
El Cacique Yatel
Asando una picana de ñandú,
lo sorprendió la tarde en el Pehuén,
arriero soñador de piño y luz,
que supo ser señor en el Aikén.
Con un perro pelao y un cascabel,
un caballo cansao, viejo y cinchón.
Ahí anda guanaquiando Don Yatel,
cacique cimarrón, del Aoniken.
Cuando llega a los boliches
por un trago de ginebra.
Suele cantar un Kaani,
con fábulas y leyendas.
Y los ojos se le escapan
hacia el costao del camino,
porque ha nacido Tehuelche
y antes que nada Argentino.
Cuantos recuerdos tiene Don Yatel,
de la isla Pavón y del Cardiel.
Cuando llegaba el barco de Don Luis,
trayéndole banderas para él.
Cuando el invierno suelta su esplendor,
y se pinta la cima del Chaltén,
se me antoja la estampa de Yatel,
corriendo los ñandúes, hacia el sol.
Cuando llega a los boliches
por un trago de ginebra.
Suele cantar un Kaani,
con fábulas y leyendas.
Y los ojos se le escapan
hacia el costao del camino,
porque ha nacido Tehuelche
y antes que nada Argentino.
Publicado por gauchoguacho
Etiquetas: Hugo Gimenez Agüero, Nuestros paisanos los indios
Indio de lanza
(Pintura: Gustavo Solari)

Como una visión pasada
que dende’l ayer me alcanza
veo el coligüe de la lanza
con plumas, empenachada.
Lo serio de una mirada
indio, me obliga a pensar,
y en mi pensamiento andar
pa’ brindarte con acierto,
mi ricuerdo anque estés muerto
porque te debo un cantar.
Aquel noble valor tuyo
defendiendo la querencia,
solo afluejó a la inclemencia
del jusil, sigún intuyo.
No se doblegó tu orguyo
y en una carga suicida
vendiste cara tu vida
antes que’ngriyarte a un cepo,
porque a mi ver, ¡ni de prepo!
tu lanza cayó rendida.
De cada pampa valiente
que abonó este crioyo suelo
se prendió en el aire’l güelo
de su imagen propiamente.
Por eso que ridepente
hoy noto tu aparición
como histórica visión
que me viene a ricordar,
que del indio jue’l lugar
ande hoy armo mi fogón.
Te puedo ver de a cabayo
en un overo galán
y que los dos viendo están
mi priesente de soslayo.
Por eso que pronto rayo
mi verso más parejero,
por tu estampa, por tu overo,
por tu yano y por tu gloria.
¡Pues lo cierto de la historia
quiero sepa el mundo entero!
Es cierto que maloquiaste
a tu gusto y discreción
pero antes una invasión
d’estranjeros soportaste,
y si al principio afluejaste
¡por asombro! y no temor,
dispués mostraste valor
y en lucha, por muchos años,
enfrentaste sin engaños
a’quel que jue “tu invasor”.
A vos te venció el progreso
y no el valor pecho a pecho:
la bala, anque grande’l trecho
te dio con juerza su beso.
Se sangreó tu cuero grueso
curtido viviendo al raso,
y si reculó tu paso
en defensiva bataya,
¡ni un jeme cedió tu agaya
en la línia del ocaso!
Tu presencia, indio guerrero
-con la libertá de istinto-
en mi crioyo verso pinto
por verte de cuerpo entero:
Bien montao sobre un overo
que’s calzao de pata y mano,
de grueso poncho pampiano,
chiripá y bota de potro,
hacia vos (o a cualquier otro)
estiendo mi brazo: ¡hermano!
(27/03/1982)








Canción de cuna Toba
O olec, o-o-o- lec Dó ochi yalqalec Dó ochi dó ochi yalqalec Dó ochi dó ochi yalqalec Ten so taxade na yitaiqueca, Quoilala, yalqalec Yalqalec do ´ chi Yalqalec do ´ chi
Dormi, dormi hijito dormí Dormi dormi
Porque tu papá se fue a mariscar.
