InicioApuntes Y Monografias[Serial killer] Jeffrey Dahmer: Su aterradora historia


Hola gente aca les dejo la 1era parte de la historia de Jeffrey Dahmer su infancia, su adolescencia y sus asesinatos...la 2da parte se publica apenas salga la 1era, no me alcanzo el post para desarrollar semejante atrosidad de este personaje, el documento esta dotado de imagenes explicitas y muy sensibles asique sean discretos ,de todas formas estan en un link para verlas aparte y fuera del post...espero lo disfruten...


Jeffrey Lionel Dahmer, más conocido como "El Carnicero de Milwaukee", es uno de los asesinos múltiples más escalofriantes de la crónica negra. Existen tantos detalles morbosos acerca de estos crímenes, que algunos debieron ser obviados por la prensa, por respeto a las víctimas y sus familiares. Quizá una de las cosas más perturbadoras del caso, es que los actos del asesino hacían pensar a la opinión pública en un verdadero monstruo demente; sin embargo, cuando todo Estados Unidos lo vio por televisión durante el juicio, se dieron cuenta que lucía como una persona completamente normal, incluso agradable y educada. Robert Rauth, uno de los policías implicados en el caso Dahmer, comentaría más tarde a la prensa: "Uno piensa que ya lo ha visto todo en la vida, y de pronto ocurre algo como esto..."




Nace el 21 de Mayo de 1960 en Wisconsin, Estados Unidos, en una familia bien constituida de clase media. En 1967, se mudaron a Bath, Ohio, en donde finalmente se establecieron. Desde su infancia, Jeffrey demostró ser un niño inquieto; pero al mismo tiempo algo alienado y preocupado casi obsesivamente por los insectos, a los cuales conservaba en frascos con formol.






A los 8 años su padre, Lionel Dahmer, le regaló un juego de química y comenzó a experimentar con restos de insectos. Poco a poco, el interés de Dahmer apuntó a animales más grandes, como ardillas, gatos, perros, etc. Sin embargo, Jeffrey no torturaba a los animales (como si lo hacen muchos asesinos seriales durante su infancia y adolescencia); sino que los cuidaba.












Los cuerpos con los que experimentaba, eran los de infortunados animales que aparecían muertos en el bosque o la carretera. Con sustancias químicas, lograba blanquear los huesos y los escondía en el bósque o su jardín. El chico parecía estar fascinado diseccionando animales muertos, y gran parte de su infancia y adolescencia lo dedicaría a esta curiosa afición. A pesar de no mostrar conductas sádicas con animales domésticos, disfrutaba en silencio cómo su padre abría en canal los peces que sacaban del río cuando iban a pescar.






Pero las cosas no iban muy bien en casa de los Dahmer. Lo que parecía ser una familia feliz, terminó por desintegrarse. Después de un amargo divorcio, los padres de Jeffrey se pelearon la custodia de su hermano menor, algo que lo marcó profundamente. Se sentía triste y abandonado.






Parecía que sus padres no se interesaban por él y trataba, desesperadamente, de llamar su atención. A los 15 años ya era un alcohólico consumado y bebía whisky en clases. Una de las bromas que hacía constantemente, era simular ser un retardado mental o alguien con parálisis cerebral, y escandalizar a la gente en lugares públicos.




Su comportamiento lo catapultó a la fama como el payaso del curso, y se hizo de un pequeño séquito de seguidores que aplaudían sus ridículeces (las cuales incluso fueron bautizadas por sus compañeros de clase como "dahmerísmos"); pero pronto terminó por aburrirlos y lo volvieron a dejar de lado.




A pesar de ser un desadaptado, un par de chicas del instituto se acercaron a coquetearle, pues lo consideraban atractivo. Pero Jeffrey las ignoraba por completo. Simplemente, su cabeza estaba en otro lado.




