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Knotlus1

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Primer post: 29 oct 2015Último post: 10 jul 2017
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La niña más famosa de la Deep Web
La niña más famosa de la Deep Web
InfoporAnónimo5/26/2017

Una menor con el seudónimo de "Vicky" aparece alegada por el FBI en una serie de videos que hasta entonces es la serie de videos prohibidos más descargada de la historia de internet. Pero esta sórdida historia tuvo un final, descubriendo al acosador que grabó estos videos . Esto conmovió mucho a la sociedad de Estados Unidos ya que se trataba de uno de los peores casos de pornografía infantil cometido ni más ni menos que por un policía a su propia hija. Kenneth Freeman Kylie Freeman nació en 1990, hija de Kenneth Freeman y Gaye Peale. En aquel tiempo, el padre de Vicky era policía y un competitivo culturista. Durante los primeros años de Kylie, todo al parecer iba bien; La bebé crecía sin mayores complicaciones, pero en los años posteriores sus dos padres deciden separarse y seguir cada uno su vida. Eso no fue ningún problema porque a pesar de que la madre tenía la custodia, ella podía seguir visitando a su padre. Lo que nadie se esperó fue que Kenneth tenía un lado oscuro que nadie conocía. Kylie "Vicky" Freeman Kylie empieza a ser sometida por su padre. Fue en un viaje cuando fueron a visitar a su abuela por el día de la madre cuando Kenneth abusó por primera ver de ella en un hotel. En aquel entonces sólo tenía 10 años. A partir de ahí se convirtió en un patrón de abusos sexuales y comenzó a grabar los actos sexuales que mantenía con ella subiéndolos a la red, convenciéndola de que pronunciase frases pervertidas, hablar sobre genitales o sobre la eyaculación. Estos videos irían aumentando su obscenidad a medida que pasaban los meses. También la convenció para vestirse como una prostituta y la amarraba a la cama. Cuando Kylie tenía poco más de 11 años le dijo basta. Él le hizo prometer que no contaría nada pero cuando se hizo más mayor lo habló con su madre la cuál emitió una denuncia. Kenneth se marchó a China, donde no podrían detenerlo por ley, ya que China no tiene un tratado con Estados Unidos hasta que finalmente lo atraparon en Hong Kong. Fue juzgado en 2009 declarándose culpable y condenado a 50 años de cárcel por tres cargos de violación de primer grado.Kylie hoy en día es una activista que comparte su historia con los demás para ayudar a esos que sufren acoso o situaciones parecidas a la suya para que no lo tenga que sufrir nadie más. Ficha de Kenneth John Freeman Fuente

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Imagenes detras de camara de Matrix
InfoporAnónimo10/29/2015

GIF La mítica saga de los hermanos Wachowski tiene muchos adeptos a lo largo y ancho del mundo, 16 años después de la primera película es el momento de repasar lo que sus decorados ocultan.

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La extrema delgadez de Brenda Asnicar
InfoporAnónimo10/29/2015

Brenda Asnicar, la ex divina de Patito Feo que se "latinoamericanizó" en "Cumbia Ninja", pasó como invitada por el programa NET de Germán Paolovsy, en donde se la vio mucho más flaca que lo habitual. Según indica El Sensacional, no se sabe si fue el vestuario, las luces o que, pero el cuerpo de la actriz encendió la preocupacion de muchos de sus fans que lo expresaron en la redes sociales.

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Asesinato Del Niño De La Caja
InfoporAnónimo11/22/2015

