Buenas gente! Para los estudiantes de Historia mundial les tengo un resumen del libro "El antiguo oriente, historia sociedad y economía" del autor Mario Liverani, me costo mucho hacer esto ya que hablamos de un libro de casi 800 paginas. La info que arme es bastante fiel, ademas agrego ubicación geográfica para que no se desorienten. Sin mas pasoal resumen.
El resumen:
MARIO LIVERANI: EL ANTIGUO ORIENTE, HISTORIA, SOCIEDAD Y ECONOMIA
CAPÍTULO 4: LA REVOLUCIÓN URBANA
1. LA ESPECIALIZACIÓN LABORAL, LAS GRANDES ORGANIZACIONES
El lento desarrollo de la colonización agrícola, las técnicas artesanales, el comercio a larga distancia y los centros ceremoniales culminan a mediados del IV milenio con la “revolución urbana” (Gordon Childe). Ésta se produjo en la Baja Mesopotamia en todo el centro urbano de Uruk. En lo que se refiere a los plazos, se trata de una rápida aceleración, precedida y seguida de fases de desarrollo más lentas y de persistencias más duraderas.
La revolución es compleja. El problema crucial siempre ha estado en decidir cuales de los distintos factores han sido los fundamentales y primarios y cuales derivados. Hoy en día está claro que nos hallamos ante un mecanismo de tipo sistémico, cuyos factores (nueva organización de la explotación de los recursos, crecimiento demográfico, innovaciones tecnológicas) interaccionan entre sí, y reciben un impulso adicional como consecuencia de esa misma interacción.
Para simplificar el mecanismo sitémico diremos que el aumento de la productividad agrícola es la premisa fundamental que asegura a las comunidades unos excedentes alimentarios gracias a los cuales pueden mantener especialistas a tiempo completo, creando un polo redistributivo central. El salto más llamativo es el demográfico y urbanístico, pero el más substancial es el organizativo.
El salto organizativo consiste en sistematizar la separación entre producción primaria de alimento y técnicas especializadas, y polarizar esta separación, concentrando a los especialistas en algunas poblaciones más grandes y dejando la tarea de la producción de alimento a las aldeas más dispersas.
Pronto la relación deja de ser complementaria y pasa a estar jerarquizada con aldeas estructuralmente tributarias de la ciudad. Hay un flujo de excedentes que va de los productores de alimentos a los especialistas, de modo que estos ultimos puedan sobrevivir sin producir alimento. Y hay otro flujo de productos especializados y servicios que va de los especialistas a los productores de alimentos. El mecanismo es bidireccional y supone una ventaja para el conjunto de la sociedad, pero las relaciones internas se desequilibran a favor de los especialistas. Éstos, ante todo, conocen las técnicas más avanzadas, por lo que poseen una capacidad contractual y un prestigio social y cultural mucho mayores que los productores de alimento, que realizan funciones tecnológicamente rudimentarias y masificadas. En el vértice del núcleo urbano se sitúan quienes desempeñan funciones administrativas y ceremoniales, que garantizan la cohesión de la comunidad y la organización de los flujos de trabajo y retribución que la atraviesan. Lo que a escala familiar y de aldea era cometido de los cabezas de familia y estaba deteminado por la tradición, se convierte ahora en una tarea especializada, que incluye la toma de decisiones delicadas basadas en la desigualdad y tendentes a acentuar esa desigualdad. En este mecanismo, la solidaridad ya no es optativa y opcional, en el sistema especializado urbano, la solidaridad se convierte en orgánica y necesaria.
La sistematización de las especializaciones laborales, su concentración espacial y la aparicion de polos de coacción, llevan a las “grandes organizaciones” (L. Oppenheim): templos y palacios. Estos son los que distinguen a las ciudades de las aldeas, las ciudades son asentamientos en los que hay grandes organizaciones, las aldeas carecen de ellas. Entre un templo y un palacio hay una diferencia importante, porque el templo es ante todo lugar donde se realizan actividades de culto; el palacio en cambio, es ante todo la residencia del jefe humano. Pero las afinidades también son importantes: tanto el palacio como el templo son lugares donde se realizan actividades administrativas, y se acumulan los excedentes en los que se basa el mecanismo redistributivo. No sólo son residencias reales o divinas, centros de manifestaciones políticas y religiosas, son también domicilios de talleres y artesanos, almcenes, oficinas de escribas y archivos. El complejo formado por palacio/templo, los edificios complementarios y las viviendas del personal dependiente, representa todo el sector público, preponderante en la ciudad y ausente en las aldeas.
Ante la gran organización la población se divide en dos grupos. Los especialistas no tienen medios propios de producción, trabajan con los del palacio y son mantenidos por el palacio mediante un sistema de raciones o mediante asignaciones de tierras. Por lo tanto, los especialistas son lo más selecto del estado desde el punto de vista socioeconómico y político, pero jurídica y economicamente son siervos del rey y forman parte del estado en la medida que son mantenidos por él y se benefician diraectamente del mecanismo redistributivo. En cambio, el resto de la población, formado por las familias de los productores de alimento, es libre en el sentido que detenta sus propios medios de producción y trabaja para su propio sustento; pero es tributario del estado, al que debe ceder sus excedentes alimentarios. Por lo tanto, entra en el engranaje redistributivo a la hora de dar más que a la de recibir, lo que recibe tiene a menudo un caráter meramente ideológico.
Hay otra seria de consecuencias de orden social. En cada especialización se crea una relación jerarquizada entre maestros de taller y aprendices, entre supervisores y obreros. Las relaciones tradicionales de trabajo son reemplazadas por otras de dependencia y promoción de la carrera. En la organización de familia y aldea cada cual tiene una posición determinada por su parentesco ya en el momento de nacer, y cada cual sabe qué papel heredará a la muerte de su padre. Ahora en cambio, la retribución es personal, se afianza la idea de los méritos personales, de la responsabilidad personal, y toma cuerpo la posesión personal (ya no familiar) de los bienes. Pero lo más importante son las escalas que se establecen entre unas categorías y otras, por el prestigio del trabajo realizado y la consiguiente retribución. La sociedad de especialistas se convierte, automaticamente, en una sociedad estratificada de clases.