A los 18 años, Jeffrey se sentía muy angustiado, debido a que empieza a darse cuenta que es homosexual. No era algo fácil de tratar con la familia, así que Dahmer decide mantenerlo en secreto. Por aquel entonces, Dahmer vivía en casa de su abuela, pues sus padres ya estaban separados y no tenía a donde ir. Durante ese mismo período, Dahmer había visto pasar por fuera de su casa a un joven atlético que salía a correr todas las mañanas por el sector.




Un día, decidió esperarlo con un bate de béisbol, para atacarlo. Por azares del destino, esa mañana el muchacho no salió a correr, lo que probablemente le salvó la vida. Dahmer abandonó la idea de inmediato y no volvió a intentarlo. El padre de Jeffrey empezó a visitarlo constantemente, y parecía mucho más preocupado por él que su madre; pero no sabía cómo orientar a su hijo. El homosexualismo seguía siendo tabú en los Estados Unidos, y Lionel no sabía cómo tocar el tema.






En Junio de 1978, Dahmer conducía por la carretera cuando de pronto vio a Steven Hicks, un chico que hacía autostop. El calor de Junio era sofocante, y el despreocupado muchacho se encontraba haciendo dedo al borde del camino, sin su camiseta puesta. Esta había sido una de las más frecuentes fantasías sexuales de Jeffrey durante años, y no dudó en detener el auto y ofrecer un aventón al muchacho. Casi no podía creerlo.


Steven Hicks


Ambos se fueron conversando y congeniaron bastante bien. Dahmer le preguntó amablemente a Hicks si le apetecía ir a beber unas cervezas frías y fumar un poco marihuana en casa de su abuela. Si bien vivía con ella, tenía bastante privacidad en su habitación, el garage y el sótano de la casa. Hicks accedió entusiasmado a la invitación de Dahmer.




Estuvieron escuchando música, bebiendo y fumando hierba casi toda la noche en el sótano; sin embargo se desconoce si mantuvieron relaciones sexuales. Lo cierto es que, a la mañana siguiente, Steven Hicks decidió irse. Dahmer sintió esta actitud como un abandono... un rechazo... lo que le molestó de sobre manera y perdió el control. No quería que Hicks se fuera. Trató de retenerlo y le ofreció más cerveza, más hierba; pero el muchacho solo quería irse.




Dahmer se desesperó y comenzó a forcejear con su sorprendido invitado, el cual no tardó en comprender que aquello acabaría a golpes. Ambos se trenzaron a puñetazos y cayeron al suelo. Dahmer era un muchacho atlético, con una gran espalda y mucha fuerza; pero Hicks también tenía lo suyo. Es, entonces, cuando Dahmer coge una mancuerna de hierro que tenía en el garage, y golpea a Hicks en la cabeza para luego estrangularlo con una barra de pesas hasta matarlo. Según su posterior confesión, se sentía muy mal por haber asesinado a ese chico. No quería matarlo... pero tampoco quería que se fuera.




Mantuvo el cuerpo con él varios días; pero sabía que tenía que deshacerse de él o su abuela terminaría por descubrir el cadáver. Decidió descuartizar a Hicks y guardarlo en varias bolsas de basura. Tomó su vehículo y salió a la carretera durante la noche, para lanzar los restos en algún bosque o sendero abandonado; pero un policía lo detuvo por conducir de manera errática. Dahmer estaba seguro de que el policía iba a descubrir el cuerpo, pues lo llevaba dentro de varias bolsas de basura en el asiento trasero del auto, a plena vista.


Dahmer en una obra de teatro estudiantil


Sin embargo, el policía le realizó preguntas de rutina, verificó que no estaba borracho y le puso una multa por conducir fuera de su carril. Cuando alumbró con su linterna al interior del coche, observó las bolsas y le preguntó al muchacho qué llevaba allí. Dahmer, sin titubear, contestó que solo llevaba basura. El policía no inspeccionó las bolsas y lo dejó ir. No sería la última vez que la suerte le sonreiría de esa forma.