Se fue a buscar miel de abeja
Para nosotros Dormi, dormi hijito dormí
Porque yo quiero hacer mi trabajo
Tengo que tejer la red
para cazar los pescados a tu papá.
Indio (Estilo)
(Pintura: Francisco Madero Marenco)

Indio que avisorás
si el que avanza es el oceano,
no trae arma, es cristiano
y viene en misión de paz.
Indio porqué desconfiás
en qué fundás tus razones
pará Pampa, tus malones
no tenés porqué morir,
vengo con vos a vivir
en la paz de estas regiones.
Alta la mano derecha,
recia estampa varonil
sin mas armas que el tragüil
su lanza, el arco y la flecha.
Solo piensa abrirse brecha
con razón o sin razón,
se desangra en un malón
como un soldao que ha cumplido
y cae el pampa vencido
por la civilización.
Soy el progreso que avanza
y por más que te lo explique
no ha de querer tu cacique
romper su flecha y su lanza.
Fuiste un soldao de confianza
en las regiones del sur
y en la tierra del Chubut
por ser vigía de entonces
has de vivir en el bronce
como eterna gratitud.

(Foto: Monumento al aborigen Tehuelche)
jueves, 24 de mayo de 2012
Rosa Leyes, el indio (Vidalita)
Qué más da que yo le cante, vidalita,
si se quedó en el camino,
siempre de tosca y abrojos, vidalita,
Don Rosa Leyes, el indio.
Fumaba siempre la pipa, vidalita,
que le regaló el destino.
El era amigo de todos, vidalita,
y nunca tuvo un amigo.
Aunque inocentes, a veces,vidalita,
qué malos somos de niños.
Nos burlábamos, me acuerdo, vidalita,
de Rosa Leyes, el indio.
Le quitaron el caballo, vidalita,
mucho antes de haber nacido
y fue arriero de su vida, vidalita,
de a pie, como un peregrino.
Porque él era de otra raza, vidalita,
que el hombre blanco no quiso
que galopara la pampa, vidalita,
como Dios lo había previsto.
Un día se fue despacio, vidalita,
como abrazando al olvido.
Con un poco de tabaco, vidalita,
y una limosna de vino.
No hubo ni llanto ni duelo, vidalita,
por Rosa Leyes, el indio.
Su muerte, toda la vida, vidalita,
se la fue llorando él mismo.
Por eso qué mas da que yo le cante
si se quedó en el camino,
siempre de tosca y de abrojo
don Rosa Leyes, el indio.
Camino del indio
Caminito del indio,
sendero coya sembra’o de piedras.
Caminito del indio,
que junta el valle con las estrellas.
Caminito que anduvo
de sur a norte mi raza vieja
antes que en la montaña
la pachamama se ensombreciera.
Cantando en el cerro,
llorando en el río,
se agranda en la noche
la pena del indio.
El sol y la luna
y este canto mío
besaron tus piedras,
camino del indio.
En la noche serrana
llora la quena su honda nostalgia
y el caminito sabe
cuál es la chola que el indio llama.
Se levanta en el cerro
la voz doliente de una baguala
y el camino lamenta
ser el culpable de la distancia.

Indio
Indio...
¿por qué miráis así
como con rabia?
Por qué me habláis así,
como con miedo?
¡Si io soy de los tuyos,
indio entero!
Cicatrices de siglos, en los lomos
te ha dejao el recuerdo
el fuete de tres colas
de los encomenderos...
Si te duelen las carnes
- a mí me duele el tiempo,-
muchos siglos de razas
me gritan en el cuerpo.
¿Por qué miráis así?...
Soy tu hermano y te quiero.
Io vivo en la ciudá,
vos en los cerros,
pero tus mismas manos,
tus mismos ojos tengo...
