Dejame adivinar, lince termonuclear de los esteros… ¿Alguien te dijo que el Facundo es el más-mejor-libro-del-Universo? ¿Te batieron que el escritor más pulenta del cosmos es Rodolfo Walsh? ¿Te dijeron que Sábato escribe libros comprometidos y que Aira es re-divertido? Si, todos te mintieron descaradamente… Entrá que te vas a enterar cuáles son los 5 mejores libros de la literatura argentina, libros que tenés que leer sí o sí, o sino sos puto. Y si sos puto, los tenés que leer también, carajo.

A los bifes
Vamos a hablar en orden ascendente de los cinco mejores libros de la literatura argentina, sin boludeces. Después, conversamos un rato sobre los textos y autores que quedaron en camino pero podrían haber entrado.
Dudas, consultas y comentarios, a comentarios.
Y una cosa más: no hay links de descarga. Estos libros son buenos y los vas a releer, así que vale la pena tenerlos en papel. Si no tenés una moneda, obvio que tenés que bajarlos. Pero si no sos capaz de encontrarlos por tus propios medio, ni si quiera te calientes en leerlos…
5
RAYUELA , Julio Cortázar (1963)

Durante la infancia la vida es una sola, y no se piensa en ella. Pero, en algún punto del colegio secundario, uno descubre que existen muchas vidas posibles. Está, por ejemplo, la vida fácil de la calle y el reviente sin perspectivas. O también lo contrario, es decir, ser un chico aplicado y hacerle caso a papá y mamita. También se puede tocar en una banda, coleccionar boludeces japonesas o entrenar seriamente para competir en remo. O no hacer nada. Las opciones son muchas, y funcionan como soluciones provisorias al problema de conseguir una personalidad, y no saber qué carajo hay que hacer con la vida.
En Rayuela , Cortázar entrega la versión definitiva de una de estas vidas posibles: la intelectual. Hablamos, claro, de idealizaciones. La vida propuesta incluye relaciones sublimes y satisfactorias (es decir, finalmente ponerla), largas conversaciones sobre temas trascendentes y horas y horas de lectura placentera. Es una vida llena de amigos encantadores o excéntricos, de torvas caminatas por la ciudad y de pasillos de facultades y bares que sirven como refugio. Cortázar nos deja entrever descubrimientos maravillosos y experiencias intensas. Se repiten nombres de músicos, escritores, filósofos y boxeadores, pero siempre hablamos del amor, la pérdida y la tragedia. Sabemos que la vida está muy cerca y que podemos montarla, porque es nuestra y estamos dispuestos a ir donde nos lleve.
Cuando uno tiene quince años, esas ideas encandilan. Y es bueno que sea así.
Creéme que si no lees Rayuela antes de los 25 años te perdés de algo bueno.
¿Algo más, padre? Rayuela no es sólo una poderosa idealización. Es también una prosa encantadora y terriblemente íntima, que definió el registro coloquial de fines del siglo XX. Es decir, su estilo fue copiado por todos los escritores de segunda que vinieron después. Y estos escritores de segunda no han parado de redactar nuevas Rayuelas, bastante olvidables todas.
Rayuela es posiblemente el libro que más ha afectado a las clases medias y a los sectores progresistas, hayan leído o no el libro.
4
OTRAS INQUISICIONES, Jorge Luis Borges (1960)

Los cuentos de Borges son, en general, ensayos mal hechos. Y los ensayos de Borges son, casi siempre, cuentos bien hechos. Podés decir que yo lo dije, fiera.
Este libro es una colección de ensayos , y es el más grato de los hábitos que vas a tener en tu vida. Es como estar metido en una larguísima conversación: oímos cosas que oscuramente sabemos que sabemos, y detrás de cada palabra que decimos hay infinitas lecturas y pacientes razonamientos. Somos, más que nunca, nosotros mismos.
Y este libro, al igual que Rayuela , esconde una potente idealización. Lo que aquí se crea es la cultura de los interlocutores, que no es ni la nuestra ni la de Borges . Borges no es realmente un erudito, sino que entiende las posibilidades narrativas de los hechos más triviales. Y nosotros somos también bastante incultos, pero nos gusta pensar que el universo es, realmente, algo más que ir a trabajar, ver fútbol y colocarla cada tanto. Este libro reúne todas las charlas que nunca vas a tener y las que te gustaría haber tenido. Y el único modo de tenerlas es leyendo.
Borges está sentado adelante tuyo y no hay nadie más en el bar. Podés hablar boludeces o ponerte en trascendente, todo está permitido. Sabés todo y a la vez no sabés nada. Y tenés toda la eternidad por delante.
¿Algo más, padre? Este libro no es mejor que las otras colecciones de ensayos de Borges , y de hecho ni siquiera tiene ninguno de sus textos más citados; por eso lo elegí. Es el puro goce del ingenio, la cortesía y el humor. Literatura, simplemente.
3
CRONICAS DE BUSTOS DOMECQ, Adolfo Bioy Casares y Jorge Luis Borges (1967)

