Bisiesto
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Los días sin Julio En este tiempo no supe seguir tu huella, no supe, no pude, colgarme de semáforos, saltar por los techos, detener el tiempo, el mundo, detenerme. Este tiempo fue oscuro; una densa bruma cubrió el cielo y el olor del pasado apestó la ciudad. Fue inevitable pensar en aviones, en mares negros y fríos, en noches interminables, en luces apagadas y susurros. En este tiempo, aquellos años parecen volver; los lobos siguen allí, aguardan la luna para cazar otra vez. Pero no puedo esperar más, es hora de creer, imaginarte en algún lugar, gritar tu nombre hasta que aparezcas; si no te encuentro, también yo habré desaparecido. Jorge Julio López, testigo y querellante en el juicio en el que Miguel Etchecolatz fue condenado a cadena perpetua por los delitos cometidos en el marco del genocidio implementado en la Argentina por la dictadura cívico-militar del 76-83. Desapareció el lunes 18 de Septiembre de 2006. Fuente: http://tardesgrises.wordpress.com/
Ellos Justo ahora que todo huele a hojas de bosque; que es armonía; que por la ventanilla entra un vientito tan cálido y juguetón. Ahora, que la noche está violeta y en cualquier instante caerá la lluvia; justo ahora, cuando éste minuto parecía eterno y me había olvidado de ellos por un instante… Pero la carrera nunca termina. No se puede descansar. Las calles ya no son de chocolate. Se han derretido y el Chapulín Colorado no nos salvará porque también sobre él han caído. Ellos ya han hecho su miserable trabajo y no hemos podido esquivar el pelotazo. Y fue duro. De repente nos hicieron crecer, con la incertidumbre, con lo inevitable, con el –“No te pierdas”, -“No me perderé”. Pero era inevitable perderse, olvidar las promesas, caer al suelo y bañarse en llanto, llenarse de amaneceres y miedos, de despertares siendo los mismos, doblegados, vencidos. Pero rendirse siempre era una opción que nadie nos había dado. Tuvimos que bajar la cabeza y continuar. Y mientras tanto, ellos seguían allí, burlándose de nosotros, enmascarados, tratando de persuadirnos, comprarnos, alquilarnos; queriendo llevarse nuestra identidad y nuestros pequeños sueños; tratando de hacer de nosotros tristes objetos para usos varios: oficinistas de mate con edulcorante, padres de mal humor, esposos infieles, chantas, charlatanes, ciudadanos ejemplares. En fin, los años nos persiguen. Será mejor no quedarnos quietos. Fuente: http://tardesgrises.wordpress.com/