En este post incluyo información sobre la mente y su relación con el cerebro que me parece especialmente interesante. Es información canalizada por medio de la telepatía con seres humanos más evolucionados que los habitantes del planeta Tierra. Concretamente del planeta Apu, a 4.3 años luz de distancia del planeta Tierra.
En el enlace a un blog, que escribo a continuación, se puede ampliar información sobre este tema y otros muchos más, es el siguiente:
Hablemos ahora del “cuerpo” mental. ¿Son mente y cerebro la misma cosa? Es decir, ¿es correcto identificar mente con cerebro?
El cerebro es, primordialmente, y por así decirlo, la conexión cósmica del cuerpo físico con la Fuente de donde todo emana. Verás: el impulso creador de la energía que impregna todo el Universo y a la que llamamos Dios necesita de otra serie de energías menos sutiles que vayan concretando paulatinamente ese impulso. Y esas energías, de mayor a menor grado vibratorio, son la mental, la astral y la material o física propiamente dicha. Pero es en el plano mental donde el impulso creador se convierte en ideas y da forma a todo lo creado. De ahí la gran verdad que encierra la afirmación de que “el universo es mental”. Bien. Pues como toda energía, la mental se manifiesta a través de dos polaridades. En el caso de la Mente Suprema o Dios lo hace a través del “pensamiento eterno de creación” –polo positivo– y de “la creación propiamente dicha” –polo negativo–. En el caso de la mente humana, el polo positivo estaría conformado por lo que se conoce como conciencia y el polo negativo por tres aspectos o manifestaciones que, también de mayor a menor vibración, llamamos subconsciente, consciente e inconsciente.
¿cuál es vuestra concepción del término conciencia?
Para que dos planos de diferente grado de vibración se puedan relacionar hace falta la existencia de un puente de unión o conexión que, en sí mismo, contenga características de cada uno de esos planos. Pues bien: el nexo de unión entre los planos espiritual y mental se encuentra, en el ser humano, en la llamada conciencia, aspecto de la mente en la que se recoge la Ley Cósmica y que se manifiesta a través de lo que conocéis como Voz de la Conciencia, es decir, esa “voz” interna que nos hace percibir, tras tomar una decisión, si hemos obrado o no conforme a la Ley Cósmica.
¿Quiere eso decir que todos los humanos tenemos la misma “voz de la conciencia”, el mismo sentido ético? No parece que la realidad de nuestro mundo apoye esa afirmación...
La Ley Cósmica es exactamente igual para todos. Sin embargo, no puede decirse lo mismo en cuanto a la interpretación que de la misma hace cada persona, ya que eso depende de condicionamientos sociales, culturales o morales de cada civilización en el tiempo. Es decir, lo que para un hombre occidental de tu época y tiempo puede parecer éticamente aberrante, puede no serlo para un bosquimano; es, por ejemplo, el caso del robo o la apropiación indebida, concepto inexistente entre éstos por cuanto no existe lo mío o lo tuyo, sino lo de todos... Luego su conciencia no le recriminaría por tomar algo que, sin embargo, tú consideras “tuyo”. De ahí la relatividad de los conceptos del “bien” y del “mal” desde un punto de vista ético.
Entiendo. ¿Proseguimos?
Claro. El caso, como te decía, es que la energía mental del ser humano, en su polo negativo, se manifiesta mediante los tres cuerpos mentales: el subconsciente, el consciente y el inconsciente, los cuales utilizan como vehículo de expresión el cerebro. Y he de decir que cada uno de ellos se manifiesta en éste de forma localizada. Así, y a grandes rasgos, el consciente se ubica en su parte frontal e izquierda, el subconsciente en la parte occipital y derecha, y el inconsciente en le cerebelo, desde donde controla todo el funcionamiento biológico a través del sistema nervioso central y periférico.
¿Y cuál es la función de cada uno de esos “cuerpos”?
El consciente, básicamente, está especializado en la interrelación de parámetros diversos a partir de los cuales obtener una síntesis. Lo que comúnmente se conoce como reflexión.