GIF Hola taringeros acá estoy de vuelta con otro horrible asesinato de un niño de 6 años y bueno como el anterior post tuvo éxito acá mando otro...les aviso que hay imágenes de cadáveres y que si son susceptibles con estas cosas les recomendaría que sigan de largo esto es en fin informativo no es gore sepan entender...Ahi una película basada en este caso , recomendadisima, se llama Stolen, que tengan buenas noches. Todo comenzó la tarde del 25 de febrero de 1957, cuando Frederick J. Benonis, un estudiante de 26 años de edad del Colegio LaSalle, comprobaba algunas trampas para animales que había dejado instaladas días atrás. El joven descubrió junto a la estrecha carretera de Susquehanna en Filadelfia, Pensilvania (Estados Unidos), una caja de cartón en cuyo interior se incubaba un misterio. Lugar del hallazgo En esos tiempos, la carretera de Susquehanna era un lugar poco transitado. En su lado sur había una zona de árboles poco profunda, que no se extendía más allá de unos pocos metros de la carretera, y a continuación, las zonas de arbustos y maleza se mezclaban con grandes áreas de espacios abiertos. Mapas de la zona En aquellos años era una zona deshabitada, no existían casas en sus alrededores, pero se encontraba cerca del lugar un centro de acogida dirigido por las religiosas de la Orden del Buen Pastor, dedicada a la reeducación de jóvenes problemáticos. Enfrente de la entrada de este centro, en una zona arbolada y de espeso sotobosque, aquel trampero se toparía con el hallazgo que conmovería a todo un país. La carretera Adentro de la caja de cartón estaba un niño muerto. El cadáver correspondía a un varón de raza blanca, de entre 4 a 6 años aproximadamente, cuyo cuerpo desnudo estaba envuelto en una manta de franela. El cuerpo estaba seco y limpio, y las uñas y el cabello habían sido cortados recientemente, aunque de forma apresurada. Había restos de cabello encima de su cuerpo, lo que indicaba que se lo habían cortado en el momento de su muerte, tal vez como un intento deliberado de ocultar la identidad del niño. Los brazos del chico estaban doblados cuidadosamente encima de su estómago. La escena del crimen http://k30.kn3.net/0D64F2040.jpg ( aca se aprecia el cuerpo por eso lo pongo en un link) Tenía los ojos azules y parecía desnutrido. No había ninguna cicatriz de vacunas. El niño había sido circuncidado, lo que indicaba que probablemente el niño y su asesino eran judíos. Había tres pequeños lunares en el lado izquierdo de la cara, un minúsculo por debajo de la oreja derecha, tres pequeños en el lado derecho del pecho, y uno grande en el brazo derecho, dos pulgadas por encima de la muñeca, en línea con el meñique. El chico tenía un conjunto completo de dientes de leche. Las amígdalas no se habían extraído. La piel de las palmas de las manos y los pies aparecía arrugada y áspera, lo que indujó a pensar que el cuerpo había estado en contacto con el agua por un lapso prolongado. El cadaver http://k30.kn3.net/9192516A9.jpg Se apreciaban varias contusiones en todo su cuerpo, especialmente en la cabeza y el rostro, que parecían haberse producido todas a la vez. Se encontraron también siete cicatrices en su cuerpo. Los investigadores concluirían que al menos tres de ellas podrían haber sido realizadas en operaciones quirúrgicas. Dos de estas cicatrices se localizaban en el pecho y la ingle de la víctima. Otras se encontraron en el codo, el tobillo y la barbilla del niño. http://k46.kn3.net/870CB89DB.jpg Benonis llamó a la policía al otro día, poco después de las 10:00 horas del 26 de febrero de 1957, y les informó de que había descubierto el cuerpo de un niño pequeño el día anterior. Dijo que estaba conduciendo por la carretera al oeste de Susquehanna alrededor de las 15:15 horas, cuando vio un conejo saltando en la maleza. Se bajó del auto y lo persiguió un poco, pero el animal se escapó. Benonis revisó algunas trampas y luego se encontró con la gran caja de cartón. Miró en su interior y vio lo que al principio pensó que era una muñeca. Luego se dio cuenta de que era el cadáver de un niño pequeño. http://k30.kn3.net/AE07A6FE3.jpg Benonis decidió no denunciar el incidente. Sin embargo, a la mañana siguiente, Benonis tenía dudas acerca de guardar silencio, sobre todo después de escuchar en la radio una noticia sobre un niño desaparecido de Nueva Jersey. Benonis le confió el incidente a dos sacerdotes del Colegio LaSalle, quienes le aconsejaron que notificase a las autoridades inmediatamente. La policía se enteró de que Benonis tenía la costumbre de visitar Susquehanna para espiar a las chicas de la Escuela del Buen Pastor y tomarles fotografías a escondidas. Esto explicaba su renuencia inicial a revelar el descubrimiento a las autoridades. Benonis fue interrogado extensamente por los detectives en la sede del Departamento de Policía de Filadelfia. También se sometió voluntariamente a una prueba de detector de mentiras, cuyos resultados lo libraron de toda sospecha. Frederick J. Benonis Durante la autopsia, que duró dos horas y fue llevada a cabo por el Dr. Joseph Spelman, la sangre y otros fluidos corporales, el cabello, los contenidos gástricos, así como muestras de tejidos de órganos vitales incluyendo el corazón, el hígado y los pulmones, se extrajeron para el análisis toxicológico y el examen microscópico. Un misterioso residuo marrón oscuro que recubría el interior del esófago del niño no pudo ser identificado, pero podría ser consistente con vómito. http://k46.kn3.net/0D528E2BC.jpg Los rayos X sobre el cuerpo del niño no mostraron evidencia de fracturas óseas actuales o anteriores. Cuando una luz ultravioleta se proyectó en el ojo izquierdo del cadáver, fluoresció un azul brillante, lo que sugería que un colorante especial de diagnóstico se había aplicado hacía poco tiempo, posiblemente para tratar una dolencia crónica en los ojos. http://k46.kn3.net/3AFEA157D.jpg El examen del tracto gastrointestinal del niño indicó que no había comido durante dos o tres horas antes de su muerte. El clima frío de aquella zona puso en dificultades a la policía para tratar de averiguar cuando se había producido la muerte. Tras muchas pruebas se concluyó que ésta había ocurrido entre dos o tres días antes, a unas dos semanas. http://k30.kn3.net/13050491A.jpg La caja de cartón que cubría el cadáver correspondía a la envoltura de un cuna de bebé. El interior de la caja de cartón tenía restos de pigmento blanco, lo que indicaba que la cuna estaba pintada de blanco. La caja estaba en buen estado en su parte interior, y algo húmeda y con hongos en la parte exterior. La caja El cartón fue enviaron al laboratorio del FBI para su análisis, pero no se encontraron huellas dactilares. Había sido vendida por la JC Penney Co. El moisés era uno de una docena recibida el 27 de noviembre de 1956, con precio de venta de $7.50 dólares y se había vendido entre el 12 de marzo de 1956 y el 16 de febrero de 1957 por la tienda JC Penney, en su caja original. El almacén tenía la política de aceptar sólo dinero en efectivo, así que no había registros indicando la identidad del comprador. Mapa del Lugar del Hallazgo (Esta en ingles pero se entiende perfectamente) También se analizó la manta que envolvía el cuerpo del chico. Tenía un diseño a cuadros con diamantes y bloques en verde, marrón y blanco. Había sido remendada con hilo de algodón, probablemente en una máquina de coser para uso doméstico. También había sido cortada a la mitad. Se determinó que la manta se había fabricado en Beacon Mills, Swannanoa, Carolina del Norte, o en los Molinos Esmond en Granby, Quebec (Canadá). Sin embargo, no fue posible identificar los posibles puntos de venta, ya que miles de esas mantas habían sido fabricadas y enviadas a docenas de comerciantes en todo el país. La manta Muy cerca del cuerpo, la policía encontró una gorra de hombre, de tejido de pana y color azul. Puestos en contacto con la empresa que había fabricado aquella prenda, se pudo determinar que había sido vendida a un hombre que pidió que se le cosiera una correa en la parte posterior. La propietaria les dijo a los detectives que el hombre aparentaba unos treinta años de edad, de cabello rubio, había llegado a la tienda solo y vestía ropa de trabajo. La gorra Se encontró además una bufanda de tamaño infantil color canela y amarillo, así como una camisa de franela de un niño. También un par de zapatos negros para niño. Eran baratos, pero estaban en buen estado. Era significativo que estaban limpios, mientras que el área cerca de la escena del hallazgo estaba lleno de barro. Un zapato se encontró en el mismo lado de la carretera de Susquehanna cerca del cuerpo. El otro a diez metros al sur en el lado opuesto. Pero cuando los detectives los midieron en el pie del cuerpo en el depósito de cadáveres, vieron que eran demasiado grandes para él. Un moisés igual al contenido en la caja En las inmediaciones también se recuperó un pañuelo de hombre con la letra “G” bordada en una esquina. Se encontraron unos cabellos cortos adheridos a su superficie, que fueron enviados a analizar por si resultaban ser del niño. El análisis efectuado dio negativo. También se recuperó como prueba una bufanda, una camisa de franela de color amarillo de la talla del muchacho y unos zapatos que resultaron ser demasiado grandes para la víctima. http://k30.kn3.net/560335A6A.jpg Lo más escalofriante es que entre la maleza apareció un jersey de hombre de color gris, que escondía en su interior un gato muerto. Se pensó que quizás aquel gato era la mascota del niño. Arriba del gato había un pedazo de papel de estraza arrugado y empapado. El fragmento de la manta era similar en tipo y calidad a la que se encontró con el cuerpo del niño. Sin embargo, un posterior análisis en el laboratorio de la policía reveló que no era parte de la misma manta. El análisis químico de los otros artículos también tuvo resultados negativos. http://k46.kn3.net/F1EFDFAA2.jpg La policía publicó un cartel de búsqueda con la imagen del chico y su descripción. Miles de estos carteles fueron distribuidos a los Departamentos de Policía en todo Pensilvania y el sur de Nueva Jersey. También se colocaron en las oficinas de correos, tiendas de licores del estado, pistas de carreras y muchos otros lugares frecuentados por el público en general. http://k46.kn3.net/6548CC981.jpg Las huellas dactilares y las huellas del pie fueron tomadas para su posterior comparación con los registros de nacimiento de hospitales y otros archivos médicos. Pero a pesar de una búsqueda exhaustiva de los hospitales del país, no se encontraron coincidencias. Era como si el niño jamás hubiera existido. Las huellas del pie 320 agentes buscaron a alguien que pudiera haber tenido conocimiento de un niño desaparecido semejante al encontrado, en los últimos cinco años. Policías, detectives y guardias del Parque Fairmount participaron en las pesquisas. Pero no averiguaron nada. Al igual que en muchos casos de asesinatos sin resolver, infinidad de conjeturas e hipótesis se presentaron con respecto a una posible solución. Una de ellas señalaba que el chico podía haber sido vestido como niña durante toda su vida, hasta que había sido asesinado y le habían cortado el cabello largo por eso. Se hicieron varios retratos de la víctima, incluyendo una donde se le representaba como una chica. Frank Bender, un famoso escultor forense, creó un busto de cómo el padre del niño podría haber lucido. El busto se basa en las características faciales del niño. Bender es el escultor forense detrás del célebre busto de John List “El Asesino de Westfield”, quien mató a toda su familia. La imagen del supuesto padre de “El Niño de la Caja” Los agentes también buscaron en los archivos del Servicio de Inmigración y Naturalización de los Estados Unidos. Comprobaron 11,200 fotografías de pasaporte, con la sospecha de que el chico podría haber sido extranjero, pero ninguna coincidió. También se llevó a cabo una comprobación directa de 64 niños normales que estaban en hogares de acogida, y de alrededor de 400 niños con retraso mental. Todos los chicos en hogares de crianza fueron contabilizados. Se revisaron además todos los archivos. La posibilidad de que el niño haya estado alguna vez en alguna institución fue eliminada. Poco después de que se descubriera el cadáver, un hombre dijo a la policía sobre un extraño incidente que presenció a unos 200 metros del lugar donde se encontraron los restos. El domingo 24 de febrero de 1957, el testigo iba conduciendo a lo largo de la carretera cuando vio un coche que estaba parado a un lado del camino, con una mujer y un niño que estaba de pie en la cajuela del coche. La mujer parecía estar buscando algo en el maletero. Tenía entre 40 y 50 años, de mediana estatura y corpulenta, vestida con un abrigo de paño de invierno marcado. El niño tenía entre 12 y 14 años, y era de aproximadamente la misma altura que la mujer. http://k46.kn3.net/5E0AC89CB.jpg http://k46.kn3.net/CE5EAA19F.jpg El testigo dijo que él regresó hacia la carretera de Susquehanna y aminoró la velocidad de su propio coche, pensando que la mujer tenía una rueda pinchada, y le preguntó si podía ser de alguna ayuda. En ese momento, tanto la mujer como el niño le dieron la espalda y se mantuvieron absolutamente callados. Además, parecían estar tratando de ocultar la matrícula de su coche. El hombre pensó que era extraño, pero decidió que ellos no querían que interfiera con lo que estaban haciendo, así que se fue. La policía nunca pudo localizar a estos misteriosos personajes. La policía vistió el cadáver del niño con ropas infantiles y le tomó unas macabras fotografías, que distribuyó para ver si alguien lo reconocía. Pero nadie respondió. El cadáver vestido http://k46.kn3.net/CFC1CD893.jpg En marzo de 1957, una artista aficionada vio el cartel de la policía, acudió a verlos e identificó el cadáver en la morgue como el mismo chico que había visto durmiendo en brazos de un hombre, a bordo de un autobús que iba desde Filadelfia hasta el sur de Nueva Jersey. La pareja se había subido al autobús en Camden, aseguró. La mujer presentó un boceto que había hecho del hombre, pero los investigadores no fueron capaces de verificar su historia. En marzo de 1957, una camarera de Wilmington, Delaware, identificó al niño como uno que había visto varios meses antes, caminando cerca del lugar donde trabajaba, de la mano de un hombre que estaba hablando sobre tomar un tren para Filadelfia. El testimonio de la mujer no se pudo corroborar. http://k46.kn3.net/6BF96EE90.jpg Thomas Agustin, un niño de once años de edad, vio la inquietante imagen del chico desconocido representado en los carteles que se pegaron a lo largo de Filadelfia. En ese momento, no tenía idea de que iba a crecer para convertirse en un detective de homicidios de Filadelfia y obtener la oportunidad de investigar el famoso caso a partir de 1998. Para entonces, los medios habían bautizado al cadáver como “El Niño de la Caja”. Los titulares y diarios Aunque la mayoría de varias descabelladas teorías fueron descartadas por la policía, dos fueron ampliamente investigadas y generaron mucha controversia por parte de la policía y los medios de comunicación. La primera hipótesis se centraba en el hogar de acogida que se encontraba cerca del lugar donde fue descubierto el cadáver. En 1960, Remington Bristow, un empleado de la oficina del forense que dedicó toda su vida al caso hasta su muerte en 1993, se puso en contacto con un psíquico, quien le dijo que buscara una casa que parece coincidir con el hogar de acogida. Bristow se dirigió directamente al lugar y allí pudo ver una cuna similar a la que ocupaba la caja que escondía el cadáver del pequeño. Además, descubrió mantas parecidas a las que envolvían el cuerpo. Remington Bristow Bristow consideraba que el niño pertenecía a la hijastra del hombre que dirigía el hogar de acogida. Bristow creía que la muerte del niño había ocurrido de forma accidental y que tiraron el cadáver para no tener que afrontar la vergüenza de que ella era una madre soltera, lo que en aquellos años se consideraba un estigma. A pesar de esta presunción, la policía jamás pudo encontrar ninguna relación entre “El Niño de la Caja” y la casa de acogida. El funeral de “El Niño de la Caja” En 1998, el teniente de policía de Filadelfia Thomas Agustín, quien estaba a cargo de la investigación, y varios miembros de la Sociedad Vidocq, un grupo de policías jubilados y expertos en perfiles de asesinos, se entrevistaron con el padre y la hija, que por aquellas fechas ya se había casado. La entrevista pareció confirmar que aquellas personas no estaban involucradas en el caso y se decidió cerrar esa línea de investigación. Thomas Agustín La tecnología para identificar el ADN no existía en 1957. Cuarenta y un años más tarde, en 1998, el caso se reactivó. Los restos de “El Niño en la Caja” fueron exhumados con el fin de obtener muestras de tejido para el análisis genético. Los investigadores esperaban poder comparar el perfil de la víctima contra los perfiles de ADN de los sospechosos. Por desgracia, los restos estaban demasiado degradados para permitir la extracción de ADN nuclear viable. Después de varios intentos fallidos, las muestras de tejido se enviaron a un laboratorio independiente, que extrajo con éxito el ADN mitocondrial de los dientes del niño. Aunque un perfil de ADN mitocondrial es una herramienta forense menos útil que un perfil de ADN nuclear, puede utilizarse para confirmar o descartar una relación genética a través del linaje materno. El perfil de ADN mitocondrial de la víctima fue usado para descartar la posibilidad de que fuera Steven Craig Damman, un niño desaparecido de Nueva York secuestrado en 1955. Steven Craig Damman Los más buscados de América, un popular programa de televisión conducido por John Walsh, transmitió un segmento sobre el caso el 3 de octubre de 1998, en cooperación con el Departamento de Policía de Filadelfia y la Sociedad Vidocq. La tumba con el epitafio: “Padre Celestial, recibe a este chico desconocido” En septiembre de 2000, una mujer de Michigan notificó a la policía que creía que un chico que se mudó a su barrio de Detroit a mediados de la década de 1950, podría haber sido “El Niño de la Caja”. Dijo que era un infante tímido y retraído, constantemente maltratado por su padrastro borracho. A finales de 1956 o principios de 1957, el niño intentó cortar su propio cabello e hizo un lío. Esto enfureció a su padrastro. Poco después, el niño y su familia partieron en un viaje de dos semanas a Kentucky para visitar a familiares. Cuando los padres regresaron a Detroit, el chico no estaba con ellos. El padrastro alegó que el niño había sido "adoptado" por un médico de Tennessee. Aunque la informante no aceptó la explicación del padrastro, nunca informó sobre la misteriosa desaparición del niño a las autoridades. Su historia fue exhaustivamente investigada, pero se estableció que no había conexión con el caso. Dos medias hermanas menores del chico aludido fueron localizadas y entrevistadas. Una de ellas dijo que siempre le habían dicho que su hermanastro había sido adoptado por gente de Tennessee, pero que ella no sabía nada más que eso. Otra persona que fue entrevistada, afirmó que el muchacho había seguido la pista de su familia y visitado a su padrastro en la década de 1960. Al parecer, llevaba puesto un uniforme de la Fuerza Aérea en ese momento. Los investigadores decidieron interrumpir la búsqueda activa de la pista de Michigan porque, a su juicio, la investigación había llegado a un callejón sin salida. Agentes rodeando la tumba Otra hipótesis se presentó en febrero de 2002, cuando una mujer identificada sólo como “M” afirmó que su madre había comprado al niño desconocido, llamado “Jonathan”, en el verano de 1954. Posteriormente el chico fue sometido a abusos físicos y sexuales durante dos años y medio, y un día terminó asesinado en un ataque de furia porque había vomitado en la bañera. Esta misteriosa mujer también dijo a la policía que su madre le había cortado el pelo y que había trasladado el cuerpo a una zona de Fox Chase dentro de una caja de cartón. Los investigadores concluyeron que la historia era verosímil, pero también averiguaron que “M” tenía problemas mentales desde hacía tiempo. La búsqueda de pruebas en el sótano de la casa donde el niño supuestamente residió, no encontró ni un rastro suyo. Todos los vecinos cercanos a su domicilio que fueron interrogados, declararon que jamás habían visto un niño en ese domicilio y que la mujer era una conocida mitómana y buscadora de atención. El reentierro Fue la Sociedad Vidocq la que obtuvo una orden judicial para exhumar el cuerpo del niño, para los efectos de la extracción de tejido para analizar el ADN. El niño fue enterrado de nuevo con una ceremonia que congregó a muchas personas y medios de información. Sus restos reposan ahora en otro lugar, con una lápida que dice: "Dedicado al Niño Desconocido de América”. El misterio sigue siendo investigado por la Sociedad Vidocq, organización de renombre mundial que se especializa en "casos fríos", en particular homicidios. Hasta la fecha, el caso sigue sin resolverse y en la actualidad tanto la identidad de “El Niño de la Caja” como la de su asesino siguen siendo un misterio.

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¿Que pasa con Robert De Niro?
InfoporAnónimo10/29/2015

Si tuviéramos que nombrar uno de los mejores actores del último siglo lo tendríamos claro: Robert de Niro. El doble ganador del Oscar por 'Toro Salvaje' y 'El Padrino II' nos ha regalado décadas de excelentes papeles que difícilmente podremos olvidar. Parece que fue ayer cuando en los años 60 comenzó su carrera en el cine con Brian de Palma en lo que fue el comienzo de una gran amistad. De Palma vio talento y le recomendó para trabajar con uno de sus directores prolíficos: Martin Scorssese. De ahí al estrellato. Ha trabajado con los mejores directores de la meca del cine: Sergio Leone, Michael Cimino, Quentin Tarantino o Francis Ford Coppola son sólo algunos de los realizadores que pudieron disfrutar de su perfeccionismo interpretativo. Supo adaptarse a los nuevos tiempos y añadir nuevos registros interpretativos, eso sí no todos satisfactorios. Los fans del incombustible actor siempre quedaremos decepcionados con sus filmes de los últimos diez años, con bodrios como 'Machete', 'La gran revancha' o 'Asesinos de élite'. ¿Qué te ha pasado Robert de Niro?

