TRES POEMAS MÍOS
Algo sonrojado por la vergüenza que me produce el dar a conocer este material tan pobre desde la perspectiva literaria pero tan cargado de sentimiento y tristeza desde el punto de vista humano, les presento unos esbozos de poemas que escribí hace unos 15 ó 16 años.
Ojalá a alguien le gusten, y si no… bueno, escríbanme un comentario de todos modos que de buen agrado recibiré los tomatazos!
SEPARATA DE VIDRIO
Hastiado de mentiras y falaces sutilezas,
me recosté en una esperanza para soñar la vida
y descubrí
que para morir ahogado no necesito un mar, ni un río...
basta una lágrima minúscula;
que esa burda religión que dices profesar no es más que
un tímido aplazamiento de aquello que ahora tienes
en procura de lo que,
tal vez,
simplemente tal vez,
algún día llegarás a tener;
que la justicia es un manto que se tejió entrelazando hebras
de codicia y falsedad,
y ahora,
convertida en mugriento y remendado harapo,
cuelga, olvidada, en un rincón lejano,
en donde a nadie abriga;
que el olvido es un despiadado criminal que renace
de sus propios despojos,
asesino del odio y del amor;
que amar la poesía es aventurarse
a surcar el universo buscando ecos ajenos que al rozar
el corazón lo inunden de quimeras y nostalgias;
que la obsesión desbarata lo que la ilusión construye;
que el espíritu canta a través de una mirada;
que he caminado a ciegas por el mundo,
con la luz de la conciencia apagada,
pues su fulgor hiere mis ojos;
que no importa lo que se haga por otro
-simple ocurrencia del azar-
sino lo que se llegaría a hacer por él;
que prefiero la sinceridad del egoísmo
al orgullo hipócrita de la humildad;
que el suicida puede ser
el más valiente entre los cobardes
o el más cobarde entre los valientes;
que somos víctimas de un tirano inexistente
que se nutre de angustias que no le pertenecen;
que no debo implorar perdón,
menos aún si he sido castigado antes de cometer la falta;
que el alma humana se alimenta de lujuria,
de ambiciones,
de sangre y de carroña,
y también,
algunas veces,
de utopías;
que temo y soy feliz de temer:
temo a la soledad que acompaña al desamor,
temo al insondable porvenir
y a sus abstractas ramificaciones,
temo a la decrepitud de la vejez;
que la vida es un templo gigantesco
construido con recuerdos
y cimentado sobre ensoñaciones y fantasmagorías;
y descubrí, también,
que mis palabras no perdurarán,
y que mi sueño no fue más que un espejismo.
NADA MÁS QUE SOLEDAD
“Nuestra mayor riqueza y nuestra mayor miseria consisten en sabernos dueños de nuestro propio destino”
Nada rasga el silencio.
Ni un murmullo, ni un insecto.
Nada.
En mi cabeza,
ecos de voces ausentes repiten palabras marchitas,
que caen lentamente en espiral,
una y otra vez,
formando un sórdido montículo de frases pronunciadas.
Mórbido cementerio de pensamientos olvidados,
de momentos mutilados,
de sombras deformes que han perdido su significado.
En noches sombrías –como ésta– la nostalgia me invade.
Sin rasgar el silencio se introduce en mi mente
y revolotea dentro como el cuervo de Poe.
No la puedo ahuyentar.
De pronto revive la esperanza de encontrarte.
Aún no ha muerto –descubro–,
simplemente se escondió,
agazapada en la penumbra de un rincón
de mi alma enferma.
Espero que seas tú
la secreta razón que la mantiene viva.
¿Existes?
¿O eres producto de mi imaginación febril?
¿Te tendré?
Ojalá que no sea demasiado tarde,
cuando se hayan derrumbado las moradas
que albergaban la tibieza de los sueños
y entre las ruinas no quede
nada más que soledad.
ÚLTIMA NOCHE (SONETO)
El hado implacable se ha encargado
de cumplir la funesta profecía:
llora, en la soledad de la agonía,
mi corazón, de muerte tapizado.
En silencio la vida se ha escapado
y no es mi cuerpo más que cárcel fría
en donde la ilusión y la alegría
son borrosos destellos del pasado.
Ya espero la llegada de la muerte
para con ella celebrar mis bodas,
y en esta última noche yo te digo,
que hasta enterrarme, lívido e inerte,
no morirán mis ilusiones todas
de aquellas bodas celebrar contigo.