Aun cuando muchas personas creen que el yoga consiste únicamente en ejercicios fisicos (las asanas o posturas que han ganado tanta popularidad en décadas recientes), en realidad éstos sólo representan el aspecto más superficial de esta profunda ciencia cuyo objeto es el desarrollo del infinito potencial de la mente y el alma humanas.
El propio término yoga significa «unión»: la unión de la conciencia individual o alma con la Conciencia Universal o Espíritu. El Yoga comprende varios senderos que conducen a esta meta, cada uno de los cuales constituye una rama especializada de dicha ciencia:
*Hatha Yaga: es un sistema de posturas físicas, llamadas asanas, cuyo objetivo principal es purificar el cuerpo, facilitando así la percepción y el control de sus estados internos y preparándolo de manera adecuada para la meditación
*Karma Yoga: es la senda del servicio desinteresado que, sin apego a los resultados, prestamos a los demás, a quienes consideramos como parte de nuestro Ser más vasto; también implica ejecutar todas las acciones con la conciencia de que Dios es el Hacedor.
*Mantra Yoga: es el método que consiste en centrar la conciencia en nuestro interior por medio de japa o la repetición de los sonidos universales de ciertas palabras raíz que representan un aspecto particular del Espíritu.
*Bhakti Yoga: es la senda de la devoción y de la entrega total, mediante la cual nos esforzamos por amar y contemplar a Dios en todos los seres y en todas las cosas, rindiéndole así una constante adoración.
*Guiana Yoga (Jñana): es la senda de la sabiduría, que pone énfasis en el uso de la inteligencia discernidora para lograr la liberación espiritual.
*Raja Yoga: es el sendero regio o más elevado del Yoga. Combina lo esencial de todas las demás sendas; fue sistematizado de manera formal en el siglo II a. C. por Patanjali, el sabio de la India.
El aspecto primordial del sistema de Raja Yoga que equilibra y unifica todos los enfoques anteriores es la práctica de métodos definidos y científicos de meditación —tales como el Kriya Yoga- que, desde los primeros esfuerzos, nos capacitan para percibir vislumbres de la meta final: la unión consciente con la bienaventuranza infinita del Espíritu.
El yoga es el único método para el desarrollo físico, mental y espiritual del hombre. Nació en la India hace miles de años. No es una religión, ni un credo confesional y no tiene templos, ceremonias, ni dogmas. Constituye un método integral de evolución, que empieza con el perfeccionamiento del cuerpo humano y prosigue con el progreso espiritual.
Todavía hay mucho que opinan que el yoga es una religión. Un yogui no es un sacerdote ni oráculo, es sólo un hombre que se encuentra en el camino para alcanzar la iluminación espiritual. Puede ser hindú, cristiano, budista, judío, musulmán, o puede no profesar religión alguna. El yogui (o yoguin) es un hombre que practica yoga; la mujer se llama yoguini.
Permítanme ustedes que les explique ahora algo sobre los orígenes del yoga. En la antigua India, los yoguis primitivos constituían un grupo de místicos y científicos, para los cuales la relación entre el hombre mortal y el espíritu inmortal tenía un supremo interés. Se establecieron con la intención de hallar la forma o el método de unir a ambos durante la vida del hombre sobre esta tierra. Emplearon, no ya unos cuantos años, sino siglos enteros en llevar a cabo experimentos con diferentes sistemas de relajamiento (o pacificación total del cuerpo y del espíritu), de concentración y de meditación; hicieron pruebas con diferentes métodos de respiración, con distintas posturas, con numerosas dietas y ejercicios mentales y físicos. Cuando por fin consiguieron dar con las experiencias que necesitaban, sistematizaron los resultados de sus hallazgos y los llamaron Ciencia del Yoga.
Ésta palabra proviene de la raíz sánscrita yuj, que significa unión, vínculo y reintegración. La llamaron así, porque el objetivo del yoga es realizar la unión entre el hombre, que es lo finito, y el espíritu que es lo infinito, es decir, entre la conciencia individual y la Conciencia Cósmica. Podría llamársele también Verdad, Luz, Dios, Realidad Interior, etcétera.
El yoga significa para el hindú una filosofía, una ciencia, un arte y una forma de vivir. La ciencia del yoga comprende diversas ramas, que corresponden a los diferentes caracteres y temperamentos, desde el que enseña a controlar el cuerpo hasta el que conduce a la consecución de la "extraindividualidad del hombre", como expresa Gerald Heard. Los nombres de las principales ramas del yoga son: Raja, Hatha, Karma, Jnana, Bhakti y Mantra.
El hombre que adopta, por ejemplo, el Karma Yoga, realiza la unión con el Yo Superior a través del trabajo y de la acción. En el Jnana Yoga, esto se consigue por medio del estudio y de la ciencia. El Bhakti Yoga es el sendero del amor desinteresado y de la devoción rendida. El Mantra Yoga es la ciencia de las vibraciones, que prepara y condiciona al hombre para su unión con la Divinidad por medio de la repetición de ciertos sonidos e invocaciones. El Raja Yoga es la forma más elevada del yoga, es el yoga de la conciencia. Su instrucción, corrientemente, comienza con el Hatha Yoga, que es el yoga del bienestar físico.
Éste Hatha Yoga es el que yo he estudiado y el que voy a exponer al lector. Los otros yogas no son muy apropiados para la gente que vive una vida agitada en la gran ciudad; mientras que el Hatha Yoga, el yoga de la perfección física, encierra e implica un mensaje práctico e iluminador para el mundo agitado y nervioso del Occidente. ES un mensaje para el cuerpo, para la mente y para el espíritu.
La primera etapa del Hatha Yoga está constituida por lo que se llama asanas, palabra que significa "posturas". Enseña la respiración profunda, los ejercicios y las reglas para relajarse o sosegarse en abandono absoluto del cuerpo y del espíritu, y las instrucciones para las dietas alimenticias. Se refiere a nuestro cuerpo y nuestra salud, y trata a fondo todo lo que tiene que ver con ella, desde el desarrollo glandular hasta la elevación espiritual.
