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Usuario (Argentina)

Pasá, maquinola ecoenergética. Resulta que La Nación está sacando a buen precio los libros de Stephen King y sería una picardía perdérselos. 55 mangos es poco para un libro, así que aprovechá. Y para que no tires la guita, te digo posta todo lo que necesitás saber del Rey y sus libros. Porque el pibe es grosso, pero algunos de sus libros son una garcha mortal… OPINIÓN King es uno de los mejores escritores contemporáneos. Y el que diga lo contrario es puto. King es popular, como Dickens o Balzac, y escribe sobre el extraño mundo en el que vivimos. Para mí, el tipo es un capo en el manejo del costumbrismo, la creación de personajes creíbles y el uso del suspenso. Mezcla muy bien ideas generales con detalles de la vida diaria, las referencias culturales (como Los Simpsons) y los hábitos de consumo. El problema es que desbarranca feo y seguido en el género fantástico: eso hace que sus novelas a veces estén llenas de cosas e imágenes sobrenaturales pedorras (la araña de It, la torta de Maleficio, etc., etc.) que le bajan puntos. Ahora hagamos un top ten, lince. Prestá atención. TOP TEN 1― Cementerio de animales (1983) Uno de los mejores libros del universo, incluso mejor que la TV Guía. Un médico entierra el gato de la nena en un cementerio indio y todo se va instantáneamente al carajo. La novela trabaja varios temas importantes, pero yo diría que el más grosso es el de la responsabilidad. Yo lo leí de pendejo y me encantó; lo releí después de tener un crío y te la regalo… Elemento fantástico lamentable: breve aparición del Wendigo. No lo arruina. 2―Carretera maldita (1981) Este no te lo esperabas ¿no? Un libro menor que no tiene un puto elemento fantástico. Trata de un tipo al que le van a tirar la casa abajo para hacer una autopista, y con la casa van a desaparecer todos los recuerdos de su vida, que alguna vez fue feliz. Un libro triste pero que se lee rápido porque King maneja el suspenso como nadie. La idea del libro es igual a la del cuento “Tristeza”, de Chejov. Elemento fantástico lamentable: ninguno. 3―La danza de la muerte / Apocalipsis (1978) No leí la edición extendida ni releí el libro desde 1987. Pero todavía me acuerdo que me gustó mucho. Es de las obras corales de King, en las que hay muchos personajes copados y se narra un período de tiempo muy, muy largo. Resulta que un virus redujo la población mundial al tamaño de la hinchada de Ferro y los pocos sobrevivientes se la tienen que arreglar y organizarse. Fuerzas sobrenaturales guían a los grupos hacia un destino preciso: los buenos tienen que reunirse en Boulder, Colorado, y los malos van a Las Vegas. Finalmente, deberán enfrentarse. Randall Flagg, gran personaje malvado que nunca olvidarás. Elemento fantástico lamentable: ninguno que me acuerde. 4―Carrie (1974) Una pendeja del secundario con poderes psíquicos; otra que “Socorro quinto año” y esas boludeces que hacen acá… Grandes temas: el rechazo, la tolerancia y cómo los fanáticos religiosos son unos pelotudos que le envenenan la vida a todo el mundo. Se lee rápido y no le sobra una página. Librazo. Elemento fantástico lamentable: ninguno. 5―Cujo (1981) Otro libro sin elementos fantásticos. Un san Bernardo se agarra rabia, y por eso, sin comerla ni beberla, varios personajes la van a pasar como el toor. Para King el mundo es sencillo: la gente lleva su vida de cualquier manera, loco, y no le importa nada. Pero de pronto aparece la muerte, personificada en algo tan poco épico como un perro grandote y peludo, y todos se dan cuenta que han vivido equivocados, que la vida era otra cosa. Un libro excelente que trata sobre la fidelidad (¡Sí lince, dáselo a leer a tu novia que de eso no entiende nada!) y la culpa. Elemento fantástico lamentable: ninguno. 6―It (1986) Este es un gran libro pero tiene muchos problemas. El principal es que la secuencia final, la cacería, narrada en dos tiempos paralelos, es demasiado larga. Se hace pesada y pierde clima. Otro problema es la imaginación desbocada de King, que esta vuelta presenta pedorridades varias. Ahora bien; dejando eso de lado, It es la gloria. En este libro King le da forma definitiva a algunos de sus grandes tópicos: la idealización de la infancia, la idealización de los años ´50 (en USA, obvio) y la idealización de la amistad. Son muchas idealizaciones, pero todas juntas funcionan fenómeno y el libro se lee con mucho gusto. Y se relee, a pesar de los puntos bajos. A mucha gente este libro le encanta. A mí me encanta, pero así y todo dudé mucho al darle el número 6 en la lista. Quizás tendría que ir más abajo. Elemento fantástico lamentable: La araña. ¡No se olviden de la araña! 7―El resplandor (1977) Un borracho fracasado pega laburo: cuidar un hotel maldito que en invierno queda totalmente aislado de la civilización. Sin más, se lleva a su familia y toma el puesto. Y sí: sin TV y sin cerveza, Jack Torrance pierde la cabeza. Igual que Homero. Este libro tiene detalles excelentes, como la anécdota de Jack que, yendo borracho en auto con su mejor amigo, una noche choca un triciclo en el medio del camino. Bajan y buscan, cagados hasta las patas, un cuerpo… Pero no encuentran nada. El amigo deja desde ese día de escaviar. Jack no, y así le va. Elemento fantástico lamentable: Los setos con forma de animales, que se mueven… 8―Cell (2006) No se sabe bien qué garcha pasó con los celulares, pero todos los usuarios, luego de ser estafados por las telefónicas y los proveedores de equipos con obsolescencia planificada, se convierten en zombis. Zombis como todos los boludos que ves en el bondi y en la calle, boludeando 24/7 con los celulares y otras garchas similares. La estructura de este libro es casi exactamente igual a La niebla (1985): un tipo común que se salva junto a su hijo de algún accidente apocalíptico y va a la deriva en busca de su mujer. En el camino encuentra el mundo deshecho y sobreviventes con historias trágicas, pero de la mujer, nada. Es “The walking dead” pero mejor. Elemento fantástico lamentable: ninguno. 