a la Patria que aceptan ser los gerentes y el brazo armado de los monopolios y del imperialismo. Eliminada la camarilla los integrantes de las FF.AA. deben comprender que si se encierran en los cuarteles bajo la consigna de un supuesto profesionalismo lo único que conseguirán será aislarse del pueblo argentino. Los hombres de las FF.AA., la totalidad de su tropa, la suboficialidad y gran parte de la oficialidad provienen del pueblo y no de la oligarquía, por lo tanto no tiene sentido que se aislen de sus compatriotas sino que por el contrario deben unirse a la gran causa de los argentinos que en la hora actual son la reconstrucción y la liberación nacional, y participar activamente en las tareas concretas que estos objetivos determinan. De esta manera el Ejército se hará Pueblo y el Pueblo será Ejército, para defender la victoria y lograr los objetivos de Liberación. NUESTRAS ORGANIZACIONES Nuestra estrategia sigue siendo la Guerra Integral, es decir la que se hace en todas partes, en todos los momentos y por todos los medios, con la participación de todo el pueblo en la lucha y utilizando los más variados métodos de acción, desde la resistencia civil, pasando por las movilizaciones, hasta el uso de las armas. Solamente organizados, preparados y armados para todo esto lograremos controlar y derrotar para siempre todo intento de contragolpe gorila y conquistar nuestra liberación definitiva. Porque como dice el Gral. Perón “sólo el Pueblo salvará al Pueblo”.

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Carta de Perón a Fidel Castro
Carta de Perón a Fidel Castro
Apuntes Y MonografiasporAnónimo3/26/2014

Excelentísimo señor Primer Ministro, República de Cuba, Comandante Fidel Castro Estimado amigo: Justamente hoy se cumplen 28 años del día en que asumí la primera magistratura del país, dando un paso en la evolución con un movimiento revolucionario basado en la Justicia Social. Movimiento que perdura en el tiempo y en el espacio, puesto que nuevamente, pese a mis años, estamos firmes resolviendo el futuro de nuestra Patria, buscando salvarla del desastre en que un desgobierno de dieciocho años la ha sumido. Al frente de esta misión de amistad, les envió al amigo señor Gelbard, nuestro ministro de Economía, que tiene el encargo de darle un fuerte abrazo de mi parte, junto con mis saludos, y también testimonio del profundo agrado que sentimos por la apertura práctica entre nuestros pueblos. En todas las clases de relaciones humanas, la verdadera fraternidad se demuestra no con palabras sino con hechos fehacientes. Nosotros los justicialistas tenemos un aforismo que dice: “Mejor que decir es hacer; y mejor que prometer, es realizar”. ¡Cuba y Argentina lo están demostrando en la práctica! Las revoluciones no pueden ser idénticas en todos los países porque tampoco todos los países son iguales, ni todos los pueblos tienen la misma idiosincrasia. Es preciso que cada uno actúe dentro de su soberanía con sus propios métodos. Pero es indudable que la necesidad de una unidad latinoamericana será la única posibilidad de libertad real para nuestro continente. A esta meta debemos concurrir todos de inmediato, para poder elevar nuestra voz con seguridad y respaldo en el seno de ese Tercer Mundo que garantizará nuestro desarrollo futuro y la libertad en lo económico, político y social. Tanto usted amigo Fidel, como yo, llevamos muchos años de permanente lucha revolucionaria. Ello otorga una experiencia invalorable que es preciso transmitir a la juventud, para evitarle atrasos que se pagan siempre con dolor y sangre, inútilmente. La pujanza viril de la vida joven, para rendir verdaderos frutos a la Patria, debe ir acompañada de la cuota de sabiduría que otorga la experiencia. La responsabilidad que pesa sobre nuestros hombres no es ya la de realizar la revolución que cada uno de nuestros ideales concibe como lo mejor para su pueblo, sino enseñar a nuestros descendientes a consolidarla. Para ello, tenemos dos caminos: tiempo o sangre. Tiempo sobra. La historia nos enseña cómo los excesos vuelven finalmente a su cauce habitual. Sangre, falta. Puesto que somos un continente descapitalizado, que precisa su puesta en marcha por medio de la unidad fraternal, donde los intereses individuales sean considerados y respetados, cuando los mismos no afecten a la comunidad latinoamericana; y en ese desarrollo necesitaremos aumentar al máximo los habitantes en el continente. ¡En fin! Todo esto quiere decir que la tarea no se termina mientras uno viva. Pero bien vale la pena vivir y morir por un ideal que trasciende a los pueblos. El señor Gelbard le contará cómo marchan nuestras cosas y confío en que todo marchará bien. Reciba un cordial saludo y mi afecto sincero. ¡Un gran abrazo! Juan Domingo Perón

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Alianza Libertadora Nacionalista
Alianza Libertadora Nacionalista
Apuntes Y MonografiasporAnónimoFecha desconocida

MATERIAL EXTRAÍDO DE RUINASDIGITALES.COM Inauguramos la temporada de verano de Ruinas Digitales, con la publicación Alianza Libertadora Nacionalista.Juan Luis Besoky, que lleva unos cuantos años investigando las publicaciones de derecha en el país, nos mando la siguiente reseña sobre esta publicación. Inauguramos la temporada de verano de Ruinas Digitales, con la publicación Alianza Libertadora Nacionalista. Juan Luis Besoky, que lleva unos cuantos años investigando las publicaciones de derecha en el país, nos mando la siguiente reseña sobre esta publicación. La Alianza Libertadora Nacionalista (ALN) fue creada en la década del ‘30 por personas vinculadas a la Legión Cívica Argentina, siendo uno de las primeras organizaciones nacionalistas que buscó explícitamente vincularse a los trabajadores y disputar el lugar de la izquierda en la clase obrera. A nivel ideológico atacaban al liberalismo, al sistema político corrupto de la democracia y a la oligarquía conservadora que había gobernado el país en los años treinta. La agrupación era notoriamente antisemita y rechazaba por igual el comunismo y el capitalismo liberal promoviendo la instauración de un Estado corporativo autoritario. Fue una de las primeras organizaciones que apoyó al peronismo hasta su caída en el ‘55 formando luego parte de manera inorgánica de la Resistencia Peronista. Desde octubre de 1943 hasta 1955 publicaron el periódico Alianza a cargo del líder de esa agrupación: Juan Queraltó. En 1953 Guillermo Patricio Kelly tomó el control de la Alianza y Queraltó se dirigió al Paraguay. Luego del Golpe de estado de 1955, Kelly reeditará la segunda época del diario Alianza en los años ‘60 bajo el título Alianza del peronismo rebelde. En el número del año 1964 el periódico dice imprimir 100.000 ejemplares. El 15 de agosto de 1963 cuando Kelly finalmente logra salir de la cárcel dará una entrevista al diario Compañeros en el que dirá que ni Alianza ni Tacuara son la solución y que deben ser disueltas. Sin embargo seguirá participando de la dirección del diario Alianza hasta por lo menos 1967 cuando dejará de editarlo y seguirá su propio camino con cierto distanciamiento de Perón y con la creación del periódico Marchar. En esta publicación participarán casi las mismas figuras que lo hacían en Alianza. El año 1972 se inicia con la reaparición del diario Alianza con el subtítulo de periódico nacionalista bajo la dirección de H. Castilla Araujo. El número 8 de febrero del mismo año ya titula al periódico como órgano oficial de la ALN, cuarta época, dirigido por Antonio Fernández y aparentemente producto de la reunión de varios aliancistas y la conformación de la Junta Nacional Reorganizadora. Para mayo de 1973 reaparecen en los diarios solicitadas de la ALN donde dicen volver para colaborar con Juan Domingo Perón y el proceso de liberación nacional, al mismo tiempo que actúan como responsables de varias de las tomas de instituciones producidas en esos meses. Queraltó inauguró la nueva sede de la ALN el 21 de mayo de 1973 en Cangallo 1251. Esta reaparición de la ALN mantuvo varios de los rasgos que tenía en el pasado como ser su preferencia por la acción violenta, el antisemitismo y el anticomunismo enfocado esta vez en la lucha contra la izquierda peronista. Aparentemente producto de disputas internas la dirección del diario cambiará de manos reiniciándose la cuarta época con un nuevo número aparecido en octubre de 1973 luego de la muerte de Rucci y del Documento Reservado. Su aparición es por un mes, anterior a la de El Caudillo, y marca la ofensiva contra “los sectores marxistas del movimiento”. El número 4 de Alianza saluda la aparición de El Caudillo y dirá que ambas “son hasta ahora casi las dos únicas expresiones vigentes de la línea nacional encuadrada en San Martín, Rosas, Perón”. Poseen una tirada de 3000 ejemplares según consignaran ellos mismos. En un primer momento figura como director de la publicación Alejandro Forte y luego Queraltó. Para leer todos los números de esta publicación y muchas otras más de la época metete en www.ruinasdigitales.com

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poder burgués y poder revolucionario
Apuntes Y MonografiasporAnónimo11/2/2014

El Poder de la burguesía La clase obrera y el pueblo argentino han vivido los últimos años riquísimas experiencias políticas que entroncan en la historia de nuestra lucha de clases, y aclaran cristalinamente cuestiones vitales para los intereses nacionales y sociales de las masas trabajadoras argentinas. Reflexionar sobre estas experiencias, observar el comportamiento de las clases enfrentadas, comprender en profundidad las particularidades de nuestra revolución y extraer las conclusiones para guiar la acción correctamente, es una apremiante responsabilidad de los obreros conscientes, de los sectores progresistas y revolucionarios en general, de nuestras más amplias masas trabajadoras. En el presente folleto intentaremos un sintético análisis de ciertos procesos centrales de nuestra reciente historia política, con el ánimo de contribuir a su compresión, de aventar la espesa niebla del diversionismo ideológico esparcido por la burguesía y la pequeño-burguesía para ocultar esos aspectos fundamentales, para confundir al pueblo y desviar su lucha. Después del período de estabilidad capitalista posibilitado por la situación económica internacional vigente durante la Segunda Guerra mundial, período que finalizó aproximadamente en 1952, las clases dominantes argentinas, acosadas por la persistente y enérgica lucha popular, han utilizado reiteradamente, por turno, dos formas fundamentales de dominación burguesa: la república parlamentaria y el bonapartismo militar. Es sabido que en la sociedad capitalista una minoría privilegiada de explotadores y burócratas ejerce su dominación de clase sobre la inmensa mayoría del pueblo. Es sabido que en el gobierno se turnan ciertos políticos y ciertos militares, ligados todos de una u otra manera a las grandes empresas, a la oligarquía terrateniente y al imperialismo y ellos mismos grandes empresarios y oligarcas proimperialistas; Frigerio, Alsogaray, Krieger Vasena, Salimei, Lanusse, Gelbard, son algunos entre otros muchos ejemplos. ¿Cómo hacen los burgueses para mantener el control político, es decir, la dictadura de la burguesía? ¿Cómo se las ingenian para impedir que las clases trabajadoras, que son mayoría, lleguen al gobierno? Se sirven de dos sistemas principales, el parlamentarismo y el bonapartismo militar. Ambos sistemas utilizan combinadamente el engaño y la fuerza para mantener la hegemonía de la burguesía. Cuando uno de los sistemas se ha desgastado y las masas muestran de mil formas su activo descontento, los capitalistas, oligarcas