La monografía que les voy a exibir a continuación fué presentada por mi para la carrera de Profesorado de Historia. Este es el cuarto de los posteos, En cada uno se desarrollarán las consignas que abarcan temas como la represión durante la dictadura, los organismos de DD.HH. y la transición hacia la democracia.
La bibliografía se encuentra al final del post
2) Explicar el debate en torno a los DDHH desde:
a) Actitudes de la sociedad civil durante la Dictadura.
Tiempo antes del golpe de Marzo de 1976, la sociedad convivía con noticias sobre secuestros, asesinatos e inclusive desapariciones atribuidas a fuerzas estatales o paraestatales. Durante el tercer gobierno peronista, el Estado aparecía como principal responsable del terror, cuando se sindicaba a la Triple A y a veces por omisión al no poder controlar la represión. El terrorismo estatal demostró ser compatible con un gobierno de facto y con uno elegido por el pueblo. Por lo tanto la llegada de otra dictadura no fue una sorpresa para la sociedad civil ya que estaba acostumbrada a las interrupciones militares. El Proceso buscó legitimarse presentándose como quiénes venían a reestablecer el orden frente al terrorismo de izquierda como al terrorismo estatal peronista, por lo tanto fue recibido con la expectativa de la recuperación del monopolio de la violencia.
Las máximas “por algo será” o “algo habrá hecho” sirvieron para atribuir una racionalidad a los representantes de un poder que, al menos idealmente los protegía de un caos mayor. Bien podrían entenderse como parte de la culpabilidad generalizada, sin embargo, esas palabras no iban contra las víctimas sino que estaban del lado de la necesidad del Estado. No importaba que tan verdadera fuera la represión sino que fuera necesaria, por lo que los sectores de clase media no reclamaron “verdad” al Estado durante la represión ilegal. En cambio sí creyeron en la necesidad de un Estado cuya implacabilidad no bastó.
Además de monopolizar el uso de la violencia, el estado terrorista buscó monopolizar el discurso sobre la violencia. Mientras que la DGI podía lanzar una campaña animada que ilustraba la persecución de evasores impositivos con un tanque, la publicidad comercial comenzaba a abandonar el imaginario ligado a las armas al que había recurrido profusamente en los años anteriores al golpe para vender desde automóviles y perfumes hasta juguetes. En algunas propagandas se pedía al ciudadano honorable que delatara a quienes evadían impuestos. "Identifique al evasor", finalizaba el texto. Otro aviso se titulaba "Señalar al culpable". Desaparecida la amenaza guerrillera, el concepto de "subversión" sobrevivió como un ente fantasmal al que el Gobierno militar asoció toda diferencia considerada inintegrable a la nación.
Frente al disciplinamiento que la dictadura quería llevar acabo se dio una resistencia no-revolucionario, sino más bien cultural. Se consumía aquello que se encontraba por fuera de los símbolos del Proceso. La revista Humor y la revista Expreso Imaginario, el boom del rock y las novelas de Jorge Asís conformaron los mojones culturales de una crítica posible. La sociedad civil quería vivir su vida a como dé lugar, lo que no impidió que disfrutara de la época de la “plata dulce” y se dedicara a consumir sin que eso implicara sentir simpatía por el gobierno militar. Debido a la profunda paranoia y desconfianza de la dictadura para con la población civil jamás lograron ningún tipo de propensión, a la vez que esta nunca se disciplinó.
En 1976 se funda Expreso Imaginario. Una revista cuyo contenido abarcaba diversos temas, desde un punto de vista "alternativo", temáticas que eran poco tratadas por los medios masivos de comunicación (ciencia, ecología, indigenismo e historietas), uno de los cuales era la música rock. Estos tópicos lograban escapar de la censura del Proceso a la vez que cimentaba una asociación que acogía a los jóvenes. Fue una publicación osada al tratar la historia de los pueblos originarios cuando en las escuelas y colegios de todo el país se conmemoraban los cien años de la así llamada ‘Conquista del Desierto’. A modo de boicot, durante todo el Mundial de 1978 no se publicó una sola nota sobre el evento deportivo.