Dahmer, completamente alcoholizado


Dahmer volvió a casa con los restos de Hicks. No podía creer lo cerca que había estado de ser descubierto. En vista de que no se volvería a arriesgar a salir con un cadáver en el vehículo, decidió esconderlo en casa de su abuela, bajo las tuberías del sótano. Años después, exhumaría el cuerpo y molería los huesos hasta convertirlos en astillas para, posteriormente, esparcirlos por un bosque cercano. Dahmer estaba seguro de que lo descubrirían tarde o temprano por aquel crimen; pero pasaron los años y nunca nadie habló, si quiera, de la desaparición de Hicks. Esperó en vano a que llegara la policía a golpear su puerta.


Dahmer graduandose del bachillerato, acompañado de su padre Lionel


En 1978, Lionel y su nueva esposa, logran entusiasmar al joven Jeffrey para que se matricule en la Universidad de Ohio; pero sus problemas con el alcohol nuevamente le pasan la cuenta, y se retiró después de cumplir solo un semestre. Al año siguiente, Lionel lo convence para entrar en el ejercito; pero tras dos años en Alemania, es dado de baja y vuelve a Milwaukee. Su experiencia allí no había sido buena. Trataba de encausar su vida; pero su tendencia a emborracharse arruinaba todos los esfuerzos. Dahmer solía beber hasta perder el sentido, y este fue uno de los motivos por los cuales fue expulsado. En parte, bebía para embotar sus fantasías y porque se sentía tremendamente solo. Ni siquiera conocía a ningún muchacho homosexual como para conversar o compartir experiencias.




Otro motivo por el cual Jeffrey prefería permanecer la mayor parte del tiempo borracho, era el primer crimen que había cometido. Seguía dándole vueltas en la cabeza, y se prometió a sí mismo no volver a matar. Incluso decidió evitar todo tipo de relación sexual. También comenzó a asistir a la iglesia y trató de conseguir algún empleo. Durante este complejo proceso, Lionel lo respaldó constantemente. Para él, el problema de su hjjo estaba relacionado con su incapacidad de aceptar su sexualidad. Trató de apoyarlo en cuanto pudo, y el mismo Jeffrey parecía agradecido de ello. Sin embargo, los verdaderos problemas de Jaffrey Dahmer eran bastante más serios que el alcoholismo o su homosexualidad.


La casa de la abuela de Dahmer


Estuvo viviendo un tiempo en Florida; pero la cosa no prosperó y tuvo que volver a Ohio, a casa de su abuela. Para ese entonces, las fantasías sexuales de Dahmer se habían vuelto más bizarras. Se excitaba al imaginarse los intestinos humanos (como los que veía al diseccionar animales) y su abuela descubrió que ocultaba un maniquí en la habitación para masturbarse. Aquel muñeco inerte, le recordaba un cadáver. Pero en 1986, Jeffrey Dahmer comienza a perder el control. Es detenido por exhibicionismo y, como confesaría años más tarde, habría tratado de exhumar el cuerpo de un joven que había fallecido poco antes, con el fin de robar y abusar sexualmente del cadáver. Sin embargo, el suelo del cementerio estaba parcialmente congelado y no consiguió desenterrarlo.




DahmerArrestado por exhibicionismo


La tensión sexual que sentía Jeffrey era tremenda. Él mismo se había autoimpuesto un celoso celibato hace casi 10 años; pero ya estaba harto. En 1987, decidió visitar un bar gay en donde conoció a Steven Toumi. Dahmer y Toumi se emborracharon, y terminaron su noche de juerga en un hotel cercano. Cuando Jeffrey despertó por la mañana, Toumi ya estaba muerto. Dahmer estaba muy asustado. No comprendía qué había pasado... no recordaba absolutamente nada. Lo único que sabía, era que debía deshacerse del cadáver, pues la habitación había sido rentada a su nombre. Salió del hotel y compró una gran maleta, en donde puso el cuerpo de Toumi.


