Este es un trabajo que realicé para una materia en la universidad (pública por cierto) y que al parecer no les agradó del todo a mis compañeros con una ideología un poco más progre, pero bue. Me gustaría compartirlo con ustedes ya que están fuera del círculo que normalmente frecuento y considero que tendrán una opinión crítica respecto al tema y el trabajo.
En este texto trataré de explicar qué es lo que debería de ser entendido por una sociedad inclusiva dentro de un modelo que remplace al actual modelo igualitario. Se tratarán temas como los estereotipos y la ignorancia de una sociedad poco crítica a la hora de adoptar las definiciones que usarán para definir el modelo político de todos los que la componen.
I. El individuo en una sociedad igualitaria
1.1 Individualismo y homogeneidad
En la sociedad actual existe una propuesta que es entendida por la mayoría de las personas como la igualdad de todos los individuos que la componen; pero si por igualdad se entiende la completa desaparición de las diferencias entre las personas, será identificado casi de manera inmediata que no puede existir una sociedad en la que todos los individuos tengan las mismas características, sencillamente porque no existen dos personas con esta cualidad en común.El conocer las diferencias entre lo que se puede y no se puede aceptar como igual dentro de la sociedad será fundamental para definir cuáles son las virtudes y roles que podrán ser aceptadas por todos los individuos de una comunidad y cuáles serán accesibles únicamente a través de una postura individualista.
Ahora bien, por una postura individualista entenderemos la adoptada por un miembro de la sociedad que suele actuar aisladamente, sin pedir ni prestar consejo ni ayuda a los demás. Obviamente, el sujeto que actúa de esta forma no puede hacerlo de una manera continua sin ser reprendido por el sistema que se encargue de regular el comportamiento de la sociedad en la que viva. Una persona con una postura completamente individualista no podría desarrollarse dentro de la sociedad, ya que esta optaría por corregirlo o aislarlo. Por lo que en algún momento tendría que verse involucrado en alguna actividad que lo relacione a los demás.
En nuestro ejemplo no intentaremos hablar de personas meramente individualistas, ya que sencillamente, no se encuentran de manera activa dentro de la sociedad; por el contrario, se intentará prestar atención a quienes su conducta les permita desarrollarse de una manera paralela a los demás de su mismo contexto. Lo que consideraremos en la comunidad será un individualismo reducido de su postura radical y que servirá al sujeto como una herramienta para definirse a sí mismo.
Por otro lado, la igualdad no estará llamada a ser confundida con la homogeneidad y señalar que no existen diferencias entre los individuos que conforman la sociedad. Por lo igual deberemos entender algo de la misma naturaleza, calidad o cantidad de otra cosa, algo muy parecido o semejante y de la misma clase o condición. No se deberá confundir a la igualdad con la homogeneidad dentro de su completa desaparición de las características individuales, sino que deberá de entenderse como las semejanzas que los individuos comparten dentro de la misma comunidad.
Como señala Luis Villoro, en su libro "Estado plural. Pluralidad de culturas", los rasgos que compartan los individuos de una comunidad los hará parte de un mismo grupo que los identifique bajo el mismo contexto histórico y político.
“En efecto, una manera general de reconocer un objeto es encontrar en él ciertos signos distintivos. [...] podríamos identificar la pertenencia de un pueblo por ciertos signos distintivos de su cultura.
[...] Trata de encontrar en las expresiones culturales, las notas que expresen una peculiaridad nacional. Trata de encontrar en las expresiones culturales ciertos rasgos que puedan verse como característicos de esa cultura, que se prolonga desde un pasado histórico.”
Pero habrá que aclarar, por si las dudas, que el que compartan estas peculiaridades no los hará uniformes en cuantos a sus características; sino que solamente los pondrá dentro de un mismo contexto. Dentro de esta comunidad seguirá existiendo una diferenciación entre los individuos que la componen.
El desarrollar una igualdad en nuestra sociedad no será cosa sencilla si se conoce la dificultad que representa el individuo. Una persona no puede ser igual a otra por el mismo hecho que no pueden compartir las mismas características. Dentro del estado, no puede existir una igualdad si por esta se entiende que no existirán diferencias.