Sois un pariente pobre
que mira desde lejos
a los que cree felices
y no se les acerca
por miedo a ofenderlos...
Pero eso no es así... la tierra es tuya,
Sois el único dueño.
Es tuyo el maíz de América,
tuyo el valle y el cerro,
tuyos los surcos de Pachamama,
abiertos,
pa que todos, unidos,
los fecundemos...
Sois más hombre que io:
vos sois eterno,
indio de punta a punta,
pata al suelo,
cara al sol,
pecho al viento.
Vos querís a tus indias;
a las rubias las miráis con recelo.
Te defiende la raza día por día
como a mí por momentos...
Has nacido de la tierra
de la piegra y del cielo;
por eso es que sois fértil,
fuerte y güeno
y no tenís razón,
hermano, compañero,
pa mirarme con rabia
y hablar como con miedo.
El indio y el coronel
Después de la muerte
de su compañero Yuyei
andaba perdido entre
la cerrazón del alcohol
y el humo del tabaco.
En la pulpería de "Ventos"
una tarde en la frontera,
lo halló el teniente Aguilera
y lo arrió pa'l regimiento.
Como domador sin cuento
cayó como de exprofeso,
tenían unos crudos de esos
que ni el diablo se le sienta
y al saberlo se presenta
el jefe pidiendo ingreso.
Y quedó en el escuadrón
con sus pilchas domadoras
se le veia a toda hora
a la orilla del fogón.
Ya rematando un botón
o maseteando algún cuero,
era pa'amansar ligero,
ganaba tiempo a pacencia
por su tremenda esperencia
de domador corralero.
Como el indio había ingresao
tan solamente pa'domar
nunca se le vió picar
ni siquiera uniformao.
Andaba siempre ataviao
a la más antigua usanza,
y tan lindo el indio avanza
que ganó entre domadores
y todos los superiores:
admiración y confianza.
Sin embargo un coronel
que lo tenía entre ojos
le dijo que: "no servía
esa doma que hacía él".
-"De los potros del cuartel
no vaya el mío a tocar,
que yo le voy a enseñar
cómo se trabaja a freno
para que usted aprenda al menos
lo que es doma sin tirar".
"Esa doma sin tirar
puede ser pa'parejero
pero adiestran primero
donde tienen que parar.
Pero para trabajar
apartando en un ganao
en un corral apretao,
son fácil de enmudecer
y quedar como mujer
de rojos labios pintaos".
"Yo se que hay domadores
que a freno a un bagual arredran,
como se que entre las piedras,
nacen plantas que dan flores
y aunque de hermosos colores
no son de buena fragancia,
porque no traen la sustancia
que las raíces encierran.
Lo que viene de la tierra
tiene mayor importancia".
"Por eso cuando comprenda
que su cabayo está pronto;
avisemé, así le monto
uno mía a la par de rienda
y hacemos una contienda
de pruebas sobre el terreno
que se ha de pasar de bueno
si me deja abochornao
con un caballo domao
como los gringos, con freno".
Pero un día hubo fiesta
y el jefe del escuadrón
dijo: "No habrá una ocasión
tan propicia como ésta,
para definir la encuesta
del indio fiel coronel,
frente al contrapunto aquél
del saber y del coraje:
¡los gritos del militaje
hacían temblar el cuartel!
Y el jefe del escudrón dijo:
"no me den "presunto"*
porque siendo un contrapunto
hay que medir condición".
Le ganó el indio el tirón
y en un círculo cerrao
lo volcó pa los dos laos,
con tal lujo, tal maestría,
que en las paletas decía
que la tierra había tocao.
Lo alzó en el aire después
y al quedar como balanza
lo hizo hacer más mudanza
que un bailarín cordobés.
Como pa asombrar tal vez
a toda la milicada,
con las dos riendas cruzadas
lo dejó y quedó parao,
exhibiendo en el bocao
blanca espuma amontonada.
Blanca espuma amontonada
que en el bocao al quedar
como jabón pa afeitar:
blanquita como nevada.