9―Maleficio (1984) Nunca en tu vida vas a leer un libro de suspenso tan bien llevado como este. La historia es que un gordo atropella a una gitana y la mata. Como el pibe es un abogado fetén, sale del juicio sin cargo y culpa, como si viviera en la Argentina y tuviera cargo público. La cosa es que el padre de la víctima maldice al gordo, diciéndole que va a adelgazar… hasta desaparecer. ¿Te suena poco promisorio? Leelo. Vas a aprender cómo hay que contar una historia. Elemento fantástico lamentable: la torta gitana. La primera vez que lo leí, casi tiro el libro a la mierda cuando apareció la puta torta gitana. 10―La zona muerta (1979) Otro libro con problemas. No sabía si poner este en el número 10 o El Fugitivo, que es básicamente un libro de suspenso, en el que se anticipa el “impensable” ataque con aviones a una torre (¿te suena?). El problema de este libro es la sucesión de hechos. Parece como si a King las cosas se le fueran ocurriendo mientras avanza, y la estructura de la historia queda bastante desequilibrada. El libro trata sobre un tipo que, después de un accidente, empieza a ver el futuro y a saber cosas que no tendría que saber. El gran tema del libro, se imaginarán, es que la vida es imprevisible y a veces horrible, pero sólo se la puede vivir con intensidad; si perdiste un momento, no lo volvés a encontrar, lince (¡Sí, a vos te hablo!). Elemento fantástico lamentable: ninguno. CINCO LIBROS DE MIERDA King ha escrito mucho, y mucho de lo que escribió es una reverenda cagada. Enseguida vamos a comentar los perores. Ahora, la cosa es: ¿vale la pena leerlos? El peor libro de King siempre va a ser mejor que el mejor libro de autor argentino publicado en los últimos 30 años, porque acá las editoriales, últimamente, sólo publican mierda. Mi recomendación es que es mejor no leerlos. Si por casualidad te prestan alguno, pegale una mirada. Pero en líneas generales, existen muchas cosas buenas para leer, y no vale la pena leer libros malos de buenos escritores. Salvo que seas la viuda de alguno; ahí la cosa cambia. Pasemos ahora a la lista negra: 1―Buick 8 (2002) Creo que este es el peor, pero todos los de la lista son parejos. Acá hay un auto que en realidad no es un auto (es una especie de réplica extraterrestre de auto) que funciona como portal dimensional (¡No arrojen basura a nuestra dimensión!). Del auto cada tanto salen uno bicharracos raros, y hay toda una parafernalia de efectos especiales pedorros. La verdad, lo leí hace unos cuatro años y ya ni me acuerdo qué pasaba. Pero fue el libro de King que más odié mientras leía. Parece escrito en piloto automático mientras el tipo pensaba en otra cosa. Horrible. Elemento fantástico lamentable: los monstruos transdimensionales (ya los había usado en La Niebla) 2― Un saco de huesos (1998) Otro bodrio de nota. Es el libro más frío del chabón. Hay un escritor al que se le muere la mujer, hay una minusa entrable, hay una casa cerca de un lago y hay el espíritu de una negra fenecida años ha. También hay un viejo malo y una mina que le lleva la silla de ruedas. Y no pasa nada. Es decir, se cuentan muchas cosas, pero parece una fórmula matemática: A+B x C= X. Nada es verosímil, los personajes son estereotipos de cartón pintado, a King no se le ocurre nada pero no por eso deja de escribir… ¡Todo como el orto! Consejo: cuando el personaje principal es un escritor, las posibilidades de que el libro sea una garcha se multiplican por mil millones. Y no sólo en King, en cualquier escriba. Elemento fantástico lamentable: no me acuerdo ni quiero acordarme. 3― El retrato de Rose Madder (1995) Durante los `90s a King le dio la loca por la violencia de género. Es un tema realmente horrible (violaciones, violencia familiar, etc.), mucho más sórdido que cualquiera de su repertorio habitual. Y mucho más aburrido, porque ante el tema “serio”, King se pone “serio” y las cosas no fluyen. Muchos de sus otros libros hablaban tangencialmente sobre la violencia de género, y por eso son más efectivos; hacen pensar. Los libros “temáticos” suelen ser políticamente correctos, y por eso intrascendentes. Son un panfleto. Rose Madder es la historia de una mujer abusada que huye de su marido. Pero el problema es que huye hacia una pintura (es decir, adentro de un cuadro) y… ¿para qué seguir hablando? Todo como el orto. Elemento fantástico lamentable: el cuadro, obvio. Y todo lo que hay adentro. 4―El juego de Gerald (1992) Más violencia de género. En trance de ponerla, un tipo esposa a su mujer a la cama. Pero, mala cosa, el tipo justo se muere. Y ahí queda la mina, esposada a la cama en medio de la nada, en esas casas de la puta madre que tienen los norteamericanos rodeadas de kilómetros de bosque. Supongo que estarás pensando “Personaje encerrado que no puede salir y se pasa todo el libro dándose máquina; ¡esto es Misery, papá!”. ¡Correcto! Es Misery, pero la mina se la pasa recordando que el padre la violó durante un eclipse, que su matrimonio no era feliz, etc., etc. Todo un bajón. Medio como para darle color al asunto aparece una especie de asesino loco (el cowboy espacial), pero con eso no alcanza, Stephen… Elemento fantástico lamentable: la comunicación telepática como nexo de este libro y el que sigue en la lista. 