En cuanto al inconsciente, se ocupa de regular todo el funcionamiento biológico del organismo, desde el crecimiento del cabello hasta la más ínfima de sus funciones, permitiendo el desarrollo automático de muchos procesos, como la respiración, los latidos del corazón, los parpadeos, la producción de hormonas y diferentes sustancias químicas, la digestión, etc.; y es que como cada célula del organismo lleva impresa en su código genético la orden de supervivencia que emana directamente de la Fuente, la misión del inconsciente es que esa orden se cumpla y está siempre preparado para responder a las agresiones, tanto del exterior como del interior. Del exterior, en tanto lleva incorporado el sistema de reflejos, lo que le permite generar las sustancias químicas necesarias para que el cuerpo se encuentre en disposición de repeler la agresión: los músculos se tensan, las pupilas se dilatan, el corazón late más rápidamente enviando más oxígeno y glucosa a los músculos, las glándulas suprarrenales generan adrenalina para mantener la tensión, el cerebro interrelaciona todas sus áreas para obtener la información necesaria...; y del interior, controlando el sistema inmunológico de defensa.
Por último, el subconsciente, el cuerpo mental de más alta vibración después de la conciencia, es el eje alrededor del cual gira la personalidad del hombre, el centro neurálgico donde se generan las emociones, los sentimientos y las pasiones, además de ser un núcleo de información fundamental para la toma de decisiones a través del libre albedrío. Y es que en él almacenamos todas nuestras vivencias, conscientes o no, tanto de esta vida como de las anteriores, así como las percepciones que afluyen a nuestro cerebro en forma de pensamientos ajenos o como resultado de incursiones eventuales a los archivos akáshicos durante los viajes astrales cuando dormimos. En vuestro nivel evolutivo, esa información acumulada a lo largo de las sucesivas reencarnaciones, unida a la memoria de la experiencias de la vida actual, es lo que conforma lo que se conoce como la voz de la experiencia.
En definitiva, el subconsciente es el generador de los impulsos creativos del hombre, el que nos mueve a realizar empresas que la lógica no parece compartir en ocasiones.
Si te voy siguiendo, la toma de decisiones conscientes del hombre se apoya entonces en dos tipos de información: la que le ofrece la voz de la conciencia, por un lado, y la de la voz de la experiencia, por el otro.
En efecto: siendo la decisión que se adopta con esos dos paquetes de información lo que permite ejercer el libre albedrío. En todo caso, habéis de saber que como el subconsciente es el cuerpo mental de más alta vibración, necesita de dispositivos energéticos que permitan que su información llegue a los otros cuerpos mentales, a modo de válvulas de entrada y salida de datos. Me estoy refiriendo a dos glándulas que se encuentran situadas en el centro del cerebro –la pineal o epífisis y la pituitaria o hipófisis.
Lo recuerdo, pero, ¿podrías ampliarme la información sobre ambas glándulas en relación a lo que planteas de la conexión entre los cuerpos mentales? Porque, hasta donde yo sé, lo que los neurofisiólogos de nuestro planeta saben de ellas es, por el momento, muy limitado, cuando no contradictorio.
Claro. La glándula pituitaria funciona como un amplificador de energía, convirtiendo la energía mental que general el consciente y el inconsciente en energía de más alta vibración, como la que genera el subconsciente. Por el contrario, la glándula pineal funciona como un reductor energético, convirtiendo la energía que dimana del subconsciente en otra de menor vibración que pueda ser captada por el consciente y el inconsciente. Procesos de intercambios energéticos bastante complejos pero, al mismo tiempo, rapidísimos. El punto central de recepción y distribución de energías se encuentra situado entre el tálamo y el hipotálamo, verdadero crisol alquímico que, trasladado a una concepción esotérica, por cierto, podría identificarse como el tan buscado por vosotros Santo Grial, y no tan solo por su forma, sino porque en él tienen lugar transmutaciones que convierten energías de baja vibración en otras de alta vibración. De hecho, tal vez fuera eso lo que quiso simbolizar Jesús en la última cena y, con ese gesto, transmitiros la idea del proceso que lleva al hombre al encuentro con Dios.
En fin, añadiré que ambas glándulas regulan también el flujo de información entre el hemisferio derecho y el izquierdo.
¿Un hemisferio cada glándula?
Sí. La glándula pineal el hemisferio derecho y la glándula pituitaria el izquierdo.
En los libros de neurofisiología no aparecen suficientemente definidas ni sus funciones endocrinas ni los procesos que realizan. ¿Podrías explicarlo más extensamente?