Cualquier gaucho de pasada
lo hará por descontao,
que el potro está bien tirao
por un domador de clase,
que el boca seca no hace
espumita en el bocao.
Cerró pierna el coronel
y al rayarlo sobre el suelo,
en un bárbaro revuelo
le dibujó un redondel.
Pero cuando quiso él
cambiarlo de tiro falo
todo su esfuerzo fue en vano
y al apretarlo de lleno
entró a negarse en el freno
y a parársele de mano.
Entonces se oyó un rumor
en toda la milicada
mientras sobre la quijada
lo entró a golpiar con furor;
el caballo de dolor
quedó atrancao y aturdido;
viendo que estaba perdido
se desmontó el coronel,
salió de tiro con él
con la humildad de un vencido.
Después el domado a freno,
al indio se lo osequió,
y tan bien lo acomodó
que se pasaba de bueno.
Comentan de orgullo lleno,
los soldados del escuadrón,
que suelen en el galpón
de econtrarse en el cuartel
el Indio y el Coronel
matiando junto al fogón.
............................
* "Presunto": no estoy seguro si esa es la palabra que va en el verso recitado por Atilio Payeta...
Romance al Indio
(Pintura: Francisco Madero Marenco)

Indio te pido perdón....
dueño total de la tierra
a vos te hicieron la guerra
pa que gobierne un mandón
el despojo fué razón
del caudillo corrompido
en cuerpo y alma vendido
al político letrao......
y ansí juiste condenao
al degueyo, o al olvido.
Al gaucho que la extensión
junto con vos, compartía,
la leva lo arrió un mal día
pa pudrirse en un cantón,
sin más Dios, ni más razón
que el cepo, el hambre, la muerte...
igual que a tu raza fuerte
fue maldito y perseguido
y viendo todo perdido
al facón, jugó su suerte.
En la cruenta atropellada
del más sangriento entrevero
el gaucho le puso el cuero
al coraje de la indiada
las dos sangres misturadas
cimentaron la distancia
como dato de importancia
y pa terminar la cuenta,
de ellos, quedó la osamenta
y el letrao, ¡plantó una estancia!
Y ansí ¡caudiyos ladrones!
y milicos "sables largos"
por su cuenta o por encargo
alambraron extenciones,
florecieron los cantones
Jueces de Paz, ¡ventajeros !
engordaron los pulperos
con la miseria y el vicio
-el indio fué al sacrificio,
y el gaucho al estaquiadero-
Al indio manso, por manso,
con promesas lo engañaron
de a poco lo esclavizaron
robandolé hasta el descanso
y cuando en un abalanzo
preñao de furia y coraje
quizo cobrar el ultraje
del exterminio aberrante
el ilustre gobernante
lo hizo matar por salvaje.
Peor que a un perro lo trataron
al indio que se entregó,
ni la familia salvó
también se la arrebataron
de sirvientas se llevaron
sus hijas y a su mujer...
el pobre entró a padecer
de hambre en los cañaverales
y en oscuros quebrachales
cinchando a más no poder.
Otros fueron a prisión,
a algunos ...los fusilaron,
los toldos les arrasaron
a degüeyo, sin perdón
-por la civilización !!
-por el progreso dijeron !!
los alambrados tendieron
en la larga y en la corta
la cuestión es que a la torta
entre ellos se repartieron.
Cuando escribieron la historia
a gusto de su exelencia,
emponcharon la concencia
y embretaron la memoria.
Se manotiaron la gloria
igual que las extensiones
ansi se hicieron patrones
en medio de tanto embroyo
dejando al indio y al crioyo
muerto de hambre en los rincones
Se alzaron los monumentos...
de a caballo por las plazas
les dieron campos y casas,
títulos y nombramientos
de los pobres harapientos
milicos de los cantones
de esos....naide dió razones
ni en los repartos dentraron
a muchos los encerraron
por vagos, o por ladrones.
