InicioApuntes Y MonografiasLa 2º guerra mundial anti-masonería


GUSTAVO VIDAL MANZANARES

Los primeros meses, los tanques nazis arrollaron Europa. Pocos dudaban de su triunfo. Sin embargo, un masón, Winston Churchill, iba a cruzarse en el camino de Hitler. Sin aquel Hijo de la Viuda hubiera sido concebible un Hitler septuagenario gobernando un gran Estado pangermánico extendido desde el océano atlántico hasta los Urales.

La democracia seguramente sería hoy una “idea nociva” y miles de policías harían resonar sus botas brillantes en las calles. Cárceles, cunetas y cementerios rebosarían de “enemigos de la ley, el orden, la patria, los valores y la familia”.

Pero el coraje de aquel masón legendario cambió la historia universal y gracias a este Hijo de la Luz aquella pesadilla no es ya una fuerza política relevante. Sir Winston Churchill se inició en la masonería el 24 de mayo de mayo de 1901 entre las columnas de la Logia Studholme de Londres. Político, periodista, orador, historiador, biógrafo, humorista, premio Nobel de literatura… aquel masón comandó Inglaterra durante Segunda Guerra Mundial desplegando un vigor desbordante.

El día de la victoria recibió, en el Parlamento, la ovación más grande jamás tributada en aquel foro. Combatiente en diez guerras, trece veces ministro, presidente del Gobierno, más de ocho mil discursos parlamentarios, cientos de artículos y reportajes…convierten a este Hijo de la Viuda en uno de los hombres más grandes de la historia.

Su mandil de maestro masón, donado poco antes de su muerte, puede contemplarse en el museo de la Gran Logia de Inglaterra en Londres.

El otro masón que aplastó la cabeza inmunda del tarado nazi fue Franklin Delano Roosevelt. Nacido en Hudson en 1882, aquel Hijo de la Luz resultó elegido cuatro veces presidente de los EEUU. Recibió una nación en quiebra y la encumbró al puesto de primera potencia económica y militar.

Las oportunas medidas de intervención económica proporcionaron a los norteamericanos niveles de bienestar e igualdad desconocidos. Con él, por primera vez, una mujer ocuparía un puesto de responsabilidad en un equipo presidencial. El gobierno de aquel francmasón se ocupó de lo que realmente importaba a los ciudadanos: sanidad, educación, desempleo, seguridad ciudadana, pensiones… obviamente, la caverna norteamericana babeó de rabia ante el bienestar de la mayoría.

La entrada de la América de Roosevelt en la Segunda Guerra Mundial asestó el golpe mortal a Hitler. En su discurso de 11 de diciembre de 1941 ante el Reichstag, el perturbado racista ya había arremetido contra el presidente de los EEUU, a quien definía como “ese niño rico y francmasón”.

Efectivamente, Hitler siempre odió la masonería. Al igual que Stalin, Mussolini, Franco, y en general los intolerantes, fanáticos y perturbados. De cualquier manera es lógico que los fanáticos, intolerantes y perturbados, quienes desean el mal de la mayoría, odien el antídoto del fanatismo, la intolerancia y la irracionalidad que representa la masonería.

Pero la gente sana, el ciudadano que desea vivir en el sosiego y el bienestar jamás deberá olvidar el legado y ejemplo de Winston Churchill y Franklin Delano Rooselvelt, los dos masones que frenaron a Hitler.

En España al igual que en Alemania hubo un ataque abierto contra ellos.

Los masones fueron a Franco lo que los judíos a Hitler

El destino de los vencidos estuvo marcado por dos situaciones: la huida y el exilio o la permanencia y la represión



Decía el escritor Francisco Umbral que los masones fueron para Franco lo que los judíos para Hitler y no es en absoluto desmesurada la afirmación si consideramos que de todos los sistemas totalitarios de la Europa del siglo XX que persiguieron a la masonería, Franco fue quien lo hizo con mayor ensañamiento y quien más lejos llegó en el acoso y métodos empleados con la masonería. Una obsesión atribuible, en gran medida, al hecho de haber pretendido iniciarse dos veces en la Orden y haber sido rechazado en ambas ocasiones, lo que acabó desatando toda una cruzada antimasónica.

De manera que pasó, de pretender iniciarse en la Orden a la brutal represión durante la guerra civil y en la inmediata posguerra, dos momentos en los que la represión y la violencia se ejercieron de formas distintas.