Bien. Anatómicamente, la glándula pineal, en vuestro nivel evolutivo, es poco más grande que un guisante. Como elemento endocrino produce una serie de hormonas que tienen relación con la sexualidad y el crecimiento, pero su función más importante no es ésa, sino la de nódulo receptor de las energías mentales que provienen de dimensiones superiores, además de proporcionar conexiones telepáticas entre seres humanos de distintos o semejantes niveles. No obstante, quizás la conexión más importante que realiza sea con el archivo akáshico. Interiormente tiene una serie de bastoncillos que se excitan de forma similar a los del ojo, aunque por su posición en el cerebro no le llega luz exterior. La excitación se produce por la energía mental que recibe.
Esta glándula también es nódulo emisor cuando el cerebro no consigue hallar una respuesta después de manejar los parámetros de que dispone, es decir, cuando el cerebro dice “no se”. Entonces es cuando busca las respuestas fuera y se dirige al archivo akáshico; luego, una vez recibida la información, pasa por los circuitos cerebrales hasta el consciente, aunque unida ya a los procesos generados por el propio cerebro (voz de la experiencia).
En cuanto a la pituitaria o hipófisis, se encarga de segregar hormonas al ser activada tanto por las percepciones físicas como por los procesos de razonamiento lógico. Esto, a nivel físico. A nivel mental, la pituitaria anterior recoge estos impulsos y trasvasa a nivel nervioso la información al hipotálamo, de donde surgen ramificaciones nerviosas que excitan la pituitaria posterior, y de ahí, nuevamente, surgen energías que inciden sobre la epífisis o pineal. Pero lo importante es que es en el hipotálamo donde se producen las influencias energéticas que afectan, vía nerviosa, a la parte posterior y derecha del encéfalo.
Una cosa más. ¿Es paralelo el crecimiento del tamaño del cerebro y el grado de evolución?
Sí. El cerebro terrestre, en el caso del hombre, por ejemplo, viene a tener unos 900 cm2 de masa encefálica en un 4.1, unos 1.200 en un 4.2 y aproximadamente unos 1.450 en un 4.3. Cuando paséis a 4.4 el cerebro crecerá también en tamaño.
En cualquier caso, no termino de tener claro hasta dónde puede llegar realmente el poder de la mente en nuestro nivel evolutivo, especialmente si varias personas aúnan sus esfuerzos. Alguna vez me he planteado, por ejemplo, qué pasaría si varios millares de personas se concentraran de forma conjunta para intentar materializar un objeto concreto. ¿Podrían llegar a conseguirlo?
El nivel de dispersión mental, por un lado, y las diferentes formas de visualizar el objeto, por otro, no lo harían posible; pero si el motivo fuese, por ejemplo, enviar energía para curar o para influir en la modificación de un proceso social, si podrían conseguirlo.
Sigamos. ¿Y qué es el espíritu? ¿De qué manera se manifiesta?
¿Qué es el espíritu? Pues es la frecuencia vibratoria más alta del universo, también llamada Amor. ¿Y cómo se manifiesta? Pues se manifiesta cuando trastoca, vibratoriamente hablando, a las otras energías: la mental, la astral y la física.
Vosotros habréis notado que cuando uno vibra con amor, es decir, cuando se enamora, lentamente pierde la lucidez y se cometen incongruencias y locuras. Por su parte, el astral se convulsiona y genera energías vitales dispersas; y, como consecuencia, la presión sanguínea se acelera, generándose hormonas, tanto analgésicas como afrodisíacas, que nos llevan a tener la intensa sensación de que todo es maravilloso... De ahí que, cuando se rompe una relación amorosa, por la causa que sea, se dice que se siente dolor, tanto físico como mental; lo llamáis “dolor en el alma” y ha sido causa de la creación de muchos versos y canciones. ¿O no?
Bueno, pues entrar en el mundo espiritual, desde la vida física, es sencillísimo; tan sólo consiste en mirar a otro y verte reflejado en él, porque él tiene todo lo que tienes tú, aunque a lo mejor su piel es un poco más oscura o viste de una manera distinta. Pero detrás estás tú; y al decir tú hablo de espíritu, porque todo lo que está manifestado es espíritu.
Te pondré un ejemplo: ¿quién eres tú? Tu pelo, tus manos, tu hígado, tus ropas, tus joyas, tu casa, tus emociones, tus pensamientos, tus palabras, tus obras, tus errores, tus aciertos...; en fin, que todo forma parte de ti en diferente grado de manifestación. Y al decir ti, no digo tu personalidad, porque ésa es cambiante, sino al dueño de ella que tiene una personalidad.
Por tanto, es erróneo decir “mi espíritu”, puesto que eso significaría que hay otra cosa por encima de él; es mejor decir “yo, espíritu”, tengo una mente, unas energías y un físico que forman parte de mí. El espíritu, pues, es la expresión de la conciencia de cada ser humano en su manifestación más elevada.