Pa pior, entre tantos males,
el sur quedó despoblao...
el indio fué masacrao
y el inglés,....sentó sus reales.
Los gobernantes geniales
que por la europa anduvieron
nuevas costumbres trajeron
de gente más ilustrada,
y al páis, por menos que a nada
como hacienda lo vendieron.
Por eso te estoy pidiendo,
indio hermano tu perdón
y aunque no entré en la junción
siento que te estoy debiendo;
mi canto se irá esparciendo
por la llanura y la sierra
será tu grito de guerra,
que a alguno lo hará temblar
cuando te sientan nombrar
¡dueño total de la tierra!
El Pangaré de Calfiao
(Dibujo: Rodolfo Ramos)

El que lo vio entreverao
valoró su condición
y habló con almiración
del pangaré de Calfiao.
Jamás se vido aplastao
nunca le hizo mella un viaje,
asombrao por su coraje
en los pagos del Tandil,
de las ancas al cuadril
lo palmeaba el paisanaje.
El Viejo Pampa ha llegao
y comentó al desmontar,
que vino a parlamentar
por lo que había pasao.
Angustia grande en Calfiao
demostraba en ese día,
por la cruenta correría
que a su toldo le dejó,
en donde le destruyó
completa la toldería.
Los pobres toldos se hallaban
costeando el "Colón Quelú".
Y los milicos con su
armamento lo rodeaban.
Cuando a matar comenzaban
alcanzó a escapar Calfiao,
con un muchacho enancao
que lo levantó en un pie,
en el zaino Pangaré
que sabía correr boliao.
El milico Pancho El Ñato
a Calfiao lo persiguió,
y el Pangaré le volió
como pa'dejarlo chato.
Montaba un "güevo de pato"
que era por demás ligero,
un famoso parejero
que le tenía mucha fe,
y boliao el Pangaré
mostró que era más ligero.
A cruzar vizcacherales
con gran maestría lo enseñó,
y hasta maniao lo adiestró
a correr por los güadales.
A galopiar tremedales
lo tenía prepararo,
en él ponía su cuidao
"porque hay que tener presente,
que todo Pampa valiente
anda siempre bien montao".
Llanquetruz
(Foto de José María Bulnes conocido como Cacique Yanquetruz)

Requintándome el sombrero
y con el ceño fruncido
presiento lo que han sufrido
mis habitantes primeros.
En estas estrofas quiero
reflejarles mi sentir,
y entre tantos elegir
a un Cacique y venerarlo
del olvido rescatarlo
pa'que quede en su latir.
Sos de origen araucano,
en tu nombre se divisa,
que es "piedra color cobriza"
que apreciaban tus hermanos.
Del combate un veterano
defendiendo así tus tierras,
a tus ríos y tus sierras
de los crudos invasores,
que hoy se dicen ser señores
ganadores de una guerra.
Sos la huella del desierto
que ni el tiempo ha borrao,
sos reseña del pasao
de una historia que no ha muerto.
Hoy tienen destino incierto
ya ni tierra le han quedao
las mejores le han quitao
y vivís en el olvido,
pues tus sueños se han perdido
o quedaron sepultao.
A los seis años, de edá
por pehuenches cautivao
sos vendido al otro lao
sin la mínima piedá.
Con tus sueños de hermandá
y diecinueve cumplidos
te volviste decidido
con tus hueste y tu cultura,
y trajiste la escritura
pa'rescatar lo perdido.
Hoy hermano aborigen
que naciste en este suelo,
yo no encuentro otro consuelo
que volvieras a tu origen.
Los gobiernos que dirigen
hoy te tienen ya olvidao,
y no estás considerao
sólo queda en los rescoldos
la memoria de tus toldos
pa'l recuerdo del pasao.
Fue tan fiel tu trayectoria
que al leerla me enardezco
y es por eso que te ofrezco
éste verso a tu memoria.