Steven Tuomi


Luego de pagar la cuenta, cargó el gran bulto sin que nadie lo viera, y cogió un taxi. El mismo taxista lo ayudó a colocar la maleta en la cajuela y lo llevó hasta la casa de su abuela. Pero, esta vez, Dahmer no quería deshacerse tan rápido de su víctima. Mantuvo relaciones sexuales con el cadáver de Toumi antes de deshacerse del cuerpo, el cual tiró a la basura en distintas bolsas. Pero se quedó con la cabeza, la cual hirvió, para quitar la carne y blanquear el cráneo, el cual pintó con aerosol y guardó en su habitación. Cuando le preguntaban por el curioso adorno, aseguraba que era de plástico o que se lo había comprado a un alumno de medicina.




En 1988, Dahmer asesinó a Jaime Doxtator y Richard Guerrero, ambos menores de edad que rondaban los bares gay de la ciudad, ofreciendo favores sexuales a cambio de dinero. Ese mismo año, se mudó a un departamento en Milwaukee, el 213 de Oxford Apartment, en donde comenzaría una vertiginosa e infame carrera como asesino en serie. Para 1989, con 29 años de edad, Dahmer ya figuraba en los registros policiales como un "child molester", lo que significaba que había mostrado algunas actitudes lascivas con menores de edad. Había sido acusado de masturbarse frente a dos chicos de 13 años, cerca de un parque, y en 1988 (al día siguiente de haberse mudado a su nuevo departamento) habría drogado y violado a otro muchacho de la misma edad, al que posteriormente dejó en libertad.


James "Jamie" Doxtator


Los padres acudieron a las autoridades, y Dahmer fue detenido y estuvo 10 meses tras las rejas. Se encontraba en pleno tratamiento psicológico cuando logró optar a una audiencia para solicitar la libertad, pues aun debía cumplir otros 14 meses de presidio. Dahmer se había mostrado sumamente avergonzado por sus actos frente a los tribunales. Decía que estaba recientemente rehabilitado del alcohol, que quería buscar un empleo estable y que tenía problemas en aceptar su homosexualidad. El jurado coincidió en que Dahmer parecía sincero, y decidieron darle otra oportunidad, aunque debería asistir semanalmente a visitar un psicóloga, la cual trataría de orientarlo y evaluaría su estado de ánimo, además de ayudarlo con el conflictivo tema de su sexualidad.


Richard Guerrero


A pesar de que Lionel solicitó que no dejaran en libertad a su hijo hasta que terminara el programa de rehabilitación en la cárcel, Jeffrey salió en libertad condicional. Algunos psicólogos también habían recomendado no dejarlo libre, pues era un sujeto peligroso; pero al parecer logró convencer al tribunal de su arrepentimiento. Comenzó a asistir a las reuniones con la psicóloga, y hablaron acerca de sus delitos. Obviamente, Dahmer no contó nada acerca de Steven Hicks ni Steven Toumi. Tampoco habló acerca de Jaime Doxtator y Richard Guerrero. Los detalles de las entrevistas con la psicóloga, aparecen detallados en el libro "El hombre que no mató lo suficiente", de Anne E. Schwartz.


El bar gay donde Dahmer conocia a sus victimas


Jeffrey había empezado a trabajar en Ambrosia Chocolate, por fin un empleo estable. Ya podía costear los gastos de vivir solo y gozar de más independencia e intimidad. Con algo de dinero y más confianza, Jeffrey empezó a frecuentar los baños de vapor de Milwaukee, lugar en donde algunos hombres mantenían rápidas y consensuadas relaciones homosexuales. Sin embargo, tenía la costumbre de drogar a quienes parecían estar atraídos por él, para luego violarlos y marcharse rápidamente. Esta actitud desató la furia de varios clientes que aseguraban haber sido engañados por Dahmer, así que finalmente se le prohibió la entrada a dicho establecimiento.




Uno de los principales problemas de Jeffrey Dahmer, era que sentía incapaz de mantener una relación, concensuada y normal, con alguien que le gustara. Si la persona no estaba inconsciente o muerta, sentía que no era de su completa propiedad. Esta es una de las principales características de aquellos que cometen actos de necrofilia. Dahmer, muy en el fondo de su ser, no quería hacerle daño a nadie; pero tampoco podía contenerse más. Posteriormente, y en vista de que no podría seguir asistiendo a los saunas, comenzó a visitar bares de homosexuales casi todas las semanas. Allí, los chicos parecían más abiertos a consumir alcohol o drogas, y no tenían reparos en acompañar a Dahmer a su departamento si este los invitaba. Después de todo, solo querían pasar un buen rato. Dahmer cometería 14 asesinatos más, antes de ser atrapado.