En el enlace a un blog, que escribo a continuación, se puede ampliar información sobre este tema y otros muchos más, es el siguiente:
Hablemos ahora del “cuerpo” mental. ¿Son mente y cerebro la misma cosa? Es decir, ¿es correcto identificar mente con cerebro?
El cerebro es, primordialmente, y por así decirlo, la conexión cósmica del cuerpo físico con la Fuente de donde todo emana. Verás: el impulso creador de la energía que impregna todo el Universo y a la que llamamos Dios necesita de otra serie de energías menos sutiles que vayan concretando paulatinamente ese impulso. Y esas energías, de mayor a menor grado vibratorio, son la mental, la astral y la material o física propiamente dicha. Pero es en el plano mental donde el impulso creador se convierte en ideas y da forma a todo lo creado. De ahí la gran verdad que encierra la afirmación de que “el universo es mental”. Bien. Pues como toda energía, la mental se manifiesta a través de dos polaridades. En el caso de la Mente Suprema o Dios lo hace a través del “pensamiento eterno de creación” –polo positivo– y de “la creación propiamente dicha” –polo negativo–. En el caso de la mente humana, el polo positivo estaría conformado por lo que se conoce como conciencia y el polo negativo por tres aspectos o manifestaciones que, también de mayor a menor vibración, llamamos subconsciente, consciente e inconsciente.
¿cuál es vuestra concepción del término conciencia?
Para que dos planos de diferente grado de vibración se puedan relacionar hace falta la existencia de un puente de unión o conexión que, en sí mismo, contenga características de cada uno de esos planos. Pues bien: el nexo de unión entre los planos espiritual y mental se encuentra, en el ser humano, en la llamada conciencia, aspecto de la mente en la que se recoge la Ley Cósmica y que se manifiesta a través de lo que conocéis como Voz de la Conciencia, es decir, esa “voz” interna que nos hace percibir, tras tomar una decisión, si hemos obrado o no conforme a la Ley Cósmica.

¿Quiere eso decir que todos los humanos tenemos la misma “voz de la conciencia”, el mismo sentido ético? No parece que la realidad de nuestro mundo apoye esa afirmación...
La Ley Cósmica es exactamente igual para todos. Sin embargo, no puede decirse lo mismo en cuanto a la interpretación que de la misma hace cada persona, ya que eso depende de condicionamientos sociales, culturales o morales de cada civilización en el tiempo. Es decir, lo que para un hombre occidental de tu época y tiempo puede parecer éticamente aberrante, puede no serlo para un bosquimano; es, por ejemplo, el caso del robo o la apropiación indebida, concepto inexistente entre éstos por cuanto no existe lo mío o lo tuyo, sino lo de todos... Luego su conciencia no le recriminaría por tomar algo que, sin embargo, tú consideras “tuyo”. De ahí la relatividad de los conceptos del “bien” y del “mal” desde un punto de vista ético.
Entiendo. ¿Proseguimos?
Claro. El caso, como te decía, es que la energía mental del ser humano, en su polo negativo, se manifiesta mediante los tres cuerpos mentales: el subconsciente, el consciente y el inconsciente, los cuales utilizan como vehículo de expresión el cerebro. Y he de decir que cada uno de ellos se manifiesta en éste de forma localizada. Así, y a grandes rasgos, el consciente se ubica en su parte frontal e izquierda, el subconsciente en la parte occipital y derecha, y el inconsciente en le cerebelo, desde donde controla todo el funcionamiento biológico a través del sistema nervioso central y periférico.
¿Y cuál es la función de cada uno de esos “cuerpos”?
El consciente, básicamente, está especializado en la interrelación de parámetros diversos a partir de los cuales obtener una síntesis. Lo que comúnmente se conoce como reflexión.
En cuanto al inconsciente, se ocupa de regular todo el funcionamiento biológico del organismo, desde el crecimiento del cabello hasta la más ínfima de sus funciones, permitiendo el desarrollo automático de muchos procesos, como la respiración, los latidos del corazón, los parpadeos, la producción de hormonas y diferentes sustancias químicas, la digestión, etc.; y es que como cada célula del organismo lleva impresa en su código genético la orden de supervivencia que emana directamente de la Fuente, la misión del inconsciente es que esa orden se cumpla y está siempre preparado para responder a las agresiones, tanto del exterior como del interior. Del exterior, en tanto lleva incorporado el sistema de reflejos, lo que le permite generar las sustancias químicas necesarias para que el cuerpo se encuentre en disposición de repeler la agresión: los músculos se tensan, las pupilas se dilatan, el corazón late más rápidamente enviando más oxígeno y glucosa a los músculos, las glándulas suprarrenales generan adrenalina para mantener la tensión, el cerebro interrelaciona todas sus áreas para obtener la información necesaria...; y del interior, controlando el sistema inmunológico de defensa.