El yoga ofrece una vida mejor, más sana y más duradera. Al respirar correctamente, comer adecuadamente, relajarse y sosegarse, y ejercitar el cuerpo y la mente, usted conseguirá dormir mejor, tener más alegría y llegar a un estado mental más claro y más tranquilo. Aprenderá a mejorar y acrecentar su salud y a protegerse de las enfermedades como resfríos, estreñimiento, jaquecas, fatiga y otras molestias. Se conservará usted joven, lleno de vida y despierto, independientemente de su edad, logrará perder o ganar peso, desterrará las arrugas prematuras y conservará la piel suave y tersa con color saludable.
Estas son las diferentes etapas del Hatha Yoga, según el orden con que son enseñadas
*Posturas (Asanas);
*Control del Prana (Pranayama);
*Control del Sistema Nervioso (Pratyahara);
*Control de la Mente (Dharana);
*Meditación (Dhyana) y la obtención de la Iluminación (Samadhi), que es el último grado de todos los yogas, o sea "El matrimonio del Espíritu y de la Materia", como se llama en la India.
Estas son las diferentes etapas del Hatha Yoga, según el orden con que son enseñadas
*Posturas (Asanas);
*Control del Prana (Pranayama);
*Control del Sistema Nervioso (Pratyahara);
*Control de la Mente (Dharana);
*Meditación (Dhyana) y la obtención de la Iluminación (Samadhi), que es el último grado de todos los yogas, o sea "El matrimonio del Espíritu y de la Materia", como se llama en la India.
En el proceso de experiencias para hallar los modos y los procedimientos de unir a los dos, los yoguis han ido desarrollando mi método ideal para preparar y entrenar el cuerpo y la mente. En él se toma en consideración al hombre entero, en todos los aspectos: físico, moral, mental y espiritual. Nada se ha pasado por alto. Ni siquiera los métodos de disciplina física necesitan mejorarse, porque comprenden todo lo que el hombre necesita para conseguir una salud perfecta: la respiración correcta, la postura, la dieta, los ejercicios, el relajamiento mental y físico y la higiene.
Los yoguis primitivos estudiaron cuidadosamente, durante décadas enteras, los efectos de las distintas posturas, ejercicios, respiraciones y dietas alimenticias en los cuerpos humanos. También observaron cómo respiraban y se relajaban los animales; estudiaron sus métodos de adaptación a los cambios de clima y de ambiente; sus reacciones en los casos de enfermedad y de peligro. A fuerza de paciencia, y probablemente sirviéndose de sus facultades clarividentes, los yoguis consiguieron descubrir ciertos procesos biológicos que podían ser dirigidos conscientemente a sostener su estado de salud, su vigor y la prolongación de la duración de su vida.
Arbitrados hace millares de años, los métodos yogas no han podido ser superados ni siquiera en los tiempos modernos. Gran parte de los descubrimientos recientes en el campo de la dietética y de la cultura física eran conocidos ya por lo yoguis antiguos, con la única diferencia de que ellos guardaban dichas prácticas en el más absoluto secreto. Hasta los últimos tiempos no habían conseguido los no iniciados tener acceso a ellas.
Entre usted en cualquier salón de belleza, en cualquiera escuela de cultura física, o en cualquier gimnasio, y se quedará sorprendido al ver los numerosos ejercicios de yoga que se practican allí. Lo que pasa es que su valor original se ha perdido porque, al ser desprovistos de su coordinación con la respiración rítmica y de la profunda significación psicológica que estuvo vinculada a ellos, han quedado reducidos a la categoría de simple gimnasia corporal.
Se me ha preguntado muchas veces cómo es que los yoguis prestan tanta atención al cuidado del cuerpo, cuando su objetivo principal es la unión espiritual con lo Divino. La respuesta es que se preocupan por conservar el cuerpo sano, hermoso, esbelto y limpio, por dentro y por fuera, porque lo consideran el vehículo a través del cual se manifiesta el Poder Supremo. Para ellos, el cuerpo es el templo del Espíritu Vivo y, en consecuencia, creen que deben elevarlo al más alto grado de perfección posible. Es, por ejemplo, como el violinista, que cuida con gran esmero su violín, sin el cual no podría ser capaz de expresar su arte. De la misma manera el yogui cuida su cuerpo, porque es el único instrumento a través del cual puede expresar su espiritualidad. Podría decirse que la práctica del yoga ayuda al "medico", al "psiquiatra" y al "sacerdote" que llevamos dentro de nosotros a conservarnos en perfecto estado corpóreo, en perfecta salud mental y en perfecta conciencia espiritual.
En la India, el yoga es enseñado por un maestro a su discípulo, el cual permanece y vive con gurú, o sea, su guía espiritual y su maestro, durante los años que dure su instrucción. Le sirve y atiende a todas sus necesidades, como recompensa por su instrucción.
Los yoguis auténticos, que son los más adelantados en el sendero de la evolución espiritual, no tienen interés en las ventajas exclusivamente corporales del yoga. Para ellos no significan más que los primeros pasos del largo camino de la perfección. Viven en lugares apartados y mantienen en secreto sus enseñanzas, que sólo comunican a sus discípulos. De esta manera han conseguido conservar intacto el yoga durante millares de años, a pesar de todas las epidemias, catástrofes, guerras e invasiones que han asolado a la India. El yoga ha sido de enorme utilidad a innumerables personas, llevando salud a sus cuerpos, la paz a sus mentes, y unificando sus espíritus con la Fuente Universal.
Indra Devi, de su libro "Por siempre joven, por siempre sano"
Del libro "El corazón del Yoga" de TKV Desikachar.
Los cimientos de la práctica del yoga
De cierta manera, el Yoga Sūtra es más universal que los otros, porque está orientado en la mente, en sus cualidades y en cómo podemos influenciarla. Como se define en este texto, el yoga tiene la habilidad de dirigir la mente sin distracciones ni interrupciones. Nadie puede negar que ese proceso es benéfico para todas las personas que viven una vida dirigida y productiva. Otros textos de yoga hablan sobre Dios, de la conciencia y otros conceptos que pueden o no ser aceptados o consistentes con diversas filosofías y religiones. Si entiendo el yoga como un camino accesible para todos los seres humanos y debido a la universalidad de las preguntas sobre las cualidades de la mente, es natural que mi exposición se apoye exactamente en el Yoga Sūtra. Hablar en términos de Dios o de un Ser Supremo molesta a muchas personas, sin importar que acepten o rechacen esta noción. El Yoga Sūtra de Patañjali es un texto muy profundo porque está escrito de una forma muy abierta. La noción de Dios no se rechaza ni se le impone a nadie. Por esta razón, creo que Yoga Sūtra hace que el yoga sea más comprensible que en ningún otro libro.
Percepción y acción
Un concepto importante del Yoga Sūtra de Patañjali se relaciona más con la manera en la que percibimos las cosas, y explica porqué nos pasamos la vida metiéndonos en problemas. Si sabemos cómo nos metimos en esos problemas, también podemos aprender a liberarnos de ellos.
¿Cómo trabaja nuestra percepción? A menudo decidimos que hemos visualizado una situación “de forma correcta” y actuamos de acuerdo a esta percepción. Sin embargo, en realidad, nos estamos engañando, y así, nuestras acciones pueden traernos desgracias a nosotros y a los demás. Cuando dudamos si hemos comprendido bien una situación, aunque ésta sea correcta en realidad, nuestra postura es difícil, por lo tanto no actuamos, aun cuando hubiera sido benéfico haberlo hecho.
El Yoga Sūtra utiliza el término avidyā para describir los dos extremos del espectro de la experiencia. Avidyā significa literalmente “comprensión incorrecta,” lo que significa una percepción falsa o un malentendido. Avidyā confunde lo burdo con lo sutil. Lo opuesto es vidyā, “comprensión correcta.” (Yoga Sūtra 2.3-5).
Ahora, ¿qué es esta avidyā que está tan enraizada en nosotros? Se puede entender avidyā como el resultado acumulado de nuestras muchas acciones inconscientes, las acciones y las formas de percepción que por años hemos realizado deforma mecánica. Como resultado de estas respuestas inconscientes, la mente se va volviendo cada vez más dependiente de los hábitos, hasta que aceptamos las acciones de ayer como las normas de hoy. Se les llama saṃskāra a esas adaptaciones de nuestras acciones y percepciones. Estos hábitos cubren la mente con avidyā, como sí oscurecieran la claridad de la consciencia con una tenue capa.
Si no estamos seguros que hemos entendido bien una situación dada, por lo general no actuamos con decisión. Pero si hemos comprendido bien, actuaremos y nos irá bien. Tal acción emana de un profundo nivel de percepción. En contraste, avidyā se distingue por una percepción superficial. Creo que visualizo algo en la forma correcta, así que tomo una acción determinada y después tengo que admitir que estaba equivocado y que mis acciones no han sido las correctas. Así que tenemos dos niveles de percepción: Uno está en lo más profundo de nuestro ser y libre de esta capa de avidyā, y el otro es superficial y está cubierto por avidyā. De la misma forma que nuestros ojos son transparentes y claros y no se les debe pintar, ya que nos sirven para ver los colores con exactitud, así debe ser nuestra percepción: como un espejo de cristal limpio. La meta del yoga es reducir la capa de avidyā para actuar en forma correcta.
La constancia y el cambio
Si nos suscribimos a los conceptos del yoga, entonces todo lo que vemos, experimentamos y sentimos no es una ilusión; es verdadero y real. Todo es real, incluyendo los sueños, las ideas y las fantasías. Aún avidyā es real. A este concepto se le llama satvāda.
Aunque en el yoga todo lo que vemos y experimentamos es real, toda forma y todo contenido está cambiando siempre. Este concepto de cambio continuo se conoce como pariṇāmavāda. La forma en que vemos las cosas hoy no tiene que ser la misma en la que las vimos ayer. Esto se debe a que las situaciones, nuestra relación con ellas y nosotros mismos hemos cambiado en el ínter. Esta noción de cambio constante sugiere que no tenemos que desalentarnos por la existencia de avidyā. Si las cosas van mal, siempre las podemos cambiar para mejorar. ¡Claro está que también las podemos empeorar! Nunca sabemos lo que va a pasar en nuestra vida y es por eso que es importante estar atentos. Que las cosas mejoren o empeoren depende en gran medida de nuestras acciones. La recomendación de una práctica regular de yoga sigue el principio de que, a través de la práctica, podemos aprender a estar presentes en todo momento y de esta forma, lograr mucho de lo que antes éramos incapaces de hacer.
El yoga está suscrito a la noción de que también dentro de nosotros hay algo muy real, pero, diferente a todo lo demás, que no está sujeto al cambio. A esta fuente se le llama pūruṣa o draṣṭṛ que significa “aquello que ve” o “aquello que puede ver correctamente.” Cuando nadamos en un río y no podemos ver la orilla, es difícil que nos demos cuenta de la corriente. Nos estamos moviendo tanto con el río, que casi no vemos el flujo. Pero si vamos hasta la orilla donde tenemos tierra firme, es mucho más fácil ver como está fluyendo el río.
Puruṣa indica la postura desde donde podemos ver; es el poder que nos permite percibir con exactitud. La práctica del yoga anima a que esta visión suceda sin trabas. Mientras nuestra mente esté cubierta por avidyā, nuestras percepciones estarán nubladas. Cuando sentimos esta tranquilidad dentro de nosotros, sabemos que hemos entendido de verdad y esta clase de comprensión puede tener un efecto fuerte y positivo en nuestras vidas, al conducirnos a una acción correcta. Por lo general, esta comprensión verdadera resultante de la disminución de avidyā, no sucede de forma espontánea. El cuerpo y la mente se usan para ciertos patrones de percepción y estos tienen la tendencia a cambiar poco a poco a través de la práctica del yoga. El Yoga Sūtra dice que las personas experimentan, sucesivamente, oleajes de claridad y nubosidad, cuando empiezan una práctica del yoga. Esto es, pasamos por periodos de limpidez, seguidos de momentos en los cuales a nuestra mente y percepción les falta dicha claridad.2 Con el tiempo disminuirá la nubosidad y aumentará la diafanidad. Una forma de medir nuestro progreso es reconocer este cambio.