5―Dolores Clairborne (1992) Las violaciones y vejaciones que le sobraron del libro anterior, King las usó en este. Resulta que durante el eclipse mencionado en El juego de Gerald, (con violación incluida), Dolores Clairborne mató a su marido ¿por qué? Porque violaba a su hija, naturalmente. Mhhh… Quizás demasiadas violaciones… Esto es todo lo que puedo decir del libro, y es demasiado. Preferiría no acordarme nada de esta garcha ni de las cuatro anteriores. Elemento fantástico lamentable: la comunicación telepática como nexo de este libro y el que antecede en la lista. CASOS ESPECIALES 1―El punto medio. Christine(1983) Este es el libro promedio de King, que tiene todas sus virtudes y todos sus errores en dosis manejables. Se deja leer y es muy divertido, pero no es nada del otro mundo. Resulta que una suerte de taringuero que no se levanta ni a la mañana se compra un Plymouth Fury de 1958 (cosas que solo se pueden hacer en USA, y en los libros, mucho me temo) y el auto empieza a cambiarle el carácter. De hecho, el auto toma vida a la noche y liquida a los enemigos del taringuero. Lo mejor es que el auto además se arregla solo, con lo que el pibe ahorra bocha de guita. ¿Grandes temas? Ninguno. El libro está muy bien pero no llega a ser memorable. Elemento fantástico lamentable: creo que ninguno. Lo del auto con vida propia es jugado pero pasa. Si hablara o si el dueño se la colocara la cosa pasaría a mayores. Y el problema de King es que es capaz de pasar a mayores en cualquier momento… 2―El combo ideal. Ya dije más arriba que uno de los mejores tópicos de King es cuando se refiere a la infancia en los Estados Unidos de los años ´50. Ahora bien, el tema lo puede manejar bien o mal. Lo maneja bien en It (1986), como vimos. Pero ya había tocado el tema, perfectamente bien, en el cuento El cuerpo (1982), incluido en el libro homónimo. No había allí elementos fantásticos: cuatro amigos se van al bosque a buscar el cuerpo de un chico perdido. Y el cuento trata sobre la amistad y el fin de la infancia, y es una maravilla. Lo malo es que King no pudo contenerse y volvió a usar el tema pero mal. ¿Dónde? En el olvidable bodrio llamado Corazones en la Atlántida (1999), libro escrito en piloto automático y lleno de boludeces fantásticas intragables. Se puede leer, pero mejor es evitarlo. 3―Literatura juvenil https://en.wikipedia.org/wiki/File:Bachman,_Long_Walk.jpg#/media/File:Bachman,_Long_Walk.jpg Tenés un hijo o sobrino de 12 o 13 años y querés que lea algo como la gente… Pero te parece que King a veces puede ponerse pesado con truculencias o cosas así ¿no? Bueno, entonces le regalás La larga marcha y lo ponés en la buena senda. La larga marcha es un libro de ciencia ficción. En el futuro hay una competencia en la que los participantes tienen que caminar un trecho largo, tipo Messi en el final de la copa del mundo. Pero la similitud termina en que al que la pechea lo limpian… ¡Si señor! ¡Mal sitio para Frionel! Este libro aborda temas adultos desde una perspectiva adolescente. Y es buenísimo. 4― La gran decepción A los 14 o 15 años leí La hora del vampiro (ahora rebautizado El misterio de Salem´s lot, 1975) y me voló la cabeza. Me pareció algo totalmente nuevo sobre un tema tan trillado como los vampiros, que para mí no vale dos mangos. En realidad no era que renovaba el tema, sino que King lo adaptaba a su universo y lo hacía mucho más interesante. Pero ocurrió que hace unos cuatro años compré el libro y tuve la mala idea de leerlo: me pareció pésimo. Trillado, aburrido, lleno de personajes totalmente inverosímiles, etc., etc. Un mito de la infancia derribado que me recordó que el tema de los vampiros es pedorrísimo (¡No se olviden de “Entrevista con un vampiro”!) y que el criterio cambia con los años. 5―¿Y los cuentos? Los cuentos de King son muy buenos. Y, como habrás visto, no hay ningún libro de cuentos ni en la lista blanca ni en la lista negra. ¿Por qué? Porque algunos cuentos son memorables pero no vienen solos. El cuerpo, por ejemplo, que es una novela corta y no un cuento, viene en el mismo volumen que El método de respiración, que es bastante flojo. Así que el libro entero no se recomienda. En general prefiero los cuentos largos (o novelas cortas) de King, Uno de los que más me gusta es La balada del proyectil flexible (en La expedición, 1985). Otros buenos son Montando la bala (Todo es eventual, 2002), Rita Hayworth y la redención de Shawshank y Alumno aventajado (de Verano de corrupción, 1982) y Camionero grande (Todo oscuro, sin estrellas, 2010). El primer libro de cuentos (El umbral de la noche, 1978) lo recuerdo como bastante bueno, pero lo leí hace muchos años y ya no lo tengo. Todo es eventual es casi uniformemente malo, con una sola excepción. 6―¿Y los ensayos? Hay, en castellano, dos libros de ensayo. El primero, Danza macabra (1981) es excelente pero muy difícil de conseguir. Yo lo bajé de Internet y me encantó, pero cuando lo encuentre publicado, voy a poner un billete (o varios, seguramente). Es sobre la cultura popular que mamó King de pendejo y que lo llevó a escribir. El tipo habla de libros, historietas, cine y televisión y demuestra una enorme claridad e inteligencia. Es indispensable para entender la cultura dominante actual, posta. El otro, que sí se consigue, es Mientras escribo (2000), que no es tan bueno como el otro, pero así y todo vale la pena. King escribe sobre su vida y sobre el oficio de escribir y el negocio editorial. El típico inconveniente de este tipo de libros es que, aunque King escriba con su tono honesto y popular, habla con demasiada simpleza sobre la vida de uno de los escritores más importantes del mercado, que integra una industria innegablemente poderosa. Parece como si todo se resolviera con un tipo animoso escribiendo en su casa y unos editores simpáticos que se juegan por él. Pero las industrias culturales, sabemos, son un poco más complicadas. Basta recordar al payaso de Piglia ganando el Premio Planeta arreglado como ejemplo de que, incluso en el culo del mundo, las cosas son más bien turbias. 