En 1991, un joven llamado Tracy Edwards fue encontrado en las calles vagando desnudo, desorientado (drogado) y con una esposa en la muñeca. Dos policías le preguntaron qué había sucedido y él les indicó que un hombre lo había esposado y amenazado con matarlo. Los guió hasta el departamento de Dahmer, y este parecía estarlos esperando. Ante las preguntas de los oficiales, Jeffrey les dijo que el joven era un amigo suyo, y que ambos estaban realizando fotos de carácter sexual; pero estaban algo ebrios. Dahmer mostró algunas fotos que corroboraban la versión. Sólo parecía ser y discusión de un par de homosexuales borrachos.


Tracy Edwards


Uno de los policías decidió husmear en la habitación de Dahmer. Había percibido un olor extraño; pero no podía precisar de qué se trataba realmente. Su nariz entrenada ya había sentido olores putrefactos de cuerpos en descomposición en otras ocasiones; pero esto era distinto... otro tipo de hedor. Se acercó a la cama de Dahmer y, sobre una mesa, descubrió más de ochenta fotos polaroid que mostraban a varios cadáveres en extrañas poses y distintas etapas de descuartizamiento. El policía le gritó a su compañero, desde la habitación, que tendrían problemas. Esposaron a Dahmer, quien no opuso mayor resistencia, mientras observaban, sorprendidos, las macabras fotografías.


El edificio de departamentos donde Dahmer mataba y vivia






Edwards, que ya estaba un poco más despierto, les advirtió que Dahmer se habría puesto "de mal humor" cuando él trató de abrir el refrigerador en busca de una cerveza. "Quizá haya una cabeza allí dentro" murmuró. Cuando abrieron el refrigerador, solo para burlarse del delirante Edwards, los gritos de los policías despertaron a los vecinos. Encontraron tres cabezas humanas en perfecto estado, además de una olla con manos y genitales en alcohol. En un rincón de la habitación, había un barril de más de 200 litros, con torsos humanos disueltos en químicos. Los agentes llamaron a los refuerzos de inmediato antes de llevarse a Dahmer y Edwards a la comisaría, ubicada a tan solo un par de cuadras del lugar.


Interior del departamento


Algunas Fotos Polaroid de cadaveres tomada por Dhamer y descubiertas por la policia 1


Algunas Fotos Polaroid de cadaveres tomada por Dhamer y descubiertas por la policia 2


Algunas Fotos Polaroid de cadaveres tomada por Dhamer y descubiertas por la policia 3


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Algunas Fotos Polaroid de cadaveres tomada por Dhamer y descubiertas por la policia 10


Interior de heladera de Jeffrey Dahmer foto 1


Interior de heladera de Jeffrey Dahmer foto 2


Interior de heladera de Jeffrey Dahmer foto 3


Interior de heladera de Jeffrey Dahmer foto 4


Interior de heladera de Jeffrey Dahmer foto 5


Interior de heladera de Jeffrey Dahmer foto 6


Los canales de televisión y los reporteros comenzaron a llegar a los departamentos Oxford, donde se había corrido la voz de que un sujeto guardaba cabezas humanas en su refrigerador. Al mismo tiempo, los vecinos salieron a la calle espantados. dando entrevistas a los distintos medios de comunicación que plagaron la manzana. Muchos decían que el inquilino del 213 era un hombre solitario; pero que lucía bastante normal. Eso si... varios dijeron que un olor extraño salía de su departamento.




