Taringueros: Como es de conocimiento público los Argentos no estamos pasando por un buen momento organizacional, el país se encuentra pseudo-dividido entre el campo y el gobierno, o bien entre el interior de nuestro querido país y el gobierno centralista. Soy un porteño que ahora tiene la suerte de residir en el valle de Río Negro y Neuquen, que ahora mira las cosas con otros ojos. Antes pensaba que Dios estaba en todos lados, pero ahora me doy cuenta que la oficina central está en Baires y que no tiene 0800. Amo a Buenos Aires, pero tambien Amo a mi País. Es por ello que se me ocurrio hacer este humilde postcon el concepto de Federalismo. No es mi intencion generar Forobardo y menos aún agredir politicamente a nadie, esto es una pequeña parte de un ensayo que encontre en un diskette que habia presentado para la facu en su momento, así que la fuente soy yo, quien rescato partes de algunos historiadores Contemporaneos. Muchas Gracias por su tiempo y espero que guste. El federalismo: Se podría decir que existen casi tantos federalismos como autores que tratan el asunto. De acuerdo con Levi, el federalismo se entiende de dos maneras. La primera como una técnica de organización constitucional y la segunda como una ideología comparable a otros ismos, como el socialismo y el liberalismo. En el segundo sentido, el federalismo en esencia significa libertad y al mismo tiempo orden y gobierno. En ambos conceptos subyace la idea de asociación voluntaria de varias entidades (estados y provincias) para formar un gobierno nacional u organizar un Estado que se encargue de las funciones comunes: emisión de moneda, defensa nacional, representar al Estado ante el exterior, arbitrar conflictos entre dos o más estados y otras más de carácter general, pero sin que las instancias asociadas pierdan autonomía ni el gobierno local se considere subordinado al nacional (Levi, 1981). En las dos acepciones del federalismo, el gobierno central tiende a ocupar cada vez mayores espacios políticos y económicos y a restringir la autonomía de las entidades que lo forman, en especial respecto a las cuestiones fiscales y prestación de algunos servicios públicos que impliquen al gobierno federal. Las partes de la federación se componen de un territorio, población, instituciones económicas y sociales, así como de una cultura propia. En algunas federaciones incluso hay regiones que se caracterizan por tener diversas nacionalidades en su país; por ejemplo, Canadá (anglosajones y quebequences), Bélgica (flamencos y valones) o la desparecida Yugoslavia. Para algunos tratadistas, la España postfranquista y sus regiones autónomas forman una federación multinacional (Requeijo, 1999). Con el fin de ordenar la discusión del federalismo como técnica de organización política, los conceptos que lo definen, las fuentes de su legitimidad, la disposición del poder y las instituciones que lo conforman conviene recurrir al tipo ideal weberiano. El federalismo que elegimos en nuestra Constitución Este tipo de federalismo representa la unión de varias entidades políticas que se asocian por intereses comunes. Éstas delegan ciertas actividades a un gobierno central; es decir, es una delegación de la periferia al centro. En su arreglo constitucional, la soberanía de las partes se mantiene, es la fuente de un sistema legal que fundamenta los derechos y las responsabilidades de las entidades, así como las relaciones entre éstas y el gobierno central. Hay una difusión del poder distribuida en diversos órdenes de gobierno (no niveles, porque no hay una jerarquía definida) y jurisdicciones delimitadas, en los aspectos políticos, legales, judiciales y fiscales . Las instituciones políticas de las partes son similares, pero con funcionamiento autónomo. La Constitución y las leyes de las entidades de la federación guardan cierta uniformidad, pero hay amplios márgenes de independencia para legislar las cuestiones locales. El poder judicial se distribuye de acuerdo con ese mismo diseño constitucional y modera las controversias entre las partes y los poderes constituidos. Las relaciones entre las regiones son simétricas y asimétricas. En el primer caso, la simetría se expresa en la igualdad formal de cada una de las partes, derechos similares, representación pareja en los parlamentos nacionales por región y proporcional al número de habitantes. La asimetría (y por eso la asociación) se da en los aspectos de territorio, población, economía y cultura. La legitimidad del sistema federal clásico es de origen –por ser una asociación voluntaria– y de ejercicio porque se respeta la división de poderes. La pertenencia a la federación garantiza cierta protección de las partes; por eso se arguye que la federación constituye una conveniencia política (Tarlton, 1999). La legitimidad social se da por el sentido de pertenencia y el orgullo nacional, por la aceptación clara de ser parte de la federación y por la igualdad de derechos de los ciudadanos. Igualmente, la federación gana legitimidad cuando hay un sistema socialmente sancionado de rendición de cuentas y los ciudadanos tienen información acerca de las acciones de los órdenes de gobierno. Nuestros Grandes Federalistas Argentos Estanislao Lopez Francisco Ramirez Facundo Quiroga Martín de Güemes Justo José de Urquiza Juan Manuel de Rosas Ellos nos demuestran con sus aciertos y errores, que un País con Federalismo , es un País unido y con futuro.
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