Si te dicen que nombres a los dos mejores humoristas argentinos, ¿a quiénes elegís? A mí me gustan Biondi, Casero y Tangalanga… Si son tres; pero no son los que eliijo. Elijo a Bioy y a Borges , porque escribieron las Crónicas de Bustos Domecq, que es por el carajo lo más gracioso que se ha hecho en este país (si exceptuamos los libros de historia, que son graciosos pero en un sentido siniestro).
Las Crónicas de Bustos Domecq son un conjunto de textos extrañamente patrióticos. Postulan que aquí estamos capacitados para juzgar sobre cuestiones culturales con todo derecho, y que nuestra función no se agota en asentir y aplaudir cuanta estupidez se ponga de moda en Francia o en los Estados Unidos.
En estos breves textos nos encontramos con supuestos artistas que postulan estéticas de vanguardia, crean obras comprometidas o rupturistas o inauguran nuevos movimientos de todo tipo. Invariablemente, estos artistas son chantas, imbéciles, o las dos cosas a la vez. Y son alabados, citados y estudiados por tipos más chantas o imbéciles aún.
Cagándose de risa, Bioy y Borges exponen los principales problemas de la cultura local: la falta de independencia, la obsecuencia obligatoria, el parasitismo, el oportunismo, etc., etc. Pero, y esto es importante, no opinan que la cultura del resto del mundo sea mejor. Bioy y Borges opinan que todo se está yendo a la mierda y hay que tener los ojos abiertos. Si, pibe, no te dejes llenar la cabeza por las boludeces de los yonis; en el fondo te quieren cagar. Y no te lo dice Lenin, te lo dicen dos vejetes argentos.
¿Algo más, padre? El libro está dedicado a “Esos tres grandes olvidados: Picasso, Joyce y Le Corbusier”. Era 1967. Hoy día todavía hay gente que se toma en serio a esos tres farabutes.
2
HISTORIAS DE CRONOPIOS Y DE FAMAS, Julio Cortázar (1962)

Vos habrás visto que no es lo mismo hablar de libros que de literatura. En libros podés meter autoayuda, recetas de cocina, periodismo o novedades pedorras estilo Piglia o Rolando Hanglin. La literatura es otra cosa.
¿Qué es literatura, preguntarás? Bueno, agarrá Historias de cronopios y de famas, leélo, y ahí vas a saber. No hace falta que nadie te lo explique: cuando tenés literatura adelante, te das cuenta que es literatura. Lo otro son boludeces.
No hay edad para este libro. Si lo lees a los siete años te cagás de risa; a los doce te hace pensar; a los quince te cagás de risa; a los veinte te hace pensar, y así siempre. Es un libro que se deja agarrar y leer todo el tiempo
Hay, en este libro, una mitología profunda, que no es solo la de los cronopios, los famas y las esperanzas. Esa mitología incluye las calles tranquilas de Buenos Aires, el hábito del humor, el culto simultáneo a la amistad y a la soledad, y la certeza de que la poesía no se hace con versitos tontos sino con imágenes compartidas.
¿Algo más, padre? Cortázar escribió este libro en 1952. No se publicaría hasta diez años después. Imaginate la cantidad de mierda que se habrá publicado en esos diez años, mientras los cronopios dormían en un cajón.
1
BORGES , Adolfo Bioy Casares (2006)