Aquellos que pudieron mirar de reojo y por casualidad el interior del departamento 213 cuando Dahmer entraba o salía, lograron ver un gran acuario que tenía en la sala de estar, y pensaron que el extraño hedor provenía de allí. Jamás se imaginaron que escondía restos humanos. La policía aun no podía precisar la magnitud de lo que habían encontrado. Reporteros y curiosos preguntaban a los agentes cuántos cadáveres habían encontrado en el apartamento.




En un momento se dijo que cinco. Luego, doce. Los canales de televisión comenzaron a interrumpir su programación para difundir la horrible noticia. Los reporteros se peleaban por entrevistar a los oficiales que entraban y salían del departamento 213. Todos querían una exclusiva del caso. Estaba claro que los periódicos iban a venderse como pan caliente al día siguiente.




Mientras periodistas, reporteros gráficos y canales de televisión repletaban las afueras de los departamentos Oxford, los policías comenzaron a retirar las evidencias y lo que quedaba de las víctimas. Sacaban bolsas y cajas con huesos y cráneos. Frascos de vidrio con partes humanas. Una unidad especial entró al departamento de Dahmer, vestida con trajes especiales anti corrosivos y máscaras anti gases, ante la incredulidad de los asistentes.


Puerta del departamento de Dahmer


Pocos minutos después, salieron cargando un refrigerador con restos humanos, y un enorme barril azul que contenía en su interior partes de cadáveres que estaban siendo disueltas en sustancias químicas. Nadie podía creer lo que estaba viendo. Las imágenes, que se estaban transmitiendo en vivo por televisión, eran realmente impactantes. Jamás se había visto algo semejante.




Interior del departamento de Dahmer




Foto del Cuerpo de una de las victimas alladas en el depto de Dahmer


Heladera y barril azul donde Dahmer ponia torsos humanos, cabezas y algunas partes del cuerpo


Policia cientifica retirando evidencia a la vista de los canales de TV y todo el mundo












¿Pero quién era Jeffrey Dahmer? La interrogante se había instaurado en la mente de todos los estadounidenses. Claro que no era la primera vez que las fechorías de un asesino en serie salían a la luz pública... pero este caso era completamente distinto. El hecho macabro de que guardara las cabezas en el refrigerador, parecía sacado de una verdadera película de terror. Fue, entonces, cuando aparecieron las primeras fotografías del sospechoso... y lucía espantosamente normal.




Dahmer se sentía aliviado de que lo hubiesen detenido. Sabía que no podía lidiar con sus fantasías ni con el frenesí asesino que lo consumía. Una vez en el departamento de policía, aceptó colaborar y ayudar en todas las investigaciones del caso. Confesó haber asesinado a un total de 17 hombres y adolescentes, entre 1978 y 1991. Según sus declaraciones iniciales, a la mayoría los había drogado con cloroformo y estrangulado, para abusar sexualmente de ellos, y luego descuartizarlos e incluso cometer actos de canibalismo con los cadáveres. El caso del "Carnicero" o "Caníbal de Milwaukee" tuvo una enorme cobertura mediática y gran repercusión social, no solo por lo horroroso de los actos del asesino; sino por las evidentes negligencias policiales que fueron saliendo a la luz.






Dahmer pudo haber sido detenido mucho antes. Pudieron haberse salvado varias vidas si la policía y las autoridades hubiesen realizado bien su labor desde un principio. El hecho de que varias de las víctimas de Dahmer fuesen homosexuales y de raza negra, desató gran controversia en la población. Muchos aseguraban que no se había investigado correctamente a Jeffrey Dahmer, solo porque era blanco y no lucía como un criminal. No se tardó en tildar a la policía de Milwaukee como "racista" y "homofóbica".






En sus declaraciones, Dahmer detalló cómo engañaba a sus víctimas para que lo siguieran hasta su departamento. Generalmente, les ofrecía dinero para que posaran desnudos en algunas fotografías. Estos accedían y lo acompañaban a su apartamento. Luego de fotografiar a sus futuras víctimas, les ofrecía unas cervezas que había mezclado con somníferos y esperaba a que desvanecieran para estrangularlos, violarlos y descuartizarlos.


Dahmer fichado antes de su juicio


Uno de los aspectos más dramáticos del juicio, fueron las confesiones del mismo Dahmer frente a los familiares de las víctimas. Por muy doloroso que parezca, muchas de las familias querían saber el cómo y porqué habían muerto sus hijos o hermanos, lo que resultó tremendamente desagradable y traumático. Los detalles eran realmente grotescos. Tanto así, que uno de los jurados vomitó y se desmayó, y una chica (familiar de una de las víctimas de Dahmer) trató de golpear al asesino, mientras gritaba "Te odio Jaffrey Dahmer", en una angustiante escena televisada a toda Norteamérica.


Familiares de las victimas


Camisa a rayas perteneciente a una de sus victimas...




Como si tanto horror no fuese suficiente, una serie de coincidencias y negligencias relativas al caso, solo consiguieron enardecer a los familiares de las víctimas de Dahmer y, por sobre todo, a la comunidad negra y homosexual de Milwaukee. El 27 de Mayo de 1991, una llamada al 911 alertó a la policía de la presencia de un muchacho que deambulaba semidesnudo por la calle. No podía comunicarse bien y, al parecer, estaba en estado de embriaguez y bajo el efecto de las drogas. Sangraba de una rodilla y del ano. Los policías lo encontraron y aseguró haber sido atacado por un hombre.




Llevó a los agentes hasta el 213 Oxford Apartments; pero nadie respondió el llamado. En ese mismo instante, Jeffrey Dahmer venía llegando y se encontró con la escena. Dahmer tenía secuestrado al muchacho desde la noche anterior. Lo tenía sedado; pero había escapado mientras él iba a comprar algunas cervezas. El chico se llamaba Konerak Sinthasomphone, de solo 14 años. Dahmer abrió la puerta del departamento y dejó que la policía entrara. Les explicó que Sinthasomphone era mayor de edad, y que tenía 19 años. En realidad Dahmer no mentía. Konerak se había presentado ante él diciendo que tenía 19. Como era alto, no aparentaba ser un menor... y mucho menos que tuviera 14 años.




Konerak hacía esto para que lo dejaran entrar a los distintos bares gay de la ciudad. Dahmer no supo que Konerak tenía 14 sino hasta el día del juicio. Los policías inspeccionaron superficialmente el departamento... si lo hubiesen hecho a fondo (y de forma medianamente aceptable), habrían descubierto un cadáver en la habitación de Dahmer y una cabeza humana bajo unas bolsas, en la cocina. Por su parte, Jeffrey Dahmer les mostró una sesión de fotografías eróticas que le había tomado a Konerak la noche anterior. Según él, eran novios, se habían emborrachado y habían discutido. Prometió que no volvería ocurrir.




Los policías vieron cómo Konerak, a penas Dahmer abrió la puerta para dejarlos entrar a su departamento, caminó por su propia voluntad y se recostó en el sillón de la sala. Esto les hizo suponer que la historia de Dahmer era verídica y se retiraron. Jeffrey no podía creer lo cerca que había estado de ser atrapado. Decidió drogar nuevamente a Konerak y lo estranguló inmediatamente, para luego descuartizarlo. ¿Cómo era posible que la policía fuese tan ineficaz? ¿Habrían actuado, los agentes de policía, de la misma forma si el sospechoso hubiese sido de raza negra? Cientos de manifestaciones comenzaron a calentar el ambiente a las afueras de los tribunales.






El caso había tomado ribetes de guerra racial. Parecía una burla que los oficiales ni siquiera se hubiesen tomado la molestia de corroborar la edad del chico antes de dejarlo con su supuesta pareja. Ineficiencia, homofobia, racismo, discriminación. Ya no existían más epitetos para definir todo aquello. Cabe destacar que Konerak Sinthasomphone no era de raza negra, sino laosiano; sin embargo su hermano menor, Kanoukone Sinthasomphone, había sido abusado sexualmente por el mismo Jeffrey Dahmer en 1988, lo que causó un revuelo tremendo. Podían haber detenido a Dahmer ese mismo día; sin embargo, le entregaron un muchacho de 14 años en bandeja al asesino.