e imperialistas recurren hábilmente al otro sistema. El parlamentarismo es una forma enmascarada de dictadura burguesa. Se basa en la organización de partidos políticos y en el sufragio universal. Aparentemente todo el pueblo elige sus gobernantes. Pero en realidad no es así, porque como todos sabemos las candidaturas son determinadas por el poder del dinero. Como decía Lenin: "Decir una vez cada tantos años que miembro de las clases dominantes han de reprimir y aplastar al pueblo a través del parlamento; tal es la verdadera esencia del parlamentarismo burgués" . Este carácter fraudulento, engañoso, de toda elección y todo parlamento no quita que la clase obrera deba ingeniarse para dar pasos de avance revolucionario en determinados procesos electorales, no quita que la clase obrera deba ingeniarse para intentar utilizar el parlamento con fines revolucionarios. Una política revolucionaria debe saber utilizar todo tipo de armas, incluso aquellas que han sido creadas y son usadas con ventaja por la burguesía como el parlamentarismo, para avanzar en la movilización de masas, para introducir la crisis, la división y la desorientación en las filas enemigas. Pero un grave error sería creer que a través de elecciones es posible encontrar algún tipo de soluciones a los problemas de fondo de la clase obrera, del pueblo y de nuestra patria. La burguesía pro-imperialista argentina desgraciadamente ha conseguido varias veces despertar esperanzas en nuestro pueblo sobre la posibilidad de producir importantes cambios mediante un proceso electoral. En los países capitalistas relativamente estables como EE.UU., Inglaterra, Alemania, etc., la burguesía mantiene su dominación por la vía parlamentaria. En cambio en países capitalistas de gran inestabilidad económico-social, como la Argentina actual, la burguesía debe recurrir constantemente a recambios. El bonapartismo militar, la otra forma de dictadura burguesa, muy utilizada por los explotadores argentinos, consiste en asentar abiertamente el gobierno sobre las fuerzas armadas, a quienes se presenta como salvadoras de la nación, encargadas de poner orden, de mediar entre las distintas clases que han llegado a un enfrentamiento agudo; beneficiar particularmente a ninguna de ellas, de imponer el "justo medio" en los intereses contrapuestos. El bonapartismo militar que ha surgido en nuestro país de golpes militares relativamente incruentos ha sido presentado con habilidad como intervenciones de las FF. AA. Destinadas a terminar con la corrupción y la injusticia, destinadas a solucionar los problemas del pueblo y a sanear la vida económico-social de la nación. El exitoso golpe militar del 4 de junio de 1943, coincidente con la coyuntura económica internacional extremadamente favorable, producto de la Guerra Mundial, abrió un período de prosperidad y estabilidad capitalista que permitió importantes concesiones a las masas y sirvió magníficamente a la burguesía para infundir falsas esperanzas en los militares, para difundir entre las masas la teoría contrarrevolucionaria de la fusión pueblo-ejército como fórmula para la revolución nacional antiimperialista y popular. La realidad es que el bonapartismo militar ha sido el sistema más beneficioso para la burguesía y el imperialismo y más perjudicial a los intereses populares y de la nación. Naturalmente que entre estos dos sistemas no hay una muralla infranqueable, que ambas formas de dictadura capitalista se entrecruzan y se combinan y que a veces el paso de una a otra se ha dado en forma gradual. La primera experiencia Peronista nacida de un golpe de estado típicamente bonapartista, con la importante característica especial de apoyarse no solo en las FF.AA., sino también en amplias masas obreras en proceso de sindicalización, pasó gradualmente a formas parlamentarias en el curso de la primera presidencia de Perón. A partir de 1952, la crisis económico-social comenzó a manifestarse en forma aguda llevando al agotamiento el intento justicialista. La burguesía exigió mayores sacrificios de las masas, exigió al gobierno que ampliará los márgenes de explotación capitalista eliminando las concesiones de la época de bonanzas, y aunque el gobierno intentó satisfacer esas demandas un fuerte sector militar se impacientó, consideró débil e ineficiente al gobierno Peronista, y protagonizó el golpe de estado de 1955. La dictadura "Liberadora" encontró en las masas enorme resistencia armada y no armada, concretada en grandes huelgas obreras y en un incipiente y masivo accionar armado urbano. Resistencia muy difícil de vencer militarmente que llevo a la necesidad de dar un paso nuevamente al parlamentarismo en 1957, previo acuerdo de la dictadura con los políticos burgueses que habrían de sucederle, para exterminar en conjunto la resistencia popular. Así subió Frondizi agitando mentirosamente un programa progresista que engaño a amplios sectores de masas, que naturalmente no cumplió en lo mas mínimo desde el gobierno. Pero nuevamente la presión de las masas fue muy grande. Saliendo rápidamente de la confusión, nuestro pueblo intensificó la lucha reivindicativa y política, enfrentó activamente los planes capitalistas de superexplotación, continuó el accionar armado y urbano y agregó una intentona rural, que fue derrotada al no llegar a constituir sólidas unidades, desbarató el plan frondicista de estabilización política en las elecciones a gobernadores de marzo de 1962 imponiendo en Buenos Aires un gobernador obrero (Framini) que, aunque no era revolucionario, resultaba inaceptable para la burguesía en esos momentos. Nuevamente la burguesía se alarmó. Ante la crisis, consideró que el frondicismo era incapaz de contener a las masas, y se lanzó -con Guido- a un nuevo intento bonapartista completamente inconsistente por la ausencia de líderes y de organización en las fuerzas armadas. Esta debilidad de los militares los obligó a ceder nuevamente terreno al parlamentarismo y se concretaron las elecciones presidenciales de 1964 que llevaron al poder al radicalismo de Illía. La continuidad e intensificación de la movilización política y reivindicativa de nuestro pueblo, particularmente de la clase obrera, quitó todo margen de maniobra a este gobierno populista, deseoso de hacer algunas concesiones a las masas y dispuesto a dar tímidos pasos progresistas, pero sin herir e irritar a las clases dominantes, cuestión a todas luces irrealizable en las condiciones de profunda crisis económica en que se debatía el país. Ante exigencias de los militares Illía terminó lanzando la represión, sin conformarlos y sin lograr evitar un nuevo golpe bonapartista. Esta vez los militares habían realizado previamente una profunda reorganización política de las FF.AA. que las consolidó como el principal partido político de la burguesía. Bajo el liderazgo de Onganía apoyado unánimemente por la burguesía, incluido el Peronismo y la burocracia sindical, las FF.AA. contrarrevolucionarias presentaron un ambicioso plan "revolucionario" destinado a restituir el orden, aplastar las luchas obreras, garantizar grandes ganancias a las empresas monopolistas y avanzar así a una trascendente modernización de la estructura capitalista que lograra estabilidad y desarrollo. La Dictadura de Onganía El golpe militar de Onganía tuvo una particularidad que es muy importante señalar. Fue esencialmente un golpe preventivo, dirigido a cortar en su raíz el vigoroso surgimiento de nuevas fuerzas revolucionarias. Las luchas del proletariado argentino habían alcanzado un elevado nivel. Varios paros generales, miles de ocupaciones de fábricas, constantes manifestaciones callejeras y un nuevo intenton guerrillero rural que, aunque fracasado rápidamente, fue visto con gran simpatía por el pueblo. Temeroso ante el auge de la lucha de masas y los avances logrados en la conciencia y organización populares, el Partido Militar suprimió todas las libertades democráticas, dicto una barbara ley anticomunista, lanzó violenta represión contra toda movilización obrera y popular ilegalizando sindicatos, encarcelando dirigentes y activistas, ordenando hacer fuego contra ciertas manifestaciones callejeras. Santiago Pampillon e Hilda Guerrero de Molina fueron los primeros mártires del pueblo caídos bajo las balas asesinas de la Dictadura. Aunque las masas reaccionaron inmediatamente y resistieron activamente las principales medidas antipopulares iniciales de la Dictadura, el enemigo logró victorias tácticas aplastando con métodos de guerra civil las principales huelgas de los primeros meses (estudiantes, azucareros, portuarios). Debido a ello, declino la movilización de masas a lo largo de 1967 y 1968. Pero este relativo paréntesis de la lucha popular fue llenado por profundos cambios en la mente y el corazón de nuestro pueblo. Ante la barbarie militar y el estado de indefensión popular, comenzó a cundir entre los argentinos el convencimiento de que a la violencia de los explotadores y opresores había que oponer la justa violencia popular. Este trascendental avance ideológico fue fecundado por la epopeya del Comandante Guevara, vivida como propia por amplios sectores de nuestro pueblo. Abrumado por la opresión y la explotación y en proceso de despertar político e ideológico, el pueblo argentino acumuló odio a la Dictadura, decisión de luchar con nuevos métodos más contundentes. Todas estas energías contenidas estallaron a lo largo y a lo ancho del país, en una inmensa movilización de masas sin precedentes en nuestra patria, iniciada en Corrientes en mayo del 69 como respuesta al asesinato del estudiante Cabral. Córdoba, Tucumán, Salta, Rosario, las principales ciudades del país, fueron conmovidas entre mayo y setiembre de 1969 por formidables movilizaciones antidictatoriales de las masas. Fue el principio del fin del Onganiato. La Dictadura militar queda herida de muerte por las movilizaciones del 69. En junio de 1970 Onganía fue destituido y reemplazado por Levingston. La lucha popular se intensificó; surgió impetuosa la guerrilla urbana, y el virrey Levingston cayó del gobierno tan bruscamente como había ascendido. A partir del Cordobazo, a partir de mayo de 1969, la lucha antidictatorial del pueblo argentino adquirió considerable fuerza y efectividad. La aparición de la guerrilla urbana en la lucha de clases argentina, como fuerza organizada y efectiva, capaz de golpear con dureza al régimen y sus personeros, dio una nueva tónica a la lucha popular. Comenzó a abrir una estrecha senda hacia el poder obrero y popular, a mostrar la posibilidad de encontrar un camino para escapar al enmarañado cerco construido por la burguesía con engaños y violencias, en el que las clases dominantes han mantenido encerrado a nuestro pueblo durante decenas de años. La llamada de la guerra popular como estrategia para la toma del poder, como camino de la revolución nacional y social de los argentinos fue encendida en este período y, aunque débilmente, comenzó a arder ya sin interrupciones. Por primera vez una posibilidad auténtica de avanzar hacia la solución de los gravísimos problemas de nuestra patria y de nuestro pueblo, se presentó ante los ojos de los trabajadores argentinos. Ello llenó de entusiasmo y confianza a las masas y el auge de la lucha popular adquirió una profundidad y firmeza nunca vistas, ante el pánico de la burguesía. Fue entonces que el partido militar decidió retirarse en orden del escenario político. Al borde de la desesperación, los militares colocaron a su mejor hombre en la Presidencia. Lanusse estableció contactos inmediatamente con los políticos burgueses, en primer lugar con radicales y Peronistas, y con su asesoramiento, a través de Mor Roig, planificó