Más te vale que vivas bien tu vida, porque es la única que tenés y la única que vas a tener. ¿No es una cagada que, ante tantas experiencias posibles, ante tantas existencias posibles, tengamos que elegir una sola?
Pero para eso están lo libros. Los libros nos permiten ver por un rato el mundo como lo ven otros, vivir otras vidas y hablar con otra gente. Y de entre todos los libros, entre todas las vidas, hay una que vale la pena recorrer una y otra vez.
El Borges es la crónica de la amistad entre dos hombres notables: Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares. Bioy llevó un diario durante casi toda su vida, y en este libro se reúnen todas las entradas de ese diario que tratan sobre Borges . Borges iba siempre a comer a lo de Bioy, y después se pasaban la noche hablando, escribiendo, leyendo y boludeando.
Nunca en tu vida vas a ver el mundo como lo vieron estos dos tipos: el país en el que vivieron ya no existe y las formas de relacionarse cambiaron. Pero con mucha suerte encuentres algún amigo con tus mismos intereses, con una inteligencia complementaria a la tuya y con la infinita paciencia que la larga amistad requiere. Borges y Bioy siguieron viéndose a pesar del matrimonio, la fama mundial, la vejez y las manías. A veces estaban más cerca y otras más lejos. Pero podían compartir ese acuerdo fundamental sobre el mundo, los hombres y las cosas que la verdadera amistad supone.
Este es el libro más importante de la literatura argentina, pibe. Sabelo. Pero no vayas a creer que lo que leés es verdad: tanto el Borges como el Bioy que están tan vivos en estas páginas no son personas, son personajes literarios. Y viví con eso. Una cosa es la vida, otra son los libros.
¿Algo más, padre? Este libro es la crónica de 50 años de historia política, cultural y social de la Argentina, contada por dos de las personalidades más importantes del siglo XX. No vas a ver figurones dando discursos ni parásitos dejando bien parado al partido que les da de comer: vas a ver dos tipos opinando que los escritores que los rondan son unos cretinos y unos miserables, los críticos y editores unos brutos, los gobiernos todos ladrones e ineptos y la vida una sucesión de fastidios. No digo que todo fuera malo; digo que los tipos vivían en la Argentina y no podían evitarlo.
Aclaración: Si, nene. Me di cuenta que los mejores 5 libros se deben a solo 3 escritores, pero la culpa no es mía. Me propuse elegir los 5 mejores libros, y no pienso meter bodrios de escritores de segunda. La diferencia entre Bioy, Borges y Cortázar y el resto es muy grande. Es como querer meter en la misma bolsa a Bob Dylan y una docena de grupos de cumbia y decir que todo es música… Bueno, no. Dylan es una cosa, la cumbia otra.

Los que quedaron afuera por poco.
1) Roberto Arlt.

Arlt no es malo. Los siete locos está muy bien, y las Aguafuertes porteñas también. El problema es que el estilo de ambas obras es demasiado diferente: las aguafuertes, publicadas en un diario, fueron severamente tocadas por un corrector. La novela, en cambio, no tiene corrección, y está escrita como el culo. Arlt maneja mal el castellano, mezcla registros y utiliza palabras de campos semánticos antagónicos en la misma frase unimembre. Me gusta mucho Los siete locos, pero no creo que un texto al que hay que corregir mentalmente mientras se lee pueda ser considerado como una de las obras cumbres de la literatura argentina.
2) Enrique González Tuñón.

Enrique, no Raúl. El pobre Enrique se murió joven, y a diferencia de su hermano, militante esmerado, no fue canonizado en vida por el Partido Comunista Argentino. Enrique González Tuñón tenía una prosa excelente y podía pasar de lo patético al humor con total naturalidad. Pero ninguno de sus libros es imprescindible. Consejo: lean lo que encuentren salvo Tangos. Tangos es una mierda, pero el tipo tenía que ganarse el pan de alguna manera.
3) Leopoldo Marechal

Marechal siempre está cerca. Peca por exceso en Adán Buenosaires y por falta en El banquete de Severo Arcángelo. Hay que leerlo, desde ya, porque tiene una prosa que anticipa a Cortázar y un sentido del humor impecable. Pero nunca satisface del todo. Uno quiere que le guste más de lo que realmente le gusta. Un pena.
¿Algo más, padre?
No, fiera. Terminé. Pero acordate que los libros no son para admirar y alabar sino para leer. Y si no te dicen nada, es que no te sirven. Capaz que la culpa es tuya, pero no te olvides que también se publica mucha mierda.
En todo caso, leer es mejor que no leer. Pero tampoco creas que con eso estás hecho. Si no pensás un poco, los libros no sirven para nada. Los 5 libros que elegí, a mi entender, te llevan casi fatalmente a pensar. Y por eso los elegí, papá.