Sos puntal de nuestra historia
y quiero sacar a luz
aquella pesada cruz
que llevaste por tu gente,
hoy evoco simplemente
al Cacique Llanquetruz.
Retrato de Pincén

Voy a pintar al rey de la llanura
en cueros, potro de insolente gracia
gritando el esplendor de su divisa
a través de feroces panoramas.
"La libertad -decía- es como fuerza",
"La libertad -decía- es como alas".
En su sitio
voy a pintar al gran cacique pampa
que solía correr por tierra adentro
en rojos goterones de tacuaras;
paisano desbordante que tenía
dondequiera su rústica morada
y títulos de propiedad inscriptos
a todo viento, cielo y lontananzas.
Ese Pincén multiplicando el ojo
para vichar a la redonda el mapa,
custodiando sus grandes paraderos
de ricos pastos y surtidas aguas;
tigre al Oeste, capitán de furias
en medio de dos patrias,
velando por la tribu y los cachorros,
y por Ñaitú, su indígena torcaza.



El reparto de la tierra
Hay cosas que no nos enseñan en la escuela. Por ejemplo que esa matanza que hace el general Roca en la campaña al desierto fue financiada por la Sociedad Rural Argentina, la misma que existe actualmente.
No se nos ha dicho tampoco que el presidente Avellaneda que es el verdadero responsable de esa campaña, hace luego el reparto de tierras a mil estancieros de la SRA. Les entrega 42 millones de hectáreas. Al presidente de la SRA –lo dice la documentación- José María Martínez de Hoz, bisabuelo directo del ministro de Economía de la dictadura de Videla- se le entregan dos millones 500 mil hectáreas. Son 2.500.000 manzanas. Y todos los demás están los campesinos de siempre: Pereyra Iraola, Anchorena, Unsué. Todos no menos de 500 mil hectáreas.
Así se formaron los grandes latifundios argentinos. También se le da gran cantidad de tierras a todos los oficiales que intervinieron en la matanza de los pueblos originarios. Y a Roca se le dan 60 mil hectáreas de regalo en tierras que él mismo elige en Guamini. Funda la Estancia La Larga –que es propiedad de los bisnietos de Roca que son Alvear.
Roca reestablece la esclavitud
Los avisos de los diarios de la época.
Hoy, entrega de indios a toda familia que lo requiera se le entregará un indio como peón, una china como sirvienta y un chinito como mandadero.
En las plazas públicas de Buenos Aires se hizo la entrega pública de indios.
Se reinstala la esclavitud que había sido abolida en la gloriosa asamblea del año 1813.
Luego se envían mas de 8 mil indios prisioneros a trabajar en los cañaverales de azúcar de Tucumán, sobre todo en las plantaciones de los Pose, parientes de Roca .
Hay una carta de Roca que le dice al gobernador de Tucumán que por favor no traiga más esos indios haraganes del Chaco. “Yo le voy a mandar Ranqueles y Mapuches que son muy trabajadores y pueden trabajar un montón de horas por día”. Esto es en lo que cayeron esos ideales de mayo.
1885 - Ley de Premios - Reparto de tierras...
Sinopsis: Distribución gratuita de tierras fiscales a militares -jefes y soldados- que
participaron en la Conquista del Desierto prevista y ejecutada por el general Roca . Descripciones sobre aquella expedición, en un texto literario: La guerra al malón (narrativa del Comandante Prado).
Gastón Gori, destacado escritor argentino, en distintos ensayos alude al irresponsable reparto de tierras producido por el Estado argentino.
La ley 1628 del 2 de septiembre de 1885 más reconocida como ley de premios, otorgaba fracciones a los que fueron expedicionarios al desierto: 15.000 hectáreas al general Julio Argentino Roca y a los herederos de Adolfo Alsina, y lotes de 100 y 200 hectáreas a los soldados, quienes debido a lo reducido del terreno, generalmente prefirieron enajenarlos o entregarlos a proveedores en pago de deudas.