2.LA CIUDAD Y LAS ALDEAS
Los asentamientos ya no se reparten de manera más o menos uniforme por un territorio indiferenciado, desempeñando actividades indiferenciadas. Ante todo, se ubican en estrecha relación con los cursos de agua, por las ventajas del riego y el transporte, algo esencial para la centralización de los excedentes. Además, los asentamientos se disponen de forma jerárquica en al menos dos niveles, y luego en tres. La disposición en dos niveles implica una bipartición entre las aldeas, de pequeñas dimensiones y dedicadas a la actividad agropastoral, y las ciudades, donde se concentran las actividades de transformación, intercambio y servicios. Pronto los niveles se convierten en tres, al surgir poblaciones intermedias que desempeñan funciones urbanas descentralizadas, tanto en el sector artesanal como en el administrativo.
La jerarquización y especialización funcional de los asentamientos es el reflejo exterior de la nueva organización política, que sobrepasa el ámbito de la aldea para asumir una dimensión comarcal: una ciudad capital, sede del poder político y de la mayor parte de las funciones especializadas; una serie de centros regionales periféricos, y un elevado número de aldeas tributarias. Este conjunto está separado de otros conjuntos similares por franjas de territorio sin colonizar. Estos espacios intersticiales desempeñan una función política, al mantener las unidades comarcales separadas y bien diferenciadas, y una función económica, como reserva de recursos marginales.
La urbanización se ve acompañada de un rápido crecimiento de la población debido no tanto a las corrientes de inmigración, como al crecimiento demográfico interno, estimulado por el aumento de la producción alimentaria. Pero en este crecimiento global de la población, que es la demostración del carácter positivo de la revolución urbana, (dado que permite la vida de un número notablemente superior de habitantes en el mismo territorio) se advierten diferencias y fluctuaciones. El crecimiento de un centro urbano provoca un despoblamiento, a veces muy acentuado, del campo que lo rodea.
Las concentraciones urbanas también se caracterizan por una diversificación que las distingue de las aldeas. La composición homogénea de estas últimas por núcleos familiares, se traduce en el plano urbanístico en una serie de viviendas uniformes, de dimensiones y funciones similares. La ciudad, en cambio, con su estratificación y diversificación funcional tiene un aspecto urbanístico complejo. En el centro se destacan los edificios de los templos y palacios, otros edificios públicos (almacenes obradores palatinos artesanos, etc.) y por último las viviendas.
Por último, la concentración de riqueza que proporciona la urbanización posibilita la construcción de unas murallas. El enorme gasto que requiere esta obra gigantesca se justifica por la protección del patrimonio contenido en la ciudad. Es un patrimonio de mercancías valiosas, procedentes del comercio a larga distancia, y de reservas alimentarias, pero también un patrimonio de conocimientos y habilidades técnicas concentradas en los talleres artesanales, y un patrimonio ideológico que se concreta en los templos y sus riquezas. Todo ello se defiende de los posibles ataques de ciudades vecinas o lejanos invasores. Las aldeas en cambio, son demasiado numerosas y pequeñas, y la riqueza que contienen demasiado modesta como para que valga la pena amurallarlas. La autética riqueza de las aldeas es la población, mano de obra efectiva del palacio del que dependen y potencial para el posible agresor. A la aldea abierta en el medio del campo, con tejido urbanístico ralo, formadas por casas de escaso valor arquitectónico y destinadas a una duración corta, se contrapone netamente la ciudad rodeada de murallas, con una oposición tajante entre espacio interior y exterior, con un tejido urbanístico muy apretado, y edificios de gran tamaño y valor arquitectónico.
3.DE LA CALIDAD A LA CANTIDAD
Las “grandes organizaciones” de los templos y palacios son enormes aparatos redistributivos. Los excedenes, las retribuciones, los servicios y las mercancías se entrecruzan y compensan a unos niveles de complejidad que dejan muy atrás a las modestas transferencias de radio familiar y de aldea. Para que haya un flujo proporcionado y constante en las distintas direcciones hacen falta convenciones objetivas y despersonalizadas. Tiene que haber un sistema de pesos y medidas.
Ya había medidas derivadas de elementos antropomorfos: el pulgar, el codo, o el pie para las medidas lineares; la carga de una persona o de un burro para los pesos. El paso decisivo consistió en integrarlas a un esquema homogéneo relacionado con el sistema de numeración. En mesopotamia, este último se basa en los muiltiplicadores de seis y de diez, y se llama sexagesimal. El patrimonio de bienes que maneja la administración es objeto de cómputo con cantidades elevadas y plazos de tiempos largos, lo cual no se podría hacer “a ojo”, como en el ámbito familiar.
En cuanto al tiempo, también existen unas medidas básicas naturales: el año, el mes lunar y el día. Este tiempo natural, se convierte en homogéneo y sexageismal: año de 360 días, con doce meses de 30 días.
Las necesidades administrativas de las “grandes organizaciones” crean un mundo agrario sexagesimal, una división sexagesimal del tiempo, y un sistema fijo de cómputo de los valores y las retribuciones. En suma, convierten una realidad caracterizada por infinitas variantes individuales en un mundo computable y programable, despersonalizado y racional.
4.GARANTÍAS Y REGISTROS: EL NACIMIENTO DE LA ESCRITURA
Cuando aparecen las grandes organizaciones de la primera urbanización, no cuentan el instrumento de la escritura. Son precisamente sus necesidades lo que les lleva acrearla, recorriendo una sucesión bastante rápida una serie de fases.
El primer paso es el uso del sello como instrumento de convalidación y garantía. Ya en Ubaid el uso del sello está muy generalizado, tanto en la baja mesopotamia como en las regiones que la rodean. Se trata de sellos de estampilla y forma cuadrangular o redonda, con figuras geométricas o de animales. Su uso equivale a una firma, y permite identificar al propietario del sello. El sello pasa a ser de una simple firma a una garantía de que no se ha abierto el recipiente sellado. El sellado y la apertura se convierten en actos administrativos precisos e importantes, ya que garantizan la integridad del contenido y la legitimidad de su utilización o distribución.
Las tablillas numéicas, caracterizadas por la presencia del sello en toda su extensión y la impresión de contramarcas numéricas, son reemplazadas por las tablillas logonuméricas, con símbolos numéricos (impresos) y logográficos (marcados con estilo). El sello ya resulta inútil para los registros administrativos, sin embargo sigue siendo indispensable en las tablillas de carácter jurídico, las cartas y otros documentos. La tablilla puede estar dividida en casillas, para aislar distintas operaciones o pener en evidencia los totales y los resúmenes. Por último, se empieza a utilizar signos pictográficos no ya para representar al objeto en cuestión sino una palabra que suene mas o menos igual.