una hábil estrategia defensiva para retirarse convocado en abril de 1971 al Gran Acuerdo Nacional de la burguesía. Decía nuestro Partido en abril de 1971: "El golpe militar que destituyo a Levingston señala los últimos pasos de la dictadura militar. La aventura emprendida en 1966 por los militares llega a su termino en medio de la más profunda crisis. En el transcurso de los casi cinco años que lleva, el gobierno militar ha sido incapaz de estabilizar la economía burguesa y sus medidas pro-monopolistas le han valido no solo el odio de los trabajadores y el pueblo, sino también constantes roces con otros sectores de la burguesía. El estallido popular de Córdoba fue el golpe de gracia para la deteriorada imagen de la Dictadura. La movilización obrera y popular del 15 de marzo tuvo características especiales la inocultable simpatía demostrada por las masas hacia los movimientos armados, la existencia de direcciones clasistas en importantes gremios, el desprestigio de la burocracia y su evidente incapacidad para canalizar la protesta popular por caminos pacíficos. La creciente actividad de la vanguardia armada, que empalmó en ese proceso, donde las masas tomaron como suyos sus emblemas, fue otra característica, tal vez la más importante, del segundo cordobazo. La posibilidad de la concreción en un futuro inmediato de un vuelco masivo del proletariado a la guerra revolucionaria, liderada por esa vanguardia, forzaron a las FF.AA. a dar el golpe que liquidará la política de Levingston, simple continuación de la de Onganía, para intentar una nueva salida. Este golpe de timón de la Dictadura Militar ahora materializada en la figura de Lanusse, es un retroceso de parte de la misma. Jaqueada por las explosivas protestas masivas de la clase obrera y el pueblo y por el desarrollo de la guerra revolucionaria, la Dictadura se repliega y comienza a hacer concesiones. Con ello se abre un nuevo panorama en el proceso de las luchas populares" "Conscientes de la gravedad de la crisis del capitalismo argentino, temerosos ante la enérgica reacción popular y el surgimiento de organizaciones guerrilleras íntimamente unidas a las masas, la camarilla militar gobernante recurrió al GAN, a una propuesta de acuerdo con los distintos partidos políticos burgueses y pequeño-burgueses, para asentar en esta base social amplia su política contrarrevolucionaria de represión brutal a los brotes guerrilleros y a la vanguardia clasista, elementos principales de la guerra popular de larga duración iniciado en nuestra patria". "La camarilla de Lanusse comprende que para que esa maniobra cuaje, necesita de la participación, del apoyo de todos los sectores con arraigo popular, principalmente el Peronismo. De ahí los coqueteos con la Hora del pueblo y el ofrecimiento a Perón de permitir su retorno, devolver el cadáver de Evita y otras concesiones con las que pretenden llegar a un acuerdo, incorporar al Peronismo a su política contrarrevolucionaria". "El Gral. Perón manifiesta que no se prestara a las maniobras dictatoriales, pero al mismo tiempo, en los hechos, con el apoyo abierto brindado al paladinismo y a Rucci, a la hora del pueblo y a la burocracia sindical traidora, entra en esa maniobra, favorece objetivamente los planes de la dictadura, contribuyendo a confundir a amplios sectores populares que, hartos de los militares, están dispuestos a aceptar un nuevo gobierno parlamentario burgués, el retorno a escena de los politiqueros que hace 5 años repudiará másivamente" En definitiva el GAN, como se demostró posteriormente, fue una hábil maniobra de la burguesía para contener con el engaño el formidable avance revolucionario de nuestro pueblo, engaño que consistió en un nuevo retorno al régimen parlamentario, esta vez bajo el signo Peronista, mediante un proceso electoral completamente controlado por las clases dominantes. El plan burgués fue una vez más tácticamente exitoso y logro despertar nuevas esperanzas en las masas hacia una salida parlamentaria. Pero ello no le reportó ventaja alguna, como veremos más adelante, por la persistencia e intensificación de la lucha popular en sus diversas manifestaciones. Sin embargo, es necesario detenernos para analizar las causas de los repetidos éxitos de la burguesía en mantener su dominación de clase pasando del parlamentarismo al bonapartismo militar y viceversa, maniobra repetida reiteradamente. Desde 1952 el capitalismo argentino vive una profunda crisis economico-social, sometido a la formidable presión de un pueblo combativo que no se resigna a la explotación y el sometimiento, que ha luchado denodadamente en los últimos 22 años. Sin embargo, la burguesía que no logra estabilizar el país en lo económico-social, ha tenido éxito hasta ahora en lo político salvaguardando con hábiles maniobras el poder, resorte decisivo en la lucha de clases. Sin opción revolucionaria de poder La razón fundamental por la que pese a la enérgica lucha de nuestro pueblo, las clases dominantes no han visto peligrar su dominación política ha sido la ausencia hasta el presente de una opción revolucionaria de poder que ofreciera a las masas una salida política fuera de los marcos del sistema capitalista. Hasta ahora la clase obrera y el pueblo argentino no han conseguido darse una fuerza política propia de carácter revolucionario. Por ello ha estado sometido constantemente a la influencia de los partidos políticos burgueses y no ha logrado identificar las distintas engañifas preparadas por la burguesía, cayendo en consecuencia en el error, dando su apoyo de buena fe a sus propios verdugos. Naturalmente que la burguesía emplea todos sus poderosos medios materiales; la prensa, la radio y la TV; sus agentes en el campo popular; la intimidación y la persecución represivas, el soborno, etc., con el objeto de dividir las fuerzas populares, de impedir a toda costa cualquier avance en la construcción de organizaciones revolucionarias. Naturalmente que la burguesía emplea todos sus recursos en difundir entre las masas toda clase de ideas erróneas, de esperanzas en las soluciones y lideres burgueses tanto políticos como militares. Naturalmente que la burguesía emplea todas sus fuerzas en calumniar al socialismo, en mentir descaradamente para crear temor y desconfianza hacia el poder obrero revolucionario. Otro factor que contribuye poderosamente a mantener oculta la necesidad de arrebatar el poder estatal de manos de la burguesía, es el rol de las corrientes reformistas y populistas como el Partido Comunista y Montoneros, por ejemplo, que desde el campo del pueblo - y por tanto escuchados con interés por las masas- difunden también falsas esperanzas apoyando sin rubores a uno u otro dirigente de la burguesía pretendidamente " progresista", perdiéndose en el laberinto de la lucha interburguesa y desviando tras de si a sectores de las masas, lejos del verdadero camino revolucionario, el camino de la lucha consecuente y constante por la toma del poder. Debido a estos factores, a la debilidad de las fuerzas revolucionarias, al hábil trabajo contrarrevolucionario de la burguesía, y a las erróneas ideas sostenidas y practicadas por ciertas corrientes del campo popular, la burguesía ha podido maniobrar con tranquilidad en el campo político durante los últimos 22 años de crisis económico-social, pasar sin mayores dificultades del parlamentarismo, conducir con estos movimientos al pueblo y mantener sólidamente el control de todos los resortes del Estado. Comprender claramente esta cuestión, saber identificar las maniobras y trampas que la burguesía emplea para conservar el gobierno, grabarnos en nuestras mentes y grabar en la mente del pueblo que no hay solución a los problemas de las masas sin despojar del poder a las capitalistas, sin destruir su ejercito y su aparato represivo, es la cuestión más vital en el estado actual del proceso revolucionario argentino. La lucha de nuestro pueblo registra fundamentalmente avances en los últimos años. Consignas socialistas han sido inscriptas profusamente en distintos programas de luchas de las masas; el sindicalismo clasista recupera numerosos sindicatos de manos de la burocracia sindical y esta a punto de centralizar su actividad nacionalmente; las masas pobres del campo y la ciudad crean y desarrollan ligas campesinas y federaciones villeras; se han fundado y operan prácticamente en todo el país efectivas unidades guerrilleras urbanas y rurales con lo que se dio un paso fundamental en el armamento del proletariado y el pueblo; surgió un pujante movimiento socialista legal y semilegal de características revolucionarias; y finalmente, la consolidación, desarrollo y maduración de nuestro partido, el PRT, señala el camino para la solución del principal problema de toda revolución: la dirección proletaria revolucionaria de la lucha popular en su conjunto. Todos estos elementos anuncian que los argentinos estamos hoy día en condiciones de superar el déficit fundamental que hemos señalado, de dotarnos de una opción revolucionaria que nos permita arrancar a las masas de la influencia burguesa y encaminarnos con firmeza hacia la captura del poder hasta voltear a los políticos y militares capitalistas, destruirles su aparato de dominación (ejercito, policía, parlamento, etc.), instaurar el poder obrero y popular socialista, y construir un nuevo sistema de gobierno, un nuevo estado, basado en la movilización y participación de todo el pueblo para aplastar definitivamente hasta la ultima resistencia del capitalismo y edificar el justo régimen socialista. Tercer gobierno peronista Triunfantes en las elecciones generales del 11 de marzo, Héctor Cámpora y Vicente Solano Lima, candidatos del FREJULI a Presidente y Vicepresidente, dirigieron sus primeros pasos políticos a contener las actividades revolucionarias y la lucha de masas en general sobre la base de vagas y rimbombantes promesas de cambios "revolucionarios". Surgido de una campaña electoral pro-socialista y pro-guerrillera, el gobierno peronista de Cámpora se propuso iniciar su gestión con algunas concesiones secundarias a la izquierda peronista y una apertura internacional hacia los países socialistas que le diera un barniz "revolucionario". Dentro de esas concesiones estaban comprendidas algunas leyes reclamadas prioritariamente por las masas, en primer lugar la amnistía a los combatientes y la derogación de la legislación represiva. Pero el propósito del gobierno peronista era otorgar una amnistía gradual, parcial y condicionada, que comenzara poniendo en libertad a los combatientes peronistas y condicionara la de los guerrilleros marxistas a la aceptación de la tregua por parte del ERP. La dirección burguesa y burocrática del peronismo, entusiasmada por los 6 millones de votos obtenidos, confiaba irracionalmente en que nuestro pueblo seria engañado con facilidad y suspendiera su lucha, seguiría la orientación formulada "de trabajo a la casa y de la casa al trabajo". El mismo 25 de mayo las masas hicieron trizas todos esos planes lanzándose a la calle y obligando con el "devotazo" a la inmediata liberación de todos los combatientes. Desde ese momento ya se vio que el triunfo táctico obtenido por la burguesía en el proceso electoral, tras una laboriosa preparación, no serviría para contener la lucha de masas, aislar a la guerrilla y a la vanguardia clasista, para destruirlas, y abrir así posibilidades de recuperación capitalista, objetivos inmediatos centrales de la burguesía argentina y el imperialismo yanki. A partir del 25 de mayo las masas ganaron la calle, obtuvieron nuevos triunfos contra la burocracia sindical, enfrentaron con energía a las patronales y se movilizaron para exigir