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El horroroso asesinato de la niña Sylvia Likens
Apuntes Y MonografiasporAnónimo5/29/2017

GIF En el año 1965 la policía encontró en un sótano en Indiana el cuerpo de una chica terriblemente torturado, mutilado y violado. La víctima: Sylvia Likens, una niña de 16 años. Los agresores: una madre de familia con siete hijos, los vástagos en cuestión y una gran cantidad de amigos y vecinos. Ninguno de ellos supo jamás explicar el por qué. Sylvia Likens Gertrude Baniszewski nació el 19 de sepĕembre de 1929 en Indianapolis, Indiana (Estados Unidos). Pasó una vida de carencias materiales y emocionales. Su padre murió cuando ella tenía once años, dejando a su madre con seis niños para criar. Cinco años más tarde, a los dieciséis, Gertrude dejó el colegio y se casó con John Baniszewski, de dieciocho años. Tuvo cuatro hijos. Ella y John se divorciaron luego de diez años de relación. Ella se casó de nuevo, esta vez con Ed Gutherie, pero esta unión sólo duró tres meses. Gertrude se dio cuenta de que había cometido un error. Luego cometió uno más grande: se volvió a casar nuevamente con su primer marido, John, y tuvo dos hijos más antes de divorciarse de él por segunda vez en 1963. Nunca acostumbrada a estar sola, Gertrude se mudó con Dennis Lee Wright y, prontamente, dio a luz al niño número siete antes de que Dennis se fuera. Durante esta serie de embarazos, Gertrude también tuvo seis abortos. Gertrude Baniszewski Para 1965, Gertrude tenía treinta y siete años y se veía como una persona de sesenta. Fumaba sin parar, bebía constantemente, sufría de asma y tenía una serie de achaques. Su única entrada económica consistia en lo que podía extraer de los padres de sus hijos. Para completar sus gastos, planchaba ajeno. Un día, dos desconocidos llamados Bety y Lester Likens le pidieron a Gertrude que cuidara de sus dos hijas mientras ellos trabajan para un circo en Florida. Las dos niñas ya conocían a los hijos de Gertrude: los habían visto a la salida de la iglesia. Los padres le ofrecieron veinte dólares a la semana y Gertrude aceptó. En el verano de 1965, Sylvia de dieciséis años, y Jenny de quince, se mudaron con Gertrude y sus hijos al 3850 de East New York St., en la pacífica ciudad de Indianápolis, Indiana. Sylvia era una chica agradable y callada a quien todos querían. Cooperaba y ayudaba con el planchado y los platos. Su hermana Jenny era una adolescente bastante callada. Había nacido con la pierna izquierda encogida. Más allá de su discapacidad, se las arreglaba para bailar y montar patineta. La primera semana en la casa de Gertrude no ocurrió nada fuera de lo normal. Las dos chicas Likens parecían llevarse bien con los chicos Baniszewski. Sylvia Likens Pero un comentario demostró lo que Gertrude desarrollaría hacia ellas. Siete días después de que ellas llegaran, el cheque prometido por los padres de las niñas se retrasó. Gertrude les dijo: "Bien, perras, he cuidado de ustedes durante una semana por nada"; acto seguido, las llevó al sótano y las azotó en las nalgas con un cinturón. Jenny no aguantó el castigo y Sylvia se ofreció para que a ella le tocara también el castigo de su hermana; Gertrude accedió. Al día siguiente, llegó un sobre con los veinte dólares por correo; se había retrasado por una confusión del cartero. Dos días más tarde, los Likens se tomaron un tiempo libre del empleo en el circo para pasar por la residencia de los Baniszewski para ver cómo estaban sus hijas. Nadie se quejó. Todo parecía estar bien, así que los Likens se regresaron contentos. Jenny Likens Tiempo después, por alguna razón, Gertrude se convenció de que Sylvia estaba pasando demasiado tiempo en la tienda de alimentos. Sylvia trató de explicarle que había encontrado unas botellas de refresco vacías y estaba devolviéndolas para ganar un poco de dinero extra. Gertrude no quería oírla. Decidió castigar a Sylvia pegándole con una paleta. La paleta tenía un espesor de casi un centimetro. Luego de esa primera vez, Sylvia siempre era culpada por romper las reglas de la casa. Cuando Gertrude se cansaba de sufrir de asma, ponía a su hija mayor, Paula como encargada de la paleta. Paula, una obesa chica de ochenta kilos, amaba su nuevo poder. Ella le aplicaba la paleta a Sylvia una buena cantidad de veces. Paula Baniszewski En ese momento, no todo era trabajo y golpes para Sylvia. Le encantaba caminar en el parque cercano, acompañada por su hermana Jenny, hasta que llegaban a la iglesia. Pero mientras avanzaba el verano, parecía que para Gertrude todas las desgracias del mundo eran culpa de Sylvia Likens. A la hora de la cena, en la mesa, Sylvia generalmente no recibía comida. Se le obligaba a observar cómo comían los otros. A veces, su hermana Jenny robaba un poco de pan para ella, pero era tanto el temor que sentia hacia Gertrude que nunca se atrevió a desafiarla. Casa de Gertrude La casa de los Baniszewski era el lugar donde se reunían los adolescentes del barrio; uno de ellos era amante de Gertrude e incluso tenía un bebé con ella del que, por supuesto, no se hacía cargo. Cuando varios jóvenes observaron que Sylvia soportaba el abuso al que era sometida, ellos también comenzaron a mofarse de ella y a aplicarle castigos fisicos. Coy Hubbard, quien tenía quince años, pesaba 85 kilos y medía casi dos metros, se convirtió en uno de los peores tormentos de Sylvia. Era una especie de experto en judo y le encantaba lanzar a la chica por el aire. En el sótano de los Baniszewski, había un viejo colchón que supuestamente evitaría que Sylvia se hiciera daño. Coy siempre calculaba mal y Sylvia aterrizaba con un crujido en el piso de cemento. Todo el mundo se reía. Nadie, incluyendo a su hermana Jenny, hizo nada al respecto. Después de todo, el único adulto cuidándolos era Gertrude, y ella no sólo aprobaba su comportamiento sino que parecía deleitarse con él. Coy Hubbard Los castigos empezaron a aumentar en intensidad y frecuencia. En una ocasión, Paula acusó a Sylvia de que hablaba mal de ella. Gertrude tomó a la niña, la puso en la sala, delante de todos, y comenzó a quemarle los brazos con un cigarrillo encendido. Todo se convirtió en un juego perverso, orquestado por una mujer diabólica que estaba descargando las desgracias de su vida en una niña indefensa. El abuso continuó, interrumpido solamente cuando los de afuera entraban en la casa. El sotano de la casa Un día, el reverendo Roy Julian pasó a saludar. Se fue bastante preocupado por Gertrude, pues en su condición de enferma era dificil soportar tal contingente de niños. La señora Saunder, enfermera de salud pública, hizo una llamada. Gertrude explicó que una de las niñas a su cuidado, Sylvia Likens, era una prostituta y estaba corrompiendo a sus hijos. La señora Saunders se compadeció, pero nunca regresó. Gertrude decidió que Sylvia no estaba a la altura para dormir arriba con el resto de la familia. La niña fue arrojada escaleras abajo con un empujón, al sótano que se parecía a un calabozo privado. Desde ese momento, sólo la alimentaron con galletas saladas y agua. Se desnutrió y deshidrató. El colchon de Sylvia Sangre en el colchon de Sylvia Cada cierto tiempo, los chicos la sumergían en baños hirvientes. Cuando era sacada, su cuerpo estaba rojo por el calor. Una vez se desmayó y fue arrastrada fuera del agua por el cabello. Sylvia, ahora cubierta por quemaduras de cigarrillos y otras heridas causadas luego de ser lanzada por el aire y arrastrada por el piso de cemento, recibió el tratamiento de Paula: le pasó sal por las heridas. Luego Gertrude obligó a la niña a escribir varias cartas donde detallaba escabrosos asuntos sexuales y confesaba que era una prostituta. Tina o bañera donde metian a Sylvia El espíritu de Sylvia terminó por romperse y dejó de pelear por su vida. Fue el día en que Gertrude le ordenó a Jenny que cacheteara continuamente la cara de su hermana hasta que se pusiera totalmente roja. Luego del incidente, Sylvia ya no se resistió al abuso. Gertrude le arrancó la blusa y los pantalones cortos para dejarla totalmente desnuda; así permaneció de allí en adelante. Jenny Likens y Diane una de las torturadoras Atada en el sótano, tiritaba de frío y sufría hambre y sed, además del abuso de todos los que deseaban solazarse en su dolor. Muchos niños y adolescentes convirtieron en rutina su viaje vespertino al sótano para golpearla, quemarla, tirarla al piso y patearla entre varios, morderla, besarla y abusarla sexualmente. Otros iban a presenciar las vejaciones y a burlarse. Llevaban a sus novias e invitaban a otros amigos. Frecuentemente, estos otros invitados también decidían participar en los tormentos a la niña. Alguien hizo un dibujo de la niña poniéndole cuerpo de mujer y una posición sexualmente explícita. Dibujo de Sylvia con cuerpo de mujer y posicion sexual John Baniszewski Jr. tenía solamente diez años, pero le gustaba oír gritar de dolor a Sylvia cuando le ponía cigarrillos encendidos en los brazos, las piernas y el estómago. También gozaba al darle puñetazos en el rostro, golpearle el vientre o patearle y pisarle la cara mientras estaba en el piso; fue quien organizó tours llevando a sus amigos y a los chicos del barrio a pasar tardes enteras torturando a la niña antes de que se fueran a cenar a sus casas. Escenas de peliculas basados en el caso de Sylvia Gertrude llegó en una ocasión a obligar a Sylvia a que se introdujera por la vagina una botella de cristal de Coca Cola, ante la mirada lasciva y divertida de sus hijos y sus amigos. La botella se rompió estando dentro del sexo de la niña y le desgarró las paredes vaginales. Todos celebraron el hecho con risas y aplausos mientras Gertrude fumaba un cigarrillo tras otro. Paula le obliga a Silvia escribirle una carta a sus padres Traduccion de la Carta Una vez, el adolescente Richard Hobbs le apretó el cuello a la niña durante tanto tiempo, que Sylvia perdió el conocimiento y pensaron que había muerto. Hobbs también la sostuvo mientras Gertrude tomaba un alambre al rojo vivo y grababa en el estómago de la chica: "Soy una prostituta y estoy orgullosa de serlo". El letrero en el vientre de Sylvia Gertrude se cansó de la tarea, pero Hobbs se hizo cargo del trabajo y lo completó. Esa tarde, Coy Hubbard pasó por la casa. Golpeó a Sylvia en la cabeza con un palo de escoba, dejándola inconsciente. Coy Hubbard uno de los torturadores A la mañana siguiente, Sylvia estaba incoherente y hablaba sobre irse con sus padres y alcanzarlos en la feria donde se encontraban. Tenía moretones por todo el cuerpo, hedía a causa de la falta de aseo y sus cicatrices de quemaduras resaltaban por todas partes de su piel. Marie Baniszewski, hija de Gertrude y torturadora de Sylvia Gertrude decidió que debía mojarla con la manguera. Una manguera de jardín fue llevada hasta el sótano. Todo el mundo se rió mientras el agua salpicaba sobre el demacrado cuerpo de Sylvia Likens. En un momento, ella ya no se movió. Estaba muerta. El cadáver de Sylvia Likens Richard Hobbs llamó a la policía con la vaga noción de que ellos le aplicarían respiración boca a boca para resucitarla y todo estaría bien. Al ver el cuerpo, los oficiales y médicos declararon que el de Sylvia Likens era el peor caso de abuso fisico que habían investigado en la historia del estado de Indiana. Los juicios fueron una sucesión de testimonios autoinculpatorios. Todos los adolescentes y niños aceptaron su culpabilidad y detallaron ante el horrorizado jurado los castigos a que habían sometido a la pequeña. Solamente Gertrude intentó zafarse de todo y lanzar la culpa sobre sus hijos y sobre los demás chicos. Los titulares sobre el caso Declaró que ella no había sabido nada de lo que ocurría en su sótano, pero todos los demás dieron la misma versión: ella alentaba la tortura y participaba en ella. Jenny, la hermana de Sylvia, declaró lo mismo. Paula Baniszewski fue hallada culpable de asesinato en segundo grado y sentenciada a cadena perpetua. Obtuvo su libertad condicional el 23 de febrero de 1973, luego de servir siete años en prisión. Paula, la hija de Gertrude Coy Hubbard y Richard Hobbs fueron hallados culpables de homicidio impremeditado y fueron sentenciados a 21 años en la cárcel en el Reformatorio del Estado de Indiana. Richard Hobbs y John Baniszewski El juicio Todos obtuvieron libertad condicional. John Baniszewski, pese a tener diez años de edad, fue sentenciado a cumplir 21 años de cárcel; fue el preso más joven en la historia de ese estado. Richard Hobbs Gertude Baniszewski fue hallada culpable de asesinato en primer grado y sentenciada a cadena perpetua. Se le recluyó en la Prisión de Mujeres de Indiana. Obtuvo su libertad condicional el 4 de diciembre de 1985, luego de estar veinte años en prisión. La casa donde ocurrió todo fue demolida en el año 2000. La demolicion de la casa Gertrude Baniszewski murió el 16 de junio de 1990 en Laurel, Iowa (EstadosUnidos). Poco antes de morir, aceptó finalmente su culpabilidad, responsabilizando a sus problemas personales y a una serie de medicamentos que ingería, por sus actos criminales. Gertrude Baniszewski poco antes de su muerte El caso de Sylvia Likens sirvió para realizar las películas La chica de al lado y El encierro. En su memoria se levantó un monumento cerca del sitio donde fue torturada y asesinada. Tumba de Sylvia Monumento a su memoria Fuente Fuente Fuente Fuente GIF

