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La importancia del "Nunca Más" como libro

Por Gonzalo Saino


El presente trabajo tiene como objetivo analizar la importancia del “Nunca Más” en nuestro país, un escrito desarrollado por la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP), en el cual se da testimonio de las calamidades que los genocidas que gobernaron el país desde 1976 hasta 1982, cometieron durante ese período.

Esta comisión fue creada durante el gobierno de Alfonsín, en el año 1983, y era la encargada de recolectar los datos y las historias de personas que habían sido privadas de su libertad y torturadas en campos de concentración. Este libro se editó por primera vez en el año 1984, con un prólogo que defendía la postura del gobierno de turno y su argumentación de la “teoría de los dos demonios”, resaltando la inocencia de un pueblo ante dos grandes grupos que se disputaban el poder, refiriéndose así a los militares y a la guerrilla.

Ante lo dicho, el libro no pretendía defender a militares ni a militantes, pero sí se tomó la decisión de ocultar algunos datos, como por ejemplo, el número de centros clandestinos de detención. Este prólogo del año ’84, tomó como excesos las represiones, desapariciones y asesinatos efectuados por los militares, pero el mismo prólogo describe el contexto histórico como “un momento de inestabilidad del país”. Para corroborar nuestros dichos, citaremos a continuación, un fragmento del prólogo del Nunca Más de 1984, escrito por Ernesto Sábato:
“En cuanto a la sociedad, iba arraigándose la idea de la desprotección, el oscuro temor de que cualquiera, por inocente que fuese, pudiese caer en aquella infinita caza de brujas, apoderándose de unos el miedo sobrecogedor y de otros una tendencia consciente o inconsciente a justificar el horror: «Por algo será», se murmuraba en voz baja, como queriendo así propiciar a los terribles e inescrutables dioses, mirando como apestados a los hijos o padres del desaparecido. Sentimientos sin embargo vacilantes, porque se sabía de tantos que habían sido tragados por aquel abismo sin fondo sin ser culpable de nada; porque la lucha contra los «subversivos», con la tendencia que tiene toda caza de brujas o de endemoniados, se había convertido en una represión demencialmente generalizada, porque el epíteto de subversivo tenía un alcance tan vasto como imprevisible. En el delirio semántico, encabezado por calificaciones como «marxismo-leninismo», «materialistas y ateos», «enemigos de los valores occidentales y cristianos», todo era posible: desde gente que propiciaba una revolución social hasta adolescentes sensibles que iban a villas-miseria para ayudar a sus moradores. Todos caían en la redada: dirigentes sindicales que luchaban por una simple mejora de salarios, muchachos que habían sido miembros de un centro estudiantil, periodistas que no eran adictos a la dictadura, psicólogos y sociólogos por pertenecer a profesiones sospechosas, jóvenes pacifistas, monjas y sacerdotes que habían llevado las enseñanzas de Cristo a barriadas miserables. Y amigos de cualquiera de ellos, y amigos de esos amigos, gente que había sido denunciada por venganza personal y por secuestrados bajo tortura. Todos, en su mayoría inocentes de terrorismo o siquiera de pertenecer a los cuadros combatientes de la guerrilla, porque éstos presentaban batalla y morían en el enfrentamiento o se suicidaban antes de entregarse, y pocos llegaban vivos a manos de los represores (…)”

Respecto a esto, y en conmemoración por el 30º aniversario del golpe militar, el autor Emilio Crenzel analiza la reedición del prólogo del “Nunca Más” en el año 2006: “(…) resinifica la condición de los militantes caídos en la resistencia, y destaca el rol de la sociedad de diversas maneras, en la complicidad de su silencio y en la exigencia de verdad, justicia y memoria de Madres de Plaza de Mayo (…) resalta entre sus líneas lo ocurrido en los ’90 con las leyes de punto final y obediencia debida (…)” .

Estos prólogos explicados brevemente con anterioridad, se diferencian en el discurso que intentan llevar al público, al lector, a la sociedad en sí. El del 2006 ya no condena a la guerrilla, y a su vez, deja de lado la inocencia social, atribuyéndole al pueblo la función que siempre tuvo, la de cómplices de aquella masacre. Se debe tener en cuenta que el primer prólogo, escrito por Ernesto Sábato, aún tenía las presiones de un gobierno militar que había generado tanto miedo en la sociedad que aún después de esta etapa, el silencio se agudizó y las luchas populares se redujeron catastróficamente. Sin embargo, ambos basaban sus relatos en las ideas de los gobiernos que tomaron su cargo en ese entonces, el del 2006 esta puntualmente realizado en ataque a los militares, a través de la resignificación de lesa humanidad (y sus juicios), adquiriendo finalmente el título de genocidio contra el pueblo argentino.

