Querido lector: ¿podría imaginarse únicamente como un gesto de empatía y sin esperar nada a cambio que esta preso en una cárcel de máxima seguridad donde por azares de fuerzas superiores se encuentra en confinamiento solitario y cuyas cuatro paredes y un pequeño orificio en la pared son su única compañía?
Si así lo ha hecho; procedamos bajo el supuesto de que, dejando a un lado el motivo sea cual sea, se ha dejado doblegar justo por esa debilidad que si se presiona lo suficiente puede acarrear en un hombre vulgar y ordinario un pesar vulgar y ordinario. No estoy diciendo de los ya grandes hombre y mujeres que sin duda han cargado sobre sus hombros cruces mucho más pesadas, sino de aquellos hombrecillos desgarbados y ordinarios que por primera vez y sin talento o alguna clase de ventaja la vida lo enfrenta a una mujer malvada que lo mantiene cautivo como si se tratara de una cárcel, inútil, solo, en la oscuridad, atento al menor indicio –como un perro, al agujero en la pared donde en cualquier momento va a llegar el siguiente plato de comida, que sabrá Dios si será el último. Y que va a ser mientras dure su mayor alegría, y cuando esté ausente su mayor anhelo, y cuando cierre sus ojos su más bello sueño.
Compasivo lector, ¿lo ha logrado? ¿Ha podido ponerse en los zapatos de ese miserable hombrecillo con este ejemplo mío? Es más, ¿Podría decirse que se ha sentido identificado, porque en algún periodo de su vida no ha podido reconocer algo más grande que lo que tenía enfrente?
Ahora le voy a preguntar: ¿Usted cree que amar es de hombres? Si quiere use al hombrecillo y pregúntese ¿él debe amar a una mujer malvada? Como un prisionero a su jaula, y el cristo a la cruz, ¿un hombre razonable debería amar a una mujer que es imposible de amar?
Para el caso de que la respuesta sea si, claro, yo estoy de acuerdo, porque no, todos merecen vivir el amor como quieran o como mejor crean, ¿o es que acaso ya hay suficiente amor en el mundo? Pero óigame bien hombre de buen corazón, para amar a una mujer malvada es preciso amarla a lo hombre. Con esto quiero decir que hay unas reglas de etiqueta para caer tan bajo pero con estilo. Un hombre que se ha encadenado a una mujer no puede sortear valeroso los demás aspectos de su vida, del mismo modo en que un prisionero no puede convertirse en un verdadero hombre sino vive en el mundo libre. Las mujeres y las cadenas pueden reducir a los hombres a bestias y eso por dios que no es vivir. (si lo sabré yo.)
Pero en fin. si uno de joven no aprende esto por las malas, ¿Cuándo y cómo entonces podría ser mejor?
Si usted ya cayó en esta trampa de espiral sin sentido, o conoce a alguien que ya lo sufrió y gozó y que ahora quiere desintoxicarse de aquella mujer que acepto como lastre y que debido, ya sea a su falta de experiencia, o baja autoestima o de plano a su idiotez, lo que hay que hacer, como el caballero de su única estirpe que es, es no decir: oye, ¿sabes que? Ya me cansé. Adiós. Porque si bien es cierto que los caballeros no tienen memoria y luego de un tropiezo siguen su vida sin más ni más, eso como va a sanar. También se dice que es de sabios cambiar de opinión, pero la sabiduría déjasela a los viejos, un hombre, un caballero hecho y derecho no huye y no se echa pa’atrás y si ya agarró el camino de amar a una mujer malvada cueste lo que cueste bien puede olvidarse de eso.
Tampoco es bueno que trates de pagar con la misma moneda, si la mujer no te estima, te apuesto que le es indiferente lo que hagas con tu vida, y eso es basura para tu mente, y veneno para tu cuerpo, dicen que la mejor venganza es vivir bien, así que no te mortifiques con cosas que no van. Tu ocúpate en ti y pórtate bien con ella.
Y no te rebajes más.
Si trabajas con ella o la ves seguido en la escuela y no puedes evitar embobarte con ella, hazlo, no te quedes con las ganas, va a ser más fácil amarla si la recuerdas como una imagen linda. Deja que fluya todo lo que sientes, pero ya no te engañes. Tu destino es más grande que el andar mirando obras de arte. Tu procura retomar tu vida, y si te sale un suspiro, que más da, acepta que tan linda es en verdad, y balancea las cosas. Hasta que llegue el día en que tu te le acerques con una buena actitud (inocente, noble o imperfecta) y si ella voltea los ojos estás listo. Y te apuesto que para esto punto tu ya te vas a sentir tan bien contigo mismo, te han enseñado que sino la aceptan está mal pero no es así, si hay algo de grandeza en ti, ya no te va a interesar su aprobación.
