El refrán nos dice, que una imagen vale más que mil palabras, pero a mí me gustan las palabras, unas tras de otras proporcionan una armonía, que van tomando una consistencia y poco a poco nos van trasladando por mundos inéditos, llevándonos a paisajes inexplorados.
Las palabras se encadenan entre si formando libros, que nos hablan de sentimientos, pasiones, deseos, alegrías o penas, alabazas y críticas. Libros que nos recuerdan lo que fuimos o lo que seremos, libros que nos enseñan a pensar, a comprender el porqué de las cosas.
Amo la poesía que eleva mi alma de soñador y me traslada a una juventud siempre añorada y me hace sentir la calma y serenidad de la madurez. El Supremo otorgó a los humanos el don de la palabra, por encima del resto de los seres creados y es la palabra la que nos diferencia de ellos, porque la palabra hace que todos nos entiendan.
No apagues tu voz porque con ella tu corazón muere…