Uno puede preguntar, ¿es una expresión de asmitā (el ego) el hecho de que alguien empiece a hacer yoga porque quiere ser mejor? Esa pregunta nos conduce a descubrimientos importantes sobre el significado de avidyā. Estamos sujetos a avidyā y cuando lo notamos, directa o indirectamente, es claro para nosotros que tenemos que hacer algo al respecto. Algunas veces nuestro primer paso es la necesidad de ser mejores o sentirnos más realizados. Esto no es diferente a que alguien diga, “soy pobre, pero quiero volverme rico,” o “me gustaría ser doctor.” Dudo que haya alguien que de verdad no quiera mejorar su persona y aunque nuestro primer paso brinque del deseo de ser mejores y por lo tanto, esté arraigado en el ego, aún así es un paso correcto porque nos coloca en el primer peldaño de la escalera del yoga. Además, no siempre permanecemos comprometidos con esta meta inicial de auto-mejoramiento. De acuerdo con el Yoga Sūtra, reconocer la conquista de avidyā y sus efectos, es la única escalera por la que podemos subir. La meta de querer hacer algo mejor puede ser el primer peldaño de la escalera. Y de hecho, es verdad que al practicar el yoga mejoramos poco a poco nuestra habilidad de concentración y ser independientes. Mejoramos nuestra salud, nuestras relaciones y todo lo que hacemos. Si podemos empezar arriba de este primer peldaño —el deseo de ser mejores— entonces puede ser que no necesitemos del yoga.
¿Cómo podemos subir esta escalera? con la práctica de āsanas y prāṇāyāma, esto es, los ejercicios físicos y de respiración del yoga, que nos ayudan a deshacernos de los bloqueos e impurezas de nuestro sistema, además de darnos otros beneficios. Al practicar āsanas y prāṇāyāma podemos influenciar todo nuestro sistema. Es el mismo principio de calentar el oro para purificarlo.
El segundo medio por el cual podemos descubrir el estado del yoga es svādhyāya. Sva significa “uno mismo” y adhyāya se traduce como “estudio o investigación.” Con la ayuda de svādhyāya conseguimos conocernos a nosotros mismos. ¿Quiénes somos? ¿Qué somos? ¿Cuál es nuestra relación con el mundo? No es suficiente que nos conservemos sanos. Debemos saber quiénes somos y cómo nos relacionamos con los demás. Esto no es fácil, porque no contamos para nuestras mentes con ese espejo limpio como el que tenemos para nuestro cuerpo. Pero mientras leemos o estudiamos ciertos textos, podemos ver un reflejo de nuestras mentes, al discutirlos y reflejarnos en ellos. En especial, esto pasa con los grandes trabajos como el Yoga Sūtra, la Biblia, el Mahābhārata y el Corán. Podemos vernos a través de estudiar los textos de libros como estos.
Īśvarapraṇidhānā es la tercera forma posible que sugiere el Yoga Sūtra para acercarse al estado del yoga. Por lo general, este término se interpreta como “amor de Dios,” pero también significa una cierta calidad de acción. Practicar prāṇāyāma y āsanas , mantenernos sanos y reflejarnos en nosotros mismos no es todo lo que tenemos que hacer. También tenemos que proseguir nuestra carrera, ganar calificaciones y hacer todo lo demás que es parte de una vida normal. Todas estas cosas se deben hacer lo mejor posible. Pero nunca podremos estar seguros de los frutos de nuestras acciones. Es por eso que lo mejor es no estar tan apegados a nuestras esperanzas y poner más atención en las acciones en sí.
Todas juntas, estas tres formas de ser: la salud, la investigación y la calidad de acción, cubren todo el espectro del esfuerzo humano. Si estamos sanos, sabremos más de nosotros mismos y mejoraremos la calidad de nuestras acciones, así, es muy probable que cometamos menos errores. Se recomienda que trabajemos en estas tres áreas distintivas para reducir avidyā. Juntas se les conoce como kriyā yoga, el yoga de la acción. Kriyā viene de la palabra kṛ que significa “hacer.” El yoga no es pasivo. Debemos participar en la vida. Podemos trabajar en nosotros mismos para hacer esto bien.
El yoga según Sri Swami Sivananda
Yoga es una ciencia exacta. Es un sistema práctico y perfecto de cultivo interior. Es la disciplina de la mente, los sentidos y el cuerpo físico. Ayuda al estudiante a lograr una perfecta concentración mental, perfección ética, excelencia moral y calma espiritual. Es la llave maestra para abrir las puertas de los reinos de la Paz y la Felicidad, el Misterio y el Milagro.
Yoga no consiste en sentarse con piernas cruzadas durante seis horas y detener los latidos cardíacos, o enterrarse por una semana o un mes; esas son todas proezas físicas. El verdadero Yoga es la obtención del conocimiento divino y supremo mediante la comunión consciente con Dios.
La palabra Yoga proviene de la raíz sánscrita “Yuj” que significa “unir”. Yoga es la ciencia que nos enseña el método de unir al alma individual con el Alma Suprema, de sumergir la voluntad individual en la Voluntad Cósmica.
Yoga transmuta la naturaleza negativa del estudiante y lo eleva al estado supremo de Gloria y Esplendor Divinos. Aumenta la energía, la vitalidad, el vigor y la longevidad y da un excelente estado de salud. Infunde sentido de seguridad, fuerza renovada, confianza e independencia. Yoga trae un mensaje de esperanza al desesperado, alegría al deprimido, fuerza al débil y conocimiento al ignorante. Destruye toda clase de sufrimiento, infelicidad y tribulación.
Mediante la práctica de Yoga puedes completar trabajos eficientemente y en corto tiempo, puedes resistir las tentaciones, eliminar los elementos perturbadores de la mente y obtener éxito en cualquier profesión. Mediante la práctica del Yoga, puedes controlar las fuerzas sutiles del cuerpo y lograr dominio sobre la naturaleza. Puedes desplegar todas tus facultades latentes y desarrollar poderes físicos, mentales, sobrenaturales y divinos. Todo el misterio de la naturaleza se convierte en un libro abierto para ti. Puedes vivir en la luz eterna y la gloria de Dios.
El Yoga es un sistema práctico y perfecto de la cultura de uno mismo. El Yoga es una ciencia exacta. Tiene como objetivo el desarrollo armonioso del cuerpo, la mente y el alma. El Yoga es el alejamiento de los sentidos del universo objetivo y la concentración de la mente en el interior. El Yoga es vida eterna en el alma o el espíritu. El Yoga tiene como objetivo el controlar la mente y sus modificaciones. El sendero del Yoga es una trayectoria interior cuya entrada es el corazón.