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"Prefiero ser protistuta que actriz porno"
"Prefiero ser protistuta que actriz porno"
Apuntes Y MonografiasporAnónimo6/10/2017

GIF En octubre de 2015 Chuck me entrevistó para esta web y una de sus preguntas fue si quería ser actriz porno. En esa época estaba muy ilusionada con el tema y me dediqué a hacer una lista con las productoras con las que quería trabajar. Todas tenían en común la fama de ser productoras éticas que producían un contenido alejado de lo que ofrece el porno mainstream. Al poco tiempo una de ellas me llamó. No podía estar más contenta de que quisieran contar conmigo, sentía que iba a formar parte de un proyecto que estaba cambiando las cosas y eso me generaba mucha confianza. Pero después del día de rodaje, mi decepción fue tan grande que si así funciona una de las mejores productoras en España, no quiero saber cómo son las otras. Estoy hablando de fallos logísticos importantes, malas condiciones laborales y poca consideración por mis intereses y mi comodidad. Muchas de las cosas que salieron mal se podrían haber evitado si yo hubiera controlado mejor la situación, pero era mi primer rodaje serio, había leído maravillas de esa empresa y me fiaba completamente de ellos. Creo que todos estaremos de acuerdo en que si eres una productora ética, tus empleadas no deberían tener que estar detrás de ti para asegurarse de que haces las cosas bien. En mi vida me sentí tan chiquita, estúpida y vulnerable. Siendo justos, está claro que una única experiencia no puede valer para juzgar a toda una industria (ni a toda una empresa) pero a mí, esto me sirvió para tener una visión más crítica. El discurso dominante en el medios sobre el porno feminista, tiende a glamurizarlo y se empeña en desentenderse del porno mainstream dando a entender que este último es malo y que la solución es hacer un porno nuevo con planos de calidad cinematográfica evitando cierto tipo de prácticas sexuales. Y aunque estoy de acuerdo con que debería haber un debate sobre el tipo de porno que se hace y se consume, porque creo que es importante que exista una perspectiva de género honesta en la pornografía, parece que nos olvidamos de que el porno es un trabajo y que también tenemos que hablar de las condiciones laborales que brinda la industria. El marketing que se maneja actualmente con respecto a la pornografía, muchas veces vende humo y se queda en análisis superficiales. Solo hay que ver la polémica generada por el último documental de Netflix, Hot Girls Wanted: Turned On, donde se pretende mostrar el lado “positivo” del porno mientras se explota a compañeras usando imágenes sin su consentimiento, muestra el nombre real de una de ellas y ocultan los contratos abusivos que hicieron firmar a quienes participaron. Pero de cara a los demás, queda súper guay que haya gente grabando porno en donde una tía toca el piano mientras le comen el coño y al mismo tiempo se demonizan otras fantasías u otro contenido que quizá no tiene una historia currada detrás y seguramente tampoco le haga falta tenerla. Que una empresa haga porno con luces bonitas, que las escenas las dirijan mujeres y hablen sobre la importancia de que los actores y actrices disfruten de verdad en las escenas, no significa que su ética laboral sea descente. ¿Podemos decir que es ético pagar 300 euros por trabajar de 8am a 8pm para crear un contenido que te pertenece por siempre y que puedes usar como te dé la gana? Yo creo que no. Tampoco creo que sea ético pagar 400 euros por trabajar tres días, dos ellos reservados a viajar a la localización y uno para el rodaje, algo que me ofreció una productora “ética” hace pocos meses. El sueldo mínimo que se está ofreciendo en España para hacer porno lo consigue una prostituta en pocas horas de trabajo, porque la media de tarifas en prostitución rondan los 100 euros la hora. Ser puta no solo te aporta más independencia económica, también es mucho más fácil trabajar sin intermediarios en la prostitución que en el porno. Prácticamente cualquiera con un mínimo de conocimientos de Internet puede poner un anuncio en páginas de contactos y ofrecer citas por su cuenta, gestionando sola todos los aspectos de su negocio. En cambio, para tener éxito en el porno necesitas construir una marca para alcanzar el nivel de “porn star” o bien contratar a un agente que te represente y se quede con parte de lo que ganas. Si quieres montártelo sola en el porno necesitas conocimientos de video, edición y cierta estrategia de mercado para que alguien piense que vale la pena pagar por tu contenido cuando la pornografía gratuita está a un par de clicks de distancia y la variedad es abrumadora. Si en la industria del porno no eres alguien con una base de fans establecida, la productora y sus intereses están por encima de ti. Esto limita tu capacidad para negociar las condiciones del contrato y te hace vulnerable a la coacción. Imagínate que estás en el medio del rodaje y a la directora le apetece probar algo nuevo que no se ha pactado previamente. Ya has firmado el contrato, tienes la presión de todo el equipo sobre ti, estás sola y si protestas te ganas la fama de conflictiva. La relación de poder favorece a la productora. Si en el medio de una cita un cliente quiere que se la chupe sin condón y me insiste, la situación no se va a resolver en su beneficio. Y esto es algo que jamás me ha pasado en una cita porque todo se pacta de forma clara antes de confirmar el encuentro para evitar conflictos. En el porno estás vendiendo derechos de imagen a una empresa y algunas incluso pueden manipular tu imagen a su antojo haciendo uso abusivo de photoshop en las fotos o cambiando tu nombre y edad sin tu consentimiento, algo que puede resultar perjudicial si pretendes construir una marca. También pueden vender el contenido a otras empresas sin que tú veas un céntimo o usarlo en documentales y entrevistas que representen ideas con las que no estás de acuerdo. En la prostitución ni siquiera necesitas enseñar tu cara en los anuncios, de hecho, hay una segmentación de clientes que prefieren contratar a prostitutas que se anuncian así porque eso les transmite mayor discreción. El encuentro tiene un carácter privado (a no ser que se pacte lo contrario) y aunque a algunos les divierte luego contar detalles en foros, no pierdes control de tu imagen. Tú decides las fotos que usas, el nombre con el que trabajas, con quien quedas, qué condiciones marcas, donde pones tus anuncios y cuando los das de baja. El único punto favorable de la pornografía, para mí, es que tus compañeros y compañeras de rodaje tienen la obligación de presentar analíticas de menos de 21 días de antigüedad, para acreditar que no tienen ninguna enfermedad venérea. Algo que sería ridículo esperar de un cliente en la prostitución. Pero ni siquiera esto llega a ser algo que marque una diferencia para inclinarme a preferir el porno. En cinco años trabajando como prostituta, nunca he pillado una ETS. Asumo que no existe tal cosa como el “sexo seguro”, pero se puede limitar al máximo el riesgo de contagio controlando las prácticas sexuales que tenemos con nuestros clientes. La prostitución y el porno son trabajosdiferentes. Requieren distintas habilidades, ambos tienen sus pros, sus contras y muchas cosas por mejorar. Cada mercado funciona a su manera y aunque tiene sentido pensar que si vales para uno seguramente en el otro también funciones, la realidad no es tan así. Pese a que existen jerarquías dentro de la misma industria que sitúan la prostitución como la peor opción para las mujeres, como trabajadoras sexuales, todas experimentamos el mismo estigma de cara a la sociedad y nuestra capacidad de tener éxito en un sector o en otro muchas veces depende de cosas que escapan de nuestro control. Para mí, no se trata de que uno sea mejor que otro, sino de saber cuál encaja conmigo. La prostitución es el trabajo que hoy en día se adapta mejor a mi identidad y mis intereses. Y no descarto, eventualmente, probar suerte con el porno amateur producido y distribuído por mí. Fuente GIF

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[Serial killer] Jeffrey Dahmer: Su aterradora historia
Apuntes Y MonografiasporAnónimo7/10/2017