Desde los inicios de la sublevación y durante la guerra, en la denominada zona nacional se produjo dentro del ámbito de la represión generalizada que afectó a todos los partidos políticos republicanos y de izquierda una brutal espiral antimasónica.

Los primeros meses que siguieron al alzamiento de julio de 1936 se allanaron y se saquearon las logias españolas, se incautaron sus bienes y se confiscó documentación, ello sirvió para poder ir, pueblo por pueblo casa por casa, deteniendo masones y sin juicio previo y sin más razón que el hecho de ser masón, proceder a la ejecución despiadada de los miembros de la orden, se les daba el paseíllo, y en las tapias de cárceles y cementerios, se les fusilaba sin más.

Así pues desde el golpe militar de 1936 se precipita una vertiginosa cuenta atrás contra los masones que desde el primer momento, se convirtieron en uno de los principales enemigos en todas las zonas controladas por el bando rebelde.

El 15 de septiembre de 1936 se publicó el primer decreto contra la masonería, obviamente en esa fecha, muchos masones españoles habían sido ya fusilados. A lo largo de la guerra, el franquismohabía ido creando una serie de organizaciones destinadas a la recogida y clasificación de toda la documentación masónica. En abril de 1937 se creaba la Oficina de Investigación y Propaganda Anticomunista y en Mayo se organizó la Delegación Nacional de Asuntos Especiales que se refundieron en junio en el Servicio de Recuperación de Documentos y es que, el régimen no parecía haber tenido suficiente

Una vez finalizada la guerra y proclamada la victoria de los sublevados había que purgar, hasta erradicar por completo todo lo que los vencedores tenían como causa del desvío de la nación. En palabras de Franco, había que enderezar la nación torcida de manera que, el uso continuado de la violencia sería un elemento más una herramienta en la batalla entre el bien y el mal, entre la ciudad de dios y los sin dios, esto es, la anti-España.

Una anti-España, en gran medida, vertebrada entorno a la tríada masonería-judaísmo-comunismo, que debía ser sometida y ante todo, reeducada para servir a la nueva España, la de los vencedores. En base a ello se dará paso a una curiosa legislación antimasónica, reflejo de la obsesión de Franco por este asunto.

Como apunta Santos Juliá, la guerra civil española había terminado con un vencedor que exterminó al perdedor. Se partió de la retórica de las dos Españas para construir sobre sus cenizas el mito de la única España, la verdadera, la auténtica, y en la lucha a muerte contra la otra España, la anti España, se enfrentaban la tradición católica integrista del siglo XIX, que consideraba antinacional lo que no era católico, era la España evangelizadora la del, martillo de herejes, la luz de Trento y la espada de Roma. Se hacía por tanto urgente y esencial contrarrestar el modo de pensar lacerante para los católicos españoles expresadas en las voces judeomasónicas.

En base a ello y ya en los momentos de la posguerra se inicia una represión mucho más metódica y sistematizada y en 1940 se promulga la conocida Ley sobre la represión de la masonería y el comunismo que, como muy bien afirma V. Sampedro, se convirtió en la máxima expresión de la arbitrariedad jurídica al servicio de la represión ideológica y política.

Ya desde su primer artículo la ley es suficientemente ilustrativa del extraordinario alcance punitivo que se otorgaba a su aplicación y en su artículo 12 establece la creación y composición de un Tribunal Especial para la Represión de La Masonería y el Comunismo, TERMC, las penas iban desde la incautación de bienes hasta la reclusión mayor. Los masones, aparte de las sanciones económicas, quedaban automáticamente separados de cualquier empleo o cargo de carácter público (de por vida). Se establecieron penas de veinte a treinta años de prisión para los grados superiores, y de doce a veinte para los cooperadores. Fue suprimido el 8 de febrero de 1964, después de que gran parte de sus funciones fueran transferidas al Tribunal de Orden Público en 1963.

La 2° guerra mundial anti-masonería



La vinculación de las Naciones Unidas a los países vencedores de la 2º Guerra Mundial y a la Masonería, es una interesante pista a seguir que nos llevará a una sorprendente visión del conflicto. Si analizamos el bando de los perdedores, los países del eje Alemania, Italia y Japón, llama la atención que todos eran furiosos antimasones. También España, su país amigo aunque no participara en la guerra, salvo por la División Azul.