La administración, dotada de todos estos elementos operativos, se convierte en el trabajo más especializado de todos los que se realizan en las grandes organizaciones. El funcionario administrativo es ante todo un “escriba” que domina la técnica de la escritura y ello requiere un aprendizaje muy especial. Los escribas necesitan un adiestramiento que se imparte en verdaderas escuelas, donde los maestros enseñan a los alumnos el manejo de un repertorio de signos que consta decientos de elementos. De estas escuelas sale la elite cultural y política del estado: quienes controlan la realidad en el plano de las palabras son capaces de controlarla operativamente a escala socioeconómica.
En realidad, la utilización de la escritura no es un simple avance técnico. También es una foprma nueva de comprender y abordar el mundo. La selección de los signos que forman parte del repertorio habitual supone un trabajo de selección y ordenación de la relidad física.
5.POLÍTICA E IDEOLOGÍA DE LAS FORMACIOENS PROTOESTATALES
La especialización laboral lleva a una estratificación socioeconómica de carácter estructural, es decir, no sólo circunstancial y cantitativa, sino funcional y caulitativa. La estratificación es “vertical”, porque los distintos grupos funcionales acceden de forma desigual al reparto de los recursos y a la toma de decisiones.; tambipen es “horizontal”, porque los grupos privilegiados se concentran en las ciudades. De modo que la revolución urbana conduce a la formación del estado: no a la formación de la funcion político-ejecutviva, sino a la del stado propiamente dicho, enetendio como una organización que controla de forma estable un territorio y organiza la explotación diferenciada de los recursos apra garantizar la supervivencia de la población y mejorar su surte. Lo que distingue al estado es, precisamente, el carácter desigual pero orgánicamente coherente de los grupos humanos que lo forman. Los intereses de los individuosno grupos se somenten a los intereses colectivo, que se procuran con la diversidad de las funciones, las contribucionesd e cada cual y la restitución que corresponde a cada cual.
Así pues, organización protoestatal significa también formación ed eun núcleo dirigente que asume la responsabilidad de las decisiones y las ventajas de una sitauci´pn privilegiada; y formación de una ideología político religiosa que garantiza la estabilidad y cohesión de la pirámide delas desigualdades.
El núcleo dirigente tiene que trabajar en dos frfentes, el operativo y el ideológico, que desembocan respectivamente en la burocracia y el clero. La burocracia formada sobre todo por escribas y subdividida en sectores y jerarquías, es la encarada de la gestión económica de esa gran empresa que es la ciudad estado. El clero se encarga del culto diario y reservado, o priódico y público, gestionando la realción con al divinidad, que proporciona la justificación ideal de las relaciones de desigualdad.
Una tercera función, crucial para el funcionamiento del estado, es el ejercicio de la fuerza con fines defensivos y de cohesión interna. La formación del ejército es la expresión del ejercicio estatal de la fuerza. Dadas las enormes injusticias distributivas, las grandes diferencias tributarias y de posición social, si la persuasión y la ideología no bastan, el poder central puede recurrir a medios coercitivos, comnbatiendo a los rebeldes y agitadores de todo tipo apra mantener el orden.
Estas tres funciones (administración, clero y milicia) se subliman y reúnen en la persona única del jefe de la comunidad, el rey. La función administrativa del rey ocupa lam amyor parte de su actividad diaria, como jefe del palacio, gestionada como una empresa de grandes dimensiones. Le corresponde a él tomar decisiones estratégicas pero también la gestión corriente. La función más llamativa es el culto: l rey es protagonista de las ceremonias colectivas. El rey es el garante de la buena marcha de las relaciones entre la comuinidad humana y el mundo divino. Por último, al rey se le atribuye la responsabilidad de la defensa de la ciudad y el pueblo frente a los ataques exteriores.
La cohesión de la comunidad se estimula por autoidentificación, en realción con el amo divino, y también, por oposición frente a las fuerzas exteriores. El primer estímulo, de carácter positivo, sirve para mantener unida a la comunidad ante los embates de la desigualdad interna. El segundo estímulo sirve apra mantener unida a la comunidad frente a los ataques exteriores y en función de la agresión dirigida al exterior.
CAPITULO 7. El MUNDO DE EBLA
1. LA SEGUNDA URBANIZACION EN LA ALTA MESOPOTAMIA
Fue una importante ciudad-estado en dos periodos, primero en el 3000 a. C. y especialmente entre los años 2400 y 2250 a. C., cuando se conocen de ella diversos reyes, varias bibliotecas e importantes documentos epigráficos. Continúa su existencia entre el1800 a. C. y el 1650 a. C., pero ya perdida su independencia y relieve.
Se descubrió un palacio de aproximadamente del 2500–2000 a. C. Unas 20 000 bien preservadas tablillas cuneiformes (denominadas “textos de Ebla”) fueron descubiertas en las ruinas. Las tablillas estaban escritas en la escritura sumeria del período dinástico arcaico IIIA, si bien inicialmente no parecía sencillo traducirlas. Tras meses de investigación pudo aclararse que estaban escritas en un dialecto semítico llamado desde entonces “eblaíta”, además del sumerio, manifestando las estrechas relaciones de Ebla con el sur de Mesopotamia, donde fue desarrollada la escritura. Una lista de vocabulario fue hallada con las tabillas, permitiendo traducirlo.
No era la biblioteca del palacio, la cual no ha sido descubierta, sino un archivo de provisiones y tributos, casos legales y diplomáticos y contactos comerciales, y un scriptorium con textos copiados por aprendices. Las tablillas fueron originalmente almacenadas en estantes, pero cayeron al suelo cuando el palacio fue destruido. La ubicación donde las tabillas fueron descubiertas permitieron a los excavadores reconstruir su posición original en los estantes: fueron colocadas en los estantes según el tema. El término ebla significa ‘roca blanca’, y se refiere al afloramiento de piedra caliza en que la ciudad estaba construida. Aunque el sitio muestra signos de una ocupación continuada desde el 3000 a. C., su poder creció y alcanzó su apogeo en la segunda mitad del siguiente milenio. Llegó a la cúspide su poder hacia 2350 a. C.-2250 a. C. La mayoría de las tabillas del palacio de Ebla, que datan de este periodo, son sobre materias económicas; ellas proporcionaron un buen aspecto a la vida diaria de los habitantes, además de muy importantes ideas sobre la vida cultural, económica, y política del norte de Siria y del Oriente Próximo hacia la mitad del tercer milenio a. C. Los textos son las cuentas de los ingresos del estado, pero también incluyen cartas reales, diccionarios sumerio-eblaíta, textos escolares y documentos diplomáticos, como tratados entre Ebla y otras ciudades de la región.