GIF Hola gente aca les dejo la 1era parte de la historia de Jeffrey Dahmer su infancia, su adolescencia y sus asesinatos...la 2da parte se publica apenas salga la 1era, no me alcanzo el post para desarrollar semejante atrosidad de este personaje, el documento esta dotado de imagenes explicitas y muy sensibles asique sean discretos ,de todas formas estan en un link para verlas aparte y fuera del post...espero lo disfruten... Jeffrey Lionel Dahmer, más conocido como "El Carnicero de Milwaukee", es uno de los asesinos múltiples más escalofriantes de la crónica negra. Existen tantos detalles morbosos acerca de estos crímenes, que algunos debieron ser obviados por la prensa, por respeto a las víctimas y sus familiares. Quizá una de las cosas más perturbadoras del caso, es que los actos del asesino hacían pensar a la opinión pública en un verdadero monstruo demente; sin embargo, cuando todo Estados Unidos lo vio por televisión durante el juicio, se dieron cuenta que lucía como una persona completamente normal, incluso agradable y educada. Robert Rauth, uno de los policías implicados en el caso Dahmer, comentaría más tarde a la prensa: "Uno piensa que ya lo ha visto todo en la vida, y de pronto ocurre algo como esto..." Nace el 21 de Mayo de 1960 en Wisconsin, Estados Unidos, en una familia bien constituida de clase media. En 1967, se mudaron a Bath, Ohio, en donde finalmente se establecieron. Desde su infancia, Jeffrey demostró ser un niño inquieto; pero al mismo tiempo algo alienado y preocupado casi obsesivamente por los insectos, a los cuales conservaba en frascos con formol. A los 8 años su padre, Lionel Dahmer, le regaló un juego de química y comenzó a experimentar con restos de insectos. Poco a poco, el interés de Dahmer apuntó a animales más grandes, como ardillas, gatos, perros, etc. Sin embargo, Jeffrey no torturaba a los animales (como si lo hacen muchos asesinos seriales durante su infancia y adolescencia); sino que los cuidaba. Los cuerpos con los que experimentaba, eran los de infortunados animales que aparecían muertos en el bosque o la carretera. Con sustancias químicas, lograba blanquear los huesos y los escondía en el bósque o su jardín. El chico parecía estar fascinado diseccionando animales muertos, y gran parte de su infancia y adolescencia lo dedicaría a esta curiosa afición. A pesar de no mostrar conductas sádicas con animales domésticos, disfrutaba en silencio cómo su padre abría en canal los peces que sacaban del río cuando iban a pescar. Pero las cosas no iban muy bien en casa de los Dahmer. Lo que parecía ser una familia feliz, terminó por desintegrarse. Después de un amargo divorcio, los padres de Jeffrey se pelearon la custodia de su hermano menor, algo que lo marcó profundamente. Se sentía triste y abandonado. Parecía que sus padres no se interesaban por él y trataba, desesperadamente, de llamar su atención. A los 15 años ya era un alcohólico consumado y bebía whisky en clases. Una de las bromas que hacía constantemente, era simular ser un retardado mental o alguien con parálisis cerebral, y escandalizar a la gente en lugares públicos. Su comportamiento lo catapultó a la fama como el payaso del curso, y se hizo de un pequeño séquito de seguidores que aplaudían sus ridículeces (las cuales incluso fueron bautizadas por sus compañeros de clase como "dahmerísmos"); pero pronto terminó por aburrirlos y lo volvieron a dejar de lado. A pesar de ser un desadaptado, un par de chicas del instituto se acercaron a coquetearle, pues lo consideraban atractivo. Pero Jeffrey las ignoraba por completo. Simplemente, su cabeza estaba en otro lado. A los 18 años, Jeffrey se sentía muy angustiado, debido a que empieza a darse cuenta que es homosexual. No era algo fácil de tratar con la familia, así que Dahmer decide mantenerlo en secreto. Por aquel entonces, Dahmer vivía en casa de su abuela, pues sus padres ya estaban separados y no tenía a donde ir. Durante ese mismo período, Dahmer había visto pasar por fuera de su casa a un joven atlético que salía a correr todas las mañanas por el sector. Un día, decidió esperarlo con un bate de béisbol, para atacarlo. Por azares del destino, esa mañana el muchacho no salió a correr, lo que probablemente le salvó la vida. Dahmer abandonó la idea de inmediato y no volvió a intentarlo. El padre de Jeffrey empezó a visitarlo constantemente, y parecía mucho más preocupado por él que su madre; pero no sabía cómo orientar a su hijo. El homosexualismo seguía siendo tabú en los Estados Unidos, y Lionel no sabía cómo tocar el tema. En Junio de 1978, Dahmer conducía por la carretera cuando de pronto vio a Steven Hicks, un chico que hacía autostop. El calor de Junio era sofocante, y el despreocupado muchacho se encontraba haciendo dedo al borde del camino, sin su camiseta puesta. Esta había sido una de las más frecuentes fantasías sexuales de Jeffrey durante años, y no dudó en detener el auto y ofrecer un aventón al muchacho. Casi no podía creerlo. Steven Hicks Ambos se fueron conversando y congeniaron bastante bien. Dahmer le preguntó amablemente a Hicks si le apetecía ir a beber unas cervezas frías y fumar un poco marihuana en casa de su abuela. Si bien vivía con ella, tenía bastante privacidad en su habitación, el garage y el sótano de la casa. Hicks accedió entusiasmado a la invitación de Dahmer. Estuvieron escuchando música, bebiendo y fumando hierba casi toda la noche en el sótano; sin embargo se desconoce si mantuvieron relaciones sexuales. Lo cierto es que, a la mañana siguiente, Steven Hicks decidió irse. Dahmer sintió esta actitud como un abandono... un rechazo... lo que le molestó de sobre manera y perdió el control. No quería que Hicks se fuera. Trató de retenerlo y le ofreció más cerveza, más hierba; pero el muchacho solo quería irse. Dahmer se desesperó y comenzó a forcejear con su sorprendido invitado, el cual no tardó en comprender que aquello acabaría a golpes. Ambos se trenzaron a puñetazos y cayeron al suelo. Dahmer era un muchacho atlético, con una gran espalda y mucha fuerza; pero Hicks también tenía lo suyo. Es, entonces, cuando Dahmer coge una mancuerna de hierro que tenía en el garage, y golpea a Hicks en la cabeza para luego estrangularlo con una barra de pesas hasta matarlo. Según su posterior confesión, se sentía muy mal por haber asesinado a ese chico. No quería matarlo... pero tampoco quería que se fuera. Mantuvo el cuerpo con él varios días; pero sabía que tenía que deshacerse de él o su abuela terminaría por descubrir el cadáver. Decidió descuartizar a Hicks y guardarlo en varias bolsas de basura. Tomó su vehículo y salió a la carretera durante la noche, para lanzar los restos en algún bosque o sendero abandonado; pero un policía lo detuvo por conducir de manera errática. Dahmer estaba seguro de que el policía iba a descubrir el cuerpo, pues lo llevaba dentro de varias bolsas de basura en el asiento trasero del auto, a plena vista. Dahmer en una obra de teatro estudiantil Sin embargo, el policía le realizó preguntas de rutina, verificó que no estaba borracho y le puso una multa por conducir fuera de su carril. Cuando alumbró con su linterna al interior del coche, observó las bolsas y le preguntó al muchacho qué llevaba allí. Dahmer, sin titubear, contestó que solo llevaba basura. El policía no inspeccionó las bolsas y lo dejó ir. No sería la última vez que la suerte le sonreiría de esa forma. Dahmer, completamente alcoholizado Dahmer volvió a casa con los restos de Hicks. No podía creer lo cerca que había estado de ser descubierto. En vista de que no se volvería a arriesgar a salir con un cadáver en el vehículo, decidió esconderlo en casa de su abuela, bajo las tuberías del sótano. Años después, exhumaría el cuerpo y molería los huesos hasta convertirlos en astillas para, posteriormente, esparcirlos por un bosque cercano. Dahmer estaba seguro de que lo descubrirían tarde o temprano por aquel crimen; pero pasaron los años y nunca nadie habló, si quiera, de la desaparición de Hicks. Esperó en vano a que llegara la policía a golpear su puerta. Dahmer graduandose del bachillerato, acompañado de su padre Lionel En 1978, Lionel y su nueva esposa, logran entusiasmar al joven Jeffrey para que se matricule en la Universidad de Ohio; pero sus problemas con el alcohol nuevamente le pasan la cuenta, y se retiró después de cumplir solo un semestre. Al año siguiente, Lionel lo convence para entrar en el ejercito; pero tras dos años en Alemania, es dado de baja y vuelve a Milwaukee. Su experiencia allí no había sido buena. Trataba de encausar su vida; pero su tendencia a emborracharse arruinaba todos los esfuerzos. Dahmer solía beber hasta perder el sentido, y este fue uno de los motivos por los cuales fue expulsado. En parte, bebía para embotar sus fantasías y porque se sentía tremendamente solo. Ni siquiera conocía a ningún muchacho homosexual como para conversar o compartir experiencias. Otro motivo por el cual Jeffrey prefería permanecer la mayor parte del tiempo borracho, era el primer crimen que había cometido. Seguía dándole vueltas en la cabeza, y se prometió a sí mismo no volver a matar. Incluso decidió evitar todo tipo de relación sexual. También comenzó a asistir a la iglesia y trató de conseguir algún empleo. Durante este complejo proceso, Lionel lo respaldó constantemente. Para él, el problema de su hjjo estaba relacionado con su incapacidad de aceptar su sexualidad. Trató de apoyarlo en cuanto pudo, y el mismo Jeffrey parecía agradecido de ello. Sin embargo, los verdaderos problemas de Jaffrey Dahmer eran bastante más serios que el alcoholismo o su homosexualidad. La casa de la abuela de Dahmer Estuvo viviendo un tiempo en Florida; pero la cosa no prosperó y tuvo que volver a Ohio, a casa de su abuela. Para ese entonces, las fantasías sexuales de Dahmer se habían vuelto más bizarras. Se excitaba al imaginarse los intestinos humanos (como los que veía al diseccionar animales) y su abuela descubrió que ocultaba un maniquí en la habitación para masturbarse. Aquel muñeco inerte, le recordaba un cadáver. Pero en 1986, Jeffrey Dahmer comienza a perder el control. Es detenido por exhibicionismo y, como confesaría años más tarde, habría tratado de exhumar el cuerpo de un joven que había fallecido poco antes, con el fin de robar y abusar sexualmente del cadáver. Sin embargo, el suelo del cementerio estaba parcialmente congelado y no consiguió desenterrarlo. DahmerArrestado por exhibicionismo La tensión sexual que sentía Jeffrey era tremenda. Él mismo se había autoimpuesto un celoso celibato hace casi 10 años; pero ya estaba harto. En 1987, decidió visitar un bar gay en donde conoció a Steven Toumi. Dahmer y Toumi se emborracharon, y terminaron su noche de juerga en un hotel cercano. Cuando Jeffrey despertó por la mañana, Toumi ya estaba muerto. Dahmer estaba muy asustado. No comprendía qué había pasado... no recordaba absolutamente nada. Lo único que sabía, era que debía deshacerse del cadáver, pues la habitación había sido rentada a su nombre. Salió del hotel y compró una gran maleta, en donde puso el cuerpo de Toumi. Steven Tuomi Luego de pagar la cuenta, cargó el gran bulto sin que nadie lo viera, y cogió un taxi. El mismo taxista lo ayudó a colocar la maleta en la cajuela y lo llevó hasta la casa de su abuela. Pero, esta vez, Dahmer no quería deshacerse tan rápido de su víctima. Mantuvo relaciones sexuales con el cadáver de Toumi antes de deshacerse del cuerpo, el cual tiró a la basura en distintas bolsas. Pero se quedó con la cabeza, la cual hirvió, para quitar la carne y blanquear el cráneo, el cual pintó con aerosol y guardó en su habitación. Cuando le preguntaban por el curioso adorno, aseguraba que era de plástico o que se lo había comprado a un alumno de medicina. En 1988, Dahmer asesinó a Jaime Doxtator y Richard Guerrero, ambos menores de edad que rondaban los bares gay de la ciudad, ofreciendo favores sexuales a cambio de dinero. Ese mismo año, se mudó a un departamento en Milwaukee, el 213 de Oxford Apartment, en donde comenzaría una vertiginosa e infame carrera como asesino en serie. Para 1989, con 29 años de edad, Dahmer ya figuraba en los registros policiales como un "child molester", lo que significaba que había mostrado algunas actitudes lascivas con menores de edad. Había sido acusado de masturbarse frente a dos chicos de 13 años, cerca de un parque, y en 1988 (al día siguiente de haberse mudado a su nuevo departamento) habría drogado y violado a otro muchacho de la misma edad, al que posteriormente dejó en libertad. James "Jamie" Doxtator Los padres acudieron a las autoridades, y Dahmer fue detenido y estuvo 10 meses tras las rejas. Se encontraba en pleno tratamiento psicológico cuando logró optar a una audiencia para solicitar la libertad, pues aun debía cumplir otros 14 meses de presidio. Dahmer se había mostrado sumamente avergonzado por sus actos frente a los tribunales. Decía que estaba recientemente rehabilitado del alcohol, que quería buscar un empleo estable y que tenía problemas en aceptar su homosexualidad. El jurado coincidió en que Dahmer parecía sincero, y decidieron darle otra oportunidad, aunque debería asistir semanalmente a visitar un psicóloga, la cual trataría de orientarlo y evaluaría su estado de ánimo, además de ayudarlo con el conflictivo tema de su sexualidad. Richard Guerrero A pesar de que Lionel solicitó que no dejaran en libertad a su hijo hasta que terminara el programa de rehabilitación en la cárcel, Jeffrey salió en libertad condicional. Algunos psicólogos también habían recomendado no dejarlo libre, pues era un sujeto peligroso; pero al parecer logró convencer al tribunal de su arrepentimiento. Comenzó a asistir a las reuniones con la psicóloga, y hablaron acerca de sus delitos. Obviamente, Dahmer no contó nada acerca de Steven Hicks ni Steven Toumi. Tampoco habló acerca de Jaime Doxtator y Richard Guerrero. Los detalles de las entrevistas con la psicóloga, aparecen detallados en el libro "El hombre que no mató lo suficiente", de Anne E. Schwartz. El bar gay donde Dahmer conocia a sus victimas Jeffrey había empezado a trabajar en Ambrosia Chocolate, por fin un empleo estable. Ya podía costear los gastos de vivir solo y gozar de más independencia e intimidad. Con algo de dinero y más confianza, Jeffrey empezó a frecuentar los baños de vapor de Milwaukee, lugar en donde algunos hombres mantenían rápidas y consensuadas relaciones homosexuales. Sin embargo, tenía la costumbre de drogar a quienes parecían estar atraídos por él, para luego violarlos y marcharse rápidamente. Esta actitud desató la furia de varios clientes que aseguraban haber sido engañados por Dahmer, así que finalmente se le prohibió la entrada a dicho establecimiento. Uno de los principales problemas de Jeffrey Dahmer, era que sentía incapaz de mantener una relación, concensuada y normal, con alguien que le gustara. Si la persona no estaba inconsciente o muerta, sentía que no era de su completa propiedad. Esta es una de las principales características de aquellos que cometen actos de necrofilia. Dahmer, muy en el fondo de su ser, no quería hacerle daño a nadie; pero tampoco podía contenerse más. Posteriormente, y en vista de que no podría seguir asistiendo a los saunas, comenzó a visitar bares de homosexuales casi todas las semanas. Allí, los chicos parecían más abiertos a consumir alcohol o drogas, y no tenían reparos en acompañar a Dahmer a su departamento si este los invitaba. Después de todo, solo querían pasar un buen rato. Dahmer cometería 14 asesinatos más, antes de ser atrapado. En 1991, un joven llamado Tracy Edwards fue encontrado en las calles vagando