El Yoga es la disciplina de la mente, los sentidos y el cuerpo físico. Ayuda en la coordinación y el control de las fuerzas sutiles dentro del cuerpo. El Yoga genera la perfección, la paz y la felicidad eterna. Puede ayudarte en tu negocio y en tu vida diaria. Uno puede tener calma mental siempre mediante la práctica de Yoga. Puede tener sueño tranquilo. Puede tener más energía, vigor, vitalidad, longevidad y un mayor nivel de salud. El Yoga transmuta la naturaleza animal en naturaleza divina y lo eleva al pináculo de la gloria y el esplendor divinos.
La práctica del Yoga te ayudará a controlar las emociones y las pasiones, te dará energía para resistir las tentaciones y quitar los elementos que perturban la mente. Te permitirá mantener siempre una mente equilibrada y eliminar la fatiga. Te conferirá una serenidad, calma y concentración maravillosas. Te permitirá llevar a cabo la comunión con el Señor y lograr así el summum bonum de la existencia.
Yoga por Paramahansa Satyananda
El yoga debería distanciarse de la religión.
Debería considerarse una ciencia, la ciencia de la mente y del cuerpo, y también una filosofía. La gente debe saberlo. El yoga no es un acto de magia que cura enfermedades mediante posturas invertidas sobre la cabeza
Esto debe ser transmitido a las personas que están aprendiendo. Si no se explica, la gente entenderá que el yoga forma parte de la religión Hindú; y hoy en día, la gente recela/desconfía de las religiones. Los países prefieren considerase seculares. Incluso yo estoy cansado de religiones y sectas. Así que uno tiene que eliminar el yoga de la religión y explicar sus bases filosóficas y científicas
El Yoga ha tenido diferentes tradiciones, como la tradición de Gorakhnath, que fue discípulo de Matsyendranath. La suya es la tradición del Hatha Yoga. El Rishi Gherand tenía su propia tradición de Hatha Yoga. Yajnavalkya también tenía su tradición de Hatha Yoga. También había yoguis tántricos, cuya tradición se transmitió a muy poca gente. Todas estas doctrinas han existido durante siglos.
También está el Raja Yoga de Patanjali, que es completamente distinto de las tradiciones del Hatha Yoga. Patanjali escribió tan sólo un sutra sobre la asana: sthiram sukham asanam. Explicó el pranayama con algo más de detalle, pero su principal énfasis es chitta, la conciencia; chitta y atman, conciencia y espíritu. A Patanjali le preguntaron qué se conseguía practicando yoga. Él respondió: drashtaha swaroope avasthanam ( “el sadhaka se establece en su propia naturaleza”). Cuando se le preguntó qué es el yoga, no lo definió en términos de Hatha Yoga; dijo que Yoga es chitta vritti nirodha (“atenuación de las ondas que emanan de la conciencia”).
Entonces, ¿cuáles son las ondas que emanan de la conciencia? Te enfadas. El enfado es un vritti o onda mental. Contrólala. Al lanzar una piedra a un lago, aparecen ondulaciones. Las ondulaciones no son diferentes del agua; de la misma manera, los vrittis no están separados de la conciencia, pero son capaces de agitarla. Así es como Patanjali explica el yoga.
El Bhagabad Gita describe dieciocho tipos de yoga. El primero es vishada yoga, el yoga de la depresión. Cuando una persona está deprimida, no siente esperanza. No quiere trabajar, estudiar, ni hablar, y todo le parece negativo y desfavorable.
¿Qué dice Arjuna en el primer capítulo del Bhagavad Gita? “El arco se escapa de mis manos, estoy bañado en sudor, no me tengo en pie, la cabeza me da vueltas, todo me parece
negativo” (1:30, 1:31):
Gaandeevam sramsate hastaat tvak chaiva paridahyate;
Na cha shaknomyavasthaatum bhramateeva cha me manah.
Nimittaani cha pashyaami vipareetaani keshava.
Estos son los síntomas de la depresión, para los que la medicina moderna recetaría medicinas. En Sánskrito, la depresión se llama vishada. Así, el primer capítulo del Bhagavad Gita es “Vishada Yoga”.
La práctica del yoga empieza cuando la mente está inmersa en depresión.
Si tu mente fuera normal, ¿por qué necesitarías yoga? Necesitas yoga cuando la mente está desequilibrada. Así, el Bhagavad Gita empieza con vishada en el primer capítulo, y en los siguientes capítulos se describen otros yogas.
Así, cuando explicamos el yoga, no deberíamos limitarnos al Hatha Yoga. Y cuando hablamos de Hatha Yoga, deberíamos recordar que no solamente hablamos de asana y pranayama. Asana, pranayama, mudra y bhanda son partes del Hatha Yoga, pero a lo que realmente nos referimos es a la unión de dos fuerzas: ida y pingala. Ham y tham son bija mantras; juntos forman la palabra “hatha”, así que la unión de estas dos fuerzas es hatha yoga. Ida y pingala son los dos nadis (canales energéticos) principales del cuerpo. Ellos causan depresión, entusiasmo o pasión, y también control de la respiración. También se los llama Ganga y Yamuna, el sol y la luna, y así sucesivamente.
Los términos correspondientes en la medicina moderna son: el sistema nervioso simpático y parasimpático.
El principal propósito del hatha yoga es equilibrar estos dos sistemas. Asana, pranayama, mudra y banda están destinados a ello. Las asanas no son el principal componente. Cuando practicas asanas estás practicando una parte del hatha yoga, la parte más fácil. El guru Gorakhnath, el sabio Gherand, Yajnavalkya – todos describen el hatha yoga como shatkarma: las seis kriyas de limpieza/purificación.
La naturaleza ha creado nuestro cuerpo de tal manera que todas sus partes funcionen perfectamente coordinadas. No podemos escuchar a nuestro cerebro. Pero si alguna parte del cuerpo no está en armonía, se manifestará una enfermedad y muchas de ellas no se curan con medicinas. El yoga, sin embargo, puede ayudar a tratarla.