Y de aquí en adelante lo que sigue es más fácil. (tu aun la quieres –dirás. Pues como no, si eres un hombre gentil, un caballero, y en él, no hay espacio para sentimientos tan impíos como el odio y el rencor) ella quiso ganarse tu odio para sentirse bien consigo misma, mientras tu solo la perseguías con tu amor, ¿ves cómo nunca se iban a poner de acuerdo? Cada quien tirando para un lado. Pero tu eres más grande que eso, he buscado mujeres entre todas y no las he visto, pero hombres entre todos hay algunos,
Y antes mejor, te aconsejo que le guardes un altarcito en tu mente porque esas mujeres amargas como la bilis son las que hacen de los hombrecillos, caballeros que valen la pena.
Yo las he visto todas enfurruñadas por nada, y se creen tan sabias, tan dueñas de su certeza pero solo porque su sentimiento de grandeza rara vez esta cotejado en la razón, muchas veces las mujeres nacen y se saben amadas aunque tengan como repelente para quererlas.
La verdad, es que hay mucho que decir del desapego y la autoestima, pero casi siempre son adultos los que aconsejan a los jóvenes y dicen cosas como olvidar y esperar, pero como uno de joven les puede creer si ellos ya hablan con la serenidad de años de vida cosa que luego uno no tiene y anda aún vagando a tientas sobre la tierra, ignorando lo que es, lo que fue y lo que será. No te voy a enlistar lo que puedes hacer en tus ratos libre, cada rato que le quieras dedicar a ella dedicalo mejor en ti.
Sabes. Mucho en la vida trata de saber dejar ir. Y cuando esto fluye una cosa lleva a la otra. Respeta lo que la mujer malvada haga con su vida, bendícela donde quiera que esté, incluso si del equivalente masculino de su amiga no te quiere sacar e insiste en mirar para abajo porque eso te hace más grande y digno de lo que vendrá que te apuesto será mejor que ese tormento. Pero en fin, para el que no se dio cuenta, hablo de mi y de mi experiencia, sé que no soy el gran ejemplo a seguir, pero cuando hablan de saber tratar bien a una mujer al menos creo que ya sé a lo que se refieren: si es una hija de perra, horrenda forunculosa o una buena mujer: trátalas a ambas igual bien.
Si así lo ha hecho; procedamos bajo el supuesto de que, dejando a un lado el motivo sea cual sea, se ha dejado doblegar justo por esa debilidad que si se presiona lo suficiente puede acarrear en un hombre vulgar y ordinario un pesar vulgar y ordinario. No estoy diciendo de los ya grandes hombre y mujeres que sin duda han cargado sobre sus hombros cruces mucho más pesadas, sino de aquellos hombrecillos desgarbados y ordinarios que por primera vez y sin talento o alguna clase de ventaja la vida lo enfrenta a una mujer malvada que lo mantiene cautivo como si se tratara de una cárcel, inútil, solo, en la oscuridad, atento al menor indicio –como un perro, al agujero en la pared donde en cualquier momento va a llegar el siguiente plato de comida, que sabrá Dios si será el último. Y que va a ser mientras dure su mayor alegría, y cuando esté ausente su mayor anhelo, y cuando cierre sus ojos su más bello sueño.
Compasivo lector, ¿lo ha logrado? ¿Ha podido ponerse en los zapatos de ese miserable hombrecillo con este ejemplo mío? Es más, ¿Podría decirse que se ha sentido identificado, porque en algún periodo de su vida no ha podido reconocer algo más grande que lo que tenía enfrente?
Ahora le voy a preguntar: ¿Usted cree que amar es de hombres? Si quiere use al hombrecillo y pregúntese ¿él debe amar a una mujer malvada? Como un prisionero a su jaula, y el cristo a la cruz, ¿un hombre razonable debería amar a una mujer que es imposible de amar?
Para el caso de que la respuesta sea si, claro, yo estoy de acuerdo, porque no, todos merecen vivir el amor como quieran o como mejor crean, ¿o es que acaso ya hay suficiente amor en el mundo? Pero óigame bien hombre de buen corazón, para amar a una mujer malvada es preciso amarla a lo hombre. Con esto quiero decir que hay unas reglas de etiqueta para caer tan bajo pero con estilo. Un hombre que se ha encadenado a una mujer no puede sortear valeroso los demás aspectos de su vida, del mismo modo en que un prisionero no puede convertirse en un verdadero hombre sino vive en el mundo libre. Las mujeres y las cadenas pueden reducir a los hombres a bestias y eso por dios que no es vivir. (si lo sabré yo.)