2. EBLA: CARACTERES SOCIOPOLITICOS
El tratamiento que se da a muchos de los primeros reyes es peculiar, ya que frente a la tradición mesopotámica del culto reverencial al rey y su representación heroica, el monarca de Ebla es representado de manera más modesta. No se encuentran textos celebrativos para la mayor parte de monarcas, no posee títulos especiales y cuando aparece en los textos aparece como responsable de la actividad comercial, así como las tareas de organizar, defender y extender las rutas comerciales. Parece haberse tratado inicialmente de una monarquía electiva y no hereditaria, donde priman los intereses económicos antes que los dinásticos. Entre la aristocracia gobernante no parecía haber una línea clara entre los asuntos comerciales privados y los públicos. El rey controlaba el sistema de redistribución de las riquezas generadas en el comercio, derivando al palacio, templos y grupos familiares los recursos. Posiblemente el poder del rey estaba limitado por poderes locales autónomos ligados a las aristocracias locales.
El reino habría estado dividido en 14 distritos de los cuales a la capital corresponden dos. El rey tiene el título de en, mientras que sus gobernadores son denominados lugal(título empleado también por embajadores y gobernantes de ciudades importantes), como último eslabón de la cadena burocrática estaban los ugula que parecen ser representantes del gobierno de Ebla, encargados de gestionar sus intereses en terrenos remotos, como la región de Canaán. Además se mencionan consejos de accionos oabba con funciones que superan el de un órgano consultivo. La reina posee un carácter especial, limitando en poder del rey en asuntos religiosos, fenómeno similar al encontrado entre los hititas. Las reina mantiene su título de “reina madre” incluso en caso de fallecimiento del soberano. Algunas de las bien conocidas deidades semíticas aparecen en Ebla (Dagan, Ishtar, Resheph, Kanish, Hadad), y algunas otras, por el contrario, desconocidas como Kura, Nidakul, unos pocos dioses sumerios como Enki y Ninki y dioses hurritas como Ashtapi, Hapat e Ishara. El dios principal parece haber sido Kura, que junto a su pareja la diosa Hadda y el Sol forman la tríada principal. Sargón de Acad y su nieto Naram-Sin, los conquistadores de gran parte de Mesopotamia, reclamó cada uno el haber destruido Ebla; la fecha exacta de la destrucción es el tema de un continuo debate, pero el 2240 a. C. es una candidata probable. Durante los siguientes tres siglos, Ebla alcanzó una vez más una relevante posición económica, con posiblemente la vecina ciudad de Urshu, como está documentado por textos económicos de Drehem (un suburbio de Nippur), y por los hallazgos en Kultepe/Kanesh. Varios siglos después de su destrucción por los acadios, Ebla consiguió recobrar algo de su importancia, y tuvo su segundo apogeo del 1850 al 1600 a. C. Su pueblo fue entonces conocido como amorreos; Ibbit-Lim fue el primer rey.
3. EBLA: EL COMERCIO Y LAS GUERRAS
Ebla fue un reino de Siria centrado en la ciudad de Ebla, la cual ya existía al comienzo del tercer milenio, momento en el que llegó a ser un verdadero centro urbano amorreo, que se desarrolló por el comercio con Mari, ciudad de la que fue tributaria hacia 2500 a. C., pero dicho tributo fue desapareciendo hasta que hacia 2400 a. C. la situación se invirtió, y Mari pasó a pagar tributos a Ebla, cuyo rey designaba al jefe de estado de Mari.
Se enfrentó a Sargón I de Acad, que aunque ocupó Mari no pudo hacerse con Ebla, que finalmente sería conquistada por su nietoNaram-Sin hacia 2250 a. C. y fue entonces cuando fue abandonada por sus habitantes durante algunos años, al final del siglo volvería a estar habitada y tendría un rey, aunque menos poderoso que antes. Pero dicho rey fue expulsado por el rey de Ur. Al final de esta segunda época, el dominio de la ciudad pasó a Yamkhad, que la convirtió en un principado vasallo.
Ebla estaba ubicada en un paraje predominantemente árido en la actualidad. Su economía se basaba en una agricultura de secano y en una poderosa ganadería de ovejas y cabras, además de obviamente su extensa red comercial. La exigencia del medio ambiente propició la dispersión del poblamiento, estando los centros de población principales bastante separados y rodeados de aldeas aledañas. La ciudad de Ebla se extendía sobre 50 hectáreas, similar a las ciudades de Mari y Assur. Su población habría oscilado entre 15 mil y 20 mil habitantes. En aquella época, Ebla fue el principal centro comercial. Su principal rival comercial rival era Mari, y Ebla es sospechosa de tomar parte en la primera destrucción de Mari. Las tablillas revelan que los habitantes de la ciudad poseían unas 200 000 cabezas de ganado variado (ovejas, cabras y vacas) y habrían sido las necesidades de cereal las que habrían llevado a ampliar el reino. Los principales artículos comerciales de Ebla eran probablemente madera de las cercanas montañas (y quizás del Líbano), y textiles (mencionados en los textos sumerios de la ciudad-estado de Lagash). La mayoría de su comercio parece que iba dirigido hacia Mesopotamia (principalmente Kish), y contactos con el Antiguo Egipto están atestiguados por regalos de los faraones Kefrén (Jafra) y Pepy I, que organizó campañas a Ebla. La artesanía pudo haber sido también una exportación importante: exquisitos artefactos han sido recuperados de las ruinas, incluyendo muebles de madera incrustada con madreperlas y estatuas creadas con diferentes piedras de colores. El estilo artístico de Ebla pudo haber influenciado la calidad de los trabajos del siguiente imperio acadio (ca. 2350 – 2150 a. C.). La forma de gobierno no es bien conocida, aunque la ciudad parece haber sido gobernada por una aristocracia de comerciantes que elegían un rey y confiaban la defensa de la ciudad a mercenarios. A través de las tablillas se han conocido los nombres de varios reyes como Igrish-Halam, Irkab-Damu, Ar-Ennum, Ibrium e Ibbi-Sipish. Ibrium rompió con la tradición e introdujo una monarquía absoluta. Le sucedió su hijo Ibbi-Sipish
Continuaciones:
https://www.taringa.net/posts/apuntes-y-monografias/19856689/Mario-Liverani-resumen-tercera-parte.html
https://www.taringa.net/posts/apuntes-y-monografias/19856672/Mario-Liverani-resumen-segunda-parte.html
El resumen:
MARIO LIVERANI: EL ANTIGUO ORIENTE, HISTORIA, SOCIEDAD Y ECONOMIA
CAPÍTULO 4: LA REVOLUCIÓN URBANA
1. LA ESPECIALIZACIÓN LABORAL, LAS GRANDES ORGANIZACIONES
El lento desarrollo de la colonización agrícola, las técnicas artesanales, el comercio a larga distancia y los centros ceremoniales culminan a mediados del IV milenio con la “revolución urbana” (Gordon Childe). Ésta se produjo en la Baja Mesopotamia en todo el centro urbano de Uruk. En lo que se refiere a los plazos, se trata de una rápida aceleración, precedida y seguida de fases de desarrollo más lentas y de persistencias más duraderas.