7― ¿Y la Torre oscura? Muchos lectores son enfermamente fanáticos de la serie. A mí, la verdad, no me interesa. El Fantasy me parece un género literario pésimo y King tiene el problema de irse al carajo seguido por culpa de la imaginación desbocada. En definitiva, cuando el tipo abandona el costumbrismo y la obligación de ceñirse a la realidad, lo que hace me parece un bodrio. Confieso que me aburrí a morir con Los ojos del dragón (1987) y con el cuento “Las hermanas de Eluria” (Todo es eventual, 2002). Recordemos que en el fantasy todo puede ser una metáfora y todo exceso imaginativo sale gratis, porque el mundo no es mundo real: obedece al capricho del autor. En definitiva, si Roland se muere, bien puede revivir tomando la pócima GARKOR o metiéndose en el orto la espada ABORTUS. Es todo así de fácil. Y así de aburrido. 8― ¿Y las traducciones? Aquel que tenga los viejos libros de emecé debe conservarlos. Las nuevas traducciones son españolas (en gallego, diríamos) y no les faltan excesos de argot ni esas palabras lamentables que manejan esos tipos, tan a espaldas del castellano. En definitiva, los personajes comen bocadillos, las cosas les molan mogollón (?) o son un coñazo (?), y todo así. En Cell, por ejemplo, hablan de “cadenas”, que si no me equivoco son algo así como equipos de música o radios. Y si me equivoco, entonces resulta que no entendí un carajo de nada. Las traducciones originales de emecé son de César Aria, que es un posmoderno que pasa por gran escritor, a pesar que sus libros, invariablemente, parecen escritos por un retrasado mental. El tipo tiene un registro neutro pasable; sin duda es un traductor apto. Y con más empeño se hubiera convertido en un redactor eficiente de la sección de deportes de algún diario online o de un blog regional. Pero se echó a perder. 9― Una seria cagada: 22/11/63. Mientras escribía estas notas leí 22/11/63. Mala cosa. El libro es entretenido pero tiene todas las falencias del último King: personajes de cartón, relación esquemática de los personajes, mucho relleno innecesario, etc., etc. Así y todo, el suspenso está bien llevado. Y tiene partes muy buenas. Sin embargo, no dije lo peor: el libro es políticamente aberrante y King aparece como un fanático con el cerebro lavado… Increíble, pero cierto. King siempre había tenido una distancia crítica ante el Gran Hermano… Bueno, no más. King viaja al pasado y se entrevista con JFK: "Macho", le dice "te van a acomodar el jopo a corchazos". "¡Lo qué!", grita el bueno de JFK. "¿Acaso es pecado garcharse cualquier cosa que tenga pulso?" En el presente bodrio King asegura que es irracional pensar que hubo una conspiración para matar a Kennedy. Oswald actuó solo. Fue una casualidad y nada más que eso. Podemos pensar que es una casualidad que el presidente del país más poderoso del mundo, protegido por el servicio secreto más eficiente del mundo, haya caído asesinado por un tipo común que tiró desde lejos con un rifle… ¿por qué no? Ahora, cuando trasciende que ese tipo común fue adiestrado por los marines, desertó a la URSS, volvió a desertar a USA y participó públicamente en una organización de propaganda comunista que funcionaba en el mismo local que una organización anticomunista ligada a la CIA… Bueno, en esos términos, solo un imbécil puede pensar en casualidades. Es imposible para cualquier persona común saber quién mató a Kennedy y porqué. Pero decir que fue solo una casualidad es pura mala conciencia. Es imponer como real un criterio manifiestamente improbable; y eso es, exactamente, propaganda. El problema del libro es que presenta un pasado en el que el único problema real es el racismo, problema que en el futuro está resuelto por la existencia de un presidente negro… Ergo: USA es el paraíso. Si Kennedy hubiera sido asesinado por un complot, que el gobierno de los Estados Unidos no resolvió, entonces ese mismo gran presidente negro sería ilegítimo. El asesinato de Kennedy sería un golpe de Estado, y por tanto, todo gobierno posterior estaría manchado de ilegitimidad e ilegalidad. Para peor, King nos presenta un futuro alternativo malo en el que Kennedy no murió. Kennedy era tan bueno que no envió más tropas a Vietnam, y cuando USA quiso acordarse, Vietnam se había convertido en una amenaza megaterrible que hubo que liquidar con armas nucleares… (¿?) Y eso tuvo terribles consecuencias ecológicas… Con eso, King se olvida que: a) Kennedy inició la participación de USA el conflicto de Vietnam. b) Vietnam es un país del tercer mundo que jamás podría convertirse en una amenaza para USA. c) Así y todo, USA no tiene ninguna justificación legítima para intervenir en ningún país, según se desprende del derecho internacional. Etc., etc. Pero todo esto se olvida en aras de la bondad de Kennedy y la necesidad de eliminar enemigos tan poco peligrosos como Vietnam, que si ganó la guerra fue por la capacidad de sus habitantes de vivir casi como en la prehistoria. En definitiva, 22/11/63 es aberrante. No hay que leerlo. CONCLUSiÓN Veo que termino con una nota muy crítica pero no es mi intención. Quiero ser muy claro: vale la pena leer a King, a pesar que los libros de los últimos 25 años sean casi uniformemente malos. Los libros de los ´70 y los ´80 se cuentan entre las mejores obras contemporáneas que se puedan leer, y ―desde el punto de vista de la relevancia cultural― son más importante que casi todo lo que se publicó desde entonces. Comparados con King, los tipos que pasan por grandes escritores actuales son totalmente irrelevantes y ―en casi todos los casos― técnicamente inferiores. Así que dejate de joder y lee a Stephen King. La vas a pasar bien. No te pongo los links para bajarlos porque son libros que vale la pena tener en papel. Los vas a releer. Acá te dejo el link para que veas el cronograma de publicaciones de La Nación. Y ni siquiera te molestes en seguir mis consejos: decidí vos cuáles libros te gustan y cuáles no. La gente que lee escucha las opiniones pero decide sola. Tiene sentido crítico. [/align]