Pero en fin. si uno de joven no aprende esto por las malas, ¿Cuándo y cómo entonces podría ser mejor?
Si usted ya cayó en esta trampa de espiral sin sentido, o conoce a alguien que ya lo sufrió y gozó y que ahora quiere desintoxicarse de aquella mujer que acepto como lastre y que debido, ya sea a su falta de experiencia, o baja autoestima o de plano a su idiotez, lo que hay que hacer, como el caballero de su única estirpe que es, es no decir: oye, ¿sabes que? Ya me cansé. Adiós. Porque si bien es cierto que los caballeros no tienen memoria y luego de un tropiezo siguen su vida sin más ni más, eso como va a sanar. También se dice que es de sabios cambiar de opinión, pero la sabiduría déjasela a los viejos, un hombre, un caballero hecho y derecho no huye y no se echa pa’atrás y si ya agarró el camino de amar a una mujer malvada cueste lo que cueste bien puede olvidarse de eso.
Tampoco es bueno que trates de pagar con la misma moneda, si la mujer no te estima, te apuesto que le es indiferente lo que hagas con tu vida, y eso es basura para tu mente, y veneno para tu cuerpo, dicen que la mejor venganza es vivir bien, así que no te mortifiques con cosas que no van. Tu ocúpate en ti y pórtate bien con ella.
Y no te rebajes más.
Si trabajas con ella o la ves seguido en la escuela y no puedes evitar embobarte con ella, hazlo, no te quedes con las ganas, va a ser más fácil amarla si la recuerdas como una imagen linda. Deja que fluya todo lo que sientes, pero ya no te engañes. Tu destino es más grande que el andar mirando obras de arte. Tu procura retomar tu vida, y si te sale un suspiro, que más da, acepta que tan linda es en verdad, y balancea las cosas. Hasta que llegue el día en que tu te le acerques con una buena actitud (inocente, noble o imperfecta) y si ella voltea los ojos estás listo. Y te apuesto que para esto punto tu ya te vas a sentir tan bien contigo mismo, te han enseñado que sino la aceptan está mal pero no es así, si hay algo de grandeza en ti, ya no te va a interesar su aprobación.
Y de aquí en adelante lo que sigue es más fácil. (tu aun la quieres –dirás. Pues como no, si eres un hombre gentil, un caballero, y en él, no hay espacio para sentimientos tan impíos como el odio y el rencor) ella quiso ganarse tu odio para sentirse bien consigo misma, mientras tu solo la perseguías con tu amor, ¿ves cómo nunca se iban a poner de acuerdo? Cada quien tirando para un lado. Pero tu eres más grande que eso, he buscado mujeres entre todas y no las he visto, pero hombres entre todos hay algunos,
Y antes mejor, te aconsejo que le guardes un altarcito en tu mente porque esas mujeres amargas como la bilis son las que hacen de los hombrecillos, caballeros que valen la pena.
Yo las he visto todas enfurruñadas por nada, y se creen tan sabias, tan dueñas de su certeza pero solo porque su sentimiento de grandeza rara vez esta cotejado en la razón, muchas veces las mujeres nacen y se saben amadas aunque tengan como repelente para quererlas.
La verdad, es que hay mucho que decir del desapego y la autoestima, pero casi siempre son adultos los que aconsejan a los jóvenes y dicen cosas como olvidar y esperar, pero como uno de joven les puede creer si ellos ya hablan con la serenidad de años de vida cosa que luego uno no tiene y anda aún vagando a tientas sobre la tierra, ignorando lo que es, lo que fue y lo que será. No te voy a enlistar lo que puedes hacer en tus ratos libre, cada rato que le quieras dedicar a ella dedicalo mejor en ti.
Sabes. Mucho en la vida trata de saber dejar ir. Y cuando esto fluye una cosa lleva a la otra. Respeta lo que la mujer malvada haga con su vida, bendícela donde quiera que esté, incluso si del equivalente masculino de su amiga no te quiere sacar e insiste en mirar para abajo porque eso te hace más grande y digno de lo que vendrá que te apuesto será mejor que ese tormento. Pero en fin, para el que no se dio cuenta, hablo de mi y de mi experiencia, sé que no soy el gran ejemplo a seguir, pero cuando hablan de saber tratar bien a una mujer al menos creo que ya sé a lo que se refieren: si es una hija de perra, horrenda forunculosa o una buena mujer: trátalas a ambas igual bien.