desnudo, desorientado (drogado) y con una esposa en la muñeca. Dos policías le preguntaron qué había sucedido y él les indicó que un hombre lo había esposado y amenazado con matarlo. Los guió hasta el departamento de Dahmer, y este parecía estarlos esperando. Ante las preguntas de los oficiales, Jeffrey les dijo que el joven era un amigo suyo, y que ambos estaban realizando fotos de carácter sexual; pero estaban algo ebrios. Dahmer mostró algunas fotos que corroboraban la versión. Sólo parecía ser y discusión de un par de homosexuales borrachos. Tracy Edwards Uno de los policías decidió husmear en la habitación de Dahmer. Había percibido un olor extraño; pero no podía precisar de qué se trataba realmente. Su nariz entrenada ya había sentido olores putrefactos de cuerpos en descomposición en otras ocasiones; pero esto era distinto... otro tipo de hedor. Se acercó a la cama de Dahmer y, sobre una mesa, descubrió más de ochenta fotos polaroid que mostraban a varios cadáveres en extrañas poses y distintas etapas de descuartizamiento. El policía le gritó a su compañero, desde la habitación, que tendrían problemas. Esposaron a Dahmer, quien no opuso mayor resistencia, mientras observaban, sorprendidos, las macabras fotografías. El edificio de departamentos donde Dahmer mataba y vivia Edwards, que ya estaba un poco más despierto, les advirtió que Dahmer se habría puesto "de mal humor" cuando él trató de abrir el refrigerador en busca de una cerveza. "Quizá haya una cabeza allí dentro" murmuró. Cuando abrieron el refrigerador, solo para burlarse del delirante Edwards, los gritos de los policías despertaron a los vecinos. Encontraron tres cabezas humanas en perfecto estado, además de una olla con manos y genitales en alcohol. En un rincón de la habitación, había un barril de más de 200 litros, con torsos humanos disueltos en químicos. Los agentes llamaron a los refuerzos de inmediato antes de llevarse a Dahmer y Edwards a la comisaría, ubicada a tan solo un par de cuadras del lugar. Interior del departamento Algunas Fotos Polaroid de cadaveres tomada por Dhamer y descubiertas por la policia 1 Algunas Fotos Polaroid de cadaveres tomada por Dhamer y descubiertas por la policia 2 Algunas Fotos Polaroid de cadaveres tomada por Dhamer y descubiertas por la policia 3 Algunas Fotos Polaroid de cadaveres tomada por Dhamer y descubiertas por la policia 4 Algunas Fotos Polaroid de cadaveres tomada por Dhamer y descubiertas por la policia 5 Algunas Fotos Polaroid de cadaveres tomada por Dhamer y descubiertas por la policia 6 Algunas Fotos Polaroid de cadaveres tomada por Dhamer y descubiertas por la policia 7 Algunas Fotos Polaroid de cadaveres tomada por Dhamer y descubiertas por la policia 8 Algunas Fotos Polaroid de cadaveres tomada por Dhamer y descubiertas por la policia 9 Algunas Fotos Polaroid de cadaveres tomada por Dhamer y descubiertas por la policia 10 Interior de heladera de Jeffrey Dahmer foto 1 Interior de heladera de Jeffrey Dahmer foto 2 Interior de heladera de Jeffrey Dahmer foto 3 Interior de heladera de Jeffrey Dahmer foto 4 Interior de heladera de Jeffrey Dahmer foto 5 Interior de heladera de Jeffrey Dahmer foto 6 Los canales de televisión y los reporteros comenzaron a llegar a los departamentos Oxford, donde se había corrido la voz de que un sujeto guardaba cabezas humanas en su refrigerador. Al mismo tiempo, los vecinos salieron a la calle espantados. dando entrevistas a los distintos medios de comunicación que plagaron la manzana. Muchos decían que el inquilino del 213 era un hombre solitario; pero que lucía bastante normal. Eso si... varios dijeron que un olor extraño salía de su departamento. Aquellos que pudieron mirar de reojo y por casualidad el interior del departamento 213 cuando Dahmer entraba o salía, lograron ver un gran acuario que tenía en la sala de estar, y pensaron que el extraño hedor provenía de allí. Jamás se imaginaron que escondía restos humanos. La policía aun no podía precisar la magnitud de lo que habían encontrado. Reporteros y curiosos preguntaban a los agentes cuántos cadáveres habían encontrado en el apartamento. En un momento se dijo que cinco. Luego, doce. Los canales de televisión comenzaron a interrumpir su programación para difundir la horrible noticia. Los reporteros se peleaban por entrevistar a los oficiales que entraban y salían del departamento 213. Todos querían una exclusiva del caso. Estaba claro que los periódicos iban a venderse como pan caliente al día siguiente. Mientras periodistas, reporteros gráficos y canales de televisión repletaban las afueras de los departamentos Oxford, los policías comenzaron a retirar las evidencias y lo que quedaba de las víctimas. Sacaban bolsas y cajas con huesos y cráneos. Frascos de vidrio con partes humanas. Una unidad especial entró al departamento de Dahmer, vestida con trajes especiales anti corrosivos y máscaras anti gases, ante la incredulidad de los asistentes. Puerta del departamento de Dahmer Pocos minutos después, salieron cargando un refrigerador con restos humanos, y un enorme barril azul que contenía en su interior partes de cadáveres que estaban siendo disueltas en sustancias químicas. Nadie podía creer lo que estaba viendo. Las imágenes, que se estaban transmitiendo en vivo por televisión, eran realmente impactantes. Jamás se había visto algo semejante. Interior del departamento de Dahmer Foto del Cuerpo de una de las victimas alladas en el depto de Dahmer Heladera y barril azul donde Dahmer ponia torsos humanos, cabezas y algunas partes del cuerpo Policia cientifica retirando evidencia a la vista de los canales de TV y todo el mundo ¿Pero quién era Jeffrey Dahmer? La interrogante se había instaurado en la mente de todos los estadounidenses. Claro que no era la primera vez que las fechorías de un asesino en serie salían a la luz pública... pero este caso era completamente distinto. El hecho macabro de que guardara las cabezas en el refrigerador, parecía sacado de una verdadera película de terror. Fue, entonces, cuando aparecieron las primeras fotografías del sospechoso... y lucía espantosamente normal. Dahmer se sentía aliviado de que lo hubiesen detenido. Sabía que no podía lidiar con sus fantasías ni con el frenesí asesino que lo consumía. Una vez en el departamento de policía, aceptó colaborar y ayudar en todas las investigaciones del caso. Confesó haber asesinado a un total de 17 hombres y adolescentes, entre 1978 y 1991. Según sus declaraciones iniciales, a la mayoría los había drogado con cloroformo y estrangulado, para abusar sexualmente de ellos, y luego descuartizarlos e incluso cometer actos de canibalismo con los cadáveres. El caso del "Carnicero" o "Caníbal de Milwaukee" tuvo una enorme cobertura mediática y gran repercusión social, no solo por lo horroroso de los actos del asesino; sino por las evidentes negligencias policiales que fueron saliendo a la luz. Dahmer pudo haber sido detenido mucho antes. Pudieron haberse salvado varias vidas si la policía y las autoridades hubiesen realizado bien su labor desde un principio. El hecho de que varias de las víctimas de Dahmer fuesen homosexuales y de raza negra, desató gran controversia en la población. Muchos aseguraban que no se había investigado correctamente a Jeffrey Dahmer, solo porque era blanco y no lucía como un criminal. No se tardó en tildar a la policía de Milwaukee como "racista" y "homofóbica". En sus declaraciones, Dahmer detalló cómo engañaba a sus víctimas para que lo siguieran hasta su departamento. Generalmente, les ofrecía dinero para que posaran desnudos en algunas fotografías. Estos accedían y lo acompañaban a su apartamento. Luego de fotografiar a sus futuras víctimas, les ofrecía unas cervezas que había mezclado con somníferos y esperaba a que desvanecieran para estrangularlos, violarlos y descuartizarlos. Dahmer fichado antes de su juicio Uno de los aspectos más dramáticos del juicio, fueron las confesiones del mismo Dahmer frente a los familiares de las víctimas. Por muy doloroso que parezca, muchas de las familias querían saber el cómo y porqué habían muerto sus hijos o hermanos, lo que resultó tremendamente desagradable y traumático. Los detalles eran realmente grotescos. Tanto así, que uno de los jurados vomitó y se desmayó, y una chica (familiar de una de las víctimas de Dahmer) trató de golpear al asesino, mientras gritaba "Te odio Jaffrey Dahmer", en una angustiante escena televisada a toda Norteamérica. Familiares de las victimas Camisa a rayas perteneciente a una de sus victimas... Como si tanto horror no fuese suficiente, una serie de coincidencias y negligencias relativas al caso, solo consiguieron enardecer a los familiares de las víctimas de Dahmer y, por sobre todo, a la comunidad negra y homosexual de Milwaukee. El 27 de Mayo de 1991, una llamada al 911 alertó a la policía de la presencia de un muchacho que deambulaba semidesnudo por la calle. No podía comunicarse bien y, al parecer, estaba en estado de embriaguez y bajo el efecto de las drogas. Sangraba de una rodilla y del ano. Los policías lo encontraron y aseguró haber sido atacado por un hombre. Llevó a los agentes hasta el 213 Oxford Apartments; pero nadie respondió el llamado. En ese mismo instante, Jeffrey Dahmer venía llegando y se encontró con la escena. Dahmer tenía secuestrado al muchacho desde la noche anterior. Lo tenía sedado; pero había escapado mientras él iba a comprar algunas cervezas. El chico se llamaba Konerak Sinthasomphone, de solo 14 años. Dahmer abrió la puerta del departamento y dejó que la policía entrara. Les explicó que Sinthasomphone era mayor de edad, y que tenía 19 años. En realidad Dahmer no mentía. Konerak se había presentado ante él diciendo que tenía 19. Como era alto, no aparentaba ser un menor... y mucho menos que tuviera 14 años. Konerak hacía esto para que lo dejaran entrar a los distintos bares gay de la ciudad. Dahmer no supo que Konerak tenía 14 sino hasta el día del juicio. Los policías inspeccionaron superficialmente el departamento... si lo hubiesen hecho a fondo (y de forma medianamente aceptable), habrían descubierto un cadáver en la habitación de Dahmer y una cabeza humana bajo unas bolsas, en la cocina. Por su parte, Jeffrey Dahmer les mostró una sesión de fotografías eróticas que le había tomado a Konerak la noche anterior. Según él, eran novios, se habían emborrachado y habían discutido. Prometió que no volvería ocurrir. Los policías vieron cómo Konerak, a penas Dahmer abrió la puerta para dejarlos entrar a su departamento, caminó por su propia voluntad y se recostó en el sillón de la sala. Esto les hizo suponer que la historia de Dahmer era verídica y se retiraron. Jeffrey no podía creer lo cerca que había estado de ser atrapado. Decidió drogar nuevamente a Konerak y lo estranguló inmediatamente, para luego descuartizarlo. ¿Cómo era posible que la policía fuese tan ineficaz? ¿Habrían actuado, los agentes de policía, de la misma forma si el sospechoso hubiese sido de raza negra? Cientos de manifestaciones comenzaron a calentar el ambiente a las afueras de los tribunales. El caso había tomado ribetes de guerra racial. Parecía una burla que los oficiales ni siquiera se hubiesen tomado la molestia de corroborar la edad del chico antes de dejarlo con su supuesta pareja. Ineficiencia, homofobia, racismo, discriminación. Ya no existían más epitetos para definir todo aquello. Cabe destacar que Konerak Sinthasomphone no era de raza negra, sino laosiano; sin embargo su hermano menor, Kanoukone Sinthasomphone, había sido abusado sexualmente por el mismo Jeffrey Dahmer en 1988, lo que causó un revuelo tremendo. Podían haber detenido a Dahmer ese mismo día; sin embargo, le entregaron un muchacho de 14 años en bandeja al asesino. Pero no solo sufrían los familiares de las víctimas. Los padres de Dahmer, Lionel y Joyce, tenían los rostros desencajados de espanto al escuchar los horrorosos actos de asesinato, necrofilia y canibalismo que su hijo iba relatando con un tono monótono y escalofriante. Se mantuvieron estoicos hasta el final del juicio; pero Joyce no quiso saber nada más de Jeffrey. Lo que había tenido que escuchar y ver en aquel juicio, le había resultado demasiado traumático. Muy distinta fue la actitud de Lionel, quien siguió visitando y apoyando a su hijo. Sabía que los crímenes que había cometido eran horribles y que debería pagar por ellos ante la ley; pero seguía queriéndolo como un padre incondicional. Joyce y Lionel padres de Jeffrey Dahmer Las confesiones de Dahmer, resultaban ciertamente espeluznantes. En su ánimo por colaborar con el caso (decía sentirse muy arrepentido por sus crímenes), trató de no ocultar ni omitir ningún detalle. Pronto, lo espantoso de las confesiones, comenzó a afectar a quienes estuvieron presentes en el proceso. Algunas personas del jurado se sintieron indispuestas y acusaron sufrir pesadillas durante las noches. Dahmer no quería que lo abandonaran. Asesinaba para no sentirse solo... para poseer completamente a sus parejas sexuales, destrozarlas, comerlas, abusar de ellas y destruirlas en ácido. Incluso rescataba algunos trofeos, como los cráneos o los genitales, los cuales guardaba en el refrigerador. Dahmer decía sentirse atraído por hombres con pectorales desarrollados, los cuales seccionaba y comía después de cocinarlos. Taladró la parte frontal del cráneo de algunas de sus víctimas y les inyecto ácido clorhídrico y agua hirviendo en el cerebro, para convertirlos en zombies... mientras estos caminaban por su departamento, parcialmente muertos, Dahmer les abría el estómago y se masturbaba entre sus intestinos. Una vez que los mataba, iba tomando fotografías del proceso de descuartizamiento. Algunos órganos, como las manos, penes y cabeza, quedaban guardadas en el refrigerador. Cuando se descomponían, los cráneos eran blanqueados y pintados con aerosol para hacerlos pasar como si fueran de plástico. El resto del cuerpo, era disuelto en unos tambores con ácido que mantenía ocultos en el departamento, lo cual expelía un hedor que muy pocos soportaban en el edificio. Sin embargo, no parecía olor a muerto... los mismos policías pudieron corroborar que, con su experiencia en escenas del crimen, jamás habían sentido un hedor tan extraño. Dahmer confesó, además, que estaba planificando crear una especie de altar negro rodeado cráneos humanos y dos esqueletos completos a los costados. Tenía un dibujo, en un cuaderno, en donde había graficado la idea. Para su construcción, debía de asesinar a varias personas más; pero por suerte fue detenido antes. Dibujo de Dahmer planificando el altar negro Durante el juicio, Dahmer se mostró sereno. Dijo que estaba arrepentido; pero que no podía controlarse... que se sentía solo y que trató de enderezar su vida; pero que no pudo. Y la verdad es que ni él mismo sabía el porqué de sus actos. Algunos especialistas aseguraron que Dahmer entraba en algunos estados catatónicos e incluso disociativos, y que, quizá, si estaba loco. Sin embargo demostró mucha cordura durante el juicio, enfatizó en sus ganas de cooperar con las investigaciones y jamás se le vio delirando o hablando incoherencias. 16 de las 17 victimas de Jeffrey Dahmer Se mostró educado, atento, colaborador... pero muy frío. En una ocasión se presentó a prestar declaraciones con la camisa de una de sus víctimas. También usó lentes de contacto amarillos. Él mismo habría declarado su admiración por un personaje de la película Star Wars, el Emperador (quien tenía los ojos amarillos). Este, reflejaba sus propios deseos de tener dominio y control sobre los demás. 2da parte del post Fuente 1 Fuente 2 Fuente 3 Fuente 4 GIF