La revolución es compleja. El problema crucial siempre ha estado en decidir cuales de los distintos factores han sido los fundamentales y primarios y cuales derivados. Hoy en día está claro que nos hallamos ante un mecanismo de tipo sistémico, cuyos factores (nueva organización de la explotación de los recursos, crecimiento demográfico, innovaciones tecnológicas) interaccionan entre sí, y reciben un impulso adicional como consecuencia de esa misma interacción.
Para simplificar el mecanismo sitémico diremos que el aumento de la productividad agrícola es la premisa fundamental que asegura a las comunidades unos excedentes alimentarios gracias a los cuales pueden mantener especialistas a tiempo completo, creando un polo redistributivo central. El salto más llamativo es el demográfico y urbanístico, pero el más substancial es el organizativo.
El salto organizativo consiste en sistematizar la separación entre producción primaria de alimento y técnicas especializadas, y polarizar esta separación, concentrando a los especialistas en algunas poblaciones más grandes y dejando la tarea de la producción de alimento a las aldeas más dispersas.
Pronto la relación deja de ser complementaria y pasa a estar jerarquizada con aldeas estructuralmente tributarias de la ciudad. Hay un flujo de excedentes que va de los productores de alimentos a los especialistas, de modo que estos ultimos puedan sobrevivir sin producir alimento. Y hay otro flujo de productos especializados y servicios que va de los especialistas a los productores de alimentos. El mecanismo es bidireccional y supone una ventaja para el conjunto de la sociedad, pero las relaciones internas se desequilibran a favor de los especialistas. Éstos, ante todo, conocen las técnicas más avanzadas, por lo que poseen una capacidad contractual y un prestigio social y cultural mucho mayores que los productores de alimento, que realizan funciones tecnológicamente rudimentarias y masificadas. En el vértice del núcleo urbano se sitúan quienes desempeñan funciones administrativas y ceremoniales, que garantizan la cohesión de la comunidad y la organización de los flujos de trabajo y retribución que la atraviesan. Lo que a escala familiar y de aldea era cometido de los cabezas de familia y estaba deteminado por la tradición, se convierte ahora en una tarea especializada, que incluye la toma de decisiones delicadas basadas en la desigualdad y tendentes a acentuar esa desigualdad. En este mecanismo, la solidaridad ya no es optativa y opcional, en el sistema especializado urbano, la solidaridad se convierte en orgánica y necesaria.
La sistematización de las especializaciones laborales, su concentración espacial y la aparicion de polos de coacción, llevan a las “grandes organizaciones” (L. Oppenheim): templos y palacios. Estos son los que distinguen a las ciudades de las aldeas, las ciudades son asentamientos en los que hay grandes organizaciones, las aldeas carecen de ellas. Entre un templo y un palacio hay una diferencia importante, porque el templo es ante todo lugar donde se realizan actividades de culto; el palacio en cambio, es ante todo la residencia del jefe humano. Pero las afinidades también son importantes: tanto el palacio como el templo son lugares donde se realizan actividades administrativas, y se acumulan los excedentes en los que se basa el mecanismo redistributivo. No sólo son residencias reales o divinas, centros de manifestaciones políticas y religiosas, son también domicilios de talleres y artesanos, almcenes, oficinas de escribas y archivos. El complejo formado por palacio/templo, los edificios complementarios y las viviendas del personal dependiente, representa todo el sector público, preponderante en la ciudad y ausente en las aldeas.
Ante la gran organización la población se divide en dos grupos. Los especialistas no tienen medios propios de producción, trabajan con los del palacio y son mantenidos por el palacio mediante un sistema de raciones o mediante asignaciones de tierras. Por lo tanto, los especialistas son lo más selecto del estado desde el punto de vista socioeconómico y político, pero jurídica y economicamente son siervos del rey y forman parte del estado en la medida que son mantenidos por él y se benefician diraectamente del mecanismo redistributivo. En cambio, el resto de la población, formado por las familias de los productores de alimento, es libre en el sentido que detenta sus propios medios de producción y trabaja para su propio sustento; pero es tributario del estado, al que debe ceder sus excedentes alimentarios. Por lo tanto, entra en el engranaje redistributivo a la hora de dar más que a la de recibir, lo que recibe tiene a menudo un caráter meramente ideológico.
Hay otra seria de consecuencias de orden social. En cada especialización se crea una relación jerarquizada entre maestros de taller y aprendices, entre supervisores y obreros. Las relaciones tradicionales de trabajo son reemplazadas por otras de dependencia y promoción de la carrera. En la organización de familia y aldea cada cual tiene una posición determinada por su parentesco ya en el momento de nacer, y cada cual sabe qué papel heredará a la muerte de su padre. Ahora en cambio, la retribución es personal, se afianza la idea de los méritos personales, de la responsabilidad personal, y toma cuerpo la posesión personal (ya no familiar) de los bienes. Pero lo más importante son las escalas que se establecen entre unas categorías y otras, por el prestigio del trabajo realizado y la consiguiente retribución. La sociedad de especialistas se convierte, automaticamente, en una sociedad estratificada de clases.
2.LA CIUDAD Y LAS ALDEAS
Los asentamientos ya no se reparten de manera más o menos uniforme por un territorio indiferenciado, desempeñando actividades indiferenciadas. Ante todo, se ubican en estrecha relación con los cursos de agua, por las ventajas del riego y el transporte, algo esencial para la centralización de los excedentes. Además, los asentamientos se disponen de forma jerárquica en al menos dos niveles, y luego en tres. La disposición en dos niveles implica una bipartición entre las aldeas, de pequeñas dimensiones y dedicadas a la actividad agropastoral, y las ciudades, donde se concentran las actividades de transformación, intercambio y servicios. Pronto los niveles se convierten en tres, al surgir poblaciones intermedias que desempeñan funciones urbanas descentralizadas, tanto en el sector artesanal como en el administrativo.