En función de esto desarrollaremos el por qué fue y aún es tan importante la existencia del Nunca Más como libro, como antecedente del genocidio más grande en la historia de nuestro país. La CONADEP destaca constantemente la palabra memoria, algo que es de suma importancia para el desarrollo de un país, creando y fomentando los ideales de progreso. La aparición de un libro que muestre al pueblo las atrocidades de un régimen militar, marca precedentes en la historia de un país, sobre todo si se está hablando de crímenes de lesa humanidad, y además la colaboración de esta investigación, con los juicios que posteriormente tendrían que enfrentar los mandos militares.

Respecto a esto, hay también que analizar qué significa o de dónde viene su título, “Nunca Más”. Esta fue la frase con la cual el fiscal que investigaba a las juntas militares, cerró su alegato para que el juicio se lleve a cabo, lo dijo ante un centenar de personas quienes estallaron en gritos ante esta frase, reclamando justicia, verdad, y sobre todo memoria, para que esto no se vuelva a repetir en nuestra historia.

La edición de un documento que refleje testimonios de gente torturada, de familiares de personas que aún no encontraron, la revelación de fosas comunes y centros clandestinos de detención, todo eso se reveló a la sociedad argentina con el Nunca Más. Además, con los años, la publicación se ha ido afianzando dentro del territorio nacional, hasta ser lectura obligatoria en los colegios nacionales, llegando de esta manera, la información y los testimonios de los ocurrido desde el 76 hasta el 82 en Argentina.

Pese a esto, el Nunca Más se ha ido actualizando con el tiempo. Así como el caso del prólogo, el cual ya hemos repasado, se han encontrado muchas más fosas comunes, se han recolectado más testimonios, y han cambiado algunas leyes que imputaban a los militares, todo esto pasó en las continuas ediciones del Nunca Más. De hecho, aún hoy la CONADEP continúa con sus investigaciones, con la colaboración de Madres de Plaza de Mayo y la agrupación HIJOS. La inclusión de nuevos testimonios es algo constante en el libro, pero la incógnita deviene de cómo abarcará la desaparición en democracia de una nueva persona, que era testigo de los crímenes del genocida Etchecolatz y había brindado testimonio al “Nunca Más”, hablamos de Jorge Julio López, desaparecido el 18 de Septiembre del año 2006. Ante esto la pregunta que cualquiera se hace es existirá el “Nunca Más”, o tan solo es una afirmación creada por los propios militares de manera ilusoria.

A pesar de esto, destacamos la aparición inmediata del “Nunca Más”, y el impacto que el mismo genera en la sociedad argentina, con algunas censuras en los argumentos en primera instancia, pero mostrando testimonios, atrocidades del régimen de facto del ’76, a “toda una sociedad que con miedo leía esas páginas y se notificaba de todo lo que los militares habían hecho gracias a su silencio y a sus murmullos de <algo habrán hecho> mirando hacia otro lado (…)” .

En forma de cierre, podemos decir que el “Nunca Más” fue una victoria de la democracia, victoria que no devolvió a las 30.000 personas que la dictadura militar arrancó de nuestro territorio, sino que les dio una voz, una representación, un lugar en el libro de datos que armó la CONADEP.

Partiendo de esto, podemos afirmar que el Nunca Más es uno de los libros más importantes de la historia nacional, porque reconstruye el pasado de nuestro país, la parte más desagradable, pero que hay que recordar, hay que tenerla en la memoria. Este manifiesto sobre nuestro pasado, ha sido ícono de muchas generaciones que han decidido difundirlo masivamente, hasta el día de hoy, siendo lectura obligatoria en las escuelas. Tanto el libro como las marchas, no tienen como intención la muerte de los genocidas, sino la incitación que se le hace a la sociedad de que hay que recordarlo, debe formar parte del pueblo la memoria de aquellos asesinos que, bajo el silencio de la sociedad, lograron masacrar a toda una juventud revolucionaria que crecía de a poco, y a aquellos ideales de libertad con los que ellos tanto soñaban.


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