Saludos, maquinola neuronuclear. Hoy vamos a hablar de uno de los mejores escritores norteamericanos del siglo XX. Es un combo ganador: vos lees y te cagás de risa, y además pasas por tipo culto que lee libros que dan chapa de intelectual. ¡Y todo sin tener que morfársela! RAYMOND CHANDLER Raymond Chandler (1888―1959) nació en Estados Unidos pero se educó en Inglaterra. Es decir, era medianamente culto. Laburó de cualquier cosa y llegó a ser ejecutivo pulenta de una petrolera. Pero una mañana, hacia 1930, pintó la Gran Depresión y se acabó la joda. Sin laburo, Ray se puso a yirar al pedo. Para pasar el tiempo leía revistas pedorras de cuentos policiales, de esas llamadas “pulp”, por estar impresas en un papel de mierda. Entonces se le ocurrió que podía escribir mejor que todos los muñecos que publicaban ahí y de paso hacer una moneda. Chandler se puso a escribir, mandó sus cuentos y las revistas se los compraron; después, escribió novelas que fueron un exitazo; después, lo llamaron de Hollywood para que escribiera guiones… Y cuando los supuestos intelectuales de Francia descubrieron que el pibe era el escritor más mejor del megauniverso, el pibe se murió. The end. TOP 3 Con Chandler, cualquier libro que leas te va a dejar contento; no publicó nada malo. Sin embargo, hay un par de novelas que destacan mucho sobre las otras y que te van a volar la cabeza. Nos dedicaremos a ellas: 1. El largo adiós (1953) Esta novela es perfecta y difícilmente vuelvas a leer algo tan bueno. No te voy a describir qué pasa porque es al pedo: es una de las últimas apariciones de Phillip Marlowe (el detective de Chandler) y es por lejos la más memorable. Phillip Marlowe es el prototipo de detective duro, sentimental y cínico que toda novela y película copió hasta el hartazgo. Bruce Willis en Duro de matar (1988) y en El último Boy Scout (1991) es la encarnación más obvia del personaje. Phillip Marlowe caga a palos a cualquiera, calienta a cuanta mina se le cruza y siempre tiene una frase ingeniosa y sarcástica que decir. No se deja impresionar por los poderosos y defiende a los débiles; en fin, es casi como yo… El largo adiós tiene dos temas que son uno solo: la amistad y la fidelidad. Y Chandler los trata con toda la intensidad, el realismo y la idealización necesarias para que sea al pedo para cualquier otro escritor volver sobre ellos. Pero El largo adiós no es sólo una reflexión sobre temas trascendentes. Además tiene suspenso, líneas memorables, un estilo visual y seco que es rápido de leer pero imposible de copiar y mucho humor. Además, uno sale de este libro como si hubiera andado noches enteras por el Los Angeles de los años `40, tomando whisky entre matones, apostadores enfermos y escritores fracasados. Es una experiencia única. Hacete un favor y leelo. Y te anticipo que te vas a aprender de memoria un par de frases que ya no te vas a olvidar nunca. Garantizado. Consejo final: Si podés, leete antes alguna otra novela de Phillip Marlowe, así te vas acercando al personaje. Que esta no sea la primera que leas, aunque sea la mejor. Curiosidad: el oligofrénico de Osvaldo Soriano afanó de una famosa línea de este libro el título de su bodrio llamado Triste, solitario y final. Bodrio que, según dicen, utiliza a Marlowe como personaje (¡Horror!). 2―El sueño eterno (1939) Un viejo oligarca contrata a Marlowe para que le solucione los kilombos que hacen sus hijas: una se garcha todo lo que se mueve y la otra está infelizmente casada con un contrabandista de alcohol enriquecido que desapareció. Marlowe se pone a laburar y a las diez páginas tiene un fiambre, un pornógrafo que opera desde una casa de venta de libros antiguos y un mafioso que lo persigue para matarlo. Buena parte del clima de L.A.Confidential (1997) está sacado de este libro. La novela es la primera aparición de Phillip Marlowe y fue un éxito. Al poco tiempo hicieron la película, con Humprey Bogart y Laureen Bacall. Obvio que esta es la mejor novela para empezar a leer a Chandler. No le falta ni le sobra nada. Curiosidad: En esta primera novela, Chandler inicia el método de trabajo que describió como de “canibalización de relatos”. En cristiano: el pibe armaba la novela usando los argumentos de tres o cuatro cuentos que ya había escrito. Por lo visto a Chandler no le gustaba laburar. 