La jerarquización y especialización funcional de los asentamientos es el reflejo exterior de la nueva organización política, que sobrepasa el ámbito de la aldea para asumir una dimensión comarcal: una ciudad capital, sede del poder político y de la mayor parte de las funciones especializadas; una serie de centros regionales periféricos, y un elevado número de aldeas tributarias. Este conjunto está separado de otros conjuntos similares por franjas de territorio sin colonizar. Estos espacios intersticiales desempeñan una función política, al mantener las unidades comarcales separadas y bien diferenciadas, y una función económica, como reserva de recursos marginales.
La urbanización se ve acompañada de un rápido crecimiento de la población debido no tanto a las corrientes de inmigración, como al crecimiento demográfico interno, estimulado por el aumento de la producción alimentaria. Pero en este crecimiento global de la población, que es la demostración del carácter positivo de la revolución urbana, (dado que permite la vida de un número notablemente superior de habitantes en el mismo territorio) se advierten diferencias y fluctuaciones. El crecimiento de un centro urbano provoca un despoblamiento, a veces muy acentuado, del campo que lo rodea.
Las concentraciones urbanas también se caracterizan por una diversificación que las distingue de las aldeas. La composición homogénea de estas últimas por núcleos familiares, se traduce en el plano urbanístico en una serie de viviendas uniformes, de dimensiones y funciones similares. La ciudad, en cambio, con su estratificación y diversificación funcional tiene un aspecto urbanístico complejo. En el centro se destacan los edificios de los templos y palacios, otros edificios públicos (almacenes obradores palatinos artesanos, etc.) y por último las viviendas.
Por último, la concentración de riqueza que proporciona la urbanización posibilita la construcción de unas murallas. El enorme gasto que requiere esta obra gigantesca se justifica por la protección del patrimonio contenido en la ciudad. Es un patrimonio de mercancías valiosas, procedentes del comercio a larga distancia, y de reservas alimentarias, pero también un patrimonio de conocimientos y habilidades técnicas concentradas en los talleres artesanales, y un patrimonio ideológico que se concreta en los templos y sus riquezas. Todo ello se defiende de los posibles ataques de ciudades vecinas o lejanos invasores. Las aldeas en cambio, son demasiado numerosas y pequeñas, y la riqueza que contienen demasiado modesta como para que valga la pena amurallarlas. La autética riqueza de las aldeas es la población, mano de obra efectiva del palacio del que dependen y potencial para el posible agresor. A la aldea abierta en el medio del campo, con tejido urbanístico ralo, formadas por casas de escaso valor arquitectónico y destinadas a una duración corta, se contrapone netamente la ciudad rodeada de murallas, con una oposición tajante entre espacio interior y exterior, con un tejido urbanístico muy apretado, y edificios de gran tamaño y valor arquitectónico.
3.DE LA CALIDAD A LA CANTIDAD
Las “grandes organizaciones” de los templos y palacios son enormes aparatos redistributivos. Los excedenes, las retribuciones, los servicios y las mercancías se entrecruzan y compensan a unos niveles de complejidad que dejan muy atrás a las modestas transferencias de radio familiar y de aldea. Para que haya un flujo proporcionado y constante en las distintas direcciones hacen falta convenciones objetivas y despersonalizadas. Tiene que haber un sistema de pesos y medidas.
Ya había medidas derivadas de elementos antropomorfos: el pulgar, el codo, o el pie para las medidas lineares; la carga de una persona o de un burro para los pesos. El paso decisivo consistió en integrarlas a un esquema homogéneo relacionado con el sistema de numeración. En mesopotamia, este último se basa en los muiltiplicadores de seis y de diez, y se llama sexagesimal. El patrimonio de bienes que maneja la administración es objeto de cómputo con cantidades elevadas y plazos de tiempos largos, lo cual no se podría hacer “a ojo”, como en el ámbito familiar.
En cuanto al tiempo, también existen unas medidas básicas naturales: el año, el mes lunar y el día. Este tiempo natural, se convierte en homogéneo y sexageismal: año de 360 días, con doce meses de 30 días.
Las necesidades administrativas de las “grandes organizaciones” crean un mundo agrario sexagesimal, una división sexagesimal del tiempo, y un sistema fijo de cómputo de los valores y las retribuciones. En suma, convierten una realidad caracterizada por infinitas variantes individuales en un mundo computable y programable, despersonalizado y racional.
4.GARANTÍAS Y REGISTROS: EL NACIMIENTO DE LA ESCRITURA
Cuando aparecen las grandes organizaciones de la primera urbanización, no cuentan el instrumento de la escritura. Son precisamente sus necesidades lo que les lleva acrearla, recorriendo una sucesión bastante rápida una serie de fases.
El primer paso es el uso del sello como instrumento de convalidación y garantía. Ya en Ubaid el uso del sello está muy generalizado, tanto en la baja mesopotamia como en las regiones que la rodean. Se trata de sellos de estampilla y forma cuadrangular o redonda, con figuras geométricas o de animales. Su uso equivale a una firma, y permite identificar al propietario del sello. El sello pasa a ser de una simple firma a una garantía de que no se ha abierto el recipiente sellado. El sellado y la apertura se convierten en actos administrativos precisos e importantes, ya que garantizan la integridad del contenido y la legitimidad de su utilización o distribución.
Las tablillas numéicas, caracterizadas por la presencia del sello en toda su extensión y la impresión de contramarcas numéricas, son reemplazadas por las tablillas logonuméricas, con símbolos numéricos (impresos) y logográficos (marcados con estilo). El sello ya resulta inútil para los registros administrativos, sin embargo sigue siendo indispensable en las tablillas de carácter jurídico, las cartas y otros documentos. La tablilla puede estar dividida en casillas, para aislar distintas operaciones o pener en evidencia los totales y los resúmenes. Por último, se empieza a utilizar signos pictográficos no ya para representar al objeto en cuestión sino una palabra que suene mas o menos igual.
