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La juventud y la cultura del menor esfuerzo

Bienvenidos a mi nuevo post!

En esta oportunidad, la juventud y la cultura del menor esfuerzo. Esta es una monografía que hice para la facultad junto con unos compañeros del trabajo. Espero que les guste y comenten que les pareció la investigación.

INTRODUCCION:


A lo largo de la historia, los seres humanos han ido modificando sus hábitos y costumbres, utilizando la fuerza y el conocimiento para tratar de satisfacer sus necesidades y mejorar su calidad de vida. Este intento de superación se realizó a través del trabajo. Pero al trabajar, además de modificar su entorno, un individuo también se modifica a si mismo, al vincularse de forma solidaria o conflictiva con otros individuos o grupos.
Para ser realizado, todo trabajo requiere de una serie de esfuerzos físicos y además de conocimientos específicos, que se van complementando y complejizado a través del tiempo.

Queremos investigar cuales son los factores que pensamos que son importantes a la hora de decidir un trabajo ya que como decíamos antes esto nos lleva a vincularnos de forma solidaria o conflictiva con otros individuos. Muchas personas pasan mas tiempo compartiendo actividades con sus compañeros de trabajo que hasta sus propias familias, por lo cual creemos que es importante que las nuevas generaciones elijan de manera correcta sus empleos para asi hacerlo de forma armónica y hacer de el un buen lugar.


Inmigrantes Italianos

A comienzos del siglo XIX con las inmigraciones europeas hacia nuestro país, además de usos y costumbres, vinieron las necesidades de progresar y forjar un futuro para las familias de los inmigrantes. Con el tiempo y a raíz de los cambios culturales de nuestras tierras, donde las mezclas culturales y fenómenos sociales asentaron la base para las nuevas generaciones. Nuestras generaciones pasadas tenían la concepción de que trabajar era sinónimo de mejora, sustento y bienestar para su descendencia sin embargo, poco más de 100 años mas tarde, con el surgimiento de la Generación Y (personas nacidas entre los años 1980 y 1995) la cultura del trabajo; el esfuerzo y el planteamiento de metas disminuyó considerablemente.
Con los cambios tecnológicos sociales y culturales, también se desvaneció la necesidad de sacrificarse para poder tener independencia en todo aspecto. Considerando que una persona en la actualidad puede tener alrededor de 35 años y seguir viviendo con sus padres destinando casi todos sus ingresos al ocio, priorizando el bienestar propio y en muchos casos desatender las necesidades colectivas del grupo familiar como pagar bienes y servicios, hacer refacciones en el hogar, etc.
A raíz de esta marcada diferenciación en la cultura del trabajo, también se degradó la idea del compromiso académico, laboral y profesional.
Como señala Mariana Herrera (Consultora Senior de Human Capital de Deloitte Chile)
“los intereses de la generación más joven se centran en acceder, en el menor tiempo posible, a una alta posición, ser bien remunerados y respetados en sus opciones. A diferencia de aquellos profesionales con mayor experiencia muestran un menor nivel de compromiso con la empresa y una menor aceptación por modelos más tradicionales (...) En general, permanecen poco tiempo en una empresa y no manifiestan como objetivo hacer carrera en una compañía.”
Consideramos que en una era donde el ritmo de vida es cada vez mas acelerado, la competencia a nivel global y los requerimientos de los mercados laborales exigen perfeccionamiento permanente, hacen que las personas tengan la obligación de formarse profesional y académicamente para poder insertarse en el sistema.
Notamos a su vez, que en virtud de que se degradó la concepción del sacrificio y se perdió la visión del futuro, los jóvenes de nuestro país quedan fuera de este sistema por no encontrarse capacitados ni motivados por un futuro mejor debido a la cultura del menor esfuerzo.
Poniendo en comparación un país del primer mundo donde la educación es obligatoria, tanto en niveles primarios como secundarios la juventud accede en un 90% a títulos de posgrado. En países de bajos recursos naturales como por ejemplo Suiza, la prosperidad de la sociedad depende casi totalmente de la educación, de modo tal que se puedan enfrentar a los cambios sociales y mundiales, generando la posibilidad de abrir nuevos horizontes en distintas áreas (alta tecnología, industria farmacéutica, micro y macro tecnología).

En contraposición nuestro país, al tener recursos naturales propios (y malgastarlos), genera que una economía que debería ser plausible de comparación con un país del primer mundo no lo logra, debido a la falta de educación y cultura laboral. Donde una política que no planifica a largo plazo, fomenta que las generaciones estén habituadas a recibir beneficios sin ofrecer contraprestación alguna. Una política que no piensa en los habitantes y en las generaciones venideras acarrea que la cultura laboral y del sacrificio continuo sean cosa del pasado.
Hoy día se confunde el progresismo con esta “ley del menor esfuerzo”, donde no solo la falta de compromiso es la moneda corriente sino que además, esto conlleva a que la sociedad siga permitiendo y creyéndose acreedora por derecho a que el Estado les provea sustento. Paralelamente la sociedad no encuentra otra manera de motivar a la juventud en general a obtener mediante el propio sacrificio las cosas necesarias para tener una mejor calidad de vida.
Como consecuencia de estos hábitos políticos, sociales y culturales lleva a la confrontación de los distintos sustratos sociales, generando conflicto debido a que parte de la población se siente perjudicada con estas medidas ya que con el pago de sus impuestos, los beneficios percibidos no son comparables en contraposición con los recibidos por personas que optan por un estilo de vida conformista donde el Estado solventa necesidades básicas que las personas bien podrían obtener por sus propios medios.