distintas soluciones al gobierno que habían elegido con sinceras esperanzas. Este auge de masas favorecido por la libertad conquistada, bario un ancho cauce para el desarrollo de las organizaciones progresistas y revolucionarias. Particularmente las organizaciones armadas peronistas FAR y Montoneros evidenciaron un impetuoso crecimiento en el estudiantado y en el movimiento villero, perfilándose como la corriente interna del peronismo de mayor influencia de masas, e iniciando actividades en el proletariado fabril. La vacilación de las masas pequeño-burguesas y de su vanguardia en el periodo pre y post- electoral fue muy grande; impresionadas por la masiva propaganda de la burguesía, se inclinaron en general a aceptar el "progresismo y el antiimperialismo" del gobierno y a considerar que sus esfuerzos de pacificación y "reconstrucción nacional", es decir de contención de la lucha de masas, serian coronados por el éxito. En esta situación nuestro Partido adopto frente al nuevo gobierno una línea principista, resistiendo con éxito las presiones burguesas y pequeño-burguesas. Gracias a esa categórica y clara posición, nuestra organización queda a los ojos de las masas como consecuentemente revolucionaria, fiel defensora de los intereses proletarios y populares, libre de todo rasgo oportunista. Gracias a esa clara posición, que denunciaba sin ambages las intenciones contrarrevolucionarias del peronismo gobernante y anticipaba con acierto los rumbos antipopulares que seguiría el nuevo gobierno, nuestro Partido conquistó la confianza de amplios sectores de masas, aquellos a los que llegó nuestro pronunciamiento resumido en la declaración "RESPUESTA AL PRESIDENTE CAMPORA" distribuida profusamente en las principales concentraciones obreras y populares. Nadando contra la corriente, el PRT y el ERP crecieron con consistencia y homogeneidad centrando sus esfuerzos de construcción en proletariado fabril. En oposición al crecimiento de las fuerzas populares, el ala fascista del peronismo encabezada por López Rega comenzó a desarrollar intensa actividad con el Ministerio de Bienestar Social como centro operativo. Organizando rápidamente bandas parapoliciales, los fascistas prepararon un furibundo ataque a las fuerzas de izquierda que se concreto el 20 de junio en Ezeiza. El día del regreso de Perón las bandas fascistas, bajo la jefatura inmediata de Osinde, tendieron una impresionante emboscada a las columnas de la izquierda peronista que concurrían desprevenidas al recibimiento de su líder. Decenas de muertos y heridos fue el saldo de este criminal ataque, punto de partida de una ofensiva general del peronismo burocrático para desalojar a la izquierda de las posiciones conquistadas en el gobierno, en lo inmediato, e intentar la destrucción total de las organizaciones armadas peronistas FAR y Montoneros y corrientes afines. El paso siguiente fue el desplazamiento de Cámpora, Righi, Puig, Vázquez, de todos los funcionarios sensibles a la presión de las masas, mediante el autogolpe contrarrevolucionario del 13 de julio. Si bien desde su asunción con Cámpora el gobierno peronista había mostrado una clara orientación burguesa y proimperialista, materializada en el pacto social y otras medidas antipopulares, a partir del 13 de julio, con el interinato de Lastiri, tomo un franco cauce derechista. El comienzo de un formidable despliegue de las fuerzas progresistas y revolucionarias de nuestro pueblo, amparado en la legalidad y democracia conquistadas, llenó de preocupación y temor al conjunto de la burguesía. La dirección burguesa y burocrática del peronismo, interpretando fielmente las inquietudes de su clase, decidió intervenir rápidamente con el auxilio y apoyo activo de toda la clase capitalista. El autogolpe del 13 de julio estuvo dirigido en consecuencia a frenar el crecimiento de las fuerzas progresistas y revolucionarias, a impedir la acumulación de fuerzas progresistas y revolucionarias, a impedir la acumulación de fuerzas en el campo popular. Por eso podemos afirmar categóricamente que la brusca caída de Cámpora, quien no alcanzo a estar dos meses en el gobierno, marca la crisis del intento peronista de contener la lucha popular con una política centrada en el engaño. Desde el mismo 25 de mayo se vio que nuestro pueblo no acataría tregua alguna y que por el contrario se lanzaría con renovados bríos a defender sus intereses con la movilización y el accionar armado. La conciencia de ese fracaso llevo al peronismo burgués a cambiar su táctica y plantearse enfrentar a las masas teniendo como eje la represión armada. Lastiri tomo las riendas del gobierno decidido a "hacer tronar el escarmiento", con la esperanza de golpear duro y con eficacia. Coloco con ese fin al General Iñiguez a la cabeza de la policía Federal, ubico en las policías provinciales a ciertos personajes como García Rey en Tucumán, ordeno golpear sin contemplaciones, policial y para-policialmente, contra todas las fuerzas progresistas y revolucionarias. Esta política de fuerza mostró también su impracticabilidad rápidamente. La lucha popular no solo no cesó, sino que se intensificó y los intentos represivos fueron frenados en seco. Tal es el caso de Tucumán donde el fascista García Rey que se atrevió a detener numerosos compañeros para atemorizar a las masas, en octubre de 1973, fue enfrentado exitosamente por la movilización popular que logro la libertad de todos los detenidos y obligo a la separación de García Rey. Esta reacción del pueblo tucumano llamó a la realidad al gobierno peronista y lo obligó a ser más respetuoso y cuidadoso. De todas maneras, la orientación represiva gubernamental se mantuvo desde entonces dando origen a distintas medidas, a la promulgación de una nueva legislación represiva más brutal aun que la de la dictadura militar, al encarcelamiento de gran cantidad de combatientes y activistas de los cuales más de un centenar sufren prisión en estos momentos en las cárceles de la burguesía; al apaleamiento y hasta el baleamiento de manifestaciones con el saldo de numerosos muertos y heridos. Pero esta nueva política, lejos de contenerla, exacerbó la lucha de nuestro pueblo. Las manifestaciones continuaron, las huelgas continuaron, las operaciones guerrilleras continuaron. Todas las amenazas y medidas represivas que tomó el gobierno después de la nueva elección presidencial de los siete millones de votos, no lograron atemorizar al pueblo ni detener su lucha. Inútiles fueron los discursos amenazantes, inútiles las designaciones de torturadores y asesinos como Villar y Margaride, inútiles los gigantescos operativos policiales. Las fuerzas progresistas y revolucionarias se afirmaron, se consolidaron, aceleraron su desarrollo y dieron efectivas y demoledoras respuestas en todas las formas de lucha. No solo en el terreno democrático el gobierno peronista tomó claramente una dirección antipopular. La política económica y social siguió desde el 25 de mayo una coherente línea proimperialista y promonopolista. La ley de inversiones extranjeras favorece al capital imperialista; la política de exportación favorece al capital imperialista; la política de carnes favorece a los grandes ganaderos; la proyectada ley del petróleo favorece a las compañías multinacionales. Pese a que la economía de nuestra patria esta dominada por el capital extranjero, este gobierno supuestamente "antimperialista" no tomo ninguna medida para corregir esta situación. La política internacional, en cambio, registra una notable apertura hacia el campo socialista y particularmente hacia la revolución cubana. Este hecho, positivo en si, en cuanto constituye un retroceso del imperialismo yanki y del capitalismo latinoamericano frente a la firmeza de roca del primer estado socialista de nuestro continente, no es extraño ni opuesto a una política burguesa coherente, no se sale de los marcos de una política burguesa. Durante más de 10 años, el imperialismo yanki y sus socios menores -las burguesías latinoamericanas- aplicaron una feroz política de aislamiento a la revolución cubana. Total bloqueo comercial, ruptura de relaciones diplomáticas, fueron las armas empleadas por la contrarrevolución para aislar a Cuba de los demás pueblos latinoamericanos. Pero superando todas las dificultades del pueblo cubano, bajo la correcta dirección de su partido y del Comandante Fidel Castro, contando con la insustituible ayuda del campo socialista, avanzo exitosamente en la consolidación de su revolución, en la edificación del socialismo, demostrando en los hechos que un pueblo unido y organizado, claro en sus objetivos revolucionarios, determinado a vencer las peores dificultades, es capaz de triunfar a agresiones, bloqueos y aislamientos. Ante la consolidación definitiva de la revolución cubana, el imperialismo yanki y las burguesías latinoamericanas tienden a cambiar de línea, a suspender el bloqueo y reanudar relaciones diplomáticas. En esa nueva línea general abre el camino la burguesía argentina. En cuanto a la actitud frente a la Unión Soviética, China y además países socialistas, no difiere sustancialmente de la que aplicaron los gobiernos anteriores, incluida la dictadura militar. En síntesis, la política internacional del gobierno es una política burguesa realista, de coexistencia pacifica, similar a la que vienen aplicando desde hace años la mayoría de los países capitalistas, que en cuanto favorece al desarrollo del comercio es también beneficiosa para los países socialistas. Es más, podemos afirmar sin temor a equivocarnos que esa política coincide con la orientación general del imperialismo yanki, que respecto a Cuba ya ha perdido las esperanzas de impedir la consolidación del socialismo en la heroica isla y tiende a conformarse con intentar neutralizar su influencia revolucionarias en el continente. No cabe ninguna duda entonces que la política del gobierno peronista corresponde claramente a una estrategia contrarrevolucionaria, antipopular y antinacional tal como lo entiende nuestro pueblo que, a partir de principios de este año, dirige ya con decisión su lucha contra la política gubernamental. Este carácter reaccionario y represivo del gobierno peronista se ha acentuado a partir de la consolidación del ala fascista de López Rega. Sin diferenciarse en la política económica, coexistían en el gobierno dos alas que después de la muerte de Perón intentaron desplazarse mutuamente. Por un lado el ala fascista encabezada por López Rega que impulsa un proyecto político de basar la "reconstrucción nacional" en un estado policial. López Rega, admirador confeso de Hitler, Mussolini y Franco, opina que la única forma de salvar al capitalismo argentino es aplastando militarmente a las fuerzas revolucionarias y estableciendo un sistema masivo de control policial y represión que impida cualquier resurgimiento de luchas populares y actividades revolucionarias. Por otro lado el ala Gelbard, prefería luchar contra las fuerzas revolucionarias con habilidad, intentando el aislamiento político de la guerrilla y el sindicalismo clasista y las demás fuerzas consecuentemente clasistas y revolucionarias. La línea Gelbard tendía a ampliar la base social del gobierno incorporando más activamente al radicalismo, al reformismo, particularmente al Partido Comunista e incluso a Montoneros, servirse de ellos para contener la lucha de masas y lograr la ansiada estabilidad política que haga posible serios intentos de recuperación capitalista. Ambos proyectos son irrealizables a corto y mediano plazo. La lucha de clases argentina se agudiza día a día y se encamina a grandes choques de clase, a una situación revolucionaria. El proletariado y el pueblo han