En un tiempo de educación represiva y sexualidad reprimida, el rock produjo una explosión de color, música y libertad. Para 1979, la banda Serú Girán edita su segundo álbum de estudio, La grasa de las capitales. Charly García dejó de lado la complejidad y retoma la temática de crítica social. Las canciones hablan sobre temas como la muerte, el desamparo, la no pertenencia y el desamor. La portada de este disco es una parodia de la revista argentina Gente, perteneciente al grupo editorial Atlántida, una de las que más apoyaron y difundieron la campaña pro dictadura, inclusive antes del golpe.
La revista Humor comenzó a publicarse en los años más duros de la última dictadura militar de Argentina. En sus páginas aparecieron expresiones periodísticas y artísticas que otros medios ignoraron, hasta convertirla en un símbolo de la libertad de expresión y de compromiso con la democracia y los Derechos Humanos. La publicación y muchos de sus colaboradores debieron soportar de manera reiterada los intentos de censura y las intimidaciones. Al principio, hacían blanco casi exclusivamente en la catástrofe económica del Proceso (de la inflación a la “plata dulce). Entre las entrevistas más notables se encuentran las realizadas a Alfonsín y Luder dos años antes del retorno democrático; a Adolfo Pérez Esquivel y a Hebe de Bonafini, cuando casi ninguna publicación masiva les daba lugar en sus páginas.
El cine picaresco, catalogado como burdo y chabacano, tuvo un rápido crecimiento. Los chistes sexuales y las mujeres semi-desnudas chocaban con el discurso conservador de los militares, estas películas fueron tan populares que lograron escapar a la censura y funcionaron como un poro por donde la sociedad pudo respirar. Los personajes protagonistas eran hombres ventajistas que disfrutaban de la época de la abundancia durante la “plata dulce”. Una vez llegada la democracia se consideró que este tipo de películas fueron “cómplices” del discurso dictatorial. Por otro lado Adolfo Aristarain estrenaba Tiempo de revancha en 1981. La película es una alegoría sobre los presos políticos y los desaparecidos. La denuncia que el film lleva a cabo se realiza mediante el uso de varios elementos simbólicos: desde el título mismo, las características de la trama y el foco en el enfrentamiento del protagonista con una poderosa empresa, hasta la presencia de explosivos, la muerte y la pérdida del habla.
Antes de finalizar 1981, la revista Gente realizó una encuesta que evaluaba el Gobierno de las Fuerzas Armadas según la opinión de sus lectores. En la mayoría de las respuestas castigaban al Gobierno. En una escala de 1 a 10 puntos, casi el 70% calificó entre 1 y 3 puntos el desempeño de la Justicia, y en los ámbitos de la educación y el bienestar social, más de un 60% otorgó calificaciones inferiores a los 6 puntos. Hacia el final del Proceso, cuando se conocen los pormenores de la represión y las atrocidades cometidas se vuelvan irrefutables, la sociedad está dispuesta a castigar a la Junta.
Entrevista a Sebastián Carassai sobre su libro "Los años setenta de la gente común"
link: https://vimeo.com/137273065
Bibliografía:
❖Canelo, Paula, “Los efectos del poder tripartito. La balcanización del gabinete nacional durante la última dictadura militar argentina” en Revista Prohistoria; Lugar: Rosario; Año: 2012 p.129-150
❖Canelo, Paula, “La política contra la economía: los elencos militares frente al plan económico de Martinez de Hoz durante el Proceso de Reorganización Nacional (1976-1981)” en Alfredo Pucciarelli (comp.) Empresarios, tecnócratas y militares. La trama corporativa de la última dictadura, Siglo XXI, Buenos Aires, 2004.
❖Carassai, Sebastián, "Los años setenta de la gente común. La naturalización de la violencia"; Año:2015.
❖Novaro, Marcos, “Formación, desarrollo y declive del consenso alfonsinista sobre derechos humanos” en Roberto Gargarella (comp.), María Victoria Murillo (comp.), Mario Pecheny (comp.), Discutir Alfonsín, Siglo XXI, 2010.
❖Quiroga, Hugo, “La reconstrucción de la democracia argentina”, en Suriano, Juan, Dictadura y democracia: 1976-2001. (Nueva historia argentina) Buenos Aires: Sudamericana 2005.