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[Serial killer] Jeffrey Dahmer: Su aterradora historia
Apuntes Y MonografiasporAnónimo7/10/2017

GIF Continuacion de la 1era parte... En una entrevista realizada con Jeffrey Dahmer en la prisión y publicada en su libro Dentro del monstruo en 1997, Robert Ressler intentó una aproximación a la psique de Dahmer. Este es un extracto de esa entrevista histórica, desarrollada mientras se efectuaba el juicio del “Carnicero de Milwaukee” Robert Ressler entrevistando a Dahmer Robert Ressler (RR): Retrocedamos a la época de Bath, cuando cometiste tu primer delito, y quitaste la vida a un ser humano. ¿Antes de eso…? Jeffrey Dahmer (JD): No hubo nada. RR: ¿Ninguna agresión, ni nada parecido? JD: No. Violencia contra mí, sí. Fue a mí a quien atacaron, sin motivo. La celda de Dahmer RR: ¿Puedes describir brevemente lo que ocurrió? JD: Había ido a visitar a un amigo y volvía de noche a casa; vi que se me acercaban tres chicos del instituto, estudiantes de último año. Uno de ellos sacó una porra y me golpeó en la nuca. Así, sin motivo. Eché a correr. RR: Hablemos un poco de la ruptura de tu familia. Es doloroso para mucha gente, para la gente que ha hecho lo mismo que tú, y puede convertirse en un elemento importante de su vida. Permíteme que te pregunte: ¿en algún momento sufriste alguna agresión sexual? JD: No. Cabeza empalada de un perro muerto: Broma juvenil de Dahmer (foto) RR: Entonces, ésta no fue la causa. He oído de tu interés por diseccionar animales y cosas por el estilo. ¿Cuándo empezó? JD: A los quince o dieciséis años. (En la clase de Biología) nos hicieron diseccionar un lechón. RR: ¿Cómo describirías tu fascinación por, bueno, por la desmembración (Dahmer se ríe) de animales? JD: Pues… uno fue un perro grande que encontré en la carretera. Iba a separar la carne, blanquear los huesos, reconstruirlos y venderlo. Pero no llegué a hacerlo. No sé cómo empecé a meterme en esto; es una afición un poco rara. Dahmer y su padre Lionel en una entrevista de TV RR: Me parece recordar que pusiste la cabeza en un palo y lo dejaste detrás de tu casa. JD: Fue una broma. Encontré al perro y lo rajé para ver cómo era por dentro. Después se me ocurrió que sería divertido clavar la cabeza en una estaca y dejarla en el bosque. Llevé a uno de mis amigos y le dije que me lo había encontrado entre los árboles. También le tomé una fotografía. RR: ¿Qué edad tenías entonces? JD: Creo que dieciséis. RR: Tenías unos dieciocho años cuando cometiste el primer asesinato, ¿no es cierto? JD: Antes llevaba un par de años teniendo la fantasía de encontrar a un hombre guapo haciendo dedo y (pausa dramática)… gozar sexualmente de él (…) Ocurrió por casualidad una semana que no había nadie en casa. Mi madre estaba fuera con David, en un motel a unos ocho kilómetros; yo tenía el coche, eran más de las cinco de la mañana y regresaba a casa después de haber bebido. No buscaba a nadie, pero a un kilómetro de casa, lo vi. Hacía dedo. No llevaba camisa y era guapo. Me sentí atraído por él. Pasé por delante de él, frené y pensé: “¿Qué hago? ¿Lo hago subir o no?” Le pregunté si quería fumar un porro y él respondió:“¡Estupendo!” Fuimos a mi habitación, bebimos unas cervezas y en el rato que pasamos juntos vi que no era gay. No sabía cómo retenerlo, más que agarrando la barra de las pesas y golpeándolo en la cabeza. Luego lo estrangulé con la misma barra (…) Estaba muy asustado por lo que había hecho. Anduve un rato de un lado para otro por la casa. Al final me masturbé (…) Más tarde bajé el cadáver al sótano. Me quedo allí, pero no puedo dormir, vuelvo a subir a la casa. Al día siguiente tengo que pensar en una manera de deshacerme de las pruebas. Compro un cuchillo de caza. Por la noche vuelvo a bajar, le abro el vientre y me masturbo otra vez. RR: ¿Te excitó sólo el físico? JD: Los órganos internos. RR: ¿Los órganos internos? ¿La acción de destriparlo? JD: Sí, luego le corto un brazo. Luego todo el cuerpo en pedazos. Meto cada trozo en una bolsa y después todo en tres bolsas grandes de plástico para la basura. Pongo las bolsas en la parte trasera del coche y me voy a tirar los restos a un barranco, a quince kilómetros. Son las tres de la madrugada. Voy por una carretera secundaria desierta y, a mitad de camino, me para un policía, por ir demasiado a la izquierda. El agente pide refuerzos. Son dos. Me hacen la prueba de alcoholemia. La paso. Iluminan el asiento trasero con la linterna, ven las bolsas y me preguntan qué es. Les digo que basura, porque cerca de mi casa no hay ningún vertedero. Me creen a pesar del olor. Me ponen una multa por circular demasiado a la izquierda… y vuelvo a casa (…) (Las bolsas) las volví a dejar en el sótano. Agarré la cabeza, la lavé, la puse en el suelo del cuarto de baño, me masturbé; luego volví a meter la cabeza con el resto de las bolsas, abajo. A la mañana siguiente… metí las bolsas en una tubería de desagüe enterrada que medía unos tres metros. Aplasté la entrada de la tubería hasta cerrarla y las dejé unos dos años y medio dentro. RR: ¿Cuándo volviste a buscarlas? JD: Después del ejército, después de trabajar un año en Miami. Abrí la tubería, agarré los huesos, los rompí en trozos pequeños y los esparcí por la maleza. RR: ¿Tienes idea de dónde te vino esta fantasía de tomar a alguien por la fuerza? ¿También imaginabas quitar la vida a alguien? JD: Sí, sí. Todo… todo giraba alrededor de tener un dominio absoluto. Por qué, o de dónde me vino esto, no lo sé. RR: ¿Te sentías fuera de lugar en tus relaciones con la gente? JD: En el pueblo donde vivía, la homosexualidad era el máximo tabú. Nunca se hablaba de eso. Yo sentía deseos de estar con alguien, pero nunca conocí a nadie que fuera gay, por lo menos que yo supiera; sexualmente era muy frustrante. RR:¿Cómo te aficionaste a (las píldoras para dormir)? JD: Llevaba un tiempo yendo al sauna y la mayoría de los que conocía allí quería sexo anal; a mí esto no me interesaba, prefería encontrar una manera de quedarme toda la noche con ellos sin necesidad de esto. RR: En aquella época, ¿tenías intenciones de llevarte a alguien a casa? JD: No, en absoluto. Por eso empecé a utilizar el maniquí. ¿Sabía esto? Buscaba la manera de satisfacerme sin hacer daño a nadie. RR: ¿Intentaste apartarte de todo esto? JD: Sí. Durante dos años. Alrededor de 1983 empecé a frecuentar la iglesia con mi abuela. Quería enderezar mi vida. Iba a misa, leía la Biblia, intentaba apartar todo pensamiento relacionado con el sexo, y durante esos dos años salí adelante. Pero una noche, en la biblioteca local, leyendo un libro y pensando en mis cosas, se me acercó un chico, me tiró una nota en el regazo y se alejó apresuradamente. La nota decía: “Si bajas al lavabo de la planta baja, te la chupo”. Me lo tomé a broma y no le di más importancia. Pero unos dos meses después empecé otra vez, el impulso, la compulsión. Aumentó el deseo sexual. Volví a beber y a frecuentar los sex-shops. En aquel tiempo tenía controlado el deseo, pero quería encontrar la manera de saciarme sin hacer daño a nadie. Así que me hice socio del sauna, iba a bares gay e intentaba obtener satisfacción con el maniquí. Luego ocurrió el incidente del cementerio. Leí la esquela de un joven de dieciocho años y me presenté en el tanatorio. Vi el cadáver y era un hombre muy atractivo. Cuando lo hubieron enterrado, agarré una pala y una carretilla con la intención de llevarme el cadáver a casa. Alrededor de medianoche me dirigí al cementerio, pero el suelo estaba helado y tuve que abandonar mi propósito. RR: ¿Descubriste que en los bares era fácil conseguir que alguien se fuera contigo? JD: Exacto. Era un muchacho muy guapo. Le invité a la habitación del hotel. Estuvimos bebiendo. Yo tomaba Coca Cola con ron de alta graduación. Le hice beber a él también y se quedó dormido. Yo seguí bebiendo y debí de quedarme en blanco, porque no recuerdo nada de lo que ocurrió hasta que me desperté por la mañana. El estaba tumbado de espaldas, con la cabeza colgando del borde de la cama; yo tenía los antebrazos llenos de contusiones y él algunas costillas rotas y otras lesiones. Al parecer, lo había golpeado hasta matarlo (…) No recuerdo haberlo hecho y no tenía ninguna intención de hacerlo (…) Estaba horrorizado. Pero tenía que hacer algo con el cadáver. Lo encerré en el armario, me fui al centro comercial y compré una valija grande con ruedas. Lo metí dentro. Reservé la habitación para otra noche. Me quedé ahí sentado, aterrorizado. La noche siguiente, a la una de la madrugada, abandoné el hotel, pedí al taxista que me ayudara a meter la valija en el portaequipajes, y me dirigí a casa de mi abuela. Escondí la valija en el sótano y lo dejé allí aproximadamente una semana. RR: ¿Y no despedía ningún olor? JD: No, porque hacía frío. Era la Fiesta de Acción de Gracias y no podía hacer nada porque iban a venir unos familiares de visita. RR: ¿Por qué no dejaste el cadáver en la habitación? JD: Porque estaba a mi nombre. RR: Sigamos. Tienes el cadáver escondido allí abajo una semana… JD: Mi abuela sale un par de horas para ir a la iglesia, y yo bajo a buscarlo. Agarro un cuchillo, le rajo el estómago, me masturbo, luego separo la carne y la meto en bolsas, cubro el esqueleto con una colcha y lo hago pedazos con una maza. Lo envuelvo todo y el lunes por la mañana lo echo a la basura. Excepto el cráneo. El cráneo me lo guardé (una semana). Lo metí en lejía concentrada para blanquearlo. Quedó limpio, pero demasiado frágil y lo tiré. RR: Con el joven laosiano te salió el tiro por la culata. La policía te detuvo. JD: Mmm-hmm. El agente y yo volvimos al apartamento. Registraron la casa. No encontraron el cráneo que tenía en una cómoda del vestíbulo (…) Estaba debajo de la ropa. En Ohio se les pasaron por alto las bolsas de basura y ahora no veían el cráneo. RR: Si lo hubieran encontrado, las cosas habrían cambiado considerablemente, ¿verdad? JD: Sí. Y salir del hotel como lo hice. No era nada normal. Cuestión de suerte. RR: Según parece, habías elaborado un plan muy detallado para convencer a la gente de que fuera contigo. Estabas seguro de que siempre lo conseguirías. JD: Sí. Pero algunas veces no funcionaba. Algunas veces, muy pocas, estaba muy borracho, y me llevaba a alguien que no era tan atractivo como había creído, y por la mañana tenía resaca y se iba. Otras veces no quise matarlos, porque no quería estar con ellos. Esto me ocurrió tres o cuatro veces. Otras noches no quería estar con nadie y volvía a casa a ver un video o leer. RR: No tenías muchas cintas de video. JD: A medida que pasaban los años, fui dejando de lado los videos y las revistas que no me atraían. Aparte de las películas porno, veía las del Jedi, la trilogía de La guerra de las galaxias. El personaje del Emperador, con su control absoluto, encajaba perfectamente en mis fantasías. Supongo que a mucha gente le gustaría tener el control total, es una fantasía muy común. RR: Tuviste algo con las ciencias ocultas. ¿Era un intento de conseguir más poder? JD: Sí, pero no fue nada serio. Hice algunos dibujos. Iba a librerías especializadas en ciencias ocultas y compraba material, pero nunca hice ningún ritual con las víctimas. Probablemente lo habría hecho seis meses más tarde, si no me hubieran detenido. RR: Tengo una copia de un dibujo tuyo. Es toda una fantasía, ¿eh? JD: Habría sido una realidad, con seis meses más. RR: ¿Qué había detrás del hecho de que conservaras los esqueletos, los cráneos, el pelo, las partes del cuerpo? JD: Conservar los cráneos era una manera de sentir que había sido un desperdicio total matarlos. Los esqueletos iba a utilizarlos para el Templo, pero ésta no fue la motivación para matarlos; se me ocurrió después. RR: Parece que tolerabas mal que la gente se marchara. JD: Mis víctimas eran ligues de una noche. Siempre me dejaban claro que tenían que volver al trabajo. Y yo no quería que se fueran. RR: Con el primer muchacho, al que intentaste convertir en zombie, no te salió bien. ¿Volviste a intentarlo? JD: Lo intenté otra vez, doblé la dosis y el resultado fue fatal. Esta vez no hubo estrangulamiento. Luego intenté inyectar agua hirviendo. Más tarde se despertó. Estaba muy aturdido. Le di más píldoras y volvió a dormirse. Esto fue la noche siguiente. De día lo dejaba allí. RR: ¿Hasta dónde perforaste el cráneo con el taladro? JD: Sólo hasta el hueso. Lo inyecté. Estaba dormido y salí a tomar una cerveza rápida al bar de enfrente antes de que cerrasen. Cuando volvía, le vi sentado en la acera y alguien había llamado a la policía. Tuve que pensar deprisa: les dije que era un amigo mío que se había emborrachado y me creyeron. En mitad de un callejón oscuro, a las dos de la madrugada, con la policía a un lado y los bomberos al otro. No podía ir a ninguna parte. Me pidieron el carnet de identidad y se los enseñé. Trataron de hablar con él y les respondió en su lengua. No había rastros de sangre; le examinaron y se creyeron que estaba completamente borracho. Me dijeron que me lo llevara adentro; él no quería entrar, pero entre dos agentes lo subieron al apartamento. RR: ¿Lo examinaron? JD: No. Lo tumbaron en el sofá y echaron un vistazo al apartamento. No entraron en mi dormitorio. Si lo hubieran hecho, habrían visto el cadáver (de una víctima anterior) que aún estaba allí. Vieron las dos fotos que le había sacado antes al muchacho, que estaban encima de la mesa del comedor. Un agente le dijo al otro: “¿Lo ves? Ha dicho la verdad”. Y se marcharon. RR: ¿Cuánto tardaste? JD: Unas dos horas (…) Tenía mucha práctica. Es un trabajo sucio. Trabajaba deprisa. Siempre en la bañera. RR: Y te deshiciste de él. ¿Arrojaste mucho por el inodoro? ¿No se atascaba? JD: No, jamás se me atascó. RR: ¿Cómo ocurrió que empezaras a comer cadáveres? JD: Mientras desmembraba (a uno de ellos). Guardé el corazón. Y los bíceps. Los corté en pedazos pequeños, los lavé, los metí en bolsas de plástico herméticas y las guardé en el congelador; buscaba algo más, algo nuevo para satisfacerme. Después los cociné y me masturbé mirando la foto. RR: ¿Nunca sentiste inclinación por los niños? ¿Cuáles eran tus preferencias? JD: Los hombres hechos y derechos (…) Todo el mundo cree que era una cuestión racial, pero eran diferentes. El primero era blanco, el segundo era un indio norteamericano, el tercero era hispano y el cuarto era mulato. El único motivo de que levantara hombres negros era que en los bares gay eran mayoría (…) Recuerdo a uno; nos desnudamos. Estuvimos en la cama, acariciándonos. Nos masturbamos. Y lo encontré tan atractivo que quise conservarlo. RR: ¿Qué había dentro del bidón azul? JD: Los torsos sin cabeza (…) Era para el ácido. Para tratar los torsos. RR: ¿Cuál era el propósito de las lámparas? JD: Eran globos azules. Apagaba la luz de arriba y conseguía dar una atmósfera misteriosa y oscura al escenario. Efectos especiales. Como en las películas del Jedi. RR: ¿Y lo de tus lentes de contacto amarillos? JD: Los dos protagonistas de estas películas llevaban unas lentes en los ojos que emanaban poder. Formaba parte de mi fantasía. RR: ¿Y por qué barnizar los cráneos? JD: Para darles un aspecto más uniforme. Después de unas semanas, algunos no estaban tan blancos como los otros y tenían un aspecto artificial, como fabricados para un anuncio. RR: ¿Qué pasó con aquel muchacho que golpeaste con un martillo? JD: Se marchó furioso, diciendo que iba a llamar a la policía. Quince minutos más tarde, regresó. Llamó a la puerta y le dejé entrar. Dijo que necesitaba dinero para el teléfono, o el taxi, o no sé qué. Me pareció increíble que volviera. ¿Puede creérselo? (…) Tenía miedo de dejarlo ir otra vez; forcejeamos unos cinco minutos. Los dos estábamos agotados. Estuvimos en el dormitorio hasta las siete de la mañana. Lo calmé; me prometió que no llamaría a la policía. Fuimos a la esquina, paré un taxi y ésa fue la última vez que lo vi. RR: ¿Qué tipo de persona habrías deseado como compañero sexual? JD: Me habría gustado tener un hombre blanco bien desarrollado y complaciente. Habría preferido tenerlo vivo y que estuviera siempre a mi lado. RR: ¿Que saliera a trabajar y que llevara una vida normal, o que sólo estuviera contigo? JD: Que sólo estuviera conmigo. RR: ¿Alguna vez pensaste que el otro había hecho algo mal y que tú tenías justificación para…? JD: No. Esto es lo que creía Palermo, el psicólogo forense: que yo lo hacía para librar al mundo de malvados. Y no lo hacía por eso. Nada de psicologías profundas, ¿eh? No siempre funcionan. Jeffrey Dahmer fue sentenciado a 15 cadenas perpetuas; sin embargo, pocos años después, fue atacado por Christopher Scarver, un interno esquizofrénico que sufría de delirios religiosos, el cual le partió la cabeza con un tubo de metal, asegurando que cumplía con una misión divina. Dahmer fallecería de camino al hospital el 28 de Noviembre de 1994, a la edad de 34 años. Christopher Scarver, el asesino de Jeffrey Dahmer La llegada de Dahmer al hospital Se le había advertido a Dahmer que era preferible que permaneciera en solitario, pues muchos de los reos lo veían como un monstruo. Pero Jeffrey estaba cansado del aislamiento y quería conversar con otras personas. Finalmente se le permitió compartir con el resto de los internos; sin embargo lo ignoraban... la mayoría le temía. Pero también habían algunos que lo odiaban. Era sabido que sus víctimas habían sido mayoritariamente jóvenes de raza negra, lo que les hacía sospechar que se trataba de crímenes raciales; aunque él lo negaba constantemente. Cuerpo muerto de Jeffrey Dahmer Según Ressler, quien estuvo a cargo de presentar el perfil del asesino frente al jurado, la personalidad de Dahmer era sumamente compleja. Era un sujeto que no mostraba rasgos claros de psicopatía. Tampoco cumplía con las clásicas características que un criminal violento muestra durante su infancia. No tenía daños cerebrales ni era especialmente sádico (no disfrutaba torturando a sus víctimas); aunque si mostraba tendencias necrófilas, fascinación por los cadáveres y una obsesiva compulsión por poseer a alguien, sin que este pudiera negarse. Cerebro de Jeffrey Dahmer Los actos de canibalismo cometidos por Dahmer, correspondían a ese mismo deseo. Sentía que, al comer parte de ellos, los poseía y que nunca más podrían abandonarlo. Tampoco se trataba de un retrasado mental. Se estimó que el coeficiente intelectual de Jeffrey Dahmer estaba entre los 150 y 160, prácticamente un genio. Robert Ressler Uno de los aspectos más importantes que recalcó Robert Ressler, tras la serie de entrevistas que tuvo con Dahmer, es que este caía en ciertos episodios de disociación de personalidad muy difíciles de percibir. Ni siquiera él se daba cuenta cuando entraba en pequeños lapsus de catatonia mientras contaba sus crímenes a la policía o los especialistas. De hecho, cuando Dahmer fue detenido en su departamento, el día de los hallazgos, uno de los policías mencionó que el acusado estaba sentado, balanceándose, mientras les conversaba como si nada ocurriera. Pero algunas de las declaraciones de Ressler causaron desagrado en el jurado. Edificio donde vivia Dahmer fue demolido Hoy es un sitio baldio abandonado Querían meter al asesino en la cárcel, no en un manicomio. La presión social y política también jugaba un factor importante. Dahmer "no podía" estar loco. Finalmente, el jurado decidió que el acusado estaba completamente cuerdo y consciente de sus actos, y que debía cumplir su condena en prisión. Ressler, por su parte, seguía insistiendo en que Dahmer debía permanecer en un psiquiátrico. Se había dado cuenta de que el acusado hacía grandes esfuerzos por disimular alguno tipo de enfermedad mental; pero no fue escuchado. Merchandising sobre Dahmer El cerebro del célebre "Carnicero de Milwaukee", fue confiscado para análisis forenses y científicos; pero corren rumores de que su padre, Lionel Dahmer, logró acceder a él y lo cremó. El edificio donde vivía Dahmer fue demolido hasta sus cimientos, ya que nadie quería vivir en él. Actualmente, es un sitio baldío. El refrigerador fue subastado para montar un museo de los horrores. Varios familiares de las víctimas se enteraron, así que decidieron reunir el dinero, comprarlo y reducirlo a cenizas. GIF Ya habíamos mencionado la fascinación que despierta este tipo de personajes en los Estados Unidos. Cientos de artículos inspirados Jeffrey Dahmer, comenzaron a comercializarse de forma clandestina e indiscriminada, como si se tratase de una estrella de rock o un actor famoso. Actualmente, han salido a la venta camisetas, libros, juguetes, cómics, películas y todo tipo de merchandising basados en esta espantosa historia y su protagonista. Y es que Jeffrey Dahmer llegó a convertirse en uno de los más célebres criminales de la historia, presentando además varios paradigmas con respecto a los falsos estereotipos que los especialistas tenían sobre el perfil de un asesino en serie. Fuente 1 Fuente 2 Fuente 3 Fuente 4 GIF