A los bifes
Vamos a hablar en orden ascendente de los cinco mejores libros de la literatura argentina, sin boludeces. Después, conversamos un rato sobre los textos y autores que quedaron en camino pero podrían haber entrado.
Dudas, consultas y comentarios, a comentarios.
Y una cosa más: no hay links de descarga. Estos libros son buenos y los vas a releer, así que vale la pena tenerlos en papel. Si no tenés una moneda, obvio que tenés que bajarlos. Pero si no sos capaz de encontrarlos por tus propios medio, ni si quiera te calientes en leerlos…
5
RAYUELA , Julio Cortázar (1963)

Durante la infancia la vida es una sola, y no se piensa en ella. Pero, en algún punto del colegio secundario, uno descubre que existen muchas vidas posibles. Está, por ejemplo, la vida fácil de la calle y el reviente sin perspectivas. O también lo contrario, es decir, ser un chico aplicado y hacerle caso a papá y mamita. También se puede tocar en una banda, coleccionar boludeces japonesas o entrenar seriamente para competir en remo. O no hacer nada. Las opciones son muchas, y funcionan como soluciones provisorias al problema de conseguir una personalidad, y no saber qué carajo hay que hacer con la vida.
En Rayuela , Cortázar entrega la versión definitiva de una de estas vidas posibles: la intelectual. Hablamos, claro, de idealizaciones. La vida propuesta incluye relaciones sublimes y satisfactorias (es decir, finalmente ponerla), largas conversaciones sobre temas trascendentes y horas y horas de lectura placentera. Es una vida llena de amigos encantadores o excéntricos, de torvas caminatas por la ciudad y de pasillos de facultades y bares que sirven como refugio. Cortázar nos deja entrever descubrimientos maravillosos y experiencias intensas. Se repiten nombres de músicos, escritores, filósofos y boxeadores, pero siempre hablamos del amor, la pérdida y la tragedia. Sabemos que la vida está muy cerca y que podemos montarla, porque es nuestra y estamos dispuestos a ir donde nos lleve.
Cuando uno tiene quince años, esas ideas encandilan. Y es bueno que sea así.
Creéme que si no lees Rayuela antes de los 25 años te perdés de algo bueno.
¿Algo más, padre? Rayuela no es sólo una poderosa idealización. Es también una prosa encantadora y terriblemente íntima, que definió el registro coloquial de fines del siglo XX. Es decir, su estilo fue copiado por todos los escritores de segunda que vinieron después. Y estos escritores de segunda no han parado de redactar nuevas Rayuelas, bastante olvidables todas.
Rayuela es posiblemente el libro que más ha afectado a las clases medias y a los sectores progresistas, hayan leído o no el libro.
4
OTRAS INQUISICIONES, Jorge Luis Borges (1960)

Los cuentos de Borges son, en general, ensayos mal hechos. Y los ensayos de Borges son, casi siempre, cuentos bien hechos. Podés decir que yo lo dije, fiera.
Este libro es una colección de ensayos , y es el más grato de los hábitos que vas a tener en tu vida. Es como estar metido en una larguísima conversación: oímos cosas que oscuramente sabemos que sabemos, y detrás de cada palabra que decimos hay infinitas lecturas y pacientes razonamientos. Somos, más que nunca, nosotros mismos.
Y este libro, al igual que Rayuela , esconde una potente idealización. Lo que aquí se crea es la cultura de los interlocutores, que no es ni la nuestra ni la de Borges . Borges no es realmente un erudito, sino que entiende las posibilidades narrativas de los hechos más triviales. Y nosotros somos también bastante incultos, pero nos gusta pensar que el universo es, realmente, algo más que ir a trabajar, ver fútbol y colocarla cada tanto. Este libro reúne todas las charlas que nunca vas a tener y las que te gustaría haber tenido. Y el único modo de tenerlas es leyendo.
Borges está sentado adelante tuyo y no hay nadie más en el bar. Podés hablar boludeces o ponerte en trascendente, todo está permitido. Sabés todo y a la vez no sabés nada. Y tenés toda la eternidad por delante.
¿Algo más, padre? Este libro no es mejor que las otras colecciones de ensayos de Borges , y de hecho ni siquiera tiene ninguno de sus textos más citados; por eso lo elegí. Es el puro goce del ingenio, la cortesía y el humor. Literatura, simplemente.
3
CRONICAS DE BUSTOS DOMECQ, Adolfo Bioy Casares y Jorge Luis Borges (1967)