Además de la sangre, hay otra cosa que recorre todo nuestro cuerpo: la conciencia. Corre tan deprisa que en el mismo instante en que un mosquito te pica la mano, ya lo sabes. La conciencia hace que una sensación viaje hasta la correspondiente parte del cerebro para que refleje esta sensación. A veces, el flujo de con-ciencia se bloquea, a veces dices algo a alguien y te responde: ¿qué dijiste? Esto pasa cuando el flujo de conciencia está bloqueado en algún punto. El propósito del hatha yoga es eliminar estos bloqueos, y también los del oxígeno y la sangre. El propósito del Raja Yoga, sin
embargo, es diferente.
El gran logro del yoga no es conseguir una buena salud. Esto es sólo un efecto secundario. El mayor logro es la focalización de la mente. Cuando la mente está concentrada en un punto, la persona se abstrae de todo lo que pasa a su alrededor. Cuando esto sucede, una energía peculiar surge desde nuestro interior, una energía especial fluye por la mente. Esto es yoga.
revista "Vishuddhi"
Debería considerarse una ciencia, la ciencia de la mente y del cuerpo, y también una filosofía. La gente debe saberlo. El yoga no es un acto de magia que cura enfermedades mediante posturas invertidas sobre la cabeza
Esto debe ser transmitido a las personas que están aprendiendo. Si no se explica, la gente entenderá que el yoga forma parte de la religión Hindú; y hoy en día, la gente recela/desconfía de las religiones. Los países prefieren considerase seculares. Incluso yo estoy cansado de religiones y sectas. Así que uno tiene que eliminar el yoga de la religión y explicar sus bases filosóficas y científicas
El Yoga ha tenido diferentes tradiciones, como la tradición de Gorakhnath, que fue discípulo de Matsyendranath. La suya es la tradición del Hatha Yoga. El Rishi Gherand tenía su propia tradición de Hatha Yoga. Yajnavalkya también tenía su tradición de Hatha Yoga. También había yoguis tántricos, cuya tradición se transmitió a muy poca gente. Todas estas doctrinas han existido durante siglos.
También está el Raja Yoga de Patanjali, que es completamente distinto de las tradiciones del Hatha Yoga. Patanjali escribió tan sólo un sutra sobre la asana: sthiram sukham asanam. Explicó el pranayama con algo más de detalle, pero su principal énfasis es chitta, la conciencia; chitta y atman, conciencia y espíritu. A Patanjali le preguntaron qué se conseguía practicando yoga. Él respondió: drashtaha swaroope avasthanam ( “el sadhaka se establece en su propia naturaleza”). Cuando se le preguntó qué es el yoga, no lo definió en términos de Hatha Yoga; dijo que Yoga es chitta vritti nirodha (“atenuación de las ondas que emanan de la conciencia”).
Entonces, ¿cuáles son las ondas que emanan de la conciencia? Te enfadas. El enfado es un vritti o onda mental. Contrólala. Al lanzar una piedra a un lago, aparecen ondulaciones. Las ondulaciones no son diferentes del agua; de la misma manera, los vrittis no están separados de la conciencia, pero son capaces de agitarla. Así es como Patanjali explica el yoga.
El Bhagabad Gita describe dieciocho tipos de yoga. El primero es vishada yoga, el yoga de la depresión. Cuando una persona está deprimida, no siente esperanza. No quiere trabajar, estudiar, ni hablar, y todo le parece negativo y desfavorable.
¿Qué dice Arjuna en el primer capítulo del Bhagavad Gita? “El arco se escapa de mis manos, estoy bañado en sudor, no me tengo en pie, la cabeza me da vueltas, todo me parece
negativo” (1:30, 1:31):
Gaandeevam sramsate hastaat tvak chaiva paridahyate;
Na cha shaknomyavasthaatum bhramateeva cha me manah.
Nimittaani cha pashyaami vipareetaani keshava.
Estos son los síntomas de la depresión, para los que la medicina moderna recetaría medicinas. En Sánskrito, la depresión se llama vishada. Así, el primer capítulo del Bhagavad Gita es “Vishada Yoga”.
La práctica del yoga empieza cuando la mente está inmersa en depresión.
Si tu mente fuera normal, ¿por qué necesitarías yoga? Necesitas yoga cuando la mente está desequilibrada. Así, el Bhagavad Gita empieza con vishada en el primer capítulo, y en los siguientes capítulos se describen otros yogas.
Así, cuando explicamos el yoga, no deberíamos limitarnos al Hatha Yoga. Y cuando hablamos de Hatha Yoga, deberíamos recordar que no solamente hablamos de asana y pranayama. Asana, pranayama, mudra y bhanda son partes del Hatha Yoga, pero a lo que realmente nos referimos es a la unión de dos fuerzas: ida y pingala. Ham y tham son bija mantras; juntos forman la palabra “hatha”, así que la unión de estas dos fuerzas es hatha yoga. Ida y pingala son los dos nadis (canales energéticos) principales del cuerpo. Ellos causan depresión, entusiasmo o pasión, y también control de la respiración. También se los llama Ganga y Yamuna, el sol y la luna, y así sucesivamente.
Los términos correspondientes en la medicina moderna son: el sistema nervioso simpático y parasimpático.
El principal propósito del hatha yoga es equilibrar estos dos sistemas. Asana, pranayama, mudra y banda están destinados a ello. Las asanas no son el principal componente. Cuando practicas asanas estás practicando una parte del hatha yoga, la parte más fácil. El guru Gorakhnath, el sabio Gherand, Yajnavalkya – todos describen el hatha yoga como shatkarma: las seis kriyas de limpieza/purificación.
La naturaleza ha creado nuestro cuerpo de tal manera que todas sus partes funcionen perfectamente coordinadas. No podemos escuchar a nuestro cerebro. Pero si alguna parte del cuerpo no está en armonía, se manifestará una enfermedad y muchas de ellas no se curan con medicinas. El yoga, sin embargo, puede ayudar a tratarla.