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Modelo transexual en Victoria's Secret?
Modelo transexual en Victoria's Secret?
FemmeporAnónimo4/17/2017

Tiene 22 años, es brasileña y un gran sueño por delante: colgarse las alas de la marca de lencería más famosa del mundo . Los secretos del ícono de la belleza transgénero que logró conquistar la industria fashion La prestigiosa revista Vogue Paris le dio su tapa en febrero, presentándola como "La belleza transgénero". Valentina Sampaio tiene un mundo por recorrer. Con apenas 22 años, la modelo brasileña logró romper con todos los prejuicios que engloban al mundo de la moda, soportando críticas y varios sucesos discriminatorios que desea olvidar. El objetivo es claro y su camino pareciera estar marcado. Emmanuelle Alt, directora editorial de la revista francesa, la describió como un "sinónimo de glamour. Ella cuenta con muchas cualidades artísticas y personales. Encarna todo". Por ese entonces, la cuenta de Instagram de la modelo sirvió para mostrarle al mundo que no existen las barreras sexuales. Que aquella portada, seguramente la primera de tantas, era el empujón necesario para conquistar terrenos impensados. Valentina Sampaio se posicionó fuerte dentro del mundo del modelaje, al punto de ser considerada para ser un ángel de Victoria's Secret, hecho que marcaría un antes y un después en la marca de lencería más famosa del mundo , ya que ninguna modelo transexual lo consiguió anteriormente. Pero nada fue gratis. En 2016, también las tapas de National Geographic y Elle -versión brasileña- la tuvieron como protagonista, dejando en claro el buen presente en realidad marcaba un inicio, en el que supo situarse dentro de un grupo de élite internacional. Son Gigi Hadid, Kendall Jenner e Irina Shayk quienes esperan a Sampaio en un círculo cercano. De porte elegante, con 1,77 metros de altura, rasgos marcados y una personalidad avasalladora, rompe con todos los clichés de la industria. Sampaio fue la primera figura transgénero en participar de una campaña de la reconocida marca francesa de cosméticos L'Oreal, junto con las reconocidas actrices brasileñas, en 2015. Fue la gran estrella en la edición pasada de la semana de la moda en San Pablo, convirtiéndose en la musa de las firmas más reconocidas, como Vitorino Campos, Patrícia Vieira, Água de Coco, Fernanda Yamamoto, Experimento Nohda, Ronaldo Fraga y Helo Rocha. La top model busca someterse a una cirugía de reasignación de sexo. Planea realizar la operación en Tailandia, donde el procedimiento cuenta con un avance tecnológico específico.

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