Si te dicen que nombres a los dos mejores humoristas argentinos, ¿a quiénes elegís? A mí me gustan Biondi, Casero y Tangalanga… Si son tres; pero no son los que eliijo. Elijo a Bioy y a Borges , porque escribieron las Crónicas de Bustos Domecq, que es por el carajo lo más gracioso que se ha hecho en este país (si exceptuamos los libros de historia, que son graciosos pero en un sentido siniestro).
Las Crónicas de Bustos Domecq son un conjunto de textos extrañamente patrióticos. Postulan que aquí estamos capacitados para juzgar sobre cuestiones culturales con todo derecho, y que nuestra función no se agota en asentir y aplaudir cuanta estupidez se ponga de moda en Francia o en los Estados Unidos.
En estos breves textos nos encontramos con supuestos artistas que postulan estéticas de vanguardia, crean obras comprometidas o rupturistas o inauguran nuevos movimientos de todo tipo. Invariablemente, estos artistas son chantas, imbéciles, o las dos cosas a la vez. Y son alabados, citados y estudiados por tipos más chantas o imbéciles aún.
Cagándose de risa, Bioy y Borges exponen los principales problemas de la cultura local: la falta de independencia, la obsecuencia obligatoria, el parasitismo, el oportunismo, etc., etc. Pero, y esto es importante, no opinan que la cultura del resto del mundo sea mejor. Bioy y Borges opinan que todo se está yendo a la mierda y hay que tener los ojos abiertos. Si, pibe, no te dejes llenar la cabeza por las boludeces de los yonis; en el fondo te quieren cagar. Y no te lo dice Lenin, te lo dicen dos vejetes argentos.
¿Algo más, padre? El libro está dedicado a “Esos tres grandes olvidados: Picasso, Joyce y Le Corbusier”. Era 1967. Hoy día todavía hay gente que se toma en serio a esos tres farabutes.
2
HISTORIAS DE CRONOPIOS Y DE FAMAS, Julio Cortázar (1962)

Vos habrás visto que no es lo mismo hablar de libros que de literatura. En libros podés meter autoayuda, recetas de cocina, periodismo o novedades pedorras estilo Piglia o Rolando Hanglin. La literatura es otra cosa.
¿Qué es literatura, preguntarás? Bueno, agarrá Historias de cronopios y de famas, leélo, y ahí vas a saber. No hace falta que nadie te lo explique: cuando tenés literatura adelante, te das cuenta que es literatura. Lo otro son boludeces.
No hay edad para este libro. Si lo lees a los siete años te cagás de risa; a los doce te hace pensar; a los quince te cagás de risa; a los veinte te hace pensar, y así siempre. Es un libro que se deja agarrar y leer todo el tiempo
Hay, en este libro, una mitología profunda, que no es solo la de los cronopios, los famas y las esperanzas. Esa mitología incluye las calles tranquilas de Buenos Aires, el hábito del humor, el culto simultáneo a la amistad y a la soledad, y la certeza de que la poesía no se hace con versitos tontos sino con imágenes compartidas.
¿Algo más, padre? Cortázar escribió este libro en 1952. No se publicaría hasta diez años después. Imaginate la cantidad de mierda que se habrá publicado en esos diez años, mientras los cronopios dormían en un cajón.
1
BORGES , Adolfo Bioy Casares (2006)