Pero no solo sufrían los familiares de las víctimas. Los padres de Dahmer, Lionel y Joyce, tenían los rostros desencajados de espanto al escuchar los horrorosos actos de asesinato, necrofilia y canibalismo que su hijo iba relatando con un tono monótono y escalofriante. Se mantuvieron estoicos hasta el final del juicio; pero Joyce no quiso saber nada más de Jeffrey. Lo que había tenido que escuchar y ver en aquel juicio, le había resultado demasiado traumático. Muy distinta fue la actitud de Lionel, quien siguió visitando y apoyando a su hijo. Sabía que los crímenes que había cometido eran horribles y que debería pagar por ellos ante la ley; pero seguía queriéndolo como un padre incondicional.


Joyce y Lionel padres de Jeffrey Dahmer




Las confesiones de Dahmer, resultaban ciertamente espeluznantes. En su ánimo por colaborar con el caso (decía sentirse muy arrepentido por sus crímenes), trató de no ocultar ni omitir ningún detalle. Pronto, lo espantoso de las confesiones, comenzó a afectar a quienes estuvieron presentes en el proceso. Algunas personas del jurado se sintieron indispuestas y acusaron sufrir pesadillas durante las noches.




Dahmer no quería que lo abandonaran. Asesinaba para no sentirse solo... para poseer completamente a sus parejas sexuales, destrozarlas, comerlas, abusar de ellas y destruirlas en ácido. Incluso rescataba algunos trofeos, como los cráneos o los genitales, los cuales guardaba en el refrigerador. Dahmer decía sentirse atraído por hombres con pectorales desarrollados, los cuales seccionaba y comía después de cocinarlos.






Taladró la parte frontal del cráneo de algunas de sus víctimas y les inyecto ácido clorhídrico y agua hirviendo en el cerebro, para convertirlos en zombies... mientras estos caminaban por su departamento, parcialmente muertos, Dahmer les abría el estómago y se masturbaba entre sus intestinos. Una vez que los mataba, iba tomando fotografías del proceso de descuartizamiento. Algunos órganos, como las manos, penes y cabeza, quedaban guardadas en el refrigerador.






Cuando se descomponían, los cráneos eran blanqueados y pintados con aerosol para hacerlos pasar como si fueran de plástico. El resto del cuerpo, era disuelto en unos tambores con ácido que mantenía ocultos en el departamento, lo cual expelía un hedor que muy pocos soportaban en el edificio. Sin embargo, no parecía olor a muerto... los mismos policías pudieron corroborar que, con su experiencia en escenas del crimen, jamás habían sentido un hedor tan extraño.







Dahmer confesó, además, que estaba planificando crear una especie de altar negro rodeado cráneos humanos y dos esqueletos completos a los costados. Tenía un dibujo, en un cuaderno, en donde había graficado la idea. Para su construcción, debía de asesinar a varias personas más; pero por suerte fue detenido antes.


Dibujo de Dahmer planificando el altar negro


Durante el juicio, Dahmer se mostró sereno. Dijo que estaba arrepentido; pero que no podía controlarse... que se sentía solo y que trató de enderezar su vida; pero que no pudo. Y la verdad es que ni él mismo sabía el porqué de sus actos. Algunos especialistas aseguraron que Dahmer entraba en algunos estados catatónicos e incluso disociativos, y que, quizá, si estaba loco. Sin embargo demostró mucha cordura durante el juicio, enfatizó en sus ganas de cooperar con las investigaciones y jamás se le vio delirando o hablando incoherencias.


16 de las 17 victimas de Jeffrey Dahmer


Se mostró educado, atento, colaborador... pero muy frío. En una ocasión se presentó a prestar declaraciones con la camisa de una de sus víctimas. También usó lentes de contacto amarillos. Él mismo habría declarado su admiración por un personaje de la película Star Wars, el Emperador (quien tenía los ojos amarillos). Este, reflejaba sus propios deseos de tener dominio y control sobre los demás.










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