1.2 El problema con la homogeneidad
Aquí es donde el sistema político o la estructura social deberán de actuar para garantizar un trato justo para todos los miembros de la comunidad que se dirige por ellos. El modo en el que estos derechos sean concedidos de manera justa dependerá de la calidad de la persona que los necesite. Porque, por ejemplo, no se pueden garantizar en su totalidad los mismos derechos para los hombres y las mujeres, ya que el hecho de tener un organismo diferente nos crea diferentes necesidades entre unos y otros. Es aquí donde las leyes, con el objetivo de asegurar el trato justo, podrían quedar cortas si trataran de identificar y conocer la condición única de cada caso en una manera individual. El trabajo de este sistema organizacional es entonces el garantizar las necesidades básicas que tiene la comunidad y de ahí dividirla en distintos grupos, grupos que compartan ciertas necesidades para procurarlos de una manera más eficiente. En este método, se divide a la población por las características que comparten, debido a la cantidad de personas que en esta puede haber y a que es más fácil el procurarlas de esta forma.
El afirmar que no existen diferencias entre los que componen una sociedad, es afirmar que no hay características propias de los individuos y que, en consecuencia, no existe una identidad propia del sujeto.
En resumen, el decir que entre los miembros de una comunidad no debe de haber diferencias, podría dar paso a limitar el desarrollo individual de este conjunto de personas y a complicar las atenciones que el estado les tiene que procurar. El afirmar una nula diferenciación sólo podría complicar las cosas en una sociedad donde el individuo juega un papel importante. Sería mejor el afirmar que, como miembros activos de una comunidad, estamos protegidos por un sistema que procura garantizar para todos sus integrantes el trato más justo, un trato justo que depende de las necesidades que estos tengan.
1.3 Estereotipos
Dejando en claro el modo erróneo en el que se puede interpretar la igualdad entre los integrantes de una comunidad, se debería de promover el uso adecuado de esta. Pero aquí es donde empiezan las verdaderas dificultades, porque se tendrá que empezar a generalizar sobre grupos específicos ¿es verdaderamente esto algo malo? Si lo dejamos sin aclarar, probablemente será tomado de una mala manera y tachado como un argumento que defiende la discriminación injustificada, dado el contexto en el habitualmente se nos presenta; pero si se aclara este punto, se entenderá por qué es que ciertas personas están capacitadas para trabajos específicos y otras no.
Pongamos un ejemplo sencillo: Se tiene a dos sujetos para hacer dos trabajos, de modo que cada uno tendrá que realizar un trabajo. El primer sujeto es robusto y capaz de levantar objetos pesados sin mayor dificultad; pero es torpe en sus movimientos y se le dificulta el trabajo manual debido a la constitución de su cuerpo. El segundo sujeto es delgado, ágil y flexible; aunque no es capaz de levantar objetos muy pesados, ya que la constitución de su cuerpo no se lo permite. Una tarea consiste en levantar grandes pesos y la otra en realizar una actividad manual y delicada. Será obvio a primera vista quién es el indicado para cada uno de los trabajos, porque las capacidades de uno lo hacen más apto para determinadas labores y las capacidades del otro lo califican mejor para cumplir con facilidad la otra tarea.
En este ejemplo, no habría razón para pensar que el designar tareas específicas debido a tu condición es un acto discriminatorio. Dependería entonces de nuestras capacidades el ejecutar un trabajo acorde a lo que nos sea más fácil y sería también mejor que quien sea el más apto para la labor sea el que la realice. En razón de esto, quien sea el encargado de organizar y repartir las labores tendrá que buscar qué es lo más adecuado para cada sujeto a su mando.