Más te vale que vivas bien tu vida, porque es la única que tenés y la única que vas a tener. ¿No es una cagada que, ante tantas experiencias posibles, ante tantas existencias posibles, tengamos que elegir una sola?
Pero para eso están lo libros. Los libros nos permiten ver por un rato el mundo como lo ven otros, vivir otras vidas y hablar con otra gente. Y de entre todos los libros, entre todas las vidas, hay una que vale la pena recorrer una y otra vez.
El Borges es la crónica de la amistad entre dos hombres notables: Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares. Bioy llevó un diario durante casi toda su vida, y en este libro se reúnen todas las entradas de ese diario que tratan sobre Borges . Borges iba siempre a comer a lo de Bioy, y después se pasaban la noche hablando, escribiendo, leyendo y boludeando.
Nunca en tu vida vas a ver el mundo como lo vieron estos dos tipos: el país en el que vivieron ya no existe y las formas de relacionarse cambiaron. Pero con mucha suerte encuentres algún amigo con tus mismos intereses, con una inteligencia complementaria a la tuya y con la infinita paciencia que la larga amistad requiere. Borges y Bioy siguieron viéndose a pesar del matrimonio, la fama mundial, la vejez y las manías. A veces estaban más cerca y otras más lejos. Pero podían compartir ese acuerdo fundamental sobre el mundo, los hombres y las cosas que la verdadera amistad supone.
Este es el libro más importante de la literatura argentina, pibe. Sabelo. Pero no vayas a creer que lo que leés es verdad: tanto el Borges como el Bioy que están tan vivos en estas páginas no son personas, son personajes literarios. Y viví con eso. Una cosa es la vida, otra son los libros.
¿Algo más, padre? Este libro es la crónica de 50 años de historia política, cultural y social de la Argentina, contada por dos de las personalidades más importantes del siglo XX. No vas a ver figurones dando discursos ni parásitos dejando bien parado al partido que les da de comer: vas a ver dos tipos opinando que los escritores que los rondan son unos cretinos y unos miserables, los críticos y editores unos brutos, los gobiernos todos ladrones e ineptos y la vida una sucesión de fastidios. No digo que todo fuera malo; digo que los tipos vivían en la Argentina y no podían evitarlo.
Aclaración: Si, nene. Me di cuenta que los mejores 5 libros se deben a solo 3 escritores, pero la culpa no es mía. Me propuse elegir los 5 mejores libros, y no pienso meter bodrios de escritores de segunda. La diferencia entre Bioy, Borges y Cortázar y el resto es muy grande. Es como querer meter en la misma bolsa a Bob Dylan y una docena de grupos de cumbia y decir que todo es música… Bueno, no. Dylan es una cosa, la cumbia otra.

Los que quedaron afuera por poco.
1) Roberto Arlt.

Luego de viajar por González Catán, Arlt declara: "Mi vida fue salvada por el rockanroll". Días más tarde dio a la imprenta "El juguete rabioso". Lamentablemente, dos semanas más tarde, mientras escribía "El juguete en el pasteur", tuvo un síncope intentando pronunciar correctamente la palabra "pan" y murió.
Arlt no es malo. Los siete locos está muy bien, y las Aguafuertes porteñas también. El problema es que el estilo de ambas obras es demasiado diferente: las aguafuertes, publicadas en un diario, fueron severamente tocadas por un corrector. La novela, en cambio, no tiene corrección, y está escrita como el culo. Arlt maneja mal el castellano, mezcla registros y utiliza palabras de campos semánticos antagónicos en la misma frase unimembre. Me gusta mucho Los siete locos, pero no creo que un texto al que hay que corregir mentalmente mientras se lee pueda ser considerado como una de las obras cumbres de la literatura argentina.
2) Enrique González Tuñón.

González Tuñón, esclavizado por la profesión periodística y arruinado por la mala vida, tenía que aclarar constantemente que, a pesar de su aspecto, no era un cerdo burgués.
Enrique, no Raúl. El pobre Enrique se murió joven, y a diferencia de su hermano, militante esmerado, no fue canonizado en vida por el Partido Comunista Argentino. Enrique González Tuñón tenía una prosa excelente y podía pasar de lo patético al humor con total naturalidad. Pero ninguno de sus libros es imprescindible. Consejo: lean lo que encuentren salvo Tangos. Tangos es una mierda, pero el tipo tenía que ganarse el pan de alguna manera.
3) Leopoldo Marechal

A los sesenta años, fogueado en la militancia católica dura, Marechal se enteró gracias a un diccionario del significado de la palabra "subsidio". Al otro día se hizo peronista.
Marechal siempre está cerca. Peca por exceso en Adán Buenosaires y por falta en El banquete de Severo Arcángelo. Hay que leerlo, desde ya, porque tiene una prosa que anticipa a Cortázar y un sentido del humor impecable. Pero nunca satisface del todo. Uno quiere que le guste más de lo que realmente le gusta. Un pena.
¿Algo más, padre?
No, fiera. Terminé. Pero acordate que los libros no son para admirar y alabar sino para leer. Y si no te dicen nada, es que no te sirven. Capaz que la culpa es tuya, pero no te olvides que también se publica mucha mierda.
En todo caso, leer es mejor que no leer. Pero tampoco creas que con eso estás hecho. Si no pensás un poco, los libros no sirven para nada. Los 5 libros que elegí, a mi entender, te llevan casi fatalmente a pensar. Y por eso los elegí, papá.