Es decir, que la 2º GM fue en realidad una guerra entre dos grandes grupos de poder de alcance mundial, entre países masones y países antimasones. Fue un terrible conflicto entre la Masonería y su grupo rival, articulado entorno a la Orden de Malta, que arrastró a la muerte a 60 millones de personas.

Si Churcill (Gran Bretaña), Truman y Roosevelt (EEUU) eran masones, sus rivales Franco, Mussolini y Goering -el eje antimasónico- posan con la Cruz de Malta, símbolo de la SOM, Soberana Orden de Malta.





Franco, Mussolini y Goering con la Cruz de Malta en su pecho

Como los jesuitas (el tercer grupo de poder detrás de las cortinas), los masones han sido prohibidos a lo largo de la historia en muchos países. Son cosas de la soterrada lucha de poder que siempre han mantenido los capataces de los amos, los que recibieron el poder delegado del OO. Origen de la Oscuridad en el planeta, los antiguos dioses sumerio anunnakis. Holanda prohibió las logias en 1735, Suecia en 1738, Suiza en 1740, España, Portugal, Italia lo intentaron después de 1738, Austria en 1795, Rusia en 1822, etc

En la 2º Guerra Mundial, Francisco Franco se alineó con el "Eje" de Hitler/Mussolini aunque se mantuvo al margen de la contienda, devastada como estaba por su propia guerra recién terminada. España aunque hubiera querido no estaba en condiciones de devolver la inestimable ayuda militar que recibió de Hitler y de Mussolini sin cuya aviación no hubiera vencido en el golpe de estado y la guerra civil posterior.

Franco persiguió y exterminó con crueldad a todos los masones que no huyeron. En los primeros meses de guerra, los masones eran fusilados, torturados y asesinados por escuadrones de la muerte. El dictador odiaba a muerte a los masones -la conspiración judeo-masónica en su imaginario- y proclamó una ley que castigaba la pertenencia a la masonería como delito de rebelión, con 12 años de cárcel. Ya antes otro dictador español, Primo de Rivera, havía ordenado la abolición de la sociedad en 1928.


Tribunal para la Represión de la Masonería cerado para los crimenes de rebelión de masones y comunistas

Mientras en Italia, Benito Mussolini abolió la masonería en 1925 y Alemania lo hizo lo propio un poco más tarde, en 1934. Adolf Hitler confiscó todas sus propiedades y les persiguió con saña inimaginable, como a todos los grupos que le eran rivales desde cualquier punto de vista. Judíos por linaje y por grupo de poder, gitanos por linaje, masones por grupo de poder, comunistas y excombatientes españoles por ideología, etc. Para el nazismo, los masones eran los culpables de la derrota en la 1º GM. La historia recuerda a los judíos como las únicas víctimas de Hitler, sobre todo por el rédito que el Sionismo ha sabido sacar al sufrimiento de los millones de víctimas del holocausto. Señores revisionistas, es posible que no fueran los 6 millones "oficiales" pero estariamos hablando de lo mismo si fueran sólo una milésima parte de esa cifra.

Oficialmente Japón entró en guerra con China por su expansionismo imperialista, como Alemania, aunque no es menos cierto que sobre todo entró en guerra contra la masonería china (la Tiandihui, la sociedad con nombre: "Cielo y Tierra" ), personificada en Chiang Kai-shek, sucesor del masón Sun Yat-sen, primer presidente -y padre- de la República de China.



Fué una guerra ignorada por los medios occidentales (una vieja costumbre...) pero eso no quita que fuera una de las razones principales del alcance mundial del conflicto, sobre todo de la participación de los EEUU, principal valedor del general Chiang Kai-shek a quién prestó ayuda militar y económica. Franklin Delano Roosevelt, de la logia masónica "George Washington", se autopropuso para una trampa como la sufrida en Pearl Harbor.

La masonería salió vencedora del pulso echado por sus rivales, y consideró oportuno crear un nuevo organismo de control mundial para que la situación no se les volviera a escapar de las manos y asegurar su supremacía en el futuro. Los nuevos aspirantes a "dueño del mundo" desecharon un organismo ya existente, la Sociedad de Naciones, para crear su propio nuevo gobierno global- NWO, New World Order- que nacería en San Francisco, tierra de masones.

(No las pude poner normalmente) Fuentes:

www.diariomasonico.com y otras.
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