❖Quiroga, Hugo, “El tiempo del ‘Proceso’”, en Suriano, Juan, Dictadura y democracia: 1976-2001. (Nueva historia argentina) Buenos Aires: Sudamericana 2005.
La bibliografía se encuentra al final del post
2) Explicar el debate en torno a los DDHH desde:
a) Actitudes de la sociedad civil durante la Dictadura.
Tiempo antes del golpe de Marzo de 1976, la sociedad convivía con noticias sobre secuestros, asesinatos e inclusive desapariciones atribuidas a fuerzas estatales o paraestatales. Durante el tercer gobierno peronista, el Estado aparecía como principal responsable del terror, cuando se sindicaba a la Triple A y a veces por omisión al no poder controlar la represión. El terrorismo estatal demostró ser compatible con un gobierno de facto y con uno elegido por el pueblo. Por lo tanto la llegada de otra dictadura no fue una sorpresa para la sociedad civil ya que estaba acostumbrada a las interrupciones militares. El Proceso buscó legitimarse presentándose como quiénes venían a reestablecer el orden frente al terrorismo de izquierda como al terrorismo estatal peronista, por lo tanto fue recibido con la expectativa de la recuperación del monopolio de la violencia.
Las máximas “por algo será” o “algo habrá hecho” sirvieron para atribuir una racionalidad a los representantes de un poder que, al menos idealmente los protegía de un caos mayor. Bien podrían entenderse como parte de la culpabilidad generalizada, sin embargo, esas palabras no iban contra las víctimas sino que estaban del lado de la necesidad del Estado. No importaba que tan verdadera fuera la represión sino que fuera necesaria, por lo que los sectores de clase media no reclamaron “verdad” al Estado durante la represión ilegal. En cambio sí creyeron en la necesidad de un Estado cuya implacabilidad no bastó.
Además de monopolizar el uso de la violencia, el estado terrorista buscó monopolizar el discurso sobre la violencia. Mientras que la DGI podía lanzar una campaña animada que ilustraba la persecución de evasores impositivos con un tanque, la publicidad comercial comenzaba a abandonar el imaginario ligado a las armas al que había recurrido profusamente en los años anteriores al golpe para vender desde automóviles y perfumes hasta juguetes. En algunas propagandas se pedía al ciudadano honorable que delatara a quienes evadían impuestos. "Identifique al evasor", finalizaba el texto. Otro aviso se titulaba "Señalar al culpable". Desaparecida la amenaza guerrillera, el concepto de "subversión" sobrevivió como un ente fantasmal al que el Gobierno militar asoció toda diferencia considerada inintegrable a la nación.
Frente al disciplinamiento que la dictadura quería llevar acabo se dio una resistencia no-revolucionario, sino más bien cultural. Se consumía aquello que se encontraba por fuera de los símbolos del Proceso. La revista Humor y la revista Expreso Imaginario, el boom del rock y las novelas de Jorge Asís conformaron los mojones culturales de una crítica posible. La sociedad civil quería vivir su vida a como dé lugar, lo que no impidió que disfrutara de la época de la “plata dulce” y se dedicara a consumir sin que eso implicara sentir simpatía por el gobierno militar. Debido a la profunda paranoia y desconfianza de la dictadura para con la población civil jamás lograron ningún tipo de propensión, a la vez que esta nunca se disciplinó.
En 1976 se funda Expreso Imaginario. Una revista cuyo contenido abarcaba diversos temas, desde un punto de vista "alternativo", temáticas que eran poco tratadas por los medios masivos de comunicación (ciencia, ecología, indigenismo e historietas), uno de los cuales era la música rock. Estos tópicos lograban escapar de la censura del Proceso a la vez que cimentaba una asociación que acogía a los jóvenes. Fue una publicación osada al tratar la historia de los pueblos originarios cuando en las escuelas y colegios de todo el país se conmemoraban los cien años de la así llamada ‘Conquista del Desierto’. A modo de boicot, durante todo el Mundial de 1978 no se publicó una sola nota sobre el evento deportivo.
