InicioReviewsLo que aprendí reformando mi casa
En qué lío me había metido. Llevaba tiempo dándole vueltas a cómo tenía la casa. El caso es que me llegó un extra que no esperaba -mira, no siempre tienen que ser malas las sorpresas- y me embarqué en hacer una reforma en mi casa.

Lo que aprendí reformando mi casa

No es por quejarme. Vivo en la antigua casa de mis abuelos y no he llegado a los 30 años. Tengo casa propia y eso hoy sé que es muy difícil para los de mi generación.

Pero no está para nada a mi gusto. Fijaos cómo debía ser que miraba la serie Cuéntame y sacaba ideas, hasta eso me parecía moderno.

Y sí, sí, es un lío. Permisos de licencias, escoge al proveedor, piensa bien qué diseños vas a querer, desestimar Ikea como hacían mis amigas… Podéis llamarme lo que queráis, pero yo quiero que los muebles me duren, va a ser mi casa y sé que a la larga las cosas baratas te salen caras. O duran menos o toca repararlas o se hacen un asco muy rápido.

Cuando estaba enfangada hasta los codos me di cuenta de que yo sola no iba a poder. Esperaba que con un poco de maña y sabiendo dónde comprar sería suficiente, pero qué va.

Así que me puse a investigar y di con varias empresas de reformas. Todas me parecían parecidas y no me acababa de decidir.

Al final, fue un compañero de trabajo el que me contó que él y su novia habían pasado por esa experiencia apenas un año atrás. Me recomendó una empresa para que hiciera la reforma integral en Valencia , puesto que mi casa está allí.

No os voy a contar lo estupendos que fueron los chicos de Geteco, que quedaría muy a peloteo (aunque se lo merecen). Lo que os voy a contar es qué aprendí de todo este proceso.

Consejo 1: Todo por contrato

Hubo un par de empresas que me salían bien de precio y que me gustaron al principio. Voy a ser un poco elegante y no les voy a nombrar, que no quiero líos.

El caso es que cuando les pedí el presupuesto empezaron las reticencias. Al final, todo caía en que no querían dejar en papel nada. Ni contrato, ni nada.

No me gustó ni un pelo, ya que luego son capaces de decir que hay costes imprevistos y tú, que te ves enfangado, no puedes hacer más que pasar por el aro.

Podéis adivinar que con estos chicos no tuve problemas de este tipo (ni de ningún otro)

Consejo 2: Preguntadles por la calidad de los materiales.

Ya sé que es un rollo tener que ir detrás de la gente para que te expliquen qué van a utilizar, pero es que tiene que ser así. Lo mejor es perder un poco de tiempo en enterarte qué diferencias hay entre una madera de roble y otra de haya, por ejemplo (¡a mí me encanta meterme en estas cosas! Meterme por internet, consultar ideas y materiales, me tiraría la vida así).

¿Por qué? Pues porque un presupuesto muy bajo, me encontré, iba acompañado de materiales que no eran duraderos. Y oye, que estoy pagando por mi casa, no comprando una maceta.

Consejo 3: Entérate de su experiencia y cualificación
Jajajaja. Sé lo que estáis pensando. Esta loca les hizo una e
ntrevista de trabajo y todo. Noooooo. Pero sí que fisgué un poquitín para enterarme qué habían hecho, si sus clientes estaban contentos, etc.
Tengo que decir que aquí, más o menos, no me llevé sorpresas. Los que iban a precio tenían experiencia en soluciones low cost y más humildes. Algunas, tengo que decir, muy dignas.
Y los caros, pues lo mismo. Cosas muy chulas pero que a mí no me hacían falta.
En fin, que soy de las que les gusta una buena relación calidad-precio.

Consejo 4: Si no sabes dibujar, pide que te lo dibujen
Porque es mi caso. Me pides que te dibuje un pollo y me sale esto.

reformas

Pero es que me pides que te dibuje un caballo y me sale esto!

reformas integrales

Jajajaja.

Bueno, con las casas hay que andarse con ojo, porque no puedes digamos hacer un dibujo que no hay quien entienda. Si la reforma va a ser integral, necesitas asegurarte que el profesional interprete.
Porque interpretarán. Y te dirán esto sí, esto mejor asá.

Consejo 5: Deja claro al principio qué estilo esperas

Esto es para evitar sorpresas. Ellos tienen que interpretar y asesorarte, pero también entenderte. En mi caso, muy contenta.

Consejo 6: Calcula los costes o pide una segunda opinión


Yo me defiendo bien con los números, así que hice yo misma mis cálculos. Esto no es para ir de lista, esto es para que ya de un principio me diera cuenta que había cosas que no se podían hacer.
Además, como me manejaba con un presupuesto limitado, tenía que tomar decisiones de qué aceptar y dónde ceder.

Bueno, y éste es el resultado, ahí estoy yo con mi pijama.

reformas de banos

Jajajajajaja.
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