Por último, el subconsciente, el cuerpo mental de más alta vibración después de la conciencia, es el eje alrededor del cual gira la personalidad del hombre, el centro neurálgico donde se generan las emociones, los sentimientos y las pasiones, además de ser un núcleo de información fundamental para la toma de decisiones a través del libre albedrío. Y es que en él almacenamos todas nuestras vivencias, conscientes o no, tanto de esta vida como de las anteriores, así como las percepciones que afluyen a nuestro cerebro en forma de pensamientos ajenos o como resultado de incursiones eventuales a los archivos akáshicos durante los viajes astrales cuando dormimos. En vuestro nivel evolutivo, esa información acumulada a lo largo de las sucesivas reencarnaciones, unida a la memoria de la experiencias de la vida actual, es lo que conforma lo que se conoce como la voz de la experiencia.

En definitiva, el subconsciente es el generador de los impulsos creativos del hombre, el que nos mueve a realizar empresas que la lógica no parece compartir en ocasiones.
Si te voy siguiendo, la toma de decisiones conscientes del hombre se apoya entonces en dos tipos de información: la que le ofrece la voz de la conciencia, por un lado, y la de la voz de la experiencia, por el otro.
En efecto: siendo la decisión que se adopta con esos dos paquetes de información lo que permite ejercer el libre albedrío. En todo caso, habéis de saber que como el subconsciente es el cuerpo mental de más alta vibración, necesita de dispositivos energéticos que permitan que su información llegue a los otros cuerpos mentales, a modo de válvulas de entrada y salida de datos. Me estoy refiriendo a dos glándulas que se encuentran situadas en el centro del cerebro –la pineal o epífisis y la pituitaria o hipófisis.

Lo recuerdo, pero, ¿podrías ampliarme la información sobre ambas glándulas en relación a lo que planteas de la conexión entre los cuerpos mentales? Porque, hasta donde yo sé, lo que los neurofisiólogos de nuestro planeta saben de ellas es, por el momento, muy limitado, cuando no contradictorio.
Claro. La glándula pituitaria funciona como un amplificador de energía, convirtiendo la energía mental que general el consciente y el inconsciente en energía de más alta vibración, como la que genera el subconsciente. Por el contrario, la glándula pineal funciona como un reductor energético, convirtiendo la energía que dimana del subconsciente en otra de menor vibración que pueda ser captada por el consciente y el inconsciente. Procesos de intercambios energéticos bastante complejos pero, al mismo tiempo, rapidísimos. El punto central de recepción y distribución de energías se encuentra situado entre el tálamo y el hipotálamo, verdadero crisol alquímico que, trasladado a una concepción esotérica, por cierto, podría identificarse como el tan buscado por vosotros Santo Grial, y no tan solo por su forma, sino porque en él tienen lugar transmutaciones que convierten energías de baja vibración en otras de alta vibración. De hecho, tal vez fuera eso lo que quiso simbolizar Jesús en la última cena y, con ese gesto, transmitiros la idea del proceso que lleva al hombre al encuentro con Dios.

En fin, añadiré que ambas glándulas regulan también el flujo de información entre el hemisferio derecho y el izquierdo.
¿Un hemisferio cada glándula?
Sí. La glándula pineal el hemisferio derecho y la glándula pituitaria el izquierdo.
En los libros de neurofisiología no aparecen suficientemente definidas ni sus funciones endocrinas ni los procesos que realizan. ¿Podrías explicarlo más extensamente?
Bien. Anatómicamente, la glándula pineal, en vuestro nivel evolutivo, es poco más grande que un guisante. Como elemento endocrino produce una serie de hormonas que tienen relación con la sexualidad y el crecimiento, pero su función más importante no es ésa, sino la de nódulo receptor de las energías mentales que provienen de dimensiones superiores, además de proporcionar conexiones telepáticas entre seres humanos de distintos o semejantes niveles. No obstante, quizás la conexión más importante que realiza sea con el archivo akáshico. Interiormente tiene una serie de bastoncillos que se excitan de forma similar a los del ojo, aunque por su posición en el cerebro no le llega luz exterior. La excitación se produce por la energía mental que recibe.