Además de la sangre, hay otra cosa que recorre todo nuestro cuerpo: la conciencia. Corre tan deprisa que en el mismo instante en que un mosquito te pica la mano, ya lo sabes. La conciencia hace que una sensación viaje hasta la correspondiente parte del cerebro para que refleje esta sensación. A veces, el flujo de con-ciencia se bloquea, a veces dices algo a alguien y te responde: ¿qué dijiste? Esto pasa cuando el flujo de conciencia está bloqueado en algún punto. El propósito del hatha yoga es eliminar estos bloqueos, y también los del oxígeno y la sangre. El propósito del Raja Yoga, sin
embargo, es diferente.
El gran logro del yoga no es conseguir una buena salud. Esto es sólo un efecto secundario. El mayor logro es la focalización de la mente. Cuando la mente está concentrada en un punto, la persona se abstrae de todo lo que pasa a su alrededor. Cuando esto sucede, una energía peculiar surge desde nuestro interior, una energía especial fluye por la mente. Esto es yoga.
revista "Vishuddhi"
Respirar es vivir, André Van Lysebeth
Extraído del libro "Aprendo Yoga"
RESPIRAR ES VIVIR
Raras veces he encontrado un ser humano tan desamparado: estaba sentado frente a mi, pálido, los rasgos cansados, su cuello descarnado flotaba en el cuello de su camisa demasiado grande ahora. Venia a verme sin mucha convicción, por consejo de un amigo, para exponerme su problema. Cuando digo "exponer", no se imagine que me haya relatado simplemente sus molestias: su estado de agotamiento y de nerviosismo era tal, que era incapaz de hacer un relato coherente de su situación.
Me leía algunas notas que había preparado para nuestra entrevista. Os ahorraré los detalles. Casado, había tenido, hacía pocos años, un choque emotivo cuya naturaleza no me precisó, y desde entonces su salud se deterioraba progresivamente. Sufría de molestias digestivas, de palpitaciones, irritabilidad, falta de concentración. Adelgazaba a ojos vista, perdía el gusto de vivir, estaba en el limite de su resistencia. Había cambiado de empleo hacia poco: mejor remunerado, se sentía, por desgracia, sobrepasado por sus nuevas responsabilidades. Al día siguiente lo esperaba un trabajo importante que estimaba incapaz de realizar. Tenia la intención de confesarlo a su nuevo patrón y de presentar su renuncia.
¿Oué hacer? La gimnasia le estaba prohibida, porque el menor esfuerzo lo agotaba. Yo estaba muy embarazado: quería ayudarlo. pero parecía imposible hacerle practicar yoga, aún ultraelemental. Para precisar la situación le pedí que se quitara su americana, que se tendiese sobre la alfombra y que respirara calmadamente. Al no observar ningún movimiento respiratorio ni en el abdomen ni en el tórax, le dije: "¡No retenga el aliento!" -Pero si no lo retengo, respiro normalmente.... - fue la sorprendente respuesta. -Entonces respire tan profundamente como pueda.
Hizo un esfuerzo. y su tórax se levantó ... ¡un centímetro! Palpé el abdomen: estaba duro y contraído . Este hombre estaba contraído a tal punto que prácticamente no respiraba sino lo preciso para no morir asfixiado. ¡Esto explicaba muchas cosas! Me miró estupefacto cuando le dije que su respiración era casi inexistente: ¡jamás se había dado cuenta de ello, ni tampoco persona alguna! Después de una media hora de intentos, logré que se descontrajera un poco y que respirara con el abdomen. No era algo formidable, por cierto, pero comparado con su estado precedente inspiraba, por lo menos, cinco veces más aire que antes.
Tres cuartos de hora más tarde apareció, tímidamente, un tinte rosado sobre sus mejillas, una pálida sonrisa iluminó su rostro y. . . ¡era capaz de hablar sin consultar sus notas!
No se crea que todo fue muy sencillo después: pero, por la magia de la respiración, ese cuerpo humano volvió a la vida, como cuando se riega una planta marchita.
Con la ayuda de su médico está a punto de volver a llevar una vida normal.
Este es un caso extremo, pero impresionante: desde ese día concedo una importancia primordial a la respiración: observa que, casi sin excepción, las personas que tienen una caja torácica bien desarrollada - ¡Y que se sirven de ella!- viven sin problemas, es decir, logran resolverlos a medida que se presentan. Los que respiran mal se debaten en innumerables dificultades, en todos los dominios: salud, profesión, afectividad. Son, por desgracia, la mayoría, porque de hecho, todos respiramos más o menos mal. ¡Cuántos pobres pulmones de civilizados no se ventilan nunca a fondo!
La respiración es el gran volante vital. Es posible abstenerse de alimento sólido durante semanas, de liquido durante algunos días; pero privados de aire falleceríamos en unos pocos minutos.
Todos los fenómenos vitales están ligados a procesos de oxidación y de reducción: sin oxigeno no hay vida. Nuestras células dependen de la sangre para su aprovisionamiento de oxigeno. Si por sus arterias circula sangre pobre en oxigeno, la vitalidad de cada una de sus células se encuentra disminuida: "realice" esta verdad primera, imprégnese de ella , dese cuenta de que millones de células, dispuestas a servirle fielmente hasta el límite de sus fuerzas, son tributarias del aporte de oxigeno que les llega por intermedio de ese líquido mágico: la sangre. Su deber, en sentido estricto, es el de asegurarles este aprovisionamiento de oxigeno al que tienen derecho.
No solamente respiramos muy mal, sino que a menudo la calidad del aire respirado es más que dudosa: de aquí nuestra falta de resistencia a las enfermedades, a la fatiga, nuestra repugnancia a todo esfuerzo físico, nuestro nerviosismo, nuestra irritabilidad.
El aporte de oxigeno es sólo un aspecto de la función respiratoria, la que abarca también la expulsión del CO2. Las células no disponen de ningún otro medio de desembarazarse de los restos que producen, fuera del de arrojarlos a la sangre: la purificación tiene lugar especialmente en los pulmones. Además, en los pulmones mal ventilados, innumerables gérmenes pueden desarrollarse en la oscuridad tibia y húmeda que les es favorable. El bacilo de Koch no resiste la acción del oxigeno: la respiración correcta, al asegurar la ventilación completa de los pulmones. inmuniza contra la tuberculosis.
