Bueno, el post se me hizo un poco largo, pero les prometo que vale la pena. Estuve investigando libros viejos de psicología (lamentablemente sólo se consiguen en inglés), y descubrí algunos hallazgos que fueron enterrados por el psicoanálisis. Los hallazgos son aterradores. En cada mención anoto en paréntesis la fuente (nombre del autor, título del libro).
Introducción (te la podés saltear)
Acá en Argentina lamentablemente todavía se sigue estudiando psicoanálisis, teoría que ya ha sido refutada y recontra refutada por la neurociencia. Pero no hay que recurrir a la neurociencia para descubrir el fraude de Freud. Basta revisar los experimentos (sí, antes se hacían experimentos de psicología) de antes del siglo XX, es decir, antes del boom psicoanalítico, para conocer las falacias en las que este incurre.
El subconsciente
El subconsciente es un hecho, esto no está en discusión. Ahora, ¿cuál es la naturaleza de éste subconsciente? Para empezar el nombre. Hoy en día se le conoce como inconsciente, pero esto es incorrecto, porque el subconsciente está consciente. Así es, es una consciencia dentro de nuestro cuerpo, pero que no es la nuestra. Ahora paso a demostrar porqué.
El subconsciente es un individuo aparte
El subconsciente se hace manifiesto en fenómenos como la hipnosis, si bien no es sólo en estos casos en los que actúa, sino que en el estado de vigilia también. En estado de hipnosis se le puede ordenar al individuo que haga algo en contra de su voluntad, y luego activar esta orden cuando el individuo está en plena vigilia, por ejemplo, ordenarle que se levante y de vueltas en la habitación (Boris Sidis, Psychology of Suggestion). Ahora, ¿esto demuestra que el subconsciente es un individuo aparte? Para nada. Pero veamos el siguiente ejemplo.
Se le cubre la cabeza al individuo y se le anestesia la mano. Luego le damos una lapicera, y descubrimos que la mano la agarra en posición de escribir. Le damos una tijera, y la toma como para cortar. Ahora, uno podría argumentar que la mano actúa impulsivamente, sin inteligencia. Pero esta intuición se desvanece en cuanto le ordenamos a la mano que escriba. Escribe todas las palabras bien, pero en cierto momento le dictamos una palabra deliberadamente mal. La mano duda, pero luego termina escribiendo bien (Binet, On Double Consciousness)
El subconsciente como un individuo dañino
En aquellos sujetos con histeria u otras patologías mentales, se hace evidente el problema de la segunda personalidad. Veamos el caso que presenta Janet (Janet, L'Automatisme psychologique). Se le pregunta a un individuo en hipnosis, llamándolo por su nombre, si puede oírnos. “No” dice. Pero como nos escucha debe oírnos. “No ella” nos dice. ¿Entonces quién? “Otra” es la respuesta. Esta otra personalidad se pone un nombre y es quien nos responde en el estado de hipnosis. Supongamos que le ordenamos, cuando oiga una tos, que se desate los cordones. La sesión termina, la paciente ya está completamente lúcida, y nosotros tocemos. Inmediatamente se desata los cordones. Se lo indicamos, se sorprende y se los ata. Tocemos nuevamente, y nuevamente se desata los cordones. En la siguiente sesión volvemos a hablar con esa segunda personalidad, y le preguntamos por qué se desataba los cordones “porque tú me lo ordenaste” es la respuesta, y no sólo eso, “¿Por qué le dijiste a la otra estúpida que los tenía desatados? Tuve que hacer la tarea muchas veces”. Y no sólo eso, más tarde nos dice, refiriéndose a la otra, “la odio, me pone enferma, voy a destruirla”.
Bueno, me cansé de escribir, chau.
Introducción (te la podés saltear)
Acá en Argentina lamentablemente todavía se sigue estudiando psicoanálisis, teoría que ya ha sido refutada y recontra refutada por la neurociencia. Pero no hay que recurrir a la neurociencia para descubrir el fraude de Freud. Basta revisar los experimentos (sí, antes se hacían experimentos de psicología) de antes del siglo XX, es decir, antes del boom psicoanalítico, para conocer las falacias en las que este incurre.
El subconsciente
El subconsciente es un hecho, esto no está en discusión. Ahora, ¿cuál es la naturaleza de éste subconsciente? Para empezar el nombre. Hoy en día se le conoce como inconsciente, pero esto es incorrecto, porque el subconsciente está consciente. Así es, es una consciencia dentro de nuestro cuerpo, pero que no es la nuestra. Ahora paso a demostrar porqué.
El subconsciente es un individuo aparte
El subconsciente se hace manifiesto en fenómenos como la hipnosis, si bien no es sólo en estos casos en los que actúa, sino que en el estado de vigilia también. En estado de hipnosis se le puede ordenar al individuo que haga algo en contra de su voluntad, y luego activar esta orden cuando el individuo está en plena vigilia, por ejemplo, ordenarle que se levante y de vueltas en la habitación (Boris Sidis, Psychology of Suggestion). Ahora, ¿esto demuestra que el subconsciente es un individuo aparte? Para nada. Pero veamos el siguiente ejemplo.
Se le cubre la cabeza al individuo y se le anestesia la mano. Luego le damos una lapicera, y descubrimos que la mano la agarra en posición de escribir. Le damos una tijera, y la toma como para cortar. Ahora, uno podría argumentar que la mano actúa impulsivamente, sin inteligencia. Pero esta intuición se desvanece en cuanto le ordenamos a la mano que escriba. Escribe todas las palabras bien, pero en cierto momento le dictamos una palabra deliberadamente mal. La mano duda, pero luego termina escribiendo bien (Binet, On Double Consciousness)
El subconsciente como un individuo dañino
En aquellos sujetos con histeria u otras patologías mentales, se hace evidente el problema de la segunda personalidad. Veamos el caso que presenta Janet (Janet, L'Automatisme psychologique). Se le pregunta a un individuo en hipnosis, llamándolo por su nombre, si puede oírnos. “No” dice. Pero como nos escucha debe oírnos. “No ella” nos dice. ¿Entonces quién? “Otra” es la respuesta. Esta otra personalidad se pone un nombre y es quien nos responde en el estado de hipnosis. Supongamos que le ordenamos, cuando oiga una tos, que se desate los cordones. La sesión termina, la paciente ya está completamente lúcida, y nosotros tocemos. Inmediatamente se desata los cordones. Se lo indicamos, se sorprende y se los ata. Tocemos nuevamente, y nuevamente se desata los cordones. En la siguiente sesión volvemos a hablar con esa segunda personalidad, y le preguntamos por qué se desataba los cordones “porque tú me lo ordenaste” es la respuesta, y no sólo eso, “¿Por qué le dijiste a la otra estúpida que los tenía desatados? Tuve que hacer la tarea muchas veces”. Y no sólo eso, más tarde nos dice, refiriéndose a la otra, “la odio, me pone enferma, voy a destruirla”.
Bueno, me cansé de escribir, chau.