Si, por el contrario, seguimos un modelo donde las tareas se reparten de manera imparcial, podría darse que nuestros sujetos tengan que realizar una tarea que, en lugar de buscar para ellos lo que sería más justo y sencillo dadas sus capacidades, proponga el encargarles algo en lo que tendrán más dificultades. Si tenemos en cuenta las capacidades de cada individuo, nos daremos cuenta que existen ciertas personas que están mejor capacitadas para realizar ciertas actividades, y eso pasa de igual manera, con los grupos de personas. Dado que si un grupo de individuos comparte características que los capacitan para realizar de manera adecuada una tarea, lo ideal sería que se les procure la labor que sea acorde a sus capacidades. Lo mismo pasará con otro grupo que carezca de las capacidades para realizar cierta tarea, ya que se debería de procurar el enfocarlos hacia otra labor acorde a sus capacidades.
¿Qué se debería de buscar entonces dentro de la sociedad? Parecerá obvio que se tiene que buscar al individuo adecuado para el trabajo adecuado. Así como el hacer distinciones entre grupos debido a las cualidades compartidas por sus integrantes no tendrá por qué ser tomado de una manera negativa, ya que esto procura el mejor trato para quienes conforman los distintos grupos. Entonces, no parecerá lo correcto el sugerir que todos pueden hacer las mismas labores, ya que de hecho no todos tenemos las mismas capacidades.
II. El problema del radicalismo
2.1 La actualidad de la sociedad uniforme y la discriminación
Aparte de la mala interpretación que se le puede dar al sentido correcto de ser igual a otro individuo y al derecho de ser tratados con justicia, se presentan otros problemas que se desglosan de estos anteriores y son problemas presentes en un radicalismo de identidad. Este radicalismo de identidad se hace presente al mal interpretar y llevar al extremo las ideas anteriores sobre el individualismo y los estereotipos. Por un lado, se encuentra la propuesta principal del trabajo, que es el sugerir y pretender que no existen diferencias entre los individuos de una comunidad al señalarlos a todos como iguales en todas sus características; El segundo surge al momento de querer catalogar a los individuos dentro de distintos grupos y empezar a marcarlos por estereotipos que no están fundamentados.
Cabe aclarar que estos no son los únicos problemas presentes en la comunidad, pero son de especial importancia al momento de designar el espacio que le corresponde a cada uno de los individuos dentro de la comunidad.
El primer problema es el que se planteó como la erradicación de las diferencias de los integrantes de la comunidad. En este hermoso periodo en el que me tocó vivir, tuve la dicha de presenciar un movimiento que no puede ser ignorado dentro de las futuras hojas de los libros de historia, y es un movimiento que pretende que todos los seres humanos sean juzgados como iguales independientemente de su orientación sexual, su identidad más allá de la condición en la que nacieron, su color de piel y su religión, entre otros. Esta propuesta es noble, pero como parece pasar con la mayoría de las propuestas adoptadas por un pueblo poco crítico, se terminan por retorcer al punto de olvidar completamente los principios de respeto que están defendiendo al adoptar una postura radical.
La postura radical en un movimiento como este, nace a partir de la ignorancia de individuos que, al portar la bandera del grupo al que pretenden representar, terminan por desprestigiar las virtudes que se pretendían defender en un principio. El problema no es el movimiento ni lo que propone, el problema es la gente que no está capacitada para argumentar en favor del verdadero motivo del movimiento, que termina por mal interpretar el mensaje y mal informar a quienes deciden formar parte de un movimiento ya degradado en sus valores.
El segundo problema, presente en los estereotipos, se basa en los mismos principios, pero está enfocado a una postura diferente. Como lo explica Homi K. Bhabha al hablar del colonialismo, los estereotipos surgen al momento de hacer las divisiones necesarias entre los miembros de la comunidad y al llevar estas etiquetas a un extremo que se encarga de fomentar la discriminación y segregación de ciertos grupos. Con estos estereotipos se propone una excusa perfecta para la discriminación si es que nunca son cuestionados. En este caso de radicalismo no se necesita ninguna prueba para demostrar que lo que dice el estereotipo dentro de la tradición está bien.