iniciado en 1969 un proceso de guerra revolucionaria en respuesta a la explotación y a la opresión burguesa y ese proceso no se detendrá a corto ni mediano plazo. El plan fascistoide de López Rega, que finalmente se impuso y sé esta aplicando, es irrealizable porque la fuerza del movimiento de masas no admite hoy día ninguna posibilidad de establecer con éxito un gobierno policial. El plan de Gelbard -quien capituló ante López Rega y abandonó a sus aliados- era también irrealizable porque gracias a las recientes experiencias y al peso adquirido por la vanguardia revolucionaria no hay posibilidades ahora que nuestro pueblo pueda ser engañado. Promesas versus realidades Al votar masivamente por el peronismo en las elecciones del 11 de marzo y del 23 de setiembre, el pueblo argentino voto por un programa progresista estructurado en torno a la consigna "Liberación o Dependencia", caballito de batalla de la campaña electoral del FREJULI. Es así que nuestro pueblo esperaba que el gobierno peronista emprendiera un camino de soluciones antiimperialistas y revolucionarias y esperaba una actitud firme ante los odiados militares, de quienes se descontaba su oposición a cualquier medida progresista. Es así que desde el mismo 25 de mayo el pueblo argentino se moviliza enérgicamente contra los militares, por la liberación de los combatientes, contra las empresas y la burocracia sindical. Todas las esperanzas de los argentinos fueron defraudadas progresivamente en corto tiempo. Las primeras definiciones y medidas gubernamentales mostraron que los imperialistas no serian tocados. Y a partir del 20 de junio fue evidente que el gobierno haría todo lo posible por destruir las fuerzas revolucionarias de nuestro pueblo. No podía ser de otra manera ya que se trata de un gobierno burgués, dispuesto a defender incondicionalmente los intereses del conjunto de la burguesía. Un gobierno que no solo debe evitar cualquier daño al gran capital, en primer lugar al gran capital extranjero, sino que tiene como misión proporcionar condiciones para aumentar las ganancias capitalistas, proporcionar condiciones para aumentar las ganancias capitalistas. Toda su verborragia "popular", todas sus promesas "antiimperialistas" fueron y son en realidad cínicas mentiras para engañar a las masas. Esta nueva experiencia nos enseña que no debemos esperar que los representantes de las clases explotadoras soluciones los problemas del pueblo. Naturalmente que como políticos prometerán cualquier cosa y disfrazaran sus verdaderas intenciones, incluso de palabra pueden pronunciarse contra el capitalismo y por el socialismo, pero serán siempre fieles a su clase, estarán controlados por ella y harán lo imposible para mantener y consolidar su predominio y sus ganancias. Aun en el supuesto que un determinado dirigente burgués, pongamos por ejemplo un alto dirigente peronista o radical, o un militar de alta graduación se convenciera sinceramente pasándose a la causa popular (lo que es muy pero muy difícil por no decir imposible), ese dirigente se vería imposibilitado de concretar ninguna solución porque inmediatamente seria enfrentado y desplazado por su propio partido, por los militares, por su propia clase. Las soluciones a los problemas del pueblo y de la patria, que son soluciones profundamente revolucionarias, solo pueden provenir de un nuevo poder obrero y popular revolucionario, que gobierne sin ataduras, sin otro control que el de la masa del pueblo y sus organizaciones revolucionarias, que se apoye en la movilización popular y realice sin dilaciones los profundos cambios que la Argentina necesita. Reformismo y Populismo La lucha por el poder obrero y popular, por el socialismo y la liberación nacional, es inseparable de la lucha contra el populismo y el reformismo, graves enfermedades políticas e ideológicas existentes en el seno del campo popular. El populismo es una concepción de origen burgués que desconoce en los hechos la diversidad de clases sociales; unifica la clase obrera, el campesinado pobre y mediano, la pequeña burguesía y la burguesía nacional media y grande bajo la denominación común de pueblo. Al no diferenciar con exactitud el rol y posibilidades de estas diversas clases, tiende constantemente a relacionarse, con prioridad, con la burguesía nacional y a alentar ilusorias esperanzas en sus lideres económicos, políticos y militares, incluso en aquellos como Gelbard, Carcagno o Anaya, íntimamente ligados a los imperialistas norteamericanos. La corriente popular más importante gravemente infectada con la enfermedad populista, es Montoneros. Su heroica trayectoria de lucha antidictatorial se ha visto empañada por la confianza en el peronismo burgués y burocrático, que ha causado grave daño al desarrollo de las fuerzas progresistas y revolucionarias en nuestra patria. Con el profundo y sincero aprecio que sentimos por esa organización cimentado por la sangre de nuestros héroes comunes que se entremezclara en Trelew, pensamos que es obligación de todo revolucionario dar con franqueza la lucha ideológica, reflexionar en conjunto sobre la experiencia de su apoyo a Perón y al peronismo burgués y combatir las latentes expectativas en Carcagno, Gelbard u otros lideres de las clases enemigas. A partir de su inevitable ruptura con el peronismo burgués y burocrático que ha comenzado a concretarse definitivamente en las ultimas semanas, Montoneros tiende y tendera cada vez más a retomar lazos con las organizaciones progresistas y revolucionarias, entre ellas con nuestro partido. Tiende y tendera cada vez más a reintegrarse a su puesto de combate, a enfrentar con las armas en la mano al gobierno y las fuerzas policiales y militares de la burguesía y el imperialismo. Pero ello no implica un cambio de fondo en la concepción populista. De ahí que al mismo tiempo que saludamos la nueva orientación Montonera, estamos convencidos de la necesidad imperiosa de combatir intensamente la enfermedad ideológica y política llamada populismo, para exterminarla definitivamente del campo popular, principalmente Montoneros, la más afectada por esa temible enfermedad burguesa. Cuando a principios de 1973 la dirección de FAR caracterizo entusiasmada al Gral. Perón como líder revolucionario y calculo que el gobierno peronista -denominado por ellos gobierno popular- llevaría adelante una política consecuentemente antiimperialista y prosocialista, nuestra organización planteo a estos compañeros: "Estamos en presencia de un claro plan del enemigo consistente en el acuerdo entre la Dictadura Militar y los políticos burgueses, con el objeto de salvar al capitalismo, detener el proceso revolucionario en marcha. Para ello, el conjunto de la burguesía pretende volver al régimen parlamentario y de esa manera ampliar considerablemente la base social de su dominación, reducida estrictamente a las FF.AA. durante el Onganiato, aislar a la vanguardia clasista y a la guerrilla, para intentar su aplastamiento militar. La ambición de la burguesía es detener y desviar a las fuerzas revolucionarias y progresistas en su avance, y llegar a una estabilización paralela del capitalismo argentino. Este plan es irrealizable a corto y mediano plazo porque la crisis económico-social, así como la potencia actual de las fuerzas revolucionarias progresistas, lo impedirán. Sin embargo, el plan enemigo pese a su elementalidad encierra ciertos peligros, fundamentalmente el que motiva la presente carta, debido, pensamos, a la juventud, debilidad política e inexperiencia de sectores de la vanguardia revolucionarias". "...el éxito fundamental que ha comenzado a lograr y que debemos enfrentar con todas nuestras fuerzas, es poner una cuña en las organizaciones armadas, comenzar a tener una influencia cierta en las organizaciones armadas peronistas y en sectores de la juventud peronista, dirigida a detener y desviar su accionar a partir de la consumación de la farsa electoral". "Analizando vuestra evolución como organización revolucionaria, basados en el conocimiento surgido de la actividad en común, pensamos que vuestra actitud tiene un significado profundo y que encierra serios peligros para el desarrollo futuro de las fuerzas revolucionarias en nuestro país. Pensamos que la negativa a firmar con nosotros es una concesión de Uds. A las presiones macartistas y derechistas del peronismo burgués, y que es una cara de la moneda que tiene como reverso vuestro apoyo incondicional y activo a los políticos burgueses del peronismo y del integracionismo a los Campo, Solana Lima, Sivestre Begni, etc.". "Esto es motivo de honda preocupación para nosotros, no solo por las trabas que coloca en el desarrollo político militar homogéneo de las organizaciones armadas, los avances hacia la unidad, sino porque muestra Uds. En una vacilación inexplicable, ante la posibilidad de suspender las operaciones militares a partir de la instauración del nuevo gobierno parlamentario que planea darse la burguesía." Lamentablemente, estas sanas y justas observaciones no fueron escuchadas y la política de FAR-Montoneros se tiño de apoyo al gobierno contrarrevolucionario y antipopular y de una línea general divisionista en el seno del pueblo, tendiente al irrealizable propósito de aislar a nuestra organización. Si recordamos hoy esto es porque el enemigo presentará en el futuro una nueva engañifa, posiblemente de tipo peruanista, con Carcagno a la cabeza, por ejemplo, y levantando el programa del FREJULI o quizás otro mucho más radicalizado. Para eludir ese nuevo canto del cisne es impresindible comprender el error cometido ante el GAN, rectificar esa línea proburguesa, erradicar la enfermedad del populismo. El reformismo a su vez reniega en los hechos de la vía revolucionaria para la toma del poder, no tiene fe en la victoria de la revolución socialista, desconfía de la capacidad revolucionaria de las masas, y busca en consecuencia avanzar en la obtención de ciertas mejoras por la llamada vía pacífica, consiguiendo progresivamente que tal o cual sector burgués que denominan "progresista", acepte concesiones a la masas, el efectivo ejercicio de las libertades democráticas, algunas mejoras en el nivel de vida del pueblo, etc. Pero como enseña el marxismo-leninismo y la experiencia práctica, las libertades y las reivindicaciones hay que sacárselas a la burguesía con enérgicas luchas. El Partido Comunista, que es la organización popular mas destacada por la enfermedad reformista, roído por ella, desde muchos años atrás, fue inconsecuente y timorato en el periodo de la lucha antidictatorial, y aunque no adoptó una actitud negativa en los primeros meses del gobierno peronista, abriéndose a un acercamiento con las fuerzas revolucionarias, a partir del 12 de junio, cayo en la capitulación total volcando todo su peso en apoyo del ala Gelbard del gobierno y dando la espalda simétricamente a las fuerzas revolucionarias y a la lucha popular en general. El pacifismo, el temor a la justa violencia revolucionarias la desconfianza en la potencialidad y capacidad de la lucha de masas, la capitulación antes los lideres burgueses, el cretinismo parlamentario, son las formas de manifestación de la perniciosa enfermedad del reformismo que caracteriza en general la actividad del Partido Comunista, y la política de su dirección, que los lleva en determinados momentos a atacar a las fuerzas y actividades revolucionarias, sumándose al coro contrarrevolucionario de la burguesía. En la ineludible lucha ideológica contra el cáncer del reformismo, que afecta al Partido Comunista, no debemos olvidar en ningún momento que todos nuestros esfuerzos deben estar orientados a acercar a estos compañeros a las filas revolucionarias, que