Esta glándula también es nódulo emisor cuando el cerebro no consigue hallar una respuesta después de manejar los parámetros de que dispone, es decir, cuando el cerebro dice “no se”. Entonces es cuando busca las respuestas fuera y se dirige al archivo akáshico; luego, una vez recibida la información, pasa por los circuitos cerebrales hasta el consciente, aunque unida ya a los procesos generados por el propio cerebro (voz de la experiencia).
En cuanto a la pituitaria o hipófisis, se encarga de segregar hormonas al ser activada tanto por las percepciones físicas como por los procesos de razonamiento lógico. Esto, a nivel físico. A nivel mental, la pituitaria anterior recoge estos impulsos y trasvasa a nivel nervioso la información al hipotálamo, de donde surgen ramificaciones nerviosas que excitan la pituitaria posterior, y de ahí, nuevamente, surgen energías que inciden sobre la epífisis o pineal. Pero lo importante es que es en el hipotálamo donde se producen las influencias energéticas que afectan, vía nerviosa, a la parte posterior y derecha del encéfalo.
Una cosa más. ¿Es paralelo el crecimiento del tamaño del cerebro y el grado de evolución?
Sí. El cerebro terrestre, en el caso del hombre, por ejemplo, viene a tener unos 900 cm2 de masa encefálica en un 4.1, unos 1.200 en un 4.2 y aproximadamente unos 1.450 en un 4.3. Cuando paséis a 4.4 el cerebro crecerá también en tamaño.

En cualquier caso, no termino de tener claro hasta dónde puede llegar realmente el poder de la mente en nuestro nivel evolutivo, especialmente si varias personas aúnan sus esfuerzos. Alguna vez me he planteado, por ejemplo, qué pasaría si varios millares de personas se concentraran de forma conjunta para intentar materializar un objeto concreto. ¿Podrían llegar a conseguirlo?
El nivel de dispersión mental, por un lado, y las diferentes formas de visualizar el objeto, por otro, no lo harían posible; pero si el motivo fuese, por ejemplo, enviar energía para curar o para influir en la modificación de un proceso social, si podrían conseguirlo.

Sigamos. ¿Y qué es el espíritu? ¿De qué manera se manifiesta?
¿Qué es el espíritu? Pues es la frecuencia vibratoria más alta del universo, también llamada Amor. ¿Y cómo se manifiesta? Pues se manifiesta cuando trastoca, vibratoriamente hablando, a las otras energías: la mental, la astral y la física.
Vosotros habréis notado que cuando uno vibra con amor, es decir, cuando se enamora, lentamente pierde la lucidez y se cometen incongruencias y locuras. Por su parte, el astral se convulsiona y genera energías vitales dispersas; y, como consecuencia, la presión sanguínea se acelera, generándose hormonas, tanto analgésicas como afrodisíacas, que nos llevan a tener la intensa sensación de que todo es maravilloso... De ahí que, cuando se rompe una relación amorosa, por la causa que sea, se dice que se siente dolor, tanto físico como mental; lo llamáis “dolor en el alma” y ha sido causa de la creación de muchos versos y canciones. ¿O no?
Bueno, pues entrar en el mundo espiritual, desde la vida física, es sencillísimo; tan sólo consiste en mirar a otro y verte reflejado en él, porque él tiene todo lo que tienes tú, aunque a lo mejor su piel es un poco más oscura o viste de una manera distinta. Pero detrás estás tú; y al decir tú hablo de espíritu, porque todo lo que está manifestado es espíritu.

Te pondré un ejemplo: ¿quién eres tú? Tu pelo, tus manos, tu hígado, tus ropas, tus joyas, tu casa, tus emociones, tus pensamientos, tus palabras, tus obras, tus errores, tus aciertos...; en fin, que todo forma parte de ti en diferente grado de manifestación. Y al decir ti, no digo tu personalidad, porque ésa es cambiante, sino al dueño de ella que tiene una personalidad.
Por tanto, es erróneo decir “mi espíritu”, puesto que eso significaría que hay otra cosa por encima de él; es mejor decir “yo, espíritu”, tengo una mente, unas energías y un físico que forman parte de mí. El espíritu, pues, es la expresión de la conciencia de cada ser humano en su manifestación más elevada.