La administración, dotada de todos estos elementos operativos, se convierte en el trabajo más especializado de todos los que se realizan en las grandes organizaciones. El funcionario administrativo es ante todo un “escriba” que domina la técnica de la escritura y ello requiere un aprendizaje muy especial. Los escribas necesitan un adiestramiento que se imparte en verdaderas escuelas, donde los maestros enseñan a los alumnos el manejo de un repertorio de signos que consta decientos de elementos. De estas escuelas sale la elite cultural y política del estado: quienes controlan la realidad en el plano de las palabras son capaces de controlarla operativamente a escala socioeconómica.
En realidad, la utilización de la escritura no es un simple avance técnico. También es una foprma nueva de comprender y abordar el mundo. La selección de los signos que forman parte del repertorio habitual supone un trabajo de selección y ordenación de la relidad física.
5.POLÍTICA E IDEOLOGÍA DE LAS FORMACIOENS PROTOESTATALES
La especialización laboral lleva a una estratificación socioeconómica de carácter estructural, es decir, no sólo circunstancial y cantitativa, sino funcional y caulitativa. La estratificación es “vertical”, porque los distintos grupos funcionales acceden de forma desigual al reparto de los recursos y a la toma de decisiones.; tambipen es “horizontal”, porque los grupos privilegiados se concentran en las ciudades. De modo que la revolución urbana conduce a la formación del estado: no a la formación de la funcion político-ejecutviva, sino a la del stado propiamente dicho, enetendio como una organización que controla de forma estable un territorio y organiza la explotación diferenciada de los recursos apra garantizar la supervivencia de la población y mejorar su surte. Lo que distingue al estado es, precisamente, el carácter desigual pero orgánicamente coherente de los grupos humanos que lo forman. Los intereses de los individuosno grupos se somenten a los intereses colectivo, que se procuran con la diversidad de las funciones, las contribucionesd e cada cual y la restitución que corresponde a cada cual.
Así pues, organización protoestatal significa también formación ed eun núcleo dirigente que asume la responsabilidad de las decisiones y las ventajas de una sitauci´pn privilegiada; y formación de una ideología político religiosa que garantiza la estabilidad y cohesión de la pirámide delas desigualdades.
El núcleo dirigente tiene que trabajar en dos frfentes, el operativo y el ideológico, que desembocan respectivamente en la burocracia y el clero. La burocracia formada sobre todo por escribas y subdividida en sectores y jerarquías, es la encarada de la gestión económica de esa gran empresa que es la ciudad estado. El clero se encarga del culto diario y reservado, o priódico y público, gestionando la realción con al divinidad, que proporciona la justificación ideal de las relaciones de desigualdad.
Una tercera función, crucial para el funcionamiento del estado, es el ejercicio de la fuerza con fines defensivos y de cohesión interna. La formación del ejército es la expresión del ejercicio estatal de la fuerza. Dadas las enormes injusticias distributivas, las grandes diferencias tributarias y de posición social, si la persuasión y la ideología no bastan, el poder central puede recurrir a medios coercitivos, comnbatiendo a los rebeldes y agitadores de todo tipo apra mantener el orden.
Estas tres funciones (administración, clero y milicia) se subliman y reúnen en la persona única del jefe de la comunidad, el rey. La función administrativa del rey ocupa lam amyor parte de su actividad diaria, como jefe del palacio, gestionada como una empresa de grandes dimensiones. Le corresponde a él tomar decisiones estratégicas pero también la gestión corriente. La función más llamativa es el culto: l rey es protagonista de las ceremonias colectivas. El rey es el garante de la buena marcha de las relaciones entre la comuinidad humana y el mundo divino. Por último, al rey se le atribuye la responsabilidad de la defensa de la ciudad y el pueblo frente a los ataques exteriores.
La cohesión de la comunidad se estimula por autoidentificación, en realción con el amo divino, y también, por oposición frente a las fuerzas exteriores. El primer estímulo, de carácter positivo, sirve para mantener unida a la comunidad ante los embates de la desigualdad interna. El segundo estímulo sirve apra mantener unida a la comunidad frente a los ataques exteriores y en función de la agresión dirigida al exterior.
CAPITULO 7. El MUNDO DE EBLA
1. LA SEGUNDA URBANIZACION EN LA ALTA MESOPOTAMIA
Fue una importante ciudad-estado en dos periodos, primero en el 3000 a. C. y especialmente entre los años 2400 y 2250 a. C., cuando se conocen de ella diversos reyes, varias bibliotecas e importantes documentos epigráficos. Continúa su existencia entre el1800 a. C. y el 1650 a. C., pero ya perdida su independencia y relieve.
Se descubrió un palacio de aproximadamente del 2500–2000 a. C. Unas 20 000 bien preservadas tablillas cuneiformes (denominadas “textos de Ebla”) fueron descubiertas en las ruinas. Las tablillas estaban escritas en la escritura sumeria del período dinástico arcaico IIIA, si bien inicialmente no parecía sencillo traducirlas. Tras meses de investigación pudo aclararse que estaban escritas en un dialecto semítico llamado desde entonces “eblaíta”, además del sumerio, manifestando las estrechas relaciones de Ebla con el sur de Mesopotamia, donde fue desarrollada la escritura. Una lista de vocabulario fue hallada con las tabillas, permitiendo traducirlo.
No era la biblioteca del palacio, la cual no ha sido descubierta, sino un archivo de provisiones y tributos, casos legales y diplomáticos y contactos comerciales, y un scriptorium con textos copiados por aprendices. Las tablillas fueron originalmente almacenadas en estantes, pero cayeron al suelo cuando el palacio fue destruido. La ubicación donde las tabillas fueron descubiertas permitieron a los excavadores reconstruir su posición original en los estantes: fueron colocadas en los estantes según el tema. El término ebla significa ‘roca blanca’, y se refiere al afloramiento de piedra caliza en que la ciudad estaba construida. Aunque el sitio muestra signos de una ocupación continuada desde el 3000 a. C., su poder creció y alcanzó su apogeo en la segunda mitad del siguiente milenio. Llegó a la cúspide su poder hacia 2350 a. C.-2250 a. C. La mayoría de las tabillas del palacio de Ebla, que datan de este periodo, son sobre materias económicas; ellas proporcionaron un buen aspecto a la vida diaria de los habitantes, además de muy importantes ideas sobre la vida cultural, económica, y política del norte de Siria y del Oriente Próximo hacia la mitad del tercer milenio a. C. Los textos son las cuentas de los ingresos del estado, pero también incluyen cartas reales, diccionarios sumerio-eblaíta, textos escolares y documentos diplomáticos, como tratados entre Ebla y otras ciudades de la región.