se trata de una organización popular compuesta por excelentes compañeros, sinceros luchadores socialistas, que pueden y deben ser librados de la enfermedad reformista. La elevación del nivel de conciencia de la vanguardia proletaria y una constante prédica clarificadora entre las más amplias masas armarán al proletariado y al pueblo política e ideológicamente para combatir y matar enfermedades populistas y reformistas, erradicarlas definitivamente del campo popular, y curar a las organizaciones y compañeros afectados por ellas recuperandolas íntegramente para la causa obrera y popular, la causa de la liberación nacional y el socialismo, la causa de la guerra popular revolucionaria. Situación Revolucionaria y doble Poder Las tendencias de la lucha de clases argentina que se venían marcando cada vez más nítidamente apuntando hacia el fin del proyecto populista, y el comienzo de un período de grandes enfrentamientos de clase, han comenzado a cristalizar a partir del mes de julio de 1974. Perón, líder de masas, pese a su intransigente defensa de los intereses capitalistas, conservaba aún alguna influencia sobre sectores de nuestro pueblo. Poseía autoridad, experiencia y habilidad para mantener a flote el desvencijado barco del sistema capitalista en el tormentoso mar de la lucha obrera y popular, y había logrado restablecer trabajosa y precariamente el equilibrio con la maniobra táctica del 12 de junio. Por eso es que su muerte colocó a la burguesía ante la necesidad de adoptar de inmediato definiciones políticas - que explotadores y opresores deseaban postergar aún por unos meses- con la consiguiente agudización de la crisis interburguesa. Este fenómeno, un notable impulso del auge de las masas; y un fortalecimiento acelerado de las fuerzas revolucionarías, políticas y militares, se combinan para configurar el inicio de una etapa de grandes choques de clases, antesala de la apertura de una situación revolucionaria en nuestra Patria. En otras palabras, entramos en un período de grandes luchas a partir del cual comienza a plantearse en la Argentina la posibilidad del triunfo de la revolución nacional y social, la posibilidad de disputar victoriosamente el poder a la burguesía y al imperialismo. Pero apertura de una situación revolucionaria, o lo que es lo mismo, la existencia de condiciones que hacen posible el derrocamiento del capitalismo y el surgimiento del nuevo poder obrero y popular socialista, que librará definitivamente a nuestra patria del yugo imperialista y traerá la felicidad a nuestro pueblo trabajador, no quiere decir que ello pueda concretarse de inmediato. Necesariamente se deberá atravesar un período de duras y profundas movilizaciones revolucionarias, de constantes combates armados y no armados, de incesantes avances de las fuerzas revolucionarias, de movilización y efectivo empleo de la mayor parte de los inmensos recursos y potencialidades de nuestro pueblo trabajador. Ese período - qué debe contarse en años- será mayor o menor en dependencia de la decisión, firmeza, espíritu de sacrificio y habilidad táctica de la clase obrera y el pueblo, del grado de resistencia de las fuerzas contrarrevolucionarias, y fundamentalmente del temple, la fuerza y capacidad del Partido proletario dirigente de la lucha revolucionaria. Prepararnos para resolver correctamente los difíciles problemas que han de plantearse en la situación revolucionaria que se aproxima, consiste en analizar objetivamente las características de nuestro país, la experiencia de nuestro pueblo, la dinámica de la lucha de masas, y en esforzarnos por conocer al máximo la experiencia internacional, es decir, la forma en que otros pueblos encararon y resolvieron cuestiones similares a las que se, nos presentarán. Configurada una situación revolucionaria, de acuerdo a las enseñanzas marxistas-leninistas, comienza a plantearse en forma concreta, inmediata, el problema del poder, la posibilidad de que el proletariado y el pueblo derroquen a la burguesía proimperialista y establezcan un nuevo poder revolucionario obrero y popular. El momento en que la toma del poder puede ya materializarse es denominada por el marxismo-leninismo crisis revolucionaria, que es la culminación de la situación revolucionaria, el momento del estallido final, momento que debe ser cuidadosamente analizado por el Partido Proletario para lanzar la insurrección armada con las máximas posibilidades de triunfo. Pero entre el inicio de una situación revolucionaria y su culminación en crisis revolucionaria, media un período que puede ser más corto o más largo en dependencia de las características concretas del país. En la URSS la situación revolucionaria se inició en febrero de 1917 y la crisis revolucionaria se presentó en octubre del mismo año. En España, la situación revolucionaria se inició en mayo de 1931 y se prolongó durante 8 años en forma de guerra civil abierta hasta la derrota de las fuerzas revolucionarias. En Vietnam se abrió en noviembre de 1940 y culminó con la toma del poder en agosto de 1945. Los ritmos y plazos del desarrollo de la situación revolucionaria están determinados por distintos factores concretos que hacen al grado de descomposición de la burguesía y al poderío de las fuerzas del pueblo, ocupando un lugar destacado el papel del partido revolucionario. En el curso de la situación revolucionaria nace y se desarrolla el poder dual, es decir que la disputa por el poder se manifiesta primero en el surgimiento de órganos y formas de poder revolucionario a nivel local y nacional, que coexisten en oposición con el poder burgués. Una forma típica de órganos de poder dual fueron los soviets o consejos obreros y populares que se organizaron durante la Revolución Rusa, consistentes en Asambleas permanentes de delegados obreros, soldados y otros sectores populares, que asumían responsabilidades gubernamentales, en general opuestas a las intenciones del gobierno burgués. De esta forma las fuerzas revolucionarias se van organizando y preparando para la insurrección armada, para la batalla final por el poder para establecer después del derrocamiento de la burguesía un nuevo poder obrero y popular. Las experiencias de distintas revoluciones, principalmente en China y Vietnam, han ampliado el concepto de poder dual y de insurrección, demostrando que una forma de desarrollo del doble poder puede darse con insurrecciones parciales, es decir, con levantamientos armados locales que establezcan el poder revolucionario en una región o provincia, las denominadas zonas liberadas. De acuerdo a estas experiencias, el proceso de desarrollo del doble poder en una situación revolucionaria, inseparable del desarrollo de las fuerzas armadas populares, puede surgir como zonas de guerrilla o zonas en disputa para pasar después a bases de apoyo o zonas completamente liberadas y extenderse nacionalmente hasta el momento de la insurrección general. El desarrollo del poder dual está en todos los casos íntimamente unido al desarrollo de las fuerzas militares del proletariado y el pueblo, porque no puede subsistir sin fuerza material que lo respalde, sin un ejército revolucionario capaz de rechazar el ataque de las fuerzas armadas contrarrevolucionarias. Naturalmente que estas fundamentales orientaciones del marxismo-leninismo que iluminan con poderosa luz nuestro camino, no debe ser tomado como esquema simplista. Es simplemente un poderosos arsenal teórico resultado de decenas de años de experiencias, que debemos tener como punto de referencia para la formulación de nuestra línea, sin olvidar que cada revolución tiene sus particularidades y que el marxismo-leninismo cobra vida y utilidad cuando es aplicado creadoramente a la situación concreta de un proceso revolucionario determinado. El poder dual puede desarrollarse en el presente en nuestra patria tanto en la ciudad como en el campo, siempre sobre la base de una fuerza militar capaz de respaldar la movilización revolucionaria, y merced al despliegue multilateral de todas las potencialidades de nuestro pueblo, lo que significa necesariamente la dirección del Partido marxista-leninista proletario. Estamos frente a un enemigo relativamente fuerte, que cae en la impotencia ante la generalización de la movilización; un enemigo hábil, bien armado y entrenado; un enemigo relativamente disperso que adquiere fuerza cuando puede concentrarse; un enemigo brutal y sanguinario; un enemigo cuya fuerza principal, las FF.AA. contrarrevolucionarias, tiene el talón de Aquiles del servicio militar obligatorio, que hace posible un rápido y demoledor trabajo político en la masa de soldados; un enemigo políticamente débil, con serias disensiones internas y enmascarado aun en la "legalidad" parlamentaria. Contamos con un poderoso y combativo movimiento de masas vertebrado por el proletariado industrial, extendido en todo el país, con experiencia de lucha; contamos con una amplísima vanguardia proletaria inclinada hacia la revolución, ávida de ideas socialistas y deseosa de contar con una sólida organización revolucionaria; contamos con un estudiantado combativo y un campesinado pobre dispuesto a luchar; contamos con fuerzas urbanas y rurales, aun pequeñas pero bien organizadas y relativamente fogueadas; contamos con numerosas y extensas organizaciones de masas que engloban a la mayor parte de los trabajadores del país; contamos finalmente con un aguerrido partido revolucionario que crece y se consolida diariamente, aunque aun esta limitado por distintos déficits, fundamentalmente su debilidad numérica y su limitada vinculación con las masas proletarias y trabajadoras en general. A partir del Cordobazo y basándose en experiencias anteriores menores nuestro pueblo tiende a insurreccionarse localmente, tiende a movilizarse aquí y allá, tomar sectores de ciudades y poblaciones, erigir barricadas y adueñarse momentáneamente de la situación rebasando las policías locales y provinciales. Por eso podemos afirmar que en la Argentina, en un periodo inicial, el doble poder ha de desarrollarse en forma desigual en distintos puntos del país, es decir que han de surgir localmente formas y órganos de poder obrero y popular, permanentes y transitorios, coexistiendo con el poder capitalista, enfrentándolo constantemente bajo el formidable impulso de la movilización de masas. Formas de Poder local El problema práctico que nuestro pueblo debe resolver a partir de la nueva situación, es lograr paso a paso la acumulación de fuerzas necesarias para la lucha final por el poder estatal que debemos arrancar de manos de la burguesía. Esa fundamental cuestión se resolverá en la situación revolucionaria que comenzamos a vivir, con el desarrollo del poder dual, tanto en su forma general de oponerse a ciertos planes del gobierno burgués e imponer las soluciones obreras y populares a determinadas situaciones en base a enérgicas movilizaciones de masas, llegando de esa manera a la constitución transitoria de órganos de poder a nivel general, como en su forma de poder local, manifestación principal del poder dual, en todo el próximo periodo, punto de partida sólido para una gigantesca acumulación de fuerzas revolucionarias. La lucha popular es desigual. Se desarrolla parcialmente, en un lugar de una manera, en otro de otra; en un lugar en un momento, en otro en otro momento. Necesitamos que todas esas luchas que se dan en distinto tiempo y lugar y con una fuerza y alcances diferentes, den siempre por resultado un aumento de la fuerza de todo el pueblo, que se vayan acumulando, hasta el momento que sea oportuno lanzar el ataque final, en todo el país y con todas las fuerzas disponibles, para llevar al triunfo la insurrección armada obrera y popular. Pongamos un ejemplo. En una fabrica grande se inicia una lucha reivindicativa o antiburocratica, que enseguida choca no solo con la empresa y la burocracia sindical, sino también con la policía, con el Ministerio de Trabajo, en una palabra con el gobierno burgués y sus fuerzas represivas. El sindicato o comisión interna que dirige la lucha, moviliza a todos los trabajadores, gana un primer conflicto y amplia su fuerza. Si esa lucha se mantiene ahí, inevitablemente tendera a debilitarse porque como es aislada, el enemigo puede combatirla pacientemente. Después de un tiempo, en el curso del cual se dan nuevas movilizaciones, la "santa alianza" enemiga (empresa, burocracia, fuerzas represivas y gobierno) lanza su contraofensiva y mucha s veces la vanguardia obrera, influida por el espontaneismo, el populismo, el reformismo, o simplemente por falta de orientación política, es derrotada por no animarse a luchar, a veces, o por dar una batalla desesperada. En cambio, actuando correctamente, en el caso que damos como ejemplo hipotético, el si