¡Por supuesto que no hemos esperado a los Yoguis para respirar! Pero al practicar su arte de respirar, se dará cuenta hasta qué punto respiraba mal antes. Hay tanta diferencia entre la manera como respira un adepto del Yoga y un no iniciado, como entre un pillastre que chapucea en un estanque y un campeón. El primero se debate, gasta muchas energías y apenas logra flotar y desplazarse: el segundo avanza rápidamente y sin esfuerzo. Toda la diferencia proviene de la técnica y del ejercicio. Aprendamos a respirar correctamente; la recompensa será maravillosa.
He aquí los beneficios que Swami Sivananda atribuye a la respiración yóguica: "El cuerpo se vuelve fuerte y sano: el exceso de grasa desaparece, el rostro resplandece. los ojos centellean y un encanto particular se desprende de toda la
personalidad. La voz se vuelve dulce y melodiosa. El adepto ya no es presa de la enfermedad. La digestión se hace con facilidad. (Recuerde el apetito que tiene Ud. después de una larga caminata al aire libre.) Todo el cuerpo se purifica, el espíritu se concentra fácilmente, la práctica constante despierta las fuerzas espirituales latentes, trae la dicha y la paz."
Antes de su nacimiento, su mama respiraba por Ud. Pero desde su llegada al mundo, cuando el contenido de CO2 de su sangre aumentó, el centro respiratorio puso en marcha su primera y profunda inspiración, los pulmones se desplegaron en la caja torácica: acababa Ud. de realizar su primer acto autónomo. Desde entonces, el flujo y el reflujo de la respiración ritman su vida hasta el último suspiro. Para usar la expresión de C. L. Schleich, desde el momento en que la matrona corta el cordón umbilical, los pulmones se convierten en la placenta que une al hombre con la madre cósmica .
Vivir es respirar -respirar es vivir; los yoguis miden la duración de la vida humana por el número de respiraciones.
Antes de emprender ejercicios respiratorios complicados, aprendamos primero a respirar bien. O más bien, ¡volvamos a aprender! ... Todos hemos sabido respirar tan bien... ¡cuando éramos nenes! Después, han cambiado tantas cosas, sin mejorar muchas veces, sobre todo en materia de respiración, la que ha llegado a ser incompleta, superficial, a tirones, apresurada, porque estamos perpetuamente crispados y en tensión bajo el imperio de emociones negativas: ansiedad, cólera, entre otras .
Antes de cualquier reforma respiratoria hay que recordar que el hálito es anterior a nosotros y que no podemos enseñarle nada. Debemos abrirnos a sus poderes vivificantes, apartando todos los obstáculos que se opongan a su acción. El hálito espera de nosotros la eliminación de las tensiones, la corrección de los malos hábitos, de las actitudes físicas y mentales erradas. En cuanto hayamos apartado los obstáculos , se manítestará en su plenitud y nos concederá vitalidad y salud.
La respiración abdominal:
De este modo respira la mayor parte de los hombres. El diafragma desciende en el momento de la inspiración, el abdomen se hincha. Es el modo menos malo de respirar, la base de los pulmones se llena de aire, el descenso rítmico del diafragma provoca un masaje suave y constante de todo el contenido abdominal y favorece el buen funcionamiento de los órganos.
La respiración costal:
Se efectúa separando las costillas y dilatando la caja torácica como un fuelle. Esta respiración llena los pulmones en su región media. Hace penetrar menos aire que la respiración abdominal y requiere más de un esfuerzo. Es la respiración "atlética". Combinada con la respiración abdominal, permite una ventilación satisfactoria de los pulmones.
La respiración clavicular:
El aire se introduce levantando las clavículas. Sólo la parte superior de los pulmones recibe un aporte de aire fresco. Es el modo menos bueno de respirar; por lo común, es atributo de las mujeres.
La respiración completa:
la respiración yóguica completa engloba los tres modos de respiración y los integra en un único movimiento amplio y ritmado.
El aprendizaje se hace mejor acostado de espaldas: puede, por lo tanto , practicarse eventualmente en la cama.
Estas son, brevemente descritas, sus diversas fases:
1 ) Vacíe los pulmones a fondo.
2) Haga descender lentamente el diafragma y deje entrar aire en los pulmones. Cuando el abdomen esté hinchado y la parte baja de los pulmones esté llena de aire...
3) separe las costillas. pero sin forzarlas, después ...
4) termine de llenar los pulmones levantando las clavículas.
Durante toda la inspiración el aire debe entrar proqresivamente, sin sacudidas, en flujo continuo. No debe hacerse ningún ruido al respirar. Es esencial respirar silenciosamente.
MUY IMPORTANTE: su espíritu debe estar concentrado enteramente en el acto respiratorio. Cuando haya llenado los pulmones por completo, espire en el orden de la inspiración, siempre lentamente, sin sacudidas ni esfuerzo. Entrar bien el abdomen al final de la espiración.
Recomenzar enseguida a inspirar del mismo modo. Se puede prolongar este ejercicio tanto como uno quiera. No debe provocar ni molestias ni fatiga. Puede practicarlo en cualquier momento; cada vez que piense en ello, en el trabajo, caminando, en cualquier ocasión, respire consciente y lo más completamente que pueda. Poco a poco adquirirá el hábito de la respiración completa y su modo de respirar mejorara a medida de sus progresos. Pero es indispensable que reserve cada día un momento fijo a elección suya (por la mañana al despertar es muy favorable, como también por la noche antes de quedarse dormido) para practicar durante algunos minutos.
Cuando se sienta fatigado, deprimido, sin ánimo, haga algunas respiraciones completas: su fatiga desaparecerá como por encanto, su mente experimentará sus beneficios y volverá al trabajo con renovado entusiasmo.
Tal como la espiración, la inspiración debe ser silenciosa, lenta, continua y cómoda. No se hinche como un balón de fútbol o como un neumático. Respire cómodamente, sin forzar jamás.
Recuerde que la respiración ideal es PROFUNDA, LENTA, SILENCIOSA, COMODA. En los sedentarios se producen acumulaciones de sangre o congestiones en uno u otro órgano. El "torrente" circulatorio refrenado produce un desgaste y envejecimiento prematuros del organismo, la respiración completa impide que en nuestros órganos se frene la corriente sanguínea hasta el punto de formar estagnaciones y que de "torrente" se convierta en "pantano".