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La teta o el trabajo

Info•6/27/2012

La teta o el trabajo
La política de promover la lactancia materna es un exceso si no se contemplan las necesidades concretas y la salud de mujeres



No hay duda de que el recién nacido y el lactante se benefician con la alimentación a base de la leche de madre, desde lo nutricional al fortalecimiento del vínculo. Es el alimento ideal y único hasta los seis meses, extendible hasta el año y aconsejable, últimamente, hasta los dos años de vida. Sin embargo, ese límite se vuelve en contra de algunas mujeres que se sienten frustradas o culpables si no alcanzan ese objetivo y recurren a la alimentación complementaria antes de que el niño cumpla medio año de vida. Muchos padres lo consideran un objetivo poco realista.



En este momento y de acuerdo a la ley 16.104, para las trabajadoras del sector público la licencia por maternidad es de 13 semanas y, una vez de vuelta en la actividad laboral, la trabajadora podrá solicitar que se le reduzca a la mitad el horario de trabajo para amamantar a su hijo por 6 meses más.

La trabajadora del sector privado, por otra parte, tiene derecho a interrumpir por media hora su jornada laboral para amamantar, dos veces por día, o sumar esas dos medias horas y llegar una hora más tarde al trabajo, o retirarse media hora más temprano.

Las trabajadoras independientes no tienen ningún beneficio; dejan de trabajar y no perciben ni un peso.

¿No existe una inadecuación entre la exigencia de los profesionales de la salud, que defienden el derecho del niño a ser alimentado exclusivamente por leche de madre hasta los seis meses, y prolongar la lactancia hasta los 2 años, con la realidad laboral?

Si hasta ahora les pareció inadecuada la relación entre la exigencia de amamantar 6 meses, cuando en el mejor de los casos a los 3 meses la mujer se tiene que reintegrar al trabajo, qué dejamos cuando nos enteramos de que no existen salas de amamantar debidamente protegidas y, ni más ni menos, las mujeres deben ir al baño a extraerse el "oro blanco", entre olores y gérmenes varios.

La historia no termina aquí. Para rematarla les relataré una experiencia que me impactó profundamente y de la que fui parte colateralmente como oyente.

En una oficina de un organismo estatal vinculado al área de la salud irrumpe una mujer joven con aspecto de cansada, en búsqueda de una médica a llevarle un expediente. Algo en su tono me llamó a la atención y la observé con ojo clínico: ojeras, palidez, muy encorvada, de aspecto adelgazado, voz apagada.


Se le iluminan los ojos cuando le preguntan por "los bebés", y relata que está un poco cansada porque sus "peques" le demandan más de 20 lactadas diarias, pero contenta porque "venían aumentando bien" y según el pediatra "no hay que darles complemento". De todos modos, de noche complementaba con leche de vaca diluída, porque al no recetarle el complemento, lo tenía que comprar y es muy costoso.

Ante mi asombro, le pregunto a esta joven mujer (que desconocía mi condición de ginecóloga): ¿cuántos meses tienen los niños?, ¿ya estás trabajando?, a lo cual me relata: "Sí, medio horario, el certificador (una médica) no me dio más porque me dijo: ‘Estás en perfectas condiciones para trabajar; que hayas tenido mellizos no significa nada’".

La animé a hacer la denuncia al Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, que exigiera más licencia por maternidad, teniendo en cuenta que además tiene otro pequeño de 3 años.

La política de promover la lactancia materna es un exceso si no se contemplan las necesidades concretas y la salud de mujeres. Un embarazo múltiple o prematuro sin dudas requiere mayor licencia maternal.

Percibí que la joven madre no había realizado denuncia alguna, ya que cada vez que la encuentro en el ascensor mira para otro lado. Pues bien, hice la denuncia al MTSS en mi calidad de profesional de la salud y no he recibido respuesta alguna.

Para finalizar, me pregunto, el gobierno, en vez de sorprendernos con proyectos tan innovadores como dedicarse a cultivar marihuana para asegurar la calidad del producto a los consumidores y también disminuir el narcotráfico, ¿por qué no toma ejemplos de los países vecinos como Chile? El Estado chileno se hará cargo de remunerar a las madres un mes y medio antes del parto, y hasta seis meses después del mismo. Además la ley da la posibilidad de traspasar hasta seis semanas de la licencia al padre, que hasta el momento solo disponía de cinco días de permiso por nacimiento.


*Ginecóloga
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