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Juventud Peronista
Apuntes Y MonografiasporAnónimo7/26/2013

El 16 de junio de 1955 aviones de la marina de guerra bombardean la Plaza de Mayo, la Casa de Gobierno y sus adyacencias. Tiran contra la población civil en un hecho inédito en la historia mundial. El objetivo era derrocar al General Juan Domingo Perón, por ese entonces presidente de los argentinos reelecto por una abrumadora mayoría: el 62,5 % de los votos, cifra jamás alcanzada ni antes ni después por ningún otro candidato en la historia Argentina. Los golpistas realizan una verdadera masacre. Si bien nunca se supo el numero exacto de víctimas que dejo esa negra jornada, algunos cálculos hacen llegar a 1000 la cantidad de muertos. La violencia política se instaura así en la Argentina contemporánea.La intentona fracasa, pero no se castiga de manera ejemplar a los responsables y tres meses después Perón es derrocado en un episodio confuso que aun hoy es motivo de análisis y discusiones acaloradas. Lo cierto es que Perón vacila, (quiere evitar un derramamiento de sangre entre argentinos) los cuadros de primera línea del Justicialismo no están a la altura de las circunstancias y las bases, que reclaman armas para defender al gobierno están desorganizadas y sin dirección y poco es lo que pueden hacer, salvo aislados actos de heroísmo que no alteran el resultado final. El gobierno cae sin pena ni gloria, sin pelear, ante la mirada absorta de estar viviendo una extraña pesadilla de la que pronto despertaran. Perón se exilia en el Paraguay.“Ni vencedores ni vencidos” declarara el General Lonardi, líder del golpe militar y usurpador del sillón presidencial, que pronto será desplazado del mando por la nefasta dupla Aramburu-Rojas que lo consideraban demasiado “blando” en su política hacia el peronismo.Comienza entonces uno de los periodos más oscuros y dolorosos de nuestra historia: miles de presos, muertos, fusilados, torturados, sindicatos intervenidos, trabajadores despedidos o cesanteados por el simple hecho de ser peronistas, persecuciones políticas, proscripción de las mayorías, principios sociales avasallados, etc. En fin, violencia oligarca revanchista contra un pueblo que había conocido la dignidad y grandeza de vivir en una patria JUSTA, LIBRE Y SOBERANA. El odio y el miedo gorila llegan hasta el absurdo: mediante el decreto 4161 se prohíben las imágenes, los cánticos o aun las simples menciones de Perón y Evita. Ser peronista estaba”prohibido” y era penado por la ley. Se intenta destruir la identidad de nuestro pueblo, tarea imposible. En el colmo de lo macabro el gobierno militar hace desaparecer el cuerpo de Evita, que descansaba en el edificio de la CGT, por considerarlo “peligroso”. Pero de las entrañas mismas del pueblo comienzan a generarse las respuestas a tantos atropellos. Una nueva camada de dirigentes surgidos al calor de la lucha, irán reemplazando a los que están presos o han abandonado el barco. A la violencia del gobierno se le responde con violencia popular. Nace la heroica RESISTENCIA PERONISTA. En Junio de 1956, un golpe cívico militar comandado por los generales peronistas Juan José Valle, Raúl Tanco y el coronel Cogorno, fracasa. El gobierno, que estaba informado del alzamiento, lo deja avanzar para así después poder reprimirlo cobardemente. Son fusilados 18 militares, incluyendo a Valle y Cogorno y 9 civiles en forma clandestina, en los basurales de José León Suarez. El hecho será narrado por el entonces periodista Rodolfo Walsh en su libro Operación Masacre. El pueblo entiende que la lucha será muy dura, que el enemigo apelara a cualquier medio para impedir la vuelta del peronismo y de los años felices. En este contexto nace y se desarrolla la JUVENTUD PERONISTA. Gustavo Rearte fundó la Juventud Peronista en 1957 y fue integrante de su primera mesa ejecutiva. Después que Perón fuera derrocado en 1955 por el movimiento cívico-militar encabezado por el general Lonardi, éste fue desplazado de la conducción y asumió en su lugar el general Aramburu, una de cuyas medidas fue disolver el Partido Peronista y prohibir la realización de propaganda que utilizara el nombre de Perón y los símbolos e imágenes partidarias. Rearte fue uno de los jóvenes trabajadores peronistas que integraron el Comando Juan José Valle, uno de los Comandos de la Resistencia que realizaban actos de propaganda y sabotaje por la vuelta de Perón y contra el régimen dictatorial, lo que lo llevó a unirse a otros militantes peronistas: Carlos Caride, Jorge Rulli, Mario (Tito) Bevilacqua, Envar El Kadri, Susana Valle y Felipe Vallese. Entre 1958 y 1965, las distintas organizaciones de la Juventud Peronista forman parte de la resistencia. Sus líderes y militantes son encarcelados reiteradamente.5 En octubre de 1965 el general Perón, desde el exilio, les envió una carta en uno de cuyos párrafos se lee: "Es fundamental que nuestros jóvenes comprendan que deben tener siempre presente en la lucha y en la preparación de la organización que: es imposible la coexistencia pacífica entre las clases oprimidas y opresoras. Nos hemos planteado la tarea fundamental de triunfar sobre los explotadores, aún si ellos están infiltrados en nuestro propio movimiento político. La Patria espera de ustedes la postura seria, firme y sin claudicación". José "Joe" Baxter. Sumándose a las organizaciones mencionadas, el grupo nacionalista de derecha y antisemita, Tacuara, cuyo jefe era Alberto Ezcurra, sufre una escisión encabezada por José Joe Baxter y José Luis Nell, que paulatinamente iban asumiendo posturas más cercanas al peronismo y a las posiciones afines con la revolución cubana. Fundan el Movimiento Nacionalista Revolucionario Tacuara y su primera acción pública es el asalto al Policlínico Bancario de Buenos Aires, en agosto de 1963 donde roban el dinero destinado al pago de sueldos de todo el personal, $13.310.366.-, pero son descubiertos a raíz de un informe de la policía de Francia que llegó vía Interpol. El informe daba cuenta que un turista argentino había entregado en el cabaret del que era cliente habitual 9 billetes de 5.000 pesos argentinos identificados por su numeración como pertenecientes al botín. Brigitte, una prostituta que lo había acompañado a su hotel permitió la identificación de ese integrante del grupo, que había estado recorriendo varios países europeos, y al ser detenido en Buenos Aires delató a los demás José Luis Nell, que posteriormente se integrará a la organización Montoneros será herido en la Masacre de Ezeiza el 20 de junio de 1973, sufriendo parálisis permanente de sus miembros inferiores, y se suicidará en septiembre de 1974. Joe Baxter colaborará en la creación de la organización guerrillera uruguaya Tupamaros, formará parte del Vietcong y participará como oficial del ejército de liberación vietnamita en la Ofensiva del Tet. Luego se integrará al ERP en Argentina. Finalmente, tras liderar una fractura en esta última organización, denominada ERP-Fracción Roja, morirá en un accidente de aviación en el Aeropuerto de París-Orly, Francia, el 11 de julio de 1973. Las estructuras incipientes de la Juventud Peronista en los comienzos de la década de 1960, inician un proceso de radicalización, influenciadas fuertemente por la exitosa revolución cubana y dan origen a experiencias guerrilleras. En la primavera de 1959 un grupo de hombres de los Comandos de la Resistencia peronista de la zona noroeste del país encararon la primera experiencia de guerrilla rural de la Argentina contemporánea. Durante ese año y el siguiente, varios grupos de militantes intentaron instalarse y mantenerse en la zona boscosa de Tucumán, en el departamento de Chicligasta, al sur de la provincia bajo el nombre de Ejército de Liberación Nacional-Movimiento Peronista de Liberación, aunque son más conocidos con el de Uturuncos (Hombres Tigre). Uno de sus jefes fue Alfredo Molisano, el "Comandante Faber", que murió a principios del 2007. El 13 de octubre de 1967, integrantes del Movimiento de la Juventud Peronista, (dirigidos por Envar el Kadri), fundaron las Fuerzas Armadas Peronistas (FAP), confluyendo con Acción Revolucionaria Peronista, de John William Cooke y el Movimiento Revolucionario Peronista de Gustavo Rearte. Ellos organizaron la guerrilla de Taco Ralo. En ese tiempo se formó el Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo, apoyado en el pensamiento de hombres como Juan García Elorrio, director de la revista Cristianismo y Revolución, que se comenzó a editar en diciembre de 1967, y que será la base del Comando Camilo Torres, una de las vertientes que confluirán en la organización Montoneros. Las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) fueron una organización armada irregular de Argentina formada a finales de la década del 60, y cuyo temprano ideal era entrenarse y unirse a las guerrillas rurales iniciadas por el Che Guevara en Bolivia. Sus miembros provenían mayoritariamente de una fractura producida en el interior de la Federación Juvenil Comunista (la "Fede&quot del PC argentino. Su ideología original de base era por lo tanto el marxismo-leninismo, pero con un aditamento latinoamericanista, inspirado en la prédica y accionar de este referente revolucionario. Entre sus primeros jefes y fundadores es imprescindible mencionar a Carlos Olmedo, reconocido como referente ideológico de la organización, muerto el 3 de noviembre de 1971, en lo que se dio en llamar "El combate de Ferreyra" (barrio industrial de Ferreyra en la ciudad de Córdoba). En 1967, plena dictadura de Juan Carlos Onganía y ante el asesinato del Che a manos del Ejército boliviano, la agrupación ingresa en un debate interno dedicándose fundamentalmente a replantearse su futuro, lograr expansión numérica de cuadros, e incursionar en nuevas formas de lucha como la guerrilla urbana, proceso que dura hasta que se produce el Cordobazo en mayo de 1969. De allí en adelante, y tomando asimismo influencias ideológicas y metodológicas de Tupamaros, conforman una organización político militar que incorpora cuadros rápidamente, orientada fundamentalmente a la lucha contra la dictadura militar de la autoproclamada Revolución Argentina. Fuerzas Armadas Peronistas (FAP) fue una organización guerrillera argentina creada en 1968 bajo el liderazgo de Envar Cacho El Kadri. Su aparición se produjo el 17 de septiembre de aquel año con una fracasada acción armada realizada en Taco Ralo, Tucumán. Tuvo varias divisiones, a partir de 1972, luego del PHPC (Proceso de Homogeneización Política Compulsiva) que fue un intento de sectores de FAP por