3―La dama del lago (1943) Un empresario contrata a Marlowe para que busque a su mujer, que se piantó. Marlowe se pone en camino y se mezcal con una runfla de médicos que pasan falopa, detectives pedorros, reventadas y borrachos perdidos. Más o menos lo de siempre, es decir, un diez por ciento de lo que vemos acá en el Congreso de la Nación. En esta novela, como en casi todas, la trama no es muy importante: hay, básicamente, una sucesión de aventuras que se van enhebrando y concluyen con la solución del caso, que en general no sorprende a nadie. Chandler maneja bien el suspenso pero no trabaja mucho en sus “misterios”. Por eso sus libros pueden releerse cien veces: uno no vuelve a la historia sino al clima, a los personajes, a las palabras y a las ideas. Cuando uno termina un libro de Chandler se pone de putas; el mundo, afuera del libro, es mucho menos intenso. La gente es solo gente. Curiosidad: Esta es la única novela que no ocurre en la ciudad de Los Angeles sino en los pueblitos aledaños. Y Chandler consigue crear un ambiente idílico y a la vez amenazador. Chandler es el escritor más visual que existe. LOS CUENTOS Chandler escribió muchos cuentos y casi todos son buenos. En ellos se refleja el aprendizaje del autor: en algunos los personajes son un poco esquemáticos o los ambientes no están del todo logrados. Pero todos tienen algo que los hace recomendables. Lo primero que leí de Chandler fue un cuento largo (o novela corta) llamado Bay City Blues, y me partió la cabeza. Sin embargo, los mejores cuentos son Viento rojo, Estaré esperando y Sangre española. Los tres son policiales, pero muy distintos entre sí. El primero es una especie de pesadilla, Estaré esperando es una pieza dramática perfectamente llevada, mientras que Sangre española es un cuento de acción bien redondo. El poster de la versión argentina de "El sueño eterno" (1977). Según el Matt Orton, investigador de Harvard, Chandler se revolvió en su tumba desde que esta película comenzó a filmarse hasta que la última copia fue quemada a pedido de la Asociación Muncial de Espectadores de Cine. ¿CUENTOS FANTÄSTICOS? Chandler escribió dos cuentos fantásticos que vale la pena leer: La puerta de bronce y El rapé del profesor Bingo. Los dos son excelentes. Están publicados por Bruguera en un libro que trae además dos cuentos “serios”: Una pareja de escritores y Verano inglés. Los dos últimos podrían ser de Francis Scott Fitzgerald, solo que escritos con más fuerza. Todo el librito vale la pena. LOS ENSAYOS A Chandler no le cabía ni medio el ambiente en el que se movía. Así, en los pocos ensayos que escribió, y en sus cartas, el tipo putea contra casi todo lo que existe en el mundo: sobre la crítica, sobre los escritores, sobre los agentes literarios, sobre el negocio del cine, sobre la cultura norteamericana, etc., etc. El problema es que los ensayos son difíciles de conseguir. Yo tengo un libro que se llama Chanlder por sí mismo, que es una antología (demasiado breve) de cartas y ensayos. Los ensayos sobre literatura policial, que son imperdibles, se encuentran intercalados en los libros de cuentos que publicó Bruguera. La cagada es que esos libritos se conseguían tirados en saldo veinte años atrás; ahora no creo que se consigan en ninguna parte. UNAS PLABRAS DEL AUTOR No resulta nada fácil que conseguir que tus personajes y tu historia funcionen a un nivel comprensible por el público semianalfabeto, y, al mismo tiempo, ofrecerles algunos matices intelectuales y artísticos que dicho público ni busca, ni exige, ni, de hecho, reconoce, pero que de algún modo, subconscientemente, acepta con gusto. Siempre he sostenido la teoría de que el público acepta el estilo, siempre que no lo llames estilo en voz alta o, para el caso, te pares a admirarlo. 16 de abril de 1951. CONCLUSIÓN Es fácil. Lee a Chanlder porque te va a gustar y porque es culturalmente relevante. Buena parte de las ideas que tenés (que sacaste de las películas norteamericanas) se le ocurrieron a este tipo. Pero este tipo, además, las concibió de un modo muy distinto. Su héroe duro no glorifica a la autoridad policial; Marlowe no es un policía que lucha por el sueño americano. Es un tipo que sabe que vive en un mundo de mierda y trata de hacer algo bueno. Leelo.
Dejame adivinar, lince termonuclear de los esteros… ¿Alguien te dijo que el Facundo es el más-mejor-libro-del-Universo? ¿Te batieron que el escritor más pulenta del cosmos es Rodolfo Walsh? ¿Te dijeron que Sábato escribe libros comprometidos y que Aira es re-divertido? Si, todos te mintieron descaradamente… Entrá que te vas a enterar cuáles son los 5 mejores libros de la literatura argentina, libros que tenés que leer sí o sí, o sino sos puto. Y si sos puto, los tenés que leer también, carajo. A los bifes Vamos a hablar en orden ascendente de los cinco mejores libros de la literatura argentina, sin boludeces. Después, conversamos un rato sobre los textos y autores que quedaron en camino pero podrían haber entrado. Dudas, consultas y comentarios, a comentarios. Y una cosa más: no hay links de descarga. Estos libros son buenos y los vas a releer, así que vale la pena tenerlos en papel. Si no tenés una moneda, obvio que tenés que bajarlos. Pero si no sos capaz de encontrarlos por tus propios medio, ni si quiera te calientes en leerlos… 5 RAYUELA , Julio Cortázar (1963) Durante la infancia la vida es una sola, y no se piensa en ella. Pero, en algún punto del colegio secundario, uno descubre que existen muchas vidas posibles. Está, por ejemplo, la vida fácil de la calle y el reviente sin perspectivas. O también lo contrario, es decir, ser un chico aplicado y hacerle caso a papá y mamita. También se puede tocar en una banda, coleccionar boludeces japonesas o entrenar seriamente para competir en remo. O no hacer nada. Las opciones son muchas, y funcionan como soluciones provisorias al problema de conseguir una personalidad, y no saber qué carajo hay que hacer con la vida. En Rayuela , Cortázar entrega la versión definitiva de una de estas vidas posibles: la intelectual. Hablamos, claro, de idealizaciones. La vida propuesta incluye relaciones sublimes y satisfactorias (es decir, finalmente ponerla), largas conversaciones