París, la Ciudad de la Luz, es uno de los destinos turísticos más populares del mundo. París es belleza, arte y cultura. Pero más allá de lo que se ve a simple vista, la capital francesa guarda un tesoro bajo sus calles: una auténtica ciudad subterránea.
Sus más de dos millones de habitantes caminan ajenos a que bajo sus pies se extiende un entramado de más de 260 kilómetros de túneles, criptas y búnkeres. La mayor parte de está cerrada al público por su peligrosidad e inestabilidad. Sólo un kilómetro de esta ciudad subterránea puede ser visitado "turísticamente", y para acceder a ella hay pequeñas entradas a modo de escondrijos por varios puntos de la ciudad como el metro o las alcantarillas: "puertas" que a menudo sólo conocen los entendidos en la materia.

Subterráneo prohibido… y atractivo
Como todo lo prohibido es atractivo, hay personas que se dedican a averiguar qué hay debajo de París. Son los popularmente llamados "catáfilos", exploradores urbanos que arriesgan su vida para saber qué hay entre esos túneles. Caminan a más de 13 metros de profundidad entre pequeñas grietas, pasillos que se bifurcan constantemente, suciedad, restos humanos, aguas residuales… Y todo esto, sin luz. Se mueven gracias a mapas que ellos mismos han confeccionado investigando y explorando el subterráneo parisino. Gracias a los "catáfilos", hoy podemos saber que bajo París hay desde un cementerio hasta una fábrica de cervezas.
Muchas leyendas se cuentan sobre las catacumbas de París: desde que existe una fuerza policial sólo para vigilar este entramado de túneles hasta que las cloacas de la ciudad están selladas para impedir que la gente se meta a ver qué hay bajo el suelo parisino. Lo que seguro es real es el peligro que constituye "viajar" por el subsuelo de la capital francesa. Por eso desde 1955 se considera ilegal toda visita sin escolta oficial, y las multas si se incumple esta norma son de, aproximadamente, 60 euros.
Túneles construidos por los romanos
Todo comenzó con la conquista de Galia por parte de las tropas de Julio César. Los romanos, grandes entendidos en arquitectura y urbanismo, vieron en el terreno parisino una mina de piedra caliza, material ideal para la construcción. La piedra caliza se comenzó a extraer en el siglo II para reconstruir la ciudad que actualmente conocemos como París, y al quitarla se iban construyendo los túneles.

El medievo: primeros cristianos y grandes catedrales
Llegado el medievo y los primeros cristianos, la piedra caliza seguía siendo un material de primer orden para las grandes construcciones de la ciudad. Así, trabajadores parisinos cavaron a más profundidad para sacar ese material, aumentando el entramado de túneles del subsuelo de París. Con la piedra caliza se construyó grandes catedrales. Los expertos calculan que, aproximadamente, de las canteras fue extraída un 30% de la piedra usada en la construcción de de Notre-Dame. Bajo esta construcción, por cierto, se halla una auténtica ciudad romana. Descendiendo tan sólo 5 metros, retrocedes hasta 2.000 años.
Durante el siglo XIII se extrajo demasiada piedra caliza y se aumentó notablemente los kilómetros de canteras, ampliando esa gran ciudad subterránea. Los hombres que cavaban frecuentemente resultaban heridos: no era nada fácil trabajar en un espacio tan reducido y poco ventilado. Muchos caían enfermos o morían debido a la humedad y el frío.
A finales del siglo XVIII este entramado de túneles comenzó a pasar factura a la ciudad: París comenzaba a hundirse. Había que reforzar los subsuelos de la ciudad, pero el proyecto era descomunal y el subterráneo, muy inestable. Muchos murieron para evitar que la Ciudad de la Luz acabara en ruinas. Hoy, los pasadizos recuerdan aquellos tiempos con sus guías, pintadas y recordatorios. Por ejemplo, los obreros sabían dónde se hallaban porque colgaban carteles que decían que edificio o calle había encima.
La red de alcantarillado más moderna del mundo
Bajo lo que es hoy una simple plaza ajardinada se halla Regard de la Lanterne. A simple vista, una construcción de piedra antigua dominada por una cúpula. Pero si accedemos a su interior, descubrimos que se trata de uno de los puntos del primer acueducto de París. Después del macroproyecto de refuerzo hecho durante el siglo XVIII, se crearon canales subterráneos y un sistema de acueductos que fue una máquina de progreso para la capital francesa. La red de alcantarillado fue creada hace 150 años y fue el sistema más avanzado del mundo en aquella época, una auténtica maravilla del mundo moderno. Esa fuente de agua potable fue indispensable para curar las enfermedades altamente contagiosas como el cólera o la peste, que hasta el momento se cobraba millares de vidas al acceder a los ciudadanos parisinos por el río Sena.

Las catacumbas: una necrópolis bajo París
A finales del siglo XVIII, las minas de París fueron convertidas en un cementerio común. A más de 20 metros bajo tierra se halla una fosa común con los huesos de más de cinco millones de personas, toda una ciudad de los muertos subterránea... ¡Hay más gente abajo que arriba!
Son las conocidas Catacumbas de París: el mayor depósito de huesos del mundo. En su entrada reza una inscripción: "¡Alto! Este es el Reino de la Muerte". Para el que accede, la visión es espeluznante: una cripta con 800 metros de corredor llenos de huesos apilados a uno y otro lado. Son muros de contención de huesos de 30 metros, decorativamente expuestos. Hay complicados diseños que se realizan con todo tipo de huesos humanos. Se apilan sin ninguna fijación, por eso, para mantener su estabilidad son continuamente recolocados.
La catacumba parisina, que quiere decir "lugar de enterramiento subterráneo", tiene su origen en el auge de la cristiandad en el París medieval. El entierro, práctica cristiana, hizo que la cremación desapareciera, pero debido a que la metrópolis parisina estaba rodeada por la muralla tampoco había mucho espacio para inhumaciones. Así, se apilaban los cuerpos en fosas comunes. Pero pasado un tiempo, hacía falta cementerios y osarios: ya no quedaba sitio en las fosas. Cuando éstas se llenaban colocaban los huesos en osarios y reutilizaban la fosa. Mientras los parisinos buscaban un lugar para sus muertos, se apilaron huesos en el Cementerio de los Inocentes y en las canteras subterráneas. Los trasladaban de noche, y en carros.
La Segunda Guerra Mundial: resistencia y nazis utilizando los búnkeres
Durante la Segunda Guerra Mundial tanto los nazis como la resistencia utilizaron el subterráneo parisino. A 18 metros bajo lo que fue el cuartel general la Fuerza Antiaérea Alemana se encontraba un búnker, un refugio alemán donde podían esperar durante ataques aéreos o bombardeos. Disponían de electricidad, bancos y letrinas. Casi al lado, la Resistencia Francesa tenían encontraban un punto de apoyo en su cuartel subterráneo. Los dos, sin saberlo, eran vecinos que convivieron en el subsuelo francés.
Arte contemporáneo y otros hallazgos subterráneos
La cultura subterránea de los últimos 20-30 años ha dejado verdaderas obras de arte bajo París, un legado que pocos pueden apreciar. Las paredes que una vez cavaron los romanos, hoy están llenas de graffitis, artistas parisinos las utilizan como lienzo desde hace unas décadas. Y es que bajo París se halla una ciudad subterránea que es historia, arquitectura, cementerio y también, galería de arte.
Saludos taringuer@s .. Espero les haya gustado!