2. EBLA: CARACTERES SOCIOPOLITICOS
El tratamiento que se da a muchos de los primeros reyes es peculiar, ya que frente a la tradición mesopotámica del culto reverencial al rey y su representación heroica, el monarca de Ebla es representado de manera más modesta. No se encuentran textos celebrativos para la mayor parte de monarcas, no posee títulos especiales y cuando aparece en los textos aparece como responsable de la actividad comercial, así como las tareas de organizar, defender y extender las rutas comerciales. Parece haberse tratado inicialmente de una monarquía electiva y no hereditaria, donde priman los intereses económicos antes que los dinásticos. Entre la aristocracia gobernante no parecía haber una línea clara entre los asuntos comerciales privados y los públicos. El rey controlaba el sistema de redistribución de las riquezas generadas en el comercio, derivando al palacio, templos y grupos familiares los recursos. Posiblemente el poder del rey estaba limitado por poderes locales autónomos ligados a las aristocracias locales.
El reino habría estado dividido en 14 distritos de los cuales a la capital corresponden dos. El rey tiene el título de en, mientras que sus gobernadores son denominados lugal(título empleado también por embajadores y gobernantes de ciudades importantes), como último eslabón de la cadena burocrática estaban los ugula que parecen ser representantes del gobierno de Ebla, encargados de gestionar sus intereses en terrenos remotos, como la región de Canaán. Además se mencionan consejos de accionos oabba con funciones que superan el de un órgano consultivo. La reina posee un carácter especial, limitando en poder del rey en asuntos religiosos, fenómeno similar al encontrado entre los hititas. Las reina mantiene su título de “reina madre” incluso en caso de fallecimiento del soberano. Algunas de las bien conocidas deidades semíticas aparecen en Ebla (Dagan, Ishtar, Resheph, Kanish, Hadad), y algunas otras, por el contrario, desconocidas como Kura, Nidakul, unos pocos dioses sumerios como Enki y Ninki y dioses hurritas como Ashtapi, Hapat e Ishara. El dios principal parece haber sido Kura, que junto a su pareja la diosa Hadda y el Sol forman la tríada principal. Sargón de Acad y su nieto Naram-Sin, los conquistadores de gran parte de Mesopotamia, reclamó cada uno el haber destruido Ebla; la fecha exacta de la destrucción es el tema de un continuo debate, pero el 2240 a. C. es una candidata probable. Durante los siguientes tres siglos, Ebla alcanzó una vez más una relevante posición económica, con posiblemente la vecina ciudad de Urshu, como está documentado por textos económicos de Drehem (un suburbio de Nippur), y por los hallazgos en Kultepe/Kanesh. Varios siglos después de su destrucción por los acadios, Ebla consiguió recobrar algo de su importancia, y tuvo su segundo apogeo del 1850 al 1600 a. C. Su pueblo fue entonces conocido como amorreos; Ibbit-Lim fue el primer rey.
3. EBLA: EL COMERCIO Y LAS GUERRAS
Ebla fue un reino de Siria centrado en la ciudad de Ebla, la cual ya existía al comienzo del tercer milenio, momento en el que llegó a ser un verdadero centro urbano amorreo, que se desarrolló por el comercio con Mari, ciudad de la que fue tributaria hacia 2500 a. C., pero dicho tributo fue desapareciendo hasta que hacia 2400 a. C. la situación se invirtió, y Mari pasó a pagar tributos a Ebla, cuyo rey designaba al jefe de estado de Mari.
Se enfrentó a Sargón I de Acad, que aunque ocupó Mari no pudo hacerse con Ebla, que finalmente sería conquistada por su nietoNaram-Sin hacia 2250 a. C. y fue entonces cuando fue abandonada por sus habitantes durante algunos años, al final del siglo volvería a estar habitada y tendría un rey, aunque menos poderoso que antes. Pero dicho rey fue expulsado por el rey de Ur. Al final de esta segunda época, el dominio de la ciudad pasó a Yamkhad, que la convirtió en un principado vasallo.
Ebla estaba ubicada en un paraje predominantemente árido en la actualidad. Su economía se basaba en una agricultura de secano y en una poderosa ganadería de ovejas y cabras, además de obviamente su extensa red comercial. La exigencia del medio ambiente propició la dispersión del poblamiento, estando los centros de población principales bastante separados y rodeados de aldeas aledañas. La ciudad de Ebla se extendía sobre 50 hectáreas, similar a las ciudades de Mari y Assur. Su población habría oscilado entre 15 mil y 20 mil habitantes. En aquella época, Ebla fue el principal centro comercial. Su principal rival comercial rival era Mari, y Ebla es sospechosa de tomar parte en la primera destrucción de Mari. Las tablillas revelan que los habitantes de la ciudad poseían unas 200 000 cabezas de ganado variado (ovejas, cabras y vacas) y habrían sido las necesidades de cereal las que habrían llevado a ampliar el reino. Los principales artículos comerciales de Ebla eran probablemente madera de las cercanas montañas (y quizás del Líbano), y textiles (mencionados en los textos sumerios de la ciudad-estado de Lagash). La mayoría de su comercio parece que iba dirigido hacia Mesopotamia (principalmente Kish), y contactos con el Antiguo Egipto están atestiguados por regalos de los faraones Kefrén (Jafra) y Pepy I, que organizó campañas a Ebla. La artesanía pudo haber sido también una exportación importante: exquisitos artefactos han sido recuperados de las ruinas, incluyendo muebles de madera incrustada con madreperlas y estatuas creadas con diferentes piedras de colores. El estilo artístico de Ebla pudo haber influenciado la calidad de los trabajos del siguiente imperio acadio (ca. 2350 – 2150 a. C.). La forma de gobierno no es bien conocida, aunque la ciudad parece haber sido gobernada por una aristocracia de comerciantes que elegían un rey y confiaban la defensa de la ciudad a mercenarios. A través de las tablillas se han conocido los nombres de varios reyes como Igrish-Halam, Irkab-Damu, Ar-Ennum, Ibrium e Ibbi-Sipish. Ibrium rompió con la tradición e introdujo una monarquía absoluta. Le sucedió su hijo Ibbi-Sipish
Continuaciones:
https://www.taringa.net/posts/apuntes-y-monografias/19856689/Mario-Liverani-resumen-tercera-parte.html
https://www.taringa.net/posts/apuntes-y-monografias/19856672/Mario-Liverani-resumen-segunda-parte.html