sobre temas trascendentes y horas y horas de lectura placentera. Es una vida llena de amigos encantadores o excéntricos, de torvas caminatas por la ciudad y de pasillos de facultades y bares que sirven como refugio. Cortázar nos deja entrever descubrimientos maravillosos y experiencias intensas. Se repiten nombres de músicos, escritores, filósofos y boxeadores, pero siempre hablamos del amor, la pérdida y la tragedia. Sabemos que la vida está muy cerca y que podemos montarla, porque es nuestra y estamos dispuestos a ir donde nos lleve. Cuando uno tiene quince años, esas ideas encandilan. Y es bueno que sea así. Creéme que si no lees Rayuela antes de los 25 años te perdés de algo bueno. ¿Algo más, padre? Rayuela no es sólo una poderosa idealización. Es también una prosa encantadora y terriblemente íntima, que definió el registro coloquial de fines del siglo XX. Es decir, su estilo fue copiado por todos los escritores de segunda que vinieron después. Y estos escritores de segunda no han parado de redactar nuevas Rayuelas, bastante olvidables todas. Rayuela es posiblemente el libro que más ha afectado a las clases medias y a los sectores progresistas, hayan leído o no el libro. 4 OTRAS INQUISICIONES, Jorge Luis Borges (1960) Los cuentos de Borges son, en general, ensayos mal hechos. Y los ensayos de Borges son, casi siempre, cuentos bien hechos. Podés decir que yo lo dije, fiera. Este libro es una colección de ensayos , y es el más grato de los hábitos que vas a tener en tu vida. Es como estar metido en una larguísima conversación: oímos cosas que oscuramente sabemos que sabemos, y detrás de cada palabra que decimos hay infinitas lecturas y pacientes razonamientos. Somos, más que nunca, nosotros mismos. Y este libro, al igual que Rayuela , esconde una potente idealización. Lo que aquí se crea es la cultura de los interlocutores, que no es ni la nuestra ni la de Borges . Borges no es realmente un erudito, sino que entiende las posibilidades narrativas de los hechos más triviales. Y nosotros somos también bastante incultos, pero nos gusta pensar que el universo es, realmente, algo más que ir a trabajar, ver fútbol y colocarla cada tanto. Este libro reúne todas las charlas que nunca vas a tener y las que te gustaría haber tenido. Y el único modo de tenerlas es leyendo. Borges está sentado adelante tuyo y no hay nadie más en el bar. Podés hablar boludeces o ponerte en trascendente, todo está permitido. Sabés todo y a la vez no sabés nada. Y tenés toda la eternidad por delante. ¿Algo más, padre? Este libro no es mejor que las otras colecciones de ensayos de Borges , y de hecho ni siquiera tiene ninguno de sus textos más citados; por eso lo elegí. Es el puro goce del ingenio, la cortesía y el humor. Literatura, simplemente. 3 CRONICAS DE BUSTOS DOMECQ, Adolfo Bioy Casares y Jorge Luis Borges (1967) Si te dicen que nombres a los dos mejores humoristas argentinos, ¿a quiénes elegís? A mí me gustan Biondi, Casero y Tangalanga… Si son tres; pero no son los que eliijo. Elijo a Bioy y a Borges , porque escribieron las Crónicas de Bustos Domecq, que es por el carajo lo más gracioso que se ha hecho en este país (si exceptuamos los libros de historia, que son graciosos pero en un sentido siniestro). Las Crónicas de Bustos Domecq son un conjunto de textos extrañamente patrióticos. Postulan que aquí estamos capacitados para juzgar sobre cuestiones culturales con todo derecho, y que nuestra función no se agota en asentir y aplaudir cuanta estupidez se ponga de moda en Francia o en los Estados Unidos. En estos breves textos nos encontramos con supuestos artistas que postulan estéticas de vanguardia, crean obras comprometidas o rupturistas o inauguran nuevos movimientos de todo tipo. Invariablemente, estos artistas son chantas, imbéciles, o las dos cosas a la vez. Y son alabados, citados y estudiados por tipos más chantas o imbéciles aún. Cagándose de risa, Bioy y Borges exponen los principales problemas de la cultura local: la falta de independencia, la obsecuencia obligatoria, el parasitismo, el oportunismo, etc., etc. Pero, y esto es importante, no opinan que la cultura del resto del mundo sea mejor. Bioy y Borges opinan que todo se está yendo a la mierda y hay que tener los ojos abiertos. Si, pibe, no te dejes llenar la cabeza por las boludeces de los yonis; en el fondo te quieren cagar. Y no te lo dice Lenin, te lo dicen dos vejetes argentos. ¿Algo más, padre? El libro está dedicado a “Esos tres grandes olvidados: Picasso, Joyce y Le Corbusier”. Era 1967. Hoy día todavía hay gente que se toma en serio a esos tres farabutes. 2 HISTORIAS DE CRONOPIOS Y DE FAMAS, Julio Cortázar (1962) Vos habrás visto que no es lo mismo hablar de libros que de literatura. En libros podés meter autoayuda, recetas de cocina, periodismo o novedades pedorras estilo Piglia o Rolando Hanglin. La literatura es otra cosa. ¿Qué es literatura, preguntarás? Bueno, agarrá Historias de cronopios y de famas, leélo, y ahí vas a saber. No hace falta que nadie te lo explique: cuando tenés literatura adelante, te das cuenta que es literatura. Lo otro son boludeces. No hay edad para este libro. Si lo lees a los siete años te cagás de risa; a los doce te hace pensar; a los quince te cagás de risa; a los veinte te hace pensar, y así siempre. Es un libro que se deja agarrar y leer todo el tiempo Hay, en este libro, una mitología profunda, que no es solo la de los cronopios, los famas y las esperanzas. Esa mitología incluye las calles tranquilas de Buenos Aires, el hábito del humor, el culto simultáneo a la amistad y a la soledad, y la certeza de que la poesía no se hace con versitos tontos sino con imágenes compartidas. ¿Algo más, padre? Cortázar escribió este libro en 1952. No se publicaría hasta diez años después. Imaginate la cantidad de mierda que se habrá publicado en esos diez años, mientras los cronopios dormían en un cajón. 