acercase al marxismo. Esto fue rechazado por la línea más antigua y cercana a la resistencia peronista. La Alternativa Independiente, que sostenía que se creara un movimiento de base peronista pero alejada del sindicalismo y del partido peronista. Algunos historiadores señalan que después de la separación, los grupos se llamaron FAP 17 de Octubre (referente: Envar El Kadri), FAP Comando Nacional y los Iluminados (por el marxismo). Montoneros fue una organización guerrillera argentina que se identificaba con la izquierda peronista que desarrolló la lucha armada entre 1970 y 1979, aunque su período de máximo poder se extendió hasta 1976. Sus objetivos iniciales fueron la desestabilización del gobierno de facto autodenominado "Revolución Argentina" (Onganía, Levingston, Lanusse / 1966 - 1973) y el retorno al poder del general Juan Domingo Perón; posteriormente, una vez que asumió la presidencia Héctor José Cámpora sus acciones se dirigían a la instauración en la Argentina de un sistema político que denominaban "Socialismo Nacional", al que consideraban como la evolución histórica natural del peronismo. Fue declarada "ilegal" por el gobierno constitucional de María Estela Martínez de Perón el 8 de septiembre de 1975, casi un año después de la decisión de la organización de volver a la clandestinidad, adoptada el 6 de septiembre de 1974. Si bien durante sus primeros años recibieron el apoyo de Juan D. Perón y de buena parte del Movimiento Peronista, a partir del 1 de mayo de 1974 sus acciones provocaron el rechazo de su líder y de los sectores sindicales y políticos del peronismo ortodoxo, llevándolos a un gradual aislamiento al que siguió su retorno a la clandestinidad y posterior desarticulamiento por la dictadura militar que derrocó a la viuda de Perón, el 24 de marzo de 1976. El acercamiento de un número creciente de jóvenes al kirchnerismo es un fenómeno que lleva ya unos años, aunque se hizo visible últimamente. Escribí la primera nota sobre el tema en este diario el 27 de septiembre de 2009, para advertir sobre una tendencia que se había ido desarrollando subterráneamente y en la cual, me parecía, el gobierno no había reparado lo suficiente. En la estela del conflicto del campo y la derrota electoral, el kirchnerismo había logrado consolidar una “minoría intensa” de respaldo, compuesta en buena medida, asombrosamente, por jóvenes. Después vinieron los festejos del Bicentenario, la muerte del ex presidente y la reelección de Cristina Kirchner, que le dieron visibilidad definitiva a todo el asunto. ¿Y qué hizo el kirchnerismo con este fenómeno nuevo? Lo mismo que había hecho tantas veces en el pasado con temas, ideas o proyectos que no formaban parte de su agenda: capturarlo y tratar de aprovecharlo al máximo, poniendo detrás todo el peso del Estado y toda la fuerza de su voluntad. Fue así como cada vez más kirchneristas sub-40 fueron designados o promovidos a puestos estratégicos, y fue así como la Presidenta intervino en la definición de las listas legislativas, ubicando en lugares expectables a un número inédito de jóvenes, y no renunció a ello ni siquiera cuando referentes provinciales de peso, como el pampeano Carlos Verna, amenazaron con un portazo. Sin caer en los análisis que enfocan el tema desde el simplismo institucional, como si la influencia de una organización pudiera medirse sólo por el peso de las bancas o secretarías que controla (los famosos siete diputados de La Cámpora), creo que vale la pena ensayar una mirada que contemple las diferentes facetas de la idea de generar un recambio generacional promovido desde la cúpula misma del poder, para después considerar sus desafíos y sus límites. Digamos primero que la apuesta tiene su lógica. Ubicar a jóvenes en lugares de decisión les permitirá foguearse en los rigores del día a día del gobierno para jugar más tarde en ligas mayores. En segundo lugar, y ya desde un punto de vista más electoral, conviene recordar que Cristina Kirchner tiene vedada la reelección y que por lo tanto debe comenzar a pensar en construir un sucesor diferente al que desde el primer día le querrá imponer el peronismo, sea Daniel Scioli o Juan Manuel Urtubey o José Manuel de la Sota. Una juventud consolidada y potente puede jugar un rol importante en la interna del PJ.

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gato de Schrödinger implica que somos inmortales?
Ciencia EducacionporAnónimo8/29/2014

¿Acaso el experimento del gato de Schrödinger implica que somos inmortales? ¿Acaso el gato de Schrödinger es inmortal? ¿Eso quiere decir que nosotros podríamos ser inmortales también? Recordemos una vez más el famoso experimento mental planteado por Erwin Schrödinger en 1935. Un gato, un frasco de gas venenoso y una partícula radiactiva son colocados en una caja cerrada. Un dispositivo interno liberará el gas venenoso si detecta que la partícula se desintegra pero, según la “interpretación de Copenhague”, el gato permanecerá en un estado de superposición cuántica, estando al mismo tiempo vivo y muerto, hasta que un observador abra la caja y haga colapsar la función de onda de la partícula, encontrando al gato vivo o muerto. En realidad Schrödinger no veía esto como una verdadera posibilidad, su experimento mental fue para manifestar sus objeciones con la interpretación de Copenhague. En su interpretación de los “Muchos mundos” formulada en 1957, Hugh Everett reformula el problema señalando que, en vez de colapsar en una sola realidad, la función de onda de la partícula se divide en distintas realidades posibles. Esto implica que todas las realidades posibles existen, cada una en su propio universo, y que cada que una observación es hecha nuevos universos de posibilidad surgen. Algunos han concluido que la interpretación de los muchos mundos deja abierto un camino en que la vida se prolonga indefinidamente para los seres conscientes. El experimento mental del suicidio cuántico ilustra esta idea: Esto no implica que no mueras o que no vayas a ver a tus seres queridos morir. Al tiempo que eres inmortal, mientras sigues una de las posibilidades, en las demás vas asistiendo a cada una de tus muertes y las de tus seres cercanos. Claro, ser inmortal es una posibilidad, pero esta teoría también ha sido criticada. El físico Max Tegmark explica que las situaciones de vida o muerte no son eventos binarios como los experimentos cuánticos, somos seres macroscópicos sujetos a un tiempo que va dando flujo a la historia de cada uno de nuestros átomos, llevando nuestro cuerpo a un continuo envejecimiento. O, ¿podría existir un camino de posibilidad en el que nuestra juventud sea eterna?

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¿Quién es Jeremy Corbyn, inglés felicitado por Cristina?
OfftopicporAnónimo10/2/2016

¿Quién es Jeremy Corbyn, el dirigente laborista inglés felicitado por Cristina? Desde 2015, Jeremy Corbyn, de 67 años, es el extraño líder del Partido Laborista británico. Criticado por todo el establishment político de su partido y vilipendiado por los medios, este ex dirigente sindical de la ciudad de Londres, se lo señala como un “izquierdista” rebelde y contestatario. Por Sergio Lanzafame La vieja Europa se resiste a dejar atrás su oxidada retórica antipopular. Aunque por todo el continente se multiplican las muestras de descontento en contra de una ortodoxia que desde hace algo menos de diez años puso la crisis económica sobre los hombros de la población, la dirigencia política no da muestras claras de reacción. Sin embargo, aunque con pocas expectativas de salir a flote, los pueblos se vuelcan a las alternativas que tienen a mano. Y son los partidos xenófobos y de extrema derecha los que van ganando la mano en distintos países. Alemania, Austria, Francia, Holanda, Polonia y Gran Bretaña, entre otros ya tienen representaciones políticas importantes de sectores que culpan a los inmigrantes pobres de la crisis que genera el neoliberalismo y se presentan como críticos de las políticas económicas vigentes ofreciendo como alternativa un nacionalismo recalcitrante. El referéndum que hace unos meses dio la victoria a la propuesta de abandono a la Unión Europea por parte de Gran Bretaña fue impulsada por estos sectores, que apelan al aislacionismo para solucionar la crisis. Salvando distancias, Donald Trump en los Estados Unidos es otro ejemplo de esta corriente. Sin embargo, no todo se juega por derecha. Más allá del surgimiento del partido Podemos en España y del fallido experimento de Syriza en Grecia, la gran esperanza del progresismo europeo pasa por el siempre conservador Reino Unido Desde 2015, Jeremy Corbyn, de 67 años, es el extraño líder del Partido Laborista británico. Criticado por todo el establishment político de su partido y vilipendiado por los medios, este ex lider sindical de la ciudad de Londres, se lo señala como un “izquierdista” rebelde y contestatario. Desde su escaño en la Cámara de los comunes durante más de 30 años, mantuvo un activismo en diferentes causas, como la Campaña para el Desarme Nuclear, la unidad de Irlanda o la liberación de Palestina. En 1984 fue detenido durante una manifestación de protesta ante la embajada de Sudáfrica por el apartheid y se sumó a las protestas por la venta de armas a Saddam Hussein. En 1999 apoyó la campaña de Amnistía Internacional para extraditar a España al ex dictador y en ese entonces senador chileno Augusto Pinochet. Además, no ocultó nunca su apoyo público el reclamo de la Argentina para establecer un diálogo por Malvinas, hecho que le valió el reconocimiento de la ex presidenta argentina Cristina Kirchner. Este extraño legislador votó desobedeciendo más de 500 veces la línea partidaria laborista y, tal vez por ello, ganó los comicios internos de 2015 con un 59,5% de los votos frente al 19% de su más cercano seguidor, Andy Burnham. Sin embargo, luego de la crisis que se desató por la decisión popular de abandonar el bloque de la Unión Europea, todo la dirigencia del partido Laborista, muy incómoda con este líder atípico, avanzó en un intento de destituirlo acusándolo de no haber sido un vocero firme de la permanencia del país en el bloque continental. Con la anuencia mediática y la presión del poder económico lograron forzar una nueva elección interna. Pero el “amigo” del ex presidente Hugo Chávez y admirador de todos los procesos populares de América latina de los últimos años, volvió a triunfar. Esta vez con un 61,8% de los votos, a pesar de que el partido impidió la participación de una multitud de nuevos afiliados al partido, que llegaron inspirados por este refrescante liderazgo. La dirigencia del partido, una vez más, quedó a la derecha de sus bases electorales. Discurso en contra de la xenofobia Luego del triunfo, Corbyn declaró que el laborismo “puede escalar la montaña electoral para alcanzar el éxito en las próximas elecciones generales” y reafirmó una vez más su defensa de la inmigración y su trabajo por las “necesidades y aspiraciones de los votantes de menores ingresos”. “Un gobierno laborista no ofrecerá falsas promesas sobre la inmigración, como lo hacen los conservadores. No vamos a sembrar la división por avivar las llamas del miedo. Vamos a hacer frente a los problemas reales sea cual sea el resultado final de las negociaciones por el Brexit y hacer los cambios que sean necesarios ... Esa es la forma en que el partido laborista hará frente a la tensión social, con la inversión y la asistencia, no con el racismo y la división”, apuntó en una declaración de principios en sintonía con otro líder de la vieja Europa, que no por mera coincidencia es argentino, el papa Francisco.

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