Ellos
Justo ahora que todo huele a hojas de bosque; que es armonía; que por la ventanilla entra un vientito tan cálido y juguetón. Ahora, que la noche está violeta y en cualquier instante caerá la lluvia; justo ahora, cuando éste minuto parecía eterno y me había olvidado de ellos por un instante…
Pero la carrera nunca termina. No se puede descansar. Las calles ya no son de chocolate. Se han derretido y el Chapulín Colorado no nos salvará porque también sobre él han caído. Ellos ya han hecho su miserable trabajo y no hemos podido esquivar el pelotazo. Y fue duro. De repente nos hicieron crecer, con la incertidumbre, con lo inevitable, con el –“No te pierdas”, -“No me perderé”. Pero era inevitable perderse, olvidar las promesas, caer al suelo y bañarse en llanto, llenarse de amaneceres y miedos, de despertares siendo los mismos, doblegados, vencidos. Pero rendirse siempre era una opción que nadie nos había dado. Tuvimos que bajar la cabeza y continuar.
Y mientras tanto, ellos seguían allí, burlándose de nosotros, enmascarados, tratando de persuadirnos, comprarnos, alquilarnos; queriendo llevarse nuestra identidad y nuestros pequeños sueños; tratando de hacer de nosotros tristes objetos para usos varios: oficinistas de mate con edulcorante, padres de mal humor, esposos infieles, chantas, charlatanes, ciudadanos ejemplares.
En fin, los años nos persiguen. Será mejor no quedarnos quietos.
http://tardesgrises.wordpress.com/