LA IMPORTANCIA DE LA FAMILIA EN LA JUVENTUD

La familia resulta sumamente importante en términos de sacrificio y cultura. Nuestros padres son quienes nos abrirán las primeras puertas a la sociedad y nos inculcarán los valores sociales, la necesidad de autosuperación.
La psicóloga Gabriela Casco Bachem puntualiza que hay que tener cuidado con el “éxito fácil”, que nace con modelos banales, luego culmina en frustraciones, falta de expectativas y cuestionamientos internos. Para sobrellevarlo todo con éxito, la psicóloga Gabriela Casco sostiene que dependerá del hábito del esfuerzo y la formación de la voluntad y el carácter para que cada situación sea administrada con cierto equilibrio. “Se está generando lo que comúnmente se conoce como “cultura del menor esfuerzo”, y que aunque muchos padres no se dan cuenta se aprende en la casa y se fomenta sin intención, debido a la falta de atención parental, por el deterioro de la función paterna y trabajo de la madre”. Para entender mejor solo es cuestión de observar el panorama diario en el que viven muchos niños y adolescentes, cuyos padres –cansados del día laboral– llegan a la casa sin fuerzas para imponer disciplina o con pocas ganas de asumir responsabilidades. Así se genera el consentimiento constante que es disfrazado imaginariamente con un supuesto mal sentido del amor.
En parte –sostiene–, la cultura del “no esfuerzo” es impulsada por la televisión que en algunos programas o novelas muestra a personajes que lo consiguen “todo” con muy poco esfuerzo a través de valores superficiales, y que además, supuestamente, los padres aceptan y aprueban estas conductas. “En ocasiones lo que se ve en la TV está muy lejos de la realidad. Se avivan desilusiones, ideales muy lejanos y cuestionamientos intrafamiliares. Existen distintas formas de atrofiar la voluntad, esa experiencia insustituible de enfrentar errores, reconocerlos y sobre todo corregirlos. Un caso muy frecuente es “cuando los hijos fracasan en algo, y existe la tendencia a resolver sus problemas, en vez de animarlos para que sigan intentando llegar a la solución por sí solos”. La desconfianza en su capacidad, promueve que se le faciliten las cosas sin que él pase por la experiencia del éxito o fracaso. “Así, ante el menor asomo de oposición de un hijo, al intentar cambiar malos hábitos (desde dejar el chupete, dormir solos, hasta hacer la tarea sin quejas o ayudar en la casa) algunos padres prefieren dejarlos como están. Al respecto, Gabriela resalta que “pasar por situaciones en donde encuentren desafíos y problemas que resolver, es una excelente manera para que los hijos esfuerzo por obtener algo. Si bien es bueno fomentar el esfuerzo, la sobreexigencia del mismo también genera un efecto negativo, es decir al inculcar el falso mito de que con mucho esfuerzo todo se puede conseguir, exigiendo con despotismo a lograr metas. “Esta idea del exceso de esfuerzo también es falsa, ya que cada persona tiene sus propias capacidades y limitaciones.

CONCLUSIONES Y OPINIONES PERSONALES

Mediante la investigación realizada en esta monografía llegamos a la conclusión que nuestra hipótesis es correcta, ya que la familia y la sociedad representan papeles importantes en la juventud, debido a que nos enseñan a afrontar la vida diaria y forjarnos de un compromiso con la realidad que vivimos. Como alumnos de la universidad a la que concurrimos, nos llama la atención que el Estado permita la degradación constante de la educación pública en niveles primarios y secundarios, ya que en todo momento hace hincapié en la importancia de la educación, pero esto no se contrasta con hechos ya que se ve todos los días el malestar generalizado en los trabajadores de la educación, tanto a nivel infraestructura como a nivel salarial. Este desgano se traslada a la juventud, que pierde interés por integrarse a un sistema colectivo en el cual se puedan desarrollar.
Además, las políticas actuales nacionales, generan que los jóvenes de hoy se ocupen más del ocio y la gratitud inmediata que de pensar en la mejor manera de poder capitalizar el esfuerzo y por consiguiente, obtener un mejor futuro. Todos estos ítems afectan directamente a la idea de cultura del trabajo ya que desde hace generaciones se viene gestando cada día mas la falta de aplicación de la frase “ganarse el pan con el sudor de la frente”.-



Esto es todo, espero que les haya gustado!
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