En un tiempo de educación represiva y sexualidad reprimida, el rock produjo una explosión de color, música y libertad. Para 1979, la banda Serú Girán edita su segundo álbum de estudio, La grasa de las capitales. Charly García dejó de lado la complejidad y retoma la temática de crítica social. Las canciones hablan sobre temas como la muerte, el desamparo, la no pertenencia y el desamor. La portada de este disco es una parodia de la revista argentina Gente, perteneciente al grupo editorial Atlántida, una de las que más apoyaron y difundieron la campaña pro dictadura, inclusive antes del golpe.
La revista Humor comenzó a publicarse en los años más duros de la última dictadura militar de Argentina. En sus páginas aparecieron expresiones periodísticas y artísticas que otros medios ignoraron, hasta convertirla en un símbolo de la libertad de expresión y de compromiso con la democracia y los Derechos Humanos. La publicación y muchos de sus colaboradores debieron soportar de manera reiterada los intentos de censura y las intimidaciones. Al principio, hacían blanco casi exclusivamente en la catástrofe económica del Proceso (de la inflación a la “plata dulce). Entre las entrevistas más notables se encuentran las realizadas a Alfonsín y Luder dos años antes del retorno democrático; a Adolfo Pérez Esquivel y a Hebe de Bonafini, cuando casi ninguna publicación masiva les daba lugar en sus páginas.
El cine picaresco, catalogado como burdo y chabacano, tuvo un rápido crecimiento. Los chistes sexuales y las mujeres semi-desnudas chocaban con el discurso conservador de los militares, estas películas fueron tan populares que lograron escapar a la censura y funcionaron como un poro por donde la sociedad pudo respirar. Los personajes protagonistas eran hombres ventajistas que disfrutaban de la época de la abundancia durante la “plata dulce”. Una vez llegada la democracia se consideró que este tipo de películas fueron “cómplices” del discurso dictatorial. Por otro lado Adolfo Aristarain estrenaba Tiempo de revancha en 1981. La película es una alegoría sobre los presos políticos y los desaparecidos. La denuncia que el film lleva a cabo se realiza mediante el uso de varios elementos simbólicos: desde el título mismo, las características de la trama y el foco en el enfrentamiento del protagonista con una poderosa empresa, hasta la presencia de explosivos, la muerte y la pérdida del habla.
Antes de finalizar 1981, la revista Gente realizó una encuesta que evaluaba el Gobierno de las Fuerzas Armadas según la opinión de sus lectores. En la mayoría de las respuestas castigaban al Gobierno. En una escala de 1 a 10 puntos, casi el 70% calificó entre 1 y 3 puntos el desempeño de la Justicia, y en los ámbitos de la educación y el bienestar social, más de un 60% otorgó calificaciones inferiores a los 6 puntos. Hacia el final del Proceso, cuando se conocen los pormenores de la represión y las atrocidades cometidas se vuelvan irrefutables, la sociedad está dispuesta a castigar a la Junta.
Entrevista a Sebastián Carassai sobre su libro "Los años setenta de la gente común"
link: https://vimeo.com/137273065
Bibliografía:
❖Canelo, Paula, “Los efectos del poder tripartito. La balcanización del gabinete nacional durante la última dictadura militar argentina” en Revista Prohistoria; Lugar: Rosario; Año: 2012 p.129-150
❖Canelo, Paula, “La política contra la economía: los elencos militares frente al plan económico de Martinez de Hoz durante el Proceso de Reorganización Nacional (1976-1981)” en Alfredo Pucciarelli (comp.) Empresarios, tecnócratas y militares. La trama corporativa de la última dictadura, Siglo XXI, Buenos Aires, 2004.
❖Carassai, Sebastián, "Los años setenta de la gente común. La naturalización de la violencia"; Año:2015.
❖Novaro, Marcos, “Formación, desarrollo y declive del consenso alfonsinista sobre derechos humanos” en Roberto Gargarella (comp.), María Victoria Murillo (comp.), Mario Pecheny (comp.), Discutir Alfonsín, Siglo XXI, 2010.
❖Quiroga, Hugo, “La reconstrucción de la democracia argentina”, en Suriano, Juan, Dictadura y democracia: 1976-2001. (Nueva historia argentina) Buenos Aires: Sudamericana 2005.
❖Quiroga, Hugo, “El tiempo del ‘Proceso’”, en Suriano, Juan, Dictadura y democracia: 1976-2001. (Nueva historia argentina) Buenos Aires: Sudamericana 2005.