1 BORGES , Adolfo Bioy Casares (2006) Más te vale que vivas bien tu vida, porque es la única que tenés y la única que vas a tener. ¿No es una cagada que, ante tantas experiencias posibles, ante tantas existencias posibles, tengamos que elegir una sola? Pero para eso están lo libros. Los libros nos permiten ver por un rato el mundo como lo ven otros, vivir otras vidas y hablar con otra gente. Y de entre todos los libros, entre todas las vidas, hay una que vale la pena recorrer una y otra vez. El Borges es la crónica de la amistad entre dos hombres notables: Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares. Bioy llevó un diario durante casi toda su vida, y en este libro se reúnen todas las entradas de ese diario que tratan sobre Borges . Borges iba siempre a comer a lo de Bioy, y después se pasaban la noche hablando, escribiendo, leyendo y boludeando. Nunca en tu vida vas a ver el mundo como lo vieron estos dos tipos: el país en el que vivieron ya no existe y las formas de relacionarse cambiaron. Pero con mucha suerte encuentres algún amigo con tus mismos intereses, con una inteligencia complementaria a la tuya y con la infinita paciencia que la larga amistad requiere. Borges y Bioy siguieron viéndose a pesar del matrimonio, la fama mundial, la vejez y las manías. A veces estaban más cerca y otras más lejos. Pero podían compartir ese acuerdo fundamental sobre el mundo, los hombres y las cosas que la verdadera amistad supone. Este es el libro más importante de la literatura argentina, pibe. Sabelo. Pero no vayas a creer que lo que leés es verdad: tanto el Borges como el Bioy que están tan vivos en estas páginas no son personas, son personajes literarios. Y viví con eso. Una cosa es la vida, otra son los libros. ¿Algo más, padre? Este libro es la crónica de 50 años de historia política, cultural y social de la Argentina, contada por dos de las personalidades más importantes del siglo XX. No vas a ver figurones dando discursos ni parásitos dejando bien parado al partido que les da de comer: vas a ver dos tipos opinando que los escritores que los rondan son unos cretinos y unos miserables, los críticos y editores unos brutos, los gobiernos todos ladrones e ineptos y la vida una sucesión de fastidios. No digo que todo fuera malo; digo que los tipos vivían en la Argentina y no podían evitarlo. Aclaración: Si, nene. Me di cuenta que los mejores 5 libros se deben a solo 3 escritores, pero la culpa no es mía. Me propuse elegir los 5 mejores libros, y no pienso meter bodrios de escritores de segunda. La diferencia entre Bioy, Borges y Cortázar y el resto es muy grande. Es como querer meter en la misma bolsa a Bob Dylan y una docena de grupos de cumbia y decir que todo es música… Bueno, no. Dylan es una cosa, la cumbia otra. Los que quedaron afuera por poco. 1) Roberto Arlt. Luego de viajar por González Catán, Arlt declara: "Mi vida fue salvada por el rockanroll". Días más tarde dio a la imprenta "El juguete rabioso". Lamentablemente, dos semanas más tarde, mientras escribía "El juguete en el pasteur", tuvo un síncope intentando pronunciar correctamente la palabra "pan" y murió. Arlt no es malo. Los siete locos está muy bien, y las Aguafuertes porteñas también. El problema es que el estilo de ambas obras es demasiado diferente: las aguafuertes, publicadas en un diario, fueron severamente tocadas por un corrector. La novela, en cambio, no tiene corrección, y está escrita como el culo. Arlt maneja mal el castellano, mezcla registros y utiliza palabras de campos semánticos antagónicos en la misma frase unimembre. Me gusta mucho Los siete locos, pero no creo que un texto al que hay que corregir mentalmente mientras se lee pueda ser considerado como una de las obras cumbres de la literatura argentina. 2) Enrique González Tuñón. González Tuñón, esclavizado por la profesión periodística y arruinado por la mala vida, tenía que aclarar constantemente que, a pesar de su aspecto, no era un cerdo burgués. Enrique, no Raúl. El pobre Enrique se murió joven, y a diferencia de su hermano, militante esmerado, no fue canonizado en vida por el Partido Comunista Argentino. Enrique González Tuñón tenía una prosa excelente y podía pasar de lo patético al humor con total naturalidad. Pero ninguno de sus libros es imprescindible. Consejo: lean lo que encuentren salvo Tangos. Tangos es una mierda, pero el tipo tenía que ganarse el pan de alguna manera. 3) Leopoldo Marechal A los sesenta años, fogueado en la militancia católica dura, Marechal se enteró gracias a un diccionario del significado de la palabra "subsidio". Al otro día se hizo peronista. Marechal siempre está cerca. Peca por exceso en Adán Buenosaires y por falta en El banquete de Severo Arcángelo. Hay que leerlo, desde ya, porque tiene una prosa que anticipa a Cortázar y un sentido del humor impecable. Pero nunca satisface del todo. Uno quiere que le guste más de lo que realmente le gusta. Un pena. ¿Algo más, padre? No, fiera. Terminé. Pero acordate que los libros no son para admirar y alabar sino para leer. Y si no te dicen nada, es que no te sirven. Capaz que la culpa es tuya, pero no te olvides que también se publica mucha mierda. En todo caso, leer es mejor que no leer. Pero tampoco creas que con eso estás hecho. Si no pensás un poco, los libros no sirven para nada. Los 5 libros que elegí, a mi entender, te llevan casi fatalmente a pensar. Y por eso los elegí, papá.