Humilde traducción*“Likewise the stereotype, which is its major discursive strategy, is a form of knowledge and identification that vacillates between what is always “in place”, already known, and something that must be anxiously repeated ... as if the essential duplicity of the Asiatic or the bestial sexual license of the African that needs no proof, can never really, in discourse, be proved.”
“De igual manera el estereotipo, que es su mayor estrategia discursiva (del colonialismo), es una forma de conocimiento e identificación que habla de algo que está siempre en “su lugar”, que está ya bien conocido, y sobre algo que se debe repetir con ansiedad ... así como la duplicidad esencial del asiático o el bestial permiso sexual del africano que no necesitan prueba, que en realidad nunca, durante un discurso, es probado.”
Tendremos que admitir que, efectivamente, un estereotipo es una especie de conocimiento que se transmite de generación en generación dependiendo del contexto de la sociedad en la que se dé. Lo que orilla a alguien a usar los estereotipos de un modo inapropiado, por no decir racista, será el sentido y el uso que les dé. Esto pasa con todo el conocimiento, porque el conocimiento no es malo, el hombre injusto e irracional es el que juzgamos como malo.
Lo que provoca que se desarrollen estas conductas intolerantes e injustificadas es la inflexibilidad que tienen ciertos individuos al momento de cuestionar las posturas que están presentes en las tradiciones. En esencia, un estereotipo no será malo si va de acuerdo con la verdad y con los hechos, porque es comprensible que se tenga un acuerdo colectivo en ciertas cosas si estas actúan de una manera determinada y predecible. Por ejemplo, lo sería el hecho de que, ya que en los hombres la densidad ósea y la masa muscular es mayor, se tenga una especie de conocimiento en forma de estereotipo que nos diga que un hombre es más fuerte que su complemento femenino. Un estereotipo habla en la mayoría de los casos de partes que están dadas ya en la naturaleza y que constituyen nuestro ser más básico.
Ahora bien, lo que termina por demarcar a los estereotipos dentro de una postura “mala” es el atribuirles características falsas a grupos en concreto y el aceptarlas sin hacer cuestionamientos sobre estas. El mismo principio de ignorancia presente en el problema anterior se presenta aquí al no tratar de una manera adecuada el principio por el cual se fundó esta idea y retorciéndola pera el beneficio de grupos en particular.
2.2 El deber de la cultura inclusiva
A modo de conclusión nos podemos dar cuenta de que a este problema se puede dar una solución sencilla, y es el no permitir que quienes no están capacitados para argumentar en favor de obtener la verdad, y que en cambio buscan un beneficio único para un grupo de individuos, se vean ignorados al tratar estos temas. El abordar temas sobre los que no estamos informados, y el tratarlos desde una postura poco crítica, fomenta el aceptar premisas equivocadas dando lugar a conclusiones que no van de acuerdo a la razón. Los temas que tratan sobre el bien común deben de ser tratados por gente especializada en el tema, porque está de más decir que si se desconoce del tema, la opinión tiende a ser errada.
El fomento de las virtudes, desde una edad temprana, será de gran ayuda para erradicar el problema que la intolerancia y la ignorancia terminan por agraviar; aunque, debido a las distintas capacidades que hay entre los individuos, siempre habrá sujetos a los que se les facilite más esta labor. Por lo que no es lo ideal el dejar que alguien que desconoce del tema tome decisiones en cuanto al funcionamiento y el camino a tomar del tema en cuestión.
Y entonces ¿qué clase individualismo se presentará como más adecuado para la cultura en la que nos encontramos? Este será uno donde el individuo reconozca que entre él y los demás existen diferencias que lo marcarán como único en cuanto está solo dentro del paréntesis de cumplir con todas sus características. El reconocerse como individuo no deberá ser factor para que se produzca un alejamiento de la sociedad, sino todo lo contrario, esta diferencia ayudará a la construcción de una sociedad mejor siempre y cuando se tomen las mejores características de cada uno. Así, dentro de un sistema que procure lo mejor para sus integrantes y que inculque en ellos el respeto hacia las virtudes humanas, se podría llegar a desarrollar una cultura que de verdad funcione como inclusiva.