Definitivamente, lo único que tiene el poder de iniciar un cambio en el país somos los que estamos en el medio. Ni para un lado, ni para el otro.
Muchas personas se preguntan y me preguntan sí existe posibilidad de que se erradique el llamado proceso “revolucionario”. Si. Por supuesto. Siempre la hay y siempre la hubo.
Lo que nunca ha habido es una aceptación de un pensamiento central; aquí eres zurdo o derecho, chavista o escuálido, o simplemente quedas atorado en la vía y te atropella la intolerancia.
Lograr que se entiendan entre ciegos y sordos es como querer que el agua y el aceite se fundan en uno solo. No se puede esperar diálogo entre gobierno u oposición, mucho menos reconciliación entre ambos sujetos si el odio persiste.
Cambiar el modelo político socialista (Autócrata/comunista), requiere un movimiento al cambio que promueva un camino distinto entre las dos fuerzas que pulsean por el poder actualmente.
La pregunta que debería aliviar la tensión entre ambas cúpulas debería ser la siguiente: ¿Y los que no queremos ser chavista ni escuálido?-Lo digo en término criollo, para que nos podamos entender-.
¿En dónde encajamos los que tenemos otro ideal?
Tampoco queremos ser parte de un trío secular inentendible. Ya con dos que no se entienden ni se toleran suficiente daño se produce y se seguirá haciendo al país.
Venezuela es algo así como un río crecido a punto de salirse de su cauce. En medio de ese río tú observas gran cantidad de gente ahogándose, intentando bracear de un lado a otro sin ningún sentido.
¿Acaso tú crees que puedes nadar como si nada en medio de una creciente?
Ser opositor de la autocracia Madurista y ser opositor de la oposición no es un término redundante.
Si tú lo ves como un derecho fundamental de cualquier persona, mas bien es una posición en la que tú puedes pegar cien gritos y nadie te escucha.
¿Acaso no existe la libertad de pensamiento?
¿O es que tenemos que vivir con la soga que hala de lado a lado?
¡No!
Pero retomando mis primeras líneas, tengo a disposición un eje bien estructurado de estrategias para evitar que se rompa la cuerda y terminen golpeados en el suelo ambas partes en conflicto.
Cualquier decisión que tome el chavismo o la oposición genera un resultado que afecta a todos por igual, incluyendo a los que estamos en el medio. Ahí siempre hemos estados y francamente, ya nos cansamos de ser la pera que recibe la dupla de golpes.
¿Hasta dónde puede aguantar la cuerda con tanta presión de por medio?
Cuando esta se rompa, quienes estaban de extremo a extremo pondrán cualquier excusa para auto-exonerarse de sus responsabilidades.
Pregunto: ¿Habrá que llegar a lo impensable?
A partir de hoy, me declaro un venezolano de pensamiento central liberal. Nada quiero de socialistas ni de opositores. Lo que verdaderamente necesitamos es un cese bilateral de agresiones.
Propongo un movimiento liberal centralista (MLC). Es hora de impulsar nuestras energías hacia el progreso. Es justo que comencemos a recuperar el bienestar social de nuestro país.
En Venezuela debe abrirse, con urgencia, una brecha entre los de arriba y los de abajo, porque ya los del medio estamos cansados de esperar que ambos caudillos resuelvan un problema que ninguna de las partes sabe resolver.
Llego el momento de sacar la vista cualquier aspiración a cargo político vacante. Rescataremos a este país porque los que están parados en los extremos están tan cerca del borde que se hundirán por el peso de sus mismos errores.
Pongamos a la orden ideas y conocimiento, las 2 armas más poderosas que los fanáticos no tienen para poder controlar al mundo.
Ronnald Rojas
.
Muchas personas se preguntan y me preguntan sí existe posibilidad de que se erradique el llamado proceso “revolucionario”. Si. Por supuesto. Siempre la hay y siempre la hubo.
Lo que nunca ha habido es una aceptación de un pensamiento central; aquí eres zurdo o derecho, chavista o escuálido, o simplemente quedas atorado en la vía y te atropella la intolerancia.
Lograr que se entiendan entre ciegos y sordos es como querer que el agua y el aceite se fundan en uno solo. No se puede esperar diálogo entre gobierno u oposición, mucho menos reconciliación entre ambos sujetos si el odio persiste.
Cambiar el modelo político socialista (Autócrata/comunista), requiere un movimiento al cambio que promueva un camino distinto entre las dos fuerzas que pulsean por el poder actualmente.
La pregunta que debería aliviar la tensión entre ambas cúpulas debería ser la siguiente: ¿Y los que no queremos ser chavista ni escuálido?-Lo digo en término criollo, para que nos podamos entender-.
¿En dónde encajamos los que tenemos otro ideal?
Tampoco queremos ser parte de un trío secular inentendible. Ya con dos que no se entienden ni se toleran suficiente daño se produce y se seguirá haciendo al país.
Venezuela es algo así como un río crecido a punto de salirse de su cauce. En medio de ese río tú observas gran cantidad de gente ahogándose, intentando bracear de un lado a otro sin ningún sentido.
¿Acaso tú crees que puedes nadar como si nada en medio de una creciente?
Ser opositor de la autocracia Madurista y ser opositor de la oposición no es un término redundante.
Si tú lo ves como un derecho fundamental de cualquier persona, mas bien es una posición en la que tú puedes pegar cien gritos y nadie te escucha.
¿Acaso no existe la libertad de pensamiento?
¿O es que tenemos que vivir con la soga que hala de lado a lado?
¡No!
Pero retomando mis primeras líneas, tengo a disposición un eje bien estructurado de estrategias para evitar que se rompa la cuerda y terminen golpeados en el suelo ambas partes en conflicto.
Cualquier decisión que tome el chavismo o la oposición genera un resultado que afecta a todos por igual, incluyendo a los que estamos en el medio. Ahí siempre hemos estados y francamente, ya nos cansamos de ser la pera que recibe la dupla de golpes.
¿Hasta dónde puede aguantar la cuerda con tanta presión de por medio?
Cuando esta se rompa, quienes estaban de extremo a extremo pondrán cualquier excusa para auto-exonerarse de sus responsabilidades.
Pregunto: ¿Habrá que llegar a lo impensable?
A partir de hoy, me declaro un venezolano de pensamiento central liberal. Nada quiero de socialistas ni de opositores. Lo que verdaderamente necesitamos es un cese bilateral de agresiones.
Propongo un movimiento liberal centralista (MLC). Es hora de impulsar nuestras energías hacia el progreso. Es justo que comencemos a recuperar el bienestar social de nuestro país.
En Venezuela debe abrirse, con urgencia, una brecha entre los de arriba y los de abajo, porque ya los del medio estamos cansados de esperar que ambos caudillos resuelvan un problema que ninguna de las partes sabe resolver.
Llego el momento de sacar la vista cualquier aspiración a cargo político vacante. Rescataremos a este país porque los que están parados en los extremos están tan cerca del borde que se hundirán por el peso de sus mismos errores.
Pongamos a la orden ideas y conocimiento, las 2 armas más poderosas que los fanáticos no tienen para poder controlar al mundo.
Ronnald Rojas
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