Conozco esa sensación. Fuerte, expectante, filosa, poderosa y presente. Por sobre todas las cosas presente. Uno podría pensar que surge de la nada, que salió en el momento, pero no. Se va gestando con el pasar de los días. Me pongo a pensar y si quiero pensar donde se gesta tengo que retrocdeder mucho. Podría poner un inicio. Decir "aca nació", sabiendo que hay un punto en el que se hace notorio. Suceden en cantidades. No 1, no 2, no muchas, bastantes. Y no son las suficientes como para hacerme inmune. Son como la gripe. Te agarra, pero una vez que te curas no te garantiza no volver a tenerla al año entrante. Bueno, esta sensación no es cuestión de año entrante, sino de semanas o meses entrantes. Conozco esa sensación, pero como digo todavía no soy inmune. Y no sé si lo seré. No a este paso. Y ahora que lo pienso, más que sensación, es un camino a una sensación, a un sentimiento. Es el tallo hacia la flor que va a nacer. La voy regando y solo es cuestión de tiempo, para que de su fruto, para que de su sentimiento. Esa sensación finaliza con 2 posibles caminos, dos posibles, sí, sentimientos. Uno que disfruto, y otro que... no tanto que temo. Una que conozco y la detesto. Es una bola de energía a tierra, que me impulsa y me deja plasmado. Son las torres gemelas cayendose. Es la gravedad haciendose presente y poniendome la cara en el suelo. Peor, el autoestima. Se destruye, se consume, se desintegra. Se va, desaparece y se va. Luego vuelve, en seguida, bien rápido. Baja y sube. Y ese cambio me aniquila en pedacitos. Sube hecho gris. Me cambia la vida de color a una en blanco y negro. A una película muda, zorda y ciega. Mis cejas se aflojan, casi que me tapan los ojos Mis pómulos también quieren caer. Todo quiere caer y desplomarse al son de: "qué mierda". Automáticamente esa energía se hace pensamiento. El tiempo empieza a hacer de las suyas. Empiezo a pensar qué hacer, cuándo hacerlo, cómo hacerlo. Empiezo a especular. Quiero encontrar la forma de resolverlo. Quiero resolverlo. Ya. No quiero esperar. No quiero alargarlo. No quiero contener este maldito sentimiento derivado de aquella temblorosa sensación de feroz incertidumbre. Siento que contenerlo por semanas no es bueno. Y qué sabré yo lo que es bueno... Qué podré saber si un hecho es malo o bueno... Si total, todo desemboca en otra cosa. Todo va cambiando, tomando forma, mutando. Y lo que hoy es malo mañana será bueno. Y lo que hoy es bueno mañana será malo. Y lo que hoy es hoy mañana será mañana. Después está el sentimiento que me gusta. Ese de alegría y autoestima por las estrellas, que me hace flotar, ir en contra de la gravedad, saber imponerme a toda fuerza ajena. Ese sentimiento que irradia luz y buena onda. Ese que todos quieren y al que se sienten atraídos. Ese que es refugio, con fogata y chocolate caliente en cabaña en invierno. Ese sentimiento que, bailando al compas de su propia melodía, borra todo un pasado. Ese hermoso sentimiento de volver a nacer y ver todo con otros ojos, que hace a todo parecer recobrar vida y alma. Ese que espanta e ignora cualquier gravedad que intente tirarnos abajo Ese sentimiento que escasea... Que nos hace valorarlo no tanto por lo que es sino por su falta. Más que por su falta, por evitar la gravedad. Por esquivar ese feo sentimiento de desdicha y repulsión Ese que nadie quiere, Pero que a veces tenemos que enfrentar. Algunas veces más, algunas veces menos. Algunos más y otros menos. A veces se pierde. A veces se gana. A veces se pierde, se pierde y se pierde Al fin y al cabo es todo energía Que emerge de una u otra manera. No es más que un modo de tomar esa energía y volcarla en nosotros mismos. Ni buena ni mala. Energía.
Datos archivados del Taringa! original
20puntos
19visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
2visitas
0comentarios
Dar puntos: